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abril 03, 2026

Diego L. García | Es el paisaje monótono pero suficiente

La imagen muestra a un hombre en primer plano, retratado desde los hombros hacia arriba. Tiene el cabello corto y oscuro, con una barba bien cuidada que enmarca su rostro. Su expresión es serena y ligeramente introspectiva, con una mirada directa hacia la cámara que transmite cercanía y cierta intensidad.  Viste una remera gris y encima una prenda oscura, posiblemente una campera liviana o suéter con textura. La iluminación es suave y natural, entrando desde un costado, lo que genera sombras delicadas que resaltan los rasgos de su cara.  El fondo es neutro, en tonos claros, con una pared lisa que no distrae, lo que hace que toda la atención se concentre en el rostro del sujeto. La composición es simple pero cuidada, con un estilo que recuerda a un retrato editorial o fotográfico profesional.

vaqueros        



todo trata sobre vaqueros 
 
el amor por ejemplo es un viaje al oeste 
sin Texas ni Kentucky 
(tal vez como la Dodge City 
de Errol Flyn) 
 
el tiempo lento de la literatura 
es el paisaje monótono pero suficiente 
del desierto

podría tirarme a mirar las nubes
mientras un tren ruidoso
vendría con maderas y monedas de plata 
y ojos maravillados
a habitar un espejismo


kitchen-sink realism

                                    Johnny, the kitchen sink has clogged for days
                                                                                Marie Howe


saco frases de un bolsillo 
después de 30 años. dicen 
cosas extrañas: alma musical,
fiestas a donde no habría que ir,
avistaje individualista. no sé,
época de remeras a rayas horizontales, 
naranjas. rojas y blancas.

si nos pusiéramos a discutir
de política en lugar de besarnos 
y secar los platos y alimentar
a los gatos, lo que se iría
por el desagüe terminaría siendo 
otra frase perdida y una pena


Otros poemas de DIEGO L. GARCÍA, aquí

septiembre 20, 2022

Diego L. García: Un refugio que el cuerpo reconoce

fotografía de un café     




leamos los (puntos suspensivos) 
como lo que completa la fotografía de un café 
y sus circunstancias. en el agua 
ondularon palabras y más. 
no habría forma más perfecta de seguir 
ese curso que nadie ha limpiado 
ni limpiará. la cercanía es impensada 
para aquello que acontece sin memoria 
de un trayecto. de todos modos 
basta con el relámpago de saberse en un lugar seguro. 
un refugio que el cuerpo reconoce
más allá de toda referencialidad.
las ventanillas del día hicieron un salto imposible.
el punto de descenso nos podría causar gracia
dentro de unos años. ahora no es otra cosa:
la luz sobre el café contornea
universos cerrados para el mundo



Otros poemas de DIEGO L. GARCÍA, aquí
De: "(fotografías)", Zindo&Gafuri Ediciones, 2018
Imagen en Facebook 





junio 03, 2018

Diego L. García: Anejo "Las calles nevadas", Barnacle, 2020


Peinados de otra época en un bar para no ser nada. 
para cruzar en la parte ambiental como quien deja enfriar el café. 
la mueca de una camarera que sirve un vaso 
con la historia congelada en sus movimientos. 
es todo nuevo y viejo a la vez. 
hay una fascinación por empujar la materia 
hasta los bordes de su lectura. 
nadie observa los mejores detalles:
el juego de dislocar aquello
que cumple una función a su renta
para no pagar de más esas torceduras
en las caras menos familiares. fuman.
se trata de poner en relieve una minoría
pero sólo para que el paisaje sea sustentable.
un imperio puede ser un pequeño error en una escena
que sale en primera toma.
así: colonizar cualquier juicio sin proteínas o arder
en una pila de cartas mal enviadas


UNtipo en musculosa tras una persiana:
el dibujo de una porción de tarta
en un plato amarillo se incrusta en alguien más atrás.
es difícil distinguir superposiciones
cuando todas las letras se leen espejadas.
limpia el polvo de sus productos.
tire-empuje.
bajo techo el umbral giratorio de un pronombre
advierte el peligro.
cada extra es un gangster
dispuesto a dispararle a los suyos



EL mejor vendedor tiene una cortina detrás.
su nombre es el de una planta que crece en las ventanas
de bangladesh los días feriados.
la hora de los agradecimientos. un corte comercial.
el aplauso del público
lleva en andas cada frase de superación.
son azules las personas de las luces.
un contrabajo empieza a anexar viejos con barba blanca
y chicas orientales.
es afuera o adentro?
las conversaciones dicen
todo está bien. todo está bien

De: "Las calles nevadas", Barnacle, 2020



(gugleo) se trataba del episodio 9
de la segunda temporada titulado
Tren de carga. willie recuerda que
cuando tenía 17 años recorrió el
país viajando en trenes de carga.
es su secreto. no quiere que sus 
hijos copien el (mal)ejemplo. un
derecho típico de la paternidad
temerosa del buen civil: evitarse
en la autoflagelación del encierro
propio. pero quién más que alguien
que proviene de afuera realmente
de afuera para cortar la ley? suena
una armónica vagabunda y oímos
“no hay como una estación de trenes en la noche”
algo vive en esa huida
que titila en el fondo oscuro del cielo



la diversión es una píldora para mirar




otra guerra en 3d mientras el mundo 
se rompe las caderas por patinar en el 
hielo con las zapatillas agujereadas. 
en el retrovisor: una mesa con mantel 
de hule y un helicóptero ardiendo en 
saigón en manos del pequeño johnny
no es gracioso ver cómo se achicharran
los huesos plásticos de los chinos?
escribiré una canción para explicarte 
de qué se trata la vida. tendrá un final 
tan jugoso como esos folletos de la iglesia



cada post quiere convencerte




de tu capacidad de mutación
hacia una zona de neutralidad.
hacer lo correcto. dicen los
avisos publicitarios. pero
si se trata de leer no debería
ser bueno? mirá aquel
rostro de ojos azules cómo
sonríe. como si entráramos
en un templo todo se vuelve
milagrosamente protector.
iré a poner unas tostadas
en la máquina y cuando regrese
el mundo habrá cambiado
a una plantilla elegante



reconstrucción de las viandas pasadas)





un miami beach con ron cubano

tapa de revista 
un peso por cargar el televisor hasta
las gomas quemadas
como un amigo, como un viejo enemigo
se canta en las vidrieras
sánguche presidencial para el escenógrafo 
que barre el fondo de la piscina
bronceado el canónico
da su campanada vip
la época 
un táper olvidado en el fondo de la heladera


Las calles nevadas

Otros poemas de DIEGO L. GARCÍA, aquí
De: "Una cuestión de diseño", Barnacle, 2018

enero 19, 2018

Diego L. García

poesía argentina, poeta leyendo un libro en mangas cortas




el aire acondicionado zumba y corta
en breves fracciones de tiempo. estoy
inmerso en esa similitud animal (recuerdo
las palomas en la casa vieja). constante
custodia de objetos sucios, fuera de sitio.
si hubiera visto un cuadro con un paisaje
de ríos y árboles y hubiera intentado
entrar en él hasta hallarme sumergido
en sensaciones realísimas, sé
que el aire acondicionado sería siempre
el fondo, el telgopor raspado en la base
de la caja. digo: fracciones. y hay
ahí una ventana. quién está del otro lado?
ya sé la respuesta. pero la pregunta se escurre:
quién está del lado en el que estoy?
no alcanzaron los pájaros ni el arrullo de
la palabra “arrullo” en medio de una escena
pintada a la perfección. el cartón soporta
un viaje de encomienda hacia cualquier parte
y así el corazón llega dejándose nombrar



Otros poemas de DIEGO L. GARCÍA, aquí
Imagen: Foto M Biaggini

octubre 15, 2016

Diego L. García

Poesía argentina


LA barba de leopoldo II moja  
en la sopa un rostro negro  

que no vuelve / no 
los diamantes ya no pueden  
cruzar el mediterráneo 
sin los huesos del hijo 
de otro hijo / así leopoldo  
no rema ni se pone 
el salvavidas naranja 



MONEDA-ojo de propina  
sin distancia para mirar 
porque “Indépendant” significa para él 
que su barba flota a salvo / a tiempo 
para contar todo lo que hay que contar todo  
aquel cuerpo que le pertenece 
aunque ya se vea un poco arruinado por  
el agua / qué pena / qué otra cosa 
podría tener algún sentido para nombrar 
a un Estado / su propiedad / como otros  
que también hacen señas en altamar 
¿los ves? 

la ley del revólver miramos 

mientras la lluvia nos revuelve entre las bolsas  
de basura con la cara de quien 
ha clausurado el ojo 
entre varas espesas / neuronas menores  
equipadas para borrar hasta el respiro 
si la escena no saliera 
como en su sueño más empalagoso  
el bigote pegoteado 
en la miel del western dice 
en este lejano oeste / sur nos quedamos  
a cultivar campos de exterminio 
donde las palabras simulan 
una granja arcádica / 
el verdadero creyente no descansa de  
producir embutidos 
que disparan por él 



a Juan M. 



EL doctor strangelove puede caminar  
sobre la muerte / puede 

bailar en el rebote de esquirlas  
contra madres perforadas  
porque su lengua 
es la lengua dada 
pasea por nuestras vidrieras y piensa  
que ha sido muy corto 
el tiempo que dedicó a oler  
el café en la mañana  
algunos caen a su lado 
en charcos transparentes  
de vida líquida 
dos de azúcar en el noticiero vip  
qué otra cosa 
podría preocuparlo 



interferencia en concierto  
ya han desalojado 

las partituras 
aquel pibe que apedreaba el dictado  
dirige la danza en la esquina 
no tiene porqué  
pero es demasiado 
larga la telenovela policial 

¿quién has sido 
en todas esas escenas? 

la cacería 
es una caja china que te encuentra  
en el vacío de cada eslabón 


DIEGO L. GARCÍA (1983, Berazategui, Provincia de Buenos Aires, Argentina)
De: "Esa trampa de ver", Añosluz Editora, 2016 

Dice Anne Carson

  "Los adjetivos son las asas del Ser. Los sustantivos nombran el mundo, los adjetivos te permiten asir el nombre e impedirle que vuele...