vaqueros
kitchen-sink realism
Otros poemas de DIEGO L. GARCÍA, aquí
CUANDO era pequeño, nos llevaban a saludar con las banderitas
al presidente, mi colegio estaba cerca de una avenida estratégica
justo en el camino del aeropuerto. a veces, cuando él tenía visita,
blandíamos también banderitas extranjeras. ahora nos
llevan a votar. que parece más correcto. el nuevo
gobierno posa ante las cámaras. creen aún que ha quedado
algo para robar. fuertes ráfagas de viento
desde los montes, hace frío, y apenas hay nieve. miro
por la ventana, a la gente que va tomando conciencia
del engaño, pero sin entender bien cómo ha podido pasar
RETIRADA
No conocía este placer de obediencia a una ley. Me quedo aquí, adonde la vida me ha traído. Recorro la ciudad y me siento extranjero. No comprendo a los amigos que se han hecho tan viejos como yo y ya no sé de qué conversar con ellos. Cada nueva pareja de mis hijos me resulta más extraña. No recordaba haber deseado con tanta urgencia la soledad. Son señales. El animal las conoce y las obedece. Cuesta mucho encontrar un zorro muerto, un jabalí muerto. Antes se esconden.
epoelpoetaocasional.blogspot.com/2025/11/joan-margarit-retirada.html
Imagen: John Sargent Singer, Man reading

A los 20 años se tiene fe, esperanza y poesía, luego todo se va desdibujando, salvo que decidas, no sólo es destino también es deseo, ser poeta.
Si estás en una ciudad rodeada de agua, dónde no sólo la tierra sino el cielo que tiene olor a río, este paisaje se hará carne y se hará palabra.
Y una fuerte, larga cadena invisible te ata a la tierra. Esa misma tierra en dónde nacieron fe, esperanza y poesía y se fundieron las tres en el latido de una vida: aquel que da voz a la nostalgia que hace sonar el tambor.
Ese juego entre la lengua coloquial y la imagen de raíz surrealista, ese entretejido, hace a la particularidad de la poesía de Fabián Herrero. Pero el poeta no advierte el paso de una frontera a la otra, y es lógico puesto que está en su casa poética. Cuando dice “la edad del agua y del fuego”, está refiriéndose a la edad de la poesía, tampoco sabemos si lo advierte, pero tampoco importa, no avanza sobre la página con su intelecto o buscando una identidad con lo “que se escribe”, es absolutamente personal, y es su mayor logro.
Roberto Daniel Malatesta

El corazón del daño
¿Y qué es El corazón del daño? Una obra narrativa hermanada (por acoso y exactitud) con las de Clarice Lispector, la Nathalie Sarraute de Infancia o Marguerite Duras. Una lección de escritura. La madre como motor de la escritura en su dureza y en su ausencia. La escritura como lengua materna inhabitable. Una obra magistral.
Carlos Pardo, Babelia, El País
María Negroni, cuya escritura a lo largo de toda su vida ha levantado un mundo en el que se reconoce y se explica, en el que se refleja y se comprende. Es un mundo hecho de edificios en el que se percibe el cuidado de las elecciones y las afinidades, donde ella entra e indaga, determinando las diferencias, reconociendo las semejanzas, para finalmente situarse ante ese mundo siempre inacabado, siempre abierto a otros nuevos, y a que sus elementos puedan ser dispuestos de otro modo, sacando y volviendo a colocar, para que la imagen sea lo más precisa posible, lo más fiel posible, y logre desvelar aquello indecible, incomprensible, el punto ciego, invisible, que siempre está ahí, desconcertando y desorientando el rumbo de la vida. En ese lugar, entre el desamor y la construcción del mundo propio, es donde quiero situarme. Es finalmente El corazón del daño, el relato que acaba de publicar Random House, la historia que desvela por qué María Negroni ha construido el mundo que ha construido.
Victoria Cirlot, Revista Jot down, Barcelona
El corazón del daño, de María Negroni(Literatura Random House) podría haberse llamado Los hermosos años del castigo, como el libro de Fleur Jaeggy. Se los recomiendo con vehemencia afónica, presa todavía del pasmo y del escalofrío en la espina dorsal que describía Nabokov cuando se topaba ante una obra de arte, estupefacta. Porque María Negroni, que aborda a la literatura como a un fiordo gramatical, desguaja a Lord Byron y a María Moreno y escribe esta novela o poema narrativo o balada armada como un cruzado (¨Nunca no vi tanto tullimiento¨). Armada como un cruzado, cargada de joyas y de silencios. María Negroni hace una Carta a la Madre más fundacional que la Carta al padre de Kafka o de Guebel, con todas las prosodias y sus formas y sus pompas. Sus pompas fúnebres. Con una autoconciencia absoluta de su gesta suicida, escribe con una mano arrancada a la infancia, como dice o dice decir.
Laura Ramos, Revista Eñe.
Una novela íntima y extraordinaria en la que explora la ambigua relación entre vida y escritura. En El corazón del daño lo que prevalece es el "modo Negroni" que consiste en romper siempre algo, produciendo una especie de cortocircuito en la lengua que arrasa con las categorías y derrama sobre la textualidad la belleza de una opacidad que rehabilita el esfuerzo por agotar el decir.
Silvina Friera, Página 12.
Un libro increíble. un salto al vacío tan impresionante, tan desgarrador y tan hermoso que nos deja sin aire.
Alejandro Tantanián
El corazón del daño es un réquiem y un aleluya.
Esther Peñas. Latin American Literature Today.
Como Marguerite Duras a lo largo de su obra, como Vuong, Negroni indaga en la figura de su madre. Lo hace a través de oraciones que funcionan como párrafos brevísimos –cada oración es un párrafo–, verdaderos latigazos del lenguaje.
Carolina Esses. La Nación
Contundencia, rabia musical, una exclusión que alumbra, lenguaje que desborda la frontera entre prosa y poesía, saber del ritmo. El corazón del daño es casi un testimonio literario, autoficción cosida con el hilo de la literatura, y sobre todo el largo e intrincado recorrido de formación de una escritora.
Mario Nosotti,Revista Ñ
Negroni hace de la madre un aleph literario y personal, una isla en sí misma alrededor de la cual no se puede ser ni más ni menos que un náufrago en busca de ese lenguaje que vuelva a nombrarlo todo. Leer a Negroni es quedarse sin aliento y hasta sin palabras. No es posible rearmar en línea recta lo que se ha leído. Quedan imágenes y sonidos, como al salir de un sueño.
Luciana de Mello, Radar Libros
El corazón del daño es una pieza musical. Un manifiesto de escritura. Un ensayo poético en estado de pregunta, que hace pensar en Joan Didion, Lorrie Moore, Lydia Davis, Anne Carson, Amy Fusselman, Nathalie Léger. El corazón del daño es una obra de arte que atraviesa el acto de lectura. Un arte inclasificable, intransferible, vivo, empírico.
Inés Busquets, Agencia Paco Urondo
Esta novela es a su vez testimonio, ensayo, pensamiento filosófico. También una reflexión honda sobre la infancia, el sentido último de la existencia y la extrañeza de la vida. (…) La de Negroni es una escritura que se construye en base a miniaturas preciosistas y se vuelve inmensa.
Verónica Abdala, Clarín
El corazón del daño -tercera novela de la poeta argentina María Negroni (Rosario, 1951)- es un libro imprudente y profundo, una oración sin concesiones, sin vanas resurrecciones, sin piedad ni paz, que, sin embargo, salva a todo aquel que deja caer su mirada sobre cualquiera de sus párrafos. María Negroni ha escrito uno de los libros más bellos y crudos que yo he leído, un libro en el que las heridas no huelen a sangre, y el dolor y la rabia son dos poderosos salvoconductos para que este libro no acabe siendo un ensimismado ajuste de cuentas, una venganza torpe y deslucida.
Sonia Fides, Revista digital El asombrario & Co., España
https://marianegroni.com/pages/pbooks/novelas.html
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