Convidado de piedra
Coman, buen provecho.
Beban. A su salud.
Yo no pierdo detalle.
Cuéntenme cómo reaccionan
las mujeres maestras
en el arte de las caricias,
tomo nota.
Relaten para qué sirven las noches,
mi archivo crece.
Asómbrenme del vino que paladean
las promesas que tienen
los ideales infalibles;
me disculparé de no acompañarlos.
Yo soy el convidado de piedra,
el que por vanidad
o en un gesto de cobardía sin explicación
mereció el decreto de una municipalidad
le captaron un segundo,
lo hicieron rígido.
Por lo tanto:
¿qué planes maravillosos
tienen para mañana por la mañana?
Abierto día y noche
Faro en la noche de riesgosos acantilados
mostrador y mesa y un vaho astillado.
Una roca musgosa con alma de botella
y compañía
calor de compañía humana que se recibe
y que se da.
Se interrumpen sabiamente.
por lo que tendría que ser mejor,
se explican los fracasos,
la fuerza de los fracasos.
El débil la debilidad de su poder
el amante la crueldad de la mujer
la única vez que amó.
Y esas noches de silencio que se agrandan demasiado
el llamado magnético
vuelve a empujar más hombros caídos
con su sabido rebotar
de furores sumando la marcha de la historia.
Se establece sin ley
la parte de luz y de espejo
agregado a la conformidad
de que los universales desconocidos
transiten los mismos pesares.
LUIS LUCHI (Luis Yanischevsky Lerer, 1921, Buenos Aires, Argentina / 2000, Barcelona, España)
De: "La vida en serio", Stilcograf, 1964
Enlaces: Hablar de poesía | Isliada | Págin 12
Imagen: Ana Potnoy
Enlaces: Hablar de poesía | Isliada | Págin 12
Imagen: Ana Potnoy
"Luis Luchi fue el seudónimo que eligió para publicar sus libros de poemas Luis Yanischevsky Lerer. Hijo de inmigrantes ucranianos, militó en el Partido Comunista, pero tras ciertas desilusiones se acercó paulatinamente al anarquismo, sin renegar nunca del marxismo. El poeta que escribía “versitos”, diminutivo que solía repetir con humilde ironía, trabajó como obrero gráfico en la editorial Atlántida y como vendedor viajante de libros para las editoriales Signo (PC) y Raigal (UCRI). El poeta de la “República Independiente de Parque Chas”, barrio donde vivió hasta que se tuvo que exiliar en Barcelona en 1977, publicó su primer libro, El obelisco y otros poemas (1959) porque el escritor Juan José Manauta (1919-2013), director de la editorial Signo, se entusiasmó al leer los poemas de Luchi, que entonces trabajaba como vendedor viajante para esa editorial. El primer volumen de su poesía reunida incluye, además de ese primer libro, El ocio creador (1960), Poemas de las calles transversales (1964), La vida en serio (1964), Vida de poeta (1966), El muerto que habla. 48 penúltimos poemas (1970), Poemas cortos de genio (1970), Ave de paso (1973), Los rostros (1973), Poemas 1946-1955 (1975) y La pasión sin Mateo (1976)."
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