Entradas

Mostrando las entradas de diciembre, 2019

María Belén Aguirre

Imagen
Soy torpe      Soy torpe. Soy brutal. Derramo agua en la mesa y me tiembla las manos si me hablan. No sé responder con exactitud a las preguntas que se me formulan. Me voy por las ramas. O me quedo callada y no puedo. De una u otra manera no puedo. Me avergüenza hablar de mí. Solo hallo en mí motivo de escarnio y menosprecio. Prefiero en mi lugar las largas peroratas sobre cine y literatura: La vida de los otros. Yo sé engañarme. Tan sólo un niño podría, si quisiera, sacarme a jugar. Otros poemas de MARÍA BELÉN AGUIRRE ,  aquí Fuente:  Caminar por la playa Enlaces: Poetas argentinos  |  La ficción del olvido  

Sebastián Bianchi: Contento con el ruido que hacen las palabras

Imagen
Las cosas simples Yo no planteo una fórmula, yo sólo digo lo que siento, aquellas cosas simples que me hacen feliz. Soy en esto parecido al doctor Frankenstein, que buscando la vida en las cosas muertas encontró que la muerte se iba comiendo a sus seres queridos y que todo lo que había aborrecido -que la vida se acababa con la muerte- él habíalo creado de la nada. Y notaba que su consuelo era que se había equivocado como un tonto. Y él repetíase constantemente a sí mismo: Sólo digo lo primero que se me viene a la cabeza. Extras para la befa En la hemeroteca el “todo liso” que susurra el ordenanza que pasa el lampazo sobre las agrietadas vetas de la madera color luminoso Habano rojo con cabellos de entre amarillos y delgadas líneas de neón prendidas y apagadas fuego dulcemente sobre las vocales que bajan Ahí con sus culebreantes alas de cotillón pobres figuritas para la comunicación humana ahíta de símbolos en el cósmico sofá Las mismas monedas en el campo de batalla que el álgebra y lo...

Gustavo Caso Rosendi

Imagen
a Héctor Berenguer E l jacarandá que un día me diste ya tiene más de seis metros de alto. ¿Te acordás que era una plantita de no más de diez centímetros? No recuerdo muy bien cuántos años hace de ese día en que vos, sonriendo, lo pusiste entre mis manos. Pero me acuerdo de que esa fue tu última sonrisa. Un día voy a llevarte a casa para que lo veas. Quizá en noviembre, o diciembre, cuando se pone más lindo. Vamos a mirar hacia arriba, los dos juntos. Yo te voy a ayudar a mirar hacia arriba. Y vas a verlo, acunándose como un niño en el regazo de una pollera celeste. Porque por algo fue que me diste aquel jacarandá aquella vez. Algo que aún no alcanzo a comprender bien del todo. Solamente he aprendido que la belleza, algún día, cae. Se va. Y que la flor fecundada en esta especie, se torna dura; muy dura. Como una boca semiabierta, reseca; que no sabe muy bien qué decir. Pero un día de estos, voy a traerte, mamá, para que veas la inmensidad de lo que hiciste, casi sin querer. Allá arriba,...

Jim Harrison

Imagen
Fotografía de Kurt Markus (extraída del Fb de Jonio González)    Jim Harrison (Míchigan, 1937 – Arizona, 2016) fue escritor, poeta, viajero, pescador, gran gourmet y buen bebedor. Se lo considera uno de los grandes narradores norteamericanos y ha sido comparado en innumerables ocasiones con Faulkner y Hemingway. Hijo de un ingeniero agrícola y un ama de casa, perdió casi por completo la visión del ojo izquierdo a los siete años, cuando una niña le atacó sin mediar palabra con una botella. Desde entonces fue la oveja negra de la familia, y mientras sus hermanos forjaban sus carreras como decanos de distintas universidades, él ya había dejado de estudiar a los dieciocho años y se había marchado a Nueva York tras la sombra de Rimbaud, quería ser poeta. En una entrevista reciente, Harrison declaró: «Cualquiera que estuviera un poco loco me gustaba. Yo era como un personaje de Roberto Bolaño, siempre persiguiendo las cosas más descabelladas». Harrison leyó a Bolaño, pero antes leyó...

Philip Larkin: Tal el significado de este peñasco regular

Imagen
El edificio Más alta que el hotel más elegante la cresta luminosa se divisa desde lejos, pero ved, alrededor suben y bajan callejuelas como un gran suspiro del siglo pasado. Son despreciables los conserjes; los vehículos que llegan no son taxis; y en el vestíbulo, además de enredaderas, cuelga un olor amenazante. Hay novelitas, y té en las muchas tazas, como en los aeropuertos, pero esos que dóciles ocupan las hileras de sillas de acero, hojeando revistas ajadas, no vienen de lejos. Las ropas de salir, las bolsas de compras medio llenas, las inquietas caras resignadas parecen de autobús local, sí bien cada tanto aparece una especie de enfermera para llevarse a alguno: los demás apoyan la taza en el platito, tosen o buscan en el suelo un guante o un papel caído. Humanos, sorprendidos en campo curiosamente neutro, con nombres y hogares en suspenso repentino; jóvenes algunos, otros viejos, la mayoría de esa vaga edad que marca el fin de las opciones, la última esperanza; y todos vienen a ...

Kätlin Kaldmaa

Imagen
Mi amante suizo Mi amante suizo vive en el infierno más profundo del mundo. Intenta tú llegar a Zurich sin un jet privado. Ya en Zurich, hay que reconocer que no es difícil, porque los trenes suizos llevan a la gente a la aldea-bombón más remota incluso los domingos por la noche, no como en mi país donde el autobús solo va al pueblo de mi abuela dos veces por semana y nunca vuelve. Mi amante suizo odia la violencia, odia el dinero, odia a los blancos, odia a los suizos, odia a los verdes, odia a los rojos, odia las montañas, odia al sistema que le permite escribir, odia a la tele, odia a la gente que sale en la tele, odia el éxito, odia a los coches, odia a los cristianos, odia Suiza, odia a las campanas de la iglesia, odia, odia, odia. Mi amante suizo escribe un folio de su novela cada día y cree que venderá 100.000 ejemplares y será traducida a todos los idiomas del mundo y nunca más tendrá que trabajar y podrá escribir su próxima novela un folio al día. Mi amante suizo tiene una doc...

Alberto Pellegatta, tras el halo del amor, por Esteban Nicotra

Imagen
Se destila el tiempo en una mirada... “Se destila el tiempo en una mirada” y es un sabor que no era nada, era un castillo flotando en la hierba, una llanura que en los ojos se expande como una lágrima opaca. Era una ciudad recluida en muertos círculos, curva corría por viales que fueron canales. Vino con las manos en el pecho, los ojos pálidos. El cielo ya maduro, un metal oscuro. Es decir, una dulce, exquisita, casi inmensa ternura, densa de casas desordenadas y de caras contentas. Calles y plazas frecuentadas en otros tiempos, macizos de plantas y balcones, ropas tendidas. Las ventanas encendidas. “Recogeré las cosas y él se olvidará en un beso”.                                   De “Mattinata larga” Entrabas apenas por la puerta... Entrabas apenas por la puerta, jazmín, aún tenías labios de cereza sobre la boca. Grandes ojos. Nueces en la no...

Paulina Vinderman: Sueño con un bosque pintado sobre una pared

Imagen
13     S ueño con un bosque pintado sobre una pared,  que retrocede a mi paso como si me llamara  No tengo miedo ni inquietud,  tampoco esperanza de una epifanía.  Es un bosque de lengas.  Una enorme haya se destaca, impresa en la oscuridad como una advertencia. El silencio es tan grande como el haya, fuerte y arduo. Es una respuesta - lo sé- una respuesta opaca, incomprensible. Por eso alumbra, por eso cuando despierte, mis dedos estarán llenos de un lenguaje extraviado que deberé conducir como una vela que se agita por última vez en la habitación iluminada por el día. 4 Si el mundo me invita a un café esta mañana podré sobrevivir. Después de todo, nadie más que el viento me trajo hasta aquí. El viento y la locura de hablarle en voz alta, sin pedirles pcrmiso a los dioses de arena. "No amé a quienes amé lo suficiente". (tan sólo con reconocerlo podría regresar.) El exilio es una perla barroca pero el destierro un túmulo orgulloso de sus frases i...

Mary O’Donnell

Imagen
Hungría vino a mí en sellos de correos. “Magyar Posta” patinadores sobre hielo, delicados cual porcelana fina, un pez, un astronauta y un cohete, un chico plateado sobre unos esquís de los 60. Solo entendí  la diferencia. Ahora, volando a casa desde Budapest, toco las páginas de mis poemas, recién acuñados en una  traducción. La verdad es que no los entiendo, pero, ¿alguna vez sí? Las  palabras me harán nativa por un rato para un lector que toma de mañana un café en Vaci Ut, y que quizá no entienda, ni siquiera en su lengua. Los versos relucen mientras la noche escapa por la repleta cabina inclinada. Otra vez mi dedo presiona la página, a ciegas, como si al tacto pudiera capturar un pez, un astronauta, un cohete, o los patinadores elegantes sobre el hielo. Fuera, unas nubes que no puedo ver se mueven afanosas de país a país Placer Sueltas y quietas como velas plegadas, las alas del grajo: bajo los árboles de la alta orilla el sol derritiéndose hasta el fondo de la dura ma...

Raquel Jaduszliwer: Hay una luz que avanza, que avanza y se retira

M e decías, siempre está amaneciendo, siempre está atardeciendo hay una luz que avanza, que avanza y se retira es que en su doble fondo ¿lo ves? de manera indistinta es de noche o de día, es abajo o arriba, pero siempre siempre, en su pliegue recóndito se agolparán los huérfanos. Todo eso decías, hijo del castigado, padre de la desdicha todo eso decías, todo eso decías: el esplendor humano es de dolor y brilla. Otros poemas de RAQUEL JADUSZLIWER ,  aquí Enlaces:  Otra iglesia es imposible

Jim Dogde

Imagen
Aprendiendo a hablar Siempre que Jason decía caztor en lugar de «castor» o aldilla en lugar de «ardilla» lo adoraba en secreto. Son palabras mejores: El ajetreado caztor caztoreando; la cola gris de la aldilla enroscada como una culebrilla de humo en una rama de arce. Nunca le dije que estuviera pronunciando mal sus nombres, aunque yo sí los pronunciaba según la convención. En cierta ocasión se dio cuenta, y se explicó: «Yo digo caztor.» «Genial», le dije, «como lo veas». Pero en una semana estaba pronunciando ambas «correctamente». Cumplí con mi deber, y lo lamento. Hasta nunca, caztor y aldilla. Tanta belleza perdida para el entendimiento. Learning to Talk  Whenever Jason said "beeber" for 'beaver"/ or "skirl" for " "squirrel" / I secretly loved it. / They're better words: / The busy beeber beebing around; / the grey squirrel's tail / like a skirl of smoke along a maple branch. / I never told him he was saying / their names "wr...

Enrique Lihn: Pero si nosotros pasamos de moda, ¿por qué no ellos?

Imagen
A N. La animación vuelve a las palabras que parecían muertas Una lectura las resucita No está de má pensarlo así no me voy a echar a morir porque deslumbren los jóvenes con su jerga Conforme: vienen de otra parte la TV les dio la papa mientras nos equivocamos llamándola la caja tonta El rock es una preciosa toxina Pero si nosotros pasamos de moda, ¿por qué no ellos? Envejecen, es la ley esperarán en la tumba su turno [ Ahora si que ti y yo.. .] Ahora sí que tú y yo estamos más lejos uno del otro que dos estrellas de diferentes galaxias. Ningún astrónomo logrará tenernos juntos en su vertiginoso campo visual ni el fotógrafo de Cartagena ante su Polaroid así fue hace la infinidad de siete años el resto de las imágenes son nubes de la memoria y de aquélla y de todas se ha retirado la vida. De: "Diario de muerte", Editorial Universitaria, 1989 Otros poemas de ENRIQUE LIHN ,  aquí Imagen: Flickr

Blog de poesía: Diez años

Imagen
Vínculos de referencia: Robert Hass Irene Gruss Raymond Carver

Joaquín Giannuzzi por Constantino Mpolás Andreadis

Imagen
Es hora, y esa hora es ahora, menos que un instante, pero más que un siglo, de que les hable, y me calle, de Joaquín Giannuzzi, un poeta secreto.Afirma como si interrogara, ensimismado en su guitarra sin cuerdas. No Macedonio ni Roberto Arlt: Montale, Montaigne. Estas crónicas, estas serpentinas, no son retratos sino charcos de agua. Si su cisne es la lluvia, la mitad de esa lluvia es Buenos Aires, señora entera, naranja nocturna. Entre un espejo sucio y un mate lavado, esta poesía nos mira con los ojos cerrados y la pasión abierta. Sensual en la metafísica, mental en lo corporal de sus conceptos, su límite es la araña pero su centro es el mundo. Mundo interior por anterior, por barrilete y suma de hojas secas. Pero cuidado, no hay verdad más exacta que estas verdades íntimas, raíces o esqueletos, labios pintados con mariposas y fotografías, con humedades y rostros como guantes gastados, como tranvías, como colectivos, como andenes vacíos, como baldosas flojas.Claro que el tango, por s...

Peter Porter

Imagen
Una dama de alta cuna condensa sus memorias para el Reader's Digest     La larga pequeñez largo tiempo ha durado.  Estas responsabilidades y estas caras  son la herencia de mi generación. Si aún viviesen  los muchachos dorados ya tendrían  los años de Henry James, ese canto de cisne  atardecido sobre el Cam —tan viejo como yo.  Las balas destináronse a los jóvenes —el Somme reunió  a quienes nunca se hubiesen reunido, dos rostros de Inglaterra, en perfecta igualdad se desangraron. Las viudas de Swidon perdieron el salario de sus hombres, peor nosotros, trampeados desde el día en que nacimos: un casto mundo feudal dotado con modernos atractivos. El único camino fue la moda —tragos, fiestas, el estrado. Hemos conservado nuestro sitio aún sin nosotros conservarnos el tiempo y la geografía se encargaron de saquear nuestra herencia. PETER PORTER  (1929, Brisbane, Australia / 2010, Londres, Reino Unido) Fuente: Asamblea de palabras Enlace...

Mariana Spada

Imagen
Comamos En los platos todavía queda un residuo que se parece a eso de lo que hablábamos anoche al amor que mal que mal va a alcanzarnos nuevamente cuando menos lo esperemos después de todo ningún pasado se aferra con tanta insistencia a nada y además lo que cautiva es siempre la misma cosa como el borracho que vuelve temprano por la mañana a querer meter la llave errada en la cerradura sabiendo que no es esa vamos probando y con suerte                                                  entra. Comamos estos vasos tuyos turbios y petisos son ideales para llenarlos de cerveza cuando no hay dinero que despilfarrar en botellas y más botellas. Se bebe así despacio y el porrón se calienta más rápido de lo debido en el envase oscuro que transpira ya el verano con su promesa renovada de noches plenas y días fuertes. Revisemos otra vez eso que hablábamos anoche: el porrón que...

Alberto Geria, un poeta ocasional

Hace años,   Leonor García Hernando , me recomendó  'El púrpura y las tazas', de Alberto Geria. Releo los poemas que publicó Ediciones del Dock en la colección El mono hablador dirigida entonces por  Joaquín Giannuzzi   y me sorprenden tanto los textos como este otro ejemplo de ocultamiento deliberado, que se incorpora a la lista de algunos autores con un solo libro publicado, y sin continuidad en referencias de orden literario.  E l rostro maquillado de entero blanco su quimono de flores la guarda mientras pasea en talle de ondeadas espigas doradas. Ah! Cuando su piel tornasolea desnuda y sus poros emanan mimosas y delicadas chispas multicromáticas, chispas de abrazar y acariciar de embriagadora fragancia que ¿en manos de quién está la fórmula? Oh! Cuando sus músculos centellean y la estremecen arremolinada en sus chispas ¿Cuántas luces le habrán dicho que no fue construida para merecer a alguien? Oh! Las conexiones de adentro de su nuca, una noche vieron ...

Verónica Roman

Imagen
a llí, como una flor sola el silencio invadiendo los costados más filosos, la ferocidad de ciertas tardes, peces de bocas desgarradas, desde las uñas hasta los finales del cabello vértices coincidiendo, cómo un mapa descifrado en las arenas, en helechos profundos, gritando en ecos repartidos de "la Gracia", temblando en barcos, en cañaverales, en las galaxias escondidas bajo tierra allí, deseo estrepitoso sillas, candelabros y canciones inconclusas, gargantas de infiernos recorridos y perpetuos, besos entre aves, entretejidos del olvido los pañuelos desnudos, y un vientre ovillado y partiendo un peregrino ofreciendo agua de sus fuentes blancas pasa, y enciende los cristales difusos, hace brotar memorias de su frente, muriendo de verdad o de gratitud el mismo sitio puede ser también una gran fiesta, un temblor de la ternura, una playa de huesos luminosos, allí, donde more un alma sedienta. VERÓNICA ROMAN (1974, La Plata, Buenos Aires, Argentina)