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24/05/25

Goenawan Mohamad

La mujer lapidada hasta la muerte al caer la noche   


La mujer lapidada hasta la muerte al caer la noche 
miró a lo largo de la llanura. 
 
El sol estaba aporreado. La silueta urbana, 
una quemadura de primer grado. 
La noche invadía, y la oscuridad, 
como un fantasma, chupó toda su sangre 
empapando el cielo del ocaso. 
 
La mujer lapidada hasta la muerte al caer la noche: 
¿podía estar buscando al hombre que escribió algo 
en la arena, último testigo
de todo esto?

El único aquí era yo:
una mano
escribiendo sobre la pizarra
de mis miedos.

La gente, con piedras en sus manos,
se había ido a casa.
El pecado había sido eliminado.
El anochecer, estregado.
El cielo liberado.

Sin embargo yo permanecía incapaz de volver a casa.
Como el cuerpo allí afuera.

Vi en sus cuencos una hilera de sangre
como melaza.

Y en sus ojos rotos las palabras.
"He pecado".

Oh, la mujer lapidada hasta la muerte al caer la noche.
Pregunto: ¿Me recuerdas?

Pero ella siguió mirando a lo largo de la llanura

Hasta que por fin los murciélagos volaron
y chillaron, reconociendo el cadáver,
y allí en la pus estaba mi nombre:
algo que ella quiso ocultar,
como mi tristeza.

"Sí," dijo ella una vez, "Todo lo que hice fue amarte. "

Oh, la mujer lapidada hasta la muerte al caer la noche,
Cierra tus ojos,
Cierra bien tus ojos

GEONAWAN MOHAMAD (1941, Batan, Indonesia)

Traducción: León Bla
Fuente: Asamblea de palabras
Imagen en Alchetron



10/06/23

Emma Neale

 ESQUELAS      



El ciclista implicado en el accidente de Taupo murió haciendo lo que amaba: vivir. 
El que cayó mientras escalaba en Otepoti murió haciendo lo que amaba: vivir 
Los turistas británicos que se ahogaron haciendo kayak murieron haciendo lo que amaban: vivir. 
La neuróloga africana que hacía senderismo durante las vacaciones murió haciendo lo que amaba: vivir 
El niño sirio que jugaba a las traes en la calle murió haciendo lo que amaba: vivir. 
La anciana que se preparaba una taza de té murió haciendo lo que amaba: vivir. 
El hombre de mediana edad al que le sobrevino un paro cardíaco durante un raro acto sexual (para él)  murió haciendo lo que amaba: vivir 
El escritor medianamente exitoso murió sobre su maltratada computadora portátil  haciendo lo que amaba: vivir
el amante abandonado con el corazón roto víctima de un ruinoso dolor crónico se suicidó haciendo lo que temía: vivir.



Mourning headlines




Taupo bicycle crash victim died doing what he loved—living
Otepoti climbing fall victim died doing what she loved—living
British kayak tourist drowning victims died doing what they loved—living
African neurologist hiking holiday-maker died doing what she loved—living
Syrian child playing chase in the street died doing what he loved—living
Elderly woman making a cup of tea died doing what she loved—living
Middle-aged man in cardiac arrest during increasingly rare sex act (for him) died doing what he loved—living
Semi-successful writer died at battered laptop doing what he loved—living
Heartbroken jilted lover bankrupt chronic pain victim suicided doing what she dreaded—living




EMMA NEALE
(Dunedin, Nueva Zelanda)
Traducción: Rogelio Guedea
Imagen en odt.com.nz






08/12/19

Peter Porter

Peter Porter

Una dama de alta cuna condensa sus memorias para el Reader's Digest    




La larga pequeñez largo tiempo ha durado. 
Estas responsabilidades y estas caras 
son la herencia de mi generación. Si aún viviesen 
los muchachos dorados ya tendrían 
los años de Henry James, ese canto de cisne 
atardecido sobre el Cam —tan viejo como yo. 
Las balas destináronse a los jóvenes —el Somme reunió 
a quienes nunca se hubiesen reunido,
dos rostros de Inglaterra,
en perfecta igualdad se desangraron.

Las viudas de Swidon perdieron el salario de sus hombres,
peor nosotros, trampeados desde el día en que nacimos:
un casto mundo feudal dotado con modernos atractivos. El único camino
fue la moda —tragos, fiestas, el estrado.
Hemos conservado nuestro sitio aún sin nosotros conservarnos
el tiempo y la geografía se encargaron
de saquear nuestra herencia.



PETER PORTER (1929, Brisbane, Australia / 2010, Londres, Reino Unido) Fuente: Asamblea de palabras
Enlaces: Perros en la playa | Poetry Foundation | Australian Poetry Review
Imagen: The Times
Referencia: Batalla del Somme

25/05/16

Katherine Mansfield

Katherine Mansfield


El encuentro




Empezamos a hablar,
nos miramos, después nos alejamos.
Las lágrimas seguían subiendo a mis ojos.
Pero no pude llorar.
Quise agarrarte la mano
pero mi mano temblaba.
Seguías contando los días
que faltaban para volvernos a encontrar.
Aunque en el corazón los dos sentíamos
que nos estábamos separando para siempre.
El tictac del reloj llenaba el cuarto en silencio.
Escucha —te dije— se oye tan alto
como el galope de un caballo en un camino solitario,
tan alto como un caballo que galopa en la noche.
Me hiciste callar en tus brazos.
Y el sonido del reloj sofocó nuestros latidos.
No puedo irme -dijiste- todo lo que vive en mí
está acá para siempre.
Después te fuiste.
El mundo cambió. El sonido del reloj fue esfumándose,
menguando, se convirtió en algo nimio.
Yo susurré en la oscuridad “Si se detiene, moriré”.


KATHERINE MANSFIELD (Kathleen Beauchamp, 1888, Wellington, Nueza Zelanda / 1923, Fontainebleau, Francia)
Traducción: Sandra Toro
Fuente: Página Facebook Meta Poesía
Enlaces: Eterna cadencia
Imagen: www.spectador.co.uk

23/06/12

C.K. Stead

C.K. Stead


Este tiempo



Éstas son las estrellas de la poesía
Demasiado buenas para ser verdaderas
por sobre las colinas
Y en la bahía colmada hasta el borde.

Y ésta la última moneda
El muerto intercambio–
El silencio.

¿Desatornillaste tus oídos?
¿Los guardaste para bien?
No. sácalos de la inmovilidad.
No eres un espíritu.
Escucha.
El rocío se recoge al borde y
Gotea. Gotea
sobre escarchadas hojas.

Incluso tan pequeños
vocablos cristalinos
hablan del tiempo.

Cuéntalos.
Siéntete afortunado.


C.K. STEAD (1932, Auckland, Nueva Zelanda)
De: antologiavirtualdelmundo.blogspot.com
Traducción: Raúl Jaime Gaviria
Imagen: events.stuff.co.nz

29/09/11

Diario de Katherine Mansfield




8 de diciembre. Esta mañana pensé y pensé pero sin mucho provecho. No sé porqué, pero mi inventiva parece casi desertarme cuando deseo bajar a la tierra. Estoy perfectamente allá arriba. Incluso en mi cerebro, en mi cabeza, puedo pensar y realizar y escribir maravillas...maravillas; pero en el momento en que realmente trato de escribirlas, fracaso miserablemente.