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Mostrando las entradas de marzo, 2016

Mori Ponsowy

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A orillas del Caístro Un hombre está sentado junto al río, y espera. Cuántos hombres antes esperaron frente al mismo río, junto a esas aguas, que son y no son las mismas El hombre, también, es y no es el mismo. El río pasa sin prisa junto al hombre, y calla. Cuántas de sus gotas navegaron otros ríos. Cuántos de sus átomos nacieron en el corazón de otras estrellas. Electrones y protones diminutos que surcaron soles y galaxias, y recalaron un instante en esta orilla, para seguir cruzando caudales sin descanso, acequias, vertientes, nubes y, de ahí, de nuevo, a otra ciudad, otro país, otro planeta, y otro tiempo. Todo fluye, todo pasa, nadie se baña dos veces en el mismo río. Y, sin embargo, ahora, en este preciso instante un hombre está sentado junto al río. Es un hecho. Y el hombre espera. ¿Piensa en el río? ¿Piensa en el viaje del agua desde el principio sin principio de los tiempos? También él viene de otro lugar y de otras gentes que, como el río, tienen su historia. Tampoco él se de...

Eiléan Ní Chuilleanáin

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La epidemia de polio  Sin prisa en la casa o el jardín,  los chicos a resguardo del peligro,  de pronto los padres tenían más tiempo para vigilarlos, para entretenerlos,  para ocuparse de que tuvieran mucho que leer.  La ciudad estaba vacía,  infectada. No más helados.  Los balnearios cerrados todo el verano.  Un día mi padre me dejó ir más allá de la puerta  para pasar un mensaje por una hendidura  en la pared, prometí que sólo iba andar en bicicleta dos horas,  sin detenerme sin hablar, vagué por caminos desiertos  a través de la ciudad y los suburbios, las iglesias nuevas,  hileras de casas con extraños niños también  encerrados dentro, hendí millas de aire,  libre como el ángel de la plaga que desciende  por donde pasaban los ómnibus: la calle Commons, el pasaje Friar s.  Bessboro Esto es lo que heredo- nunca fue mi propia vida, sino el nombre de una casa que oí y  que otros  escucharon co...

Paul Celan

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Todtnauberg Árnica, bálsamo de los ojos, el trago en el pozo de agua con el balde de estrellas encima en la cabaña allí, en el libro ¿el nombre de quién estaba anotado antes del mío ? allí, en este libro la línea escrita con una esperanza, hoy, en la palabra de un pensador que llegue al corazón humus del bosque, sin aplanar, orchis y orchis, único, lo crudo, más tarde, durante el viaje auto, evidentemente, quien nos conduce, el hombre, él también a la escucha las sendas a medio abrir con palos en el pantano humedad, bastante. Todtnauberg Arnika, Augentrost, der Trunk aus dem Brunnen mit dem Sternwürfel drauf, in der Hütte, die in das Buch – wessen Namen nahms auf vor dem meinen? -, die in dies Buch geschriebene Zeile von einer Hoffnung, heute, auf eines Denkenden kommendes (un- gesäumt kommendes) Wort im Herzen, Waldwasen, uneingeebnet, Orchis und Orchis, einzeln, Krudes, später, im Fahren, deutlich, der uns fährt, der Mensch, der’s mit anhört, die halb- beschrittenen Knüppel- pfade im...

Jane Duran

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Hoy, 24 de marzo, es un día muy especial para mi país. Hoy se conmemora a las víctimas y a los desaparecidos de la dictadura de 1976. Esta mañana temprano, (mi perro me despierta  casi invariablemente  a las seis y aunque insignificante, la vida continúa) he recorrido la red y encontré este poema de Jane Duran. El poema es la descripción de un hecho común y particular. (evito los poemas épicos) Pero extrañamente algo me dice sobre este día de recuerdos del horror. Es el final que algo me dice.   La cancha de básquetbol en Central Park  De inmediato mi hijo salió de la banca y corrió hacia el aro más lejano. Ahora podía ver, podía estar ahí, era verano y la luz no se iría en un largo rato. Pensé en mi propia infancia en Manhattan, incluso en los patines metálicos que solía atar a mis zapatos — una variedad de imágenes agradables, parciales en un vector demasiado tranquilo para ver más allá condujeron a esta banca en Central Park. Cuando llegó el atardecer los jug...

"Nighthawks" (1942) , de Edward Hooper

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Nighthawks  ( 1942 ) (literalmente  Halcones de la noche , aunque se le ha dado el nombre de  Noctámbulos  en español) es un cuadro del pintor estadounidense  Edward Hopper  en el cual se ve a cuatro personas sentadas en un  diner  urbano por la noche. No sólo es el cuadro más famoso hecho por Hopper, sino también uno de los más reconocibles del arte estadounidense. Actualmente se encuentra en la colección del  Instituto de Arte de Chicago . "Nighthawk" puede referirse al término "night owl" (búho de la noche), usado para describir a alguien que trasnocha. La escena se inspiró en un  diner  (ya derribado) en el  Greenwich Village , el barrio natal de Hopper en  Manhattan . Hopper empezó a pintarlo justo después del ataque en  Pearl Harbor , cuando se sentía gran desánimo y preocupación en todo el país, lo cual se refleja en el cuadro. La calle está vacía y dentro del diner los tres clientes permanecen ensimismados, si...

Derek Walcott

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Mañana, mañana      Recuerdo las ciudades que nunca he visto  exactamente. Venecia la de las venas plateadas, Leningrado  con sus minaretes de caramelo retorcido. París. Pronto   los impresionistas estarán haciendo sol con la sombra.  ¡Oh! y los callejones de Hyderabad como una cobra desenroscándose.  Haber amado un solo horizonte es insularidad; ciega la visión, estrecha la experiencia. El espíritu está dispuesto, pero la mente es sórdida. La carne se desperdicia bajo sábanas llenas de migas, ampliando la Weltanschauung con revistas. Hay un mundo al otro lado de la puerta, pero qué terrible es estar con tus valijas en un escalón frío cuando el alba vuelve rosa los ladrillos, y antes de que empieces a lamentarlo, tu taxi llega tocando una vez la bocina, se acerca al cordón como un coche fúnebre — y uno sube. Traducciòn:  Gerardo Gambolini Otros poemas de Derek Walcott,  aquí Weltanschauung, expresión alemana: cosmovisión, visión del...

Gerardo A. Gambolini traduce a Edna St Vincent Millay

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Un gesto antiguo Pensé, mientras secaba mis ojos en una punta del delantal: Penélope también hizo esto. Y más de una vez: no puedes seguir tejiendo todos los días y deshacerlo todo por la noche; los brazos se cansan, y la nuca se endurece; y se acerca la mañana, cuando crees que nunca habrá luz, y tu esposo se ha ido, desde hace años, y tú no sabes dónde. De pronto estallas en lágrimas; no hay otra cosa que hacer, sencillamente. Y pensé, mientras secaba mis ojos en la punta del delantal: este es un gesto viejo, auténtico, antiguo, en la mejor tradición, clásica, griega; Ulises también hizo esto. Pero sólo como un gesto — un gesto que suponía, para el gentío reunido, que estaba demasiado conmovido para hablar. Lo aprendió de Penélope... Penélope, que realmente lloraba. Edna St Vincent Millay (1892, Rockland, Maine / 1950, Austerlisz, Nueva York, Estados Unidos de Norte América) Enlaces:  Zócalo Poets Gerardo A. Gambolini (Buenos Aires, 1955) Poeta, autor de "Faro vacío" (Bueno...

Pablo Anadón traduce a Robert Lowell

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En venta Pobre juguete avergonzado, decorada con pródigo rencor y habitada tan sólo por un año, la casa de verano de mi padre en Beverly Farms ya estaba en venta el mes en que murió. Vacía, íntima, abierta, sus muebles de ciudad tenían el aire de aguardar en puntas de pie al empleado de mudanzas tras los talones del sepulturero. Ya lista, temerosa de vivir sola hasta los ochenta, mi madre suspiraba absorta en la ventana, como si ella se hubiera quedado sobre el tren una estación después de su destino. (De Life Studies, 1959) For sale Poor sheepish plaything,/organized with prodigal animosity,/lived in just a year?/my Father ‘s cottage at Beverly Farms/was on the market the month he died./Empty, open, intimate,/its town-house furniture/had an on tiptoe air/of waiting for the mover/on the heels of the undertaker./Ready, afraid/of living alone till eighty,/Mother mooned in a window,/as if she had stayed on a train/ one stop past her destination. (From Life Studies, 1959) Navegando a casa ...

Néstor Perlongher

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El circo soledad del lamé: de lo que brilla  no llora lo que ríe sino apenas la máscara que ríe lo llorado  llorado en lo reído:  lo que atado al corcel, lo que prendido  al garfio  de la soga:  la écuyère: domadora  la que penachos unce por el pelo  prendida a lo que mece: a lo que engarza:  ganchos  alambres  jaulas animales dorados a los aros  atados a los haros  halos  aros:  la mujer más obesa, la barbuda:  la de más fuerte toca:  la enganchada  en el aire  en el delirio:  en la burbuja del delirio:  el mago  en sus dos partes:  la que cortada en dos desaparece y la que festoneada por facones  sangra de corazón: la que cimbréase sin red, la que  desaparece NÉSTOR PERLONGHER (1949, Avellaneda, Provincia de Buenos Aires, Argentina / 1992, Sâo Paulo, Brasil) Enlaces: El placard , Universidad Nacional de La Pampa Imagen: revistaenie.clarin.com

Adélia Prado

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El poder de la oración      Ciertas mañanas, desrezo: la vida humana es demasiado miserable. Un pequeño desajuste en los huesitos hace doler mi espalda. Siento ganas de vociferar a Dios. El está escondido pero responde: “la tela de jean no encoge”. Y yo entiendo perfecto el conmovedor esfuerzo de la humanidad que se hace ropa nueva para ir a la fiesta, el plato esmaltado donde le gusta comer, un plato hondo verde inmenso mar lleno de historias. La vida humana es muy venturosa. “¿La tela de jean no encoge?” Mi corazón tampoco. Cuando en ciertas mañanas desrezo es por olvido, sólo por desatención. Adélia Prado ( Adélia Luzia Prado Freitas, 1935, Divinópolis, Brasil)

José Kozer

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Balneario "La Concha", 1954 Era domingo, cuatro decisiones. Mi madre nos nutría de linfa, hidromieles: se asomaba papá de veguero y visera, mangas cortas. Yo proponía ir más allá de los cuatro tazones de café con leche, hablaba de otras ciudades con muros sembrados de logaritmos y espirales al almuecín, yo me iba: y mi padre proponía el color esmeralda de las playas, mamá temblaba. A sus anchas temblaba cuando nos íbamos los dos de casa, padre y varón veteados en un revuelo de naftas y aceleraciones, dos fotutazos de albricia descarada por el amanecer y el domingo, las mujeres en casa: nos desnudábamos de pelo en pecho al llegar a las casetas y mientras digeríamos al sol el desayuno mi padre recapacitaba acerca del árbol lila y los caramelos que robó de niño, su guante blanco de artillero polaco y el caftán orlado de arabescos policromos para días festivos, el raído caftán de peregrinaciones: nadábamos un poco hablábamos otro pedazo de aquellos profetas interiores que escogía...

James Wright: El trigo oscuro escucha.

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Comienzo La luna deja caer una o dos plumas sobre el  prado.  El trigo oscuro escucha. Silencio. Ahora. Allí están, la luna es joven, y se prueba las alas. Entre los árboles, una mujer esbelta alza la hermosa sombra de su cara, y ora da pasos por el aire, ora ha desaparecido por completo, en el aire. Estoy de pie, solo, junto a un saúco, no me atrevo a respirar ni a moverme. Escucho. El trigo se inclina hacia atrás a su propia oscuridad, y yo me inclino hacia la mía. Desde la ventanilla de un autobús en el centro de Ohio, justo antes de una tormenta Pesebres cargados con forraje se apiñan ante las nubes del norte. El viento pasa de puntillas entre los álamos. Las hojas del arce plateado miran de reojo hacia la tierra. Un viejo labriego, su cara escarlata apologética por el whisky, abre de golpe la puerta de un granero y llama a cien vacas frisonas blanquinegras que pastan entre tréboles A la estrella vespertina: en el centro de Minnesota Bajo la torre de agua que hay al borde ...