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julio 31, 2015

Haris Vlavianós

Poeta griego con con el ceño adusto, lleva puesto unos anteojos. Su mano sostiene la cabeza

Hotel Insomnia




de noche
    con la luna llena de las contradicciones
       bailando en la cúpula de tu mente

piensas en cambiar el papel
en quitarte al fin la máscara de la pena

ayer
        encantado por las posibilidades de los sentimientos escribiste:

sólo como pasión tiene sentido el amor
todo espíritu profundo necesita una máscara
porque así lo demanda la sutileza de su preocupación

hoy
    bajo este cielo predecible
       quieres pensar
    que la avenida a tus pies se abre
termina en algún sitio
     en una resolución final de la materia
         en un resumen que te permitirá admirar o temer
el desarrollo predestinado de la historia

tu historia

en cuyos episodios dramáticos
   buscas reconocer una señal de afirmación
       la seguridad de la recompensa

la luz brilla
    "la luz siempre está brillando"

es tarde sin embargo
para hojear el momento
(la vida no es un argumento / la vida no es una discusión)

nadie tiene ganas de leer más
ni tú tampoco     (que hable el texto)
que cansada por la intensidad
de las últimas horas
descuelgas el teléfono

"un expresso doble"

(como siempre,
el mejor somnífero).



Hotel Insomnia




at night
    with the full moon of contradictions
        shining on the dome of your mind

you are thinking of changing roles
    of finally taking the mask of grief off


yesterday
        enchanted by the possibilities of your feelings you wrote:

only love as passion has meaning
every profound spirit needs a mask
– thus the subtlety of its embarrassment demands

today
    under this predictable sky
        you want to think
    that the avenue stretching at your feet
ends somewhere –
    to a final resolution of the matter
        to a synopsis that will allow you to stand in awe of
the predestined unfolding of the story


    your story –

in whose dramatic episodes
    you seek to recognize the beckoning of affirmation
        the assurance of reward


the light is glaring
“the light is always glaring”

it is late though
to leaf through the moment         (life is not an argument)

no one feels like reading any more
neither do you                    (let the texts speak)
who exhausted by the intensity
of the last hours
pick up the phone

“a double espresso”

(as always the best sleeping pill)


HARIS VLAVIANÓS
 (1957, Roma, Italia)

Fuente: http://www.365traducciones.blogspot.com.ar/2005/09/un-poema-griego-contemporaneo-haris.html
Imagen en Googlereads

julio 28, 2015

Esteban Peicovich

Esteban PeicovichMi mujer en Rayos



Un amoroso estudio radiográfico de mi mujer
permite comprobar que la naturaleza
contempló también su belleza interior.

Por ejemplo, esas teselas bizantinas
caídas por el tallo de su guitarra oculta.

Se le ve en su vestido más noche
la desnuda luciérnaga.
Hay ese breve recodo en su columna
y luego la protocolaria curva sonriente
sobre la que descansa el sistema
de su elegancia serenamente náutica.

Hay sus riñones, con ronroneo de Alhambra
y el arco dispensador de sus caderas,
un miriñaque obsceno
ofrecido hasta el fin.

Y hay la Vía Láctea en viaje intercostal
y una rosa que dice si y no, desde un andamio.

También se muestra nítido el esternón
donde suele esperarme.

Estas son apenas las primeras imágenes
de la constelación de mi mujer por dentro.
Dar las de afuera escapa a las angulaciones
y compases de la astronomía.

Sólo se sabe que no tiene término
y que aun dormida ondula,
en pliegues invisibles,
como una buena luz.


Otros poemas de ESTEBAN PEICOVICH, aquí
Fuente: http://www.peicovich.com/poesia/
Imagen: www.wikipedia.org


julio 27, 2015

Abbas Beydoun

Abbas Beydoun

La vida en una maleta


Se puede reducir la vida a una maleta: no es más que el conjunto de lo que se queda y de lo que hay que llevar. Puede luchar en una laringe herida o golpear en un bronquio. Es que tú no sabes en qué momento estás solo en tu garganta o en una vértebra, o en el espíritu que se desprende de tus uñas. Se puede reducir la vida a una sola maleta, con unos zapatos relucientes y un libro nuevo —tú no te irás con bártulos viejos, dejas junto lo que se queda y prefieres comprarlo nuevo. Pero los muertos no viajan, residen en un palmo de recuerdos y es difícil arrancarlos del suelo; de todos modos, y sin que sepamos cómo, llegan antes que nosotros.

ABBAS BEYDOUN (1945, Tiro, Líbano)
Fuente:http://abbasbeydoun.blogspot.com.ar/2011/05/la-vida-en-una-maleta.html
Imagen: www.arteshoy.com


julio 26, 2015

Jordi Virallonga



Con orden y concierto


                                                                         -Adagio Calmo-
                                           Para Pilar Chavarrías Alvarez


Carissima:



   Aunque ser no sea lo que soy ni lo que he sido,
   sino una cosa vaga,
   todo significa ver
   lo que estos ojos ven
   porque uno
   no detenta
   más vida
   que la suya,

y ya que lo preguntas:

Asistirás a la cerrada verdad de la quietud,
   aun en la distancia,
   porque son tus ojos en mí los que te llevan.
   Asistirás aunque no adviertas perpetrar la emboscada 
                 del día
   o se vuelva gris el tren y acucie la insistencia una patria 
                 sin edad.

Asistirá de nuevo el tiempo
triángulo amoroso de un antiguo anhelo,
sin que le importe al tiempo un álamo
el riesgo de poseer al tiempo, a ti o al pensamiento que te
                 lleva a cientos de kilómetros por nada más extraño 
                 que su hora.

Adulta o no,
la alameda se repite:
la alameda se repite como un obcecado mirador de despertares.
Agradece pues esas miradas desbandadas
como el alojo de un cuerpo en un cuerpo que le vence,
así el jolgorio de verano en los ulises de las playas,
tal el vicio en el cerebro de los hombres de Instituto
(entonces yo era una pena y no estaba,
yo estaba rindiéndome a escondidas de los curas a Sachmis de Karnak).

Pero como en ti se obcecó el clima de aquel aire, estarás durmiendo.
Dormir fue siempre en ti un particular viaje,
una parcial totalidad de andar despierta,
abandonada siempre como abandonándote,
como si ya en el avión no encontraran más que tu maleta,
como si te hubieran secuestrado en Oriente al comprar una tetera,
como si me hubiera tragado el desagüe y no me 
                                            encontraras al licuarse las burbujas de jabón.

Todo este anacoluto -que rima con grazie di tutto,
es decir con falta de coherencia emocional-
viene a cuento
de que me pareció tu nombre entero un bar pequeño,
pueblo anexionado al empeño de poder a toda edad,
sólo por el son y serpenteo de una sonrisa limpia, cerrado
       caracol, embrión del reposo que al estallido brama... oh
       sí dime ¿cuándo amando a las mujeres te llamé mujer?

Amando el verde amé la tropelía de tus ojos donde quiera
   que se urdiera una fatiga,
   aquí,
   como si de veras habitara alguien
   capaz de residirte sin tú abandonarle.

El frío afila la vagina de los puentes
(qué fría maquinación esta de así respirar).
La alameda se repite en su ingenua vocación filmada
como el culo de un mandril en un álbum de animales;
restará ahí siempre como el museo egipcio,
como los felinos y marmóreos pechos de Sachmis de Karnak.

Amando los felinos y marmóreos pechos de Sachmis de Karnak 
amé los tuyos,
mis horas bajas:
el revisitado estado donde no se hacía viejo ni jamás,
   la hora de volver a casa,
   una especial mala uva por la cual bebo tanto y pierdo
              poco a poco la memoria
   y el futuro que no siendo mío cruzará de nuevo la estupidez de amar,
   es decir, de volver a conocerte.

   Decía
   que aunque febrero no sea ya tu mano en el cambio de luna 
   y un teléfono hilvane
   y sepas que no hay razón en esta telefónica ventura,
   es inútil saber que eres tan sólo tú quien pasas,
   o yo, o todos los ojos de este tren saltando álamos,
   un mandril, el recuerdo fotográfico en las bolsas de maíz,
   el cauce seco que quizá ensombreciera un viaducto,
   o Sachmis de Karnak en el museo de mis ojos,
   ya los tuyos.

sólo nosotros,

   por mucho que el observatorio espere persiga y aguarde
   a todos los cometas en su idiota trayectoria,
   o nos prometan que dentro de cien años, ya pesar de los primates,
   la flor del junco reflorecerá.

Quiero decir, quería se entendiera,
que a veces sólo a veces gran amor es casi siempre un infortunio,
lo es respirar así, tan como queriéndolo, como contando pulsaciones.

y tú lo sabes

-llegaste azul, azul al verde y lo supiste todo-,
porque escribir esto es amarte
aun al desaguar lo que todos dejamos de ser levantando losas, buscando playas.

Tampoco yo demostraré que aquel tiempo de laurel y de jardines
y de cuerda y de columpio y de atado a los cipreses;
de testigo insobornable de una infancia infame, pasó,
aunque ocupe también ahora el sueño ajeno
(así un labio dejado en el cristal) ,
de habitar un lugar que aun siendo mío
es de alguien que pronto volverá
por todo aliento que le fue arrebatado.

Estoy cansado, D' Artagnan, es cierto
que no merece la vida una pregunta.

En realidad las cosas me son así

                por eso que no supe ser a tiempo, tú ya sabes:
                llegó abril y tus ojos de cometa
                se asomaron a la apatía de las próximas playas.

                Nunca quise retenerte.
                En realidad las cosas fueron así,
                entonces no te dije,
                y quizá eso lo hubiera aclarado todo, te digo,
                ya que no lo preguntas.


Jordi VirallongaJORDI VIRALLONGA (1955, Barcelona, Cataluña, España)
Fuente: http://amediavoz.com/virallonga.htm
Imagen: www.etnosur.com












julio 24, 2015

Vicente Huidobro





Horas







El vilorio

un tren detenido sobre el llano



En cada charco

      duermen estrellas sordas



y el agua tiembla

cortinaje al viento



      la noche cuelga en la arboleda



En el campanario florecido



una gotera viva

      desangra las estrellas



De cuando en cuando

las horas maduras



      caen sobre la vida







Astro







El libro

      y la puerta

            que el viento cierra



Mi cabeza inclinada

      sobre la sombra del humo

y esta página blanca que se aleja



Escucha el ruido de las tardes vivas

      reloj del horizonte



bajo la niebla envejecida

se diría un astro de resorte



      Mi alcoba tiembla como un barco



pero eres tú

      tú sola

  el astro de mi plafón



y miro tu recuerdo náufrago



     y aquel pájaro ingenuo



     bebiendo el agua del espejo





Vicente Huidobro (Vicente García-Huidobro Fernández, 1893, Santiago de Chile / Cartagena, Chile) 

Fuente: http://cangrejos.free.fr/libros/poemasarticos.pdf

Enlaces:



julio 21, 2015

Kevin Higgins





Kevin Higgins







Recordando los noventa




           Siguiendo
a Donald Davie




Nuestro cabello se acortaba y la tele

siempre estaba encendida. Esperábamos

el segundo álbum de los Stone Roses, o veíamos

La familia Salinger. En Washington,

había comités para refunfuñar

por lo que había sucedido en los pantalones del presidente.

Irlanda del Norte hizo una pausa por

aquello que eventualmente llegaría a

ser una idea completa. Ruanda

era un machete con nombres inscritos

que no se parecían a los nuestros.

Protestábamos en contra de las pruebas nucleares

francesas al probar y descubrir la nueva inocencia

del vino blanco sudafricano.

Osama Bin Laden era un rumor

que nadie creía y Saddam Hussein

un brote esporádico de ácido estomacal

en el esófago. Podíamos abordar los aviones

sin que nadie nos tuviera que ver desnudos

a través de una máquina, y dijimos No a la apatía

que escuchábamos al no molestarnos en votar.

Mientras planeábamos viajes a lugares

que aún no podíamos pronunciar, los políticos discutían

sobre los rumanos que mendigaban en la calle Shop.

La Historia estaba en el baño,

preparando su nuevo rostro.






Kevin Higgins (1967, Londres, Inglaterra)

Fuente: http://cuadrivio.net/dossier/poemas-de-kevin-higgins/

Imagen: alsothat.com



julio 19, 2015

Raúl Gómez Jattin
















Isabel








Qué te vas a acordar Isabel 

de la rayuela bajo el mamoncillo de tu patio 

de las muñecas de trapo que eran nuestros hijos de la baranda donde llegaban los barcos de La Habana cargados de… 

Cuando tenías los ojos dorados

como pluma de pavo real 

y las faldas manchadas de mango 

Qué va 

tú no te acuerdas 

En cambio yo no lo notaste hoy 

no te han contado 

Sigo tirándole piedrecillas al cielo 

buscando un lugar donde posar sin mucha fatiga el pie 

Haciendo y deshaciendo figuras en la piel de la tierra 

y mis hijos son de trapo y mis sueños de trapo 

y sigo jugando a las muñecas bajo los reflectores del escenario 

Isabel ojos de pavo real 

ahora que tienes cinco hijos con el alcalde 

y te pasea por el pueblo un chofer endomingado 

ahora que usas anteojos 

cuando nos vemos me tiras un “qué hay de tu vida” 

frío e impersonal 

Como si yo tuviera de eso 






Raúl Gómez Jattin (1945 / 1997, Cartagena de Indias, Colombia)

Enlaces: http://www.laraizinvertida.com/detalle.php?Id=1772

Imagen: periodicolapizlazuli.co,



julio 18, 2015

Kevin Castro

Mi vida ya no es lo de antes 




hay una mesa en mi cuarto 


encima de la mesa hay un plato lleno de hormigas 


encima del plato hay un monumento en honor a una batalla que aún no se ha peleado con estatuas de héroes que aún no han caído 


encima del monumento hay un coliseo y en el coliseo hay un concierto de rock donde tocan arctic monkeys & the strokes & the deathset & white stripes 


encima del coliseo hay 3 edificios: uno se llama ‘yo soy el hombre del clima’ / otro se llama ‘los niños todos deben ser sacrificados’ / otro se llama ‘cesárea tinajero’ o ‘meg white’ 


encima de los edificios hay un campo de fútbol donde juegan ‘los amigos del sr presidente’ contra ‘los amigos de la excma sra primera ministra’ y el score parcial es 1969 a 476 


encima del campo de fútbol hay 1 pagoda de 19 pisos dentro de la cual hay 19 orgías (1 por c/ piso) que constan básicamente de 1 hombre heterosexual + 1 hombre bisexual + 1 mujer homosexual + 1 lagarto por c/ orgía 


encima de la pagoda de 19 pisos hay una piscina inmensa cuya agua negrísima no es oro negro sino el llanto o la meada de los niños del futuro (los niños del futuro lloran por sus abuelos que somos nosotros) 


encima de la piscina hay una antena de 1km de altura que provee de tecnología digital a todo el continente de laurasia 


encima de la antena hay un planeta llamado ‘todos mis amigos han muerto y yo he venido a ti para besar tus piernas’ 


encima del planeta hay niño tiritando en la más profunda y mierdosa de las soledades 


todo en perfecto equilibrio 



poesía peruanaKevin Castro (1993, Lima, Perú) 
Fuente: http://perrosromanticos.com/post/92657891051/kevin-castro 
Imagen:  www.poetasdelfindelmundo.com

julio 12, 2015

Horacio Castillo

Horacio Castillo


Dice Eurídice



La ansiedad me dominó, y luego la inquietud, cuando supe que venías:
horror de que me vieras así, con este tocado de sombra,
el pelo sin brillo —el pelo, que el sol no se cansaba de dorar.
Terror también de que no fueras el mismo —el que permanecía en mi
memoria—
y al mismo tiempo curiosidad por ver de nuevo un ser vivo.
Hace tanto que nadie venía por aquí,
tanto que nadie se llevaba un alma o un perro,
que cuando oí tus pasos y tu voz llamándome,
cuando por fin te estreché, más que a ti estaba abrazando a la vida.
Después tu calor me condensó, me secó como una vasija,
y caminé por el sombrío corredor
otra vez con aquella máquina atronadora dentro del pecho
y un carbón encendido en medio de las piernas.
Caminé de tu brazo, imaginando ya la luz,
los árboles junto a los cuales caminábamos,
aquella habitación llena de espejos
donde flotábamos como dos ahogados.
Hasta que de pronto tu paso se hizo nervioso,
tu pensamiento se espantó como un caballo,
y vi que tratabas de desprenderte de mí,
de librarte de la trampa de la materia mortal.
«No te vayas —supliqué— no me dejes aquí,
déjame ver de nuevo las nubes y el sol,
suéltame por el mundo como una potranca tracia».
Pero tú ya corrías hacia la salida,
y durante siete días y siete noches oí cómo llorabas,
cómo cantabas en la ribera del río infernal
nuestra vieja canción: «Lo lejano, sólo lo más lejano perdura».


HORACIO CASTILLO (1934, Ensenada / 2010, La Plata, Provincia de Buenos Aires
Fuente: http://www.letralia.com/ed_let/castillo/
Imagen: www.lanacion.com.ar

En la mitología griega, Eurídice (en griego Ευρυδίκη/Eurudíkê) era una ninfa auloníade de Tracia. Un día Orfeo la conoce y ambos se enamoran. El día de su boda, Eurídice sufre un intento de rapto por parte de Aristeo, un pastor rival de Orfeo. Ella escapa, pero en su carrera pisa inadvertidamente una víbora que le muerde un pie y le provoca la muerte.
Orfeo, desesperado, decide bajar a buscarla al inframundo. Al llegar, pide a Caronte que lo lleve en su barca hasta la otra orilla de la laguna Estigia, a lo que Caronte se niega. Orfeo comienza a tañer su lira provocando el embelesamiento del barquero, quien finalmente accede a cruzarlo al otro lado. De la misma manera convence al can Cerbero, el guardián del infierno, para que le abra las puertas de éste. Ya frente al dios Hades, Orfeo suplica por su amada. Hades accede, embelesado por su lira, pero pone como condición que Orfeo no contemple el rostro de Eurídice hasta tanto ambos no hayan salido de los infiernos.
Orfeo atraviesa todo el inframundo en su camino de salida, pero antes de llegar a la última puerta no puede contener su impaciencia y mira hacia atrás para ver el rostro de Eurídice. En ese momento ella le es arrebatada, se convierte de nuevo en sombra y él es expulsado del infierno, quedando definitivamente separado de su amada.
Así, sin motivo alguno por el cual vivir, vaga por el mundo con su lira hasta cruzarse con las Ménades, séquito del dios Dioniso, quienes le piden que toque alguna pieza de su repertorio. Como Orfeo se niega, éstas le cortan la cabeza y la arrojan al río.
Pero la historia dice que aún se puede oír el sonido dulce y suave de su voz.

La historia de Orfeo y Eurídice es argumento de varias óperas, entre ellas Eurídice (1600), de Jacopo Peri, Orfeo (1609) de Claudio Monteverdi y Orfeo ed Eurídice (1762) de Christoph Willibald Gluck.
Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Eur%C3%ADdice

julio 11, 2015

Alfredo Veiravé: Una vez cada 250 millones de años

Aunque nos citáramos por teléfono     



Me asombró esta noticia científica: frente a la inmensidad 
del Cosmos, todo parece frívolo, las preocupaciones humanas 
            insignificantes. 
Y realmente me obligó a cerrar el libro de Sagan esta otra: si nos soltaran 
al azar dentro del espacio cósmico más escéptico          
la probabilidad de que nos encontráramos 
            sería inferior a una parte entre 
mil millones de billones (10;33). 
No obstante, mientras encendía el fuego de la chimenea, 
tuve la esperanza de que girando lentamente entre las islas estelares 
una vez, cada 250 millones de años, una tarde fría de otoño 
con lloviznas, yo podría pasar al lado tuyo, cuando solitaria, 
tomas el lento whisky de la noche oscura, a 40 millones de años luz   
    de Resistencia.



Otros poemas de ALFREDO VEIRAVÉ, aquí

De: "Radar en la tormenta", Editorial Sudamericana, 1985







julio 06, 2015

Fernando Guerreiro




Fernando Guerreiro








Las cenizas de Lenin  







¿Será disculpable la facilitación del discurso? ¿La ligereza

con que las águilas pasan dejando caer sus plumas

sobre las agobiadas raíces (ruinas) de lo absoluto!

¿A partir de que punto se altera (pierde) el pensamiento?

¿Cuántas veces es preciso repetirlo hasta que él se constituya

en un símbolo capaz de asolar el Futuro? Marx se refiere

al "espectro del comunismo" (en el Manifiesto, en 1847) y tanto

para Burke (Reflections) como para Michelet (Le Peuple)

el fantasma de la Historia simula la forma de una sanguinaria

Medusa. Pero era verdadero su Terror frente a lo que ante

sus ojos sucedía: el abismo que hacía del raciocinio

algo siempre inconcluso. De la misma forma, las cenizas de la Revolución

nuestro imaginario aún perturban. ¿Putrefacta, sería más

accesible a la repulsa? Es nieve, nieve, que el cerebro atiborra

mientras allí afuera los pájaros vuelan al ras, en busca

de las semillas que nos resguarden del futuro.





Fernando Guerreiro (1950, Lisboa, Portugal)


Fuente:   http://hartz.webcindario.com/

Imagen:  www.michellemarie.com.br


julio 02, 2015

Marcelo Díaz: Una ráfaga retornando una y otra vez

Marcelo Díaz


Whiplash    




La música ejerce una resistencia en la velocidad del sonido 
no importa que no lo sientas por más que así lo desees. 
Te diría que se trata de una barrera 
ordenando los movimientos, las notas.  
Imagina que alguien te llama por tu nombre 
imagina que la persona que te llama y vos 
están discutiendo como si uno de ustedes
fuese un animal a punto de ser domesticado
y el otro su entrenador inmóvil
silbando en forma exagerada.
Alguien arroja un cigarrillo con la esperanza
de que se apague su débil resplandor
al tocar la tierra: ¿no ocurre lo mismo
con la fuerza interna que resuena
en tu voz esperando que se apague el mundo
en los límites del silencio?
En una oportunidad escribiste:
“ si el sonido fuese un signo
como la luz de un relámpago
o una ráfaga retornando una y otra vez
en el momento de la pérdida
entonces me quedaría a escuchar el estallido
de la oscuridad pero es un ruido
como de colmena expandiéndose
hacia el aire libre que desborda”



Otros poemas de MARCELO DÍAZ, aquí

Imagen: Facebook