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Mostrando las entradas de julio, 2012

Bo Carpelan

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El manantial A distancia, cruzando los campos se oye, débil pero nítidamente el manantial de primavera. Escucho, me acerco. Por los bosques estivales, perfumados de sol y frescor, suenan los ecos del agua cantarina. Sigo mi camino, buscando. Ya se vislumbra por entre las copas de los árboles otoñales el valle donde susurra el escondido arroyo. Tengo que descansar. Como si hubiese nieve en el aire, como si los pasos fuesen infinitos. Escucho, estoy cerca. La voz del manantial, más débil, continuamente allí, invisible. BO CARPELAN  (1926, Helsinki / 2011, Spoo, Finladia) Imagen: 375 Humanistis

La histeria de la palabra poética, por Cristian Vitale

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                                                                                                               Je suis  caché et je ne le suis pas (Arthur Rimbaud) Las palabras nunca son lo mejor para estar desnudos (Luis Alberto Spinetta) Poesía eres tú (Gustavo Adolfo Bécquer) Como buen maestro que fue, Freud recurrió a la metáfora. Dijo: la histérica es esencialmente dos cosas: puritana y puta. Pero todo a un tiempo. Supo ser más gráfico. La histérica usa ambas manos en simultáneo: con una se levanta la pollera, con la otra se cubre. De haberle dado la cronología, hubiera adjuntado la postal de Marilyn a su reveladora metáfora. Luis Alberto Spinetta también fue metafórico. Dijo inolvidablemente: “las pal...

Osvaldo Bossi

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La marea de la noche, otra vez La marea de la noche, otra vez vendrá y se llevará todo, o casi todo. Mientras tanto, debo pensar en mi red como si fuera un pescador experto el instante fugitivo.                                   Lo hago. Apoyado contra la mesa del bar espero a que él defina, una vez más el golpe que dará la bola blanca contra la bola rayada, con ese efecto calculado – especie de rotación y traslación, que determinará el impacto de una esfera contra la otra, del que yo tomo mis primeras lecciones. Acerca el taco, afila el ojo, el cuerpo apenas inclinado hacia adelante, me dice cómo va a ser el golpe, y el golpe se produce efectivamente en la realidad:                                                       seco, preciso. Cada tanto, un bufido tenue sale de ...

Gonçalo Tavares

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El mapa Siempre sentí la matemática como una presencia física, en relación a ella me veo como alguien que no consigue olvidar el pulso porque viste una camisa demasiado apretada en las mangas. perdónenme la imagen: como en un bar de putas donde se va a beber una cerveza y provocar con nuestra indiferencia el deseo interesado de las mujeres, la matemática es esto: un mundo donde entro para sentirme excluido; para percibir, en el fondo, que el lenguaje en relación con los números y con sus cálculos, es un sistema, al mismo tiempo, millonario y menesteroso. Escribir no es más inteligente que resolver una ecuación; ¿por qué opté por escribir? No lo sé. O quizá lo sabía: entre la posibilidad de acertar mucho, existente en la matemática, y la posibilidad de errar mucho, que existe en la escritura (errar de errante, de caminar más o menos sin una meta) opté instintivamente por la segunda. Escribo porque perdí el mapa. Palabras, actos La ironía enseña a sabotear una frase como se hace con un m...

Marcelo Leites

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Moebius Y ahora el sonido de las olas llega en forma de relente desde la árida superficie de la roca en la que se ignora si alguna vez hubo un sonido de olas y una mujer acostada sobre la arena insistente zumba sin embargo como una mosca y trae olor de té helado y dos labios pegados a las tazas y líquido amarillo que entra a la garganta lentamente mientras la arena ya no es arena y el sonido de las olas llega sólo después en forma de relente a otra playa a esta noche y no se sabe si ocurrió algo o si las olas son imaginarias a la distancia donde una mujer todavía espera acostada en la arena y la taza de té sube amarillo hasta su garganta y no hay nadie con ella salvo el sabor húmedo que vuelve como una sombra que no termina de sacarse, de encima y la roca deja lugar al corazón del hombre del que se ignora todo salvo que alguna vez estuvo no se sabe si estuvo en una playa no se sabe si imaginaria donde el sonido de las olas en forma de relente llegaba después a su memoria y la mujer en ...

Bernard Noël

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1.      y ahora el que habla ha cerrado la puerta al devenir ser pobre dice lo he sido lo seré toda la vida el mundo tal como va se para un momento al borde de lo que esconde la esperanza es de siempre la lengua podrida de lo aceptable su vieja descomposición apesta de pronto en la garganta no hay excusa para el mantenimiento del desamparo pero todo contribuye en la moral y la ley a la justicia se siente eso llega luego la mirada loca de quien vio la muerte entonces se busca en torno la vida por debajo de la vida cuando el mundo era un poco más joven bastaba levantar el puño el porvenir se ponía a cantar al fondo de la bella ilusión todos tienen miedo ahora de perder lo que ya han perdido mientras a cada uno el deseo de seguridad le mete en la cabeza una soledad ávida de lo mismo que la hace insaciable el vínculo social de donde su desdicha podría sacar el único descanso los vivos a diferencia de los muertos no pueden revivir el serrín de su conciencia les llena de polvo ...

Homero Aridjis

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A veces uno toca el cuerpo A veces uno toca un cuerpo  y lo despierta por él pasamos la noche que se abre la pulsación sensible de los brazos marinos y como al mar lo amamos como a un canto desnudo como al solo verano Le decimos luz como se dice ahora le decimos ayer y otras partes lo llenamos de cuerpos  y de cuerpos de gaviotas  que son nuestras gaviotas Lo vamos escalando punta a punta con orillas y techos y aldabas con hoteles y cauces y memorias y paisajes y tiempo y asteroides Lo colmamos de nosotros y de alma de collares de islas y de alma Lo sentimos vivir y cotidiano lo sentimos hermoso pero sombra Es tu nombre y es también octubre Es tu nombre y es también octubre es el diván y tus ungüentos es ella tú la joven de las turbaciones y son las palomas en vuelos secretos y el último escalón de la torre y es la amada acechando el amor en antemuros y es lo dable en cada movimiento y los objetos y son los pabellones y el no estar del todo en una acción y es el Cantar de...

Euler Granda

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Mía Oh rota, oh carcamal, recontra mía, hasta cuando no pueda más; hasta la cacha mía; en las malas y en las peores pegada a mí, a mí adherida; pereciente ventosa, liquen, jarro viejo, queloide, que a veces da vergüenza acostarse contigo. Como los que no pisan en el suelo yo renegué de ti, yo te mandé a comer en la cocina; al virar las esquinas te pateaba pero tú me seguías; para dejarte atrás me ponía a volar pero tú me seguías; me emborrachaba y vomitaba pero tú me seguías y cuando me quitaba la peluca de las buenas costumbres y me tiraba de cabeza en el silencio al lado me gemías como un perro. Tú me comprendes, las mujeres a veces, te echaba a que durmieras en la calle, me escondía de ti, pero tú me seguías y hasta hubo un momento que llegué a creerme demasiado bueno para ti, pero igual me seguías. Oh! miísima, oh! contrahecha, oh! patoja, oh! tuerta, oh! desdentada, bacinilla de perro, oh! vida sarnosamente mía, he regresado a ti hasta que llegue el día en que no puedas soportarme...

Fernando G. Toledo

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Hotel alejamiento      Es la mañana Y una cuerda Puede estar ahora Quebrándose «Estamos hechos para ser mudos» decís Y mientras termina de tenderse el adiós Llora cada uno en su silencio Como si quisiéramos entender la luna Como si fuéramos a acompañar esta lluvia O como si dejáramos volcarse En la arena de un desierto El vaso de nuestra sed. 9 40 watts de luz Y una ventana que da a la noche Música involuntaria de los autos Lámparas que se secan Y el sueño a modo De intervalo Entre el día perdido Y el día que está por perderse. 10/Ventana Frota el viento a la Tierra Como a la lámpara de Aladino Todo es en vano: Arriba está el cielo Abajo no hay un mísero deseo cumplido. FERNANDO G. TOLEDO (1974, San Martín, Provincia de Mendoza, Argentina) Textos e imagen: Página oficial de Fernando Toledo

Víctor Botas

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La Venganza   Ponerte un nombre: Dafne, Isis, Diosa,  o simplemente Nadie, como Ulises.  Nadie o Nada. O tal vez. Y convertirte  en sólo una ficción –en nada menos  que una ficción sin muerte-, un alto espectro  que agita su melena, frunce el ceño,  congrega la belleza en esos ojos,  y se escapa de mí como la corza  del cazador, bajo la plata antigua  de la celeste luna de los bosques,  mientras la noche teje delicadas  rosas de sangre que en la sombra abren  sus pétalos, y mueren en tu pelo.  Bien lo sé, es mi destino: urdir fantasmas,  temblorosos perfiles, formas huecas,  curiosos arabescos que aquí dejo  sorprendidos, clavados en la hoja.  Y también estar solo. Estar muy solo.  Rodeado de hidras, voces, lenguas  Que enloquecidas corren por mi cuarto,  Furtivas y temibles, como ratas.  Pero yo aún sé vengarme: un diacepán,  y se van todas juntas a hacer gárgaras. VÍCTOR ...

Jorge Leónidas Escudero

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Tal cual Me veo en esa foto jovencito en campo de San Juan, estoy sentao en un carro sin ruedas. Parece que me siento feliz. Me cuelga de la boca provocativamente un cigarrillo que dice mírenlo a este, se hace el triunfador y veremos después qué va a pasar con él. Joven amigo, me da alegría verte y que hayas venido a visitarme. Ya sé, quisieras saber qué hago hoy, y sí, anduve tras el rastro de algo maravilloso pero igual que vos me quedé sentao en un carro sin ruedas. De:  El que tiene sed JORGE LEÓNIDAS ESCUDERO  (1920 / 2016, San Juan, Provincia de San Juan)

Mark Strand

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Incendio  A veces, cuando había un incendio yo entraba caminando: salía sano y salvo y proseguía mi camino: para mí era tan sólo algo más que había hecho. Extinguir el incendio  se lo dejaba a otros, que venían corriendo hacia la nube de humo con escobas y mantas para apagar las llamas. Tras lograrlo, formaban un grupito para hablar de lo que habían visto, y de los afortunados que habían sido de contemplar el lustre del calor, el efecto que tienen las cenizas de mover al silencio, pero aun más de haber conocido el perfume del papel que se quema, el rumor de palabras exhalando su último suspiro. Enlaces.  http://elpoetaocasional.blogspot.com.ar/search/label/Mark%20Strand De: "Me va a encantar el siglo XXI", Ediciones Gog y Magog, 2011 Imagen: www.gedichtenvandiet.blogspot.com MARK STRAND, POETA DE LA AUSENCIA Mark Strand se murió en Brooklyn cuando el invierno, au sente todavía, comienza a asomar su luz esquiva. Fue el sábado, en pleno puente de Acción de Gracias, con frío...

El bar de Folies Bergere, de Edoaurd Manet

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El Folies-Bergère era uno de los cafés-concierto parisienses de finales del siglo XIX. A ellos acudía gente de todas las clases sociales a comer y beber, a divertirse y, sobre todo, a ver y ser visto. Las botellas de la barra así lo indican: al lado del champán, bebida de la alta sociedad y de la gente adinerada, hay una botella de cerveza inglesa Bass -identificable por el triángulo rojo de la etiqueta-, asociada a las clases populares. El mundo retratado por Manet en esta pintura es el mismo que aparece en novelas de Emile Zola, como Nana. La composición del cuadro esuna estructura centrada por la camarera Suzon, inmersa en sus pensamientos,ensimismada; a su izquierda se apiñan los clientes y la derecha lo ocupan lo que parece ser el reflejo de Suzon hablando con un cliente. La platea reflejada en el espejo forma una franja horizontal que divide en dos el cuadro. La barra y su reflejo definen también otras líneas horizontales. Suzon y las botellas actúan como elemento de unión de est...

Manuel Juliá

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Ya no hay viento     Hace mucho que no nos miramos a los ojos o nos sentamos juntos en un banco y comentamos que ya no hay viento, que estamos al final pero algo puede ser un comienzo, hace mucho que ya no me abrigas en una noche fresca que aguanta sus luces todavía, que suelta un vapor de nicotina y niebla y me siento como un pájaro desnudo o como un pobre cachorro de sombra futura que se hiere con las voces lejanas, y ya no hay viento, el día se queda sin poderse mover, preguntándose por qué nadie sabe la hora de irse de la vida o de salir al aire después de morir un rato con el latido de tus cabellos en mis manos, hace mucho que no nos sentamos sobre un banco que tengo escondido en la maleza de un jardín construido con el viento de las arañas y la luz de las heridas del vacío ya se está olvidando de nosotros, hace mucho que no hablamos de tú a tú, como amigos que desconocen que el futuro está en el pasado y que el amor en sus labios sigue existiendo sin que sus labios ...