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El poeta ocasional


...Ahora bien, que el título Peligro de los labios rojos provenga de los “nadaístas” o, más precisamente, de un verso del poeta colombiano Juan José Arango es algo circunstancial, ya que nuestra autora sigue desarrollando o especulando nuestra poesía contemporánea. Bien por el colombiano y bien por la peruana. Sigamos. ¿Quién habla en el poema? ¿Desde dónde sometemos nuestro silencio interminable? Creo que lo poetas picamos de otros poetas. Esa es nuestra lealtad. Dalmacia sabe decir antes de escribir. En Peligro de los labios rojos la ciudad se nos parece y debemos negarla, aun cuando sobrevivir sea la aparición de uno mismo al sentir insatisfacciones ante la costumbre de los tiempos, pero no de algo común. El poema es siempre una subversión donde se revelan individualidades, sus propias formas de organizarse y comprometerse en la construcción de una nueva vida de orden o desorden mientras arribamos a nuestra dignidad. Aquellos que alguna vez se rieron de nosotros (nos dice la poeta) lúcidamente, pero, ¿quiénes son ellos? Me atrevo a decir que son las voces del tiempo y su desarrollo empobrecido, me atrevo a especular de otra decisión correspondiente del poema. He ahí la actualidad de Peligro de los labios rojos, libro de los futuros inciertos que toman relevancia en los contextos políticos de crisis actuales de nuestros países hispanoamericanos.
                                                                                                  Presentación de Willy Gómez Migliaro (fragmento)

Poeta peruana Dalmacia Ruiz Rosas viste una blusa con transparencias sobre un fondo negro. En la mano apoya en el mentón se destaca un anillo importante


ODIO ESTA CIUDAD de viejas casas bombardeadas
donde te encontré saliendo de bares oscuros
asquerosos
           La neblina la música y la mugre forman una pasta
que se adhiere y enjabona las calles nuestros cuerpos
Sucias viejas recogen desperdicios y periódicos
con los cuales calentarse
en las puertas de centenarias catedrales
mientras dulces y hediondos homosexuales retocan con cuidado
la fingida sonrisa de la noche
La luz grasosa de un bar nos envuelve
y tú lees poemas mientras veo tus largos cabellos negros
ensortijarse alrededor de tus orejas y tu cuello
Nos reímos de todo caminamos abrazados
buscando al pie de los barrancos casas que no existen
por entre muladares ambulantes y microbuses
que como cucarachas hambrientas nos persiguen
Salen de todos los rincones
hasta alcanzar el punto más alto de mi histeria
que necesita el refugio de un parque enrojecido
donde se filtre el verde más verde el verdadero
Sola
      devorando sin ganas las calles que separan
      tu cuerpo    de    mi cuerpo
sin viento ni tus dedos que revuelven mi cabello
Y afuera la ciudad estalla viscosa repugnante
como una fruta podrida
Reventada.

 


ME HE ACOSTUMBRADO a verte
de todos los tamaños
según sean las estaciones de lluvias
o de soles
Y podíamos encontrarnos con sólo unas papitas
de días en el estómago
Por la Cuatricentenaria juntando
moneditas sucias para comprar cigarros
Por la Av. Mac Gregor
contemplar culitos embluyinados
Amemos a nuestras mujeres hasta el hartazgo
las calles del Centro nos muerden los tobillos
nos lleva la mañana la gente nos agrede nos desea
Hey mister
                 Hey mister
                            lustrabotas
Vivir es subversivo.



RUMBOS Y PRESAGIOS

                                                    De los poetas

Después de haber purgado en el infierno su ignorancia
ya no sentía que el sonido de mi piel era profano
¿Adónde queda aquel parquecito
al que íbamos y nunca más
volvimos?
Algo dolía en la penumbra
qué soledad cuando se fue la Luna
Adiós Luna melón azul
diábolo que naufraga
déjame aspirar
de tus atigradas madreselvas
al son que me murmuran:
veinte de Góngora
tres de Lope.



DALMACIA RUIZ- ROSAS SAMOHOD (1957, Lima. Perú)
Fuente: Proyecto Patrimonio
Enlaces: Terra ígnea | Proyecto Patrimonio 
 Fotografía: Miguel Carrillo

Sobre "poemas aconceptuales" o la señal de lo amorfo (fragmento)    

por Tania Favela    


"Trabajo con las palabras. Tanteos. Trabajo de exploración. Poemas aconceptuales nos sitúa frente a construcciones verbales esquivas y, paradójicamente, de gran precisión. El desajuste y la negación se imponen en ese suelo movedizo que rehoye toda proposición categórica, toda noción normativa. Los sistemas se cuestionan, las teorías se pulverizan ante el humor serio, indiferente y frío.de unos labios que se cuartean; mueca o sonrisa, gesto ambiguo que se desliza entre el escepticismo y la sorna. La mímica más sutil, casi imperceptible, es capaz de borrar el mundo: "la inexistencia / se hace notar / en lo cómico de cada parpadeo / que en un segundo / oculta orbes", leemos en el tercer poema, que pone al descubierto como en juego infantil, la precariedad de todo andamiaje que simule sostener lo que aparenta solidez. Se trata entonces, quizás, de abrir resquicios desde los cuales decir y pensar. o como lo dice la propia Chocano: "de abrir fisuras por donde se cuelen energías alternas que desintegren lo evidente para reintegrarlo en un absurdo que, no obstante, es capaz de adentrarse en la persona como la mejor afirmación alcanzable". De ahí la constante evasión del significado y también la mixtura verbal que proponen los poemas; el ensamblaje de distintos registros: el culto, el coloquial, el arcaizante, aunado a términos matemáticos, geométricos, filosóficos, botánicos, astronómicos, anatómicos y musicales, que forman texturas heterogéneas (sonoras, táctiles y visuales) de aguda inteligencia y de gran alcance a nivel sensorial. La solidez de cada verso interpela al que lee desde una "voz cóncava", que al afirmar o negar atiende lo previsible para mostrar la disparidad entre el pensamiento poético y el rumbo obcecado de un mundo cínico que intenta disfrazar su catástrofe..."



ACÁ
pues
se viene
a alcanzar
la mayor resistencia
                        teórica
frente a eso
que se hunde o se manifiesta
en la superficie de sus trazos

se sabe de aparatos
                      ultrasensibles 
que una vez calibrado
              el entorno
 se autodestruyen
 con toda una belleza 
                                  acumulada de datos
                                  sobre las nubes tormentosas de Júpiter
                                  que son oses y rojizas
                                   y precisan diez veces más oxigeno 




En Letral Nro. 9, 2012



OTRO día bello y frío, 
otro día europeo 
se instala en el horizonte, 
otro día acompañado por su noche 
electrificada con el primor de un orfebre 
que puliese cada gema y sus facetas 
(hay que decir algo de esa contención, 
de ese empeño sin freno) mejor, murmurar, 
como contando pasos. 
De todos modos, es un día temible: 
zarabanda de letras, caracteres letales se 
ordenan (lo esencial es esquivar sus aceradas 
puntas // prudencia ante la exacta caligrafía// 
ante la imposible salpicadura de tinta) 
ruido de pisadas, 
parecen voces firmes del destino 
(ires, venires, trayectorias, bocetos -- hasta una espada) 
y un avanzar con los ojos entrecerrados 
permitiéndose apenas el tanteo, 
las interrogantes son tangenciales a la certeza 
¡la certeza! es ése el cielo que nos exige 
la luz de este día 
enmarcado con residuos de dadaísmo y método 



MAGDALENA CHOCANO (1957, Lima, Perú)
Enlaces: Poesía | Blog de Pedro Granados | Otra iglesia es imposible
Imagen: Antonio López García


ALZAR sombra si tapan los árboles de moras 
liviana entre muros a la izquierda y derecha 
donde cae el canalón como un mecanismo  
tender sonidos sacudidas y perforaciones del agua 
hoyos que con pico habrían adelantado desiertos 
y ahí levantar habitaciones  
“sombras nada más”  
nos toca su reguero vertical y el desprendimiento  
de sobra hasta llegar al otro lado 
al cuidar las aguas jalar baldes recortar 
sauces y dejar caminos de conciencia o batirse 
entre dos fuegos de los que tienen todo y 
de los que no tienen nada si estiran mangueras 
transforman sectores de infierno al diseñar 
caños reservas grifos o decorados de dolor 
por otros medios ver 
río arriba excrecencias de sequías 
trae el agua alimenta una obsesión de regar 
jardines tecnológicos o dar vida al mar solo
una producción ideal del sentido
al doblar mangueras al escuchar adentro 
canción de resistencia  
de plásticos rotos  



FLUYEN las aguas y sobre ellas latas 
llevan imágenes borrosas 
de proceso de ejecución brillan bajo el sol 
contenido que alguna vez fue necesidad  
como un tiempo el principio recoge
el final se levanta y rueda desde la inmovilidad 
motivos entre desarmes y diseños 
de imagen objetora circular
a través de ella sigues a un animal herido 
viste huella de sangre no el arma
sino destreza al forzar la ambición
o mito circular de boca en boca
arrasaba aire contaminado 
sirve de algo movernos 
aunque se abren más portones de almacén
sueldan chapas levantan rejas reducen autos 
adentro todo es inclasificable afuera 
filos redondos de tarros de leche



SALIDA del sol ante una actividad que nos rodea 
restaurante marino a la entrada se toca cucharas
como castañuelas escucha y refleja durante 
los servicios al alzar los brazos hay posibilidad
un núcleo en la sala si las sillas caen y uno se mantiene 
al sentir platos por cada rajadura
fragmentos de nuestras vidas superpuestas sobre 
lo real espeja de nuevo corresponden a dejar vacío 
o la acción proyecta llenar 
reflejo de existencia de cosa indefinida 
verás tu embalse y ahí de nuevo guía 
aceptándolo hay alteridad lejos de nosotros 
decisión de alzar de llenarse de mesas 
de chocar vasos después constitución de una retórica 
y al acabado un desconocido de la gula un gesto 
expresa satisfacción o grosería familiar y carga 
al descubrir hubo amor en las ensaladas 
odio en el plato caracoles en nuestra extrañeza 
“el crecimiento debe continuar” después 
no comprender ningún futuro



QUÉ hermosa con tu sujetador de cabello 
poder de algún animal fija juegos
forma usual de flor tallada flecos puntada
y sobre ella caballitos flacos y dimensión 
de acertijos sin saber nada abajo hay
partida de montes o están hechos de 
tubos de polietileno de cáscaras de nueces
y todo se ha esparcido en tu cabellera hoy 
sábado de ornamentos si no se vuelven 
obsoletos o demoramos en nuestros silencios 
de amor de mezcla y embestida rogar
o gravitar sobre borrón pinzas y exhibición  
de nuestros regalos en la constitución 
tiempo en el diseño gráfico de línea en un enganche 
primero circular luego curvo para un concepto 
de belleza femenina y brillar con huecos 
desdibujar otros fragmentos y así
enganchado es un cuerno alrededor de los 
ojos no están bajo fijaciones se
estrella en la ventanilla cruce de especies
al lado donde setos y geranios resisten 
hundimientos o ganado de todo sobra 
en tu gancho flotante abotonado desmantela 
la parábola trayente de animales en una fábrica 

                                                                                                                                                                            

poetas peruanos actuales, Escritura creativa, Lírico puro

WILLY GÓMEZ MIGLIARO (1968, Lima, Perú)
De: "Lírico puro", Barnacle, 2024
Ganador del premio hispanoamericano de poesía Festival de la Lira 2015. Ha publicado los libros de poesía "Etérea" (2002), "Nada como los campos" (2003) y "La breve eternidad de Raymundo Nóvak" (2005), todos bajo el sello Hipocampo Editores; "Moridor" (Pakarina Ediciones, 2010), "Construcción civil" (Paracaídas Editores, 2013), "Nuevas Batallas" (Arteidea Editores, 2013), "Pintura roja" (Paracaídas Editores, 2016), "Lírico puro" (Hipocampo Editores, 2017-Barnacle, 2024) y "Manantiales" (Ícata, 2021). Entre los libros de investigación ha sido compilador del libro "OPEMPE, relatos orales asháninka y nomatsigueng"a (Editorial AndesBook, 2009) y "Cholos, 13 poetas peruanos nacidos entre el 70 y el 90" (Catafixia, 2014). Profesor de literatura y asesor literario. Actualmente dicta talleres de escritura creativa.

Enlaces: La mula | Cine y Literatura | Poesía


Kilómetro 765 de la carretera Panamericana Norte



                             A Nancy Moreno


A mitad de febrero, el sol es raudo en el kilómetro 765
de 1a Panamericana Norte brilla fuerte el sol y fatiga a los animales
Cuando amanece uno sale y camina con sumo cuidado entre 1as piedras
y los viejos pensamientos que regresan con la noche
o con el vino. Dentro y fuera de uno se desencaja lo compacto, y dentro
y fuera de uno hábilmente la lógica revienta lo que precede
y lo que toca. Pero ni tú ni yo aquí somos los concebidos 
para saborear el desamparo de estas cuatro paredes blancas:
a mí y a ti nos toca ese color, ese lugar
que abre la bondad o la luz de mi cabeza,
pero en el kilómetro 765 al final de febrero el sol sigue raudo, brilla fuerte
y fatiga a los animales. Al medio día el color nos avienta 
al aire del sur, y entonces uno descuida serenidad
y calma pura romper la vanidad de la lógica.
Y uno no lo permite. pero otro vez se desencaja lo compacto, se junta
habilidad para perder la lucidez por estrellas y burdeles 
Y tú puedes cantar a los que parten al Oeste,
tú puedes cantar a los que vuelven del Oeste y
asegurar que la Historia es toda tu impaciencia reunida,
asegurar que es horrible no tener un alarido bajo la piel.
Tú puedes decir con vehemencia el día es de lluvia o de agua 
derribada a pausas. el instante es relámpago o esta fotografía enterrada.

1
Paradero

 

Está lloviendo ahora sobre toda esta ciudad y
son las 12.30 p.m. a lo largo y ancho del Meridiano de Greenwich
y yo he crecido entre gente que es joven y gente que no es joven
entre autos, papeles bond o bulky,
                   artefactos y escaleras
artefactos y clientes. Y avisos de la desesperación o la locura
He crecido sobre esta ciudad
                     y hace 24 años esta ciudad sabe mi peso
(Aquí la noche del 14 de mayo me enteré que he tenido un aire puro
porque alguien lo dijo entre botellas de Pisco de Ica
                    con rabia y para insultarme)
Y yo salgo a la calle a repartirme como obsequio.
Por las calles de mi país camino con un sonido.
Y soy un lugar con mucha luz,
          soy un aullante canto ambulatorio,
mi cuerpo está lleno de poemas y
salgo a la calle a repartirme como obsequio.
Y he demostrado que soy este cuerpo
estremecido por la rala luz que se confía a mis congéneres,
este cuerpo amargo sobre el que lloro:
Mis brazos han crecido increíblemente
y reconozco que mi semblante me ha traído complicaciones,
reconozco que mi cariño infinito me lastima
ahora que yo se regala incontenible, y cuando la lluvia
en la plaza Manco Cápac no es lluvia en la Plaza Manco Cápac.
Y cuando el individualismo se enreda y me llega a las pelotas
        aquí estoy yo, vivo y fogoso
y Latinoamérica devuelve mi cara cuando la miro,
el Día se abre para que este cuerpo pase,
el viento roza mis orejas; y voy fogoso y limpio
a través de estas avenidas silenciosas.
                                                            Aquí estoy yo.
Y óyeme tú, amadísimo padre,
oye al que está fatigado de hablar para el viento,
ya es Agosto, llueve hace 24 años esta ciudad sabe mi peso:
Yo entrego mi vehemencia y mi amor
a esta vía que se ensancha hacia toda la extensión del universo:
(Aquí lograr lo justo,
                   ser inmaculados
y brillar como focos de 12,000 voltios:
esa es nuestra única alternativa.
Ahora aquí haré lo extraordinario
                    y alguien ha de decir que no está bien).
Pero escúchame tú, padre, escúchame, yo jamás podré mentir
yo he crecido en esta ciudad del sur-este
con mil dificultades para cargar con mi exceso de ternura,
con mi energía de animal salvaje amando,
amando siempre a las manzanas, amando siempre a lo que conmigo vive
con estas ansias,
con esta limpidez que se levanta
                  desde mis extremidades inferiores
amo, amo furiosamente mi fortaleza
                          y elogio a gritos mi salud. 


poesía peruana, un par de vueltas por la realidad
JUAN RAMÍREZ RUIZ (1946, Chiclayo, Lambayeque / 2007, Virú, Perú)
Fuente: "Un par de vueltas por la realidad", Ediciones Hora Zero, 1971
Enlaces: Issuu | Scielo | Cangrejo Negro
Edgar O'Hara: Pero nada nos responde

Rapto campestre en Cieneguilla (Lima, agosto 1992)   


Para Luis Miguel, que compartió esta visión  


El restorán-recreo se llama La Dulzura  
en la luz y el aire limpio  
de Cieneguilla:  
                         3 Sapos, 
canchas de volley o badminton 
y un golfito.
                     Cerveza helada, platos
criollos, atención exclusiva y los domingos
tamalitos verdes (piqueo).
                                           Lo proclama el cartel.

No hay camarones a la piedra:
el río Lurín hace dos años
es con las justas un cabello de ángel.

Entramos por una chela.
                                        Familiones
bajo toldos del jardín.

(Ingenuotes. Ni se les ocurre
que esta compaña, a lo sumo,
durará un semestre.)

Quizá la respuesta esté
en ese chasquido sonoro que casi
la desfigura,
                    un eco labial
de platina y chocolate.
                                     Castañeteo
impúdico.
                Aunque más temprano que tarde
--lo intuimos-- la diosa recelará
su voz.
            En cambio la manada
ni por aquí adivina
el sabor a lo sacro.
                               Apuestan ahora
que Alianza le ganará a Cristal.

(Fiebre de manganzones, caso perdido.)

La hemos hecho muy larga. Terminamos
no una sino varias chelas.
Las familias se fueron yendo
como el sol de Cieneguilla.

                                             Pero
la Brasa sigue
en su hornacina, sonriente,
mientras los torpes delfines
del pensamiento

lanzan las fichas y nunca
le embocan al sapo. (La suerte
ya está echada.)

La hora de retirarse coincide
con el frío de la tarde
en Cieneguilla.
                       Le decimos adiós
a qué Dulzura.
                       Sin saberlo
nos hincamos.
                       Pero nada nos responde,
ni el más leve
gesto.


poesía peruana, Cieneguilla
EDGAR O'HARA
(1954, Lima, Perú)
Fuente: Nueva Provenza | 
Enlaces: Academia.edu | Research Gate
Imagen en El enamorado







Tengo que explicar    



Tengo que explicar el porqué de este viaje 
lo leo en los ojos que me indican 
dónde debo formarme y esperar 
 
Me he visto de tantas maneras que ya no sé de quién hablo 
Lo llamo el viaje a las raíces 
en otras circunstancias simplemente sería alguien 
que viaja 
clava un arcoíris sobre el horizonte
se levanta las heridas que el maquillaje oculta

una vez más me desdoblo en lo que mi boca repara
me empolvo la cara de monosílabos
pero hace falta algo más para persuadir
al policía de inmigración
El solo quiere acabar con esto cuanto antes
no es nada personal
otros discuten de geopolítica
a él solo le importa si tendré dónde dormir
si haré tantos hijos que no alcanzará la tierra
para cultivarlos y verlos crecer

América Latina es un montón de gente dice la poeta uruguaya
en cambio yo vengo del laberinto
También América es un montón de esas cosas sueltas
como bosques y agua
que se venderán o que ya no existen
pero el cielo refleja en un gris indescriptible en mi rostro

El policía de inmigración
me hace hablar horas
de las funciones curativas de ciertos
destinos turísticos de mi país
Lo llevo hacia atrás
le digo recuerda que un día también tu padre salió a vender
las estrellas o a robarlas
desordenó el cielo lo encementó para poblarlo
                               lo llenó de ventanitas
Siempre termino contando la historia
del viaje en barco y a contracorriente sobre el Pacífico
de la caminata sobre el hielo y lo que se descongela
bajo los pies y la prisa para cruzar
de mis otros abuelos
inmigrantes en su propia patria
la reforma agraria les dio tierras y una patria escrita
que sus nietos abandonamos
Cuento la historia de la desigualdad entre
la tierra es para quien la trabaja y
la cocina es para quien la atiende

De los abuelos inmigrantes me quedan erosiones
en la piel y una fotografía: mi padre descalzo y mi abuelo
Me pongo los zapatos por ellos
y como ellos viajo con lo que pude meter en una pequeña bolsa

a donde voy carraspeo toso río soy el desierto


poesía peruana, Tengo que explicar, Kauneus (la belleza)
ROXANA CRISÓLOGO CORREA
(1966, Lima, Perú) Perú/Finlandia
Fuente: Facebook Ada Trzeciakowska
De: "Kauneus (la belleza)", Intermezzo Tropical, 2021
Enlaces: Roxana Crisólogo | Blog poemas | Vallejo&Co 
Imagen en Trome


ELOGIO DEL HASTÍO     

Ángel de la esperanza y los calendarios,
¿conoces la desesperación?
ANNE SEXTON  

 
Frente a mí el desayuno se derrite  
como el espacio del recinto que lo contiene.  
 
Los árboles me han dejado de hablar.  
 
Gasto tiempo en nimias distracciones:  
Me convierto en barro,  
en docenas de raíces que tejo y destejo. 
Exploro bajo la arcilla y cosecho cuarzos lilas,
ópalos transparentes ante mi asombro.

Como pececillo ansioso
el tiempo escapa de mis muslos
ciego, líquido y sediento.

                             ¿Cuánto más mis vértebras sin danza y fuego?

Erróneas como el miembro extirpado que palpita
o las desgarradas alas de una mariposa,
ante la palabra vuelo se enervan.

A muchos kilómetros,
una ola que muere en la orilla
trae consigo la voz del mundo.



QUEBRANTO



Es mi corazón un gran molusco que arde.
Nada sabe de fortaleza, pero aprieta los dientes.

Mi náusea pare palabras prematuras
                                     —renacuajos entusiasmados—
nadadores aprendices que pronto transfigúrense
en anclas y maderos.

En el prolífico mar de la desesperación
mis versos se reproducen como hígados a destiempo.

Nada es suficiente.
No hay epitafios para tantos muertos.

De Canto a la hoja que cae (Hanan Harawi, 2021)



FIAT LUX



Ella musitó hágase la luz
y la luz se hizo.

El universo se derramó
como indecente río entre sus piernas.

Setenta veces siete
llamó a su propia puerta
y esta fue abierta.

En su cuerpo
entusiasmada palpita
la más grande estrella.

Una vez más susurró
                           hágase la luz
Y desde entonces
no hubo paz entre los hombres.

(Inédito)







ÚRSULA CAROL ALVARADO NOBLECILLA (1979, Lima, Perú)
Licenciada en Administración de turismo por la UNMSM, gestora cultural por el Programa de
Extensión Profesional MALI/UNESCO y escritora. Ha publicado en poesía «Metamorfosis
inversa» (Vagón Azul Editores, 2015) y «Canto a la hoja que cae» (Hanan Harawi, 2021). Ha
escrito y producido el documental «Una ciudad como yo» que explora la relación entre
poesía, mujeres y espacio público. Actualmente dirige la asociación cultural Poesía en la ciudad
Enlaces: Las críticas | FIP | TV Robles | Santa Rabia Poetry

Cerrado por obra, poesía peruana


TODOS DESCENDEMOS DE LA MIRADA DE UN GORILA    



Envían a rehabilitación a un mono alcohólico en Rusia 
Reuters 


Como Cioran, no somos más que un puñado de intersticios, 
Oh, gorila mío, dos soledades metódicas, 
como dos colillas en un cenicero. 
Es cierto, compartimos la melancolía de los pájaros congelados 
la rara costumbre de amar sobre los árboles, 
de llorar y defecar leyendo a Mallarmé 
o de salir con dos copas de más de cada incendio interior. 
También jugamos cada día con la pureza de ser impuros, 
con la estrella que navega en nuestra sangre, 
desviada de su curso, 
cansada de balbucear luz sobre la sonrisa de los jubilados
y de las putas, esos bellos mamíferos exiliados.
Ya lo sabes, buscamos el mismo empleo
y lloramos al mismo animal desde el que cada día nos despertamos.
Oh, gorila mío, también tu mirada
es la ventana por donde Dios espía al mundo,
ese otro mamífero fúnebre que nada sabe de nosotros.



KLARA, UNA AU PAIR DE KARLSTAD, ME HA PEDIDO QUE LE ESCRIBA UN POEMA PARA OLVIDARLA DE UNA VEZ POR TODAS




Bruno me ha llamado para contarme que ha leído
que algunas nutrias del Amazonas
pueden cambiar el curso de los ríos con el poder de sus mentes.
Esto es más falso que un billete de 3 euros,
pero igualmente me recuerda que una hormiga
puede sobrevivir hasta dos semanas bajo el agua,
así que aún guardo algunas esperanzas para mí.
Yo le cuento que aquí están a punto de llover ranas,
no hay ciudad que aguante esta lluvia de los mil demonios,
fijaos que se quejan hasta las ballenas varadas entre los árboles
que se esconden en el supermercado de la esquina de casa.
Nos acabamos de conocer, Klara,
pero me dices que a los árboles no les importa la lluvia
y que te deje dormir.

De pronto se me viene a la cabeza que el animal
más rápido en el acto sexual es el chimpancé (3 segundos),
le sigue el ratón (5 segundos) y quizás tú, que apenas te
has tomado una copa
y ya te escuchaba roncar en mi cama.
Hemos venido esta mañana a escribir el poema que me has pedido
y es, en este mismo momento, cuando el mar
desempaca tu sonrisa sobre el cielo,
antes de que el reloj despertador te haya despertado por
última vez,
antes de salir volando por la ventana
(aunque ambos sabemos que un par de libélulas
harán su mismo trabajo entre nuestras sábanas).
Soy el final de tu caja de bombones, tus últimas bragas
limpias
o, lo que es lo mismo,
la oscuridad de los peces cuando lloran y pasan una sed
de caballos.
Me dices que nunca has montado a un caballo
pero que sabes que sus lágrimas
son el principio de cualquier río que se precie en tu pueblo, Karlstad,
donde los muñecos de nieve van de compras a diario
para comprarse una nueva nariz de zanahoria
y para aprovechar la calefacción de los supermercados.

Pronto dejaré de ser uno que parece joven y sigo
metiendo la pata hasta la rodilla,
aunque no nos engañemos:
tu corazón, como el mío, está cerrado por obras
y rueda como una moneda o un milagro
que se le acaba de caer a un pobre mendigo
que creo que soy yo.
No está hecho el amor de las pelirrojas para nosotros,
Bruno,
los alejados de las manos del señor,
como tampoco está hecho el amor para el amor:
salven pues las estrellas mis torpezas para quitarte el sujetador,
salven todo lo que queda de mi corazón entre tus manos de gata
aunque ya de nada servirá… es para partirse de risa,
pero de tirios y troyanos hemos pasado a dirigir el
tráfico de las estrellas
entre tu mirada y la luz de la luna llena sobre tu espalda
asalmonada,
en un santiamén
(mientras me preguntas si sabía que en Finlandia
se prohibieron los cómics del pato Donald porque no
llevaba pantalones).

Después de las risas no puedo dejar de pensar que allí,
cerca de donde las lágrimas pierden su equipaje,
donde las nubes limpian sus gafas porque la lluvia
empaña su mirada,
allí, donde todo termina,
no hay árboles llorando de rodillas ante un pájaro en un
supermercado
no está Dios (ni nada que se le parezca),
estamos nosotros dos, Klara, o como te llames,
jodidamente separados,
a pesar de compartir esta noche la misma cama.
Y sí, vale, querido amigo Bruno,
una vez más tienes toda la razón:
a) para un pingüino las aves no tienen talento para nadar y
b) el amor es para nosotros lo que la aritmética para los filósofos:
(o ¾ de lo mismo)
tan solo un gran malentendido.



LAS ABEJAS NO SABEN AÚN LAS BONDADES DE LAS REPÚBLICAS




Hace casi ya un siglo que te vi por última vez
y eso fue esta mañana
desde luego, estabas irreconocible, habías borrado el
rojo de tu sangre
y un poco de cielo de tus ojos, tenías otro nombre
y eras demasiado joven para usar tus pulmones para
respirar,
aún así rompiste todos los protocolos del amor y de los ambulatorios
y me tocaste el corazón, dejándolo como una de esas manzanas
de caramelo que venden en los parques de atracciones.
En ese entonces, para pasar el rato, pasaba horas
mirando el cielo
hasta que te veía leyendo la suerte en las manos de Dios,
dormida como siempre,
dejándote lamer el yeso del alma por familias enteras de
camaleones expresidiarios.
Los comunistas solo me hablaban para pedirme
consejos de cómo conocerte,
de cómo hacerte el amor con la herrumbre de sus huesos,
pero pasabas de ellos / todos tenemos suficientes fantasmas
como para volvernos parte de uno —decías—
mientras ponías a la hora todos los relojes de arena de la ciudad.

No puedo quitarme de la cabeza esas mañanas
en las que dejar de soñar era como descargar camiones
llenos de estrellas
y leer el diario —que tontería— como si hiciésemos la
autopsia de nuestro tiempo
(es muy curioso, pero para los aymaras
los hablantes están de cara al pasado y de espaldas al futuro).
Ya sé que me repito, pero no es ninguna broma que la
prensa libre
únicamente sirve para envolver pescado
o quizás para enterarte de cosas como que la mayoría de
los peces de colores
solo tiene tres segundos de memoria
o que hay un senador estatal de Nebraska que acaba de
presentar una demanda contra Dios.
Tengo que confesar que el «Tea Party» me estriñe
y también algunos discursos de mis colegas, los progresistas,
esos que escapan de las ambulancias de la realidad con
sus patas de palo.
Caray, tampoco puedo quitarme de la cabeza
el que no hay nada de malo en desear la muerte de un dictador
o que en Latinoamérica ya no son necesarios los golpes militares.
(porque ya están todos en los gobiernos).
En esos casos, también la vida de un poema, como la de un telediario
es el anticipo de la sonrisa de una libélula desahuciada de la luz.
Se me va la olla cuando escribo, lo sé,
es que no me gusta la poesía oscura
y por eso leo cada día el horóscopo de Unica Zürn, la mujer magnolia,
y también los largos manifiestos que fueron redactados
sobre las piedras de la noche
y que ahora los puedes encontrar husmeando en Google.

Hace casi ya un siglo que te vi por última vez
y eso fue esta mañana,
sé que me esperabas detrás de una gota de lluvia,
me esperas y sé que es inútil, aún queda un siglo para vernos
y la vida no da para tanto,
por ahora, encárgate de limpiar los paisajes que salen de tu voz
que este siglo, solo para variar, tan solo,
me toca ser un árbol camino al aserradero.
Por cierto, amigos oficinistas, también se va al cielo en ascensor
y tranquilos, es físicamente imposible para los cerdos
mirar al cielo.



"Nació en Lima, en 1979, aunque reside en Barcelona hace varios años. En poesía ha publicado El libro de los espejos (Premio Copé de Plata de la XI Bienal de Poesía, Lima, 2003); La oscuridad de los gatos era nuestra oscuridad (Premio Internacional de Poesía Joven Fundación Centro de Poesía José Hierro, Madrid, 2012); El equipaje del ángel (XXVII Premio Tiflos de Poesía, Visor Libros, 2014); Las musas se han ido de copas (XV Premio Casa de América de Poesía Americana, Visor Libros, 2015) y, finalmente, Historia universal del etcétera, con el que ha obtenido el Premio Internacional de Poesía Vicente Huidobro (Valparaíso Editores, 2019). También es autor del libro de crónicas Para retrasar los relojes de arena (Vallejo & Co., 2015). Asimismo, ha publicado las antologías A otro perro con este hueso (Casa de Poesía, Costa Rica, 2016) y 24 horas en la vida de una libélula (Scalino, Sofía, 2017). Varios de sus poemas han sido traducidos al alemán, francés, ruso, inglés, búlgaro, italiano,árabe, montenegrino, armenio y finés, y ha participado en diversos festivales de poesía en España, Chile, República Dominicana, Costa Rica, Francia, Bulgaria, Montenegro y Rusia." De: "Vender miel a las abejas",  Municipalidad de Lima, 2020 

Otros poemas de NILTON SANTIAGO, aquí
Imagen en Facebook




Un solo de máquina de escribir     




No alcancé a usar pluma de ganso. 
Fui escolar  de pluma de acero y pomo de tinta. 
Ave de pluma de cristal, de pluma fuente. En mi tinta azul 
     Se miraban el cielo y el mar y mi traje dominguero. 
(¿Quién no tiene un traje azul?) 
La reemplazó el bolígrafo. Creció el mundo y crecí yo. 
Llegué veloz, en  locomotora, a la máquina de escribir. 
Me volví gallo: picoteaba las teclas con un dedo, imaginándolas 
                    granos de maíz. Remignton Rand, te sabrás de memoria 
                    mis primeros poemas. 
Oigo hasta hoy tus conciertos de piano:  Back, Beethoven,
                    Mozart, Chopin, Vivaldi, tren de escritorio (Deluz  Model  5)
                    avanzando  por las cuatro estaciones.
Al final del siglo XX, en misil cibernético
                     te sacó de los carriles la posmodernidad.
Están frente a mí  los carretes de cinta
                      que ya no tiñen mis manos ni mis sueños.
Del salón en el ángulo oscuro yacen mi rodillo secreto,
                       mi cigarra incomprendida, mi arpa olvidada




DANIEL ARTURO CORCUERA (1935, Trujillo / 2017, Lima, Perú)
Enlaces: La poesía alcanza | Vallejo & Co.





Derrotado de antemano


                                     pero feliz


declaro que un hombre


es menos que los hombres





porque el hombre


es numerable


eso no ocurre con la luz





pero un deseo


                       su deseo


es imposible


como ahora que me doblo sobre mí





y dos hacen pensar


que a lo infinito lo sigue lo finito





las palabras


cuando no van a ninguna parte


hunden sus huesos


dentro de nosotros.














a Candelaria Carreño





Tu cuerpo yace

recogido

              extenuado

como queriendo desaperecer

como queriendo estar

                                    en todas partes

exótica reliquia

                          sin significado

aunque enteramente significante

templo o rito

                      de otro tiempo

lo vano nunca cabe en ti



por eso me consumo

                                  dividido

en tu interior

de un momento a otro

y salgo

            creces

                       vuelvo

te proyectas

aunque nadie más te pueda ver



pez de lago y no laguna

piedra arrastrada por un río

sin raíz

nuestras noches son un ramo de palabras

y silencios

roces

         vacíos

                   movimientos

que también son palabras



a veces pienso en los felinos

y en su delicada y digna soledad

que e sotra forma

de no estar solos

                             extraña

                                          auténtica

como la que empieza el martes a las diez

como la que cabe entre tus dedos

y mis dientes

que se repite

                     y se repite

silueta de un único animal.







Bryam Herrera Jurado

BRYAM HERRERA JURADO (1990, Cusco, Perú)

De: "El lumpen y la melancolía", Barnacle, 2020


















carta de amor (1942)



 Pienso en las holoturias angustiosas
 que a menudo nos rodeaban al acercarse el alba
 cuando tus pies más cálidos que nidos
 ardían en la noche
 con una luz azul y centelleante
 Pienso en tu cuerpo que hacía del lecho el cielo y las montañas supremas
 de la única realidad
 con sus valles y sus sombras
 con la humedad y los mármoles y el agua negra reflejando todas las estrellas
 en cada ojo
 ¿No era tu sonrisa el bosque resonante de mi infancia
no eras tú el manantial
la piedra desde siglos escogida para reclinar mi cabeza?
Pienso tu rostro
inmóvil brasa de donde parten la vía láctea
y ese pesar inmenso que me vuelve más loco que una araña encendida agitada sobre el mar
Intratable cuando te recuerdo la voz humana me es odiosa
siempre el rumor vegetal de tus palabras me aísla en la noche total
donde brillas con negrura más negra que la noche
Toda idea de lo negro es débil para expresar la larga ululación de negro sobre negro resplandeciendo ardientemente
No olvidaré nunca
Pero quién habla de olvido
en la prisión en que tu ausencia me deja
en la soledad en que este poema me abandona
en el destierro en que cada hora me encuentra
No despertaré más
No resistiré ya el asalto de las grandes olas
que vienen del paisaje dichoso que tú habitas
Afuera bajo el frío nocturno me paseo
sobre aquella tabla tan alto colocada y de donde se cae de golpe
Yerto bajo el terror de sueños sucesivos agitado en el viento
de años de ensueño
advertido de lo que termina por encontrarse muerto
en el umbral de castillos desiertos
en el sitio y a la hora convenidos pero inhallables
en las llanuras fértiles del paroxismo
y del objetivo único
pongo toda mi destreza en deletrear
aquel nombre adorado
siguiendo sus transformaciones alucinantes
Ya una espada atraviesa de lado a lado una bestia
o bien una paloma cae ensangrentada a mis pies
convertidos en roca de coral soporte de despojos
de aves carnívoras
Un grito repetido en cada teatro vacío a la hora del espectáculo indescriptible
Un hilo de agua danzando ante la cortina de terciopelo rojo
frente a las llamas de las candilejas
Desaparecidos los bancos de la platea
acumulo tesoros de madera muerta y de hojas vivaces de plata corrosiva
Ya no se contentan con aplaudir aullando
mil familias momificadas vuelven innoble el paso de una ardilla
Decoración amada donde veía equilibrarse una lluvia fina en rápida carrera hacia el armiño
de una pelliza abandonada en el calor de un fuego de alba
que intentaba hacer llegar al rey sus quejas
así de par en par abro la ventana sobre las nubes vacías
reclamando a las tinieblas que inunden mi rostro
que borren la tinta indeleble
el horror del sueño
a través de patios abandonados a las pálidas vegetaciones maníacas
En vano pido la sed al fuego
en vano hiero las murallas
a lo lejos caen los telones precarios del olvido
exhaustos
ante el paisaje que retuerce la tempestad.


lettre d’amour (1942)


Je pense aux holoturies angoissantes
qui souvent nous entouraient à l’approche de l’aube
quand tes pieds plus chauds que des nids
flambaient dans la nuit
d’une lumière bleue et pailletée
Je pense à ton corps faisant du lit le ciel et les montagnes suprêmes
de la seule réalité
avec ses vallons et ses ombres
avec l’humidité et les marbres et l’eau noire reflétant toutes les étoiles
dans chaque oeil
Ton sourire n’était-il pas le bois retentissant de mon enfance
n’étais-tu pas la source
la pierre pour des siècles choisie pour appuyer ma tête?
Je pense ton visage
immobile braise d’où partent la voie lactée
et ce chagrin immense qui me rend plus fou qu’un lustre de toute beauté balancé dans la mer
Intraitable à ton souvenir la voix humaine m’est odieuse
toujours la rumeur végetale de tes mots m’isole dans la nuit totale
où tu brilles d’une noirceur plus noire que la nuit
Toute idée de noir est faible pour exprimer le long ululement du noir sur noir éclatant ardemment
Je n’oublierai pas
Mais qui parle d’oubli
dans la prison où ton absence me laisse
dans la solitude où ce poème m’abandonne
dans l’exil où chaque heure me trouve
Je neme réveillerai plus
Je ne résisterai plus à l’assaut des grandes vagues
venant du paysage heureux que tu habites
Resté dehors sous le froid nocturne je me promène
sur cette planche haut placée d’où l’on tombe net
Raidi sous l’effroi de rêves successifs et agité dans le vent
d’années de songe
averti de ce qui finit par se trouver mort
au seuil des châteaux désertés
au lieu et à l’heure dits mais introuvables
aux plaines fertiles du paroxysme
et de l’unique but
ce nom naguère adoré
je mets toute mon adresse à l’épeler
suivant ses transformations hallucinatoires
Tantôt une épée traverse de part en part un fauve
ou bien une colombe ensanglantée tombe à mes pieds
devenus rocher de corail support d’épaves
d’oiseaux carnivores
Un cri répété dans chaque théâtre vide à l’heure du spectacle inénarrable
Un fil d’eau dansant devant le rideau de velours rouge
aux flammes de la rampe
Disparus les bancs du parterre
j’amasse des trésors de boismort et de feuilles vivaces en argent corrosif
On ne se contente plus d’applaudir on hurle
mille familles momifiées rendant ignoble le passage d’un écureuil
Cher décor où je voyais s’équilibrer une pluie fine se dirigeant rapide sur l’hermine
d’une pelisse abandonnée dans la chaleur d’un feu d’aube
voulant adresser ses doléances au roi
ainsi moi j’ouvre toute grande la fenêtre sur les nuages vides
réclamant aux ténèbres d’inonder ma face
d’en effacer l’encre indélébile
l’horreur du songe
à travers les cours abandonnées aux pâles végétations maniaques
Vainement je demande au feu la soif
vainement je blesse les murailles
au loin tombent les rideaux précaires de l’oubli
à bout de forces
devant le paysage tordu dans la tempête


CÉSAR MORO (Alfredo Quizpés Asin)(1903 / 1956,  Lima, Perú)
Enlaces: A media voz | Material de lectura / UNAM

Una que tanto



Más allá del plumaje, en los temblores.
los de adentro, y también en los pavoneos,
uno que tanto sangró, uno que tanto
vio arena del desierto royéndola,
el tren del verano dislocando la soledad,
esta infancia, en fin, lavándole las manos.
Uno que tanto, en suma, la amó
ahora ya no es más o tal vez ya nunca
en ese pavoneado plumaje y andares
de ave augusta, complacida
en finos y honorables gestos.
Así yo ya no. Así yo ya no más.
Habrá que esperar, sin embargo, Señora
-trate de no olvidarlo-
encontrada más tarde desnuda y pelada
amando a sudores, temblando en las entrañas
y ya otra o quien sabe la misma,
pero ya otra, en la privacía total,
sin plumas ni pavoneos
y ya sólo entonces volver a sangrar
esta vez sí para siempre.


Le pont au Change



Qué hago aquí desnudo temblando
                de frío / de calor
frente a las murallas de Lutecia
después de haber cruzado tantas llanuras
     a pie a mano / riendo llorando.

Qué hago aquí con una ganas locas
de escribir una postal a mis amigos
y decirles el sol del mediodía
resplandece sobre el Sena
mientas un paraíso de alcohol
invade mi visión penetra en mi vida.

Y Le Pont au Change se desmorona
                y caigo / y caigo
en brazos de la locura de la gendarmería
que exige el oro y el moro el sudor y el semen
y yo sonrío y fumo sin nada
salvo el fondo de una visión
en la que vuelo con las patas ardiendo
de tanto caminar con la boca abierta
observando el avance de las aguas
que devoran mi paraíso corroen
mi conciencia nuestros ritmos latinos
cuyos resplandores no dejan dormir
a los tunantes a los prósperos
tristes que ni las bestias soportan
                 y tú / y yo
amigo César
estamos aquí a punto de creer
que en estos pantanos alguna vez
haya alumbrado faro más luminoso
que la candela natural el fuego
que nos protege y nos pone radiantes
frente a este pálido fulgor
que de lejos quema centenas de ojos
y de cerca sólo es artificio.
             Oh Dios
no quiero cambiar mi luz en falsía
ni permanecer encendiendo faroles
      en el invierno / en el verano
no quiero contar garbanzos toda la vida
sueño con un gorro multicolor
con el aire una colina en mis cabellos
un castillo embarcarme para no volver
a tropezar con vacía de barbero
suponiendo yelmo de Mambre
otra vida y no la pestilencia
que dejan las carrozas mientras resuena
el galope de los bárbaros que bajan
por la colina de Sainte Genevieve

Y me voy con ellos alucinado
mezclándolo todo el infierno
el cielo la tierra sin un sol
en los bolsillos la vida en blanco
mis pobres alas desplumadas quemadas
después de haber cruzado tantas llanuras
    a pie a mano / riendo llorando
qué hago aquí desnudo temblando?


JORGE NÁJAR (1946, Pucallpa, Perú)
Fuente: Durazno sangrando
Enlace:La Prensa
Imagen: Habla Sonia Luz





Custodia




Son utensilios extraños los pasadores.
A mí me gusta por una cuestión de ajuste,
que no ignora un apego a la simetría,
amarrarlos en zigzag hasta presionar el empeine.
Conozco personas que los llevan paralelos,
con el solo bajorrelieve de una tira diagonal,
acaso porque así los venden los fabricantes de calzado
e incluso algunas a quienes se les ven sueltos, sin importarles
si rozan suciedades de tierra o agua o polvo de estrellas.
Hoy cumpliría años un amigo, estudioso
de los cuerpos celestes, que le gustó una noche
accionarlos sobre su cuello hasta que fue el hijo
perdido en el radar. Y esa madrugada, cuando
la rosa ya había caído, el cartel de Coca Cola sobre
la esquina de Los Naranjos y Navarrete, ofrecía
con sus proyecciones las figuras más cautivadoras
que se le propondrían a un alma que quisiera nacer.

Ahora, no temas darles a los muertos su vida
y a los vivos la laceración de su florecimiento,
reafirma que la hidráulica creó caminos olvidados
donde se acumula el pasto y viaja el cielo
como asombro, no como indulgencia.


Dígito




Sucedió lo que anticipamos.
Le pusieron un nombre de legumbre
a una nueva tienda de ropa, Del Castillo
acusó a Cornejo, Nava Guibert
traicionó a García y los peronistas
se convirtieron en los mejores eclipses de sí mismos.
Ese día la gata parió seis crías, dos muertas,
y hubo que postear fotos y regalárselas
a los que más insistieron.
Se fueron bautizadas en mantas de felpa.
Entraron a la pradera de los nombres.
Como nombres, dieron a la postre una suma cero.


Se fueron como nubes de tetera,
sin remordimientos ni vacilaciones,
solo gotas lácteas,
un pelo adherido de nosotros.

Y por favor no sigamos discutiendo
si la beatlemanía resultó un paso adelante en la evolución de las especies.
"Yesterday" es el peor tema de la historia,
sobre el que no dormiría un pordiosero habituado a pasar frío de noche,
pero hizo besarse a gente hasta las primeras horas de la mañana
y decirse palabras hermosas
y ver la claridad delinear los ojos
así como la vida es mejor que la muerte
puesto que mueve algo, puede
ser un trozo de pita.

Vamos a tirar de él y armar un objeto, un
objeto de deseo. Cuidadosamente
plegamos, hacemos coincidir bordes,
los adherimos con espuma de un peñasco
y tal vez tenemos una caja.
Luego la descosemos, porque para qué conservar
belleza, y se la entregamos al primer sujeto al alcance.
No la interesa hacerla suya, menos
que yo la reconozca mía. --Los paraderos
siguen como centros de oráculo,
los pasajeros en desordenadas colas
con síntomas diversos.
¿Me responderías una pregunta?
Nadie sabe qué hacer con una capacidad de alegría.


Nota: en Perú a los cordones se les dice "pasadores".

Rafael Espinosa
Otros poemas de RAFAEL ESPINOSA, aquí
Fuente: ƒ de Alejandro Méndez / ƒ de Rafael Espinosa
Enlaces: Lee Poesía | Celofan
Imagen: Kriller71



Un caballo en la casa







Guardo un caballo en mi casa.

De día patea el suelo

junto a la cocina;

de noche duerme al pie de mi cama.

Con su boñiga y sus relinchos

hace incómoda la vida

en una casa pequeña.

¿Pero qué otra cosa puedo hacer

mientras camino hacia la muerte

en un mundo al borde del abismo?

¿Qué otra cosa sino guardar este caballo

como pálida sombra de los prados abiertos

bajo el aire libre?

En la ciudad muerta y anónima,

entre los muertos sin nombre, yo camino

como un muerto más.

Las gentes me miran o no me miran,

tropiezan conmigo y se disculpan

o me maldicen y no saben

que guardo un caballo en mi casa.

En la noche acaricio sus crines

y le doy un trozo de azúcar,

como en las películas.

Él me mira blandamente, unas lágrimas

parecen al punto de caer de sus ojos redondos.

Es el humo de la cocina o tal vez

le desespera vivir en un patio

de veinte metros cuadrados

o dormir en una alcoba

con piso de madera.

A veces pienso

que debería dejarlo irse libremente

en busca de su propia muerte.

¿Y los prados lejanos

sin los cuales yo no podría vivir?

Guardo un caballo en mi casa

desesperadamente encadenado

a mi sueño de libertad.







Washington Delgado

WASHINGTON DELGADO


1927, Cusco / 2003, Lima, Perú


Fuente: Zumo de poesía

Imagen: antoniomiranda


Concierto en una cabina de Internet


Concierto en una cabina de Internet


 Animal expulsado de la música
 Rodolfo Hinostroza



Otro día vivo.  Y no comprendo nada.
Vuelvo a encontrarme conmigo mismo
                                hoy
arañando estos cuadernos
            inútil la belleza si no permanecemos
  en paz y caminamos ardiendo en la flor.
                No sé cuántos tramos de locura
      -y sentimientos
 encontrados en los ojos trémulos de los muchachos
          entendí. Todo me trajo al caos.
          Y amé mi caos como un animal.
Mira mi mano ahora. Cruzamos estos puentes.
                           Te digo: mírala y deja que
           te quiera hasta mañana.
El Planeta es azul como un diente de león
               recién soplado.       El universo sonríe cuando tu sonríes.
      Yo nunca supe nada.
             Me vi escribiendo de pronto. Me vi
 siendo el Río Dios enamorado de su música.
             Nos vamos a quedar por mucho tiempo juntos.

 Sé algo de la cancha de la sopa de tal vez
       dormir apretujados después de trabajo
    Con la tibieza perdida durante el día. Cierro
         mi casaca y te amo. Me pierdo por estos parajes.                                   Caminaré un poco
                      tras el alba, prenderé un pucho y
                      miraré los oscuros parques .
                      Eso me ayudará a comprender.  Despejar
                      La mente. Cruzaré la tierra seca. Intentaré
                      no enredarme con mi luz. Hoy se termina
                     Y nace el mundo.  Pelaré una fruta.
                      No puedo hacer nada más por ti.

Titubea el invierno en las ramas del alerce
           y en una caja de fósforo
         yo dejaré mis juguetes en el suelo
        y me uniré a las cosas  concretas.
                                                                                            Yo sé eso.
 Caminar es cantar el mundo. Todo se aclara. Rezo
                sin Dios alguno para ti.
          Extraño el aire: ya no respiro.
    La convulsión es otra.          Mis vecinos compran
                        crujientes tomates en el mercado.
       Mis vecinos escriben poemas consultando
          al diccionario de la real academia de la lengua
                  Yo miro una ventana.
Crecen las flores amarillas, zumba la vereda, los autos.
                                             La realidad y su locura.
 Canto, bailo, me deslizo
                       y el fuego arde conmigo,
          yo ardo entonces
                                            en los labios del solsticio.
Me senté a ver las cometas volando desde el cerro y
            grite tu nombre.
          Tu nombre, eterno verano,
                          como la cometa que deja volar aquella niña
       que ama los mangos.

     Los bambús acuáticos se inclinan
              cuando mi gata salta.
                                        Soy un hombre
cualquiera enamorado y prolongo
             lentamente su vida a la extinción.
    Me voy a morir y no comprendo el mundo.

 No sé que siento, siento
              tantas cosas y cambian durante
             todo el día aspiro a la quietud. Esta es la certeza.
              Y la soledad: la única experiencia
                        real. Eufemismos: no existe la armonía. La música.
         Quiero vagar por todo el orbe como un diente de león soplado.
Tangible como un plato de aguadito.
                     Aquí tengo mis cosas.
     No hay monedas solo versos intensamente bruñidos
                     Con la intensidad de un animal agitado.
                     Vivo en un segundo piso en un planeta llamado Tierra.
                    No comprendo nada. Leo por internet
                     La ruta de los astros.
                     Este mundo me destruye
    & soy un animal   cualquiera  expulsado de la música,
                      oliendo los  fulgidos nísperos desportillados
                      buscando arroz con sillao por las noches.                                                        El arrebato se me da por
                            diástole-sistóle
                                                       ininterrumpidos por tus ojos.
     Mientras miras ociosamente tu desnudez en la lluvia de plumas lilas.
                              Casas de cemento
                                         NADA es tan concreto como oírme a mi mismo sonriendo. 
                                   Para esto es necesario
                evitar el trabajo de los días, y los léperos del caos
sus olas
                 El incendio de mi corazón punk
                      Implorar tu amor frente a un campo de olmos viejos
 como un tecleo salvajemente amado,
                                   en los ebrios paisajes de tu lienzo
                                  y acá me hallo exacto a  mi viaje, a mi respiración        
                a mi ser ansiosamente vivo. 


JULIO BARCO (1991, Lima, Perú)
Fuente: https://angelesdelpapel.blogspot.com/2018/08/2-poemas-de-julio-barco.html
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— Pablo García Casado (@pgcasado) July 26, 2026

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