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06/09/26

Mario Obrero | Desde los acantilados enciendo un poema

Poeta español apoyado sobre una pared color gris. Tiene abundante cabellera en forma de rizos y viste una remera color beige. Está cruzado de brazos y muestra una leve sonrisa

Mario Obrero (Madrid, 2003) comenzó a escribir a los siete años. En 2018, su libro Carpintería de armónicos resultó ganador del XIV Premio de Poesía Joven Félix Grande. En 2019 publicó su segundo libro, Ese ruido ya pájaro. Actualmente es alumno de Humanidades en el instituto público La Senda de Getafe.

«Podemos recibir a Mario Obrero como una revelación de la poesía última. Había dejado indicios en dos libros anteriores, pero es aquí, en Peachtree City, cuando desborda el caudal de su escritura. Estos poemas fueron escritos entre Atlanta (EE. UU.) y Getafe (Madrid), pero lo que importa, más allá de su localización, es el ímpetu del que vienen: el desconcierto, la celebración, la ironía, el paisaje trascendido y una absoluta libertad para hacer del idioma un acontecimiento, una armonía y una fiesta de imágenes donde la vida se propulsa en todas direcciones. Obrero no renuncia a compañeros de viaje (Lorca, Whitman, Ginsberg, León Felipe), pero el camino es extraordinariamente suyo. Él se habla a sí mismo, con rotunda y hermosa ambigüedad, y en esa voz el lector se embarca sin meta: “el poeta es alguien que no sabe qué o por qué pero sabe cómo”, escribe. La poesía de este autor zarandea porque llega a una elegante solución inesperada: entre los rifles expuestos en el supermercado Walmart y el limonero del patio de la abuela, en medio, vibra el poema».

Antonio Lucas en https://www.zendalibros.com/oemas-de-mario-obrero-peachtree-city/  


Suena la «Sonata Gallega» en un centro comercial de Atlanta


sobre el musgo español que cae de las encinas unos
ángeles románicos discuten el color del cielo en el
estado de Georgia casa del faro de Tybee y de las
cacerolas de gambas con papas y salchicha
aquí como en los charcos de las carreteras caen peces de
terciopelo y claveles rojos

dos novios comen pizza californiana en el suelo de las
tiendas

yo escucho a las madres probándose bañadores y escucho
a las niñas con trenzas de hilo negro

toda esta luz el sabor a nueces de los escaparates la
suciedad dormida bajo la uña de una cajera las cajas
de fresas mohosas poco tienen que ver con la arela
arela es una palabra gallega que significa o desexo moi
forte dunha cousa

pero la arela no es escuchar al camarero del Starbucks
decir Meriou por megafonía

no discutiré si las armas son un derecho de seres
humanos libres o si la sanidad pública es básica para
un país de cowboys que se hace llamar democracia

yo solo vine aquí a buscar unas flores que alguien guardó
bajo las sudaderas rosas

yo solo vine aquí a afeitarme la barba ignota de algún
arquitecto sumerio

vine con una foto de mi bisabuelo y las Cartas a un joven
poeta

y en la séptima planta del garaje todas gritan
I, too, sing America

y los hombres en tacones esparcen canela y sal del
Himalaya a las cuberterías de segunda mano

mi madre es poeta y mujer

mi madre descorona a las estatuas y da miel con limón a
los niños afónicos

al ver estas estrellas pienso en qué verá ella desde su
habitación

la curvatura ha hecho un sendero de amapolas
machacadas

quizá esté yo en la piel de todos los esclavos y en el
encefalograma que enmarcan las floristas y en las
máscaras que venden a los niños en la feria

quizá esté yo en los que dormidos maquillan la
margarina del desayuno y se alistan a la armada en el
cumpleaños de Abraham Lincoln
quizá esté yo en el Teatro Campesino de Luis Valdez o en
un lago pescando truchas

ese yo que como una sábana recién lavada ondea a las
puertas del granero

el que sentado en la jura de bandera se hace una falda
con mandarinas y plumas de albatros América
transcurre en mí y yo coso aurículas de lana
y todas las jóvenes de Sweet Apple Ohio y los que con
una sonata de guitarra atada al culo cruzan el pasillo
del motel se sientan en el jardín los días cálidos y
aprenden español mientras los recolectores bailan
ballet a la sombra
así mi corazón crece y mis ojos en el olivar como un
mochuelo en las manos del muerto
América transcurre en mí y yo encuentro a Ginsberg
subido a los coches de golf

encuentro a León Felipe mirando al mar con un perrito
caliente y una caja de música

encuentro a Antonio José exprimiendo limones delante
de la escuela cian de la aldea

encuentro a los dos brigadistas taiwaneses cantando el
«Himno de Riego» con una corona de gardenias

me encuentro y hablo a esa yo tumbada de lluvia suave
como el lomo de los corderos

con millones de preguntas y una cerilla

escribiendo ensayos de acceso a la universidad y velando
la legaña de los muertos

mi corazón tiene una lengua donde los herreros acuden
sin darse cuenta

allí las caracolas solo suenan a desierto lleno de peces

desde los acantilados enciendo un poema.

MARIO OBRERO (2003, Madrid, España)
Fuente: Zenda Libros
Imagen en La Bella Varsovia


03/09/26

María Gómez Lara | Cada uno guarda el lenguaje donde puede


El lugar de las palabras     

          Para el doctor Javier Romero 
      que me encontró el lugar de las palabras  

i. 

nunca había pensado 
que las palabras      ocupan un espacio en el cerebro 
un rincón preciso    justo irremplazable 
hay un lugar en donde están almacenadas 
tampoco había entendido 
que todos los cerebros son distintos 
que cada uno guarda el lenguaje donde puede 
tú por ejemplo 
dice el médico
lo debes tener en todas partes
vamos a buscar
exactamente
dónde aparece tu lenguaje dónde es que lo guardas
vamos a dar con el lugar de las palabras
para ver si está comprometido
el examen es una resonancia
(ya me han hecho tantas reconozco la cápsula cerrada y aún me aturden los ruidos)
pero esta vez vas a pensar palabras piénsalas no las digas en voz alta
vas a ver en la pantalla una palabra por ejemplo bicicleta
y piensas bicicleta pedales timón cadena
para rastrear tu lenguaje
lo más importante
es la generación de verbos
ves por ejemplo la palabra puerta
y piensas todos los verbos que puedas mientras más mejor
pienso abrir cerrar derrumbar deshacer levantar empujar jalar portazo (no es un verbo pero es linda la palabra portazo concéntrate maría piensa un verbo)
door
open close that’s about it
no olvides no mezclar los idiomas si ves la palabra en inglés piensa en inglés mantenlos separados
vamos a hacerte un examen bilingüe
primero en español luego en inglés
you are going to see the first words in Spanish
en español se me ocurren más verbos
(puedo actuar con más ímpetu con más precisión
qué curioso que el lenguaje se mida con acciones
que hacer sea más fuerte que nombrar
yo pensaba que las palabras más palabras
eran los nombres de las cosas)
en todo caso el examen bilingüe
es porque tampoco sabía
que el cerebro guarda en un lugar la lengua materna
y en otro distinto los idiomas aprendidos
depende de la edad en que se aprendieron
(yo por ejemplo aprendí tarde y tengo acento en todos los idiomas)
el cerebro además procesa de manera diferente la información que sabe y la que no sabe
(yo por ejemplo no sé cuántos jugadores tiene un equipo de basketball: no sé en español no sé en inglés y quieren que responda que piense algo que piense ahora la respuesta
pienso entonces          cualquier número
supongo que no me estarán midiendo lo que sepa de deportes porque la verdad es que no sé nada así que al menos en eso estoy tranquila: ahí no hay nada que perder)
quieren encontrar todas mis palabras
incluso las que uso para traducirme en esta tierra helada
can I think in Spanish?
le pregunto a la enfermera
me dice que sí afortunadamente
primero porque en inglés no conozco
el vocabulario específico de las bicicletas
ni sé nombrar las partes de una puerta
y sobre todo porque si hay que escoger
me quedo con mis palabras en español
de eso no cabe duda
prefiero salvarlas mil veces


ii.

por alguna razón
siempre pensé que las palabras
sólo sufrían de amenazas metafóricas
a diferencia del cuerpo o incluso el corazón
(porque ambos empezaban a romperse con el mundo)
y los oía quebrarse
sentía los huesos rotos
sentía la vida hecha polvo se anunciaba el dolor desde antes
cuando oía el golpe el estruendo el portazo la caída
por ejemplo
cuando llegaste tú
las palabras eran otra cosa
las palabras eran mías
y si se rompían yo podía repararlas
por ejemplo cuando no sabía
cómo nombrar la herida que dejaste
para empezar a cerrarla
escribí y escribí y escribí
tantos poemas
que no se parecían a tu nombre
que no eran suficientes
que no trazaban la forma de tu hueco
palabras y palabras y palabras que no bastaban para borrarte
pero ocupaban un espacio en la página
y al verlas dibujadas
comenzaba a sanar
al rodearte con ellas
empezaba a convertirte en cicatriz


iii.

en cambio ahora
hay una bomba de tiempo en mi cerebro
que quién sabe cuándo explota
quién sabe cuándo se transforma
puede ser nunca o mañana o en un año
quién sabe
cuándo
empieza
a crecer
y a invadir
el territorio
donde viven
mis palabras
a desplazarlas
a acorralarlas
a doblegarlas
a arrinconarlas
¿dónde las voy a poner
si están comprometidas?
¿existirá algún lugar en donde pueda guardarlas?
¿cómo las protejo
cómo las escondo?
¿en dónde me resguardo
si he perdido mi refugio?
¿dónde vivo yo si las palabras son mi casa?


MARÍA GÓMEZ LARA (1989, Bogotá, Colombia)
Fuente: Substrack Ezequiel Zaidemberg
Imagen en El español


22/08/26

Clara Muschietti | Se bifurcan las franjas de la identidad

La fotografía en blanco y negro muestra un semiperfil de la escritora Clata Muschietti. Se destaca el abundante pelo distribuido a ambos lado del rostro. Viste una prenda de verano, supuestamente de color negro con puntos blancos. El fondo que se observa detrás de una ventana, aparenta ser un jardín frondoso

El paso se interrumpe     



un camión descarga lácteos en un mercadito 
los hombres hacen fuerza 
el chino del mercado da instrucciones 
yo pienso en la cadena, 
en la cadena alimentaria de las cosas, 
lo mejor que puede pasar 
es que se vendan todas las leches. 
  
En qué franja del mundo estoy 
en la que hace qué 
en la que cree en qué
en la que jamás piensa en qué

qué soy exactamente

qué virtudes tengo
en qué franja de la bondad entro.

En el medio de la calle hay un auto dado vuelta
lo custodia una mujer policía
ya no hay personas
no hay accidentados
queda un auto dado vuelta
un auto que ya no sirve tanto
me preocupo por la vida de las personas que iban adentro
cuántos eran
si había niños, una mujer embarazada
un anciano
o alguien feliz.

No tengo idea de mi coeficiente mental
cuánto es, que número tiene
en qué franja estoy

tengo una enfermedad crónica
me pregunto cuánta gente habrá
en la franja de los enfermos crónicos.

Mi vecina está recién operada de la garganta
tiene un hilito de voz
ella está en esa franja
su hija está en la franja de los niños con problemas de peso
yo estuve en la franja de los niños fóbicos
de las nenas a las que le comieron la lengua los ratones.

En qué franja cabe mi felicidad de hoy
en qué segmento va.
No sé nadar
estoy en una franja que no me queda bien
a mí dejame en el agua que no me voy a morir
estoy en esa franja.

Nadie sabe en qué franja horaria está mi hermana
ese continente no está en esta franja
mi hermana está en la franja de las mujeres altas
yo estoy en la franja de las bajas
hay una franja que nos unirá siempre
la franja de los hijos de Mónica y Ulises.

Se bifurcan las franjas de la identidad
tanto
que dan ganas de correr
hacia la preexistencia.

En el bebé diminuto que vi en el subte
iba la gracia
la vida
frágil
nueva
en la madre del bebé diminuto que vi en el subte

iba el miedo a lo inmanejable.

La franja de los recién nacidos
es la franja efímera.
Estoy en la franja de las que a veces
duermen mal de noche.


CLARA MUSCHIETTI (1978, Ciudad de Buenos Aires, Argentina)
Fuente: Substract Ezequiel Zaidenwerg
Enlaces: Festival Internacional de poesía de Rosario | Emma Gunst | Otra iglesía es imposible
Imagen en Hablemos escritoras


20/08/26

Gina Tebay | No importa que tan rápido escriba

Nómade en mi propia ciudad     




Armo una mochila todas las mañanas 
siento el peso en los hombros durante todo el día 
y a veces vivo  
en los departamentos y casas de mis amigas 
cuido sus gatos 
paseo sus perros  
riego sus plantas 
me hago amiga de sus vecinos 
sólo porque no voy a volver a verlos.  



Delicadeza




Nunca pude tener manos estéticamente lindas
pero en mi trabajo me destacan
la rapidez para escribir. 
Los dedos sobre el teclado hacen presión y escribo
mi mano derecha está llena de cicatrices
quemaduras de distintos tamaños
y pienso en esos hombres que se fijan
en las manos de una mujer.
Las manos de esas chicas 
con uñas arregladas y anillos brillosos
parecen salidas de un cuadro sin ninguna falla
miro las mías 
y pienso de nuevo 
en los hombres que no me van a querer
suelto el teclado
no importa que tan rápido escriba
ellos se van a ir.



Compro oro




Un corazón hecho en papel de chicle
las veredas sucias, saliva  impregnada
basura al costado de los containers
colchones y frazadas de colores en las puertas de los edificios
camino sola, contemplo todo lo que puedo
compro con la de crédito un cuarto de helado
no miro el precio
si para dos, el cuarto es para dos
no estoy tan borracha como me gustaría
y la ilusión de encontrar algo en la calle me hace caminar
cuadras, cuadras, cuadras, cuadras
siento la tensión en mis cuádriceps
a cada  paso que doy  mi saliva se acrecienta
solo puedo pensar en ese pote cerrado que llevo en mi cartera
en el momento de sentarme en canastitas 
con las medias puestas en el sillón, y clavar la cuchara en el medio
Parroquia Nuestra Señora del Parque 
las mesas vacías de un restaurante
copas, platos, servilletas de tela blanca enrolladas
todo brilla desde afuera y la escena de una familia 
comiendo en una mesa
trago saliva otra vez y agradezco 
a quién invento los auriculares
                                                                                                                       falta poco 
voy por pellegrini, llego a entre rios, despues mitre, sarmiento, san martín 
los locales cierran y las calles siguen iluminadas 
me acuerdo del poema que escribimos esa vez con chat gpt
los dos sentados en una mesa con sillas de lona
una coca cola cada uno 
alcohol no, esta vez no
pienso en vos y no me arruina como antes
justo cuando me doy cuenta 
ya no queda nada, casi llego
y trago saliva  para dar unos pasos más.


La imagen muestra a la poeta Gina Tebay con el cabello castaño, largo y lacio, peinado parcialmente hacia atrás. Tiene una expresión serena y mira directamente hacia la cámara.Iluminación: La escena está iluminada por una luz solar directa e intensa que entra desde el costado. Esta luz genera un fuerte contraste, creando sombras marcadas en la mitad de su rostro y líneas de luz que resaltan sus facciones y su cabello.Vestimenta: Lleva un buzo o sudadera de rayas horizontales blancas y negras con un cuello alto oscuro por debajo.Fondo: El fondo es de un tono rosa viejo o pastel sutil, con un cuadro colgado en la pared ligeramente visible a la izquierda y el borde de otro elemento oscuro en la esquina superior derecha.
GINA TEBAY
(Rosario, Prov. de Sante Fe, Argentina)

16/08/26

Eduardo Álvarez Tuñón | Es vana la quietud y es inútil la fuga

Poeta de perfil, fotografía en blanco y negro

El elegido    

«...conosco i segni dell´antica fiamma..»
(Purgatorio, XXX, 46- 48 )    


Es vana la quietud y es inútil la fuga:  
Cuando alguien ama, una ciudad se acerca. 
La anuncian los aromas de la noche y la espera. 
Quien recorre sus calles lo hace en busca de un rostro. 
Son eternas las vísperas si atraviesas su puerta. 
No querías volver. Te sientes viejo 
y ya la lluvia bendice tu retorno. 
Es vana la quietud y es inútil la fuga.
Los árboles lo dicen a tu paso: 
Amas a esa mujer porque la has visto
en un lugar de la tierra en donde nadie ha muerto
y envidias nuestras ramas que pueden darle sombra. 
Una ciudad se acerca. No apartes este cáliz.
Interrumpe tu viaje, que son bellos los miedos
y si no la recorres ella desaparece. 
No amarás un color porque alguien lo ha visto.
Nada ha de conmoverte cuando caiga la tarde.
Recuerda el signo de la antigua llama: 
De nuevo una mujer y una ciudad.
Los árboles lo dicen a tu paso:
No es el amor que vuelve. 
Es obra de los días y los vientos.
Te han elegido.
Han querido enseñarte lo que sintió la piedra de viejas catedrales
cuando alguien la apartó de aquél secreto río
y vio su soledad transformada en un templo.

EDUARDO ÁLVAREZ TUÑÓN (1957, Ciudad de Buenos Aires, Argentina)
Enlaces: JotDown | Festival de poesía de Buenos Aires
Fotografía: Carolina Clerici