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junio 30, 2019

Robert Graves


en perspectiva




¿Qué? ¿mantener el amor en perspectiva?—esa vieja mentira
forzada por el ojo en la imaginación
que, mecánicamente controlada, nos dirá
cómo rara vez los flancos de una mesa corren paralelos;
cómo la distancia nos reduce; cómo las ruedas se encuentran
más a menudo ovales que redondas;
cómo cada rincón del techo está torcido;
cómo el ancho camino acaba en punta—
¿Puede todo eso engañarnos a los amantes? No por mucho tiempo:
incluso el ciego presentirá que hay algo equivocado.



in perspective




What, keep love in perspective?—that old lie
Forced on the Imagination by the Eye
Which, mechanistically controlled, will tell
How rarely table-sides run parallel;
How distance shortens us; how wheels are found
Oval in shape far oftener than round;
How every ceiling-corner’s out of joint;
How the broad highway tapers to a point—
Can all this fool us lovers? Not for long:
Even the blind will sense that something’s wrong.



Poeta Robert Graves cruzado de brazos con un saco grisROBERT GRAVES (1895, Londres, Inglaterra / 1985, Deyá, Islas Baleares, España)
Traducción: Claribel Alegría / Darwin J. Flakoll
 https://www.lacoladerata.co/cultura/versos/poeta-del-viernes-robert-graves/
Imagen: FundacióN Robert Graves

junio 25, 2019

Jaime Jaramillo Escobar: Pues dormir es regresar al pasado

Jaime Jaramillo Escobar

Numeración de los pasos en falso



Oigo mis pasos resonando por todos los lugares por donde he corrido:
calles de puertas cerradas, caminos de sólo árboles, y el mercado donde cada uno acaricia una zanahoria sonrojada.
Y los muertos atrincherados en sus tumbas, que me disparaban palabras obscenas en la calle del cementerio.
Y el bar donde la música hace carambolas en el salón de billares, mientras le muerdo la oreja a un pocillo que tengo acorralado entre mis dedos.
Y el andén por donde caminaba pegado a las paredes mientras llovía inconsolablemente,
yo tratando de llegar a alguna parte para escampar la sangre de la herida que en pleno muslo
me hizo un desconocido con sus pantalones de vaquero.
Y el largo puente sobre el río Cauca, donde amé como se hace siempre en plenilunio,
a un lejano muchacho cuatro años antes de que se estrellara en su motocicleta contra un camión que transportaba carbones de la época cuaternaria.
Y yo con mi pecho debajo de mi vestido de caucho en la hondonada,
mientras el huracán arrastraba truenos y se revolcaba debajo del puente echando relámpagos por la boca.
Después comiendo helados bajo los neones, y mirando el asfalto mojado y los reflejos de la calle y de los ojos y de los vidrios y de los automóviles,
y un señor con un paraguas dándole de comer maní a un perrito de felpa que decía mamá si uno le daba cuerda con una llavecita.
Y un amor que tuve en el Polo con una foca dorada, de cuya piel un zapatero de Londres me hizo un par de zapatillas frescas quince meses después para el verano.
Más tarde me quedé dormido al pie del sicomoro donde el profeta Eliécer enterró las uñas en el mes de Adar,
y vi el pueblo desfilando con sus vestidos de colores y sus trastos y frutas en la cabeza,
pues dormir es regresar al pasado.
Y al despertar había junto a mí una mujer y la tomé y le di un hijo,
y esto también fue un paso en falso.
Y se mezclaban a diario las grandes y colectivas cosas con las pequeñas y personales, pero siempre me movía entre ellas falsamente,
recordando a mi perro cuantas veces estuve en peligro de muerte.
Actualmente tengo trescientos sesenta y cinco años, y escondo en mi barba un puñal de acero de la era atómica. Este puñal me será útil si alguien ha ocupado mi asiento numerado en el Cielo.


JAIME JARAMILLO ESCOBAR (1932, Pueblorrico / 2021, Medellín, Colombia)

Un poema extraordinario de Raymond Carver traducido por Adam Gai

Raymond Carver


En Suiza 




Lo primero que hay que hacer en Zurich
es tomar el trolebús No. 5 al zoológico
hasta el fin  del recorrido
y bajarse. Ir sabiendo
lo de los leones. Cómo  sus rugidos
pasan desde el complejo del zoológico
al cementerio de Flutern.
Allí camino por
el hermosísimo sendero
que lleva a la tumba de James Joyce.
Siempre fue un hombre de familia, está aquí
con Nora, su mujer, por supuesto.

Y su hijo, Giorgio,
que murió hace unos años.
Lucía, su hija, el gran dolor de su vida,
aún vive, aún confinada
en un sanatorio psiquiátrico.
Cuando le trajeron la noticia
de la muerte de su padre, dijo:
¿Qué está haciendo ese idiota  bajo tierra?
¿Cuándo le va a dar por salir?
Nunca nos quita el ojo de encima.
Me quedé un rato. Creo
que le dije al señor Joyce alguna cosa en voz alta.
Debo haberlo hecho. Sé que debí hacerlo.
Pero ahora no recuerdo qué
y tengo que dejar las cosas así.
Una semana después de aquel día, partimos
de Zurich en tren a Lucerna.
Esa mañana temprano, tomé
el trolebús No. 5 una vez más
hasta el final de la línea.
El rugido de los leones cae sobre
el cementerio, como la vez anterior.
El césped ha sido  cortado.
Me siento allí por un rato y fumo.
Uno se siente bien estando allí,
junto a la tumba. Yo no tenía
nada que decir esta vez.
Esa noche jugamos  en las mesas
del Grand Hotel-Casino
en  la costa misma del lago Lucerna.
Más tarde fuimos a ver un espectáculo de striptease.
¿Pero qué hacer con el recuerdo
de aquella tumba que me venía a mí
en  medio del espectáculo,
bajo la luz rosada,  muda, del escenario?
No hay nada que hacer.
O sobre el deseo que vino después,
que desplazó todo lo demás
como una ola.
Más tarde, nos sentamos en un banco
debajo de algunos tilos,  bajo las estrellas.
Hicimos el amor.
Metiéndonos uno  dentro de la ropa del otro.
El lago a unos pocos pasos.
Después, nos mojamos las manos
en el agua fría.
Entonces, volvimos a nuestro hotel,
felices y cansados, dispuestos a dormir
ocho horas.
Todos nosotros, todos nosotros, nosotros todos,
tratando de salvar
nuestras almas inmortales, ciertos caminos
aparentemente  más indirectos
y misteriosos
que otros. Estamos pasándola
bien aquí. Pero esperamos
que pronto todo sea revelado.



In Switzerland



First thing to do in Zurich/is take the No. 5 "Zoo"/trolley  to the end of the track, and get off. Been warned about the lions./ How their roars  carry over from the zoo/compound to the Flutern Cemetery./Where I walk along  the very beautiful path/to James Joyce's grave./Always the family man, he's here/with his wife Nora, of course./And his son, Giorgio,/who died a few years ago./Lucia, his sorrow,/still alive,/still confined/in an institution for the insane./When she was brought the news of her father's death, she said: What is he doing under the ground, that idiot?/When will he decide to come out?/  He's watching us all the time./I lingered awhile. I think/I said something aloud to Mr. Joyce./I must have. I know I must have.  But I don't recall what, now, and I'll leave it at that./A week later to the day, we depart/Zurich by train for Lucerne./But early that morning/I take  the No. 5 trolley once more to the end of the line./The roar of the lions falls over  the cemetery, as before./ The grass has been cut. I sit on it for a while and smoke./Just feels good to be there, close to the grave. I didn't  have anything to say this time./That night we gambled at the tables at the Grand Hotel-Casino/on the very shore of Lake Lucerne. Took in a strip show later. But what to do with the memory  of that grave that came to me in the midst of the show,/under the muted, pink stage light? Nothing to do about  it./Or about the desire that came later,  crowding everything else out,  like a wave./Still later, we sat on a bench under some linden trees, under stars.  Made love with each other.  Reaching into each other's clothes for it./The lake a few steps away. Afterwards, dipped our hands into the cold water. Then walked back to our hotel,  happy and tired, ready to sleep  for eight hours. /All of us, all of us, all of us/ trying to save  our immortal souls, some ways  seemingly more round- about and mysterious  than others. We're having a good time here. But hope / all will be revealed soon.


Otros poemas de Raymond Carver, aquí

Adam Gai nació en Argentina y vive en Israel. Es Licenciado en Letras por la Universidad de Buenos Aires y Doctor en Letras por la Universidad Hebrea de Jerusalén. Fue catedrático de literatura española y latinoamericana en la Universidad de Tel Aviv y en la de Jerusalén. Publicó en diversas revistas digitales y en las antologías Grageas (Ediciones Desde la Gente, Buenos Aires, 2007), La monstrua: Narraciones de lo innombrable (Vavelia, México, 2008)  y Otras miradas (Ediciones Desde la Gente, Buenos Aires 2008).

junio 22, 2019

Juan Pablo Abraham

Muerte del luthier




Si vieras el terciado barato del ataúd,
te irías a morir a otra parte.
Vos que amabas
la sonora madera del ciprés
y que le dabas con tus manos
la medida justa de tu temple
si te vieras, si te vieras…

Pero ahora qué importa,
seguí así, no te gastes.

De todos modos,
ya se apartaron tus manos
del acorde final y de la nada
del abismo que tensó tus cuerdas
las más vitales,
en esos días en que nada suena.

Seguí así, no te mires
en el terciado barato de los que mueren.


Juan Pablo Abraham
JUAN PABLO ABRAHAM (1980, Noetinger, Córdoba, Argentina)

junio 21, 2019

Poesía completa de Raymond Carver



En poco más de diez años de intenso trabajo literario, los que van desde que dejó atrás el alcoholismo hasta su temprana muerte, Raymond Carver (1939-1988) forjó una obra de primera. Sus cuentos fueron celebrados internacionalmente y le valieron el calificativo de “Chéjov americano”, pero, en paralelo a esa carrera como narrador, a lo largo de los años ochenta del pasado siglo también fue escribiendo varios poemarios....

En Aristegui Noticias



junio 20, 2019

Irene Gruss: "Lo bueno y lo malo que he perdido no ha sido arte..."

Pero el arte    




Lo bueno y lo malo que he perdido no ha sido arte  
sino malentendidos: no saber oír, 
trastabillarme; 
raro cansancio hacía que diera cosas 
por sentado: el abrazo; 
hasta un puré era algo tan elaborado que evité pelar papas,
decir sí,
ya fuera por bueno
o malo, sin arte alguna, me equivocaba.

Después descubrí que el errar o el perderse
podrían ser lo mismo, un oficio extravagante. Pero el arte, 
ah el arte, no es oficio
sino servir
un simple puré de papas, ni muy caliente 
ni tibio. 
  

                                                                             A Mirta Rosenberg, a Elizabeth Bishop.



IRENE GRUSS (1950 / 2018, Buenos Aires, Argentina)
Otro poema de Irene Gruss, aquí
Enlaces:
http://www.vallejoandcompany.com/in-memoriam-irene-gruss-7-poemas/
https://evaristocultural.com.ar/2018/12/26/aullidos-delicados-entrevista-a-irene-gruss/
Imagen: Microrrelatos


junio 18, 2019

Eugenio Montale | No se habla con las sombras...

Eugenio Montale

Tarde por la noche



No se habla con las sombras
por teléfono.
Sobre nuestros diálogos mudos no se asoman
el micrófono ni el altoparlante.
También nos sirven las palabras
que no nos conciernen,
captadas por error de alguna operadora
dirigido a alguien
que  no está, que no escucha.
Llegaron de Vancouver una vez
tarde en la noche
y yo las esperaba de Milán. Me sorprendí
primero, luego esperé que siguiera
el equívoco . Una voz del Pacífico,
otra de la laguna. Aquella vez
hablaron dos voces libres como nunca.
Luego no pasó nada, le aseguramos
a la intrusa operadora que todo era perfecto,
regular, que se podía e incluso
se debía continuar. Nunca sabremos
sobre qué hombros se gravó el costo
de aquel milagro.
No recuerdo siquiera una palabra.
El huso horario era distinto, la otra
voz no estaba, yo no estaba para ella,
  


A tarda notte


  
Il colloquio con le ombre
non si fa per telefono.
Sui nostri dialoghi muti non s'affaccia
'giraffa' o altoparlante.
 Anche le parole
peró servono quanto non ci riguardano,
capta te per errore di una centralinista
e rivolte a qualcuno
che non c'e,
che non sente.
Vennero da Vancouver una volta
a tarda notte
e attendevo Milano. Fui sorpreso
dapprima, poi spera i che continuasse
l'equivoco. Una voce dal Pacifico,
l'altra dalla laguna. E quella volta
parlarono due voci libere come non mai.
Poi non accadde nulla, assicurammo
l'intrusa del servizio che tutto era perfetto,
regalare e poteva continuare,
anzi doveva. Né sapemno mai
su quali spalle poi gravasse il prezzo
di quel miracolo.
Ma non ne ricordai una parola.
II fusa orario era diverso, l'altra
voce non c'era, non c'ero io per lei,


EUGENIO MONTALE (1896, Génova / 1981, Milán, Italia)
Traducción: Ernesto Hernández Bustos

junio 13, 2019

Rafael Castillo Zapata: en inconcluso eclipse...


Le pli    



Viéndote salir del baño entre la niebla 
que regala generosa al aire el agua tibia, 
yo suspiro invocando la presencia 
de un milagroso rayo que viniera 
a paralizar así tus movimientos 
en el mágico momento 
del esplendor y humo en que tu cuerpo 
entre las alas de tu bata 
de paño sin ceñir asoma 
en inconcluso eclipse
y la limpia estepa de tu vientre o pecho
cabe un hombro
el labio
la pestaña apenas de una circular orilla, o valle
y bosque y aura y bruma, se insinúan
tras la hendija de la tela entreabierta por un hado
por fin cómplice que asiente.


II



Que esa hora
en la que el cabello goteante
como un húmedo animal dormido
destilando su carga
en la lenta playa de la nuca brilla
sobre el declive de la espalda derramado
se detenga y pueda
contemplar yo tadavía
a medias liberado,
un poco preso, mas no mucho, así
tu sexo dibujarse en lo entrevisto
de tu piel y el paño, pido, esa abertura
demorada donde la belleza
se regala sin darse
con ese engaño de tiempo
que simula eternidad.



Santiago Sylvester: "arcones insondables de pasado envuelto..."



(Plaza Dorrego)



En eso estábamos con
Carlos y Ana cuando
de tanto hablar
vimos que la orientación, además de un sentido
es confianza en lo que vendrá

                       Una muchacha
llevaba un trozo de carne asada en un plato; una pareja
bailaba un tango en
la bienvenida de la ciudad deforme, entre llaves,  lámparas,
    arcones
insondables de pasado envuelto,
espejos biselados y consolas.
                                                Una radio,
pared de por medio,
traía noticias cuya naturaleza es
aparecer y desaparecer;
un canario en una jaula fracasaba con su vuelo de ala corta;
una palmera metía su cabeza en una nube cuyo nombre
ya no recordaremos,
y una mujer se aburría con exclamaciones de asfixia: una
           mujer que, entre tanto, mostraba la carga ambigua que
           cualquier vida arrastra.

                En eso vimos
que la orientación
es que siempre estamos empezando de nuevo: como ahora
                 mismo estamos empezando de nuevo
con el presente a resolver: la tarde hacia su desembocadura.


Santiago Sylvester
De: "Calles, Ediciones del Dock, 2004
Otros poemas de SANTIAGO SYLVESTER, aquí

junio 12, 2019

Moya Roddy: Saludando con la mano y sonriendo...

Mujer sonriente con el pelo desalineado sobre un fondo gris con listones blancosfondo

Milagro    



Alrededor de las cinco te levantarás, 
desenrollarás el largo pañuelo 
usado para proteger tu pelo, 
darás vida a tus labios pálidos 
con un toque de rouge – 
entonces saldrás 
a traer algo para el té 
-- huevos o un pedazo de hígado 
saludando con la mano y sonriendo,
saludando y sonriendo
como si recién te levantaras de la muerte.



Miracle




Around five you’d rise,
unwind the long scarf
worn to protect your hair,
bring wan lips to life
with a dab of lipstick –
then sally forth
to get something in for tea
– eggs or a piece of liver –
waving and smiling,
waving and smiling
as if you’d just risen from the dead.

MOYA RODDY (Dublin, Irlanda)
Traducción: Adam Gai