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octubre 07, 2026

Juano Villafañe | En un cuadro de melancolía


Es poeta, ensayista, periodista y gestor cultural. Comenzó a escribir a los 14 años. Dirigió durante quince años (1987-2002) Liber-Arte / Bodega Cultural. Tuvo a su cargo la Dirección Artística del Centro Cultural de la Cooperación “Floreal Gorini” (2002-2025). Publicó: “Poemas anteriores” (Editorial de la Universidad Central, Quito, Ecuador, 1982); “Visión retrospectiva de la botella” (Libros de Tierra Firme, 1987); “Una leona entra en el mar” (Ediciones del Dock, 2000 - Editorial Arte y Literatura, La Habana, Cuba, 2004); “Deconstrucción de la mañana” (Ediciones Atuel, 2006); “Los Villafañe. Poesía familiar”: selección de poemas de Javier Villafañe, Elba Fábregas y Juano Villafañe (Ediciones Colihue, 2012); “Públicos y privados” (Melón Editora, 2013); y “El Corte argentino” (Ediciones en Danza, 2020).

Un autor no se define por los temas o el estilo mediante los cuales divulgue los hechos que conjugan su historia sino por el vínculo que logre establecer con su época y con el propio lenguaje. Juano Villafañe en "Antología personal" reúne la suma discursiva de una certeza en estos días proclive a la disolución: ser argentino es algo de lo que nos informaron mal. Los poemas fueron elegidos de entre sus siete libros éditos y uno inédito: todos ellos dan cuenta de una profunda indagación en la pequeña mitología social y personal, en la percepción instintiva de lo verídico, y sus signos geográficos y emotivos (“Así circula el tiempo / como la idea de un muñeco roto”). 

Con los sueños comienzan las probabilidades y las responsabilidades; ello implica un camino de dirección única, como en el caso de las argucias del corazón; con la sangre ocurre lo mismo. No debería confiarse más en un libro que en un amigo y es altamente improbable que la belleza logre salvar al mundo: esas dos premisas o propósitos sostienen la música y el silencio (en el mejor orden posible) de una escritura exacta y directa, ajena a cualquier latinajo o acidia, sustentada en una riqueza poética (una actitud lírica) de indudable solidez, continuidad e imaginación (“Nos vimos frente a frente como se hacen las palabras / y el amor”). Quien tenga dos espejos, que venda uno y compre este libro.

Alberto Cisnero


La escena contemporánea



En un inmenso mar de fuego se ha perdido la dicha.
En tu calendario arden sólo días de conquista 
y se muere de frente.
Eran todos los árboles en la tormenta.
Todo caía desde un cielo de vapor y humedad de mundo.
No eran el tumulto ni la gloria, ni una piedra dormida 
luego de correr el agua.
No eran así, ni la felicidad ni el olvido.
Rodeada de hojas te dejabas ver en la ventana 
que ilumina el parque profundo,
la noche sin mar
el invierno sin fuego.
Otro calendario vive sin quemarse.
Viven los días que se esparcen en la arena,
con infinitos caballos que regresan del frente.



Una mujer y su hija caminan con una sombrilla de verano




La ceremonia se produce por la rigidez de una mecánica 
que sirve para cubrirse del sol.
Se trata de una sombra que se deriva de una poética 
de metal más alta que las propias mujeres.
De la naturaleza de una protección que se conduce 
caminando y deja su estela de sombras y de luces, 
de arenas hacia el fondo de los montes y de orillas 
hacia el fondo del mar.
No se sumerge una sombrilla, ni su sombra, 
solo van por un camino que las aleja en la mecánica 
que se ha inventado para cubrirse del sol.
Miran el horizonte, sea de agua o de médanos 
o de árboles, no miran el cielo.
El sentido es visible a los ojos, lo que deja la sombra 
siempre se pierde en las espaldas de las mujeres 
y al caer la luz sobre el resto del camino.

Más allá la mujer le dice a su hija: “eran así la felicidad 
y el olvido”, “córrete un poco de mi lado, para que no 
sufras, que la luz te ciegue y te bañe la piel con todos 
los colores del mundo”.



Ciudad Capital, agua de río




Qué será de lo público como una multitud que brilla 
en la ciudad y en los puentes agrestes de rocío 
y césped de comedores.
Qué será de lo privado en un espíritu que bebe 
su vaso de vino desde la altura que dejan las luces del centro,
giro de una provincia que va como siempre hasta la vuelta 
sobre sí, 
tan corta y respirada.
Qué será de mi amor en los puertos y en los claroscuros 
que caen otra vez y otra, para que descanses sobre esta calle 
y la casa del bosque con un frío de alientos 
en la madrugada de un caballo fugado.
Porque el borde de lo sagrado y del agua 
a unas cuadras de aquí, serán altura para darte, 
altillo, secreto mirador 
de una avenida que concluye al río.
Será secreto a voces, con un público que ingresa, 
salida al balcón y a los días que van con los vecinos, 
con los herrajes, los llamadores y el silencio 
de las llanuras construidas y penetradas.
Multitudes rodeadas en los verticales rígidos.
Río extendido, a pasos de aquí, sobre los infinitos de la luz 
y sus reservas, conquistas que fueron una provincia, 
un parador de noche, un campo de indios y malevos 
con copas en su arteria, en su avenida, en sus pendientes 
de las lluvias eternas.
Oh, Ciudad Capital, agua de río.



La conversación




Conversamos casi a la orilla del agua
O sobre un río que corre
Pero la conversación es un estado del mundo 
por donde nos vamos
Por eso no hay río necesario ni un lugar de silencio
Porque son dos los que se hablan y se entienden

¿Pero qué silencio da el recuerdo de lo que yo te dije 
cuando no pude decirte lo que no te dije?
Y yo igual hoy te escucho en lo que dije y pienso:
¿Será la conversación un recuerdo o hay que abrir el parque 
y subirse con el agua?
Y de nuevo explicarte lo que no te dije 
y quizás vos tampoco dijiste lo que ahora recuerdo que te dije
¿Será que hay que conversar para recordar la orilla 
y los reflejos del agua que nos daban de abajo?
¿Cómo será recordar una conversación con los peces 
en el agua marrón del dique?
Nos vimos frente a frente como se hacen las palabras y el amor
Tanto sabemos ya que nada hace falta de nuevo
Conversamos como si hubiéramos amado el silencio 
y el brillo de tu patria.



Ella nunca comprendió mis poemas




James Joyce se había enamorado de una mujer
Se trataba de Nora Barnacle, que era una camarera 
del hotel Finn’s, de Dublín
Y que nunca pudo realmente reconocer la figura de Molly Bloom
Ni comprender las imágenes de Joyce y el viaje de Ulises
Aunque para muchos la propia Nora era también 
la propia Molly y la propia Penélope
Y así ella terminaba con su monólogo de mujer inventada
Con un sí, siempre con un sí, o como termina 
la vida realmente con un sí
Que es la palabra más hermosa que puede pronunciar una mujer

Porque realmente yo he sufrido
Porque deseaba destruir la imagen clásica del mundo
Y que mi amante terminara de decirme el propio final 
de su propia palabra como fin
Para poder disolver la imagen de la realidad 
en un cuadro de melancolía
Porque al entrar al restaurant ella me dijo: 
sería ideal que una camarera
se enamorara de un intelectual moderno
Y que lo importante era amar 
y no comprender absolutamente nada de mis poemas
Y que ella podía terminar con un sí, iniciar con un sí, 
que es la palabra más bella que puede pronunciar una mujer
Y queda ese dolor por no pedirlo todo
Al quedarme solamente explicando mi última imagen 
de un intelectual moderno
Y que una estación del sur no se recorre en un solo día
Ni Temperley es Dublín, ni en mi barrio 
hay un hotel como Finn’s,
Aunque mi camarera me lo dijo con una claridad extraordinaria
Puedo amarte y no entender nada de tus poemas
Y decirte sí una mañana, 
que es la palabra más hermosa que puede pronunciar una mujer
Y recorrer el sur como si fuese una calle con su plaza
Y dar la vuelta tantas veces como ocurre con tu barrio
Cuando siempre te pregunté lo mismo
Y que no hace falta que yo entienda tus poemas para decirte sí
Que es la palabra más hermosa 
que puede pronunciar una mujer
Y que yo puedo llevarte por el mundo 
sin comprender la menor de las metáforas
Verte con esta boca de tan cerca
Decirte sí de nuevo
Volver sobre el fin con una sola palabra, 
que es la palabra más bella que pueda pronunciar una mujer
Y yo tratar de terminar este propio monólogo 
sin que hayas entendido
absolutamente nada
Y que me digas que sí
Que yo imagino que me dices que sí
Que yo escribo que sí
Que es la palabra más bella que puede pronunciar una mujer 
cuando te escribo.


De: "Antología personal", Ediciones Barnacle, 2026



octubre 06, 2026

Joaquín O. Giannuzzi | Un ensayo ilusorio

Prmer plano del  poeta Joaquín O. Giannuzzi.

Pero mire un poco




Pero vean qué manera de yacer
este cadáver de J.O.G.
La cosa parece de veras decisiva
y pueden creerle por esta vez.
Yo lo conocí bien, puedo decirlo;
este sujeto tenía una manera extraña 
de enfrentar el mundo y sus calamidades:
hablaba todo el tiempo de eso. 
Cuando vio que la muerte estaba encima
la barba crecida se le puso verde
y ya no habló. Buscó en el fondo
remoto de los años
alguna fe que lograra apuntalar 
los escombros finales,
un ensayo ilusorio
de una cierta existencia con sentido. 
Pero entendió que el mundo
sólo había esperado un cadáver, no un poema.
El amor, sin embargo,
había tenido mucha importancia en su vida,
de manera que, créanme,
valía tanto como cualquiera de nosotros. 


Fuente: Substrack de Ezequiel Zaidenwerg
Imagen en Konex


agosto 22, 2026

Clara Muschietti | Se bifurcan las franjas de la identidad

La fotografía en blanco y negro muestra un semiperfil de la escritora Clata Muschietti. Se destaca el abundante pelo distribuido a ambos lado del rostro. Viste una prenda de verano, supuestamente de color negro con puntos blancos. El fondo que se observa detrás de una ventana, aparenta ser un jardín frondoso

El paso se interrumpe     



un camión descarga lácteos en un mercadito 
los hombres hacen fuerza 
el chino del mercado da instrucciones 
yo pienso en la cadena, 
en la cadena alimentaria de las cosas, 
lo mejor que puede pasar 
es que se vendan todas las leches. 
  
En qué franja del mundo estoy 
en la que hace qué 
en la que cree en qué
en la que jamás piensa en qué

qué soy exactamente

qué virtudes tengo
en qué franja de la bondad entro.

En el medio de la calle hay un auto dado vuelta
lo custodia una mujer policía
ya no hay personas
no hay accidentados
queda un auto dado vuelta
un auto que ya no sirve tanto
me preocupo por la vida de las personas que iban adentro
cuántos eran
si había niños, una mujer embarazada
un anciano
o alguien feliz.

No tengo idea de mi coeficiente mental
cuánto es, que número tiene
en qué franja estoy

tengo una enfermedad crónica
me pregunto cuánta gente habrá
en la franja de los enfermos crónicos.

Mi vecina está recién operada de la garganta
tiene un hilito de voz
ella está en esa franja
su hija está en la franja de los niños con problemas de peso
yo estuve en la franja de los niños fóbicos
de las nenas a las que le comieron la lengua los ratones.

En qué franja cabe mi felicidad de hoy
en qué segmento va.
No sé nadar
estoy en una franja que no me queda bien
a mí dejame en el agua que no me voy a morir
estoy en esa franja.

Nadie sabe en qué franja horaria está mi hermana
ese continente no está en esta franja
mi hermana está en la franja de las mujeres altas
yo estoy en la franja de las bajas
hay una franja que nos unirá siempre
la franja de los hijos de Mónica y Ulises.

Se bifurcan las franjas de la identidad
tanto
que dan ganas de correr
hacia la preexistencia.

En el bebé diminuto que vi en el subte
iba la gracia
la vida
frágil
nueva
en la madre del bebé diminuto que vi en el subte

iba el miedo a lo inmanejable.

La franja de los recién nacidos
es la franja efímera.
Estoy en la franja de las que a veces
duermen mal de noche.


CLARA MUSCHIETTI (1978, Ciudad de Buenos Aires, Argentina)
Fuente: Substract Ezequiel Zaidenwerg
Enlaces: Festival Internacional de poesía de Rosario | Emma Gunst | Otra iglesía es imposible
Imagen en Hablemos escritoras


agosto 20, 2026

Gina Tebay | No importa que tan rápido escriba

Nómade en mi propia ciudad     




Armo una mochila todas las mañanas 
siento el peso en los hombros durante todo el día 
y a veces vivo  
en los departamentos y casas de mis amigas 
cuido sus gatos 
paseo sus perros  
riego sus plantas 
me hago amiga de sus vecinos 
sólo porque no voy a volver a verlos.  



Delicadeza




Nunca pude tener manos estéticamente lindas
pero en mi trabajo me destacan
la rapidez para escribir. 
Los dedos sobre el teclado hacen presión y escribo
mi mano derecha está llena de cicatrices
quemaduras de distintos tamaños
y pienso en esos hombres que se fijan
en las manos de una mujer.
Las manos de esas chicas 
con uñas arregladas y anillos brillosos
parecen salidas de un cuadro sin ninguna falla
miro las mías 
y pienso de nuevo 
en los hombres que no me van a querer
suelto el teclado
no importa que tan rápido escriba
ellos se van a ir.



Compro oro




Un corazón hecho en papel de chicle
las veredas sucias, saliva  impregnada
basura al costado de los containers
colchones y frazadas de colores en las puertas de los edificios
camino sola, contemplo todo lo que puedo
compro con la de crédito un cuarto de helado
no miro el precio
si para dos, el cuarto es para dos
no estoy tan borracha como me gustaría
y la ilusión de encontrar algo en la calle me hace caminar
cuadras, cuadras, cuadras, cuadras
siento la tensión en mis cuádriceps
a cada  paso que doy  mi saliva se acrecienta
solo puedo pensar en ese pote cerrado que llevo en mi cartera
en el momento de sentarme en canastitas 
con las medias puestas en el sillón, y clavar la cuchara en el medio
Parroquia Nuestra Señora del Parque 
las mesas vacías de un restaurante
copas, platos, servilletas de tela blanca enrolladas
todo brilla desde afuera y la escena de una familia 
comiendo en una mesa
trago saliva otra vez y agradezco 
a quién invento los auriculares
                                                                                                                       falta poco 
voy por pellegrini, llego a entre rios, despues mitre, sarmiento, san martín 
los locales cierran y las calles siguen iluminadas 
me acuerdo del poema que escribimos esa vez con chat gpt
los dos sentados en una mesa con sillas de lona
una coca cola cada uno 
alcohol no, esta vez no
pienso en vos y no me arruina como antes
justo cuando me doy cuenta 
ya no queda nada, casi llego
y trago saliva  para dar unos pasos más.


La imagen muestra a la poeta Gina Tebay con el cabello castaño, largo y lacio, peinado parcialmente hacia atrás. Tiene una expresión serena y mira directamente hacia la cámara.Iluminación: La escena está iluminada por una luz solar directa e intensa que entra desde el costado. Esta luz genera un fuerte contraste, creando sombras marcadas en la mitad de su rostro y líneas de luz que resaltan sus facciones y su cabello.Vestimenta: Lleva un buzo o sudadera de rayas horizontales blancas y negras con un cuello alto oscuro por debajo.Fondo: El fondo es de un tono rosa viejo o pastel sutil, con un cuadro colgado en la pared ligeramente visible a la izquierda y el borde de otro elemento oscuro en la esquina superior derecha.
GINA TEBAY
(Rosario, Prov. de Sante Fe, Argentina)

agosto 16, 2026

Eduardo Álvarez Tuñón | Es vana la quietud y es inútil la fuga

Poeta de perfil, fotografía en blanco y negro

El elegido    

«...conosco i segni dell´antica fiamma..»
(Purgatorio, XXX, 46- 48 )    


Es vana la quietud y es inútil la fuga:  
Cuando alguien ama, una ciudad se acerca. 
La anuncian los aromas de la noche y la espera. 
Quien recorre sus calles lo hace en busca de un rostro. 
Son eternas las vísperas si atraviesas su puerta. 
No querías volver. Te sientes viejo 
y ya la lluvia bendice tu retorno. 
Es vana la quietud y es inútil la fuga.
Los árboles lo dicen a tu paso: 
Amas a esa mujer porque la has visto
en un lugar de la tierra en donde nadie ha muerto
y envidias nuestras ramas que pueden darle sombra. 
Una ciudad se acerca. No apartes este cáliz.
Interrumpe tu viaje, que son bellos los miedos
y si no la recorres ella desaparece. 
No amarás un color porque alguien lo ha visto.
Nada ha de conmoverte cuando caiga la tarde.
Recuerda el signo de la antigua llama: 
De nuevo una mujer y una ciudad.
Los árboles lo dicen a tu paso:
No es el amor que vuelve. 
Es obra de los días y los vientos.
Te han elegido.
Han querido enseñarte lo que sintió la piedra de viejas catedrales
cuando alguien la apartó de aquél secreto río
y vio su soledad transformada en un templo.

EDUARDO ÁLVAREZ TUÑÓN (1957, Ciudad de Buenos Aires, Argentina)
Enlaces: JotDown | Festival de poesía de Buenos Aires
Fotografía: Carolina Clerici


agosto 12, 2026

Homenaje a Juan Gelman en la UNTREF


Este miércoles a las 19 en el Rectorado Centro         

En el marco de los 50 años de la dictadura, María Negroni, Alejandro García Schnetzer, Larisa Cumin y Juan Moretti recordarán al autor de “dibaxu”, una obra en la que explora la memoria, la lengua y el desarraigo. 
Por Silvina Friera 

  
Schnetzer afirma que Gelman "logró escribir lo que nunca se había escrito". 
La minúscula como un modo de estar en el mundo, sin acatar las reglas ortográficas: eris/ mi única avla/ no sé tu nombri/ (eres/ mi única palabra/ no sé tu nombre). Juan Gelman (1930-2014), que escribió dibaxu de 1983 a 1985, una obra en la que explora la memoria, la lengua y el desarraigo, era de origen judío, pero no sefardí. Los poemas de ese libro fueron “la culminación o el desemboque” de Citas y comentarios, dos libros que compuso en el exilio y cuyos textos dialogan con el castellano del siglo XVI. El acceso a poemas como los de Clarisse Nikoïdski, novelista en francés y poeta en sefardí, desvelaron en el poeta “esa necesidad que en mí dormía, sorda, dispuesta a despertar”, de medirse con el sefardí o judeoespañol, confiesa el propio autor en una nota incluida en la primera edición de 1994. “Sé que la sintaxis sefardí me devolvió un candor perdido y sus diminutivos, una ternura de otros tiempos que está viva y, por eso, llena de consuelo”, reconocía el poeta.

En el marco de los 50 años de la dictadura, la UNTREF homenajea a Gelman en una nueva edición de la Serie de Lecturas Frost, organizada por la Maestría en Escritura Creativa, este miércoles a las 19 en la sede Rectorado Centro, Juncal 1319, con inscripción previa (maestriaenescrituracreativa@untref.edu.ar).

Participarán del homenaje Alejandro García Schnetzer, Larisa Cumin, Juan Moretti y María Negroni. En el centro de esta celebración estarán los poemas de dibaxu, un libro que el propio poeta definía como “una reflexión sobre el lenguaje desde su lugar más calcinado, la poesía”. García Schnetzer, editor y autor de Requena, plantea que es “una obra compuesta en una lengua minoritaria y adoptada, aprendida y recreada, es también una obra sui generis en la literatura de su siglo, y representa un aporte significativo al reducido corpus de poesía en djudezmo posterior a la Shoa” y la define, también, como “una obra exiliar, compuesta en una lengua de exilio”.

“Nunca la subversión estuvo más viva”, dice Negroni sobre dibaxu. “Ya desde el comienzo, y al margen de los temas sociales o políticos de su obra, que no reniegan de lo cotidiano, del amor y la ternura, Gelman pone en marcha sucesivas ofensivas contra los límites de su instrumento verbal. De ahí que toda su trayectoria culmine en un libro que se concentra en la argamasa misma del lenguaje invocando las evoluciones e involuciones de la lengua, a lo largo de múltiples y larguísimos procesos migratorios, temporales y geográficos. Podría decirse que dibaxu con todo lo que arrastra de desgarradura, dolor y espanto es también su más extrema apuesta a favor del asombro y la gracia, incluso si ante la pregunta: ‘¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el hombre, hasta aquí no?’ la voz responde: ‘Sólo la esperanza tiene las rodillas nítidas. Sangran’”.

Negroni, autora de El corazón del daño y directora de la Maestría en Escritura Creativa de la UNTREF, afirma que Gelman, autor de Violín y otras cuestiones, Gotán, Cólera buey, Los poemas de Sidney West, Valer la pena y Mundar, entre otros, es “una figura excepcional” dentro de la poesía argentina del siglo XX. “Su trabajo está ligado a la militancia política de los años 60 y 70 y más tarde a los días de la gran desaparición y el exilio, cuando quedaron, lejos, perdidos en la patria, los ‘huesitos’ de los compañeros, el hijo secuestrado, la palabra abatidos, y aún más tarde, como si no fuera suficiente, al duro aprendizaje de la derrota cuando hubo que ‘juntar los pedacitos’, aprender a vivir entre animales muy enfermos. Su poesía lo dice incansablemente: es trabajosa la muerte de un sueño, solo quedan harapos, gestos, palabras secas”, enumera la escritora. “El poeta debe trabajar con esas ruinas -agrega-. Hurgar entre escombros, medir las secuelas de la pérdida, pasada y venidera, individual y colectiva, inventar una sintaxis que haga trizas el discurso para que puedan aflorar de nuevo los primeros pasos de la lengua, sus infracciones, su alborozo”.

La directora de la Maestría en Escritura Creativa cita a Gelman: “Las palabras me gravemente tocan”, y enfatiza que esta reconfiguración de la sintaxis es cierta. “Las palabras lo tocan, cada vez con más saña, los significantes se sueltan: los sustantivos devienen verbos, los superlativos adverbios, los artículos cambian de género, los adjetivos se califican entre sí, se altera la función de los verbos, se reemplaza a las disyunciones por sinonimias lógicamente imposibles. Y todo para que el cuerpo, el cosmos, el animal, el signo se paren ‘ante la ciega de la muerte’, y no cesen de argumentar con preguntas, con piezas de un rompecabezas que, aún cambiadas de lugar, vuelven a decir ‘el escándalo de la belleza incesante’, con su percusión de marcha fúnebre, su desconcierto ante la insensatez del libro humano”.

Schnetzer analiza el legado del poeta y subraya un aspecto central: su arqueología del castellano de los siglos XV y XVI, presente en Citas, Comentarios, dibaxu y Com/posiciones. “Hay otros, pero basta leer esos cuatro libros para admitir que Gelman logró escribir lo que nunca se había escrito, ni se volverá a escribir”.


Poemas de JUAN GELMAN, aquí

julio 14, 2026

Ricardo Ruiz | Pluma o piedra en el vacío


sostener  
una idea 
mientras cae 
  
su caída 
cuidar 
  
a quienes 
por ella 
con ella 
caen 
  
pluma 
o piedra
en el vacío
 
iguales
cayendo
 
quienes
sin ella
no pueden
levantarse
sobre
la sombra
del caer
 
en nuestro
su cuerpo
de verdad
 
sostener
cuidar
esa idea
 
con ella
alzarse
otra
 
y
otra vez


 
//



del nuevo
oscuro desván
de la historia
de este régimen
 
desciende
 
elegido
por sus víctimas
 
ínclito
en su espejo
de odio
 
en tanto
sus edecanes sus dueños
trepan las escaleras
de sangre prometida
 
entonando
música de idiotas
para idiotas
 
ellos
cantando 
en tiempos sombríos
la lógica del crimen
del saqueo
 
sus facultades delegadas:
el decir de sus amos
 
nudo de lo real
 
la lucha
permanece 
en su condición
de plegaria
 
áspera
 
la voz de la calle
el canto del gallo 



//



al borde
de un río
o un lago
que sigue
siendo
un río
 
una ciudad
creciendo
desde sus pies
de agua
 
el presente
de una memoria
a descubrir
un laberinto
donde perderse
y encontrarse
 
en el amor
de la amistad
del amor
 
dando vueltas
al volver
y otra vez
dando vueltas
 
un libro
donde traducir
sobre lo escrito
lo dicho
sobre lo dicho
la pérdida
de sentido
de la pérdida
un giro
un puerto
la música
de un parque
 
y sus calles
que nos siguen
llevando
a cualquier parte
de todos nuestros días


//  

Ir y quedarse y con quedar
partirse.
Lope de Vega
 
 
a veces
escucho
el silencio
 
de aquel cielo
que compartimos
 
repito
tu nombre
abreviado
en un susurro
cambiando
otra vez una letra
del sol en vos
 
cuando huye el día
 
a encallar
en la noche
hace tanto tiempo
 
nuestros
corazones
marcando
las horas
de otro lugar
 
nuestro cuerpo
no tuvo frontera
 
de uno al otro
dos es infinito
ahora
decimos
nada
 
es otra vez
 
una playa
entre piedras
y arena
el sol
que se oculta
 
en sus grietas
caminamos
 
al costado
de un mar
de pájaros
 
en silencio
 
escuchando
del otro
lo que ya sabemos
 
no hay lugar
al que volver
 
juntos
 
de la mano
bordeando
el paisaje
de una vieja foto
 
dibujando
el mapa del olvido



De: "Parte de la trama", Barnacle, 2026
Otros poemas de RICARDO RUIZ, aquí


julio 09, 2026

Fabio Cardarelli | Poemas vencidos

¿Cómo se genera un recuerdo? Fabio Cardarelli ha escrito sobre ese territorio que encuentra correspondencia con lo frágil y su significado, o dicho en otros términos: acerca del orden autónomo de un mundo que guarda entre sus pliegues la cualidad de lo que se puede romper (“La tragedia antes que el arte. / Primero el devenir, luego la historia. / La palabra, luego el hombre”).

“Poemas vencidos” indaga esa zona fértil, la mayor fabricación de letanías del cosmos, en la secreta convicción de que el corazón es un perro obediente y sanguinario donde se cifra un propósito; un día, un nombre, una sola frase (“La oscuridad en que se disipan. / La ciénaga que devora su dulzura”). Así reorganiza, en el testimonio de las evocaciones, la fuerza de un argumento: una lengua recobrada que exalta y divide en sus operaciones la magia y la sagacidad. Todo aquello que seguirá acechando a continuación de la última palabra escrita (“dni 20288130, / estaré vestido / para la ofrenda”).

                                                                                                                         Alberto Cisnero




Cuando se desmorona la noche,
y no encuentro
una palabra hermosa para levantarla
un sostén que valga el corazón de un muerto
una resurrección que corte la soledad y sus raíces
se me hace indispensable
comer
con fatal ansiedad
con la torpeza del recién nacido
fibras grasas huesos semillas
el cuerpo crudo de un animal abandonado
huevos de pájaros estériles 
     harinas  ángeles frituras
que martillen firme y duelan 
     saturen el camino donde retornan las palabras hermosas
hasta desconocerlas
hasta olvidarlas
 
así descanse 
en su finita paz de plomo
colmado breve de su tarea primitiva
de su intención elemental
mi pequeño
e insaciable
corazón.



Si ves,
no tengo herramienta precisa,
apenas una cúpula de aves
comiendo granos en el piso
que ante una leve brisa espantan.

Si ves,
lo que sujetan mis manos
se cuela en la inasible posesión de una palabra,
pero como las palabras
son de esas cosas que se gastan u olvidan
perderé esa fortuna.

Me quedará
el nombre de una mujer 
que se asiló en mi fe,
              el planteo sistemático e intrascendente
de volver a nacer,
 
y la duda perpetua
de si aquel mendigo
que veía 
en mi infancia
escarbando indiferente y manso  
                era Dios.



Cuando los brazos de la tierra suban a buscarme,
dni 20288130, recordaré a Pedro, dni 19538759,
hablaremos de aquellas flores
que se abrían bajo el rocío cuando habitamos
la casa del molino, soplaré su nombre, recuérdalo  
Ana, dni 21764932, que vivimos juntos el fragor de la infancia,
intentaras creer que no todo es
camino pedregoso moho ortigas
gas de estrellas fugaces
destellos de amor entre senderos, por entonces
habrá nacido Julia, dni 19733078, luego
Marcos, dni 20338170, y unos años después
Bernardo, dni 24256449,

serán, fueron, son
como abejas blancas posadas en
nuestros huesos vigorosos

burbujas
de luz
sobre tus blandos pechos

como vemos, todos merecemos filiación
orden
reglas
un número que nos ancle en el misterio
aprobar certezas
legitimar un alma
creer que estuvimos sobre esta tierra, pero

hay muertos que ya no crecen Carlos, dni 22764932,
cada mano aprieta el ramo pesado de la desolación
como un 
oropel de promesas inválidas te fuiste te fuiste
tan diminuto

del pregón obtuso del párroco Juan, dni 6442991, nacía
como un glaciar la tibia duda, ¿oraba por nuestra fe? 
     ¿por la fe de Pedro?, dni 19538759, ¿por la miel 
     de tu arcón? ¿por el pan de todos? 
¿por la memoria que como un sudario
quedaron translúcidos los rostros? ¿por el cansancio
de las almas? ¿por los náufragos que habitaban en
los cuerpos movedizos? ¿por
quién oraba? pero

hay muertos que no vuelven a nacer mi querido José, 
     dni 21764442,
y es inteligente el dolor

sabe de quién alimentarse

todos merecemos ser reales
gozar entidad
tener destino
una letra un silbido a la distancia
un canto que nos llame desde cielos lejanos,

no el eco turbio de ese pueblo
cuando la casa del molino
nos mastica y traga, por eso
cuando los brazos de la tierra suban a buscarme,
dni 20288130,
estaré vestido
para la ofrenda.



FABIO CARDARELLI (1969, Villa Nueva, Córdoba, Argentina)
De: "Poemas vencidos", Ediciones Barnacle, 2026

julio 07, 2026

Mirta Rosenberg | Entre tantos avatares


Bestiario íntimo


Si alguien querría ser una tortuga
sería yo:
hacer de una sección cónica
mi propia sede prehistórica
alojada en la espina dorsal.

Ser tortuga
tiene algo de ideal:
desde joven luce arrugas
y en sentido literal
se hace mayor con los años
– a más edad
más tamaño.
Post-matrimonial,
sin lazos familiares
después de desovar,
igual a todas y cada una,
naturalmente hija de la luna,
sin embargo
no hay cisma
entre ella misma y sus lares.

Entre tantos avatares,
para mí
que estoy en mí
– puro apremio sin molicie –,
poco cuenta que sea lenta
su marcha en la superficie:
eso
me haría durar
y capaz de entrar al mar,
– que cubre dos tercios del mundo –
sabiendo que si me hundo
gano velocidad.


Otros poemas de MIRTA ROSENBERG, aquí

junio 28, 2026

Laura Wittner | Buscando recuperar el estado de flotación


RESPONDIÉNDOLE A CARVER DIEZ AÑOS DESPUÉS     



El cuerpo no pesa lo suficiente sobre el colchón 
el deseo de dormir se diluye 
en el deseo de todo. Este hartazgo 
no se puede glosar. 
Ni siquiera es hartazgo. 
Para que el cuerpo logre algún reposo 
la mente tiene que salir al aire gélido 
en estampida, pero estampida silenciosa 
como todo lo iluminado por la luna. 



CASA EN EL BOSQUE




Afuera, restos de agua
cuelgan de las piñas que cuelgan de las ramas.
Varias formas ovales proponiendo desprenderse:
todo baja.
Acá, un silencio excelente. Ráfagas breves
de gotas de último momento sobre techos y vidrios.
La nube, que termina de exprimirse
y manda optimistas latigazos.
Un calor raro, sobreinducido,
para marearnos por la noche,
ahora, con el alerta de las naranjas y el café,
casi nos hace estallar de expectativas.
Coronando actividades mudas,
motores y fluidos que sabrán lo que hacen:
lo hacen, supongo, por nosotros.



PASEO




Buscando recuperar el estado de flotación
que existió una, dos veces como mucho
en cada relación o actividad
la persona sale de su casa,
testea el aire, elige la postura y se lanza hacia delante
para un rato después encontrarse circulando
entre escenarios de los que espera demasiado:
muy verdes hojas de hiedra sobrecrecida
como trapos colgando de un alambrado de uno treinta,
luces amarillas de un fulgor desconcertante
que en su disposición son molde
de lo que se llama planetario,
graffitis modernos con pintura plateada
el tren que justo entonces pasa por encima,
en fin,
           todo tipo de cosas sugerentes
que algo tendrían que entregar
si el cable de este razonamiento
no se hubiera cortado en algún punto.


De: "Lluvias", Bajo la luna poesía, 2009
Otros poemas de LAURA WITTNER, aquí
Imagen en rosario3

mayo 14, 2026

Joaquín Giannuzzi | Un foco de energía estallando hacia la gracia

El galgo    




Vi la carrera de un galgo filmada en cámara lenta. 
Era como soñarlo. El mecanismo del movimiento 
diseñaba una coreografía 
de ondulantes miembros articulados 
para mínimos puntos de apoyo. Blanca 
la estirada estructura moteada, sobre finas columnas 
que extendían tensiones dilatadas 
hasta límites regidos 
por una pulsación aérea de velocidad. 
Un foco de energía estallando hacia la gracia 
de un orden sano bajo el sol, 
mientras hacia atrás corrían 
confusamente, nubes, árboles y vientos.
Y yo sentado
aplastado al planeta con excesiva grasa
y mi torpe universo dislocado.
Equivocado y discontinuo,
una distorsión oscura
que jadeaba ante el galgo, su decisiva claridad.



Otros poemas de JOAQUÍN O. GIANNUZZI, aquí
Fuente: Correo de Ezequiel Zaidenwerg

mayo 01, 2026

Pablo Caramelo | La ausencia no tiene explicación


La lectura ocurre cuando se lee por segunda vez un texto, cuando se puede interpretarlo. El azar me ha deparado esa oportunidad. Pablo Caramelo en “Un zumbido bajo y constante” recorre un periplo compuesto de enigmas; con altivez y un lenguaje directo presenta una retórica descriptiva o el efecto que lo real produce en la subjetividad. Una vida particular, una historia íntima, el proceso mediante el cual se puede inferir la emergencia de un conflicto propio de aquellas zonas tangibles de la experiencia con el orden de lo imaginario (“nada en este mundo debería ser / tan hermoso y tan ajeno”). El autor tensa de modo ex profeso la dimensión biográfica y testimonial en la construcción del sujeto y del texto, evocativo y sombrío, con una lógica excluyente: donde hay vida, hay amor. A partir de esos materiales cifra la intuición lírica en su plena intensidad y logra un equilibrio inconmensurable como un recuerdo. Sin obviar los sucesos de la época, los dislates de la moral burguesa, el quebrantamiento de las leyes, el sentido común (“Aún hay magnicidios y récords deportivos, robots / que galvanizan muertos a distancia”) y los ruidos creados por los norteamericanos, entre esa dispersión y polifonía, queda todavía un mundo más antiguo, más firme: “Venías sólo a darte cuenta del amor”. Así se templa el acero.   
                                                                                                                                        Alberto Cisnero                                         
2    


En cada turno oscuro un gemido coral,  
en cada indicación imprecisa  
las madres asfixian al futuro dios 
entre sus ropas, el zorzal se aturde 
cuando su canto grazna y, entonces,  
prefiere hundir también sus patas 
en los desagües fríos y resignarse
a una tonada más simple, más antigua.
Los ciclistas que recorren la noche 
relatan ese repliegue de la vida, cuya 
penumbra vibra para bien y para mal,
y turba a los ancianos despiertos: 
nunca tardaron tanto las señales del cielo.
Sombras sobrecogidas en vano, regatean 
sus horas en nombre de un antiguo velar.
Un pregón entra en el palier, recorre el pasillo
de la morada, padres supernumerarios frotan
el moho de los pesebres. Resuellan edictos,
despachos de un nuevo orden jadeante.



5



De vez en cuando, en medio de los gritos, 
un destello. Una emergencia luminosa, 
imposible de seguir. Con la apariencia 
de relax que nos produce esa epifanía,
nos miramos: no alude a un mundo sumergido. 
Es ella misma. Un cambio de aire para seguir 
la agitación sin rumbo. Hablamos mucho 
sin obtener nada. Extraviamos la taza de té 
y el sentido del brío. Sin numen ni penurias,
en el cuarto inmenso, tres clavos en la pared.  
Abrazados, discutimos la imagen que sostenían.



15




¿Una pelota de cuero, entonces,
no debiera ser objeto de devoción,
sin que decidamos, luego, jugar
y disolvernos? Ay, aquellos bienes: 
durante generaciones aumentaron 
la alegría, incluso en la derrota,
incluso en ese almuerzo ambiguo 
donde la silla destinada al mensajero
por primera vez quedó desocupada, 
y resolvimos desoír teorías al respecto, 
pues los misterios descarrían la teoría
hacia el misticismo, y porque la ausencia 
no tiene explicación, aunque con ella 
desprendamos en paz el nombre 
de cada cosa: hasta las copitas chinas 
de licor quedan deshechizadas.
Respirás con incomodidad, 
este último paseo es innecesario.
Imágenes anárquicas reinando
sobre nada, puro éxtasis negativo.
La materia acumulada por tu clan
descansa del deseo y de la historia: 
alguien reclinado te reconoce y pregunta 
si te molesta cerrar todas las ventanas.



PABLO CARAMELO (Junín, Provincia de Buenos Aires, Argentina)
De: "Un zumbido bajo y constante", Barnacle, 2026
Imagen en Barnacle Ediciones

abril 18, 2026

Rolando Revaglatti | Tres poemas de Pedro Donangelo




abril 11, 2026

Pol Neiman | El cuenco vacío

Se observa una persona joven, calvo con anteojos oscuros con una actitud reflexiva apoyando su dedó índice sobre la nariz. Viste una remera oscura. El fondo es un ámbito exterior esfumado, sin perfiles definidos


QUÉ va a ser de mí 
En los próximos sucesos 
Entre dragones no correspondidos 
Entre lascivias inenarrables 
Canciones abandonadas 
Tiempos sin segundos 
Amores de constante sueño 
Corazones que van muriendo 
Y tanta energía desparpajada. 

Olvidé quien soy
Solo recuerdo un fuego.


YA soy
el cuenco vacío
la luz antes de ser
el hombre que nunca imaginé
que sería.

El sueño aquel
lleno de símbolos:

la palabra que faltaba
el pasado hecho verdad
el presente continuo.

Pero hay algo que aún no puedo ser:

tu nombre
que ya
no recuerdo.



QUIÉN es el que dirige esta comedia sin final
en este otoño falso y prematuro
quién nos salva 
                      ahora del viento
que se lleva
lo que nos queda
de tiempo.




POL NEIMAN
(1970, Buenos Aires, Argentina)

 ¿Bastan las palabras para encontrar los significados? El uso preciso de la palabra, su ausencia: ¿son parte de un pensamiento libre que juega a alcanzar la realidad?La poesía de Pol Neiman habita una realidad de “Sangre, Dios y Rocanrol” y su realidad podría ser la nuestra. La de cuando nos mordemos la boca para ‘quitar la forma al recuerdo’ y salir del ‘laberinto’ aun heridos por la sangre y, no volver.Un claro lenguaje siguiendo el rumbo con la brújula de la tristeza, que dice lo que quiere decir y lo que oculta. Una metonimia de lo callado. Un tropo. La  belleza de una eternidad que nos deja de rodillas en este mundo ‘igual que sus palabras’.Dios perdonará. En tal caso, sea como fuere, ha deperdonarnos.

 Silvia Camerotto