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El poeta ocasional

La probable e improbable desaparición de un gato por extravío de su propia porcelana    

    
    a R. I. *   

Ubicado sobre la repisa de la habitación 
el gato no tiene ni ha tenido otra tarea 
que vigilar día y noche su propia porcelana. 
El gato supone que su imagen fue atrapada 
y no le importa si por Neurosis o Esquizofrenia 
observado desde la porcelana el mundo sólo sea 
una Pequeña Cosmogonía de representaciones malignas 
y el Sentido de la Vida se encuentre reducido ahora 
a vigilar día y noche la propia porcelana. 
A través de su gato
la porcelana observa y vigila también
el inmaculado color blanco de sí misma,
sabiendo que para él ese color es el símbolo pavoroso
de infinitas reencarnaciones futuras.
Pero la porcelana piensa lo que el gato no piensa
y cree que pudiendo haber atrapado también en ella
la imagen de una Virgen o la imagen de un Buddha
fue ella atrapada por la forma de un gato.
En tanto el gato piensa que si él y la porcelana
no se hubieran atrapado simultáneamente
él no tendría que vigilarla ahora
y ella creería ser La Virgen en la imagen de La Virgen
o alcanzar el Nirvana en la imagen del Buddha.
Y es así como gato y porcelana
se vigilan el uno al otro desde hace mucho tiempo
sabiendo que bastaría la distracción más mínima
para que desaparecieran habitación, repisa, gato y porcelana.



* La casa de R.I. en Chartres de Francia tiene las paredes, cielo raso, piso
y muebles cubiertos con fragmentos de porcelana rota.


JUAN LUIS MARTÍNEZ (1942, Valparaíso / 1993, Villa Alemana, Chile) 
Fuente: Facebook Jonio González
Enlaces: Memoria chilena | Círculo de poesía
Imagen en Fundación Juan Luis Martínez

La única performance de mi vida    




La única performance de mi vida 
ha sido poner cera con tierra de color roja 
en el piso de un cuarto que convertí 
en estudio monacal. 
 
El contraste del blanco 
de la cal de las paredes 
y el rojo del piso 
fueron mi obra maestra. 
 
Aplico cera en cuatro patas
y me siento como una esclava
El piso lucirá impecable
como para la visita de la Virgen.

Es como si hubiese asesinado a alguien
y esparciera la evidencia de la sangre
o me regocijara en su plasticidad
¿A quién habré asesinado hoy?

Quizás maté a alguien y no me di cuenta
como cuando uno abre el periódico
y tiene que leer alguna barbaridad
o escuchar algo horrendo. He aprendido

a evitar estridencias y accidentes
y a no provocarlos ¿Es sangre lo del piso?
Esas sordideces gustan mucho
a nuestras católicas y retorcidas cabezas

Uno siempre mata aalguien
y todos los días lo matan a uno
y se pierde mucho tiempo al pedo
en resucitar



Épica




no pienses en el Che,
piensa en el Chino y el Willy:
esos dos que lo acompañaron hasta el final
(los fotógrafos pasaban por sobre sus cuerpos
—alfombras, bultos—
para fotografía al cristo
de Caravaggio o Zurbarán); piensa
en los recogedores de pelotas en el tenis;
en la lozana noviciatura
de todo primer poema,
en quienes no tienen militancia,
en quienes pasan el año nuevo
en un cyber café peruano.



El tsunami

para Javi Dey

Entonces andaba dios con déficit atencional
o rabia. Una de tres. El asunto es que el pato
lo pagan los de siempre. Ahí tienes
tu arte moderno: una cascada de muñequitas
sin brazos, fotos de décadas pasadas
y tubos anticuados para rizar el pelo.
A unos turistas les dio risa el aviso de tsunami:
un hombrecito que huye despavorido
de la ola esquemática. Ríete nomás bolú,
a ver si así te toca a ti una cumbia terrestre

o un tsunami que tapice la ciudad de algas marinas
como cintas de cassettes antiguos o vhs de traci lords
sobre los postes, las aceras y edificios
en una mega performance.

Otro argentino me dijo que cuando niño
le contaban que el mar iba a subir
hasta la cima de las montañas
y que los chilenos huirían en éxodo
hacia el lado argentino. Entonces
saltarían como langostas
invadiendo Buenos Aires, algo así
como esos ladrones de joyas tipo ninjas
de las películas de acción
o los lavadores de ventanas de los rascacielos.
Sonaba bien el cuento, mezcla perfecta
de Aira con Zurita, o sea: de agua con aceite.

Empiezo a hablar de montañas
y termino hablando de mujeres
que, claro está, son montañas esculpidas.
Empiezo hablando de montañas
y termino hablando de rodillas exangües:
nos levantamos del zafu como ancianos
y como ancianos caminamos luego
de bajar los senderos infinitos. En el fondo
buscamos sentirnos como ancianos
porque la juventud nos repugna.

Las rodillas son los talones
de Aquiles:
yo por ejemplo, quiero unas nuevas.
y quiero hablar de montañas,
no de rodillas maltrechas
que ni para rezar sirven.


GERMÁN CARRASCO (1971 / 2026, Santiago de Chile, Chile)
Fuente: Fundación Pablo Neruda | The Clinic
Imagen en Antonio Miranda
 

ATLÁNTIDA     




vivimos de espaldas a la mar, como si 
hubiésemos salido de ella de una vez 
y para siempre, pero nos amontonamos 
a la orilla y nos dedicamos al mal arte 
de ignorarla en tanto nos construimos  
casas y torres, nos bañamos al sol y 
hacemos deportes acuáticos, creemos 
conocer las profundidades, dominamos
las olas surfeando con gracia delfinesca,
descargamos ese nuestro estilo de vida
en su vientre como un vómito de bebé
enfermo crónico, le ofrecemos botellas
plásticas y otras alhajas miserables,
olvidamos que ella lo sabe todo todo
sobre nosotros y que algún día el mundo
entero será una Atlántida que nadie buscará
—no estaremos en ninguna lista de exoplanets


EXOPLANETS AGAIN




bien, qué mejor para nuestro futuro esplendor,
ya van 59 + posibles exoplanets identificados
a la fecha esta vez por el Proyecto Carmen
en un observatorio español, Almería, reúnen
varias condiciones de habitabilidad, al menos
10 de ellos califican respecto a que vida podría
haber allí —a qué escala, pues hasta el 2050 no 
tendremos claridad sobre sus atmósferas—
llegar por allá ahora y contemplarlos in real
time/space y las estrellas que orbitan resulta
inviable, decenas de años luz no se recorren
en un santiamén, como no lo hace la lactancia 
de la especie nuestra a traverso de su historia,
jóvenes mujeres rusas van a parir a Argentina
🇦🇷, como hace poco se iban a 🇧🇷 o a 🇺🇸,
la atmósfera local les parece que da un nuevo
colchoncito a sus criaturas en muchos aspectos 
contractuales, incluido el pasaporte de cierto
prestigio internacional y una seguridad social
para no morir en el intento, turismo de parto,
tráfico global de emigrantes a aquellos países 
donde rige el ius soli, o sea ese tan apetecido
derecho de suelo, si te he visto no me acuerdo,
mostly well off inmigrantes de paso a la caza
de una segunda ciudadanía, exogestantes
de ese futuro esplendor pero muy a ras de piso


LUIS CORREA-DÍAZ (1961, Santiago, Chile)
Fuente: Anales de literatura chilena 2024)
Enlaces: LALT | Revista Altazor
Imagen: Luis M. Pimentel
El poeta ocasional | Sergio Sepúlveda

La imagen muestra un retrato en interiores de un hombre con camisa azul claro y una bufanda gris oscuro. Está sentado frente a una ventana desde la cual se ve vegetación afuera, lo que sugiere un entorno tranquilo y posiblemente hogareño o artístico. En la pared, a su derecha, cuelga una fotografía en blanco y negro que parece representar una escena urbana o arquitectónica, con edificios y una calle o sendero. La luz natural entra desde la ventana, iluminando suavemente al sujeto y creando una atmósfera acogedora, como de entrevista, reflexión o lectura.

El libro de poemas Civilización y barbarie (Buenos Aires Poetry, 2022), del escritor chileno Sergio Sepúlveda (Rengo, 1985), indaga en el quiebre de las relaciones interpersonales en una sociedad dominada por las lógicas de mercado. La temática principal que se deja entrever es una crítica al sistema económico y la forma en que los vínculos humanos se modelan en base al consumo.  

Esta crisis actual del sujeto se conforma como un hilo conductor y expresa la soledad a la que nos enfrentamos en el mundo actual. El autor ofrece una mirada sobre la caducidad de los cuerpos, el temor a envejecer en una realidad dominada por la juventud y la levedad de nuestra existencia. Con un estilo minimalista y de concisión descriptiva, el escritor narra pequeños mosaicos de lo cotidiano y de aquello que nos rodea. Uno de sus poemas dice:


LOS años se irán como una promesa sin vías
Y nuestra carne quedará vacía.
Seremos desechados
Quedaremos obsoletos en la compra/venta
Y un nuevo producto nos reemplazará en la cadena.
Gritaremos en el bullicio de nuestra pantalla táctil
Donde nada importa
Donde nada queda.

En: Loqueleimos


Las cruces




Es el movimiento de las olas
la hierba que se agita
en la lejanía de los insectos
ya no es necesaria la distancia de los objetos
he tratado de olvidar este cuerpo 
desechable.
La levedad de este piso
lo imperecedero del licor y del fuego
el abrigo de tu cuerpo
es el último destello
es quizás el único triunfo
al final de la noche.

En: Diario Perfil


SERGIO SEPÚLVEDA (1985, Rengo, Chile)
Enlaces: Letras de Chile | Buenos Aires Poetry
Imagen en Il punto quotidiano

La poesía de Cruz, en sus primeros libros, teniendo algunos poemas excelentes y aún primordiales, es todavía la lucha de un joven poeta con sus referentes: Teillier, Barquero, Cárdenas, entre los más identificables, haciendo de la así llamada “poesía lárica” su sustento: un mundo de provincia, de seres y enseres, nostalgia por un espacio singular, donde la infancia, el mundo rural, los espacios vitales de lo primigenio son experiencia, pero sobre todo, experiencia lectora: lectura de poemas que me hubiese gustado vivir y escribir. Lo que para una parte no menor de los poetas de los 90 fue la poesía de Rosamel del Valle, Eduardo Anguita o de la Generación del 38 sin más, en Cruz decantó en una asimilación y aprendizaje de referentes en aras de un “País de Nunca Jamás”. Pero Cruz, un poeta poseedor como pocos de una poderosa intuición autoconsciente de su escritura, muy pronto debió advertir que nada se podía sacar en limpio en la reiteración mimética de un modo de entender el poema como aporía de un gesto imposible. Tal vez por eso puede comprenderse la secuencia que en esta antología deviene en las dos secciones inmediatas y consecutivas: “Fábula del bandolero” y “La aldea de Kiang después de la muerte”. Ambas son acciones paralelas en el tiempo, discurriendo hacia la autonomización de sus recursos: más que plasmar la mímesis de un universo lárico en retroceso dadas las peculiaridades de la modernización económica y cultural del Chile del primer tercio del siglo XXI, acá pueden leerse dos puntos de fuga de una poesía que ve agotado sus referentes: por un lado, una especie de épica bandolera en sintonía con cierto Pound y la relectura de ese imaginario que representa los límites de una vida peligrosa: el bandido, el cuatrero, el sujeto expelido de los procesos de modernización que traen a lugar un modo peculiar de vérselas desde el margen de la provincia con una violencia ancestral asumida como punta de lanza de la aventura y la ruptura con lo establecido. Pero aquel gesto que no deja aún de poseer una atmósfera romántica y anarquista limita con su propio esteticismo. 

Ismael Gavilán en https://latinamericanliteraturetoday.org/es/rese%C3%B1as/una-bella-noche-para-bailar-rock-antologia-poetica-de-cristian-cruz-2/

Cristián Gómez | El poeta ocasional


"De la tradición hispanoamericana me imagino que recojo muchos recursos, pero no estoy seguro de cuáles. Me parece muy vago, además, hablar de “tradición hispanoamericana” cuando en realidad son varias tradiciones contenidas en una, todas ellas variopintas, si no contradictorias entre sí. Pero, para que no parezca que estoy haciéndole el quite al bulto, asumo que buena parte de la poesía latinoamericana (y después, en ese orden, la realidad latinoamericana o las realidades latinoamericanas) me ha hecho el poeta que soy. Por dar un ejemplo, la poesía nicaragüense siempre me ha interesado sobremanera: a la permanente lectura de Cardenal se suma la de Pablo Antonio Cuadra, a ésta se suman las de José Coronel Urtecho, Joaquín Pasos, Ernesto Mejía Sánchez, Rugama, etc. No nombro a Darío por no nombrar lo obvio. Cardenal, por su contacto con Merton, por su paso por Kentucky, es especialmente significativo para mí. Eso se lo debo a Jaime Quezada, poeta y botánico y aspirante a místico chileno, quien me contó con detalle su paso por la comunidad de Solentiname en Nicaragua y lo que aquello significara. Hay un libro de Quezada que durante años para mí fue siempre un norte, Huerfanías, del 85, publicado en los años más difíciles de la dictadura (tampoco es que hubiera años fáciles), un libro religioso en el mejor sentido y etimológico de la palabra."

De: https://letralia.com/entrevistas/2025/01/17/cristian-gomez-olivares/


"La última nostalgia (1982-1990)"




Estaba esperando que me dijera algo, cualquier
cosa, cuando me viera en la mano con la poesía
reunida de Joe Bolton, pero fue incapaz de separar
la mirada ni siquiera por un segundo de la cuenta
del teléfono. No se puede hacer sociología del árbol
caído y sin embargo no me arrepiento de haber
escrito poemas en prosa ni de haberlos cortado
con un hacha. El patio de un claustro tropical,
donde uno se pregunta si el viento y el pasado
son lo mismo pertenece a uno de esos cuadros
que cuelgan en nuestra casa, una imagen arrebatada
a las pinceladas con que antaño se construyera
nuestro hogar, forzando casi al orden a desaparecer
en la calma del azur y el desmayado aroma
del almizcle: nada hay en este crepúsculo, cálido
y vegetal que no sea hermoso ni mucho
menos duradero.


CRISITIÁN GÓMEZ OLIVARES (1971, Santiago de Chile, Chile).
Fuente: Página salmón
Enlaces: Punto en línea | Letralia | Periódico de poesía
Imagen en Letras corsarias


San Roque Ruralcity     




Me despertó una llamada telefónica, 
la voz me pedía un microscopio, 
no tengo, respondí. 
Sin volver a conciliar el sueño 
recordé los pequeñísimos seres que se revelaban en el lente                     
    cuando dictaba clases en San Roque Ruralcity, 
recordé un par de mujeres, un bolso lleno de ropa interior,
y la otra parte del mundo que veía por el lente:
musiquilla, nada más que musiquilla.



Sin decoro



Todo comenzó sin decoro:
el árbol de pascua en el suelo,
y la casa se venía abajo.
Una buena tía nos ayudaba con el arriendo
y aun así la casa se venía abajo;
no era la bebida, no eran
los fines de semana frente al televisor.
Era algo parecido a la noche.



He perdido el trabajo



Así nos dijo papá en la mesa mientras
             bebía y fregaba por el aseo de la casa;
no he vuelto a escuchar esa frase nuevamente.
Esto no es más que dinero, ¿cierto? 
Ahora soy un cero a la izquierda, nos repetía.
Después le veía salir de casa con muchas intenciones, 
lo que hacen los tipos que se quedan sin trabajo.
Le acompañé un par de veces a su antigua oficina.
Cada vez que volvía guardaba silencio, un gran silencio.
Si hoy estuviese frente a mí le diría que no se preocupara,
que hasta los planetas han sido dados de baja: 
Mira a Plutón, allá debe estar guardando silencio,
un gran silencio.



¿Cómo te podría decir?




Nunca logré aprender un número telefónico
          excepto el tuyo,
cosa que, se sabe
puede juntar a dos almas derrotadas
desde una cabina bajo la lluvia.



CRISTIAN CRUZ
(1973, Putaendo, Chile)

De: "Dónde iremos esta noche", Ediciones Unibicalistas, 2015
Enlaces: 13 mirlos |Carajo
 


NO se puede rasgar el pensamiento sin rasgar el sonido 
jaramagos en medio de la nada 
un cuerpo parecido al mío flota en su centro 
la cáscara avarienta guarda un falso calor 
hace pensar que la lengua es comparable a una hoja de papel 
en un territorio imaginario se esconde mi cara 
es cubierta y corteza sin embargo nunca deja de temblar 
me defiendo a oscuras 
mi esmero vacío y a pesar de todo 
un accidente ante mis ojos dormida y lenta la confianza
las iglesias talladas tampoco consiguen su fe
cubierto de niebla un volcán 

guarda calor para el invierno



EL puente en el vacío ha llamado a los pasos
el agua arrulla nuestros ojos
aún sobre el puente y la pregunta extendida fuera del puente y al otro lado de la colina
ante el barranco mi madre hace llegar a los oídos
un cuento sobre la creación de las estrellas
¿cuántos habrán nacido en el miedo?
los cuerpos que no quisieron hundirse
la sangre ha rociado el agua
las estrellas sangran y dicen
las puntas ruedan sobre el agua pero la carne les 
    impide
el ojo a través del agua como el pez cazador
sopla el viento que lo va a rozar
la brisa no es el viento sobre las cosas
es algo que mueve el vacío



DÍAS enteros para hablar de lo que es imposible
la latitud entre las palabras
es el tiempo de caminata con mi madre
desde el laberinto sordo de su distancia
descifrada la espera de antes me temo
cortarle las garras a la labor
solo los ojos cortan el tiempo
auque no el espacio
los ojos meten su oído y se detienen en el silencio
las cosas que se han ido ¿qué se habrán llevado dentro?
aunque un aroma nos persigue hasta que expiramos
pienso y pronuncio
lo que he pronunciado enloquece cuando mi voz lo arrastra



NADIA PRADO
(1966, Santiago de Chile, Chile)
Fuente: J
Enlaces: Palabra pública Universidad de Chile | Carajo


EXTRAÑOS EN UN PUEBLO     




En Valle Maggia hay un metro  
de nieve pero insistes  
en ir a conocer el pueblo  
de la escritora que te gusta 
Aurigeno se llama el pueblo 
Usamos las raquetas para cruzar  
el valle y entramos por una estrecha 
calle de piedras que sube   
No vemos a nadie  
Las casas parecen deshabitadas 
o parecen fantasmas de viejas 
viviendas cubiertas por telas blancas 
como nieve que extrañamente 
aquí no ha caído 
Tal vez los árboles protegen al pueblo
o el viento desvía la nieve hacia el valle
Vemos venir a cuatro hombres
con un jabalí muerto 
Un cerdo salvaje -dices- un marrano 
un chancho como llamábamos a los cenetas
Te imaginas a Benito a Loreto a Raúl
bajando por esta calle -te digo-
con el cadáver del chancho en jefe
Nos miramos y los dos sabemos
lo que estamos pensando
Caminamos por la calle que sube
y en la segunda esquina hay una mujer
con una flor amarilla en la mano
No deja de mirarla mientras
nos acercamos y la escuchamos
como si nos hubiera visto 
-qué hermosa flor 
en medio de tanto frío es una señal-
Un viejo bolso de cuero cuelga 
de su hombro derecho 
Bajo el izquierdo sostiene un cuaderno 
o algo parecido
-Conoce usted la casa de la escritora-
preguntas y ella dice algo
sobre sus nietos y un comentario
acerca de la nieve en el valle
-Patricia Highsmith- agregas
Ella te da la flor y parece sonreir
cuando nos aconseja preguntar
en el restaurant de la otra calle
-Está muerta solo buscamos
la casa en que vivió -aclaras 
Y la mujer dice o nosotros
escuchamos que dice -ay a veces
ya no sé ni cómo me llamo.



GUILLERMO RIEDEMANN
(1956, Reumén, Chile)
Fuente: Página de GR en Facebook, vía Alicia Silva Rey
Enlaces: Biblioteca Nacional Digital | Letras en línea | Ediciones Unibicalistas | Inmaculada decepción
Imagen en BioBio Chile

pequeñas cosas     




porque uno 
puede morir 
por las pequeñas cosas 
como por el gracioso baile 
de las esporas 
que se arrastran 
por la tela 
de mi vestido 
por el silencioso crujir 
de la pintura hinchada 
reventando en un día de lluvia 
esparciendo un polvillo rosa 
sobre mi nuca 

 

paraíso



aquí no hay glamour
ni bares franceses para escritores
sólo rotiserías con cabezas de cerdo
zapatos de segunda
cajas de clavos martillos alambres y sierras
guerras entre carnicerías vecinas y asados pobres
este no es el paraíso ni el anteparaíso



tul




quiero verte en tu cama de hospital
contagiarme de tu muerte
bañarte con una esponja
como a los bebes
escribirte en el borde de las piernas
«no me dejes»
dibujarte la cara
con los granitos de arroz de mi plato
curarte los moretones del ojo
te haría el amor
desde esta esquina
despacito
sin tocarnos
porque yo sé que no puedes estar conmigo
y no me importa
me aguanto las ganas
me como el deseo
te regalo mi chaqueta
mi vestido de tul
mi casita de la zona sur 1

1 los amigos dicen que soy una tonta
que quieres experimentar
yo les digo que soy un tubo de ensayo
me miran y mueven la cabeza
saben que voy a sufrir
yo les creo todo

duermes en tu cama de hospital
y yo pongo más números
a mi lista de fracasos
me voy marcando la carne
con alambres y clavos
me voy convirtiendo en la explanada de tu llaga



transitorio




la espera
en una sala alfombrada
un servicio de aduana
revisión de equipaje
en un terminal
semi vacío
bus a medianoche
La caraqueña
en una radio a pilas
en algún lugar
del desierto
mientras se arma
una fila en el baño
de cholas
gringos
mujeres embarazadas
acantilados de sal
cielo abrasador
azul
e inmóvil
el vergel
y el cementerio
de bolsas plásticas
en la frontera
estación de camiones
aymaras con ojotas
y sacos
durmiendo
en la madrugada gélida
frente al puesto de cambio
buscar hotel
dormir
con la luz encendida
comprar comida
en el barrio de abarrotes norte
cebada
habas
leche de tigre
rocoto
trufi
tutuma
chicha precolombina
veneno
ceguera y locura
la nieve del desierto
penetra en la piel
abre y aceita
la herida
policía internacional
revisión de equipaje
ferry
taxi
subway
blue moon
y vodka
barrio chino
latino
vietnamita
chicos negros
haciendo ejercicio
con el torso desnudo
en los fierros
de un semáforo
en Harlem
registro internacional
revisión de equipaje
tráfico
calor húmedo
carnitas
pulque
horchata
el Pacífico
una orilla de metal
y alambres de púas
en la costa
border patrol
cámaras de seguridad
homicidios
desapariciones
mujeres empaladas
Tijuana
Xochimilco
DF
Tecate
León
Guanajuato
Juárez
Nogales
oficina de registro
cambio horario
la sal
haciendo una muralla
de recuerdos
en la carretera
una mochila
con tickets de avión
tarjetas de metro
boletos de bus
cuadernos con notas
libros
folletos de museos
una botella de whisky
con canela
un mezcal añejado
singani
el tiempo detenido
la disciplina de olvidar
negar
dejar atrás
no invocar como estado
ni la vigilia
ni la abstinencia

jamás


escarcha




paseo por la cocina
con una taza de té
de amapola
dibujando ciudades
con la escarcha
de mis huesos
escucho
motores de aviones
que practican
horas de vuelo
sobre el techo
de mi pequeña casa
el sonido
de la lluvia
golpeando
los cardos
de la calle
destrozando
la belleza
de lo primitivo


trazado




el dolor en el pecho
solo aparece
algunas noches
cuando regreso
a esa guerra perdida
hace años
ya no hay cansancio
ni grandes equivocaciones
ni carreras sin final
contra la pared
por ahora
la sangre sigue su curso
hacia atrás
aquí
el cemento
aún
está limpio


GLADYS GONZÁLEZ
(Santiago de Chile, Chile)
De. "Pequeñas cosas", Poesía reunidad 2004/2017, Ediciones del Cardo, 2019
Enlaces: Liberomerica | Poesía | Pájaros Lanzallamas | Docplayer | Descontexto
Imagen en lajugueramagazine.cl



A la manera de Rubén Jacob & T. S. Eliot      




Si Estación Central fuera el tiempo 
y toda esa gente colgando de las micros 
o alrededor de un carro de frituras 
comentaran un asalto con el cabo de guardia. 
O si un repartidor del Boston 
se meciera en un trigal 
más allá de los últimos vientos,
el profesor
entraría a un local de comida rápida
y luego de revisar
por tercera vez su carpeta
vería un ballet de paraguas negros
y la lluvia mojando suplementeros.
Pero los ambulantes
improvisan refugios de nylon
o huyen con su mercadería
como si las escaleras fueran el tiempo,
mientras un indigente del tren subterráneo
recita yambos del fin del mundo
a los que suben y bajan
como si llegar fuera una posibilidad.



Febrero 27




La catástrofe como espectáculo
sin luz ni agua
entre los escombros del barrio Norte.
Con familias
alrededor de las fogatas
como si de pronto
se viviera el terremoto de Chillán
mil novecientos treinta y nueve
polvareda roja, y mi viejo
jugara en las ruinas a los pistoleros
o llegáramos a Talca el año veintiocho
cuando se borraron los caminos al Mercado.
Aquí ha caído el Hotel París, nunca más
se colgará un vendedor viajero de las vigas.
Allí la calle 10 Oriente
borrada su mitología de cafiches
mientras sigue temblando
en la calle del Comercio
con tiendas de los turcos: La Bola de Oro
El Gallo, con telas traídas por Simbad
a la ciudad del adoquín y señorío surrealista
pura grieta y gárgola volcada en la vereda.
Vi un hombre en las ruinas de su tienda
hacer figuras en el suelo con un palo.
Vi pobladores correr con mercadería
como si fuera un día de ofertas, no
no es el dolor un escenario
y donde ayer hubo un local de tatuajes
con calaveras pintadas en el muro
están hoy
el acordeón chato de una cortina metálica
y el peso terrible de unos cuerpos tendidos,
como si de pronto
se quebrara la memoria en trozos de barro
y cien años
se pudieran liberar en tres minutos.



Torpederas




A esta playa
donde se bañan los perros vagos y palomas se pelean
                la basura de turistas
vienen los buses del orfanato, las viejas familias del
                 sector y plásticos que ruedan en la eternidad
                 de la arena.
Como los muchachos de Whitman que se bañan
                 desnudos en el río
pero en versión porteña:
asolean cicatrices, fuman yerba y pierden la vista en
                  los pelícanos, tatuados por quinientos pesos
                  con el escudo del cacique.
Desfilan los cuerpos que no saldrán en las revistas:
la madre de cuatro chicos, con su cicatriz de la cesárea,
el moreno tajeado con el pellejo pegado al espinazo,
la niñita con su polera mojada,
la gorda que grita a su hija: ¡Yamila, ven paracá!,
el tata de gran barriga, un monstruo de peluche con
                    la espalda manchada de lunares.
Para todos
un viento que hace tambalear gaviotas, vuela carpas
                     y servilletas que envolvieron huesos de pollo,
para todos la espuma dibuja galaxias de leche, burbujas
                     que los chicos persiguen en calzoncillos.



FELIPE MONCADA MIJIC (1973, Quellón, Chile)
De: "Migratorio", Ediciones Inubicalistas, 2018.
Enlaces: Círculo de poesía | Poesía Lat
Imagen: Geofrey Johnson 
Janis Joplin, poesía chilena


El restablecimiento de una mente     




Querer que sus amigos vuelvan. 
Que se arme una tremenda fiesta 
y salir del presente en forma abrupta. 
Porque desde el fondo de la sala se oye a Janis Joplin 
   Mariluz baila y Kiko Rojas/ L.A. Vásquez abraza con su enorme 
sonrisa a Elsa Escribar. 
Pido que todo esté lleno de botellas/ 
que entre en escena Cayo Evans 
J.Silval Erik Martínez y cantamos cosas del Desierto 
Bernardo Araya va a leer el poema 
"de la noche a la mañana estaremos navegando sin rumbo fijo". 
Es un preciso momento de infinito/ con sus parkas chaquetas de gamuza. 
Y seguir/ seguir.

Que cruce un gran planeta/
vengan a burlarse del pequeño Bob que toca el piano
como si fuera hermano de J. Lennon.
Nada está en su sitio ya/ y todos se besan
bailan enloquecidos/ Valenzuela levanta su mano para pedir
la palabra / Cayo M. lee el "Poema de las Condiciones Objetivas".
Es un momento extraordinario.
Parece que vamos de nuevo camino al Socialismo.
Afuera la burguesía ha sido acorralada /
aislada. Y llueve/ llueve/ van llegando R.Chamudes
las hermanas Salinas/ se cruzan voces conocidas
Es como estar luchando en la calle.
Unidos de los brazos contra las fuerzas policiales

Es el día siguiente/ el primero. Como si fuera una Boite
de la noche lejana / se oye a los Rolling Stones. La fuerza
de la Música lleva las almas.
Va a comenzar 1970.
No sabemos lo que nos espera.



Otro poema de JOSÉ ÁNGEL CUEVAS, aquí
Enlaces: Letras | La poesía alcanza | Otra iglesia es imposible



Jessica Atal
JESSICA ATAL nació en Santiago de Chile. Es escritora, poeta, editora y crítica literaria. Estudió Literatura en la Universidad de Chile.
Se graduó de la University of Utah (Salt Lake City, Estados Unidos) en 1988, con el título de Bachelor of Arts in Spanish. Escribió para el diario El Mercurio desde 1988 hasta 2015. Fue editora general de la editorial  El Mercurio-Aguilar entre los años 2000 y 2009. En 2004 recibió el Premio Edward Said, otorgado por la Fundación Palestina Belén 2000. 
Escribió para revista Capital entre 2011 y 2013 y para revista Al Damir entre 2009 y 2017.
Ha publicado los libros de poesía “Variaciones en azul profundo” (1991, Ediciones Unicornio); “Pérdida” (2010, Ril Editores); “Arquetipos” (2013, Ril Editores); “Cortina de elefantes” (2014, Ril Editores); “Carne Blanca” (2016, Editorial Cuarto Propio) y "Teoría de una Práctica Amorosa". Fotografías de Isabel Skibsted (2020, Ediciones Bonnefont ).También en 2016 publica la obra de teatro virtual “WhatsApp, Amor” (Uqbar Editores). En 2018 publica el volumen de relatos “Ella también se va” (Cuarto Propio).
Su obra ha sido traducida a diversos idiomas y ha sido publicada en antologías, diarios y revistas, tanto en Chile como en el extranjero
Actualmente se desempeña como editora independiente. Es colaboradora del diario cultural La Panera realiza talleres literarios. (En http://jessicaatal.cl/biografia.html)


Nada se rompía


 

no se rompía el
día aún

yo no veía bien
pero todavía distinguía
la nueva cara de la luna
esa que me mostró Claudio
una noche de pitos
y Jack Daniels
¿la ves?

yo no veía bien
por culpa de puntos
negros tiritando
como hormigas en la nieve

en esa época
de muros en los cielos
se amontonaban balas
escarabajos en los cuerpos
en el paisaje suprimido
de Santiago

los muertos seguían
de cerca a los vivos
y el presente
se plagaba/
de henchidos aforismos

agonizaban sombras tímidas
en las calles calcinadas
ante la inmensidad del universo
a pesar
de haber sentido todo
y no ser nada
a pesar
de haberlo sido todo
y sentir
un poco más de nada

se ven quietas las estrellas
dicen los que murieron dentro

entonces
el sistema nervioso
empezó a fallar
se infectó
el aire de la patria

mi madre tose
sin razón
como nosotros lloramos
sin razón
los médicos dijeron
que no tenía nada
pero eso fue
hace tantos años
como siguen siendo
muertes/cárceles y ausencias

desde que aparecieron
pintas en mi piel
se empequeñecieron los pulmones
del viento
se atrofiaron tres manchas de tinta
a un costado de mi cama

son las patadas
repiten las voces dentro
son los cráneos
que rompieron dentro

mi piel era suave
los hombres se volvían locos
esos perros se volvían locos
la saliva no la contenían
se hacía una con la sangre

tarde o temprano/
lo que permanece oculto
sale a la luz
todo se ve

incluso el lado oscuro
de la luna

quizás ahora vuelva a usar
esa camiseta blanca
que me arrancaron
a pedazos
para morderme los pezones
como otras dos lunas
si ella sigue muriendo
sola
en París



Condena (o principio)



 
en principio
este es el trato:
renuévame por completo
mi sol menguante
y así yo te restauro
tu paréntesis frontal
 
elegante es el quejido del insomnio
cuando yo me ofrezco a ratos
y en silencio
en gotas de tinta incierta
 
a la hora incierta
la tinta fresca
nada más terrible
 

JESSICA ATAL (1964, Santiago de Chile, Chile) 
Fuentes: Revista Altazor | Jessica Atal
Enlace: FIP Santiago
Imagen: Iván Petrowitsch


Umbral  




Inútilmente darás la vuelta a la esquina 
y continuarás con tu trabajo. 
Una sílaba deshaciendo una gota 
y la lluvia no se detiene 
por lo que se puede distinguir. 
Así cada uno partirá con sus noticias 
descoloridas y ya húmedas, 
cada palabra tiñe el silencio de los dedos 
y a la luz de un farol en un charco 
-empapados por las circunstancias atravesaremos 
los pesados goterones del umbral. 
Cuando nos vamos no sabemos que nos vamos 
creemos cerrar una puerta, sellar el cerrojo 
aferrándonos a una manilla como a una promesa. 



Paseante número cuatro




Las ruedas de la bicicleta girando
como un cinematógrafo proyectando lo invisible
entrecortando instantes y miradas
trenzando aire con aire entre tus cabellos.
A la manera de una equilibrista
cargas una colección de estampillas
esquivando la lluvia de primavera
y los pajarillos que nunca desearon nacer.
Una única esperanza se desliza
hasta caer en lo imposible:
pedalear bajo el árbol de flores rojas
al que declaraste tu amor
perseguir tus extravagantes vestidos
perderte en el último vagón del metro
o en un oscuro salón de museo:
sellar la vida con unas cuantas palabras.



Bibliotecario 





Reconocerse en un poema de Philip Larkin
puede parecer tan desolador
como la fotografía de un carrusel bajo la lluvia.
Las soledades que vienen y van
pueden ser tan cansadoramente inútiles como la literatura
sin embargo
de una u otra forma volveremos a ellas
como a aquel viejo paraguas que desdeñamos
por sus extravagantes colores. 
Pero más allá de estas vagas lamentaciones,
el deseo de estar solo
bajo una luz, en pie de poesía,
desconociendo -desde altas ventanas
la miserable estulticia
de las chicas bellas, arpías que dolorosamente
anidaron en tu vergüenza.



Diego Alfaro Palma
DIEGO ALFARO PALMA (1984, Limache, Chile)
De: "Paseantes", Ediciones del Temple, 2009)
Enlaces: Revista Cantera|  Proyecto Patrimonio | Vallejo&Company |Evaristo Cultural (Entrevista) 
Imagen: Patología culturales






Little blue



 La joven princesa 
 Oscura y sola 
 Pobre y desdichada
 Miraba
 Desde la esquina
 De aquel bar
 Una lágrima
 Recorría su corazón
 Y todas las noches
 Quería salir
 A volar
 Desde sus ojos
 Pero ella
 Que era tenaz
 Como una roca
 No la dejaba
 Jamás escampar
 A lo lejos
 En otra esquina
 Del nocturno bar
 Un piano
 Versátil
 Melancólico
 Hacía que ella
 Se tornase
 Melodía sutil
 Aunque cada noche
 Varios grises
 Y lejanos hombres
 La besaran vacíamente
 Tocaran su piel
 Sin jamás llegar a su alma
 Ella seguía allí
 Sola
 Triste
 Hecha melodía
 Sobre el enrarecido aire
 De aquel oscuro bar
 Donde su cuerpo trabajaba
 Vendiéndose
 Para no morir del todo.



1



En esta gris ciudad
Llueven pétalos blancos
De flores de ciruelo
Los pájaros cantan
Como si fuese primavera
Sin embargo aún
Somos este invierno



No-morir



Uno no quiere morir
Eso es todo
De eso se trata la vida
Y cuando llega
El tiempo exacto
De desear la propia muerte
Entonces
Ya nada vale la pena
Simplemente partir
Cerrar los ojos
Y para qué más
Caminar
Llorar
Vivir
Soñar
Ya no queda
Ningún otro paso
En el camino
Pues éste
Se torna abismo
Abrupto
Amplio
Uno
Todo
Final
Y sólo queda
Guardar silencio
Justo allí
Cuando esta pulsión
Honda
Blanca
De no querer morir
Se ha ido.



poesía chilena, Little blue
LUIS CRUZ-VILLALOBOS (1976, Santiago de Chile, Chile)
De: "Little Blue y otros poemas", Hebel Ed 2018
Imagen: Protestante digital



A N.



La animación vuelve a las palabras que parecían muertas
Una lectura las resucita
No está de má pensarlo así
no me voy a echar a morir porque deslumbren
los jóvenes con su jerga
Conforme: vienen de otra parte
la TV les dio la papa
mientras nos equivocamos llamándola la caja tonta
El rock es una preciosa toxina
Pero si nosotros pasamos de moda, ¿por qué no ellos?
Envejecen, es la ley
esperarán en la tumba su turno



[Ahora si que ti y yo.. .]



Ahora sí que tú y yo estamos más lejos uno del otro
que dos estrellas de diferentes galaxias.
Ningún astrónomo logrará tenernos juntos
en su vertiginoso campo visual
ni el fotógrafo de Cartagena ante su Polaroid
así fue hace la infinidad de siete años
el resto de las imágenes son nubes de la memoria
y de aquélla y de todas se ha retirado la vida.


De: "Diario de muerte", Editorial Universitaria, 1989
Otros poemas de ENRIQUE LIHN, aquí
Imagen: Flickr
Tomás Harris

Yo soy el Almirante Antonius Block quien les habla



Yo soy Antonius Block, Almirante de esta misión.
¿Cuál era mi misión?
¿Refundar Tebas, la de las 7 puertas y su desvarío,
reconstruir el Almirante Benbow,
con todas sus vespacianas, pipeño bigoteado, indias de bronce,
con sus cascadas impensables de asco áureo-negro, placer y
circular ardor;

emancipar hasta el último intersticio de la ciudad
de los 7 malatos,
de los 7 gorilas albinos
del último deseo de Baudelaire o
cualquier insurrecto, ya fuese indígena,
que así son por naturaleza,
o cristiano enloquecido por las fiebres
o por fingimiento para su provecho;
descifrar el cántico de las engañosas armonías
de las caídas de falsa agua calcárea que se despeñan día y noche,
ambarinas,
por cualquier recodo o desfiladero de Tebas, la de las 7 puertas
predestinadas?
Pero hubo maremotos,
todas las noches la pleamar inversa arreciaba con violencia,
la pleamar se había vuelto los ojos para adentro
peces abisales nadaban en la redoma de su cráneo,
estaba loca la pleamar,
no quería ver su cuerpo aurificado
echado a brillar el engaño sobre los riscos y las rompientes,
le dijeron que era una india,
que era una india azul y plácida
que lamía en la costa la ensoñación de los amantes,
que ése era su castigo por ser la india de los 7 mares,
aventar el engaño como polvo de oro y dar, así,
contra su voluntad, la muerte a los navegantes
y como nosotros caímos en el castigo de su engaño
y de todos los engaños de este orbe,
varó el Rachel errante frente a la isla de Jamaica,
en su constante búsqueda de hijos perdidos,
nada pudo el Almirante,
su propio cuerpo era ya una carcaza resquebrajada
por las traiciones,
ni Diego, ni Hernando,
ni el delirante Malcolm Lowry de Chiguayante,
ya a punto de desvanecerse para siempre
de toda relación por olvido o náusea,
que traía las instrucciones del Rey Fernando,
el peor nacido de la Corte de la Nada y los Otros Espejos,
de la Cohorte de la Nada y Otros Azogues,
tatuadas en los enfebrecidos hemisferios de su opacada mente;
ahí quedaron, varados,
cabresteando el Rachel en las vagas admoniciones de la mar,
la tormenta y la noche,
haciéndonos los adioses
con el fluorescente pañuelo de seda de Kirilov,
desde la cofa a ras de mar, enloquecidos, tristes, febriles,
hombres un poco vivos y otro poco muertos,
zarandeados por la nube calcárea del destino
de lo poco de humanidad
que va quedando al borde de los fiordos de Sudamérica,
dando voces contra el viento desde los cabrestantes.



TOMÁS HARRIS (1956, La Serena, Chile)
Fuente: http://www.letras.mysite.com/th140904.htm
Enlaces: 
  • http://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-3715.html
  • http://laseleccionesafectivaschile.blogspot.com/2007/02/toms-harris.html
Imagen: Descontexto
Tomás Cohen


de bruces, te vuelvo a envolver
con el solo gesto de una galaxia
planto, enraizado, esta alabanza,
este arpegio de acompañante

postro mi vertiente espinal
y broto hacia estrellas enredadas
en mis palmas, sendos frutos

y bajo y rozo y soplo
cerca, sin helar mi viento,
hasta que ambos filos cubren
mis orejas que arden y beso
el eje de la tijera, desato
mi lengua, te hablo

el último dedo de una despedida



§



por flancos clarísimos de arpa
casi cofres cosquillosos, con cardumen
en costillas de naufragio, allí
viaja por praderas sumergidas
el tiritón de mi viento y
descuelga la gota acumulada en
las puntas de las puntas
tamborilea
del fondo al filo

y del filo al fondo
donde ojos tras cerros, azulejos,
amortajados de trecho y barniz y veladura
me aguardan desde mañana
cuando el sol me palpe extranjero
en un país donde tu cuerpo termina
y, pasadas las fronteras de tu boca,
el gemido

llamaradas roncas


TOMÁS COHEN (1984, Pelluhue, Chile)
Fuente: https://www.ocultalit.com/creacion/cinco-poemas-de-tomas-cohen-chile-1984/
Imagen: La rayuela

poesía chilena


Mi baño de tina




Envuelto en mi sábana de baño
Medio tiesa de almidonada y blanca
Voy camino del baño de tina
Por el pasadizo alfombrado
Entro en el comedor
Entra el sol
Dando bandejas de oro en los muros
Dando un flamígero mandoble
En el canto de cabinets y anaqueles
Condecorando respaldos
El aire mece las cortinas
Como el ruedo de una modelo en primavera
Ando entre los vítores
De conocidos y conocidas
En kimonos
En saltos de cama
En batas de levantarse
En pijamas de sus maridos
En mañanitas
En calzoncillos y zapatos
Con el platillo en una mano
Y la taza con desayuno en la otra
O anudándose las corbatas
Unos me saludan
Otros me aplauden
Como si fuera una gracia
Me arrojan papel picado
Como si fuera un astronauta
Sentado en un Cadillac descubierto

Me arrojan flores
Como si fuera un torero
Envuelto en la toalla medio tiesa
Voy camino del baño de tina
Por el pasadizo alfombrado
Diviso al fondo la puerta de algodón
Se abre majestuosamente
Inundando la nívea porcelana de los sanitarios
A mis espaldas se oye la secuela evanescente aún
De vítores respetuosa y suavemente amortiguados

Por la delicadeza de la puerta
Para recoger los ruedos
De su vestido de terciopelo.


CLAUDIO BERTONI (1946, Santiago de Chile, Chile)
De: "El cansador intrabajable",  Mansalva, 2015
Imagen: Revista Paula







Soñé que la poesía chilena actual era ese

baile de máscaras en "Eyes Wide Shut", 

y yo Tom Cruise al centro del salón, 

sin máscara, sin ropa, expuesto al ridículo 

y a la humillación. Cuando desperté seguía

fuera de todo, pero mi vida no corría peligro

ni había orgías ni oscuros rituales a la vista.

Nicole Kidman brillaba por su ausencia.









Nuevamente vengo del futuro

Es el año 2042

Soy Premio Nacional de Literatura

Un quinquenio antes

La disentería ha cobrado la vida

De los últimos Poetas Valiosos

Quienes sobrevivimos a la epidemia

Nos turnamos los premios en democracia directa

En la última asamblea resolvimos

Conceder el Bolaño a un poeta menor

Con reumatismo y problemas de esfínter

Su resentimiento ha disminuido considerablemente

Paciencia, camaradas, ya les llegará su turno

En el futuro todos seremos Premio Nacional

Sólo lávense las manos después de ir al baño








El amor romántico en la época de su reproductibilidad técnica









Jenny me da seguridad.

No quiero volver a vivir sin ella.

Estoy conmovido por sus palabras.

La pureza, la serenidad y la honestidad

de su discurso.






(Así mismito dijo Dirk, esposo de Jenny la muñeca. Yo no más traduje sus palabras en Google Translate y las dispuse en forma de versos. Así se escribe un poema: sin sudor.)









iii)






Siento un profundo resentimiento hacia los poetas que admiro. Escriben tan soberbia-mente los hijos de puta. Cuánto estilo, cuánta téc-nica. Envidio sobremanera sus poemas. No les tiembla el pulso a la hora de cortar el verso. No les tiembla la matemática al contar las sílabas. No les tiemblan las caderas cuando sacan a bailar a la chica de mis sueños. Les deseo lo peor. 



Quisiera abrir sus cráneos y hacer mías las ideas que ante-ceden a la escritura del poema. Argh, realmente los odio. Quiero hacerme amigo de cada uno de ellos.








My kind of woman











Anoche soñé contigo sin excentricidad alguna

Anoche soñé contigo y vestías como imagino

Que vistes y no decías nada, en tu boca

Estaba clausurado el lenguaje

Y, sin embargo, que estuvieras ahí, en mi sueño

Era suficiente información

Yo iba a escribir: Houston, we have a problem

Pero mejor borro esa parte por absurda

En 6000 años más, no se te habrá arrugado

Un solo pixel

Ey, mira tú las cosas que escribo!

No hubo mejor época

Para no sentir absolutamente nada










La belleza es una luz cegadora cuando un hombre o una mujer de preciosas facciones, tez blanca y ojos verdes evade el pago en una micro del Transantiago. Podrían pagar, sin embargo no lo hacen. Estúpidas criaturas rebeldes y hermosas. Aquella luz se apaga cuando quien salta el torniquete es una persona morena y poco agraciada, con la camisa mugrienta del cuello y empapada de los sobacos. Su evasión es por necesidad. Esta circunstancia anula el valor estético de su acción.










Difícilmente escribiré sobre la luz filtrándose entre las hojas del cerezo o de la belleza de los adolescentes que vuelven a casa luego de sus exploraciones nocturnas. No hay belleza en esas cosas, ni en el lenguaje, ni en las imágenes que median entre lo uno y lo otro. Seguro estoy equivocado. Sólo sé que no han sido mis mejores días, que ya no tendré mejores días y que odio este trabajo, y quizás sea esta aversión a mis obligaciones lo único que me va quedando. No creo en la poesía política, pero si me preguntaras qué significa para mí la escritura, te respondería: es esto que hago en lugar de aquello para lo que me pagan. 








Tito Manfred (1983, Arica, Chile)

De: "Los poemas se dirigen a las redes de pesca", Barnacle, 2018

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