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octubre 31, 2016

Jorge García Sabal


Maniobras




Ahora esa mujer habla del mar.
Sorpresiva, casi sin voz, dice y mezcla
una palabras incomprensibles, ajenas.
Dice y tartamudea que el mar, que la noche,
que un día, que pájaros, que el amor
y el silencio del silencio, que la muerte.
Dice y se va, como si nada.

Que sea así. Prefiero que no esté
con sus anuncios inconsolables y emigrada
sin respuesta -mientras que la vida avanza
a grandes pasos, lejos de uno- vuelva
y mire, lúcida, un objeto material
hecho de un grupo de palabras abstractas,
de nombres propios y voces:

sólo una escritura en voz baja, hecha
de arrepentimientos, agregados, decepciones.


JORGE GARCÍA SABAL (1948, Balcarce, Provincia de Buenos Aires / 1996, Buenos Aires)
De: "Tabla rasa", 1991, Ediciones del Dock

octubre 30, 2016

Marco Antonio Campos

Marco Antonio Campos


 Camino a Otavalo


                        A Xavier Oquendo y Gabriel Chávez Casazola


Casas en quebradas,
casas mordidas por la roña, casas de tejas sin color
¿Por qué en América Latina los árboles
parecen cuellos cortados en el piso?
¿Pero acaso seremos siempre un país sin país?
Dios migró de aquí hace mucho y se fue por
el camino de la niebla donde nadie vuelve
¿Para qué esperar al que estuvo lejos
y no quería volver a contemplar lo que hizo?
De Carapungo a Calderón
se alza una parroquia
para que el nómada y el solitario
recojan la hierba seca

Un momento, les digo:
la caída azul de una golondrina pequeñísima
es una herida en el paralelo cero

Tremolas y espejean
                                   las hojas de los árboles
con el aire y sol de junio

Cactus elevados, manchas de hierba,
piedra calcárea en las montañas,
arbustos ásperos que espinan

Se huele la quemadura del rastrojo

A veces la vida es tranquila como un punto y aparte
No sigas a Ibarra. ¿Para qué?
Desde lo alto Otavalo te parece
un cuadro en miniatura

Es tal la claridad del lago que
se reflejan intactas las casas en las aguas
La niebla, con pies blancos,
sube despacio
al cráter del volcán

Uno ignora, o apenas si percibe, que
la mayor parte de la vía la anduvo a ciegas

¿Pero cómo vine aquí?



Cefalonia




Era agosto. Era 1988.
Yo veía desde lejos, como si estuviera
en cubierta, la línea verde, la línea larga
verde y sinuosa de la isla de Ítaca.
Oía el silbido de las embarcaciones
a punto de partir.

Bajo el sol en fuego de las cuatro de la tarde
a diario subía la colina para contemplar Ítaca
y oía los versos de los líricos arcaicos en el murmullo
de plata de los olivos. E imaginaba Ítaca.

En los caseríos de la isla miraba a las ancianas
tejer asiduas a la hora del atardecer y a los viejos
hablar como sólo lo hace el rumor de las olas.
Oía pláticas de los ancianos (que me sonaban
pero no entendía) frente a puertas y ventanas
de pequeñas casas albas que fulguraban más
con la fulguración del sol. E imaginaba Ítaca.

Con dos barcelonesas en las noches
cenaba cordero y ensalada,
mal gustaba del vino de resina, y decía que sí,
con seguridad decía que al día siguiente
me embarcaría hacia Ítaca: me esperaba el barco
en el que iría a la isla que era el final de la navegación.
La isla donde pensaba llegar. La isla
donde siempre pensé llegar.
Pero al alba siguiente posponía el viaje
para el alba siguiente y al alba siguiente
para el otro día. Mientras tanto,
subía a diario las colinas, visitaba en el bus
precipitados pueblos, saludaba
de mañana a los recién llegados,
los despedía al partir, y miraba
de tarde desde la colina
la costa esmeralda y ligeramente sinuosa
de la isla de Ítaca. 


MARCO ANTONIO CAMPOS (1949, México, DF, México)
Página recomendada: Coordinación Nacional de Literatura
Imagen: La convención

octubre 29, 2016

Ida Vitale




La palabra     



Expectantes palabras, 
fabulosas en sí, 
promesas de sentidos posibles,
airosas,
aéreas,
aireadas,
ariadnas.
Un breve error
las vuelve ornamentales.
Su indescriptible exactitud
nos borra.

Pájaro, comienzo


Fled is that music: -Do I wake or sleep?
Sigo esta partitura
de violentos latidos,
inaudible,
esta alocada médula
escandida por dentro,
canto sin música,
sin labios.
Canto.
Puedo cantar
en medio del más cauto,
atroz silencio.
Puedo, lo descubro,
en medio de mi estrépito,
parecer una callada playa
sin sonidos,
que atiende, suspensa,
el grito permitido de un pájaro
que llama a amor
al filo de la tarde.


IDA VITALE (1923, Montevideo, Uruguay). Profesora de literatura hasta 1973; obligada a exiliarse por la dictadura en Uruguay. Entre 1974 y 1984 vivío en México y en 1989 se radicó en Austin, Texas, EU. Premio García Lorca 2016. Autora de varios libros de poesía y de artículos periodísticos, ensayos y traducciones.
Fuente: Akantilado
Ver detalles de su biografía en https://es.wikipedia.org/wiki/Ida_Vitale
Páginas recomendadas: Letras Libres, La maja desnuda. Programa radial de poesía

octubre 28, 2016

Emilio Hernán Herrera







La lengua del viento





la lluvia más bella

se iba hasta el fondo

como agua de madrugada

en forma de guadaña sobre el campo

¿acaso era el día del juicio final?

así te ocultás con la tierra mojada

barro impreciso parecido a tu piel



lo más asombroso es el silencio tuyo

escena donde el viento habla por los dos

el amor es más constante que la muerte, leías 

es claro que el tiempo se pierde

demasiado pronto demasiado tarde,

el azul nos separa

de espaldas bajo el diluvio.









La otra rayuela






es como pisar un charco

el agua se nutre de nosotros

caminar y ver una rayuela

sacarle algunas fotos

dibujar con tiza los números

en el pavimento

de eso se trata el juego:

saltar los charcos

sin piedritas ni casilleros

de algún modo

ambos queremos llegar

al mismo lugar desconocido. 






Emilio H. Herrera (1978, Luján, Buenos Aires, Argentina)


De: "Un cuarto azul", El ojo del mármol, 2015


Celedonio Flores

Cantor de tangos Carlos Gardel

Mano a Mano (1923)




Rechiflao en mi tristeza, hoy te evoco y veo que has sido
en mi pobre vida paria sólo una buena mujer;
tu presencia de bacana puso calor en mi nido,
fuiste buena, consecuente y yo sé que me has querido
como no quisiste a nadie, como no podrás querer.

Se dio el juego de remanye cuando vos, pobre percanta,
gambeteabas la pobreza en la casa de pensión;
hoy sos toda una bacana, la vida te ríe y canta,
los morlacos del otario los tirás a la marchanta
como juega el gato maula con el mísero ratón.

Hoy tenés el mate lleno de infelices ilusiones; 
te engrupieron los otarios, los amigos, el gavión;  
la milonga entre magnates con sus locas tentaciones  
donde triunfan y claudican milongueras pretensiones  
se te ha entrado muy adentro en el pobre corazón. 

Nada debo agradecerte, mano a mano hemos quedado,
no me importa lo que has hecho, lo que hacés ni lo que harás;  
los favores recibidos creo habértelos pagado 
y si alguna deuda chica sin querer se me ha olvidado  
en la cuenta del otario que tenés se la cargás.

Mientras tanto que tus triunfos, pobres triunfos pasajeros,  
sean una larga fila de riquezas y placer; 
que el bacán que te acamala tenga pesos duraderos
que te abrás en las paradas con cafishio milongueros,  
y que digan los muchachos: .Es una buena mujer.. 
Y mañana, cuando seas descolado mueble viejo 
y no tengas esperanzas en el pobre corazón, 
si precisás una ayuda, si te hace falta un consejo, 
acordate de este amigo que ha de jugarse el pellejo 
p'ayudarte en lo que pueda cuando llegue la ocasión


Tango de Celedonio Flores. Música de Carlos Gardel y José Razzano
Diccionario lunfardo: Todo tango

octubre 26, 2016

Koulsy Lamko

Koulsy Lamko
KOULSY LAMKO nació en Chad en 1959. Poeta, dramaturgo, narrador, novelista, guionista, actor, y gestor cultural. Estudió Arte, Lengua y Literatura Francesa. Sus obras han sido montadas por compañías de Teatro en África, Europa y Canadá. Promotor del Teatro de la Comunidad en Burkina Faso, fundador y director del Centro para las Artes y el Teatro en la Universidad Nacional de Ruanda.







Ndjaména



Esta puta ciudad
No sabe callar los retozos de los que follan
Esta ciudad de leprosos de dedos entumecidos
Esta ciudad de mentiras donde se matan a los conejos
Que atraviesan por el río un paquete de azúcar
Ciudad horno para cocer el cuero de hipopótamo
Cuando soplan los alisios del árido desierto
Marzo abril mayo junio
Se engancha por completo al ojo, a la jeta, a la nariz
Ciudad polvo

Calles tablero, adoquinadas de bolsas plásticas negras
Aquí delante del hotel de la ciudad
En las inmensas pilas de detritos de botes de basura
Se intercambian anillos de compromiso
Ciudad cenagal de temporada de lluvias, ciudad lacustre
Inundada con la mínima gota de lluvia
No se tiene pie más que en el agua
Casas de adobe y ocupantes
Y de llevar sobre el cráneo sus mocasines
Para la travesía de las calles-riachuelo
Y de afianzar su pantalón sobre los montículos
Antes de volverse a sumergir en el tumulto de Beguinage
Moscas verdes gordas, arácnidos
Coca-rahuachas tristes, en desorden
Preservación fauna; Naturaleza; Ecosistema
Bella reserva para rematar en la UNESCO
A manera de patrimonio de la humanidad
Aquí se sabe conservar la herencia neolítica
Toumai es muy nuestro
Siento los escarabajos peloteros harto alegres
En la fiesta nupcial en el hipódromo
Que regresan a su hoyo a horcajadas
Llevando, rodando vituallas en bolas redondas
Comida de anos defecando
Una gran algalia pesada negra
Enrollando en su viscosidad
La enorme pasta de mijo rojo
Aquí los jardines son escusados
Ciudad carnívora y sanguijuela
La adolescencia viaja hacia la disolución
Ratero, mejilla cuchillada
Se corta los nervios, la carne
Para hacer bandidos
Y los coyotes ingenuos sobre los botes de basura
Escarban pedazos de carne rebelde
Asida al hueso de pollo masticado
Los perros tienen tan débil el hocico
La más mínima tibia es tan pesada de llevar 
Mientras se ahogan los hombres-mosca
Entre los vapores del alambique
La conciencia en la pasta de yuca
Alimenta con cianuro inyectado intravenoso
Que me digan que aquí se descansa
Y no puedo creer que en un destino suicida
¿De qué se descansa en tal desolación?
¿No podíamos continuar caminando?
Mejor algunos pasitos de más
Que haber nacido cansado, agotado y ajetreado
Para decir que aquí
¡Es Njaména! ¡La fatal última parada!


Traducción de Araceli Zuleta Zarco 
Fuente: Voces del Sur. Aproximación a la poesía africana
Imagen: www.lachandsondelacigale.wordpress.com

octubre 22, 2016

Czeslaw Milosz

Czeslaw Milosz


Café



Entre aquellos que se sentaban a la mesa del café,
desde donde en mediodías de invierno
             el escarchado
jardín brillaba en las ventanas,
sólo yo he sobrevivido.
Bien podría si quisiera ir hasta allí
y al tamborilear de mis dedos contra el helado vacío
convocar sombras.
con incredulidad yo toco el frío mármol.

Con incredulidad yo toco mi propia mano.
Ella es, y yo soy, en un devenir eternamente nuevo.
Mientras ellos permanecen encerrados para siempre
en su última palabra, en su última mirada,
como el lejano emperador Valentiniano
o los jefes de los masagetas, de quienes nada sé,
aunque escasamente  ha transcurrido un año, o dos,
o tres.
Aún así puedo cortar árboles en bosques del lejano
norte,
puedo hablar desde un estrado o rodar un filme
usando técnicas de las que ellos jamás oyeron.
Puedo aprender el sabor de frutas de las islas del
                        océano
y ser fotografiado en apropiado traje
desde la segunda mitad del siglo.
Pero ellos siempre son como bustos en levita
y cuellos de holán
en alguna monstruosa enciclopedia.
A veces, cuando la aurora de la tarde
pinta los techos de una pobre calle
y yo contemplo el cielo, veo en las blancas nubes
una mesa bamboleante. El mesero da vueltas
con su bandeja
y ellos me miran y estallan en risas.
Porque si yo no sé lo que es morir a manos
de un hombre,
Ellos lo saben, ellos muy bien lo saben.


Traducción: Bernardo Gómez
Otros poemas de CZESLAW MILOSZ, aquí 
Imagen: El Progreso

octubre 21, 2016

Señalador: Jorge Fondebrider


Jorge Fondebrider









Jorge Fondebrider / Otra iglesia es imposible*







I. Delta del Ebro








Raches decían los carteles

y eran ráfagas brutales, mucha arena,

y el coche se movía. Dijo Andy:

“Mirá qué decadente arquitectura”.

Como de Miramar, le dije. 

 Volvimos atrás treinta veranos y a otros vientos, 

a ráfagas que también eran brutales,

y justo pasamos delante de la casa.

de un tipo que paleaba

arena que sacaba de su casa,

exactamente igual que ahora nosotros 

perdemos la memoria.







III. Perpignan-Narbonne








Desde el tren,

el rastro del viento sobre el agua

y los flamencos color rosa que buscan en el barro.






Y desde el tren,

un bote azul en medio de la nada

a la que llaman Peyriac de Mer.







O sea, el cielo dado vuelta,

volcado sobre el barro

en que flamencos buscan en medio de la nada. 








V. Marsella









Así se ve desde la ventana del hotel:

el mar parece un bosque de palos de velero.

Después, de las ventanas cuelgan sogas de las que cuelga ropa,

y hay dos que hablan en árabe, 

y pasa un corso, y pasa un italiano,

tres chicos detrás de una pelota.

Alzo la vista al otro lado de la calle y veo

la inevitable vieja en el balcón. 

Saludo con la mano. No me responde y entra. Vuelvo al puerto

como quien ve dos veces un fantasma de otro tiempo

y empieza a sospechar. 



*Todos los poemas en el post vinculado de Otra iglesia es imposible


octubre 20, 2016

Toshiko Hirata



















Toshiko Hirata (1955, Shimane, Japón)










Ganó el Gendaishi Shinjinsho (Premio Nuevos poetas) en 1984, lo que lleva a la publicación de su primer libro, Rakkyo no Ongaeshi (Repayment of the Shallots), que se ha traducido al inglés. Autora de más de diez libros de poesía, incluyendo Terminal, Premio Bansui en 1997, de ficción (Sandwich Piano), ensayos y obras de teatro premiadas (Kaiun Radio / Goodman suerte Radio)). Su más reciente libro de poemas es Shinanoka. Los trabajos de Hirata han sido traducidos al inglés, chino, coreano, italiano y ruso. Un traductor principal de la poesía japonesa al inglés, Hiroaki Sato ha ganado el premio PEN American Center Traducción 1982 por From the Country of Eight Islands: Anthology of Japanese Poetry (Anchor Books, 1981, with Burton Watson), así como el Japón-1999 Premio Estados Unidos Amistad Comisión japonesa literaria de traducción por Breeze Through Bamboo: Kanshi of Ema Saikō (Columbia, 1997).





De: Arizona State University

Enlaces: Biblioteca Ignoria



Tesoro









La palabra más hermosa del mundo es Concertgebouw 

Hace cuatro años en Amsterdam mientras me paseaba en el tranvía de la tarde 


vi un edificio enorme frente a mí Te pregunté: ¿Qué es esto? 


Concertgebouw —Respondiste. 


Concertgebouw En ese entonces no sabía qué era eso pero tu voz que lo susurró fue tan linda que a partir de ese momento esa palabra se volvió  


    mi tesoro 


No había escuchado a alguien 


decirla antes ni después y fue la única vez que susurraste 


esa palabra que escuché sólo una vez 


Yo fui la única que oyó en aquel momento esa blanda voz tuya 


Escrito aquí de esta manera Mi tesoro de pronto pierde su brillo 


se convierte en algo menos que el cadáver de una cigarra 


Para desechar una cosa importante confesé mi secreto Para olvidarme de esa palabra y también de ti  


Adiós mi Concertgebouw 


Jamás volveré a enamorarme de ti Las cosas importantes hay que tirarlas una y mil veces 


Hasta el rocío dulce de la separación pierde sabor al ser escrito aquí 


Ni siquiera siento una herida 


Qué pena 








Imagen: Vagabond Press 



octubre 19, 2016

Libros


Ayer recibí estos libros. Muchas gracias, Catalina Boccardo








Collage, Ediciones en Danza,2015
Territorios, Ediciones del Dock, 2011
Formosa, El suri porfiado, 2015

Poemas, aquí

octubre 18, 2016

Alberto Cisnero


Alberto Cisnero

​​Libros: La sustancia en infracción (2002), Los dados de la muerte (2004), Mil brillos apagados (2007), Akullico (2009), El precursor químico (2009), Tagsales (2010), Adiós y hasta pronto (2010), El movimiento obrero granizado (2011), Robé un auto para trasladarme a las soledades vivientes (2012), Ajab (2012), Oquei, gracias (2013), Las casas (2013), Forma parte de mi guerra (2015) y las novelas Hablamos cuando se pueda (2011) y Treinta dineros (2012) y Drugstore (2015).​​​​​​El límite de la materia (Ediciones Ruinas Circulares,2012),Tagsales (Encausto Edictores,2013), Adiós y hasta pronto ( Dio Fetente, 2013), El movimiento obrero granizado (Barnacle, 2014) y Robé un auto para trasladarme a las soledades vivientes (Barnacle, 2015).
http://www.albertocisnero.wix.com/home


ME canto a mí mismo. a lo que tengo de débil
e inadaptado. es el cruce de los caminos, hijo.
en mi propio beneficio y para el lucro de cualquier
otro. es mejor guardar el debido silencio
cuando entra a fallar una gracia. con frecuencia
podés conseguirte otra. somos de la vieja estirpe,
de la más dura alevosía. si algunos de nosotros,
alcohólicos y penitentes, cae enfermo o tiene
problemas, podemos llamarnos. desde nuestros
corazones siempre nos estamos diciendo
bienvenido a casa, estuve lejos demasiado
tiempo pero regresé vivo. somos autores
de los hechos sin ser sus cómplices. acá
se paga en la puerta de salida.




SUCEDIÓ todo eso, sucedió y ya no sucede,
algo vivo y quizá definitivo que, como un dique,
tenía su punto de menor resistencia.
sin que yo lo merezca, me favoreció en la niebla 
o las nubes, según hubiera sol o lloviese. uno
espera y se despide de lo mismo. agua lustral
hasta el agua de los caños. ni el oro, ni la paga:
tengas noche feliz y dulce sueño. te doy estas 
señales. el rumor, luego lo abrupto. surgirán
ya las flores. si de eso hablábamos.

Otros poemas de ALBERTO CISNERO, aquí

octubre 16, 2016

Marisa Negri

La lana es la vida. Es el arreo con silbido y buen perro hacia la esquila y el hilado torcido para la resistencia. Los más antiguos no están y nadie quedará cuando nos vayamos yendo. Madrecita tejía ponchos bordados que no alcancé a aprender: roble, canelo, pello pello, tenía 12 años cuando todo empezaba. Madeja cruda teñida con barba de palo, tiene que hervir para que tome el color. El punto ceñido apacigua el viento, las agujas nunca se dirigen al pecho.

Mi padre esquilaba con la oveja amarrada en tres patas y entregaba a las mujeres de la casa el puro vellón con su grasita que las mujeres hilaban sin lavar sobre un huso de palo.

Las viejas vieron, todas las hojas daban los colores; el mechay, el amarillo y el azul lo hacía la madera. Se iniciaron entonces en la ciencia del teñido. En un perol de aluminio hervir cáscara de árbol, flores de dalia, orujo de manzana. Los días largos se tejían en el patio, la casa era una sola. Los niños no se dejaban fuera de las cosas, vendían los tejidos en la escuela para comprar zapatos.


De: "Hebra", La Gran Nilson, 2016)
MARISA NEGRI (1971, Buenos Aires, Argentina)

Publicó Caballos de arena, 2003; Estuario, 2008; El jardín de las estrelicias (con Maggie de Koenisberg), 2010. Realizó también la antología poética de Olga Orozco El jardín posible (2009) y la compilación de la obra periodística de Orozco en Yo, Claudia (2012). La selección corre a cargo de Rocío Wittib
Enlaces: Círculo de Poesía
Imagen: Círculo de Poesía

octubre 15, 2016

Diego L. García

Poesía argentina


LA barba de leopoldo II moja  
en la sopa un rostro negro  

que no vuelve / no 
los diamantes ya no pueden  
cruzar el mediterráneo 
sin los huesos del hijo 
de otro hijo / así leopoldo  
no rema ni se pone 
el salvavidas naranja 



MONEDA-ojo de propina  
sin distancia para mirar 
porque “Indépendant” significa para él 
que su barba flota a salvo / a tiempo 
para contar todo lo que hay que contar todo  
aquel cuerpo que le pertenece 
aunque ya se vea un poco arruinado por  
el agua / qué pena / qué otra cosa 
podría tener algún sentido para nombrar 
a un Estado / su propiedad / como otros  
que también hacen señas en altamar 
¿los ves? 

la ley del revólver miramos 

mientras la lluvia nos revuelve entre las bolsas  
de basura con la cara de quien 
ha clausurado el ojo 
entre varas espesas / neuronas menores  
equipadas para borrar hasta el respiro 
si la escena no saliera 
como en su sueño más empalagoso  
el bigote pegoteado 
en la miel del western dice 
en este lejano oeste / sur nos quedamos  
a cultivar campos de exterminio 
donde las palabras simulan 
una granja arcádica / 
el verdadero creyente no descansa de  
producir embutidos 
que disparan por él 



a Juan M. 



EL doctor strangelove puede caminar  
sobre la muerte / puede 

bailar en el rebote de esquirlas  
contra madres perforadas  
porque su lengua 
es la lengua dada 
pasea por nuestras vidrieras y piensa  
que ha sido muy corto 
el tiempo que dedicó a oler  
el café en la mañana  
algunos caen a su lado 
en charcos transparentes  
de vida líquida 
dos de azúcar en el noticiero vip  
qué otra cosa 
podría preocuparlo 



interferencia en concierto  
ya han desalojado 

las partituras 
aquel pibe que apedreaba el dictado  
dirige la danza en la esquina 
no tiene porqué  
pero es demasiado 
larga la telenovela policial 

¿quién has sido 
en todas esas escenas? 

la cacería 
es una caja china que te encuentra  
en el vacío de cada eslabón 


DIEGO L. GARCÍA (1983, Berazategui, Provincia de Buenos Aires, Argentina)
De: "Esa trampa de ver", Añosluz Editora, 2016