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Mostrando las entradas de noviembre, 2019

Rolando Revagliatti: Entrevistas a escritores argentinos

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http://www.revagliatti.com/richeliu-ediciones.htm Poemas de Rolando Revagliatti,  aquí

Antonio Deltoro: El hilo de seda que ahorcará a este día.

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SIN NARDOS Mi madre guardó la cortesía y el amor a los nardos hasta los últimos momentos: al entrar, la enfermera nos dijo en voz muy baja que no le convenían esas flores; nosotros, a un gesto de mi madre, que era adivina, sin chistar las retiramos, como lo hacíamos cuando llegaba a la casa un amigo al que le producían los nardos desazón y tristeza. Los nardos eran las flores de mi madre por su olor y su blancura, por su forma y sus tallos; también por sus recuerdos. En sus fiestas sabíamos que nardos y pasteles, el humo del tabaco y el sabor del café se mezclarían, siempre que no llegara ese amigo que asociaba, como la enfermera, como si a la muerte la guiaran ciertos olores y la extraviaran otros más sutiles, como si la muerte no supiera, como nadie, el camino y la hora. NIEBLA Los sueños de los pájaros deben anidar por siempre en una nube como las ramas que acunas tú esta mañana. Esta intimidad en la que estoy me envuelve. Un día, tan sólo un día más, lo necesito para saber quién so...

Ana Romano

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Escoriación Fragmentan dormidas Acordonan antiguos Y la realidad ¿qué despide? Es en el ahora que naufraga la voluntad Glotón el sopapo zurce los instintos ¿Y la cabriola dónde espolea? Escape En busca de pruebas quebrada descalza es  que camino En silencio corren El frío es precipitándose ¿Qué esconde -aun sabiendo dónde- la pena? Elevación Como notas resbalan barriletes Un crisol Y  es que flotan  los cuerpos. ANA ROMANO  nació el 1 de febrero de 1944 en la capital de la provincia de Córdoba, Argentina, y reside desde la infancia en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Poemas suyos han sido traducidos al portugués, italiano, francés, húngaro y catalán. Es profesora de Francés. Tradujo a dicho idioma el volumen “Breve anthologie” de Luis Raúl Calvo (Ediciones L`Harmattan, París, Francia, 2012), el poemario “Behering y otros poemas” de Luis Benitez y textos del libro “Tomavistas” de Rolando Revagliatti (difundidos en la Red). Poemarios publicados: “De los insolentes f...

César Mermet

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Muchacha en el primer ómnibus Pálida como la temprana responsabilidad del aire, de intemperie y destino modelas tu primera cara tan pequeña aún para tus ojos, demasiado frágil para soportar un nombre, previa, frutal, creciente, creciente fruto previo comenzando por dentro como los blancos pormenores del naranjo. Flor transitoria nacida momentánea para invocar, pasando, la lentitud cabal de un apogeo breve. Serás. No eres. Apenas si sucedes. Crisálida de tiempo tenue, la voluntad te sueña como un absorto velo, una altura te cae desde los hombros y te silencia. Más allá de tus manos que suspenden y cierran el instante en vibrante circuito y duradera calma sobre la falda, sigue un bajo desorden que sólo tu belleza interrumpe, excepción peregrina. —Porque es difícil un goce sin imperio las palabras te buscan en minucioso enjambre—. Qué exactitud casual, qué comedido azar contemplarte en tu víspera preciosa. Cómo es puntual tu forma y qué justa tu vida por ahora. Sin embargo lo efímero se p...

Ana Martins Marques: El modo en que al levantarte recuerdas a un gran felino

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El libro de las semejanzas El modo en que tu nombre dicho muy bajo puede ser confundido con la palabra jícara y como calienta de dentro hacia afuera el modo en que la palma de tu mano se parece a porcelana quebrada el modo en que al levantarte recuerdas a un gran felino pero al caminar ya no te pareces a un animal sino a un vehículo rápido y de espaldas siempre me recuerdas a un navío partiendo aunque de frente nunca parezcas un navío llegando el modo en que dicha por ti la palabra “sí” parece una palabra que tuviera el mismo sentido en todas las lenguas el modo en que dicha por ti la palabra “no” parece una palabra que tú acabaras de inventar la relación entre las fotografías rasgadas los juguetes olvidados en la lluvia cartas que dejamos de enviar productos en liquidación frases escritas entre paréntesis papel de regalo las toallas que acabamos de usar y la masa de pan y, más importante, la relación de todo eso con el modo en que llamas al taxi por teléfono la camisa blanca que acaba...

Marion Poschmann

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Madona hermosa de partículas de luz toda nevada como con escarcha recubierta su imagen congelada en el espejo: bodyform y una pileta llena de azul para lavar, así se habría visto ella misma, con pies de sirena nadando por jeans de tubo la ropa secada en el propio cuerpo alcanzada la cumbre de los peces, las consumadas marcas de fábrica lisonjeras escamas, un guardafangos contra la mugre de la cotidianidad habría podido vender en breve el sangrado de su nariz como make-up, bañarse en un preciso anuncio de entonces, así se habría visto, sus dedos en pugna que buscaban detener algo, se vio a sí misma engullir sus propios dedos, jalar el aire entre los dientes, y sonreír bajo la luz de neón: el brillo interno de ángeles que imitan fantasmas, se vio ligeramente consternada desdoblar una sábana de playa que te pertenece, se vio empleando los medios mágicos acostumbrados, probando los viejos talentos, devorar velas de cera nubes y verde invernal Schöne Madonna ihr von Lichtpartikeln überschne...

Maurizio Cucchi: He disipado mucho, pero aún estoy aquí, enamorado e indolente.

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De Rimbaud En el Cabaret Vert a las cinco de la tarde Hacía una semana que caminaba y mis zapatos estaban destrozados. Entré en la ciudad y en el Cabaret Vert pedí manteca, pan y jamón tibio. Feliz, bajo la mesa verde, extendí las piernas, y contemplé los dibujos infantiles de la tapicería. ¡Pero qué beatitud cuando la chica de enormes senos y ojos agudos me trajo el jamón en un plato coloreado! El jamón rosa con un diente de ajo perfumado y me llenó una jarra inmensa con su hermosa espuma dorada por un último rayo de sol. H e disipado arte, talento, fantasía, indiferente a la acción, a la obra, al dominio, he preferido la quietud horizontal, la espera, el suave surgir inigualable de las imágenes en la rêverie que en espiral baja hacia el fondo o ese sopor que flota sobre un mar encrespado apenas, que ondula sobre erizos, anaranjadas estrellas, cardúmenes lentísimos, chatarra de antiguas guerras y navíos. He disipado mucho, pero aún estoy aquí, enamorado e indolente. Da Rimbaud Al Caba...

Germán Arens: El fondo marino...

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E l fondo marino, lugar donde sólo la fantasía ha reflexionado. Lugar adonde no llega el sol y los más pequeños, cabezas con dientes que no caben en la boca, devoran a los más grandes. Las aguas abisales casi no tienen movimiento. Sus habitantes son raquíticos y es innecesario llevar un esqueleto. Nunca hubiera imaginado estrellas de mar con más de cincuenta brazos, tampoco a bailarinas de color escarlata y piernas semejantes a culebras. De acuerdo al modelo cosmológico derivado de la teoría de la relatividad se dice que no existen privilegios, que el universo es igual en todas sus direcciones; pero quien como yo ha subsistido alimentándose de la lluvia de organismos y materia que provee la superficie, sabe que no existe la más remota posibilidad de vivir dando vueltas en círculo. De: "La cáscara del huevo", Barnacle, 2019 Otros poemas de GERMÁN ARENS ,  aquí

Roque Dalton

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Oh ligarquía Oh ligarquía ma drasta con marido asesino vestida de piqué como una buitra acechaste en las ramas del enredo de la Historia ridícula como todo lo malo hay que acabar contigo gorda asna con garras tigra de palo cruel y más cruel y todavía odiando te hacés cargo de la delicia del pollo no de la horrible retorcida de buche del traspatio cenás con el abogado pero solo dormís tranquila por el pobre cuilio maje chucha insepulta y emperifollada Gran Arquitecta de las cárceles y de la mayoría de enfermos que se quedan afuera del Hospital vieja matona de alma intestinal una tacita de oro y de café y una pistola un crucifijo de conchanácar y un garrote oligarquía bacinilla de plata del obispo y jefa del obispo puñal de oro y veneno del Presidente y mantenedora del Presidente caja de gastos chichos de Mister Rockefeller coyota del señor Embajador rufiana de la patria oligarquía hoy más que todo náufraga que quiere hundir al barco depósito recargado de mierda del avión imperial y amen...

Marcelo Leites

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III  La lenta irradiación de la luz entra al cuarto en penumbras, filtrada por el tono ocre de las hojas que caen de los árboles del jardín. Todavía no amanece sin embargo. Es más bien la sensación de que hay otro cuerpo contiguo. Un resplandor efímero, un espejismo. Como si el hecho de que el cuarto se ilumine no dependiera del sol, sino de la posibilidad de verlo bajo ciertas circunstancias. ¿Pero cómo se habla del sol cuando sólo hay oscuridad? Durante media hora mirás El jardinero está arreglando el jardín de Lucio Fontana en un Museo de Buenos Aires, como si intuyeras que detrás de esa rajadura negra con fondo sepia ibas a estar vos con un jardín propio, y como si la rajadura te interesara tanto o más que el jardín, tan invisible como el del cuadro. El tiempo es un cuchillo filoso y el espacio, un desierto que no pudimos atravesar. Los cactus también se secan tarde o temprano como el amor. De: "Adentro y afuera", Barnacle, 2019 Otros poemas de MARCELO LEITES ,  aquí Enla...

Esteban Nicotra

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No estamos prisioneros No estamos prisioneros pero en el patio de paredes altas sólo se oyen chillidos o el silencio paseando bajo el sol: aquí podríamos hablar, y sin embargo, muy de tanto en tanto, cambiamos algunas palabras que vamos a rumiar en un rincón. Ecos de voces... En el silencio el otro ya no escucha; mira la pared, vacío. Hasta el agua te esperaba Hasta el agua te esperaba, iba pasando, encorvando su lomo de lagarto sobre la línea de la orilla, sus ojos de luz clavados en el horizonte. Los árboles masticaban sus verdes murmullos y el sol dormía, colgado en el cielo. El agua sigue pasando, lenta como engañándome el tiempo. Y allá donde muere el camino el viento y la arena te simulan, y el sol te da vida, en un juego que aliento para acostumbrarme a tu ausencia. La nieve se evapora La nieve se evapora en el aire dormido. Y es cierto, da alegría ver que algo cae o se diluye: la vida que se vive, el sabor de la manzana que se pierde en la garganta, el silbo del pájaro y la esp...

Azucena Salpeter: Eso dijo y no dijo la mujer que limpia.

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La mujer que limpia dijo      hay trapos infinitos como mundos  y abrió sus manos  estos son para los muebles  las hilachas de los dedos para los armarios  donde se resguarda el té de jengibre de lo secreto estos que lavo con lejía y dejo clarear con lunas son para los platos de los días aciagos los gruesos y tontos para los pisos que soportan malogros de pasos las franelas profundas como uvas son para el vidrio de la neblina también hay trapos de pañuelos viejos creo que sirven para el luto de la frente o la rodilla nadie sabe para qué sirve la tristeza por el contrario los huérfanos sabemos qué son las tiras de sábanas que se cortan con los dientes con ellas vendamos la fiebre de los pechos los padres muertos la herida de Moisés sí hay trapos celestiales por supuesto pero el trapo verdadero el que no existe el que intento con mis manos es un andrajo donde al final caemos como en una madre anónima y enseguida partimos igual que un velero llamado garza...

Robert Creeley: El tigre

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El tigre     hoy vimos un tigre de dos cabezas que salió de un salto del bosque de la esquina de Main y Bailey. No nos asustamos. La guerra había terminado quince minutos antes, habíamos parado en un bar a festejar, pero ahora estábamos ahí, fascinados por otro miedo. The Tiger Today we saw a tiger / with two heads come / bounding out of the / forest by the corner of  / Main and Bailey. We / were not afraid. The // war had stopped fifteen / minutes previous, we / had stopped in a bar // to celebrate, but now / stood, transfixed,  by another fear. Traducción: Ezequiel Zaidemberg Otros poemas de ROBERT CREELEY ,  aquí Imagen: WBFO

Alberto Cisnero: En loor de un repentino aroma

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6      ayer me distraje un poco, con los colores ralos  que se encuentran por todas partes entre la maleza   del traspatio; de este altor, crecidos sin titubeos.  hoy recuperé el tiempo perdido y la sensación   de que antaño ya estuve ahí al leer varios poemarios,   yambos aliterados, análisis, escaneos, ausencia  de manchas oscuras. subrayé tres renglones.  luego, para derogar el efecto, escuché música,   discos de adrián y los dados negros. se añaden y pierden cosas. sin heroísmos, por favor. ya van  para tantísimas las generaciones que desconocen  el gusto de la sangre de sus parientes en línea recta.  sólo se trata de escribir los libros que omitieron  tus antes. si escribís lo mismo que ellos, ponele  por nombre lo que te plazca, no estás haciendo  el barro. se escuchan ofertas. 14 te quiero tanto y tanto. con lo mejor que hay en mí. no con la generosidad del afecto que me profe...

Florencia Fragasso: Construyó su casa en un hueco que cavó en la intemperie de los otros

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Florencia Fragasso Cáscaras Los cuadraditos laminados en oro están ahí para quedarse: no se descascara el dorado a la hoja de Viena fin de siglo diecinueve, no se despegan las piezas porque, aunque cueste creerlo, no es un rompecabezas lo que forman. En ese fondo móvil de oro y ondinas estaba ambientado el cuento que mi papá nos contaba cada sábado –o sábado por medio– en el living de Bánfield –mis piernas cortas despatarradas en el sillón– FLORENCIA FRAGASSO  (1975, Provincia de Buenos Aires, Argentina) De: "Melliza", Gog & Magog, 2018 Enlaces:  Op.cit.  /  Espacio Murena

Billy Collins: Un silencio apilado durante la noche

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Silencio      Hay un súbito silencio de los espectadores  cuando un jugador no se mueve en la cancha  y hay un silencio de la orquídea.  El silencio del florero  antes de estrellarse contra el suelo,  el silencio del cinto cuando no golpea al niño.  La quietud del vaso y del agua en él,  el silencio de la luna  y la calma del día lejos del rugido del sol.  El silencio cuando te tengo abrazada a mi pecho, el silencio de la ventana sobre nosotros y el silencio cuando te levantas y te vas. Y hay un silencio de esta mañana que he roto al usar mi pluma, un silencio apilado durante la noche como nieve cayendo en la oscuridad de la casa— el silencio antes de escribir una palabra y el peor silencio, ahora. Silence There is the sudden silence of the crowd above a player not moving on the field, and the silence of the orchid. The silence of the falling vase before it strikes the floor, the silence of the belt when it is not striking the c...

Ejercicio de memoria para gente sobrante

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r ecala el día,  así de vaporoso  y sin beneficio alguno. Todo igual, alude el tic de lo absoluto. Anoto que el personaje pregunta por alguna taberna o restaurante. El de pantalones rojizos no contesta, alza los ojos  al cielo , pensativo, observa el abismo que estruja el aire. Paseantes del fin de semana. Aquí,  basta con pararme frente a un espejo para observar el cielo completo. ® PEDRO DONANGELO Imagen: Alberto Breccia Sobre un cuento de A. Chejov

Xaime Martínez

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Junta de Valladolid Mas detenido el látigo en su vuelo, la conquista del mundo habrá de congelarse. Sanguíneas calles de Valladolid, oro sanguíneo naciendo en tierra de los encomenderos, la teología es una vasija rota o eso gritan, la guerra justa es justa al comienzo del verano o eso gritan, treinta proposiciones muy jurídicas, algo vibrando en el principio de las cosas y pese a todo no habrá resolución posible. Podrán vibrar los adoquines y las tristes mercancías en las panzas de los barcos y los tratados de derecho internacional y las túnicas negras de los dominicos, tensos como la cuerda tensa de otro arco, como la cuerda tensa, el mundo sólo podrá romperse o disparar, y pese a todo no habrá resolución: ambos tendrán que ser declarados vencedores. Retomarán los ánades salvajes su vuelo como un látigo en la mente del poeta y la viruela y nuevas epidemias de viruela y el tifus y la gripe y la difteria devastarán campos y bosques de la América lejana y un niño nacerá que llevará por n...

Charles Simic: Luego la besé en la nuca con delicadeza

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Repollo Estaba a punto de partir el repollo en dos, pero hice que se lo pensara dos veces cuando le dije: «El repollo es un símbolo del amor misterioso». O por lo menos eso dijo un tal Charles Fourier, que además de eso dijo otras cosas raras y maravillosas, tanto que la gente le llamaba loco a sus espaldas. Luego la besé en la nuca con delicadeza, y entonces ella partió el repollo en dos de un solo tajo. Cabbage She was about to chop the head In half, But I made her reconsider By telling her: “Cabbage symbolizes mysterious love.” Or so said one Charles Fourier, Who said many other strange and wonderful things, So that people called him mad behind his back, Whereupon I kissed the back of her neck Ever so gently, Whereupon she cut the cabbage in two With a single stroke of her knife. Otros poemas de CHARLES SIMIC ,  aquí Extraído del Facebook de Martín López-Vega De: "El mundo no se acaba", Vaso Roto Poesía, 2013 Traducción: Jordi Doce Imagen: Aaron Clamage

Novedades Barnacle, libros homogéneos y comerciales

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Como siempre, en vísperas de algunas novedades de Barnacle, recibo los libros editados. Mi profundo agradecimiento. Los nuevos títulos son: Ad Orbis, de Sharon Vidal Rakauskas Adentro y afuera, de Marcelo Leites El movimiento obrero granizado, de Alberto Cisnero La cáscara del huevo, de Germán Arens Noción de ritmo, de Pablo Seguí  Invito a los editores independientes a compartir los textos de sus autores en El poeta ocasional. El blog recibe el reconocimiento de poetas y lectores del género y se difunde en grandes ciudades de países de habla hispana y entre hispanoparlantes de regiones de habla inglesa. El correo electrónico para enviar adjuntos es prdonangelo@gmail.com. Muchas gracias

Darío Canton

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29 De verdad                sólo ahora te descubro  cuerpo  venido conmigo    tantos años.    Sólo ahora               en que al verte      en el espejo             sentado allí             mirándome a los ojos    he sabido qué buscabas.  Mi cuerpo                el callado              32                   La siesta de esta tarde  se confunde              con las siestas dormidas  otras tardes:            idéntico bochorno        pesadez                  sopor que me invade      y me somete    ...