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abril 24, 2022

Ana Nuño


IV   
Vuelta a París    




Regreso de día a la oscuridad. 
Nada de lo que acontece es visible 
entre tus altos muros sumergidos.  
Afuera es aquí un vocablo inútil. 
De qué me sirven las puertas abiertas,  
las tardes de infancia y siesta secreta, 
los profundos pasillos de la fiebre 
en las inmóviles tardes del trópico. 
Tu gris diluvio oxida mis cerrojos, 
tus helechos invaden mis pasillos,  
tus esponjas me amordazan, tu musgo 
es una tapia que oculta y condena 
No sé flotar en tu blandura, 
deslizarme sobre la casa ahogada
y reconocer con fingido asombro 
el tesoro en mi arca sumergido.
Prefiero saltar el muro y caer
de pie del otro lado de tu sombra, 
en el atardecer encandilado,
como un felino, preciso y nostálgico



II




Aquí es el lugar del nacimiento,
la sombra generosa de la alcoba,
la puerta para siempre abierta a voces 
que traía y llevaba el aguacero,
el cuerpo indefenso, la ciudad rota, 
el muro acribillado de vocales, 
el jardín perdido de los disfraces
donde un sultán travestido se aburre, 
la ambigüedad de los rasgos desnudos,
las raudas procesiones sin imagen
que giran sin tregua y pierden el centro, 
el centro que fue cuadrícula y es hoy
ilegible borrón y cuenta nueva, 
las quebradas mendicantes que asedian
obstinados simulacros de tránsito,
la lluvia de octubre, ciega, incesante,
la intemperie y nada más porque nada 
es lo que fue o será y sólo hay consuelo
en el roce sin peso y sin pasado,
porque decir el fruto es corromperlo.



ANA NUÑO
(1957, Caracas, Venezuela)
Fuente: Diario de poesía N° 60
Enlace: Poesía III | Emma Gunst
Imagen en Editorial Alfabeto

abril 22, 2022

Seis poemas de Raquel Jaduszliwer

El árbol de las especies



BUSQUÉ en las altas copas. 
Muy bien podría ser un pájaro, no cualquiera de ellos 
sino ese, el que resume ausencia entre sus alas
ese que existe grave y hacia adentro
breve como un paréntesis de pájaro
fijado a su momento pesado de quietud.
Algo quería decirle. Busqué en las altas copas
tan arriba busqué, arriba lo busqué hasta un extremo
exacerbado por el anhelo impenitente de ascensión.
Sí, busqué al pájaro inmóvil
ese que dicen que vive atravesado por un clavo de luz
y que derrama un inflamado azul de sus heridas
savia viva que cae
agitada en un viento que lo precede todo
y en un viento que a todo
lo sucederá.



HE aquí la incumplida capacidad de vuelo
en esa hormiga que anda por lo abrupto.

Cómo saber que piensa cuando mira hacia abajo
al trabajoso desnivel, a los terrones 
a todo sobresalto.

O hacia adelante, al frente
al horizonte tenso para su día lineal.

Cómo no suponerle un cielo desplomado
un desmoronamiento desde lo vertical.

Piedad por esos dones que no le fueron dados
los panes y los peces y los lirios del campo
todo lo que no fue pensado para su humanidad.



NO hay mayor resonancia que la que provoca
el ramaje en el viento. Arranca desde donde se ocultan
tantos seres furtivos, por especie o espíritu
por vocación de fuga. Ves cómo se prolonga el temblor
entre una idea y otra, se aleja hacia las puntas sensitivas,
yemas que soñaron alguna vez un cielo
un poco más profundo, diferente a este otro
que está por desplomarse. Quién sabe de esta forma
se cometa un crimen, un asesinato por aplastamiento.
Mientras tanto hay un brillo, como si se tratara de otro cielo
todavía inocente
sin pecado ni culpa, de los que ya no existen.



AH, el albor
Ah, la blancura unívoca del ejemplar único
de esta especie rarísima que es esparcida y múltiple
prodigiosa marea
apenas flor de un día enterrada hasta el fondo.
Intrépida aventura, flor de un día
pétalo a pétalo la llama se deshoja
hoja por hoja
y la llama se apaga por un solo suspiro
y la llama se apaga sin un solo suspiro. 



POR entonces 
el mundo entero parecía en suspenso
el aire contenía su respiración.

Sortilegios
para que cada parte de lo que todo era
se mantuviera en pie.



POR ejemplo, pienso ahora en la noción de orfandad:
establece que las cosas nacen solitarias
y las lleva a buscarse las unas con las otras.
Así, la nube se junta una por vez con su variante,
el parpadeo ciego con el brillo que lo antecedió,
el fruto con la caída que vendrá. Cuentan que en días dorados
la inconciencia era espléndida, la cabeza inocente en el inicio
era un lirio del campo. Dicen que el tenaz mecanismo
no había entrado todavía en acción,
dicen que recién amanecía
y ya todo se veía resplandeciente.



De: "El árbol de las especies", Barnacle, 2022
Otros poemas de RAQUEL JADUSZLIWER, aquí
Imagen en Revista Ruda
Raquel Jaduszliwer (San Fernando, Provincia de Buenos Aires, Argentina)

Es licenciada en psicología y se dedica a la clínica.

Libros publicados en poesía: Los panes y los peces (Bs. As. 2012, Primer Premio Ed. De Los Cuatro Vientos); La noche con su lámpara (Bs. As. 2014, Primer Premio Fundación Victoria Ocampo); Persistencia de lo imposible (Bs. As. 2015 Premio Edición Ed. Ruinas Circulares); Las razones del tiempo (Bs. As. 2018 Ed. Lisboa); En el bosque (Bs. As. 2018, Ed. Modesto Rimba), Ángel de la enunciación (Bs.As., 2020, Barnacle) y El árbol de las especies (Barnacle, 2022).

En narrativa: La venganza del clan de las banderas de acero (novela; Bs. As. 2018 Ed. Modesto Rimba).

Obtuvo la Mención Única del Premio Hydra de ciencia ficción y fantasía, La Habana, 2013. Integró la Antología del cuento fantástico argentino contemporáneo, publicada por el diario Página12.

abril 20, 2022

May Swenson


El resto de mi vida     




Soy la que 
estará conmigo 
el resto de mi vida. 

Soy la que 
disfrutará de mí misma, 
cuidará de mí misma, 
será adorable, para amarme 
a mí misma el resto
de mi vida.

Brazos, sed fuertes para sostenerme.
Ojos, estad conmigo.
¿Estarás tú conmigo
el resto de mi vida?

Yo soy,
la única,
la que no quiere dejarme
durante el resto de mi vida.



The rest of my life




I'm the one
who'll be with me
for the rest of my life.

I'm the one
who'll enjoy myself,
take care of myself,
be loveable, so as to love
myself for the rest
of my life.

Arms, be strong to hold me.
Eyes, be with me.
Will you be with me
for the rest of my life?

I'm the one,
the only one,
the one who won't leave me
for the rest of my life.




The rest of my life, Traducción Jonio González, 20/4/22MAY SWENSON (1913, Logan, Utah / 1989, Bethany Beach, Delaware, Estados Unidos de NA)
Traducción: Jonio González
Enlaces: Revista Altazor | Emma Gunst | La caina
Imagen en Twitter

abril 19, 2022

Jovan Zivlak

poesía serbia


Propiedades     



cuando se estaba muriendo mi padre 
mandó el recado de que le gustaría conmigo 
hablar. 
hasta entonces 
intercambiábamos vaciedad y extrañeza. 
pensé que quería 
lo perdido recuperar 
la simple vida 
no soporta conversaciones graves 
que nos acercarían 
y que nuestra tristeza aumentarían 
y que ahora me quiere obsequiar. 
yo ya intuía que las propiedades 
son pasajeras y los habladores irreconocibles 
y me entristecía que
él no hubiera empujado la piedra que hiciese
de la vida un edificio luminoso
y de las palabras miradores
que no viese que lo que quería decir
nadie lo había pronunciado por primera vez
que no viese que el morir es vano
y que no nos salva del olvido.



ПОСЕДИ




када ми је умирао отац
поручио је да би волео да са мном
поразговара.
до тада смо
размењивали празнину и чуђење.
помислио сам да жели
изгубљено да надокнади.
обичан живот
не подноси тешке разговоре
који би нас учинили блиским
и који би нашу тугу увећали.
већ сам слутио како су поседи
пролазни и говорници непрепознатљиви
и растуживало ме је како
није одгурнуо камен који ствара привид
да је живот светла грађевина
а да су речи попут видиковца
како не види да то што хоће да каже
неће бити изговорено први пут
како не види да је умирање узалудно
и да нас не спасава од заборава.


JOVAN ZIVLAK (1947, Nakovo, Serbia)
Traducción: Dragana Bajić Nikolić
Fuente: Lyrikline
Imagen en Alchetron

abril 15, 2022

Jaromír Typlt

poesía checa


En vida    




Escribo sobre ello 
aunque en ello no quiero pensar 
 
No tengo ni idea 
de por qué siempre me aferro a ciertas palabras 
a algunas de esas palabras 
en las que al final naufrago 
 
«¿Eso te ocurrió aún 

            en vida?» 
 
            Aquella tarde estaba paseando un poco fumado 
            por el prado de atrás 
            y desde la hierba me observaba sentado un gato blanco y negro 
            Fue mi fin 
            De pronto vi que todo llevaba hacia él 
            y que así, 
            según estaba sentado 
            no podía evitarlo 

            Me vi cambiando mi trayectoria a propósito
            y dirigiéndome a otra parte
            solo por él
            pero de un modo igualmente inútil y transparente
            llegaba a otra parte y de nuevo regresaba hacia él

            O bien dando rodeos
            o directamente

            El lazo se iba encogiendo hasta que el gato huyó

Lazo,
de nuevo otra de esas palabras

En cuanto me lanzo tras alguna de ellas
en su lugar empieza a acechar otra con la que
no debería haber empezado nunca

Y después ya no ayuda ni tachar ni huir
tras otra palabra
            Ninguna es esa otra
Y todas se lo recuerdan recíprocamente

Ya no siento el poema sino sólo un frío ahogo
porque ninguno de nosotros los vivos
querría saber realmente
y aún menos experimentar
qué puede significar

            en vida

            Hasta que eso huya de mí
            Como entonces



Salta hacia arriba




Agrisada y alternadamente se pierde al alcance
de una polvareda gris
a la altura de los ojos

Ahora solo es la irritación del aire
que se recoge contra la roca aquí y allá
pero no espera de ella ni el más mínimo movimiento
y ahora hace ya años que viniste aquí
y años en los que ya no tendrás
de donde venir

Ahora todo suena
como un sinsentido porque esa vida más corta
y aún la vida más corta de todas
aquí mismo esboza unas esquirlas resplandecientes
donde cada una de las moscas elige un rayo

Ahora su enjambre salta hacia arriba

Ahora duda un momento todo entero
si volver abajo
pero ya has reconocido tú solo
que no conseguirás perforar el vacío
de ese titubeo te faltan filos
te falta el centro y la roca
rechaza el titubeo y tú
ahora finalmente ves esa roca

En ese gris abrumador que se endureció
tan rápido que lo que ha sido ahora
lo podrían contar todavía
los hijos de tus hijos

Y ahora ya no se extinguirá a tiempo
ni esa roca



Zaživa




Píšu o tom
a nechci na to myslet

Nemám potuchy
proč se vždycky upnu na jedno slovo
nějaké takové slovo
na kterém nakonec ztroskotám

„To se ti stalo ještě

            zaživa?“

            Toho odpoledne jsem se v tom trochu potácel
             vzadu po louce
             a z trávy mě sledovala černobílá kočka
             Byl to můj konec
             Najednou jsem viděl že k ní všechno vede
             a že se jí
             jak tam sedí
             nedokážu vyhnout

             Viděl jsem se jak natruc měním směr
             a mířím jinam
             jenom kvůli ní
             ale stejně průhledně marně
             zase jinam zase nazpátek

             Buď nepřímo k ní
             Nebo rovnou

             Uzel se stahoval dokud přede mnou neutekla

Uzel
zase jedno z těch slov

Sotva se za nějakým takovým pustím
už na jeho místě začne číhat něco
s čím jsem si vůbec nikdy neměl začínat

A pak už nepomůže ani škrt ani útěk
za jiným slovem
            Žádné není jiné
A všechna si to navzájem umějí připomenout

Necítím už báseň ale jen studený stisk
že nikdo z nás živých
by asi nechtěl doopravdy vědět
natož prožít
co může taky znamenat

            zaživa

           Dokud to přede mnou neuteče
            Jako tenkrát 



Ucukne vzhůru




Šedé napřeskáčku těká na dosah
šedému naprach
ve výši očí

Teď je to jenom podráždění vzduchu
který se sem tam sbírá proti skále
ale nečeká od ní sebemenší hnutí
a teď jsou to roky než jsi sem přišel
a roky kdy už nebudeš mít
odkud přijít

Teď to zase zní
jako nesmysl protože i ještě kratší život
a ještě i ten nejkratší život
hned tady načrtne svítivou tříšť
kde si každá z mušek rozhoduje o paprsku

Teď jejich roj ucukne vzhůru

Teď chvíli celý zaváhá
jestli se snést zpátky
ale ty už jsi sám uznal
že probodnout to prázdno uvnitř mihotání
nedokážeš schází ti ostří
schází ti střed a skála
zamítá mihotání a ty
teď konečně vidíš tu skálu

V drtivé šedi která se zpevnila
tak rychle že co bylo teď
o tom by ještě děti tvých dětí
mohly vyprávět

A teď už nepohasne včas
ani ta skála


JAROMÍR TYPLT (1973, Nova Paká, República Checa)
Traducción: Elena Buixaderas
Fuente: Lyrikline
Enlace: Buenos Aires Poetry
Imagen en GVUO

abril 14, 2022

Ana Claudia Díaz: Destellos mínimos de mí

Destino, poesía argentina


Destino 



 

Hay cuatro cuadras de distancia hasta vos 
y yo voy trazándolas con mis pies en la vereda 

dibujando pseudo caminos 
por donde llegar de forma más rápida 

  

en caso de que me arrepienta 
una lumbre milimétrica se clavará en mi descuido 

como un desierto de agua, gigante y violeta 
para sanar con su sal 
dicen, los dolores del cuerpo, los huesos 
el incierto arduo 
en la desolación de tardecita 

  

al menos hay diez formas distintas de volver desde ahí 

la decisión es espontánea 
siempre cae sobre nuestros pasos 

  

apago los márgenes para no tener más límites 

rozo el rojo y roto, resquebrajante sonido de tu voz 

como si fuera un arpa dulce 

 

cada casa es como una almena
cada prisma que corona nuestros muros para resguardar

el camino

 

los reyes hambrientos de nuestros yo

buscan el escape en una alcantarilla

hiquita, desapercibida

 

el viento sacude los matorrales calmos de la ribera

todas nuestras pieles aturdidas
bruscas, sin entender.

 

 

 

Praga




La quietud estática
o la monotonía del eco de mi voz

sobre las galerías inmensas
del pasto sembrado al campo abierto

 

redondo impredecible
el ruido de los golpes alejado

del agua contra las piedras

ruinas que se desmoronan

una mañana

 

el momento fértil del día

enrosca el oscuro
tratar de adivinar
el futuro frágil

recién naciente

 

o me detengo
me demoro al borde de un abismo

armando un presente que no dura

 

olvido el minimalismo animal

el escándalo que crece
con la fuerza
de troncos recién cortados

el fondo es áspero al final

 

mendigo acerca del emigrar
de peces en las órbitas de mi infancia

destellos mínimos de mí
un peregrinaje al costado del pasado

 

como por un caleidoscopio
espío el movimiento del tiempo

para saber cómo sostener su peso

sobre el pelaje de un zorro acostado

o sobre las ovejas
me consuela el revés de las cosas

 

la misma calle etérea, solitaria

anclada en las postales antiguas

símbolo de un inventario

túneles

constelaciones grises en las puntas de los edificios

ahí arriba entre las nubes
ú
nica divinidad
un reloj de oro como un eclipse

o un oráculo para consultar

 

agudizar el oído para escuchar
el zumbido de millones de moscas voladoras

 

decorar el mundo
para tapar ese agujero gigante

de incertidumbres
de tiempo oculto y vacío
que existe
y lleva filas y filas de gente sucediendo de años

como trapos sucios que faltan como cuando falta el pan.

 

 

de Una cartografía de la insolación (Club Hem, 2015)

 

 

 

feroz alegoría de la velocidad

en el instante previo

el rebuznar constante y acechado

 

el miedo

 

jugando entre los lirios

en el vapor de los álamos

 

su conjugación

 

 


trocar lo ambiguo de la realidad dentro del misterio

como si fuera un aljibe repleto de lluvia

 

apenas queda un reflejo de voz

un espejismo incandescente, una estela

 

la paridad como una ofrenda

a la sombra de la redondeada copa de un árbol

o de la luna

 

protagonista de un yo

que de tan íntimo se parte

 

 


ardiente entre los escalofríos

solo queda la escarcha esmeralda

y un simulacro de primavera

tan lejos ahora

 

deshecho entre la húmeda mata

el final del arco iris

se posa detrás de vos

y embalsama los espejos marinos

transparentes de carey

que la tormenta escandaliza

 

la tierra es tierna en su detalle

en cada recoveco donde se apoya

el peso del cuerpo

 

de El hemisferio del lado en que quedamos (Baltasara, 2018)


 


lenguas vivas lamiendo lenguas muertas

lenguas menguadas como medias                        

          Néstor Perlongher

 

 

bichar como ciegos

echarle al tendal un saco

salir del peligro

sin que se espante el amago

sin que retumbe

 

el lenguaje desierto

procura una especie de suerte

enluta la cueva

en donde tanto tiempo guareció

 

como gato que se salvó de vuelta

o como vecino que regresa

todito el haber

y vuelve arremendado

al vecindario

 

sin rigor,

enjambre de hambre

prenda de protección

lengua ramada en un rincón

sin perro que ladre

sin padre ni madre

 

que estorbando espanta

con la cola entre las piedras

y al sacudirse

abolla por todos lados sale

 

nauseabunda

la voz para buscar

lenguas más tiernas

en algún perdón

que ni manso ni primero

ni en circunstancias trata

de deshacer la madeja

del ánima que engorrada

se aprieta sin compasión

como tigre recién domado

que anca en la morena

para castigar lo retobado

 

campo santo

luz mala

que amaina la pena

como quien oye un trueno

sobre sus espuelas.

 

de Tapera (Jámpster, 2020)

 


ANA CLAUDIA DIÁZ (1983, Santa Teresita, Buenos Aires, Argentina) 
Publicó Limbo (Pájarosló Editora, 2010 - La One Hit Wonder Cartonera, 2012), Conspiración de perlas que trasmigran (Zindo & Gafuri, 2013), Una cartografía de la insolación (Club Hem, 2015) y El hemisferio del lado en que quedamos (Baltasara, 2018); las plaquetas Vuelto Vudú (Pájarosló, 2009), La ecología de las poblaciones (Pájarosló, 2010), Al antojo de las anémonas (Color Pastel, 2011) y Tapera (el CERO de las formas, 2019 - Jámpster, 2020). En 2018 obtuvo la Beca Creación del Fondo Nacional de las Artes para su proyecto Yacer en el Tuyú (El Suri Porfiado, 2020) Declarado de Interés Legislativo por el Municipio de La Costa. Poemas suyos forman parte de diversas antologías literarias. Colaboró en las revistas Plebella, Op. Cit., No-Retornable, Transtierros, Jámpster, entre otras. Coordina talleres de escritura.
Fotografía: Micaela Paszco

abril 08, 2022

Ryuichi Tamura



Mientras aún puedo ver     




La luz de las estrellas 
Las flores en el campo 
El horizonte plegándose en el mar  
El horizonte cabeza abajo en la tierra 
Hay un rostro debajo del sombrero 
si abro la puerta hay alguien ahí 
la pluma de un pájaro 
las huellas de un animal pequeño 
grabadas en la nieve 
el rápido descenso del sol vespertino en otoño 
la luna brumosa en primavera 
 
Una vez escribí
"El tiempo no expira 
la gente expira" 

He visto expirar a unas cuantas personas
y yo
expiraré al final

Puedo ver
pero ¿qué demonios vieron mis ojos?

Sólo tiempo



While I can still see




The light of stars              
The flowers in the fields              
The horizon at sea rolled back              
The horizon on land upside down              
There is a face under the hat              
if I open a door someone is there              
a bird's feather              
a small animal's footprints              
carved in snow              
the rapid descent of the evening sun in autumn              
the hazy moon in spring              
I once wrote     
         
"Time does not expire              
People expire"              

I've seen any number of people expire              
and I              
will expire in the end      
        
I can see              
but what in the world did my eyes see              

Only time






RYUICHI TAMURA (1923, Tokio / 1998, Kamakura, Japón)
Traducción del japonés al inglés: Tsumura Yumiko y Samuel Grolmres
Versión del inglés al castellano: Jonio González
Enlace: Material de Lectura UNAM 
Imagen en Rialta. org

abril 03, 2022

Amy Lowell

poetas norteamericanas, White currants


Grosellas blancas      




¿Te doy grosellas blancas?  
No sé porque, pero repentinamente tengo un capricho por esa fruta.   
Por el momento la idea de ellas acaricia mis sentidos.   
Y parecen más deseables que las esmeraldas impecables.  
Dado que estoy de hecho, con las manos vacías,  
Podría haber elegido gemas de la india  
Pero elijo grosellas blancas   
¿Es porque el viento estridente sopla por las esquinas de las casas?  
Lo veo con los labios curvados y los colmillos desnudos, demacrada y con una energía inquietante, 
Ven a morder, mordisquear y matar las pequeñas raíces de azafrán    
¿Deberíamos llamarlas grosellas blancas?
Puedes considerarlo un signo si lo deseas. 
Puedes encontrarlos agrios, dulces o simplemente agradables en color, 
Mientras lo aceptes 
Y yo.



White currants 




Shall I give you white currants?
I do not know why, but I have a sudden fancy for this fruit.
At the moment, the idea of them cherishes my senses,
And they seem more desirable than flawless emeralds.
Since I am, in fact, empty-handed,
I might have chosen gems out of India,
But I choose white currants.
Is it because the raucous wind is hurtling round the house-corners?
I see it with curled lips and stripped fangs, gaunt and haunting energy,
Come to snout, and nibble, and kill the little crocus roots.
Shall we call it white currants?
You may consider it as a symbol if you pelase.
You may find them tart, or sweet, or merely agreeable in colour,
So long as you accept them,
And me.


AMY LOWELL (1874 /1925, Brookline, Massachusetts,  Estados Unidos de NA) 
Traducción: Pablo Queralt
Enlaces: Círculo de poesía |Isliada
Imagen en Poetry Foundation

abril 02, 2022

Albis Torres




Gilmamesh    




Yo he seguido tus huellas desde hace tanto tiempo 
temo ahora (después de un siglo yendo tras tus espaldas) 
enfrentarme a tu rostro. 
No hay nada en él que me horrorice, 
entre verbenas y ortigas yace tu cuerpo en un lugar soleado. 
Nada hay en ti que espante tanto 
como esta soledad horrible que te embarga, 
pero yo la conozco, puesto que eres yo misma, 
yo, que no quise morir y preservé mi alma del daño. 
Pájaro ciego has sido, pero pájaro que volaba. 
Esclavo de todos los pecados podrías contar ahora las cosas más bellas 
y también las más terribles. 
Ahora tu corazón quiso redimirte a la soledad. 
¿Y qué espera el alma solitaria 
que voló en vertiginosa carrera hacia el abismo, encontrar en la paz? 
Ladrón que hurtabas a los niños sus pequeñas riquezas.
Todos hubieran sido nada a no ser por el último,
aquel que voluntariamente te dio las dos estrellas de tus ojos
con sus pequeñas manos.
Desde entonces, ciego de luz, andas agazapado, lejos de todos,
porque tú te has creado las distancias.
Esta calavera vacía y trágica -me dices señalando tus restos- soy yo.
Qué has de encontrar en mí más que tristezas?
Yo que siempre he querido: cuando andabas en bien, cuando transitabas
entre los dos filos agudos del mal.
Cuando enarbolabas la sonrisa  trágica o alegre, yo estaba.
Fui la hoja que violentó su caída solo para rozar tu cuerpo,
la mariposa oscura que voló largas noches
en las paredes blancas de tu cuarto.
Cuando partías en tu viaje hacia las estrellas.
Bien sabes que en mi corazón palpitaba
en una mezcla de miedo y admiración,
y con los ojos llenos de lágrimas
vi cómo te sumergías en el más horrible de los abismos.



Mamá está en el balcón




Una vez estuve enamorada.
Era un muchacho dulce,
tenía las orejas pálidas y llenas
de unas pecas que me provocaban erizamientos.
Entonces también yo era adolescente.
De esto hace mucho tiempo.
Su rostro no aparece
en los rasgos de mis hijos.
Su foto no está en el álbum familiar
y nadie lo recuerda en la mesa.
No hay una sola taza 
en la que haya puesto sus labios.
No obstante
cuando los míos se acomodan
frente al televisor
acude a la baranda
y sus manos
rozan con un poco de horror las mías
que ya no son hermosas.


ALBIS TORRES (1947, Banes / 2004, La Habana, Cuba)
Fuentes: Revista El estornudo | Un lugar para la poesía