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octubre 07, 2026

Juano Villafañe | En un cuadro de melancolía


Es poeta, ensayista, periodista y gestor cultural. Comenzó a escribir a los 14 años. Dirigió durante quince años (1987-2002) Liber-Arte / Bodega Cultural. Tuvo a su cargo la Dirección Artística del Centro Cultural de la Cooperación “Floreal Gorini” (2002-2025). Publicó: “Poemas anteriores” (Editorial de la Universidad Central, Quito, Ecuador, 1982); “Visión retrospectiva de la botella” (Libros de Tierra Firme, 1987); “Una leona entra en el mar” (Ediciones del Dock, 2000 - Editorial Arte y Literatura, La Habana, Cuba, 2004); “Deconstrucción de la mañana” (Ediciones Atuel, 2006); “Los Villafañe. Poesía familiar”: selección de poemas de Javier Villafañe, Elba Fábregas y Juano Villafañe (Ediciones Colihue, 2012); “Públicos y privados” (Melón Editora, 2013); y “El Corte argentino” (Ediciones en Danza, 2020).

Un autor no se define por los temas o el estilo mediante los cuales divulgue los hechos que conjugan su historia sino por el vínculo que logre establecer con su época y con el propio lenguaje. Juano Villafañe en "Antología personal" reúne la suma discursiva de una certeza en estos días proclive a la disolución: ser argentino es algo de lo que nos informaron mal. Los poemas fueron elegidos de entre sus siete libros éditos y uno inédito: todos ellos dan cuenta de una profunda indagación en la pequeña mitología social y personal, en la percepción instintiva de lo verídico, y sus signos geográficos y emotivos (“Así circula el tiempo / como la idea de un muñeco roto”). 

Con los sueños comienzan las probabilidades y las responsabilidades; ello implica un camino de dirección única, como en el caso de las argucias del corazón; con la sangre ocurre lo mismo. No debería confiarse más en un libro que en un amigo y es altamente improbable que la belleza logre salvar al mundo: esas dos premisas o propósitos sostienen la música y el silencio (en el mejor orden posible) de una escritura exacta y directa, ajena a cualquier latinajo o acidia, sustentada en una riqueza poética (una actitud lírica) de indudable solidez, continuidad e imaginación (“Nos vimos frente a frente como se hacen las palabras / y el amor”). Quien tenga dos espejos, que venda uno y compre este libro.

Alberto Cisnero


La escena contemporánea



En un inmenso mar de fuego se ha perdido la dicha.
En tu calendario arden sólo días de conquista 
y se muere de frente.
Eran todos los árboles en la tormenta.
Todo caía desde un cielo de vapor y humedad de mundo.
No eran el tumulto ni la gloria, ni una piedra dormida 
luego de correr el agua.
No eran así, ni la felicidad ni el olvido.
Rodeada de hojas te dejabas ver en la ventana 
que ilumina el parque profundo,
la noche sin mar
el invierno sin fuego.
Otro calendario vive sin quemarse.
Viven los días que se esparcen en la arena,
con infinitos caballos que regresan del frente.



Una mujer y su hija caminan con una sombrilla de verano




La ceremonia se produce por la rigidez de una mecánica 
que sirve para cubrirse del sol.
Se trata de una sombra que se deriva de una poética 
de metal más alta que las propias mujeres.
De la naturaleza de una protección que se conduce 
caminando y deja su estela de sombras y de luces, 
de arenas hacia el fondo de los montes y de orillas 
hacia el fondo del mar.
No se sumerge una sombrilla, ni su sombra, 
solo van por un camino que las aleja en la mecánica 
que se ha inventado para cubrirse del sol.
Miran el horizonte, sea de agua o de médanos 
o de árboles, no miran el cielo.
El sentido es visible a los ojos, lo que deja la sombra 
siempre se pierde en las espaldas de las mujeres 
y al caer la luz sobre el resto del camino.

Más allá la mujer le dice a su hija: “eran así la felicidad 
y el olvido”, “córrete un poco de mi lado, para que no 
sufras, que la luz te ciegue y te bañe la piel con todos 
los colores del mundo”.



Ciudad Capital, agua de río




Qué será de lo público como una multitud que brilla 
en la ciudad y en los puentes agrestes de rocío 
y césped de comedores.
Qué será de lo privado en un espíritu que bebe 
su vaso de vino desde la altura que dejan las luces del centro,
giro de una provincia que va como siempre hasta la vuelta 
sobre sí, 
tan corta y respirada.
Qué será de mi amor en los puertos y en los claroscuros 
que caen otra vez y otra, para que descanses sobre esta calle 
y la casa del bosque con un frío de alientos 
en la madrugada de un caballo fugado.
Porque el borde de lo sagrado y del agua 
a unas cuadras de aquí, serán altura para darte, 
altillo, secreto mirador 
de una avenida que concluye al río.
Será secreto a voces, con un público que ingresa, 
salida al balcón y a los días que van con los vecinos, 
con los herrajes, los llamadores y el silencio 
de las llanuras construidas y penetradas.
Multitudes rodeadas en los verticales rígidos.
Río extendido, a pasos de aquí, sobre los infinitos de la luz 
y sus reservas, conquistas que fueron una provincia, 
un parador de noche, un campo de indios y malevos 
con copas en su arteria, en su avenida, en sus pendientes 
de las lluvias eternas.
Oh, Ciudad Capital, agua de río.



La conversación




Conversamos casi a la orilla del agua
O sobre un río que corre
Pero la conversación es un estado del mundo 
por donde nos vamos
Por eso no hay río necesario ni un lugar de silencio
Porque son dos los que se hablan y se entienden

¿Pero qué silencio da el recuerdo de lo que yo te dije 
cuando no pude decirte lo que no te dije?
Y yo igual hoy te escucho en lo que dije y pienso:
¿Será la conversación un recuerdo o hay que abrir el parque 
y subirse con el agua?
Y de nuevo explicarte lo que no te dije 
y quizás vos tampoco dijiste lo que ahora recuerdo que te dije
¿Será que hay que conversar para recordar la orilla 
y los reflejos del agua que nos daban de abajo?
¿Cómo será recordar una conversación con los peces 
en el agua marrón del dique?
Nos vimos frente a frente como se hacen las palabras y el amor
Tanto sabemos ya que nada hace falta de nuevo
Conversamos como si hubiéramos amado el silencio 
y el brillo de tu patria.



Ella nunca comprendió mis poemas




James Joyce se había enamorado de una mujer
Se trataba de Nora Barnacle, que era una camarera 
del hotel Finn’s, de Dublín
Y que nunca pudo realmente reconocer la figura de Molly Bloom
Ni comprender las imágenes de Joyce y el viaje de Ulises
Aunque para muchos la propia Nora era también 
la propia Molly y la propia Penélope
Y así ella terminaba con su monólogo de mujer inventada
Con un sí, siempre con un sí, o como termina 
la vida realmente con un sí
Que es la palabra más hermosa que puede pronunciar una mujer

Porque realmente yo he sufrido
Porque deseaba destruir la imagen clásica del mundo
Y que mi amante terminara de decirme el propio final 
de su propia palabra como fin
Para poder disolver la imagen de la realidad 
en un cuadro de melancolía
Porque al entrar al restaurant ella me dijo: 
sería ideal que una camarera
se enamorara de un intelectual moderno
Y que lo importante era amar 
y no comprender absolutamente nada de mis poemas
Y que ella podía terminar con un sí, iniciar con un sí, 
que es la palabra más bella que puede pronunciar una mujer
Y queda ese dolor por no pedirlo todo
Al quedarme solamente explicando mi última imagen 
de un intelectual moderno
Y que una estación del sur no se recorre en un solo día
Ni Temperley es Dublín, ni en mi barrio 
hay un hotel como Finn’s,
Aunque mi camarera me lo dijo con una claridad extraordinaria
Puedo amarte y no entender nada de tus poemas
Y decirte sí una mañana, 
que es la palabra más hermosa que puede pronunciar una mujer
Y recorrer el sur como si fuese una calle con su plaza
Y dar la vuelta tantas veces como ocurre con tu barrio
Cuando siempre te pregunté lo mismo
Y que no hace falta que yo entienda tus poemas para decirte sí
Que es la palabra más hermosa 
que puede pronunciar una mujer
Y que yo puedo llevarte por el mundo 
sin comprender la menor de las metáforas
Verte con esta boca de tan cerca
Decirte sí de nuevo
Volver sobre el fin con una sola palabra, 
que es la palabra más bella que pueda pronunciar una mujer
Y yo tratar de terminar este propio monólogo 
sin que hayas entendido
absolutamente nada
Y que me digas que sí
Que yo imagino que me dices que sí
Que yo escribo que sí
Que es la palabra más bella que puede pronunciar una mujer 
cuando te escribo.


De: "Antología personal", Ediciones Barnacle, 2026



octubre 06, 2026

Joaquín O. Giannuzzi | Un ensayo ilusorio

Prmer plano del  poeta Joaquín O. Giannuzzi.

Pero mire un poco




Pero vean qué manera de yacer
este cadáver de J.O.G.
La cosa parece de veras decisiva
y pueden creerle por esta vez.
Yo lo conocí bien, puedo decirlo;
este sujeto tenía una manera extraña 
de enfrentar el mundo y sus calamidades:
hablaba todo el tiempo de eso. 
Cuando vio que la muerte estaba encima
la barba crecida se le puso verde
y ya no habló. Buscó en el fondo
remoto de los años
alguna fe que lograra apuntalar 
los escombros finales,
un ensayo ilusorio
de una cierta existencia con sentido. 
Pero entendió que el mundo
sólo había esperado un cadáver, no un poema.
El amor, sin embargo,
había tenido mucha importancia en su vida,
de manera que, créanme,
valía tanto como cualquiera de nosotros. 


Fuente: Substrack de Ezequiel Zaidenwerg
Imagen en Konex


octubre 03, 2026

Sandra Cisneros | Necesito pensar un poco


Estoy tan deprimida que me tiraría al río que hay detrás de mi casa, pero no lo haré porque tengo treinta y ocho años y no dieciocho 



Tráeme algo de beber.
Necesito pensar un poco.
Papel. Bolígrafo.
Y me haría falta el hedor 
de un buen puro, aunque 
brille el sol.
Los mirlos en los árboles.
Los mirlos en mi corazón.
Plumas rotas y alas rígidas.
Podría tirarme.
Pero no lo hago.
Podrías matarme.
Pero no lo harás.
Los mirlos
se llaman unos a otros.
Las largas horas.
Las largas horas.
Las largas horas.



I AM SO DEPRESSED I FEEL LIKE JUMPING IN THE RIVER BEHIND MY HOUSE BUT WON'T BECAUSE I'M THIRTY EIGHT AND NOT EIGHTEEN



Bring me a drink.
I need to think a little.
Paper. Pen.
And I could use the stink 
of a good cigar- even 
though the sun's out.
The grackles in the trees.
The grackles inside my heart.
Broken feathers and stiff wings.
I could jump.
But I don't.
You could kill me.
But you won't.
The grackles 
calling to each other.
The long hours.
The long hours.
The long hours.
 


SANDRA CISNEROS
(1954, Chicago, Illinois, Estados Unidos de NA)
Traducción: Jonio González
Imagen en Pinterest














septiembre 15, 2026

Wendell Berry | En la presencia del agua quieta

La imagen muestra al poeta Wendel Berry con un aspecto jovial. Viste un saco oscuro y camisa blanca. El fondo es un lugar en el exterior con árboles sin hojas


Advertencia a mis lectores    



No me crean amable 
porque elogio 
la amabilidad, ni elegante 
porque honro la gracia 
que mantiene este mundo. Yo 
soy igual de bruto que cualquiera, 
grosero de palabra, intolerante, 
obcecado, iracundo, lleno 
de pataletas y berrinches. Que
algunas veces haya hablado
bien no es algo natural. 
Es un milagro.


Fuente: Substract de Ezquiel Zaidenwerg

La paz de las cosas salvajes




Cuando me crece una desesperación por el mundo
y me despierto de noche al menor ruido
asustado por lo que será de mi vida y la de mis hijos,
voy y me tiendo donde descansa el pato salvaje,
hermoso sobre el agua, y donde come la fabulosa garza.
Entro en la paz de las cosas salvajes
que no le imponen a sus vidas la previsión
de las penas futuras. Entro en la presencia del agua quieta.
Y siento por encima de mí las estrellas ciegas al día
esperando con su luz. Durante un tiempo
descanso en la gracia del mundo, y soy libre.



A Warning To My Readers



By Wendell Berry
 Do not think me gentle
because I speak in praise
of gentleness, or elegant
because I honor the grace
that keeps this world. I am
a man crude as any,
gross of speech, intolerant,
stubborn, angry, full
of fits and furies. That I 
may have spoken well
at times, is not natural.
A wonder is what it is.



The Peace Of Wild Things



When despair grows in me
and I wake in the night at the least sound
in fear of what my life and my children's lives may be,
I go and lie down where the wood drake
rests in his beauty on the water, and the great heron feeds.
I come into the peace of wild things
who do not tax their lives with forethought
of grief. I come into the presence of still water.
And I feel above me the day-blind stars
waiting for their light. For a time
I rest in the grace of the world, and am free.


WENDELL BERRY (1934, Louisville / 2026, Port Royal, Kentucky, Estados Unidos de NA)
Imagen en Religion Services

septiembre 06, 2026

Mario Obrero | Desde los acantilados enciendo un poema

Poeta español apoyado sobre una pared color gris. Tiene abundante cabellera en forma de rizos y viste una remera color beige. Está cruzado de brazos y muestra una leve sonrisa

Mario Obrero (Madrid, 2003) comenzó a escribir a los siete años. En 2018, su libro Carpintería de armónicos resultó ganador del XIV Premio de Poesía Joven Félix Grande. En 2019 publicó su segundo libro, Ese ruido ya pájaro. Actualmente es alumno de Humanidades en el instituto público La Senda de Getafe.

«Podemos recibir a Mario Obrero como una revelación de la poesía última. Había dejado indicios en dos libros anteriores, pero es aquí, en Peachtree City, cuando desborda el caudal de su escritura. Estos poemas fueron escritos entre Atlanta (EE. UU.) y Getafe (Madrid), pero lo que importa, más allá de su localización, es el ímpetu del que vienen: el desconcierto, la celebración, la ironía, el paisaje trascendido y una absoluta libertad para hacer del idioma un acontecimiento, una armonía y una fiesta de imágenes donde la vida se propulsa en todas direcciones. Obrero no renuncia a compañeros de viaje (Lorca, Whitman, Ginsberg, León Felipe), pero el camino es extraordinariamente suyo. Él se habla a sí mismo, con rotunda y hermosa ambigüedad, y en esa voz el lector se embarca sin meta: “el poeta es alguien que no sabe qué o por qué pero sabe cómo”, escribe. La poesía de este autor zarandea porque llega a una elegante solución inesperada: entre los rifles expuestos en el supermercado Walmart y el limonero del patio de la abuela, en medio, vibra el poema».

Antonio Lucas en https://www.zendalibros.com/oemas-de-mario-obrero-peachtree-city/  


Suena la «Sonata Gallega» en un centro comercial de Atlanta


sobre el musgo español que cae de las encinas unos
ángeles románicos discuten el color del cielo en el
estado de Georgia casa del faro de Tybee y de las
cacerolas de gambas con papas y salchicha
aquí como en los charcos de las carreteras caen peces de
terciopelo y claveles rojos

dos novios comen pizza californiana en el suelo de las
tiendas

yo escucho a las madres probándose bañadores y escucho
a las niñas con trenzas de hilo negro

toda esta luz el sabor a nueces de los escaparates la
suciedad dormida bajo la uña de una cajera las cajas
de fresas mohosas poco tienen que ver con la arela
arela es una palabra gallega que significa o desexo moi
forte dunha cousa

pero la arela no es escuchar al camarero del Starbucks
decir Meriou por megafonía

no discutiré si las armas son un derecho de seres
humanos libres o si la sanidad pública es básica para
un país de cowboys que se hace llamar democracia

yo solo vine aquí a buscar unas flores que alguien guardó
bajo las sudaderas rosas

yo solo vine aquí a afeitarme la barba ignota de algún
arquitecto sumerio

vine con una foto de mi bisabuelo y las Cartas a un joven
poeta

y en la séptima planta del garaje todas gritan
I, too, sing America

y los hombres en tacones esparcen canela y sal del
Himalaya a las cuberterías de segunda mano

mi madre es poeta y mujer

mi madre descorona a las estatuas y da miel con limón a
los niños afónicos

al ver estas estrellas pienso en qué verá ella desde su
habitación

la curvatura ha hecho un sendero de amapolas
machacadas

quizá esté yo en la piel de todos los esclavos y en el
encefalograma que enmarcan las floristas y en las
máscaras que venden a los niños en la feria

quizá esté yo en los que dormidos maquillan la
margarina del desayuno y se alistan a la armada en el
cumpleaños de Abraham Lincoln
quizá esté yo en el Teatro Campesino de Luis Valdez o en
un lago pescando truchas

ese yo que como una sábana recién lavada ondea a las
puertas del granero

el que sentado en la jura de bandera se hace una falda
con mandarinas y plumas de albatros América
transcurre en mí y yo coso aurículas de lana
y todas las jóvenes de Sweet Apple Ohio y los que con
una sonata de guitarra atada al culo cruzan el pasillo
del motel se sientan en el jardín los días cálidos y
aprenden español mientras los recolectores bailan
ballet a la sombra
así mi corazón crece y mis ojos en el olivar como un
mochuelo en las manos del muerto
América transcurre en mí y yo encuentro a Ginsberg
subido a los coches de golf

encuentro a León Felipe mirando al mar con un perrito
caliente y una caja de música

encuentro a Antonio José exprimiendo limones delante
de la escuela cian de la aldea

encuentro a los dos brigadistas taiwaneses cantando el
«Himno de Riego» con una corona de gardenias

me encuentro y hablo a esa yo tumbada de lluvia suave
como el lomo de los corderos

con millones de preguntas y una cerilla

escribiendo ensayos de acceso a la universidad y velando
la legaña de los muertos

mi corazón tiene una lengua donde los herreros acuden
sin darse cuenta

allí las caracolas solo suenan a desierto lleno de peces

desde los acantilados enciendo un poema.

MARIO OBRERO (2003, Madrid, España)
Fuente: Zenda Libros
Imagen en La Bella Varsovia


septiembre 03, 2026

María Gómez Lara | Cada uno guarda el lenguaje donde puede


El lugar de las palabras     

          Para el doctor Javier Romero 
      que me encontró el lugar de las palabras  

i. 

nunca había pensado 
que las palabras      ocupan un espacio en el cerebro 
un rincón preciso    justo irremplazable 
hay un lugar en donde están almacenadas 
tampoco había entendido 
que todos los cerebros son distintos 
que cada uno guarda el lenguaje donde puede 
tú por ejemplo 
dice el médico
lo debes tener en todas partes
vamos a buscar
exactamente
dónde aparece tu lenguaje dónde es que lo guardas
vamos a dar con el lugar de las palabras
para ver si está comprometido
el examen es una resonancia
(ya me han hecho tantas reconozco la cápsula cerrada y aún me aturden los ruidos)
pero esta vez vas a pensar palabras piénsalas no las digas en voz alta
vas a ver en la pantalla una palabra por ejemplo bicicleta
y piensas bicicleta pedales timón cadena
para rastrear tu lenguaje
lo más importante
es la generación de verbos
ves por ejemplo la palabra puerta
y piensas todos los verbos que puedas mientras más mejor
pienso abrir cerrar derrumbar deshacer levantar empujar jalar portazo (no es un verbo pero es linda la palabra portazo concéntrate maría piensa un verbo)
door
open close that’s about it
no olvides no mezclar los idiomas si ves la palabra en inglés piensa en inglés mantenlos separados
vamos a hacerte un examen bilingüe
primero en español luego en inglés
you are going to see the first words in Spanish
en español se me ocurren más verbos
(puedo actuar con más ímpetu con más precisión
qué curioso que el lenguaje se mida con acciones
que hacer sea más fuerte que nombrar
yo pensaba que las palabras más palabras
eran los nombres de las cosas)
en todo caso el examen bilingüe
es porque tampoco sabía
que el cerebro guarda en un lugar la lengua materna
y en otro distinto los idiomas aprendidos
depende de la edad en que se aprendieron
(yo por ejemplo aprendí tarde y tengo acento en todos los idiomas)
el cerebro además procesa de manera diferente la información que sabe y la que no sabe
(yo por ejemplo no sé cuántos jugadores tiene un equipo de basketball: no sé en español no sé en inglés y quieren que responda que piense algo que piense ahora la respuesta
pienso entonces          cualquier número
supongo que no me estarán midiendo lo que sepa de deportes porque la verdad es que no sé nada así que al menos en eso estoy tranquila: ahí no hay nada que perder)
quieren encontrar todas mis palabras
incluso las que uso para traducirme en esta tierra helada
can I think in Spanish?
le pregunto a la enfermera
me dice que sí afortunadamente
primero porque en inglés no conozco
el vocabulario específico de las bicicletas
ni sé nombrar las partes de una puerta
y sobre todo porque si hay que escoger
me quedo con mis palabras en español
de eso no cabe duda
prefiero salvarlas mil veces


ii.

por alguna razón
siempre pensé que las palabras
sólo sufrían de amenazas metafóricas
a diferencia del cuerpo o incluso el corazón
(porque ambos empezaban a romperse con el mundo)
y los oía quebrarse
sentía los huesos rotos
sentía la vida hecha polvo se anunciaba el dolor desde antes
cuando oía el golpe el estruendo el portazo la caída
por ejemplo
cuando llegaste tú
las palabras eran otra cosa
las palabras eran mías
y si se rompían yo podía repararlas
por ejemplo cuando no sabía
cómo nombrar la herida que dejaste
para empezar a cerrarla
escribí y escribí y escribí
tantos poemas
que no se parecían a tu nombre
que no eran suficientes
que no trazaban la forma de tu hueco
palabras y palabras y palabras que no bastaban para borrarte
pero ocupaban un espacio en la página
y al verlas dibujadas
comenzaba a sanar
al rodearte con ellas
empezaba a convertirte en cicatriz


iii.

en cambio ahora
hay una bomba de tiempo en mi cerebro
que quién sabe cuándo explota
quién sabe cuándo se transforma
puede ser nunca o mañana o en un año
quién sabe
cuándo
empieza
a crecer
y a invadir
el territorio
donde viven
mis palabras
a desplazarlas
a acorralarlas
a doblegarlas
a arrinconarlas
¿dónde las voy a poner
si están comprometidas?
¿existirá algún lugar en donde pueda guardarlas?
¿cómo las protejo
cómo las escondo?
¿en dónde me resguardo
si he perdido mi refugio?
¿dónde vivo yo si las palabras son mi casa?


MARÍA GÓMEZ LARA (1989, Bogotá, Colombia)
Fuente: Substrack Ezequiel Zaidemberg
Imagen en El español




agosto 22, 2026

Clara Muschietti | Se bifurcan las franjas de la identidad

La fotografía en blanco y negro muestra un semiperfil de la escritora Clata Muschietti. Se destaca el abundante pelo distribuido a ambos lado del rostro. Viste una prenda de verano, supuestamente de color negro con puntos blancos. El fondo que se observa detrás de una ventana, aparenta ser un jardín frondoso

El paso se interrumpe     



un camión descarga lácteos en un mercadito 
los hombres hacen fuerza 
el chino del mercado da instrucciones 
yo pienso en la cadena, 
en la cadena alimentaria de las cosas, 
lo mejor que puede pasar 
es que se vendan todas las leches. 
  
En qué franja del mundo estoy 
en la que hace qué 
en la que cree en qué
en la que jamás piensa en qué

qué soy exactamente

qué virtudes tengo
en qué franja de la bondad entro.

En el medio de la calle hay un auto dado vuelta
lo custodia una mujer policía
ya no hay personas
no hay accidentados
queda un auto dado vuelta
un auto que ya no sirve tanto
me preocupo por la vida de las personas que iban adentro
cuántos eran
si había niños, una mujer embarazada
un anciano
o alguien feliz.

No tengo idea de mi coeficiente mental
cuánto es, que número tiene
en qué franja estoy

tengo una enfermedad crónica
me pregunto cuánta gente habrá
en la franja de los enfermos crónicos.

Mi vecina está recién operada de la garganta
tiene un hilito de voz
ella está en esa franja
su hija está en la franja de los niños con problemas de peso
yo estuve en la franja de los niños fóbicos
de las nenas a las que le comieron la lengua los ratones.

En qué franja cabe mi felicidad de hoy
en qué segmento va.
No sé nadar
estoy en una franja que no me queda bien
a mí dejame en el agua que no me voy a morir
estoy en esa franja.

Nadie sabe en qué franja horaria está mi hermana
ese continente no está en esta franja
mi hermana está en la franja de las mujeres altas
yo estoy en la franja de las bajas
hay una franja que nos unirá siempre
la franja de los hijos de Mónica y Ulises.

Se bifurcan las franjas de la identidad
tanto
que dan ganas de correr
hacia la preexistencia.

En el bebé diminuto que vi en el subte
iba la gracia
la vida
frágil
nueva
en la madre del bebé diminuto que vi en el subte

iba el miedo a lo inmanejable.

La franja de los recién nacidos
es la franja efímera.
Estoy en la franja de las que a veces
duermen mal de noche.


CLARA MUSCHIETTI (1978, Ciudad de Buenos Aires, Argentina)
Fuente: Substract Ezequiel Zaidenwerg
Enlaces: Festival Internacional de poesía de Rosario | Emma Gunst | Otra iglesía es imposible
Imagen en Hablemos escritoras


agosto 20, 2026

Gina Tebay | No importa que tan rápido escriba

Nómade en mi propia ciudad     




Armo una mochila todas las mañanas 
siento el peso en los hombros durante todo el día 
y a veces vivo  
en los departamentos y casas de mis amigas 
cuido sus gatos 
paseo sus perros  
riego sus plantas 
me hago amiga de sus vecinos 
sólo porque no voy a volver a verlos.  



Delicadeza




Nunca pude tener manos estéticamente lindas
pero en mi trabajo me destacan
la rapidez para escribir. 
Los dedos sobre el teclado hacen presión y escribo
mi mano derecha está llena de cicatrices
quemaduras de distintos tamaños
y pienso en esos hombres que se fijan
en las manos de una mujer.
Las manos de esas chicas 
con uñas arregladas y anillos brillosos
parecen salidas de un cuadro sin ninguna falla
miro las mías 
y pienso de nuevo 
en los hombres que no me van a querer
suelto el teclado
no importa que tan rápido escriba
ellos se van a ir.



Compro oro




Un corazón hecho en papel de chicle
las veredas sucias, saliva  impregnada
basura al costado de los containers
colchones y frazadas de colores en las puertas de los edificios
camino sola, contemplo todo lo que puedo
compro con la de crédito un cuarto de helado
no miro el precio
si para dos, el cuarto es para dos
no estoy tan borracha como me gustaría
y la ilusión de encontrar algo en la calle me hace caminar
cuadras, cuadras, cuadras, cuadras
siento la tensión en mis cuádriceps
a cada  paso que doy  mi saliva se acrecienta
solo puedo pensar en ese pote cerrado que llevo en mi cartera
en el momento de sentarme en canastitas 
con las medias puestas en el sillón, y clavar la cuchara en el medio
Parroquia Nuestra Señora del Parque 
las mesas vacías de un restaurante
copas, platos, servilletas de tela blanca enrolladas
todo brilla desde afuera y la escena de una familia 
comiendo en una mesa
trago saliva otra vez y agradezco 
a quién invento los auriculares
                                                                                                                       falta poco 
voy por pellegrini, llego a entre rios, despues mitre, sarmiento, san martín 
los locales cierran y las calles siguen iluminadas 
me acuerdo del poema que escribimos esa vez con chat gpt
los dos sentados en una mesa con sillas de lona
una coca cola cada uno 
alcohol no, esta vez no
pienso en vos y no me arruina como antes
justo cuando me doy cuenta 
ya no queda nada, casi llego
y trago saliva  para dar unos pasos más.


La imagen muestra a la poeta Gina Tebay con el cabello castaño, largo y lacio, peinado parcialmente hacia atrás. Tiene una expresión serena y mira directamente hacia la cámara.Iluminación: La escena está iluminada por una luz solar directa e intensa que entra desde el costado. Esta luz genera un fuerte contraste, creando sombras marcadas en la mitad de su rostro y líneas de luz que resaltan sus facciones y su cabello.Vestimenta: Lleva un buzo o sudadera de rayas horizontales blancas y negras con un cuello alto oscuro por debajo.Fondo: El fondo es de un tono rosa viejo o pastel sutil, con un cuadro colgado en la pared ligeramente visible a la izquierda y el borde de otro elemento oscuro en la esquina superior derecha.
GINA TEBAY
(Rosario, Prov. de Sante Fe, Argentina)

agosto 16, 2026

Eduardo Álvarez Tuñón | Es vana la quietud y es inútil la fuga

Poeta de perfil, fotografía en blanco y negro

El elegido    

«...conosco i segni dell´antica fiamma..»
(Purgatorio, XXX, 46- 48 )    


Es vana la quietud y es inútil la fuga:  
Cuando alguien ama, una ciudad se acerca. 
La anuncian los aromas de la noche y la espera. 
Quien recorre sus calles lo hace en busca de un rostro. 
Son eternas las vísperas si atraviesas su puerta. 
No querías volver. Te sientes viejo 
y ya la lluvia bendice tu retorno. 
Es vana la quietud y es inútil la fuga.
Los árboles lo dicen a tu paso: 
Amas a esa mujer porque la has visto
en un lugar de la tierra en donde nadie ha muerto
y envidias nuestras ramas que pueden darle sombra. 
Una ciudad se acerca. No apartes este cáliz.
Interrumpe tu viaje, que son bellos los miedos
y si no la recorres ella desaparece. 
No amarás un color porque alguien lo ha visto.
Nada ha de conmoverte cuando caiga la tarde.
Recuerda el signo de la antigua llama: 
De nuevo una mujer y una ciudad.
Los árboles lo dicen a tu paso:
No es el amor que vuelve. 
Es obra de los días y los vientos.
Te han elegido.
Han querido enseñarte lo que sintió la piedra de viejas catedrales
cuando alguien la apartó de aquél secreto río
y vio su soledad transformada en un templo.

EDUARDO ÁLVAREZ TUÑÓN (1957, Ciudad de Buenos Aires, Argentina)
Enlaces: JotDown | Festival de poesía de Buenos Aires
Fotografía: Carolina Clerici


agosto 15, 2026

Theo Dorgan: La velocidad puede afianzar la voluntad.

La imagen muestra a un hombre mayor, de cabello blanco y corto, sentado frente a unas estanterías llenas de libros. Lleva una chaqueta negra de pana sobre una camisa azul clara y tiene los brazos cruzados apoyados delante de él.  Su expresión es seria y tranquila, mientras mira directamente hacia la cámara. El entorno parece ser una biblioteca o librería, con numerosos libros y algunos cuadros u objetos decorativos en las estanterías del fondo. La fotografía está tomada en un plano medio y con iluminación cálida, dando a la escena un ambiente intelectual y acogedor.
Viaje de noche    


En la cornisa que va por las Gargantas del Tarn 
cuando el coche derrapó en una curva 
y rodó hasta el abismo 
en una cuña de goma chirriante, 
incluso entonces, rotas las barreras del pánico 
no rompimos nuestro silencio de horas, 
nuestra profunda confianza en el camino elegido. 
  
Y si ahora digo que la profundidad del tiempo nos estremeció,
la visión de la gran concavidad a la que nos acercamos en un viraje,
es sólo para decir lo que aprendí de chico
-no hay lugar donde caerse
y la velocidad puede afianzar la voluntad-
cuando hay que ir a alguna parte simplemente se va.



Journey by night




On the high road through the Gorges du Tarn
When the car bucked at a flat turn
 And bowled at the edge
On a wedge of rubber screaming,
Even then, with the gates of panic breached
We did not break our silence of hours,
Our deep trust in the willed path.

And if I now say the depth of time touched us,
the sense of the great bowl we run down in a curve,
It is only to say what as a child I knew
-there is nowhere to fall
and speed can buttress will-
when you have somewhere to go you simply go.


THEO DORGAN (1953, Cork, Irlanda)
Traducción: Jorge Fondebrider
Imagen en Irishexaminer

agosto 12, 2026

Homenaje a Juan Gelman en la UNTREF


Este miércoles a las 19 en el Rectorado Centro         

En el marco de los 50 años de la dictadura, María Negroni, Alejandro García Schnetzer, Larisa Cumin y Juan Moretti recordarán al autor de “dibaxu”, una obra en la que explora la memoria, la lengua y el desarraigo. 
Por Silvina Friera 

  
Schnetzer afirma que Gelman "logró escribir lo que nunca se había escrito". 
La minúscula como un modo de estar en el mundo, sin acatar las reglas ortográficas: eris/ mi única avla/ no sé tu nombri/ (eres/ mi única palabra/ no sé tu nombre). Juan Gelman (1930-2014), que escribió dibaxu de 1983 a 1985, una obra en la que explora la memoria, la lengua y el desarraigo, era de origen judío, pero no sefardí. Los poemas de ese libro fueron “la culminación o el desemboque” de Citas y comentarios, dos libros que compuso en el exilio y cuyos textos dialogan con el castellano del siglo XVI. El acceso a poemas como los de Clarisse Nikoïdski, novelista en francés y poeta en sefardí, desvelaron en el poeta “esa necesidad que en mí dormía, sorda, dispuesta a despertar”, de medirse con el sefardí o judeoespañol, confiesa el propio autor en una nota incluida en la primera edición de 1994. “Sé que la sintaxis sefardí me devolvió un candor perdido y sus diminutivos, una ternura de otros tiempos que está viva y, por eso, llena de consuelo”, reconocía el poeta.

En el marco de los 50 años de la dictadura, la UNTREF homenajea a Gelman en una nueva edición de la Serie de Lecturas Frost, organizada por la Maestría en Escritura Creativa, este miércoles a las 19 en la sede Rectorado Centro, Juncal 1319, con inscripción previa (maestriaenescrituracreativa@untref.edu.ar).

Participarán del homenaje Alejandro García Schnetzer, Larisa Cumin, Juan Moretti y María Negroni. En el centro de esta celebración estarán los poemas de dibaxu, un libro que el propio poeta definía como “una reflexión sobre el lenguaje desde su lugar más calcinado, la poesía”. García Schnetzer, editor y autor de Requena, plantea que es “una obra compuesta en una lengua minoritaria y adoptada, aprendida y recreada, es también una obra sui generis en la literatura de su siglo, y representa un aporte significativo al reducido corpus de poesía en djudezmo posterior a la Shoa” y la define, también, como “una obra exiliar, compuesta en una lengua de exilio”.

“Nunca la subversión estuvo más viva”, dice Negroni sobre dibaxu. “Ya desde el comienzo, y al margen de los temas sociales o políticos de su obra, que no reniegan de lo cotidiano, del amor y la ternura, Gelman pone en marcha sucesivas ofensivas contra los límites de su instrumento verbal. De ahí que toda su trayectoria culmine en un libro que se concentra en la argamasa misma del lenguaje invocando las evoluciones e involuciones de la lengua, a lo largo de múltiples y larguísimos procesos migratorios, temporales y geográficos. Podría decirse que dibaxu con todo lo que arrastra de desgarradura, dolor y espanto es también su más extrema apuesta a favor del asombro y la gracia, incluso si ante la pregunta: ‘¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el hombre, hasta aquí no?’ la voz responde: ‘Sólo la esperanza tiene las rodillas nítidas. Sangran’”.

Negroni, autora de El corazón del daño y directora de la Maestría en Escritura Creativa de la UNTREF, afirma que Gelman, autor de Violín y otras cuestiones, Gotán, Cólera buey, Los poemas de Sidney West, Valer la pena y Mundar, entre otros, es “una figura excepcional” dentro de la poesía argentina del siglo XX. “Su trabajo está ligado a la militancia política de los años 60 y 70 y más tarde a los días de la gran desaparición y el exilio, cuando quedaron, lejos, perdidos en la patria, los ‘huesitos’ de los compañeros, el hijo secuestrado, la palabra abatidos, y aún más tarde, como si no fuera suficiente, al duro aprendizaje de la derrota cuando hubo que ‘juntar los pedacitos’, aprender a vivir entre animales muy enfermos. Su poesía lo dice incansablemente: es trabajosa la muerte de un sueño, solo quedan harapos, gestos, palabras secas”, enumera la escritora. “El poeta debe trabajar con esas ruinas -agrega-. Hurgar entre escombros, medir las secuelas de la pérdida, pasada y venidera, individual y colectiva, inventar una sintaxis que haga trizas el discurso para que puedan aflorar de nuevo los primeros pasos de la lengua, sus infracciones, su alborozo”.

La directora de la Maestría en Escritura Creativa cita a Gelman: “Las palabras me gravemente tocan”, y enfatiza que esta reconfiguración de la sintaxis es cierta. “Las palabras lo tocan, cada vez con más saña, los significantes se sueltan: los sustantivos devienen verbos, los superlativos adverbios, los artículos cambian de género, los adjetivos se califican entre sí, se altera la función de los verbos, se reemplaza a las disyunciones por sinonimias lógicamente imposibles. Y todo para que el cuerpo, el cosmos, el animal, el signo se paren ‘ante la ciega de la muerte’, y no cesen de argumentar con preguntas, con piezas de un rompecabezas que, aún cambiadas de lugar, vuelven a decir ‘el escándalo de la belleza incesante’, con su percusión de marcha fúnebre, su desconcierto ante la insensatez del libro humano”.

Schnetzer analiza el legado del poeta y subraya un aspecto central: su arqueología del castellano de los siglos XV y XVI, presente en Citas, Comentarios, dibaxu y Com/posiciones. “Hay otros, pero basta leer esos cuatro libros para admitir que Gelman logró escribir lo que nunca se había escrito, ni se volverá a escribir”.


Poemas de JUAN GELMAN, aquí

agosto 08, 2026

Julio Trujillo | La inmediatez de un orbe acalorado

La imagen muestra a un hombre adulto en un ambiente que parece ser una biblioteca o librería.  Está en primer plano, ocupando buena parte de la fotografía. Tiene el cabello oscuro, corto y peinado hacia atrás, con algunas canas visibles. Lleva anteojos de marco grueso y oscuro. Tiene barba corta y viste una camisa de color celeste/gris claro. Está mirando ligeramente hacia un lado y tiene una expresión sonriente y relajada. Al fondo se observan estanterías con libros, desenfocadas, lo que genera profundidad y hace que el rostro sea el centro de atención. La iluminación es cálida, especialmente en el fondo, y la fotografía tiene un aspecto natural y profesional. El encuadre es horizontal (aproximadamente 1110 × 589 píxeles).  En conjunto, transmite una sensación de cercanía, intelectualidad y simpatía, muy apropiada para una fotografía de presentación de un escritor, poeta, profesor o entrevistado.

Tango del miope    




Soy miope incluso cuando gasto gafas, 
porque olvidé el perímetro, 
porque me quedo con el centro de un volumen. 
 
Los empellones de la gente 
me transportan,  
y tan incierto es mi destino como un rostro lejano.  

De cerca veo mejor, 
pero mis ojos quieren la escritura 
de los pájaros. 

Mis ojos quieren de los árboles más altos
la nervadura de una hoja
transparente.

No sé por qué –y eso me angustia–
acudo siempre al mango del cuchillo,
nunca al filo.

Si al sol quería de niño dibujar
lo hacía representando
la inmediatez de un orbe acalorado.

Incluso con anteojos no distingo
la urdimbre de los días
que se acercan.

No puedo o no sé leer los argumentos
de una historia.
Soy un lector de actos.

Todos los días me desengaño un poco
al acercar frente a los ojos
algo que era mejor cuando era vago.



El acelerador de partículas



La última vez que nos besamos
recuerdo que pensé:
no sé contar las dimensiones
del espacio,
no sé medirme contra el cosmos pero intuyo
con esta risa íntima,
como guinándome a mí mismo el ojo,
mi fértil nadería,
mi espléndido guarismo ante una cifra kilométrica.
Y encima de esa idea que se fugaba
pensé también que nuestro beso ahí,
en ese instante,
era como un impacto de partículas
que hubieran circulado muchos años,
y tal vez muchos siglos,
en el imperio de la vastedad.
Como un átomo loco porque nada,
como un hombre perdido porque nadie
fijó jamás un límite a su estancia.
La vida era girar
en un inmenso túnel que llamamos mundo,
en un bello circuito desdeñoso
que no registra nuestros parpadeos,
nuestro suspiro vespertino un miércoles cualquiera.
Suelo poner las manos sobre el pasto,
en la banqueta,
pegado al tráfico de la ciudad,
para decir con todo el cuerpo: aquí,
como si deletreara
las coordenadas de ser yo,
como si diera pistas para que me hallaran
Y entonces ese beso,
y entonces esos labios en los míos,
en esa vuelta velocísima del mundo
en esa ciega circunvalación,
llegaron
o llegó, 
toparon con un átomo que igual
giraba locamente acelerado.
Duró un instante apenas,
una idea
que se construye conforme se fuga.
Eso pensé
la última vez que nos besamos.

JULIO TRUJILLO (1969, Ciudad de México / 2025, Cornwald, Inglaterra)
Fuente: Otra iglesia es imposible / Coordinación Nacional de Literatura 
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agosto 06, 2026

FED / Feria de Editores

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