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Mostrando las entradas con la etiqueta Alicia Genovese

Alicia Genovese: Lo deseable espera siempre en otro lugar

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Caídas (Hacer del tropiezo inicio)     El equilibrio se pierde fácilmente,  sucede y queda al descubierto  la fragilidad.  Quién podría cada vez que se para  o camina, cada vez que trepa  un escalón pensar que es peligroso.  El acto automatizado  lo olvida.  Un trastabilleo en una  baldosa quebrada,  un golpe en las costillas punzó el diafragma y semanas en las que no logré dormir más que boca arriba como los asfixiados. Una escalera mal apoyada sobre un techo me hizo volar por el aire hasta el desplome sobre un pie, hasta renguear con un esguince adentro de una bota. Más alerta hay que estar, se repite en esas circunstancias aunque se sabe que el equilibrio se desarma de pronto, que lo deseable descoloca, espera siempre en otro lugar. Andar sostenidamente erguida esa práctica de gimnastas,  desvirtúa los traslados desvirtúa las caminatas sin objetivos cuando la historia vivida se vuelve más dócil y los huecos que que...

Alicia Genovese: La ruta del desierto

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La ruta del desierto     Si algo aprendí es a irme, cuando los cuerpos se cierran cuando las palabras se enfrían y sostienen la lógica, pero no a mí, me dejo ir hacia un lugar perdido, un país detrás de las cosas. Con un adiós imperceptible el vacío comienza, desaparecen los edificios, los autos, los semáforos, que no son ahora señales. Ya no estás ahí, estás en la ruta del desierto, en marcha hacia lo inconexo, lo áspero, lo faltante. Podés ver abrojos en los pastos escuálidos se inclinan y sisean como serpientes. Podés ver el color seco del Mojave, es Arizona hacia Albuquerque, es el camino monótono en la meseta patagónica que emerge. Estás a la intemperie, no hay engaño, lo visible es lo existente Manejás por una ruta sin límites. La única emisora de radio dejó hace rato de captarse y la aguja del tanque de nafta baja como un cuchillo; no hubo tiempo para previsiones. Manejás, el volante apretado como si sostuvieras en tu eje el giro de las cubiertas. Irse lejos con el...

Alicia Genovese

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La obturación más tarde volverá a escribir lo que ahora tacha dejará de pelear quizá olvide lo tachado pero no aquel movimiento donde la memoria empuja ciega sobre el silencio de lo borrado se reanuda hojas retoñan en el tallo del rosal la poda dejó cortes al sesgo la luz del jardín amplifica no selecciona no descarta. Otros poemas de ALICIA GENOVESE ,  aquí

Alicia Genovese: La noción de infinito

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Retrospectiva y empecé a cantar sobre las lejanías desatadas                                  Vicente Huidobro autopistas rectas                     exhalantes de una pesadez gomosa  humo de las chimeneas de Baltimore              sobre paisajes                                que la velocidad mutila  otro viaje               la ausencia         como un par de párpados  un acá un allá  y la fantasía autobiográfica de las cartas  cielo abierto sobre este asfalto      que se transforma      a ventana en Buenos Aires               cortada por cables de teléfono      el...

Alicia Genovese, dos poemas de Aguas

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ME  dejo estar en la ducha, hago la plancha, floto en el verano del río. En diálogo con el agua tomo las mejores decisiones. En el agua pienso en el agua descanso encuentro la boca blanda hacia todas las cosas. PARA  permanecer saber del agua.       La orquídea para vivir necesita convencerse de que puede morir ni sol directo ni agua anegadiza la media sombra asfixiante de la selva tropical la sola humedad. Desde su retiro, lejos de aguaceros la orquídea elige el resplandor, el aire denso y agua de nubes filtradas por el bosque como por un lienzo. La perfección sensible de esa vara tolera más la falta que el exceso. De: "Aguas", Ediciones del Dock, 2014 Enlace:  Revista Otra Parte

Alicia Genovese: La belleza es un eslabón perdido

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Fragmentos la belleza es un eslabón perdido el mar es ajeno y da vueltas el llanto puede componer esa distancia y tal vez la búsqueda pueda y tal vez la caída                           no sé el mar es también la presencia de unos brazos que se acercan para abrazar                suele ser el eslabón perdido pero cómo afirmarlo ahora que la calma es un pantano la lógica una torpe certidumbre y las palabras cansan Parole lo que no sirve mencionar                     no se mencione y tan poco                     entonces fuera la noche menos húmeda si duele el estómago de decir sí cuando no pero no si conmoviera verse sola con un lirio                     para secar si conmoviera con vísceras del uno o del otro         ...