Fayad Jamis | Heredero de la ceniza del amanecer
El ahorcado del café Bonaparte Para no conocer los abismos del humo para no tragarse los periódicos de la tarde para no usar unos espejuelos cubiertos de sangre o telaraña El que estaba sentado en un rincón lejos de los espejos tomándose una taza de café no oyendo el tocadiscos sino el ruido de la pobre llovizna El que estaba sentado en un rincón lejos de los relámpagos lejos de los leones morados de todas las guerras hizo un cordón con una hoja de papel en la que estaban escritos el nombre del Papa el nombre del Presidente y otros dos mil Nombres Ilustres y a la vista de todos los presentes se colgó del sombrerero que brillaba sobre su cabeza amarilla El patrón del café salió bajo su capa negra en busca de un policía Armstrong cantaba sin cesar la luna había aparecido como una gata furiosa en un tejado Tres borrachos daban puñetazos en el mostrador y el ahorcado después de mecerse dulcemente durante un cuarto de hora con su voz muy lejana comenzó a pronunciar un hermoso discurso: «...