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septiembre 21, 2025

Tres poemas de Poco que decir por Pedro Donangelo

El poeta ocasional | Pedro Donangelo

Parábola de una pelota de tenis



 curva plana, abierta y un punto fijo llamado foco.
 Ahora bien, 
         partiendo de Física y atravesando la noche,
 surge con el primer resplandor, el mundo real
 abierto a la parábola de una pelota de tenis 
 arrojada por mi mano.
 Debajo de la línea,
 la carrera atolondrada de Timmy hasta el punto extremo
 suma otro instante al arcón de la dicha.
 Arriba truenan los pensamientos, los bárbaros despertadores,
 los que martillan a futuro, 
 los que estremecen tu voz en el auricular, 
 enmascarados
 en la ventaja de las sombras
           de un escenario presuntamente apacible.


De perros cabizbajos a otro tema



triste en el umbral,
tristísimo como los otros perros de una traílla del paseo matinal…
A la noche, la luz filtrada de origen desconocido
traza dos o tres líneas sobre la pared, al costado de la puerta,
antípoda de mi cabeza exhaustivamente reconocida
por el mosquito que la orbita.
Lo callado, en particular lo callado, siega el sueño.
Conversan mujeres en el piso de arriba.
Qué sucedió.
“El amor fugaz estalla los circuitos”.
Perceptibles unas palabras, este mosquito
desanima al curioso con impecable eficacia:
el sostenido zumbido y algunas dosis
                                       de remordimiento.

septiembre 18, 2025

Valeska Torres | Hace años luz se creó un agujero negro


Valeska es de Río de Janeiro y la periferia que se diseña en sus poemas está hecha de olores, de animales y de cuentas que no cierran. La periferia es geográfica: el morro, Caxias-Meier, pero también es lo que se marca en el cuerpo y que queda afuera. La periferia ahueca Río de Janeiro en vez de expandirla y muestra sus cavidades más profundas, que se abren a partir del golpe que aparece en los poemas de Valeska como un modo de dar origen al mundo y a Río de Janeiro, un golpe que se repite indefinidamente y que perpetua tanto los agujeros como los cuerpos que los habitan.


EL crepúsculo se desflora frente al horizonte
ropajes cubren la piel
en el bolsillo un escarabajo
aplastan con un martillo
el hambre del día

corporaciones cromadas de acero
evaporan pequeñas escamas de carbón quemado

la ampolleta enmudecida
por el vapor de las quemas
insiste en traer a la conversa
la arena fina

las matas se incendian se incendian
por el horror de las máquinas

partida tras partida son transmitidas por la televisión
espejismos
andamos sobre los cráneos de los animales
sin remordimiento se nos curva
la gamuza de las cabras que cubrimos con la esquela
de nuestro linaje



Enredada en un líquido viscoso
una tortuga marina
se pudría en la arena

en su dorso
el aceite se escurría
engendrada en una depresión equivalente
al tamaño de su cuerpo

sale del casarón detrás del cerro
la macabra luna menguante
que ordena las mareas
para dar fuerza
al descarrilar continuo
del hombre

el petróleo de los toneles
en todo el nordeste brasileño
asfalta

la posible reproducción de especies marinas

esa ínfima posibilidad
que sigue a la corriente
que insiste en migrar por zonas abismales


En una galaxia muy muy distante…



hace años luz
se creó un agujero negro
tan negro y profundo
que es confundido
con la desova
ahí de la villa
que cavan
una tumba más una tumba más una tumba más una tumba más una tumba más
de un vagabundo



O crepúsculo desflora no horizonte
indumentárias cobrem a pele
no bolso um escaravelho
esmagam com um martelo
a fome do dia
corporações cromadas por aço
evaporam pequenas escamas de carvão queimado
a ampulheta embaçada
pelo vapor das queimadas
teima em trazer à tona
areia rala
as matas incendeiam incendeiam
pelo horror das máquinas
frames por frames transmitem na televisão
miragem
andamos sobre os crânios dos bichos
sem remorso curvam-se a nós
a camurça das cabras que cobrimos a carcaça
da nossa linhagem
 
 
 
Enredada num líquido viscoso
uma tartaruga marinha
apodrecia na areia
em seu dorso
escorria o óleo
que matara toda uma geração
desovada numa depressão equivalente
ao tamanho de seu corpo
eclode detrás do morro
a macabra lua minguante
que ajeita as marés
para dar fôlego
ao descarrilamento contínuo
do homem
o petróleo dos tonéis
em todo o nordeste brasileiro
pavimenta
a chance de reprodução das espécies marinhas
a chance ínfima
segue a correnteza
que teima a migrar por zonas abissais


Em uma galáxia tão tão distante …



há anos-luz
criou-se um buraco negro
tão preto e profundo
que é confundido
com a desova
lá do morro
que cavam
mais uma cova mais uma cova mais uma cova mais uma cova mais uma  cova
de um vagabundo.


VALESKA TORRES (1966, Rio de Janeiro, Brasil)
Imagen en Medium.com


septiembre 14, 2025

Alejandra Maggio: Sometido a su euforia

   Abnegado     



     Sin cauce 
     Sometido a su euforia 
     Abnegado rompe límites 
     Desbocado  
     Insiste el río

     Cómo desborda el río
     Que suena
     Cómo
     Corre en el vientre 
     De las hojas

     Suena a canto vacío 
     En la lengua de los pájaros

     Miniatura 
     En el río que desborda
     En el recuerdo
     En el tiempo que retorna 
     Eufórico
     El río
     Miniatura

     Serena siempre
     Por la noche
     Lo escucho silencioso



 Abrazo




     Desde el techo
     Baja la sombra
     Baja
     Baja y tiembla en el reflejo
     La oscuridad
     Abraza 
     Tiembla el
     Fantasma

     La sombra anida
     Hace hueco en el hueco
     De la hierba
     Un ciempiés mira desde lejos

     La sombra 
     Canta desamparo
     La sombra se hace mar

     La sombra
     Rodea
     Hace hueco
     Abraza 
     El horizonte vacío


 Marca



     Se fue la Ausencia
     Dejó el hueco
     Marcado en el
     Patio

     Sin sabor la extrañeza
     Compañera del aire
     No barre la marca
     Comadre del aire
     La noche
     No oculta el hueco

     Se fue
     Y el río la extraña

     Avanza el final del
     Invierno y
     El hueco en el patio

     Se fue
     La Ausencia
     Le crecen hojas al jazmín 
     Resucitado
     En cada patio




ALEJANDRA MAGGIO
(1960, Provincia de Buenos Aires, Argentina)
De: "Ecos en la rivera", Ediciones Barnacle, 2025


septiembre 01, 2025

Luis Benítez: Un exilio donde se encuentra una figura olvidada

El poeta ocasional | Luis Benítez

una voz que creció omitida en las palabras    




lancé mi piedra a lo desconocido 
y rompí la ventana del idioma 
todo de una vez la herramienta y el sitio 
los árboles los olores el seguro de vida se entregarán 
en esta respiración única 
 
lo que estamos viviendo ahora es un retroceso 
una voz que creció omitida en las palabras
pierde sus pistas de distancia entre los matorrales
hay un golpe en la puerta y se abre la vieja historia
esta ilusión de que todo empieza siempre
es un exilio donde se encuentra una figura olvidada
y para un huésped que no se espera
allí un grano de arena pesa como una bendición

nos encontramos con el disfrute
como con un desconocido que tropieza
con nosotros en la calle y sin pedir disculpas
ni sacudirse la ropa comienza una conversación
caminamos siempre por la patria de lo imprevisto
lo posible es una nueva versión de lo imposible
y la primera vez que alumbró un sol
el cielo estaba lleno de nada


Deja que hable Ezra Pound



Si no tienes nada que decir cállate
deja que hable Ezra Pound
desde las sombras el espléndido anciano
desde la fina línea de agua
el magnífico anciano
te muestra los genuinos billetes de su fortuna
y todos brillan legítimos peces
de un río infinito que sí
ése nunca se detiene.
Si no tienes nada que decir cállate
los altos caballeros las damas abigarradas
que vivieron y murieron y nacieron por esta sola causa
no pueden tener al lado
el tartamudeo de un enano
la cojera de un monedero falso
que delata que el oro de sus verbos
carece de aquella delgada línea de agua
esa finesse salvaje la impecable mancha
que no adorna la cabeza del animal escrito
—que cruza sólo un instante por el papel—
sino que sale de adentro del animal desfondado
de las vísceras vivas donde corre la sangre real
—ésa de donde proviene el color del colorado—
y palpita afuera como un monstruo de luz
como una imagen sin otra capilla que cada cosa
de cada universo posible e imposible
la que podría muy bien ser adorada
de pie y sin velos sin altares ni nada
—ni siquiera acólitos—
bajo el nombre de nuestra señora de los verbos
nimbada de estiércoles y nervios
de eclipses y novas oh tú
alta y baja sublime maliciosa
poesía que reinas sobre la amplia noche
y el delgado día


Un insecto en enero



mínima en la ventana una presencia activa
apenas diferente del aire en su elemental dibujo

más seis patas y dos alas que el cuerpo verde
apenas una línea que atravesó
millones de años en su aleteo
desde los ollares de los dinosaurios
hasta el sobrio y frío presente en mi ventana
nunca fue más grande y jamás abundó:
cuando plantas que hoy son la hierba
alcanzaban alturas y redondeaban formas colosales
unos pocos como él se elevaban
hacia las lejanas copas con no poco esfuerzo
de esas mismas delicadas membranas
que frente a mí apenas mueve o que reposan
allí donde refleja el todo otro vasto mundo
que también le pertenece
su victoria hecha de un silencio seguro
como todas las cosas.



La suerte del amor en la posmodernidad


Alguien dijo que nada queda de distinguido en este mundo
Salvo el hábito de la cacería de osos polares
En el verano ártico. Aunque parezca obscena,
Es una actividad ejecutada seriamente:
Familias enteras viven de este afán de conservar
Algo distinto, inmaculado todavía.

Hay hombres serios cada primavera calculando
Que con lo que dé el verano enviarán en invierno
A sus hijos a la escuela. Sucede en tierras tristes:
Kholokohak, Furstboro, Saint Felicien
Son algunos de esos lugares donde,
A medida que se retiran los mosquitos
Y la niebla cede, tienden la vista a lo lejos
O acechan el teléfono, atentos
A la agencia que solicitará sus servicios.

Dos meses después, cuando todo haya sido concertado,
La aurora boreal hará iridiscente el paisaje cubierto
De nieve sucia mezclada con barro y ramas,
Grandes montones peligrosos por donde
Estos hombres graves fumarán sus Marlboro
Guiando pausadamente al extraño al mismo sitio,
Al mismo oso muerto el verano anterior.

Luego las fotos, los mesurados festejos,
La alegría que tiene que haber en ese momento.
La alegría es un deber como cualquier otro.

Cualquiera sabe que la ballena azul
Es el más grande animal que jamás haya existido
Y que no se conoce actualmente su número,
Aunque se estima que quedan demasiado pocas
Para el decoro del planeta.
Un animal tan enorme debe ser, asimismo, conservado.

Los sonares y electrodos de la base 
de estudios de la vida marina en Maryland
Han detectado un nuevo sonido emitido por las grandes azules:
Es como un aullido asqueroso, un chillido de miles de ratones
Encerrados en las bocas de estas bestias, donde pueden
Estacionarse cómodamente algunos automóviles.

Achicharra los nervios escuchar ese sonido.
Hace veinte años no existía.
Pero los códigos sólo se conservan desde entonces.
Se dice que son tan pocas, que han desarrollado
Ese sonido especial para llamar al imposible otro
De su especie. Es el deseo, que busca su eficiencia.

Que a veces, pasan su vida entera recorriendo
Los siete o más mares que hay buscando, buscando.
Finalmente mueren emitiendo ese sonido,
Cada vez más débilmente, hasta que cesa del todo
Y unas decenas de toneladas de carne se depositan
En el légamo del fondo del sueño.

Una remesa nueva y silenciosa, al cabo de un tiempo
—fácilmente calculable— trocada en alguna capa más
De grano fino que engrosa la cubierta.

También están el tipo la tipa que descubren en la carroña
Que les ha tocado en suerte muy buenas cualidades:
La nobleza es una cuestión de la imaginación. Hace la vida
Más llevadera desde el desayuno hasta la cena.

Luego, lamentablemente, se sueña toda la noche con lombrices,
Grandes lombrices anilladas que te comen las articulaciones lentamente.
Tienen todo el tiempo de este mundo.

Pero ella/él son lo mejor que nos podía haber pasado.
Mira si no todavía fresca esa gotita de sangre,
Esa gotita, que es todo lo que queda aquí, a la vuelta,
Del desgraciado/la desgraciada que se había animado
A vivir sólo consigo. Entiéndase: a solas con todo Eso.

Claveteando la puerta infatigablemente, arrimando muebles,
Poniéndole toda suerte de obstáculos, hasta comprender
Que es el monstruo mismo quien nos alcanza los clavos.

Desgraciadamente son la gente
Más romántica de este mundo. Sufren todavía más,
Dulces transformaciones del hombre y la mujer,
Obligadas a salvarse de la locura por el travestido salvavidas,
Adán con portaligas, Eva con bigotes, representando
Incansablemente, dulcemente, áridamente,
A los últimos héroes de la sexualidad.

No son ciertamente ninguna alternativa.
Ya tampoco tienen ninguna novedad.
Hay una rutina, siempre
en lo humano hay una rutina.

¿Y qué hay de los vampiros, el don juan tirapedos,
la chica del adiós sin caspa sobre las tetas mayúsculas,
torneada a la lentejuela sobre la barra? Nadie
en su sano juicio tomaría eso en serio.
Pero bien pensando, ya no queda nadie
En su sano juicio en este fin de siglo.
Hasta esas reminiscencias son posibles.
Claro que habría antes que proyectar una película o dos,
Poner música, no sé, crear un clima que se hiciera
A sí mismo sostenible. Pocas cosas dependen
Tanto del ambiente. Habría que andar siempre
Con toda esa escenografía al hombro,
Y eso es trabajo duro, pesado alquilar tantos camiones.
Definitivamente otra cosa que no sirve.
Existe también la cuestión del presupuesto.

La hora exacta, los extras preparados, las luces, los diálogos casi,
Casi naturales, esa mesa blanca, el florerito, la curva del gabán exacta,
Exacta. Aquí el amor es cuestión de exactitud. Hay matemáticas.

Impensable el tema de los hijos que desayunan y vuelven luego
De la escuela, el pijama a rayas, esas madres contentas, los primos,
Las tías, los abuelos, bisabuelos, tatarabuelos, toda la colección
De cretinos en “un largo viaje hacia el final de la noche”, oh Céline,
Confundidos en un inaudible aplauso que es el de toda la especie.

Lo de la simulación es otro tema, todo sería más fácil si fuera posible,
De alguna real, definitiva manera, someter al otro.
Si nos creyera, si no se retorciera de risa cuando lo dejamos solo,
Creyendo que creímos que creía. Porque detrás del ojo brilla
Siempre esa luz fatídica, ese jugar a los dados solamente
Porque todas sus facetas están en blanco.

El amor, esa Cosa, esa porquería que insiste.




De: "Antología esencial", Barnacle, 2025
Otros poemas de LUIS BENÍTEZ, aquí

Ha recibido el título de Compagnon de la Poèsie de la Association La Porte des Poètes, con sede en la Université de La Sorbonne, París, Francia. Miembro de la Asociación de Poetas Argentinos (APOA), de la Sociedad de Escritoras y Escritores de la República Argentina (SEA) y del Centro PEN Argentina. Entre otros reconocimientos ha recibido el Premio Internacional de Poesía La Porte des Poètes (París, 1991); el Segundo Premio Bienal de la Poesía Argentina (Buenos Aires, 1992); el Premio de Poesía de la Fundación Amalia Lacroze de Fortabat (Buenos Aires, 1996); el Primo Premio Tuscolorum di Poesia (Sicilia, Italia, 1996); el Accesit 10éme. Concours International de Poésie (París, 2003), el Premio Internacional para Obra Publicada “Macedonio Palomino” (México
, 2007) y el International Best Poets & Translators Prize (República Popular China, 2024). Según la londinense Ars Notoria Magazine es considerado una de las voces más destacadas de la poesía argentina contemporánea y referente de la poesía latinoamericana actual. Sus 45 títulos de poesía, ensayo y narrativa han sido publicados en Argentina, Chile, España, Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Italia, México, Rumania, Suecia, Venezuela y Uruguay.

Leo Spitzer, el mayor representante de la estilística como corriente crítica, afirmaba que el sendero que nos conduce al alma de un texto comienza a partir de una intuición. Y en su notable ensayo en torno a la obra y la figura de Virgilio, Pierre Grimal subraya que para el autor de Eneida el conocimiento es intuición, visión mística en el sentido epicureísta. Desde la primera vez que me acerqué, hace décadas ya, a la poesía de Luis Benítez supe –con ese saber inequívoco que se autoriza a sí mismo: la intuición- que colindaba con el recogimiento, la meditación, el hondo y fecundo ejercicio de pensar; tal intuición se ha acentuado con el tiempo transcurrido. Aquello que si una definición demanda se ha dado en llamar, a falta de nombre más ajustado, “poesía metafísica” y que en Argentina tiene una tradición señera, algunos de cuyos nombres más reconocibles, entre tantos otros, son Antonio Porchia, Alberto Girri o los sucesivos tomos de “poesía vertical” de Roberto Juarroz.   
La poesía de Luis Benítez reconoce una raíz inequívocamente metafísica, y conduce al lector a ese lugar que Agustín, de Hipona, supo denominar con la expresión “íntima interioridad”, ese sitio donde el temblor de la sensibilidad se funde con el rigor intelectual, esa fusión que también puede nombrarse como “poesía metafísica”.
 
Osvaldo Gallone