Tres poemas de Poco que decir por Pedro Donangelo
El poeta ocasional | Pedro Donangelo Parábola de una pelota de tenis curva plana, abierta y un punto fijo llamado foco. Ahora bien, partiendo de Física y atravesando la noche, surge con el primer resplandor, el mundo real abierto a la parábola de una pelota de tenis arrojada por mi mano. Debajo de la línea, la carrera atolondrada de Timmy hasta el punto extremo suma otro instante al arcón de la dicha. Arriba truenan los pensamientos, los bárbaros despertadores, los que martillan a futuro, los que estremecen tu voz en el auricular, enmascarados en la ventaja de las sombras de un escenario presuntamente apacible. De perros cabizbajos a otro tema triste en el umbral, tristísimo como los otros perros de una traílla del paseo matinal… A la noche, la luz filtrada de origen desconocido traza dos o tres líneas sob...