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mayo 13, 2023

Irene Gruss: El garabato enmarañado

 

Limpieza    


Jabón y agua tibia arrastran lo que quedó de la fiesta. 
Todavía no es rancio el perfume del vino 
y el ahora pastoso manjar barrido de los platos es burbuja 
que salta en un mover sagrado; 
otra vez la vajilla sin mácula, nada que reste de alegría 
esmerada en un dudar interior. 
Lo que brilla es pasado y preparación para lo que urge, lo 
que se aproxima.



Conversaciones




Ahora está más claro lo que quería decir. Antes, era
un nudo cuasi misterioso. Que habría ahí, por qué no dije
eso que ahora perturba más que lo resuelto.
No tires el original, ve el nudo, el garabato enmarañado;
porque era eso.




De: "Entre la pena y la nada", Ediciones del Dock, 2015
Otros poemas de IRENE GRUSS, aquí

agosto 31, 2022

Irene Gruss: Dejen de respirar así

La imagen muestra una escena tranquila y pintoresca al aire libre. Una persona está sentada en un escalón de piedra junto a un jardín lleno de tulipanes en flor, de colores vibrantes como rojo, amarillo y naranja. Lleva un abrigo marrón y sostiene un paraguas negro, lo que sugiere que está lloviendo o ha llovido recientemente. El fondo incluye una puerta de hierro forjado y una construcción de piedra, lo que aporta un toque arquitectónico elegante. La combinación de elementos naturales y urbanos crea una atmósfera serena y visualmente atractiva.

Mutatis Mutandi     



Por favor no sufran más 
me cansa, 
dejen de respirar así, 
como si no hubiera aire 
dejen el lodo, el impermeable, 
y el vocabulario, 
me cansa, 
la mujer 
deje de tener pérdida ese chorro sufriente, 
los padres dejen el oficio de morir, 
el daiquiri o el arpón 
en el anca, y aquel perfume matinal, 
la Malasia,
y el Cristo
solo como un perro,
y al amor como
un fuego fatuo,
y a la muerte,
déjenla en paz,
me cansa,
(¿algo ha muerto en mí?:
tanto mejor).
Así que,
valerosos,
amantes,
antiguos,
huérfanos maternales que acurrucaron
al mundo
después
de la guerra,
dejen el rictus,
oigan
y despídanse, por una vez,
sin grandeza.


Otros poemas de IRENE GRUSS, aquí
Fuente: Facebook de Reina Roffé
Imagen en Facebook (Irene Gruss en Brooklin)

febrero 19, 2021

Irene Gruss: Y si no es una piedra preciosa



Y si no es una piedra preciosa
sino simple arenilla 
guardada a un costado 
del tintero. Y si no es arenilla ni zafiro 
eso que sale de mí, con pinzas, 
como quien quita una piedra, airecito, 
puro airecito guardado 
para no respirar, 
sangre y arena 
en mi centro exacto, 
late, molesta, 
astilla de qué, 
más tangible que lo que no se olvida 
o se tiene. 
Y si es dicha lo que he guardado, 
el aire que no pudo salir 
duele 
en el sitio 
del esternón, si es dicha pura
encerrada,
oh pedazo de mí, oh mitad apartada de mí,
si eso es lo que se quita, por fin
para que ría, 
qué alivio tendrá la dicha afuera,
qué fácil oler los tilos,
descostillarse, dejar secar la tinta.




Otros poemas de IRENE GRUS, aquí
De: "La dicha", Bajo la luna, 2004. Vía Alejandro Méndez en Facebook.

junio 20, 2019

Irene Gruss: "Lo bueno y lo malo que he perdido no ha sido arte..."

Pero el arte    




Lo bueno y lo malo que he perdido no ha sido arte  
sino malentendidos: no saber oír, 
trastabillarme; 
raro cansancio hacía que diera cosas 
por sentado: el abrazo; 
hasta un puré era algo tan elaborado que evité pelar papas,
decir sí,
ya fuera por bueno
o malo, sin arte alguna, me equivocaba.

Después descubrí que el errar o el perderse
podrían ser lo mismo, un oficio extravagante. Pero el arte, 
ah el arte, no es oficio
sino servir
un simple puré de papas, ni muy caliente 
ni tibio. 
  

                                                                             A Mirta Rosenberg, a Elizabeth Bishop.



IRENE GRUSS (1950 / 2018, Buenos Aires, Argentina)
Otro poema de Irene Gruss, aquí
Enlaces:
http://www.vallejoandcompany.com/in-memoriam-irene-gruss-7-poemas/
https://evaristocultural.com.ar/2018/12/26/aullidos-delicados-entrevista-a-irene-gruss/
Imagen: Microrrelatos


febrero 11, 2016

Irene Gruss

Entre la pena y la nada



Habría que nacer riendo a carcajadas

como hilo de fe, como costumbre.
Pero amor y dolor es lo que expulsa.

Curioso, la gana del llanto primero
"que grite, que llore, que respire de una vez",
y el alivio, así. Curioso, la palmada en la nalga.

Y luego chupar, prenderse, y el hambre: la necesidad.

Saciado o no, a dormir
se ha dicho.

La mañana y la noche,
asombro por lo que hace la luz con uno.

Y el despertar y el moverse;
crecer, dormir.

El cielo es otro mundo. La calle
es otro mundo. El otro
es otro.

La risa llega después. Como
alegría o canto.

La burla llega después, y
es puro rictus, pura alegoría.

Hay dicha entre la pena y la nada,
entre el sonido y la furia, la duda, el estertor.

Gracia y piedad. Sí,
como reír a carcajadas.



De: "Entre la pena y la nada", Ediciones del Dock, 2015
Otros poemas de Irene Gruss, aquí
Enlaces:
Casta diva
Revista Atmósfera Nª 5
Poéticas en diáspora

noviembre 23, 2015

Dos poetas, variaciones de época




Irene Gruss




Limpieza 





Jabón y agua tibia arrastran lo que quedó de la fiesta.

Todavía no es rancio el perfume del vino
y el ahora pastoso manjar barrido de los platos es burbuja
que salta en un mover sagrado;
otra vez la vajilla sin mácula, nada que reste de alegría
esmerada en un durar interior.
Lo que brilla es pasado y preparación para lo que urge, lo
que se aproxima.



Pero lavar




Como lavar después de una fiesta, se va, la alegría se va:

pero el jabón barre grasas, azucares, lo que sobró,
el resto de vino en esa copa,
la ceniza intacta pendiendo de nada, la huella
ahí, donde alguno rió y derramó algo, y volvió a pisar y a reír,
la vajilla sin usar, limpia en una esquina, casi al borde;
corchos, tapitas, marquillas vacías retorcidas
como esa servilleta doblada y vuelta a doblar, nerviosa,
ahora quieta.
Respirar lo que queda del aire de esa fiesta,
humo, el cielo afuera, otro aire afuera. Pero lavar,
la mesa lista.


De: "Entre la pena y la nada", Ediciones del Dock, 2015



Jorge Aulicino





Siberia




Papá podía discutir una noche acerca de trabajar para el Estado.

No tenía moral de los fondos públicos sino la incipiente certeza férrea
de que había que montar una máquina de guerra.
Y no había sol ni escarcha en las palabras
que aprendió en los inviernos fúnebres y los días despejados.
Un solo recuerdo le perturbaba el sueño y no supe cuál era.
Papá se nublaba y volvía en sí a cada rato,
como un oculto cielo en el charco de un patio.
Las palabras no podían, la acción se perdía en consignas
cada vez más lejanas, y cada vez menos mágicas.
Papá ya no decía nada, sólo que todo había ocurrido porque debía.
Papá no hizo transferencias, no dejó papeles, no perdió inocencia.
Fijate en Siberia, en los grandes transatlánticos petroleros
encallados en la taiga, los amigos del KGB hecho mafiosos
piratas aventureros galácticos, mirá el noticiero,
el nuevo perfil del National Geographic, las grandes fotos
los tubos de petróleo en los que rascarán el óxido la marta
y el zorro y el tigre y los fugitivos de una gran tormenta;
pensá en la Patagonia nuestra, en Ushuaia en los presos
en los muertos en los fusilados en los enterrados bajo el viento;
pensá en el frío, medio bosque talaron con las manos nevadas.
Era de la intemperie tu gusto burgués por las cosas ciertas, tu odio al                                         pequeñoburgués
tu carácter santurrón y nietzscheano, tu vorágine, tu prolijidad aprendida,
tu admiración estética por la solidez, tu garbo extraño, irónico, recatado.
No me hablen de cambios. Es la marcha.
Lo que permanece nunca cuadra.


De: "El Cairo", Ediciones del Dock, 2015



mayo 03, 2015

Marcelo Díaz lee a Irene Gruss



El mundo incompleto  



El reverso del mundo plagado de

margaritas
ondulantes, iluminadas. 
El mundo, tal como es, 
difícilmente pueda completar
la llegada a las
ondulantes margaritas. 
¿Quién necesita esas flores
quién se queda en describirlas
tal como están, allá lejos,
quién sabe cómo son esas flores?
¿Y si no son margaritas?
¿Si no se llega
si no se completa el mundo? 

a mi hijo


Irene Gruss (1949, Buenos Aires, Argentina)

Marcelo D.Díaz 1981. Licenciado en Letras. Premio Bienal Arte Joven Universidad Nacional del Litoral. Publicó el libro de poemas “La sombrilla de Wittgenstein” (Cartografías. 2007 Reeditado en el año 2013 por Colectivo Semilla. Bahía Blanca). En el año 2011 publicó el libro “Newton y yo” (editorial Nudista). En el 2014 “El fin del realismo” (Viajero insomne). Y en 2012 publicó el ensayo “La máquina de enunciación K” con editorial EDUVIM. Participó en la antología de jóvenes narradores “Es lo que hay” llevada a cabo por Lilia Lardone en el año 2009 y de la antología “Penúltimos: 33 poetas de Argentina (1965-1985)” selección a cargo de Ezequiel Zaidenwerg (UNAM.2014). Y en el año 2015 editó junto con Patricio Foglia el libro “Los fuegos de Orc: antología de poesía y ciencia ficción argentina” disponible en línea en:

Textos suyos aparecen en las revistas ADN, Veintitrés, No-retornable, Indie Hoy y .
Enlaces relacionados con Marcelo Díaz:

agosto 31, 2014

Irene Gruss


El tiempo que demoras en terminar cada cosa
igual al de las cosas a medio hacer.
Nada perturba:
ni la conciencia ni la ensoñación de ver algo
hecho y cerrado.
A modo de hilván y a medias todo. 
Que un límite no cierre lo que no quieres cerrar: parece más vivo
lo inacabado. Allí el vestido sin doblar,
allí los hijos, idos; así un final, como un principio, entremezclado y sucio
de arena del reloj.
Así irresuelta, desparramado un eco, 
la brasa sin atizar. 



Enlaces: Otros poemas de Irene Gruss, aquí
Fuente: de sibilas y pitias
Imagen: Facebook de IG

mayo 02, 2014

Señalador: Frank O'Hara / Irene Gruss


...El afán de los objetos por 
ser lo que tememos hacer 
no puede sino conmovernos   ¿Es 
esta voluntad de motivarnos 
lo que rechazamos?   Las 
cosas más estúpidas, como 
una lata de café, un arito 
de 35 centavos, un mechón de pelo, ¿qué es 
lo que nos hacen estas cosas? 

Irene Gruss: de sibilas y pitias



...Jabón y agua tibia arrastran lo que quedó de la fiesta. 
Todavía no es rancio el perfume del vino 
y el ahora pastoso manjar barrido de los platos 
es burbuja que salta en un mover sagrado: 
limpieza; 


junio 09, 2013

Irene Gruss: "Si no escribo la primera frase, la segunda se pudre por exceso..."



Sin fe




Esta es una confesión muy personal:

he perdido casi absolutamente
la curiosidad por el mundo.
Si no escribo la primera frase, la segunda
se pudre por exceso
de efecto.
Sé cómo el mundo se va moviendo,
los brazos de las personas
al costado del cuerpo, impotentes, impacientes,
desesperados, laxos, levantados, sabios,
ignorantes como yo.
Según se hagan las cosas, se sabe
más o menos
cómo quedará terminado;
o no: la incertidumbre
es natural, cosa sabida.
Los chicos sorprenden;
conmueve, pero
es terrible: no es ninguna novedad
en este mundo.
Las cosas, los hechos
son - qué importa que ese árbol sae un gomero o
una encina - , y aun así casi todo remite
a la memoria personal: si es un gomero,
recuerdo el jardín; si una encina,
aquella canción; si un árbol desconocido,
hoy inauguro la memoria, el mito, o
lo descarto.
Algo aparentemente curioso: un corrector de estilo
afirma que la palabra implementar no existe.
Significa instrumentar, poner en práctica,
pero en sí esa palabra no existe.
¿Elegí quedarme con el nombre
y no con la cosa?
Quién, por miserable cultura e historia,
estará pensando que en este momento
la ropa revolotea desde ayer
en la terraza, enredada
sobre sí misma, debería sacarla...Terrible,
salvar las ropa del viento
que bate en la terraza, aquí mismo, la borrasca
en el nombre, la rosa (si digo la ropa
es fácil, un recurso que podría
seducir y no me conmueve
en absoluto).
He perdido la curiosidad:
ha nacido un hijo deseado
(tiene nombre antes de nacer)
por obra de amor: conozco
la alegría, conozco la ansiedad
satisfecha,
escribo que el mundo
es incompleto, que no basta,
aunque aquí
esté todo lo que hay,
el contraste en la luz,
lo concreto, lo relativo y lo absurdo,
lo nuevo, lo acabado,
y lo cubierto,
la oscuridad.
algo debió pasarme
para que la haya perdido de esta forma.
No es suficiente una enumeración ostenida.
Crear no basta
- qué importa si se trata de un gomero
o de una araucaria, ropa en el viento, presiones
o alivios del cuerpo -. La Historia,
la intimidad, la implementación...
Es demasiado.



Irene GrussEnlaces: Irene Gruss, El mundo incompleto, Casta diva
De: "Solo de contralto", Galerna, 1997
Imagen: Facebook de IG

mayo 19, 2012

Irene Gruss


Autorretrato

I



Ah, si pudiera recostarme,
ser así, la mosquita muerta que inclina su cuello, lánguida;
si borrara el rictus de Callas desahuciada, Magnani en batón, así me veo,
dulces musas de la debilidad, dónde estáis, denme la brisa, dénmela,
no la ventolina a orillas del mar, siempre a orillas del mar, ay me,
mandolina y no viola da gamba,
quién me miraría si él observa el culo
de la que pasa, ay me, cuántas uñas delicadas habrán rasguñado el hombro, la nuez,
su espalda, oh, su espalda, y engalanar lo que no tengo,
un aspecto sutil, ese gesto de no haber sufrido hambre, menos ansia
de saber, una sor Juana cortejada por virreyes y virreinas, la suavidad
del papiro, y el vientre sin estrías, ay me,
si hubiese usado aquel pote, si no supiera que el tiempo no es el Teatro No,
máscara que cubre el savoir faire y otras minucias, oh, gatitas, si pudiera lagrimear,
las he visto contonearse sinuosas hacia mi objeto incólume,
han conseguido lo que apenas logré encaramar, robar, gozar
como Dios manda, ah, Dios, si estuvieras aquí, mándame un rayo, algún fulgor,
esa luz que oculta la vejez, la insensatez,
y vuélveme buena, modosa, bella y paciente,
Ingrid en Casablanca, un lirio en flor, el sonido
de la música.



Irene GrussDe: http://lamitadelaverdad.blogspot.com.ar/2012/05/autorretrato.html
Enlaces: https://epoelpoetaocasional.blogspot.com/2012/05/irene-grus.html
Imagen: Facebook IG



agosto 20, 2010

Irene Gruss

Pesca en el lago, poesía argentina



Pesca en el lago




Al lado de los patos

(una familia de pequeños patos salvajes)
navega una botella de lavandina,
de plástico, amarilla.
Para algunos filósofos y poetas / esto fue
una imagen de lo real miserable.
Creián que
había sido puesta
precisamente ahí, junto
a patos salvajes, en le lago,
para regocijo y reflejo casual
del desencanto.
El plástico amarillo navegó
hasta detenerse en una isla artificial.
Los patos dieron la vuelta y
siguieron su camino.
Patos hambrientos, pensé, van a comer
la carnada perdida
por esas cosas de la corriente.
Los chicos veián cómo se alejaba su botella
hacia el centro del lago,
maldijeron al viento
y sólo atinaron a sufrir
y a sonreir.



IRENE GRUSS (Buenos Aires, Argentina, 1950/2018)
De: "La calma", Libros de Tierra Firme, 1991)
Imagen en Nueva Rioja