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Mostrando las entradas de marzo, 2014

Epígrafe

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¿Quién es Louise Bogan que cita Raymond Carver? Enlaces: Emma Gunst ;  Poetry Foundation

Raymond Carver: "Quedé tumbado hasta que se rompió el día..."

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Circulación Y al fin todos están reunidos                 Louise Bogan Para cuando empecé a notar dolor y desperté, la luz de la luna inundaba el cuarto. Tenía el brazo paralizado, sujeto como un viejo ancla bajo tu espalda. estabas soñando, dijiste luego, que llegabas pronto a un baile. Pero después de un momento de ansiedad, estabas perfectamente porque en realidad era un mercado callejero, y los zapatos que llevabas, o no llevabas, era los adecuados para eso. "Ayúdame" - dije. Y traté de alzar el brazo. Pero allí se quedó, doliéndome incapaz de alzarse por sí solo. "¿Qué te pasa?" - y me quedé mudo, inmóvil. Le gritamos, y aumentó el miedo cuando no respondió. "Se me ha dormido" - dije, y al oír estas palabras comprendí lo absurdo que era. Pero no conseguía reir. Nos las arreglamos, entre los dos, para levantarlo. Este no es mi brazo - es lo que seguía pensando cuando le dimos golpes, lo pellizcamos, y lo devolvimos a la vida, Nos dijimos poca...

Edith Södergran

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Nadie te había advertido Nadie te había advertido que este baile podría durar tanto, tú has entrado como para participar en un juego que se puede dejar para volver a casa a comer o a dormir cuando llega la noche y la noche llega, pero las manos que te agarran te mantienen en el corro, no te sueltan, después de un discreto intento te rindes, continúas el juego, sigues sonriendo pero con otra sonrisa, aún no acabas de creer que va en serio a pesar de que el baile prosigue por la noche y que las sombras se mueven largas y duras como una carne negra, y el primer horror te golpea cuando por fin comprendes que era justo eso, tu propia vida, pero superas ese horror y decides que puedes vivir con él, y se desvanece cuando llega la primera alegría, después un segundo horror más grande y una alegría más grande y los pasos del baile prosiguen cada vez más profundos en días y noches, y tú te ríes y llores las risas de todos y los llantos de todos, y bailas cada vez mejor, inventas nuevos pasos y s...

Laura Giordani

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"Tenían como una lepra la infancia devorándoles el pecho" Clarice Lispector    Tormentas de tierra zulquis escuerzos las tazas que habían venido de Europa descascaradas las fotos de niños ya muertos las paspaduras el primer vello en el pubis fruto que se volvía extraño la infancia un carozo de durazno trepanado por hormigas negras papá silbando en el patio mientras quema sus libros todas las memorias amarilleando bajo el cráneo nostalgia: esta dulce podredumbre en la espalda esta pútrida dulcedumbre de las palabras que no mueren del todo como esas hojas que antes de desaparecer agonizan juntas en parvas exudando el fervor del verano y la savia Enlaces:  El poeta ocasional De: "Materia oscura", Ediciones del Baile del Sol, 2010 Imagen: Facebook de LG

Daiana Henderson

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Dicha Sigo encontrando cierta dicha en ir en bicicleta hasta tu casa. Remar no se trata de llegar a la isla, es disfrutar el trayecto –dijo Ricardo cuando nos enseñó. Cada desplazamiento tiene su clave sensitiva. Bajo los cambios para subir, después apoyo el peso del cuerpo en los pedales y me dejo caer en picada. Se entretejen nudos en los pelos cuando se ponen a flamear hacia atrás. Las construcciones van perdiendo altura, una estela de humo atraviesa el cielo, dibujada con la punta de una fábrica. Aterrizo en la entrada  de tu casa. Las cosas  andan bastante mal ahí adentro o en cualquier otro reducto que tengamos que compartir. Puedo aceptar que ya no nos queremos como antes, pero si insisto, es porque la distancia fabricada entre nosotros es tan hermosa y delicada como ningún otro trayecto que conozca hasta ahora. DAIANA HENDERSON  (1988, Paraná, Provincia de Entre Ríos, Argentina) Fuente: Facebook de Claudia Masín Imagen: www.lasvueltasdelcamino.blogspot.com

Elfriede Gerstl

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Lo que sigue siendo deseable y lo que no el tiempo que me queda es una cuerda que pareciera ceder mis días guisantes lanzados al cazo sin cuidado qué podría despertar mi curiosidad nunca tuve ganas de ir hasta una cordillera de la India estudiar la pobreza y la ignorancia tampoco necesito espiar el bramido de una cascada ni contemplar a los turistas contemplar no pueden deshacerse de mí las montañas las dejo en paz visito ciudades como cafés sin previa nostalgia algunas personas me mantienen girando y activa su consentimiento es la cumbre de mi dicha su comprensión de mis expediciones mentales mi meta en el viaje ELFRIEDE GERSTL  (1932 / 2009, Viena, Austria) Fuente: Página Facebook de Jonio González Imagen: www.kritische-ausgabe.de

Joaquín O. Giannuzzi

Anémonas de Matisse      Qué materia ligera para el ojo    sometido a presión. Girando  sobre cada eje verde, se agrupan  en explosiones suaves  de rojo, violeta y blanco totalmente recientes  hacia un centro de ingrávidos objetos. Dominación frontal, casi con nada y al descuido en la hora indistinta, cuando todo está bien. Alegrías de agua liviana en un solo plano. La gracia más conforme de estar allí como en el campo de una dulce costumbre. Un poco ebria la perspectiva asegura la inestable sociedad de las cosas. Pero amar el mundo, su abundante presente, es obtener más luz: esta celebración de la apariencia que sin embargo se sostiene hasta el fin. Enlaces:  El poeta ocasional De "Violín obligado", Libros de Tierra Firme, 1984

Isabel Bono

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SALIR  a la calle sin otro trabajo que vagar sin objetivo entretener el miedo se convierte en superstición nos dirán qué hacer tú y yo parados en el centro de la muchedumbre uno piensa en una flecha de alguna manera el dolor desaparece como la luz menguante de los charcos YA  he pasado por esto ya tuve un deseo irreprimible por ser otras personas por tener otra edad y otro domicilio nunca llegaré a entender por qué sólo una vida y por qué precisamente ésta siempre tan lejos ISABEL BONO  (1964, Málaga, España) De: www.babab.com Imagen: www.andalucialadia.es

Li-Young Lee

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Pequeño Padre Enterré a mi padre en el cielo. Desde entonces, los pájaros lo limpian y peinan cada mañana y lo tapan con las sábanas hasta arriba cada noche. Enterré a mi padre bajo tierra. Desde entonces, mis escaleras sólo van hacia abajo y toda la tierra se convirtió en una casa cuyos cuartos son las horas, cuyas puertas permanecen abiertas a la tarde, recibiendo a un invitado tras otro. A veces veo detrás de ellos las mesas dispuestas para un casamiento. Enterré a mi padre en mi corazón. Ahora crece dentro mío mi extraño hijo, mi pequeña raíz que no bebe leche, pequeño y pálido pie hundido en la noche, pequeño reloj que sale recién mojado del fuego, pequeña uva, padre del futuro vino, un hijo fruto de su propio hijo, pequeño padre que rescato con mi vida. LI-YOUNG LEE  (1957, Jakarta, Indonesia. En 1964 su familia se instaló en los Estados Unidos de NA)  Versión: Tom Maver Fuente: www.hastadondellegalavoz.blogspot.com  Imagen: Poet Mom Little Father I buried my father...

Niní Bernardello

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Un marco de plástico verde con relieve dorado guarda un retrato de historia forzosa. Veo la casa envuelta en hule gastado con flores adversas y azúcar derramado a los pies de todos. Aquellas botas claras de descarne emergiendo como un relámpago loco en medio de la habitación. La copa de vino santo rebalsa sobre cenizas y chisporrotea el rescoldo. La cola de un pavo real tejido mira con mil ojos la escena. Estoy en un lugar argentino, de piedra, de aguas, de trinos. Espacio calado sobre el cielo, vacío sobre vacío. NINÍ BERNARDELLO  (1940, Cosquín, Provincia de Córdoba, / 2020,  Río Grande, Tierra del Fuego, Argentina) De: Facebook / Valeria Cervero Imagen: www.pagina12com.ar

Luis Benítez: Lo que nos amenaza desde una mosca chillando furiosa en la cortina.

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El cotillón de las tinieblas      Las llaves rotas, las monedas sin valor,  esos  teléfonos anónimos recobrados de un bolsillo,  el  polvo de las paredes, de los muebles, las ventanas.  El  polvo que cubre toda la tierra  como  un segundo mar, en seco.  Una  mancha en la ropa que continúa en la carne,  un  grito y después un susurro y después el silencio  que a  duras penas se disfraza de resto de la tarde. Un  llamado sin voz, despertarse buscando un  algo indefinido que a nuestro lado se desangra y  difumina y que olvidamos por grados. Lo  que nos amenaza desde una mosca chillando  furiosa en la cortina. Una  misma situación, las idénticas palabras, que  cada cuatro exactos años se repiten con  la morosa precisión con la que baja, de  nuevo, un ascensor. Las  cosas que nos miran fijamente, desde  las vidrieras cerradas, cada  vez que pasamos ...

Vittorio Sereni

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Cita a una hora insólita La ciudad —me digo— donde la sombra casi más deliciosa es de la luz apenas brilla renovada en la mañana… «…seca la tormenta de esta noche» —ríe mi alegría retornada junto a mí tras un breve desapego. «Seca al sol sus contradicciones» —torvo, casi a punto de creer, replico. Mas la forma la imagen el semblante —de ángel habría dicho en otros tiempos— renacido a mi lado en el escaparate: «Querido —se burla abiertamente— querido, con ese aire de vacaciones. ¿Y piensas en la ciudad socialista?». Ha vencido. Y ya me relajo: «No llegaré a verla» le respondo.                                                (No estaremos más juntos, debería decir). «Pero es justo, haces bien en no atenderme si digo estas c osas, si las digo por odio hacia alguien o rabia por algo. Pero cree en la otra cosa que se abre camino en mí de tanto en tanto que en sí las otras in...

Máximo Simpson

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Poema de año nuevo Tan mortal como el otro, tan reciente, es un año tan año que da pena, que da llanto y da rabia. Eso eso simplemente: tan pequeño, tan efímero rostro, tan escaso, tan difunto y floral, que lo veo pasar desenrollando variados arrebatos, diminutas acciones, coyunturas y brindis, como el buen empleado de oficina, impasible escribano de los muertos, que dejará a su vez un almanaque, una silla y un sueldo para otro. Minúsculas reyertas con sus golpes de mano, los gestos estruendosos y las revoluciones, los precarios destinos navegando en la gota del año inmemorial que se repite, me ponen melancólico, irritable. Sin embargo a mí esto no me arredra, no me me estorba empezar todo de nuevo: ordené mis carpetas, discipliné el declive de mis años, esta gran inquietud que me atenaza, y me dispuse a ser, a ser nomás un hombre, con el desbarajuste que sostengo, con mi gran ansiedad desaforada, y así compaginados mis recelos, metodizada el ansia, con mi tormento en regla, yo me pues...

Robin Myers

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El retorno Ésta es la calle donde naciste. Ésta es la llave que se te cayó en la nieve, y éste es el abrigo que te pusiste para ir a buscarla. Éste es el cielo visto desde la ventanilla del avión, la mañana que te fuiste del país. Éste es el lugar del que pensabas que jamás te irías. Éste es el sándwich que comiste en la escalinata de una iglesia, las migas que les diste a las palomas. Ésta es la funda de la almohada que todavía tiene pelos tuyos. Esto es el verano. Éste es el continente que cruzaste, la carta que pusiste a lavar con la ropa por error, el cuchillo con el que te cortaste picando una cebolla. Ésta es la maravilla de poder reconocer a un amigo por su tos en el cuarto de al lado. Esto, aunque estás durmiendo, es un ratón debajo de las tablas de madera del piso, y ésta es la luz que las recubre, y éstas son las sombras que salpican la columna vertebral de alguien que está acostado boca abajo. Esto es casi lo que querías decir. Esto es alguien que toca una pieza de Brahms en...

Damián Lagos Fernandoy, un poema inédito

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En la mazmorra escribe en tu lecho final escribe cada minuto cuenta el valor de los signos en el impulso escribe escribe llegado el caso será ceniza de su tiempo Escribe el sol en tu cara también su mirada abunda escribe acacias y espectro escribe como arañas el cajón oblongo escribe la gota cae sin preludios escribe en el ruido aviones que matan escribe talla la piedra la carta a los cautivos Escribe en el aire resiste el viento y la tierra como ese olivo en el salitre encadenado a un perro que ha escapado hace siglos en los cuarteles de invierno escribe malatesta Escribe no importa el hambre escribe alacalufes y déjalos ir las palabras llenas de vida tu vida. Enlaces:  El poeta ocasional Imagen: www.poetasaltuntun.blogspot.com

Nora Perusin lee a Cesare Pavese

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Los mares del sur Caminamos una tarde sobre la ladera de una colina, en silencio. En la sombra del tardo crepúsculo mi primo es un gigante vestido de blanco, que se mueve tranquilo, el rostro bronceado, taciturno. Callar es nuestra virtud. Algún antepasado nuestro debe de haber estado muy solo, un gran hombre entre idiotas o un pobre loco, para enseñar a los suyos tanto silencio. Mi primo habló esta tarde. Me pidió que subiera con él: desde la cumbre se divisa en las noches serenas el reflejo del faro, lejano, de Turín. "Tú que vives en Turín -me dijo-... pero tienes razón, la vida se vive lejos de la tierra: se progresa y se goza; luego, cuando se regresa, como yo, a los cuarenta, se encuentra todo nuevo. Las Langas no se pierden". Todo esto me dijo y no habla italiano sino el lento dialecto que, como estas mismas piedras, es tan áspero que veinte años de idiomas y de océanos diversos no consiguieron pulirlo. Y camina por la cuesta con la mirada ensimismada que vi, de chico,...