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Mostrando las entradas de diciembre, 2022

Azucena Salpeter: No cantan como E. Piaf

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JAMAS VISITÉ EL CIELO       Leo a W. Szymorska, E. Dickinson, Italo Calvino  leo soror no dejo de buscarte  en el tetragrammaton, en el diario formoseño  en las matemáticas del reloj de Chagall  vos te aparecés en todo lo que leo  en todo lo que escribo  me lavás la cara  me masajeás los pies  con manos de albañil  levanto la mirada como quien va a rezar  y ya no estás  ni en la nieve ni en los 70 vientos de la rosa  no estás en el uróboros  no sé si sos un invento mío como quien va a un museo y cuelga mentalmente sus propios frescos o una puntada en alguna parte fulgor que no sé precisar espumo el hueso en la olla negra jamás visité el cielo jamás preparé borsch. ESCRIBIR NO SIGNIFICA NADA ni siquiera hervir arroz las palomas mensajeras no se desangran no cantan como E. Piaf apenas se sacuden los piojos del mensaje no necesitan zapatos ni cuadernos en las afueras no se rinden cuentas las palomas de vez...

Sobre El método del discurso de Fabián O. Iriarte por Pablo Queralt

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Si se pudieran decir ciertas cosas las diría Fabián Iriarte a pesar de no haber mapas para ello pero las cosas siempre tienen sus palabras que decir y está en el observador captarlas esto es parte del trabajo del discurso que el método de Iriarte nos ofrece. A pesar de las transformaciones el agua es agua, rio, mar, océano, lágrima. Así fluye su discurso. Cualquiera puede ser el tema pero hay que detallar el sentido, lo intuitivo en el juego de las palabras que da la connotación de lo dicho, esta lo animal, la pasión, el mundo de lo sensible y lo intelectivo, todo compone al alma del experimentador que busca la luz donde luce, en los gestos, en lo detectado de la fascinación. La ilusión en batalla con el miedo, como parte de la contienda a manera de un repertorio o compendio chino del siglo 12 nos invita a concertar nuestras citas entre dos luces, para que sean exitosas. Esa es la fórmula: al caer el sol y salir la luna la clave del éxito. Todo firmemente atado a su realidad pero quien...

Thom Gunn

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Mis capitanes tristes      Uno por uno, aparecen en  la oscuridad: un par de amigos, y  un par con nombres  históricos. Tardan en brillar,  pero antes de apagarse, llenos de sí,     se yerguen, el pasado completo los abraza  como un manto de caos. Fueron hombres  que, según creía yo, sólo vivían para  renovar el derroche de fuerza que  hacían a cada convulsión frenética.  Ahora que están lejos, son un recordatorio. Es verdad: todavía no descansan, pero ahora que en efecto están distantes, sacudidos de fracasos, se retiran a su órbita  y giran con una energía dura,  indiferente, como las estrellas.    My Sad Captains One by one they appear in the darkness: a few friends, and    a few with historical names. How late they start to shine!    but before they fade they stand    perfectly embodied, all the past lapping them like a    cloak of chaos. They were m...

Terrance Hayes

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Cómo dibujar un círculo perfecto        Puedo imitar las esferas en el cuerpo de la modelo, su cabeza,  Su boca, el mentón que descansa en la curva de su codo  Pero nada me dice cómo hacer las pupilas espirales     De su mirada. Todo lo que el ojo ve, se inscribe en un círculo,  El mundo está conectado a un círculo: el aliento se desenvuelve desde las fosas nasales  Y cualquier amor pronto a ser abierto se convierte en una O. La forma dentro del círculo    Es un círculo, el huevo que cae fuera del nido que la serpiente rodea  Descansa en la mirada de la serpiente del mismo modo en que mi mirada descansa en la modelo.  En un dibujo de contorno ciego el ojo sigue al sujeto Sin observar lo que la mano está haciendo. Todo está conectado Por una línea enroscándose y cancelándose a sí misma como la forma de la serpiente Tragando su propia cola decadente o como un pensar que intenta destruirse, Un hombre rodeando un sub...

Celedonio Flores: Corrientes y Esmeralda

Amainaron guapos junto a tus ochavas  Cuando un cajetilla los calzó de cross  Y te dieron lustre las patotas bravas  Allá por el año 902.    Esquina porteña, tu rante canguela  En una melange de caña, gin, fitz  Pase ingles y monte, bacará y quiniela  Boracha de grappa y locas de pri    El Odeon se manda, la real academia  Rebotando en tangos el viejo Pigall Y se juega el resto, la doliente anemia Que espera el tranvía para su arrabal De Esmeralda al norte, p'al la'o de Retiro Franchutas papusas caen en la oración A ligarse un viaje, si se pone a tiro Gambetendo el lente que tira el botón En tu esquina un día, Milonguita, aquella Papirusa criolla que Linnig cantó Levanto un atado de ropa plebeya Al hombre tragedia, tal vez encontró Tu glosa en poemas, Carlos De La Púa Y Pascual Contursi, fue tu amigo fiel En tu esquina rea, cualquier cacatúa Sueña con la pinta de Carlos Gardel CELEDONIO FLORES (1896 / 1947, Ciudad de Buenos Aires, ...

Idea Vilariño

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Ya no      Ya no será,  ya no viviremos juntos,  no criaré a tu hijo,   no coseré tu ropa,   no te tendré de noche,   no te besaré al irme,   nunca sabrás quién fui,  por qué me amaron otros.    No llegaré a saber por qué, ni cómo, nunca.   Ni si era de verdad lo que dijiste que era, ní quién fuiste,  ní qué fui para ti,  ní cómo hubiera sido vivir juntos,  querernos, esperarnos, estar. Ya no soy más que yo para siempre, y tú ya no serás para mí más que tú. Ya no estás en un día futuro,  no sabré donde vives,  con quién, ni si te acuerdas. No me abrazarás nunca como esa noche, nunca. No volveré a tocarte. No te veré morir. Otros poemas de IDEA VILARIÑO ,  aquí Vía Facebook Sergio Kisielewski Enlace:  Amberes Revista Imagen en Amberes 

Ada Trzeciakowska traduce a Philip Levine

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El último paso      Una vez fui un diminuto grano  de fuego ardiendo en la orilla  del día, y esperé en silencio  hasta que el amanecer me liberó  para trepar hacia la luz.  Aquí, en el brillante huerto,  las naranjas de piel gruesa  dormitan en la luz invernal,  las rosas tardías rasgan el viento,  y la sangre llueve en  los prados de hierba invernal.    Creía que encontraría a mi padre y mano a mano mediríamos los pasos de la vida de un niño, creía que el aire, cristalino en torno a nosotros, sostendría sus palabras hasta que devinieran yo, y jamás caerían en el olvido. Creía que la lluvia estaba lejos bajo otro cielo. Creía que para hacerme hombre solo hacía falta esperar, y los años, acumulándose lentamente, me llevarían allí. Me llevaron a otro lugar. La higuera torcida, el almendro, aún sin su corona blanca, el lento serpenteo de la vid alzándose al cielo nos acompañan por un tiempo, pero nada recorre el ca...

Rafael Cadenas: Nuestra memoria, antes adueñada, dejó de escoltarnos

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Derrota      Yo que no he tenido nunca un oficio  que ante todo competidor me he sentido débil  que perdí los mejores títulos para la vida  que apenas llego a un sitio ya quiero irme (creyendo que mudarme es una solución)  que he sido negado anticipadamente y escarnecido por los más aptos  que me arrimo a las paredes para no caer del todo  que soy objeto de risa para mí mismo que creí  que mi padre era eterno  que he sido humillado por profesores de literatura  que un día pregunté en qué podía ayudar y la respuesta fue una risotada  que no podré nunca formar un hogar, ni ser brillante, ni triunfar en la vida  que he sido abandonado por muchas personas porque casi no hablo  que tengo vergüenza por actos que no he cometido  que poco me ha faltado para echar a correr por la calle  que he perdido un centro que nunca tuve  que me he vuelto el hazmerreír de mucha gente por vivir en el limbo  que no ...

María Moreno

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SOBREVIVIENTE      Ya fue bastante amarte,  reposar un sin fin en tu regazo  –cuarenta años para un minuto  no deja de ser un trato justo–,  tu mano en la noche del hospital también  aunque no pudieras escuchar el murmullo  oculto bajo el rebozo de la mascarilla:  “He atrapado el secreto, querida,  la muerte no nos dice nada”.    Si la velocidad es subjetiva el viaje de la camilla hacia el quirófano llega a alcanzar la velocidad de la luz. Carreteras corren para atrás. Pasan postes: ningún movie del ahogado, ni siquiera el prestigio de una esquirla en la pierna, solo recuerdos donde arden las poblaciones y veo el palo del barco hundido. (Tengo miedo de decir la verdad bajo anestesia.) Mi madre me ofrece a la distancia algo que me importa mucho pero luego vuelve el rostro y dice que no puede dármelo. Siete velos de valium me acercan tu cara de reproche pues has podido leer en los pliegues de mis párpados la tentación tenaz ...