UN chino joven me explica a Derrida,
se tambalea con un vaso en la mano. En realidad
he estado observándole antes y preguntándome
sobre su sexo. Le saco una cabeza, es menudo,
con sombrero, como si saliera de una película
de gánsters, en serio, parece que escribe guiones,
podría ser una lesbiana. Se me ha acercado él,
¿cómo se le ha ocurrido sacar un tema así,
tan febril como está? El bar Palačinka, pasando
el barrio chino. Me monto escenas,
el guionista se pierde, otra vez aparecen rostros,
camino de noche por las calles atestadas.
Me parece que todo esto lo he visto ya en la pantalla.
Ahora viene, claro, un desfile de individuos
deformados, trastornados, con llagas en los rostros
arrastrándose por el suelo. Secuencias que
siempre hay que recortar. Me veo a mí mismo
sentado en una bar y no puedo creérmelo.
Sirenas de policía, bomberos, banderas,
letras pasando rápido, créditos del final
y oscuridad.
De: Banalidades, Visor, 2013
Traducción: Marjeta Drobnič
En Nueva Provenza
CUANDO era pequeño, nos llevaban a saludar con las banderitas
al presidente, mi colegio estaba cerca de una avenida estratégica
justo en el camino del aeropuerto. a veces, cuando él tenía visita,
blandíamos también banderitas extranjeras. ahora nos
llevan a votar. que parece más correcto. el nuevo
gobierno posa ante las cámaras. creen aún que ha quedado
algo para robar. fuertes ráfagas de viento
desde los montes, hace frío, y apenas hay nieve. miro
por la ventana, a la gente que va tomando conciencia
del engaño, pero sin entender bien cómo ha podido pasar

Publicar un comentario