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mayo 18, 2025

Javier Vindel

Javier Vindel

La imagen muestra a una persona con una camisa celeste abotonada, de pie en un entorno moderno y bien iluminado. En el fondo se pueden ver varios taburetes, una barra y grandes ventanales que ofrecen una vista a un área exterior con árboles y un toldo azul. El entorno sugiere un ambiente informal o semi-formal, posiblemente un café o restaurante.

Autorretrato     

 
        Hombre-lobo soy 
que exhuma entre las piernas de una mujer su luna llena 
y antólogo confeso de películas para adúlteros; 
huérfano de dos tuercas y un tornillo, 
trajino por las calles un organillo de ciego que tañe cuando quiere 
y una estrella de mar en vez de corazón; 
secretario privado del rayo y sus arpegios de tormenta 
si atestiguo el óxido del desafuero; 
Quijote del bolígrafo, porque en un certamen de metáforas en bikini 
mi Dulcinea hallo, 
también me gusta el futbol de orfebrería, Beethoven 
y el rock de alto voltaje; 
jardinero exclusivo de la rosa náutica, trafico polen de sueños,
y a mucha deshonra;
cazador furtivo del marfil de las páginas en blanco,
busco la piedra filosofal
en el almácigo de las palabras y su crucigrama sin fin;
alérgico a la hipocresía y a su carátula de mapache viéndome la cara,
hace ratos firmé, sobre acero inoxidable,
mi acta de divorcio contra las anfetaminas del aplauso;
sentimental congénito, más cariñoso y tonto que un perrito faldero;
apóstata de la escala cromática del vino
y prófugo gremial que mendiga asilo político a la soledad
y riñe con ella: he aquí lo que soy, lo demás
es impura coincidencia.
 


JAVIER VINTEL (1968, San Pedro Sula, Honduras)
Imagen en El Reportero literario

Principio de ruptura del significante

"...El significante desde Saussure quedaría en la simple reducción del fonema, del monema o del semema, o de los elementos de la comunicación de Jakobson. Situación de índole lingüístico o la ruptura del giro lingüístico propiamente, el lenguaje con la dicotomía saussureana se eslabona la relación arbitraria entre significado y significante, el transvidelismo rizomático se destaca por esa desviación y ruptura del significante, el código en des/código o hiper/hipo y protocódigo.
La contingencia a la que estamos sometidos se relativiza cuando maneja nombres para lo azaroso e inventiva profunda, recurrente, original y universal. Para lanzar la tiranía del significante hay que romper con las codificaciones, encontrar líneas de fuga. Encierra los estados de cosas en la red de los significantes y luego vierte las palabras con la estructura complex de la realidad. Este proceso origina la trascendencia. En nombre de ella se predica la verdad, la unidad, la inmovilidad y la cuasi-perfección:
“Remedida” con la palabra ¿Mi país? en el poema “profesión de fe”, “escribir es este acto de magia, donde mis vísceras son lo único que extraigo del sombrero”, al igual “escojo el signo de la cruz” del poema “testimonio”, “para el himen de mis parpados” del poema “Tutankamon se confiesa”.
La forma en que construyen los versos, las estrofas, los poemas hasta llegar a un todo permanente y profundo. Asimismo, el uso de los lenguajes de la tecnología con la naturaleza, conforman con eficacia el contenido de un estilete original y único dentro del marco de la literatura hispanoamericana.
Otro rasgo estilístico, es el desdoblamiento, que significa entre la voz del poeta/hombre se abre la realidad que se estructura en el interior y exterior, va originada por la trascendencia de la verdad fenomenológica, en ciertas delimitaciones molares y territorialidades, donde la metáfora irrumpe el significante, porque la palabra misma nombra cosas, o las cosas nombran al significante, las dos cosas implican agnominación. Esta implicatura de nombrar y crear el espacio inmanente del lenguaje mismo, donde adquiere líneas fugaces, el lexicón, el diccionario, lo enciclopédico, logra distancia, y a la vez se acerca al ser-estar, para que el poema, trascienda el ontos y la episteme, además del neoexistencialismo retórico que atraviesa ciertos niveles de las capas textuales. De tal forma, los significantes codifican lo que van “representando”.
En esa aprehensión de la sociedad y de la naturaleza, el devenir material captura códigos. Un ejemplo es como la orquídea, por ejemplo, adquiere forma de avispa- hembra atrayendo así a la avispa-macho que, seducida por el disfraz, se posa en la superficie de la flor y se impregna de polen. Luego esparcirá ese polvo vital en otras orquídeas, fecundándolas. Parecería que la flor imitó a la avispa. Pero, en realidad, capturó su código aumentando su valencia: devino momentáneamente avispa lo expresa Deleuze. La cosa misma, el objeto, el sujeto, el personaje subyacen en el fondo del poema, se desdobla, cambia del espacio y del tiempo..."

septiembre 04, 2022

Rolando Kattán

poesía hondureña


Peter Bellerby     

 
Peter Bellerby es un artesano británico que aún fabrica 
globos terráqueos a mano, uno de los últimos de su especie 
El País, 1 de mayo de 2013 

también mi oficio ha caído en desuso como el de un pregonero 
o como las farolas apagadas 
pienso en Peter Bellerby pintando con una acuarela el mar del norte 
y siento entonces la tristeza del librero 
la melancolía del hombre que se quedó tocando el 
acordeón en las esquinas 
¿cuántas veces me detuve en un café a leer un libro? 
¿cuántas frutas corté del árbol de la vida? 
en mi cuenta visité más supermercados que bibliotecas 
siento hoy la tristeza de un hombre que dibuja la nieve del Himalaya 
yo que he querido viajar a Kiribati 
que como Montejo he querido plegar un mapa para conocer Islandia
y al final recobrar la fe en un oficio que se cree muerto
y hacer también el mundo más pequeño
más pequeño y más quieto



El artista




Cuando a Miguel Ángel le reclamaron
haber pintado desnudos los cuerpos del primer hombre
y la primera mujer,
los estaba vistiendo de belleza,
cosa que no entendieron sus detractores.
Primero tuvo que depilar a Eva,
cambiar sus pechos de loba
por esas lunas sixtinas;
a Adán lo pintó buen mozo,
le limó los colmillos
y dibujó un abdomen bien cuidado.
Miguel Ángel sabía que el principio
tenía que ser perfecto.



Kiribati




Kiribati es una isla en medio del océano Pacífico
integrada por un grupo de 33 atolones coralinos y una isla volcánica
(Banaba) según lo han escrito en la Wikipedia
siempre quise escribir sobre esa isla
quizás algún poema que titulara: «Viaje imaginario a Kiribati»
pero Kirabati ya no es el futuro
desde 2011 es el último lugar del planeta
en dar la vuelta al calendario
después de ser el primero
y lo que yo quería era estar un día delante de la vida
viajar a Kiribati el día de mi muerte para no morirme
ser el primero en decirle te amo a una mujer en un año nuevo
quería viajar al futuro para encontrarme al niño que habité en el ayer
y guardar como en una bolsa de canicas
24 horas más para hacer lo que quiera
Kiribati decidió de pronto ser el pasado
ya no quiero ir a Kiribati



1966




Habíamos escuchado que la misa del gallo de 1966,
ofrecida por Pablo VI, sería la primera
transmisión en colores. Llegada la hora de la misa, el
futuro no tocó la puerta. Había que
cambiar la vieja tele Belweder en blanco y negro. ¡Ah,
los colores! Lo único que teníamos:
el fondo azul de las montañas, los cafetos maduros, el
verde de las guamas sobre el agua,
los arcoíris adormilados en los riachuelos, las faldas
bordadas de los cerros. Ahora,
también el color nos recordaría nuestra pobreza.







ROLANDO KATTÁN
(1979, Tegucigalpa, Honduras) 
Fuente: Descubre Lima
Imagen en Honduras.com

octubre 11, 2019

José Luis Quesada: Sin vicios, sin resabios, sin arrugas.


José Luis Quesada




Cuerpos








Cuando menos se nombran

a sí mismos: crédulos y vacíos

de normas –desnudez sin atavíos-

los cuerpos todavía nos asombran.

Y entonces, nos subyugas,

alma imposible, cuando estás armada,

de un no sé qué de carne enamorada

sin vicios, sin resabios, sin arrugas.

El mal, tan atrevido,

no los corrompe más. La vida corre.

Y aunque nada hay que el tiempo no lo borre,

su pureza es más fuerte que el olvido.










JOSÉ LUIS QUESADA (1948, Olanchito / 2019, Tegucigalpa, Honduras)


Imagen: Fabricio Estrada

abril 12, 2016

Rigoberto Paredes

Elogio de la gordura







Loada sea la gordura, su grasa

llena de gracia, la curva

tensa y relumbrante de sus contornos.

Dichosos sean los seres de ancho follaje,

donde todo el que quiera

halle puesto seguro para pasar la noche.

Gocen de buena fama

esos seres flamantes, exagerados,

vivos retratos de la abundancia.

Abranles campo por donde vayan;

no los hagan perder

el tiempo, el peso, la vida.

Convídenlos a la mesa, a la cama

(sin mayores recatos ni privaciones)

y celebren en público, a sus anchas,

los deliciosos fastos de la gordura.










Rigoberto ParedesRigoberto Paredes (1948, Santa Bárbara / 2015, Tegucigalpa, Honduras)

Enlaces: http://poesia-paredes.blogspot.com.ar/

Imagen: youtube.com


diciembre 23, 2013

Fabricio Estrada


Fabricio Estrada



La danza de los papagayos.








Despertá de una buena vez,

los papagayos pueblan el techo

y el mundo gira perfecto en su rosca.

Un clic ha suplantado a la trompeta,

del cielo vienen cayendo

calcinados los dioses.



El gong de las doce

nos divide en blanco y negro,

oscuros e iluminados

menguantes y crecientes

somos testigos

acusadores, víctimas,

coreógrafos de una muerte ensayada día a día,

sedientos del aplauso

que precede al fracaso.







Inevitables







El temor a tus ojos

es justificable.

Ayer,

mientras fingía no verlos

una estrella murió de oscuridad,

el pájaro recibió la bala en su pecho,

todas las cosas fueron otras.

Injustificable insistencia de miradas,

hoy los vi camino a casa

bajando el autobús

subiendo al insomnio.

Hoy los vi,

multiplicándose en los rostros,

en las azoteas sembradas de lluvia,

en mi ropa,

en la noche

en cada luz fija

que iluminaba las calles.

Los vi permanentes

como una montaña inevitable,

los vi y los sigo viendo

bajo el agua

en las mesas

en el aire

en los árboles…

el temor a tus ojos es justificable.



Maldición,

siempre

me suceden

tus ojos.







Idas y Vueltas







Podría sucederme

el desencanto,

no sentir

el paso firme

del pavimento sobre los pies,

la terrible vergüenza

de un aristócrata desnudo

ante el público.

Ser

de una tierra, solamente,

de un lugar,

soledad desbordando

el pálido abismo de los periódicos.

Podría vagar de un lado a otro

tomado de las manos con la mujer

que ya podría amar.

Podría ocurrirme

el hijo,

el nieto en la traslación

de las almas;

la insistente lluvia

y el reclamo del tiempo,

el comenzar de nuevo



o la vida,

que al final de cuentas

se va convirtiendo en lo mismo.







Fabricio Estrada (1974, Sabanagrande, Francisco Morazán, Honduras)

Textos: Bitácora del párvulo, www.fabricioestrada.blogspot.com

diciembre 10, 2011

Samuel Trigueros

poesía hondureña, el poeta ocasional


Antes de la explosión 




He pensado en la excitación del gas,
he imaginado los lentos remolinos que se hinchan en secreto
antes de la explosión,
el instantáneo girar inútil de cabezas,
la onda expansiva y su manotazo de vidrio,
los cuerpos partidos, desmembrados sin instrumento,
sólo por el cálido aire convertido en arma;
y he pensado en la transparencia de la vida y de la muerte,
en la frágil condición de fiera que tiene la existencia
y en la dificultad de atraparla en la redoma transitoria de la piel,
llena de inestable sangre,
colmada de horas y de días confabulados en la terrible
manifestación de lo que fue y no vuelve.
Entonces
otra vez he vuelto a recordar a Fullton,
a Conrad y Zósimo Zara dormidos en la colina;
y he pensado que un cementerio burgués es igual a un vertedero
en la retina de los pobres
y que el jardín del pobre es lo mismo que un basurero
en la ceguera de los potentados;
hecha con el perfume con que la belleza hiere, mortal, la iniquidad;
y he pregonado que muerta la injusticia
se acaba la necesidad.
El gas gira y se expande.
El gas tiene la misma seducción del abismo,
el mismo extraño magnetismo que luego, convertido en noticia,
publica los restos de la vida,
la increíble comprobación de la eternidad
reducida a unos amoratados trozos,
esparcidos para la fría pupila del forense.
El gas tiene la elocuencia de un dios tranquilo en cuyo seno
descansa el estro de la sombra y del subsuelo.
Antes de la explosión
el gas canta una vieja canción de cuna
y cuenta los pesares en la pesadilla del pobre, y dice que aún
el que tiene sus dedos cuajados de oro,
alguna vez escarba en su nariz y encuentra primicias del sepulcro
entre las heces del llanto y el vaticinio de la muerte.
Así he aprendido a diafanizar mi pecho
aceptando la suma de todos los errores,
soportando el destello brutal de las virtudes;
he compartido el pan soso del humillado y he bebido
el vino amargo de la desesperación.
Alguien que supo mis carencias
Entre la inmensa turba enemiga
mantengo a salvo mi cáliz compartido y en secreto
me nombro sobreviviente de mí mismo.  He domesticado
la poderosa seducción de llaves y conjuros
y me he quedado quieto adentro de mí mismo
cuando la desconfianza arrecia y arde mi corazón en medio de la noche
como un auto desmantelado que ahora es joya
y tálamo de los enamorados.
Ahora, dentro de poco, han de arrebatarme
los mismos corceles de gas mortal que  se llevaron a Elías
y vivieron sus últimos momentos entre flores silvestres
en un campo baldío de suburbio.
La distensión de su carne y el resplandor de sus huesos
hicieron germinar el pasto de la humildad.
Y voy tranquilo
pues he visto al amor sin techo
hacer castillos en el aire negro del consuelo,
bajo el palio de las constelaciones impasibles.



Chat



Tecleas una y otra vez palabras
llenas de imágenes tu mente
pero tu corazón frío
sólo escucha el golpe seco
de las teclas que nada significan
En la distancia alguien te contesta
Legión de rostros cruzan la pantalla
                afantasmados
y los nombras:
“espuma” “casa” “campos” “sirenas”
Descubres que el frío es superior
a cualquier nomenclatura del deseo o la seducción
Él establece tu cuota de escepticismo en las conversaciones
te convierte en un gran manipulador de materiales
aptos para una novela o un poema
donde no hablan más que espejismos
¿Una trampa? Sí
probablemente todo sea una trampa
esto de inventar palabras cuyo eco
           paraísos flotantes en el sopor del desierto
mientras los interlocutores se desvanecen
en un mundo ya extinto
Sigue entonces la pregunta
¿quién caza y quién es el cazado
quién ostenta la herida abierta
y hacer puntas de sangre llenas de sarcasmo y juego
para envolverlas en palabras?
Ríete de tus misterios
Habla de una vez con honestidad
Dile “sirena congelada” “carcomido mástil de lo eterno”
“rancia carne de tus necesidades”
y sólo entonces
tal vez
puedas dejar de teclear palabras insensatas
y la pantalla te devuelva el cadáver de tu corazón
la grotesca verdad que a nadie dices:
quieres
deseas
anhelas
Nada de lo que fue te pertenece ahora
y el futuro consiste en jugarle trampas a la trampa
saberse rata fauno ondina o mofeta
enamorado corazón de una imagen fugaz
binario desengaño
Pero teclea una vez más la gran palabra o la gran frase:
“A la mierda todo”
Luego has elegante mutis
y vuelve a las cuatro paredes
al cósmico techo
a tu suelo en llamas
oprime “enter” y vete por las calles
confiésate con el taxista
compra una fruta oxidada y sé feliz
Al menos
ayudaste a confirmar las convicciones de alguien
fundaste sus prejuicios
le diste ese manual para el suicidio
le hiciste soñar que su felicidad consiste
en la posible trasfiguracíon de rata a trampa.


SAMUEL TRIGUEROS (1967, Tegucigalpa, Honduras)
De: www.arterpoetica.net
Imagen: Fabricio Estrada