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Mostrando las entradas de julio, 2015

Haris Vlavianós

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Hotel Insomnia de noche     con la luna llena de las contradicciones        bailando en la cúpula de tu mente piensas en cambiar el papel en quitarte al fin la máscara de la pena ayer         encantado por las posibilidades de los sentimientos escribiste: sólo como pasión tiene sentido el amor todo espíritu profundo necesita una máscara porque así lo demanda la sutileza de su preocupación hoy     bajo este cielo predecible        quieres pensar     que la avenida a tus pies se abre termina en algún sitio      en una resolución final de la materia          en un resumen que te permitirá admirar o temer el desarrollo predestinado de la historia tu historia en cuyos episodios dramáticos    buscas reconocer una señal de afirmación        la seguridad de la recompensa la luz brilla     "la luz siempre está brillando" es tard...

Esteban Peicovich

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Mi mujer en Rayos Un amoroso estudio radiográfico de mi mujer permite comprobar que la naturaleza contempló también su belleza interior. Por ejemplo, esas teselas bizantinas caídas por el tallo de su guitarra oculta. Se le ve en su vestido más noche la desnuda luciérnaga. Hay ese breve recodo en su columna y luego la protocolaria curva sonriente sobre la que descansa el sistema de su elegancia serenamente náutica. Hay sus riñones, con ronroneo de Alhambra y el arco dispensador de sus caderas, un miriñaque obsceno ofrecido hasta el fin. Y hay la Vía Láctea en viaje intercostal y una rosa que dice si y no, desde un andamio. También se muestra nítido el esternón donde suele esperarme. Estas son apenas las primeras imágenes de la constelación de mi mujer por dentro. Dar las de afuera escapa a las angulaciones y compases de la astronomía. Sólo se sabe que no tiene término y que aun dormida ondula, en pliegues invisibles, como una buena luz. Otros poemas de ESTEBAN PEICOVICH ,  aquí Fuen...

Abbas Beydoun

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La vida en una maleta Se puede reducir la vida a una maleta: no es más que el conjunto de lo que se queda y de lo que hay que llevar. Puede luchar en una laringe herida o golpear en un bronquio. Es que tú no sabes en qué momento estás solo en tu garganta o en una vértebra, o en el espíritu que se desprende de tus uñas. Se puede reducir la vida a una sola maleta, con unos zapatos relucientes y un libro nuevo —tú no te irás con bártulos viejos, dejas junto lo que se queda y prefieres comprarlo nuevo. Pero los muertos no viajan, residen en un palmo de recuerdos y es difícil arrancarlos del suelo; de todos modos, y sin que sepamos cómo, llegan antes que nosotros. ABBAS BEYDOUN  (1945, Tiro, Líbano) Fuente: http://abbasbeydoun.blogspot.com.ar/2011/05/la-vida-en-una-maleta.html Imagen: www.arteshoy.com

Jordi Virallonga

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Con orden y concierto                                                                           -Adagio Calmo-                                            Para Pilar Chavarrías Alvarez Carissima:    Aunque ser no sea lo que soy ni lo que he sido,    sino una cosa vaga,    todo significa ver    lo que estos ojos ven    porque uno    no detenta    más vida    que la suya, y ya que lo preguntas: Asistirás a la cerrada verdad de la quietud,    aun en la distancia,    porque son tus ojos en mí los que te llevan.    Asistirás aunque no adviertas perpetrar la emboscada        ...

Vicente Huidobro

Horas El vilorio un tren detenido sobre el llano En cada charco       duermen estrellas sordas y el agua tiembla cortinaje al viento       la noche cuelga en la arboleda En el campanario florecido una gotera viva       desangra las estrellas De cuando en cuando las horas maduras       caen sobre la vida Astro El libro       y la puerta             que el viento cierra Mi cabeza inclinada       sobre la sombra del humo y esta página blanca que se aleja Escucha el ruido de las tardes vivas       reloj del horizonte bajo la niebla envejecida se diría un astro de resorte       Mi alcoba tiembla como un barco pero eres tú       tú sola   el astro de mi plafón y miro tu recuerdo náufrago      y aquel pájaro ingenuo      bebiendo el agua del espejo Vicente Huidobro ( Vicente García-Huidobro Ferná...

Kevin Higgins

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Recordando los noventa            Siguiendo a Donald Davie Nuestro  cabello se acortaba y la tele siempre  estaba encendida. Esperábamos el  segundo álbum de los Stone Roses, o veíamos La  familia Salinger . En Washington, había  comités para refunfuñar por  lo que había sucedido en los pantalones del presidente. Irlanda  del Norte hizo una pausa por aquello  que eventualmente llegaría a ser  una idea completa. Ruanda era  un machete con nombres inscritos que  no se parecían a los nuestros. Protestábamos  en contra de las pruebas nucleares francesas  al probar y descubrir la nueva inocencia del  vino blanco sudafricano. Osama Bin Laden era un rumor que  nadie creía y Saddam Hussein un  brote esporádico de ácido estomacal en el  esófago. Podíamos abordar los aviones sin  que nadie nos tuviera que ver desnudos a  través de una máquina, y dijimos No a la apatía que...

Raúl Gómez Jattin

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Isabel Qué te vas a acordar Isabel   de la rayuela bajo el mamoncillo de tu patio   de las muñecas de trapo que eran nuestros hijos   de la baranda donde llegaban los barcos de La Habana cargados de…   Cuando tenías los ojos dorados como pluma de pavo real   y las faldas manchadas de mango   Qué va   tú no te acuerdas   En cambio yo no lo notaste hoy   no te han contado   Sigo tirándole piedrecillas al cielo   buscando un lugar donde posar sin mucha fatiga el pie   Haciendo y deshaciendo figuras en la piel de la tierra   y mis hijos son de trapo y mis sueños de trapo   y  sigo jugando  a las muñecas bajo los reflectores del escenario   Isabel ojos de pavo real   ahora que tienes cinco hijos con el alcalde   y te pasea por el pueblo un chofer endomingado   ahora que usas anteojos   cuando nos vemos me tiras un “qué hay de tu vida”   frío e impersonal   Como si yo tuviera de ...

Kevin Castro

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Mi vida ya no es lo de antes  hay una mesa en mi cuarto  encima de la mesa hay un plato lleno de hormigas  encima del plato hay un monumento en honor a una batalla que aún no se ha peleado con estatuas de héroes que aún no han caído  encima del monumento hay un coliseo y en el coliseo hay un concierto de rock donde tocan arctic monkeys & the strokes & the deathset & white stripes  encima del coliseo hay 3 edificios: uno se llama ‘yo soy el hombre del clima’ / otro se llama ‘los niños todos deben ser sacrificados’ / otro se llama ‘cesárea tinajero’ o ‘meg white’  encima de los edificios hay un campo de fútbol donde juegan ‘los amigos del sr presidente’ contra ‘los amigos de la excma sra primera ministra’ y el score parcial es 1969 a 476  encima del campo de fútbol hay 1 pagoda de 19 pisos dentro de la cual hay 19 orgías (1 por c/ piso) que constan básicamente de 1 hombre heterosexual + 1 hombre bisexual + 1 mujer homosexual + 1 lagarto por c...

Horacio Castillo

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Dice Eurídice La ansiedad me dominó, y luego la inquietud, cuando supe que venías: horror de que me vieras así, con este tocado de sombra, el pelo sin brillo —el pelo, que el sol no se cansaba de dorar. Terror también de que no fueras el mismo —el que permanecía en mi memoria— y al mismo tiempo curiosidad por ver de nuevo un ser vivo. Hace tanto que nadie venía por aquí, tanto que nadie se llevaba un alma o un perro, que cuando oí tus pasos y tu voz llamándome, cuando por fin te estreché, más que a ti estaba abrazando a la vida. Después tu calor me condensó, me secó como una vasija, y caminé por el sombrío corredor otra vez con aquella máquina atronadora dentro del pecho y un carbón encendido en medio de las piernas. Caminé de tu brazo, imaginando ya la luz, los árboles junto a los cuales caminábamos, aquella habitación llena de espejos donde flotábamos como dos ahogados. Hasta que de pronto tu paso se hizo nervioso, tu pensamiento se espantó como un caballo, y vi que tratabas de despr...

Alfredo Veiravé: Una vez cada 250 millones de años

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Aunque nos citáramos por teléfono      Me asombró esta noticia científica: frente a la inmensidad  del Cosmos, todo parece frívolo, las preocupaciones humanas              insignificantes.  Y realmente me obligó a cerrar el libro de Sagan esta otra: si nos soltaran  al azar dentro del espacio cósmico más escéptico           la probabilidad de que nos encontráramos              sería inferior a una parte entre  mil millones de billones (10;33).  No obstante, mientras encendía el fuego de la chimenea,  tuve la esperanza de que girando lentamente entre las islas estelares  una vez, cada 250 millones de años, una tarde fría de otoño  con lloviznas, yo podría pasar al lado tuyo, cuando solitaria,  tomas el lento whisky de la noche oscura, a 40 millones de años luz        de Resistencia. Otros poemas de ALFREDO VEIR...

Fernando Guerreiro

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Las cenizas de Lenin   ¿Será disculpable la facilitación del discurso? ¿La ligereza con que las águilas pasan dejando caer sus plumas sobre las agobiadas raíces (ruinas) de lo absoluto! ¿A partir de que punto se altera (pierde) el pensamiento? ¿Cuántas veces es preciso repetirlo hasta que él se constituya en un símbolo capaz de asolar el Futuro? Marx se refiere al "espectro del comunismo" (en el Manifiesto, en 1847) y tanto para Burke (Reflections) como para Michelet (Le Peuple) el fantasma de la Historia simula la forma de una sanguinaria Medusa. Pero era verdadero su Terror frente a lo que ante sus ojos sucedía: el abismo que hacía del raciocinio algo siempre inconcluso. De la misma forma, las cenizas de la Revolución nuestro imaginario aún perturban. ¿Putrefacta, sería más accesible a la repulsa? Es nieve, nieve, que el cerebro atiborra mientras allí afuera los pájaros vuelan al ras, en busca de las semillas que nos resguarden del futuro. Fernando Guerreiro (1950, Lisboa...

Marcelo Díaz: Una ráfaga retornando una y otra vez

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Whiplash     La música ejerce una resistencia en la velocidad del sonido  no importa que no lo sientas por más que así lo desees.  Te diría que se trata de una barrera  ordenando los movimientos, las notas.   Imagina que alguien te llama por tu nombre  imagina que la persona que te llama y vos  están discutiendo como si uno de ustedes fuese un animal a punto de ser domesticado y el otro su entrenador inmóvil silbando en forma exagerada. Alguien arroja un cigarrillo con la esperanza de que se apague su débil resplandor al tocar la tierra: ¿no ocurre lo mismo con la fuerza interna que resuena en tu voz esperando que se apague el mundo en los límites del silencio? En una oportunidad escribiste: “ si el sonido fuese un signo como la luz de un relámpago o una ráfaga retornando una y otra vez en el momento de la pérdida entonces me quedaría a escuchar el estallido de la oscuridad pero es un ruido como de colmena expandiéndose hacia el aire lib...