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septiembre 29, 2021

Lucas Margarit

Telesio



el ángel es el peor de los dragones 
J.E. Cirlot     

pasé toda mi vejez reuniendo 
formas ácidas y plantas acuáticas 
observando, cada tanto, en cada ocaso 
la forma cerrada del mar
 
toda la vejez de los hombres hermosos como el cactus 
cada vez que los golpes acariciaban los quiebres de la orilla 
 
pasé mi vida buscando entre las biblias oscuras 
la vida disimulada de Bernat 

a la sombra de la vela de resina oscura vi las primeras ciencias
cinceladas con imperturbabilidad por una mano que todavía no temblaba
leí las primeras lecturas del mito y de los objetos
vi los primeros dibujos que contenían el límite entre esto y aquello,
el límite que formaban las fibras del pergamino mohoso


de Bernat Metge (Buenos Aires Poetry, 2018)



IV




¿has visto desplazarse el océano inclinado 
cuando cada martirio se abre sobre el horizonte? 
¿has podido leer en mis visiones el nombre de la llanura y del vicio?

has inclinado la balanza hacia el norte y hacia el sur
y viste en mi cara de niño terrible la infancia más anónima
y observaste mi tristeza elegante como la piel que se abraza a los árboles
para reunir parte de la historia de los olvidos

vi en las montañas que rodean el óxido
tus brazos alzándose en la tristeza
y seguí el recorrido de los arbustos de oro hasta
llegar a la ciudad de los huérfanos
he visto a eneas desnudo corriendo detrás de los disturbios del fuego
y realizamos el primer sacrificio de la distancia

así inclinaste el invierno hacia la sabiduría y el amparo
y crecí otra vez en el refugio del mundo que ofreciste
mientras elegías el nombre más preciso para el aire
entonces, estaremos tentados de vengar la última insolencia de un dios confuso


de Elis o teoría de la distancia (Suri Porfiado, 2020)



si pongo una célula en un calidoscopio 
se desintegra para ser el átomo del destierro

en un calidoscopio
una célula azul como el cielo que protege el límite
entre el aire y el viento
y entre la selva y la pradera

cuando Telesio observa a través de esos cristales 
con borde de óxido
se desintegra la célula para aparecer 
nuevamente entre el fuego y su naturaleza

ahí, en ese linde estaba la razón 
entre la niebla y su templanza


de Telesio. Brevissimo tratado sobre el asombro (Leteo, 2021)


LUCAS MARGARIT (1966, Buenos Aires, Argentina)
Enlaces: Entrevista / Letralia | Eterma Cadencia | Otra iglesia es imposible
Imagen: Fb Lucas Margarit

septiembre 28, 2021

Aleisa Ribalta


Nucífera verdad     



 
Una flor de loto puede dormir 
pero abrirá los pétalos 
tarde o temprano 
desde y dentro del agua 
  
Toda flor de loto será cultivada 
en agua tibia y tranquila 
las corrientes pueden secar la raíz 
al ser demasiado largas 
debe siempre verse la forma 
de que no toquen nunca el hielo 
ni las abrase lo intenso 
  
Luego de cosechada será vendida 
preferiblemente a su mejor postor 
que a su vez la comercializará 
a gran escala 
  
Con la flor de loto se puede 
hacer de todo 
 
Los corazones de loto se cocinan
su sabor agrio sirve para té
sopa y arroz
arreglando los intestinos
más inquietos
 
Los pétalos del loto
son el mejor preparado de belleza
la piel, el pelo, los dientes
todo puede ser mejorado
con la esencia de la flor
el aceite y las cremas
son perseguidos por las damas
además de virilizar
el miembro de su amado
 
Las raíces de loto
cortadas como si fueran
rueda de carreta
tienen forma de tajada de limón
seca y sin semillas
fritas son las delicias
de toda mesa que se respete
en los más asiáticos confines
 
Las semillas de loto
cumplen con la tarea de empezar
otra vez este largo proceso
si antes no son sacadas
del corazón de la flor
a escondidas y para contrabandos
medicinales varios
por lo que acaban
en tazas de belleza delicada
como tisanas que (según los chinos)
pueden `aclarar el calor´
en épocas difíciles
a ciertas señoras
las mismas que no piden ya
ungüentos para el miembro
de su amado
ni calma para sus intestinos
ni tersura para la piel
ni dulzura para los cabellos
solo un poco de compostura
para que las corrientes
no lleguen a la raíz y sequen
de golpe el corazón
ya agridulce
porque del loto han aprendido
a florecer cuando ya nadie
les espera, tibias aún
y hasta dos veces al año


 

(Des)mito



 
No estaba atado al mástil
ni era sordomudo ni urdidor
nigromante ni cuerdo alucinado
tampoco yo cantaba
            especialmente bien
movía(me) sinuosa
            mecida por las olas
y puede que el vaivén
            de mí misma sin más
incitara un cuerpo calcinado por el mar
las noches a la deriva
            la soledad (en)cubierta
            por faro intermitente
 
(en)sordecida era tal vez su forma de desear(me)
algo hizo que viera colas garras alas serpenteantes
 
cantos hubo pero nada les juro que
entre graznidos y por puro espejismo
pudo haber(me) confundido con gaviotas
sin embargo hoy que todo es historia
iba a contarles que ese día
fui la mujer más fuego
que todavía llevo frescas
las huellas de manos y lengua
con que dio forma a este mito
donde el mar fue a lo sumo
attrezzo para llenar de azul falso relato
 


 

A tiras y embadurnada 

(Del libro Tablero) 

"y ahora alumbra tu oficio
con su silencio fugitivo,
en son sereno como de agua a mediodía."
Claudio Rodríguez
 
 
¡Que Catarina ésa, la Fagunda! No se lo creería ni Dios.
Decían los marineros que iban a verle los tersos muslos
¡que hembra, cómo arponea la bestia, menudas ancas
pero que pobres brazos!, ¿cómo es posible tanta fuerza?
 
Ballenas surcan los mares de Terranova,
ahí va la hija de Joao, arpón de la casa Álvarez Fagundes,
mano tibia y púber, de casi niña,
hasta que entierra dura, y el lomo sangra…
 
Dicen que la ballena herida se hunde
mientras se desangra muy despacio
que sale varias veces a respirar,
y que el soplo es tenebroso.
 
Sola entre mozos, embadurnada de aquella sangraza
con manteca, dentro de una chalupa que se bandea
y se va a pique. Toda vida de mar es sin garante, dice el padre,
y lo sabe pues está a punto de sucumbir en un charco rojo. 
La Fagunda cierra los ojos, entierra más,
piensa en los tres hijos que un día tendrá,
en cuántas bocas pueden comer de una tira de carne,
en el aceite de la cámara que necesita más lumbre,
en su padre que viaja de punta a punta
del océano fundando islas con su nombre. 
Cierra los ojos porque sabe que la derrota
es del que suelte el arpón
esta vez no será ella, se dice, a oscuras…
sola con la voz de un poeta del que le separan siglos.
 
Como soplo de ballena, indescifrable
vuela en el tiempo el mejor consejo
a la niña asustada que todavía es:
"Y no mires al mar porque todo lo sabe
cuando llega la hora”.
 
 

 

Astro jodedor

 
                                                                                   Para Alejandro Fonseca, in memoriam.
 
 
Y ahora, ponte el sextante al lomo
 que no te faltarán constelaciones.
 
Puesto a catalogar
no te querrás perder,
agarra brújula y azafea
y llévate una caneca
de aquello, por si acaso.
 
Sé que no puedes ni nombrarlo,
pero un día es un día.
Date el buche y pa’abajo.
Anonimemos eso.
 
Te advierto: las estrellas son novias
curiosas desde su propio azoro ante la nada.
Qué haces aquí y por cuánto tiempo
estarás, qué fue lo que te trajo,
caramba, cómo fue que caíste. En fin,
ese tipo de cosas que una estrella pregunta.
 
Tú no abras boca y contempla,
déjalas, feliz, inquisitarte el alma.
 
Sin prisa, enfoca el equatorium,
presume por vez primera de astrolabio,
sácales de remate un buen torquetum
despampanante y en desuso,
pa’ que sufran, bellezas.
 
Total, Galileo y el telescopio
se mueven ya patentados.
 
¡Ah! pero en eso de divisar
los golpes en la sombra, el cielo amplio,
el tiempo deslumbrado y tu ínsula
(de dónde va a ser) del Cosmos Barataria,
no te ganará nadie la pelea,
viejo poeta socarrón,
astro jodedor maldito,
hoy por la estela
de ti mismo
rejuvenecido.
 
 



poesía cubana en El poeta ocasional
ALEISA RIBALTA
(1971, La Habana, Cuba). Reside en  Suecia desde 1998. Es poeta, traductora y   coordinadora cultural. Ingeniera de profesión, se desempeña como docente de asignaturas técnicas y no directamente relacionadas con la literatura como: Diseño de Interfaces Gráficas, Diseño Web y Programación de Aplicaciones. Ha publicado Talud (Ekelecuá Ediciones, 2018), un primer poemario que apareció ese mismo año traducido al catalán en edición bilingüe Talús / Talud (bokeh, 2018) y Tablero (Verbo(des)Nudo, Chile, 2019). Tiene en preparación los poemarios Cuaderna, bao y regala y Poemas Intersexuales.

Colabora asiduamente en revistas como Animal Sospechoso(España), Conexos(USA) y Verbo(des)nudo (Chile), con artículos y traducciones. También han aparecido publicados poemas suyos en Revista Humo(México), Le folie (Argentina), Mimeógrafo (México) Kokoro (España) y Nagari(USA). Ha participado en las antologías Poesía escrita por mujeres (Verbo(des)nudo, 2018) y Todas las mujeres (de fulanas y menganas) (Fundacionarte, 2018). Coordina La libélula Vaga, un cuaderno digital donde se promocionan autores de todo el mundo.
www.lalibelulavaga.com

septiembre 27, 2021

Diego Colomba: Envueltos por la bruma nocturna de la pampa

La pampa

Poetas que regresan a la patria de la infancia     




Los transnochados que nos invitaron nos dan las 
buenas nueva: no habrá, en breve, viáticos, a raíz de 
una serie de rencillas intestinas, y en el único hotel 
disponible ya no hay plazas vacantes. ¿Puede la crasa 
realidad local hacernos mella? Hablaremos 
positivamente - incluso con afecto -, a lo lardo del 
día, de todo lo que crece en nuestra íntima geografía: 
plantas, animales y seres humanos. Con la caída del 
sol, una señora que confiesa haber conocido a papá en 
su juventud reconoce que soy muy parecido, pero 
advierte que él era más alto. La contradigo, 
sonriendo, argumentando que yo era un centímetro
más alto que papá. Mido un metro ochenta y seis
centímetros. Pero la señora, con gesto de
desaprobación, prefiere dar por terminada nuestra
charla. Leemos, finalmente, nuestras cositas, para
estudiantes secundarios que bostezan, custodiados

por sus profesores de Lengua y Literatura. Mientras
comemos, poco después, un choripán, envueltos por
la bruma nocturna de la pampa, imaginamos factibles
maneras de volver a nuestras vidas. Que no se nos
juzgue mal. Nosotros solo vinimos a devolverle al
pueblo la memoria poética que le pertenece.





De: "Los poetas que regresan a la patria de la infancia", Barnacle, 2021
Otros poemas de DIEGO COLOMBA, aquí   


septiembre 25, 2021

Luz Cassino


Tu ventana     




me asomé a tu ventana 
a tu alféizar florido 
a tus alminares 
y sus galerías 
y te acaricié entero 
pétalo por pétalo 
poro a poro 
borde a borde 
 
te seguí los rastros 
caminé tus surcos 
y tus cicatrices 
como una novata 
y al fin del periplo 
recogiendo velas  
me incliné a mirarte 
por si fuera un sueño 

(inédito)

  

Nadie responde     




Casa árbol 
duna que quiebra 
horizontes perplejos 
 
Nadie responde 

Vacíos los espejos envejecen 
al amparo de cabelleras blancas 

Bicicleta de alas rotas
que se perdió una tarde 
de insoportable ausencia

La huella de la lluvia
acuna un camalote triste
La huella de la vida
acaba en callejones
donde habita la muerte.
                                  

    (de Domicilio Equivocado)


Para no dejar de pensarte




No te escribo para que me reconozcas 
y prendas azahares en mi pelo
-que también-
te escribo para no dejar de pensarte
cerca muy cerca 
al costado y encima
dentro muy dentro
No es sólo un pensarte con mi sexo
-que también-
te escribo para no olvidarte
de puntillas y en volandas
hablo con el espejo y le cuento de vos
a cada rato
mientras te voy deseando
sin remedio
                            (de Insight)




LUZ CASSINO  (Buenos Aires, Argentina), vive en  Barcelona desde 2002. Psicóloga Social. Coach Literaria. Como Activista Cultural desarrolla proyectos sobre migración, género y literatura.  Coordina la Plataforma Informativa y Cultural Mézclate Conmigo, premiada en varias ocasiones.
Creadora del Club de Escritura donde dinamiza talleres de Poesía Erótica, Escritura Terapéutica y Escritura Creativa. Como poeta ha recibido premios y distinciones. Su obra ha sido traducida a varios idiomas y es parte de diversas revistas literarias. Participa en una treintena de antologías. Ha publicado dos poemarios en solitario, Insight (Lastura, 2015) y Domicilio Equivocado (Huerga
& Fierro, 2018). El hijo (Filius) está actualmente en proceso de edición.

septiembre 22, 2021

Concha García: Yo te quise

Yo te quise


Cuota de alquiler     



No hay por qué reencontrarse. Yo te quise. 
Estoy en un jardín. Hay tres magnolios 
y césped. Es un diminuto paisaje que emula 
la naturaleza. Vivo en una casa pareada 
el balcón da a la calle, el dormitorio 
a una laguna de sueños que ya tuve. 
Cuando me reclino para hacer la cama 
de la sábana brotan nidos de aconteceres 
que recuerdo. En la cocina, las tazas 
brillan cuando el sol se va a ocultar 
y el olor de los magnolios impregna 
los cubiertos. 
Yo te quise. Desordeno los papeles
que me desnudan, porque no tengo nada
para cubrir la cuota de alquiler. Yo
te quise.






CONCHA GARCÍA (1956, La Rambla, Córdoba, España)
Fuente: "Ayer y calles", Editorial Visor, Premio Jaime Gil de Biedma, Madrid 1995
Enlaces: A media voz | Zenda Libros | La poesía alcanza 


septiembre 20, 2021

Mikael Ekström



RSD20     


 


Y he ahí que me encuentro 
a mí mismo 
parado y rebuscando 
en 
las publicaciones del 
Record Store Day 
sin encontrar nada 
de lo que busco 
de todos modos abandono 
la tienda de discos 
con uno de 10 pulgadas 
picturedisc 
limited edition 
Honey 
you know where to find me 
y me convenzo a mí mismo 
de que soy feliz. 
  



Cómo diablos pudimos ser maestros?     


 

Cuando Jocke y yo 
reunificamos la banda DMU 
después de muchos años de silencio 
grabamos aquella canción 
Cómo diablos pudimos ser maestros? 
Aquella epopeya 
estaba compuesta
de cuatro líneas
pero aquellas cuatro líneas decían
todo lo que se podia decir
de un rebelde envejecido
Íbamos a salvar el mundo de tanta música de mierda
Y a voltear ese cabrón kiosko de comida ambulante
y a esparcir mucho ketchup por toda la puta Plaza
pero fuimos maestros
Al Jocke escuchar la canción
me comentó:
– Suenas coomo un joven Dylan
borracho de Loranga
Fue el mejor de los cumplidos
que he recibido en mi vida.  
 

Si nunca

(Para Niclas & Jonas)

 

Si nunca llevaste camiseta con la banda impresa
bebiste cerveza casera y además
te measte en los zapatos
perdiendo de vista a los amigos
y todo el dinero que llevabas
Si nunca saltaste como un loco
gritando hasta perder la voz
tratando de irrumpir en escena
para conocer a Jimmy Rocker
y vomitando camino a casa
Si nunca has despertado
resacoso y atormentado
por un tinnitus torturador
jamás has estado en un concierto
de Backyard Babies

 

RSD20


 

Och så finner
jag mig själv
stå och bläddra
bland
Record Store Day-
utgivningarna
utan att hitta något
som jag vill ha
ändå lämnar jag
skivaffären
med en 10-tummare
picturedisc
limited edition
honey
you know where to find me
och intalar mig
att jag är lycklig


 

Hur fan kunde vi bli lärare?


 

När Jocke och jag
återförenade DMU
efter flera års tystnad
spelade jag in låten
Hur fan kunde vi bli lärare?
Detta epos
bestod endast
av fyra rader
men de raderna sa allt
som kan sägas
av en åldrande rebell
Vi skulle ju rädda världen från pissmusik
och välta den där jävla pölsevagnen
och spreja ketchup över hela jävla Stortorget
men vi blev lärare
När Jocke fick höra låten
var hans kommentar:
– Du låter som en ung Dylan
full på Loranga
Det var den finaste komplimang
jag någonsin fått



Om du inte

(Till Niclas & Jonas)


Om du inte tryckt egna bandtröjor
druckit hembränt på förfesten
pissat på dina skor
tappat bort dina kompisar
och alla dina pengar
Om du inte hoppat upp och ner
skrikit sönder din röst
försökt storma scenen
träffat Jimmy Rocker
och kräkts på vägen hem
Om du inte vaknat
bakis och jävlig
med en plågsam tinnitus
har du inte varit på en konsert
med Backyard Babies






MIKAEL EKSTRÖM (1971, Ängelholm, Suecia)
Fuente: La libélula vaga
Traducción: Aleisa Ribalta Guzmán
Imagen: Fotografía  Magnus Grehn

septiembre 18, 2021

Ana Blandiana

Iglesias cerradas

Iglesias cerradas     



Iglesias cerradas 
Como casas cuyos propietarios se han marchado 
Sin decir por cuanto tiempo, 
Y sin dejar dirección. 
Alrededor de la ciudad, 
Dan vueltas tranvías y bicicletas, 
Bocinas, reclamos, 
Los habitantes apresurados 
Venden y compran, venden y compran, 
Comen de pie, 
Y, de vez en cuando, cansados, 
Se sientan a tomar café 
En una terraza 
Próxima a una catedral del siglo XI, 
A la que miran sin ver, 
Puesto que hablan por teléfono
Y no preguntan
Quién es aquel que ha vivido…
Alguna vez en
Una casa tan grande.


La espera




La luz casi verde del aire,
Que se vuelve negra cuando llega a ser cielo,
Las tejas mojadas
Y las hojas alargadas por las gotas de agua –
Cierto estado de espera,
Desprovisto de incertidumbre,
Como el intervalo entre el fulgor del relámpago
Y el trueno.
Un violento presentimiento sin sujeto
Por el que las golondrinas
Trazan inquietas volutas.



La patria del desasosiego




Esta es la patria del desasosiego
A punto de cambiar de opinión
De un momento a otro
Y, no obstante, sin renunciar a esperar algo indefinido.
Esta es mi patria,
Entre estas paredes
A unos metros los unos de los otros
Y ni siquiera en el espacio completo entre ellos,
Sólo en la mesa con papel y lápices
Dispuestos a moverse solos y a empezar a escribir,
Esqueletos animados bruscamente por unas plumas más antiguas,
Sin usar desde hace mucho tiempo, con la pasta seca,
Que se deslizan frenéticamente sobre el papel
Sin dejar ninguna huella…
Esta es la patria del desasosiego:
¿Conseguiré alguna vez
Descifrar las huellas que no se ven,
Pero que sé que existen y esperan
Que las pase a limpio
En mi patria A4?



Biserici închise




Biserici închise
Ca nişte case cu proprietarul plecat
Fără să spună pe cât timp,
Fără să lase adresa.
În jurul lor oraşul
Roteşte tramvaie şi biciclete,
Claxoane, reclame,
Locuitorii grăbiţi
Vând şi cumpără, vând şi cumpără,
Mănâncă în mers
Şi, din când în când, obosiţi,
Se opresc să bea o cafea
La o măsuţă pe trotuarul
De lângă o catedrală din secolul XI,
Pe care o privesc fără să o vadă,
Pentru că vorbesc la telefon
Şi fără să se întrebe
Cine este cel ce a locuit cândva
Într-o casă atât de mare.



Aşteptare




Lumina aproape verde a aerului
Care se face negru când devine cer,
Olanele ude
Şi frunzele prelungite de picuri –
O anumită stare de aşteptare,
Lipsită de îndoială,
Ca între strălucirea fulgerului
Şi tunetul lui.
O violentă presimţire fără subiect
Prin care rândunelele
Fac îngrijorate volute.



Patria neliniştii




Aici este patria neliniştii,
Gata să se răzgândească
Din clipă în clipă
Şi, totuşi, nerenunţând să aştepte
Ceva nedefinit.
Aici este patria,
Între pereţii aceştia
La câţiva metri unul de altul,
Şi nici măcar în spaţiul întreg dintre ei,
Ci doar pe masa cu hârtii şi creioane
Gata să se ridice singure şi să scrie,
Schelete brusc animate ale unor condeie mai vechi
Nefolosite de mult, cu pasta uscată,
Lunecând pe hârtie frenetic
Fără să lase vreo urmă...
Aici este patria neliniştii:
Voi reuşi vreodată
Să descifrez urmele care nu se văd,
Dar eu ştiu că există şi aşteaptă
Să le trec pe curat
În patria mea A4 ?



ANA BLANDIANA (1942, Timisoara, Rumania)
Traducción: Viorica Patea
Enlaces: Letras Libres | Revista Altazor | Zenda Libros
Imagen: World Literature Today

septiembre 17, 2021

Jonio González: Los poetas se equivocan

La imagen muestra a una persona con cabello rizado y canoso, vistiendo una camisa blanca con cuello debajo de un suéter oscuro. El fondo es negro, lo que crea un contraste con la ropa y el cabello de la persona.

Si no fuera posible


como prueba de que
al contrario de lo que escribe brodsky
los poetas se equivocan
conozco a quien sí le daría igual
perderse en la espesura o el desierto
lo que no le impide por el camino
obrar de acuerdo con lo que cree inventar
apostar la vida a cuanto le prometen
señalar a derecha e izquierda
paisajes renuentes
en los que buscar la relevancia
la correspondencia
proposiciones dignas de ser aceptadas
para por fin subir al púlpito
y declararse víctima
incapaz de comprender
que algunas cosas se pierden
porque nunca se han tenido


Otros poemas de JONIO GONZÁLEZ, aquí
Imagen: Fotografía: Daniel Mordzinski

septiembre 13, 2021

Aleksandar Hemon

Poesía bosnia


Aterrizaje     




El sol había ya desaparecido bajo 
el horizonte, el cielo era una brasa agonizante. 
Yo vivía en la ruta de los vuelos, 
de modo que hora tras hora los aviones aullaban 
por encima, sus vientres emergían 
de las nubes bajas, las puntas de las alas parpadeando 
en una anticipación vertiginosa del arribo a casa 
Cada uno lleno de gente esperada, 
así yo suponía. Creía que ningún avión 
daría vuelta hacia atrás 
no importa de dónde viniera. 
Una vez que estuvieran aquí, no irían a ninguna otra parte. 
Como yo no tenía entonces ni sillas ni muebles,
mi madre y yo nos arrodillamos ante la ventana,
como si fuera un altar y observamos cómo el cielo
se volvía lentamente de color carbón, luego negro.
Aviones venidos de lejos sobrevolaban brillantes
aun antes de descender al aeropuerto de O´Hare.
Parecen un enjambre de luciérnagas,
dijo ella. No podíamos apartar la vista.
Ninguno de los dos se atrevía a levantarse
y encender la luz en mi pequeña vivienda,
porque sabíamos que moverse esfumaría
todo lo que era presente en aquel momento
en nosotros, aun si los ávidos aviones
siguieran viniendo y descendieran. Nunca he visto
algo así, dijo mi madre.
Tenía cincuenta y seis años, como yo ahora, cuando
aterrizó en Canadá. Un par de valijas,
ninguna palabra en inglés, toda su vida dejada atrás.
Gozaba del estado de inmigrante legal.
Pasaron varios meses hasta que pudo
hacer el viaje, veinticuatro horas en ómnibus, cruzar
tierras extrañas, para visitarme en Chicago,
donde yo vivía en una casa llena de nada,
excepto una ventana que miraba al cielo
plagado de luciérnagas que nunca aterrizan.



Landing




The sun had already vanished below
the horizon, the sky was dying ember.
Where I lived was in the landing path,
so that hour after hour planes howled
above, their underbellies emerging
from the low clouds, wingtips blinking
in frantic anticipation of arriving home.
Each was full of people who were waited
for, I assumed. I believed no plane ever
turned around and went back home,
to wherever they might be coming from.
Once they were here, they were nowhere
else. As I had no chairs or furniture then,
my mother and I knelt at the window,
as if at an altar, and watched the sky
go slowly charcoal smudged, then black.
Distant airplanes twinkled and hovered
still before descending on O’Hare.
They look like a swarm of fireflies,
she said. We could not tear our gaze
away. Neither of us dared to stand up
and turn on the light in my tiny place,
because we knew moving would vanish
everything present in that moment
between us, even if the eager planes
kept coming and descending. I have never
seen anything like this, my mother said.
She was fifty-­six, as I am now, when she
landed in Canada. A couple of suitcases,
not a word of English, all her life behind.
She had the status of landed immigrant.
It was some months before she could take
the twenty-­hour bus ride crossing
foreign lands to visit me in Chicago,
where I lived in a place full of nothing,
except a window looking at the sky
swarming with never-­landing fireflies.


ALEKSANDAR HEMON (1964, Sarajevo, Bosnia y Herzegovina.  Reside en EEUU y escribe en inglés)
Traducción: Adam Gai

septiembre 11, 2021

Héctor Viel Temperley: Pienso en todos los años sin encontrar mi imagen

Invierno


La querida Tamara Kamenszain decía: "Viel Temperley es para mí nuestro poeta más alto (sé que mi afirmación puede sonar fundamentalista, pero bueno, me arriesgo, así somos los fans…). Es el poeta de la modernidad tardía que al mismo tiempo nos tira adelantos de cómo será la estética de la postmodernidad. Todo lo que él hace anticipa lo que vendrá, y "Bajo las estrellas del invierno" está en el centro de esa constelación futurista. Es el único poema argentino que encuentra la perfecta manera de narrar sin claudicar, mientras a cada paso se da el lujo de paralizar el relato con shocks de poesía pura. Este poema nos enfrenta con operaciones de síntesis que parecen imposibles: entre imágenes y personajes, entre singularidad y universalidad, entre intimismo y extimidad absoluta. Por eso me guía cada vez que estoy escribiendo y pierdo la brújula".
      Alejandro Méndez

Bajo las estrellas del invierno



La liebre que una vez que yo miraba
atardecer -volaban los chimangos!-
salió del sol y se sentó a mirarme
El pájaro que una mañana
se posó exactamente sobre mi corazón
a una hora en que su cuerpo todavía
calentaba la piel más que el sol
El pene entre mis dedos de ese enfermo
al que ayudé a orinar mientras marchábamos
lentamente una noche a un hospital
cruzando playas de estacionamiento
La perra que buscaba a mi pene en la sombra
cada vez que salía para orinar desnudo
mirando las estrellas del invierno
antes de regresar corriendo hasta el colchón
iluminado por el fuego que ardía toda la noche
en los troncos que hachaba con mi hacha todo el día
La mujer que pedía serenamente auxilio
agitando los brazos y volviendo a nadar
en las primeras horas de una tarde pesada
en que yo con el pan en el estómago
no encontraba a otro hombre en las orillas
Y todos los metros que nadé por el mar
sin ver jamás a la terrible aleta
Y mi alegría de noche en las ramas de un árbol
oyendo tangos en mi adolescencia
Y mis siestas sentado junto al cajón de un muerto
descansando en la digna frescura de una bóveda
del verano porteño que tantos nos había humillado
Hablo de todas las horas y de todos los días
y de todas las estaciones y de todos los años
Pero la liebre que una vez que estaba solo
se ubicó exactamente entre el sol y mis ojos
guardando exactamente la distancia
que guarda un ángel que visita a un hombre...
Y el pájaro que un día
se posó exactamente sobre mi corazón
lo que es igual a recibir de un golpe
el propio corazón en el lugar exacto
el único lugar del universo
donde es una victoria recibirlo...
Y la perra que se acercaba agitando la cola
cada vez que volvíamos a encontrarnos desnudos
y solos bajo el cielo del oeste...
En fin...
Brillan los miles de ojos que me miran
Brillan las estrellas del oeste en invierno
Sobre la borda del colchón iluminada por las llamas
me siento arreglo el fuego
leo diarios viejos mientras mi sombra crece
Son las tres de la tarde en el reloj
que después del almuerzo se detiene
La noche es larga
Toda la noche sopla el viento
Mi muslo brilla con la saliva de la perra
o entre las piernas de una mujer de buen carácter
desnuda alegre dormida satisfecha
Vuelvo a despertarme cuando quiero
Vuelvo a salir al frío y a orinar nuevamente
porque estas noches bebo mucha agua
El fuego hace sudar al que lo cuida
En fin...
Hice orinar a un hombre
Salvé del mar a una mujer lejana
Y sé que puedo recordar algunos otros
actos de más amor de más coraje
En fin...
Pienso en todas las horas pienso en todos los días
pienso en todos los años sin encontrar mi imagen
Pero una liebre un pájaro una perra
me miraron a los ojos al corazón al sexo
como creo que sólo me miró también el mar
una madrugada de verano en que vagaba
con una pistola en el puño sin tener dónde afeitarme




Otro poema de Héctor Viel Temperley, aquí
Extraído del Facebook Alejandro Méndez
Enlaces: Eterna cadencia | Hablar de poesía | 
Imagen: Fotografía de Hengki Koentjoro

septiembre 07, 2021

Eva Strittmatter

Depresión


Depresión     


 

Estoy muy cansada: cual fuego casi extinto. 
El perro caza moscas. Cae la lluvia, 
que tan pronto bendigo como maldigo. 
Y el viento del atardecer no se lleva más que 
naderías. Los sentimientos más nimios. 
Eiapopei.* Ora esto, ora lo otro. 
Temblando por el frío de la lluvia, 
la amarga hierba se encorva ante el viento. 
Yo estoy a cubierto y como en casa. 
Y en los anchos caminos de los prados 
brotan los primeros hongos.
Se podría estar tranquilo y feliz.
El mundo es redondo y está cubierto de un manto verde.
Todo es sólo un etcétera.
Y aun cuando está nublado, hay luz.
Todo eso viene de dentro.
Fuera hay abedules, hierba y piedra.
Pero hay que empezar por uno mismo.
Y cuando también eso es difícil, entonces, ¿qué?


* “Eiapopei” o “Eia Popeia” es un verso perteneciente a la canción de cuna “Schlafe, liebe Kleine” de Alexander Winterberger (1834-1914).

 

Van Gogh, los otros y yo 


Para Karl Hermann Roehricht

 

Sería mejor para el mundo
que yo no apareciera en mis Obras.
Alguien que sentía algo parecido cogió un cuchillo
y se cortó la oreja poseído por la tristeza.
A pesar de todo lo que con tanto esfuerzo había pintado,
era incapaz de encontrar la paz.
Lo torturaba algo como un crimen
que no conseguía callar,
porque hay algo en nosotros que quiere fundirse
con todo lo perceptible y lo imperceptible.
No podemos borrar nuestras huellas
y luchamos por un período de gracia
para demostrar nuestra inocencia.
Mas, al mismo tiempo, nadie nos acusa.
No les importamos ni a los dioses ni a los ancianos.
Vivimos de la megalomanía
que mostramos ante el juicio del mundo,
ante el cual se justifica toda palabra.
Y se ve cada pincelada.
Y con alguno se demuestra: que no se ha equivocado.



Depression


 

Ich bin so müde: Kleine Flamme.
Der Hund fängt Fliegen. Regen geht.
Den ich mal segne, mal verdamme.
Und was der Abendwind verweht,
Sind Nichtigkeiten. Kleinstgefühle.
Eiapopei. Bald dies, bald das.
Durchzittert von der Regenkühle,
Biegt sich im Wind das bittre Gras.
Die Kühe weiden unterm Regen.
Ich bin beschirmt und wie zu Haus.
Und auf den breiten Wiesenwegen
Treiben die ersten Pilze aus.
Man könnte ruhig sein und heiter.
Die Welt ist rund und grün verpicht.
Alles ist nur ein Undsoweiter.
Und wenns auch trüb ist, ist doch Licht.
Das kommt ja alles nur von innen.
Außen sind Birke, Gras und Stein.
Und doch muß man mit sich beginnen.
Und wenns auch schwer ist, was soll sein?


 

Van Gogh, die anderen und ich


Para Karl Hermann Roehricht

Es wäre für die Welt viel besser,
Ich käme in meinen Werken nicht vor.
Einer, dems ähnlich ging, griff sich ein Messer
Und schnitt sich in Trauer herunter sein Ohr.
Mit allen, was er wütig gemalt hat,
Konnte er sich nicht zur Ruhe zwingen.
Es quälte ihn etwas wie eine Untat,
Die konnte er nicht zum Schweigen bringen,
Da ist was in uns, das will sich vermischen
Mit allem, was sichtbar und unsichtbar ist.
Wir können unsere Spur nicht verwischen
Und kämpfen um eine Gnadenfrist
Und wollen unsre Unschuld beweisen.
Dabei klagt uns eigentlich niemand an.
Gleichgültig sind wir den Göttern und Greisen.
Doch leben wir von dem Größenwahn,
Daß wir vor einem Weltgericht stehen,
Vor dem jedes Wort verantwortet wird.
Und jeder Pinselstrich wird da gesehen.
Und bei manchem erweist sich: er hat nicht geirrt.
 

EVA STRITTMATTER (1930, Neuruppin / 2011, Berlín, Alemania)
Fuente: La tribu | Arquitrave
Traducción: Izaskun Gracia
Imagen: Brandenburger Kopfe

septiembre 04, 2021

Reyna Domínguez



El homo sapiens habla de su casa siglo XX     




Ya no distingo el día de la noche. 
Un aguacero de ideas exigidas, 
caballos sordos, alucinados, 
amarran las orillas del océano, 
enclaustran ceniceros amarillos, 
sedientos laureles de la niebla. 
Y los tiempos se mezclan, 
me aúllan la rabia de servir 
a un pobre dios mezquino. 
Y paso exhausto por la boca humeante de los siglos 
sin conocerme casi, 
palabreando conciencias de otros hombres 
ignorantes de mí y yo de ellos.
Ya no distingo el día de la noche,
los círculos empapelan de humo
las caras interiores y exteriores
de ciudadanos cubos.
Y es un cubo mi casa,
una enarcada ceja metálica.
Sin claraboya abierta
pisotea el barco de mi cuerpo tantas horas.
Una mueca redonda, dos agujas
repiten minutos, segundos,
y me hablan las horas de la espuma
sin conocer el mar,
se inventa la espuma en otra espuma
el día y la noche en que no entro.






REYNA DOMÍNGUEZ (1950 / 2021, San Juan, Provincia de San Juan, Argentina)
Extraído del Fb RR Signes | Blog del amasijo