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Mostrando las entradas de diciembre, 2024

Mateo Morrison

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1      Nunca he dicho que no temo a la muerte.  Lo que sí puedo asegurar  Es que como soy distraído  No advierto con frecuencia su cercanía.  Solo percibo después  Lo próximo que ha estado.  Miles de voces rondando mi existencia Y yo ahí mirando a las muchachas, Ahíto de naranjas, O esperando por la llegada de algún poema Con bolígrafo y papel a mano. Ha sido en paz También en guerra He salido ileso tras sentir una bala rozando mi esqueleto De un fuego que azotó un tercio de mis ropas O de un avión que se incendia En la ciega neblina. No llegó el poema Las muchachas miraron hacia otro lado El avión hizo un aterrizaje perfecto 3 La daga que construyes para herirme. El cuchillo imantado que lanzas a mi pecho. La tea con que incendias mis pisadas. La herida en mí descuidado rostro. Las abejas que entrenas para emponzoñar mi espíritu. Las aguas infectadas del jardín que cultivas para ensañarte en mi cuerpo derribado. El pistoletazo que buscaste e...

Juan Secaira Velástegu

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Una persona       Las imágenes  de la resonancia magnética  traen la novedad de la estridencia,  la deformada suerte que no da aliento ni promueve  el discurso de la valentía.    La vida no debe enfocarse en la tristeza de aguantar.    La orilla también puede ser el final de una densa aventura entre los trópicos. El cansancio saca los brazos, en los múltiples sentidos de la combinación de palabras. Deslices en medio del agua que ya no viene del mar, ya no es el mar, se ajusta a unas cuantas gotas en la cicatriz. Catarata o bilis. Un punto en la mirilla, sobre la ruta inmaculada. Riel Último asiento del tren sin música voces ofreciendo trizas soñar frecuentemente con el número dieciocho vasos en hielo  reflejos de polvorientas lámparas  en la niñez  sentado en una esquina por norio  por confiado  por sano  por anhelar un instante de felicidad  después de caer veinte años y más  en aquel ri...

Stanislaw Baranczak: A otra calle o mundo

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Si porcelana sólo de la clase     Si porcelana, sólo de la clase  que no vas a extrañar si la pisa el zapato  del de la mudanza o la rueda de un tanque;  si una silla, que no sea una que te agrade mucho,  para no arrepentirse de levantarse e irse;  si ropa, no más de la que se puede meter en la valija,  si libros, los que pueden retenerse en la memoria, si planes, aquellos que se puedan pasar por alto cuando llegue el tiempo de otra vez trasladarse a otra calle, continente, período histórico o mundo: ¿quién te dijo que te es permitido afincarte? ¿quién te dijo que esto o aquello va a durar para siempre? ¿nadie te dijo que nunca, en el mundo, vas a sentirte en tu casa? If porcelain, then only the kind you won’t miss under the shoe of a mover or the tread of a tank; if a chair, then not too comfortable, lest there be regret in getting up and leaving; if clothing, then just so much as can fit in a suitcase, if books, then those which can be carr...

Jacques Reda

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Personajes en el suburbio     Ustedes nunca terminan de agregar más cosas,  cajas, casas, palabras.  Sin ruido el amontonamiento aumenta en el centro de la vida  y los empuja a la periferia,  a los basureros, las autopistas, las ortigas;  ustedes sólo existen como restos o humo.  Sin embargo, caminan,  dando la mano a sus hijos alucinados  bajo el cielo vasto, y no avanzan; se estancan para siempre frente al muro de la extensión donde las cajas, las palabras rotas, las casas se les reúnen, los empujan un poco más lejos en esa luz a la que cada vez le cuesta más soñarlos. Antes de desaparecer, ustedes se dan vuelta para sonreirle a su mujer rezagada pero ella también está atrapada en un remolino de soledad, y sus rasgos borrosos son los de una vieja foto. Ella no responde, pesada y desconsolada con el peso del día sobre sus párpados, con ese peso vivo que se mueve en su carne y que la incomoda, y el último billete del mes plegado en ...

Dirceu Villa

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El cuchillo     Son huesos. Y a veces, la grasa amarilla en los huesos;  y a veces, la sangre bermeja en las uñas.  Son chanchos, o son las cabezas de los chanchos,  cuelgan en un gancho las cabezas,  o la cara de estúpida muerte de los chanchos  en el vidrio empañado de la carnicería. O el blanco, pero blanco embebido de rosa, la sangre en el sueño de tripas, sueña el carnicero: que empuña un cuchillo. Y el delantal blanco que se baña o que bebe la sangre que salta de los nervios en un abrazo con huesos, donde vibra el cuchillo, y cómo brilla el cuchillo que corta: es esa la virtud del acero en el puño, que sube, o la amenaza en la rueda vacía que lo atrapa en el espacio de la carnicería, visible a los ojos, anuncio del corte. O espeta su filo en una piedra, y el único ojo vacío se concentra, a espera de carne. Son cortes en la piedra golpeada de sangre, o hendiduras, desde donde la muerte lo acecha, carnicero en el sueño bermejo, acariciando el ...

Alicia Genovese: Lo deseable espera siempre en otro lugar

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Caídas (Hacer del tropiezo inicio)     El equilibrio se pierde fácilmente,  sucede y queda al descubierto  la fragilidad.  Quién podría cada vez que se para  o camina, cada vez que trepa  un escalón pensar que es peligroso.  El acto automatizado  lo olvida.  Un trastabilleo en una  baldosa quebrada,  un golpe en las costillas punzó el diafragma y semanas en las que no logré dormir más que boca arriba como los asfixiados. Una escalera mal apoyada sobre un techo me hizo volar por el aire hasta el desplome sobre un pie, hasta renguear con un esguince adentro de una bota. Más alerta hay que estar, se repite en esas circunstancias aunque se sabe que el equilibrio se desarma de pronto, que lo deseable descoloca, espera siempre en otro lugar. Andar sostenidamente erguida esa práctica de gimnastas,  desvirtúa los traslados desvirtúa las caminatas sin objetivos cuando la historia vivida se vuelve más dócil y los huecos que que...

William Stafford: En alguna parte hay un lago

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Por qué soy feliz      Ha llegado, un tiempo tranquilo. Lo dejo  correr. En alguna parte hay un lago  tan azul y lejano que no pertenece a nadie.  El viento pasa y un sauce escucha  con elegancia.  Oigo todo esto, cada verano. Río  y lloro por cada vuelta que da el mundo, su frío terrible, su inocente girar. Ese lago permanece azul y libre; aguanta y aguanta. Y yo sé dónde está. Why I am happy Now has come, an easy time. I let it roll. There is a lake somewhere so blue and far nobody owns it. A wind comes by and a willow listens gracefully. I hear all this, every summer. I laugh and cry for every turn of the world, its terribly cold, innocent spin. That lake stays blue and free; it goes on and on. And I know where it is. WILLIAM STAFFORD (1914, Hutchinson, Kansas / 1993, Lake Oswego, Oregón, Estados Unidos de NA) Traducción: Jonio González Enlaces:  Otra iglesia es imposible  |  Poetry Foundation Imagen en TwinCities