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diciembre 27, 2022

Azucena Salpeter: No cantan como E. Piaf


JAMAS VISITÉ EL CIELO      




Leo a W. Szymorska, E. Dickinson, Italo Calvino 
leo soror no dejo de buscarte 
en el tetragrammaton, en el diario formoseño 
en las matemáticas del reloj de Chagall 
vos te aparecés en todo lo que leo 
en todo lo que escribo 
me lavás la cara 
me masajeás los pies 
con manos de albañil 
levanto la mirada como quien va a rezar 
y ya no estás 
ni en la nieve ni en los 70 vientos de la rosa 
no estás en el uróboros 
no sé si sos un invento mío
como quien va a un museo
y cuelga mentalmente sus propios frescos
o una puntada en alguna parte
fulgor
que no sé precisar
espumo el hueso en la olla negra
jamás visité el cielo
jamás preparé borsch.



ESCRIBIR NO SIGNIFICA NADA



ni siquiera hervir arroz
las palomas mensajeras
no se desangran
no cantan como E. Piaf
apenas se sacuden los piojos del mensaje
no necesitan zapatos
ni cuadernos
en las afueras no se rinden cuentas
las palomas
de vez en cuando brindan
brindar es un extrañamiento
como alivianar el lunes de las puertas
las palomas mensajeras
andan a tontas y a ciegas
igual que la bocaza de Amstrong
son celestes como un diente
tan rojo
por Dios



EMILY DICKINSON APENAS A DOS CUADRAS



Cada vez que compro fideos
me espera en la caja
después caminamos dos cuadras
es una perra atolondrada
flaca y vieja igual que yo
le tiemblan las patas
tose
le falta el aire
me lame los pies
y también tiene alas
se llama Emily
creo que es una lírida en desconcierto
cuando me observa con la lengua afuera
no sé qué hacer
nadie sabe
de dónde vienen estas perras escritas
por qué retozan y se agitan
con los ojos en alto
cada uno con dos soles torrenciales
cuatro lunas
diez mil maíces de un cielo dentro del hierro de otro cielo
menos aún se sabe
si son plegarias o confesiones
los fogonazos en las costillas
pero Emily tiene un mapa
y nos extraviamos
no demos más vueltas Emily
ya es tarde
nunca acaba de amanecer
y perdimos la bolsita de los fideos
vení contame
Emily me corrige las orejas
me levanta la tapa de los sesos
al fin nos entendemos
vamos a la casa transparente
el infinito del poema
no está lejos
apenas a dos cuadras del supermercado.



poesía argentina
Otros poemas de AZUCENA SALPETER, aquí
Via Alicia Silva Rey en Facebook
Imagen en Infobae

diciembre 25, 2022

Sobre El método del discurso de Fabián O. Iriarte por Pablo Queralt



Si se pudieran decir ciertas cosas las diría Fabián Iriarte a pesar de no haber mapas para ello pero las cosas siempre tienen sus palabras que decir y está en el observador captarlas esto es parte del trabajo del discurso que el método de Iriarte nos ofrece. A pesar de las transformaciones el agua es agua, rio, mar, océano, lágrima. Así fluye su discurso.
Cualquiera puede ser el tema pero hay que detallar el sentido, lo intuitivo en el juego de las palabras que da la connotación de lo dicho, esta lo animal, la pasión, el mundo de lo sensible y lo intelectivo, todo compone al alma del experimentador que busca la luz donde luce, en los gestos, en lo detectado de la fascinación. La ilusión en batalla con el miedo, como parte de la contienda a manera de un repertorio o compendio chino del siglo 12 nos invita a concertar nuestras citas entre dos luces, para que sean exitosas. Esa es la fórmula: al caer el sol y salir la luna la clave del éxito. Todo firmemente atado a su realidad pero quien decide cuando se usará tal cosa y cuando se dejará de utilizar, esa fábrica de mundos superpuestos. Un mundo del conocer a través de redes significantes, como palabras que se cuelan. Un discurso como una lengua aprendida, adquirida en clases, palabras distintas para las mismas cosas, de modo que al ver las cosas recuerda esas palabras adquiridas y cuando las escucha ve esos mismos objetos. Esa es la orientación experimentar, observar, repetir, comprobar. Podemos conocer la superficie pero casi nunca la profundidad, ese océano navegamos pero no sondeamos, pero adonde va el espíritu?. Alli la razón y la mente sucumben, no tienen respuesta. Solo volamos con la imaginación, como creía Emily Dickinson en su mansión familiar, la esperanza es una cosa con plumas.   
Un discurso como una forma de orar donde pasado, presente y futuro fluyen en una sola intensidad donde están grabados todos los registros, donde las palabras danzan y la luz siempre cambiante ayudan a encontrar el camino infinito. Pasa el pensamiento revista a todas las cosas para enumerarlas y ordenarlas para ver que dirección tomará el espíritu, pero es inaccesible a la razón y uno queda pelando la cascara de una naranja, para que la  
soledad no sea tan amarga. Para que los minutos cesen de transcurrir como un arte que preserva el tiempo, donde un mundo está cerrado dentro de otro mundo en toda la potencia del saber y el encanto del discurso que sigue un método para aprenderlo y luego abandonarlo, es viajar en tren donde sucede la película, el suspenso, y los pensamientos son vagones, y uno ve pasar a alguien en el andén viendo la locomotora del intelecto funcionando a pleno mostrando su método, consilium, deliberación, resolución y fruitio, del procedimiento aristotélico de la función del alma racional. Pero la cantidad de alma es limitada por eso no la malgaste como el agua, ama que da placer, en un amor que van juntos el unitivo a la persona amada y el amor por todas las cosas. Algo fuera de lo ordinario que uno se da cuenta por el efecto que produce en el aire, algo como la música de Martha Argerich en pleno concierto o discurso de sonoridades y armonias, como un discurso del que somos parte y a la vez nos interpela, con ensoñaciones y verdades no resueltas o como una decadencia de la forma de sentir para en definitiva preguntarnos que es lo que llena más el centro de la cosas o la perisferia dando el sentido. Es que el método del discurso en Iriarte es una forma de búsqueda del sentido, que hicimos de la semilla que se depositó en cada uno, o es que vemos lo mejor y elegimos lo peor, por que al fin que es saber algo? Sino solo curar las heridas del camino errado, tal vez para habituarnos a ver intuitivamente la verdad con distinción y claridad. .       

diciembre 21, 2022

Thom Gunn


Mis capitanes tristes     




Uno por uno, aparecen en 
la oscuridad: un par de amigos, y 
un par con nombres 
históricos. Tardan en brillar, 
pero antes de apagarse, llenos de sí, 
  
se yerguen, el pasado completo los abraza 
como un manto de caos. Fueron hombres 
que, según creía yo, sólo vivían para 
renovar el derroche de fuerza que 
hacían a cada convulsión frenética. 

Ahora que están lejos, son un recordatorio.
Es verdad: todavía no descansan,
pero ahora que en efecto están
distantes, sacudidos de fracasos,
se retiran a su órbita 
y giran con una energía dura, 
indiferente, como las estrellas. 
 


My Sad Captains



One by one they appear in
the darkness: a few friends, and   
a few with historical
names. How late they start to shine!   
but before they fade they stand   
perfectly embodied, all
the past lapping them like a   
cloak of chaos. They were men   
who, I thought, lived only to   
renew the wasteful force they   
spent with each hot convulsion.   
They remind me, distant now.
True, they are not at rest yet,   
but now that they are indeed   
apart, winnowed from failures,   
they withdraw to an orbit
and turn with disinterested   
hard energy, like the stars.





THOM GUNN ( 1929, Gravesand, Inglaterra, Reino Unido / 2004, San Francisco, California, Estados Unidos de Norteamérica
Traducción: Ezequiel Zaidenwerg
Imagen en Literary Ocean


diciembre 14, 2022

Terrance Hayes


Cómo dibujar un círculo perfecto     


 

Puedo imitar las esferas en el cuerpo de la modelo, su cabeza, 
Su boca, el mentón que descansa en la curva de su codo 
Pero nada me dice cómo hacer las pupilas espirales  
 
De su mirada. Todo lo que el ojo ve, se inscribe en un círculo, 
El mundo está conectado a un círculo: el aliento se desenvuelve desde las fosas nasales 
Y cualquier amor pronto a ser abierto se convierte en una O. La forma dentro del círculo 
 
Es un círculo, el huevo que cae fuera del nido que la serpiente rodea 
Descansa en la mirada de la serpiente del mismo modo en que mi mirada descansa en la modelo. 
En un dibujo de contorno ciego el ojo sigue al sujeto

Sin observar lo que la mano está haciendo. Todo está conectado
Por una línea enroscándose y cancelándose a sí misma como la forma de la serpiente
Tragando su propia cola decadente o como un pensar que intenta destruirse,

Un hombre rodeando un subterráneo antes de atacar a un policía.
Para dibujar los pezones de la modelo tengo que dejarme llevar.
Amo todas las partes del cuerpo. Hay tantas curvas

Como sortijas de matrimonio, tantos remolinos como dientes
En la boca del futuro: las perlas mudas que usa una novia para su boda,
Los ovarios dormidos como cabezas de corredores congregados en un túnel.

Las puertas del vagón de metro imitan una O abriendo y cerrando,
En la sangre la O mueve su hélice de defectos en espiral, sombras genéticas,
Pero no hay instrucciones para identificar a los seres queridos que se vuelven locos.

Cuando una mañana un hombre negro apuñala en la cara a un policía de tránsito negro
Y el policía, sangrando por el ojo, mata al agresor, nadie viajando
Hacia el metro lo capta con rapidez suficiente para dejar un testimonio en fotografía.

La escena debe llevarse en la lengua, debe llevarse
A las noticias al futuro donde distraerá a los ojos trabajando
Las líneas sobre el papel. Esto es lo que un dibujo de contorno ciego conjura en mí.

En el centro de los telares de Dios hay una O, el diablo cree que la justicia tiene forma
De cero, un casco belicoso o tambor de guerra,  un puño o cañón de pistola,
Un cañón de huevos arruinados o calaveras. Para levantar lo que sea de un campo

El levantador se curva como una O rota. El peso del cuerpo
Bajando hacia un hoyo puede hacer a cualquiera decir Oh: los espectadores,
La madre, los hermanos y hermanas. Oráculo empieza con O.

Cuando miré en mi pasado, vi al niño que no he visto en años
Hacer un mortal hacia atrás tan osado que los espectadores lo llamaron loco.
No vi una luna tan blanca como la cebolla pero vi un plato de papel

Sobre el cual el niño sostuvo un cuchillo de plástico y carne empapada.
Un agresor es un hombre con historia. Su madre lucha
Para cortar una cebolla preparando la cena que será servida tras el funeral.

La cebolla es el mejor símbolo de la O. Rebanada, un gas volátil punza
En los ojos del rebanador como un castigo nublándolo hasta que ve
Lo que alguien atrapado debajo de un párpado acuoso ve:

Un mundo de contornos débiles, un desenfoque en las flores que mantienen un féretro a flote.
La cebolla es punzante, su esencia infecta el aire con tristeza,
Todos los que cargan el féretro lo huelen. Los dolientes se miran,

Miran la ambivalencia del pastor, esperan a que las puertas sean abiertas,
Esperan a la aparición de la víctima herida de un ojo
Y sus defensores, extraños que no consideran el funeral del agresor

Con sosiego. Antes de aquel día, el oficial nunca había disparado su arma
En la línea del deber. Estaba hablando con un taxista
debajo de la línea del metro cuando mi primo lo rondó sosteniendo un cuchillo.

La herida no causó daño al cerebro aunque el globo ocular fue cercenado.
No estoy seguro de cómo un hombre sin ojo llora. En la Odisea
Agua rosa desciende del rostro con cráteres del Cíclope luego de que Odiseo

Conduce un leño ardiente hacia él. Cualquiera podría hacerlo. Cualquiera podría
Empezar el día con sus ojos y terminarlo ciego o muerto,
Cualquiera podría perder su cordura o su visión. Cuando enloquezco

Tengo miedo de despertar desnudo en las calles, tengo miedo de gritar
Cada jodida cosa que me perturba o fascina, intentaré asesinar
O hacer el amor a todos antes de que la policía me espose o asesine.

Aunque la bala emerge de un agujero perfecto no deja agujeros perfectos
En el cuerpo. Una herida es una celda y un portal. Sin ella la sangre corre
Sin salida. Es posible dibujar esposas usando bucles

Con la forma del símbolo de infinito, del latín infinitas
Que significa sin límites. El camino por el que llegas a lo que sea
Es contexto. En un contorno ciego no es posible darle al sujeto

Una mirada desconectada. Separado de la mano, el ojo del artista
Comienza su viaje. Podría haber sido lo mismo para el Cíclope,
Un gigante cuya cuenca despojada de ojo era tan grande que una cebolla entera

Podría encajar. Separado del cuerpo, el ojo empieza
Su propio viaje. El mundo cierra el círculo: las horas, las cosechas,
Cuando la parte del cuerpo que sostiene al alma es finalmente descompuesta

Se convierte en un círculo, un agujero que sostiene todo, defectos, células,
Vientre, partes del cuerpo que nadie puede ver. Miré a la modelo
Solté un botón en sus jeans y salió de ellos

Como uno podría pensar en salir de un hoyo en un valle azul, un mar. Me hallé
En la oscuridad, me hallé entrando a su cuerpo como una cáscara delicada
O suave píldora, como este pulgar mío curvándose sobre sus labios.

Debes mirar sin mirarte hacer el círculo perfecto.
La línea, la mente debe ser un líquido contorno ciego
Hasta que el dibujo está completo.

diciembre 10, 2022

Celedonio Flores: Corrientes y Esmeralda



Amainaron guapos junto a tus ochavas 
Cuando un cajetilla los calzó de cross 
Y te dieron lustre las patotas bravas 
Allá por el año 902. 
 
Esquina porteña, tu rante canguela 
En una melange de caña, gin, fitz 
Pase ingles y monte, bacará y quiniela 
Boracha de grappa y locas de pri 
 
El Odeon se manda, la real academia 
Rebotando en tangos el viejo Pigall
Y se juega el resto, la doliente anemia
Que espera el tranvía para su arrabal

De Esmeralda al norte, p'al la'o de Retiro
Franchutas papusas caen en la oración
A ligarse un viaje, si se pone a tiro
Gambetendo el lente que tira el botón

En tu esquina un día, Milonguita, aquella
Papirusa criolla que Linnig cantó
Levanto un atado de ropa plebeya
Al hombre tragedia, tal vez encontró
Tu glosa en poemas, Carlos De La Púa
Y Pascual Contursi, fue tu amigo fiel
En tu esquina rea, cualquier cacatúa
Sueña con la pinta de Carlos Gardel




CELEDONIO FLORES (1896 / 1947, Ciudad de Buenos Aires, Argentina)
Tango: Celedonio Flores / Francisco Pracánico

diciembre 08, 2022

Idea Vilariño

Ya no     




Ya no será, 
ya no viviremos juntos, 
no criaré a tu hijo,  
no coseré tu ropa,  
no te tendré de noche,  
no te besaré al irme,  
nunca sabrás quién fui, 
por qué me amaron otros. 
 
No llegaré a saber por qué, ni cómo, nunca.  

Ni si era de verdad
lo que dijiste que era,
ní quién fuiste, 
ní qué fui para ti, 
ní cómo hubiera sido vivir juntos, 
querernos, esperarnos, estar.

Ya no soy más que yo
para siempre,
y tú ya no serás para mí
más que tú.

Ya no estás en un día futuro, 
no sabré donde vives, 
con quién, ni si te acuerdas.

No me abrazarás nunca
como esa noche, nunca.

No volveré a tocarte.

No te veré morir.




Otros poemas de IDEA VILARIÑO, aquí
Vía Facebook Sergio Kisielewski
Enlace: Amberes Revista
Imagen en Amberes 








diciembre 07, 2022

Ada Trzeciakowska traduce a Philip Levine


El último paso     




Una vez fui un diminuto grano 
de fuego ardiendo en la orilla 
del día, y esperé en silencio 
hasta que el amanecer me liberó 
para trepar hacia la luz. 
Aquí, en el brillante huerto, 
las naranjas de piel gruesa 
dormitan en la luz invernal, 
las rosas tardías rasgan el viento, 
y la sangre llueve en 
los prados de hierba invernal. 
 
Creía que encontraría a mi padre
y mano a mano mediríamos los pasos
de la vida de un niño, creía que el aire,
cristalino en torno a nosotros, sostendría
sus palabras hasta que devinieran
yo, y jamás caerían en el olvido.
Creía que la lluvia estaba lejos
bajo otro cielo. Creía
que para hacerme hombre
solo hacía falta esperar, y los años,
acumulándose lentamente, me llevarían allí.

Me llevaron a otro lugar.
La higuera torcida, el almendro,
aún sin su corona blanca, el lento
serpenteo de la vid alzándose
al cielo nos acompañan
por un tiempo, pero nada recorre
el camino entero. Ni siquiera el caracol que
se desbaba a muerte sobre una piedra plana
o el pequeño gorrión que cae del
nido y destella entre la hierba amarilla.
El último paso, como la llegada,
es solitario, en la oscuridad y sin canción.



THE LAST STEP 




Once I was a small grain
of fire burning on the rim
of day, and I waited in silence
until the dawn released me
and I climbed into the light.
Here, in the brilliant orchard,
the thick-skinned oranges
doze in winter light,
late roses shred the wind,
and blood rains into
the meadows of winter grass.

I thought I would find my father
and hand in hand we would pace off
a child’s life, I thought the air,
crystal around us, would hold
his words until they became
me, never to be forgotten.
I thought the rain was far off
under another sky.  I thought
that to become a man I
had only to wait, and the years,
gathering slowly, would take me there.

They took me somewhere else.
The twisted fig tree, the almond,
not yet white crowned, the slow
tendrils of grape reaching
into the sky are companions
for a time, but nothing goes
the whole way.  Not even the snail
smeared to death on a flat rock
or the tiny sparrow fallen from
the nest and flaring the yellow grass.
The last step, like an entrance,
is alone, in darkness, and without song



poesía norteamericana., The last step
Otros poemas de PHILIP LEVINE, aquí
Traducción: Ada Trzeciakowska   
Fuente: Ada Lírica
Imagen en New York Times




diciembre 04, 2022

Rafael Cadenas: Nuestra memoria, antes adueñada, dejó de escoltarnos



Derrota     



Yo que no he tenido nunca un oficio 
que ante todo competidor me he sentido débil 
que perdí los mejores títulos para la vida 
que apenas llego a un sitio ya quiero irme (creyendo que mudarme es una solución) 
que he sido negado anticipadamente y escarnecido por los más aptos 
que me arrimo a las paredes para no caer del todo 
que soy objeto de risa para mí mismo que creí 
que mi padre era eterno 
que he sido humillado por profesores de literatura 
que un día pregunté en qué podía ayudar y la respuesta fue una risotada 
que no podré nunca formar un hogar, ni ser brillante, ni triunfar en la vida 
que he sido abandonado por muchas personas porque casi no hablo 
que tengo vergüenza por actos que no he cometido 
que poco me ha faltado para echar a correr por la calle 
que he perdido un centro que nunca tuve 
que me he vuelto el hazmerreír de mucha gente por vivir en el limbo 
que no encontraré nunca quién me soporte
que fui preterido en aras de personas más miserables que yo
que seguiré toda la vida así y que el año entrante seré muchas veces más burlado en mi ridícula ambición
que estoy cansado de recibir consejos de otros más aletargados que yo («Ud. es muy quedado, avíspese, despierte»)
que nunca podré viajar a la India
que he recibido favores sin dar nada en cambio
que ando por la ciudad de un lado a otro como una pluma
que me dejo llevar por los otros
que no tengo personalidad ni quiero tenerla
que todo el día tapo mi rebelión
que no me he ido a las guerrillas
que no he hecho nada por mi pueblo
que no soy de las FALN y me desespero por todas estas cosas y por otras cuya enumeración sería interminable
que no puedo salir de mi prisión
que he sido dado de baja en todas partes por inútil
que en realidad no he podido casarme ni ir a París ni tener un día sereno
que me niego a reconocer los hechos
que siempre babeo sobre mi historia
que soy imbécil y más que imbécil de nacimiento
que perdí el hilo del discurso que se ejecutaba en mí y no he podido encontrarlo
que no lloro cuando siento deseos de hacerlo
que llego tarde a todo
que he sido arruinado por tantas marchas y contramarchas
que ansío la inmovilidad perfecta y la prisa impecable
que no soy lo que soy ni lo que no soy
que a pesar de todo tengo un orgullo satánico aunque a ciertas horas haya sido humilde hasta igualarme a las piedras
que he vivido quince años en el mismo círculo
que me creí predestinado para algo fuera de lo común y nada he logrado
que nunca usaré corbata
que no encuentro mi cuerpo
que he percibido por relámpagos mi falsedad y no he podido derribarme, barrer todo y crear de mi indolencia, mi
flotación, mi extravío una frescura nueva, y obstinadamente me suicido al alcance de la mano
me levantaré del suelo más ridículo todavía para seguir burlándome de los otros y de mí hasta el día del juicio final.




Tristes anales horadan las costas



I

Tristes anales horadan las costas.
Días torturados en medio de una ebriedad.
Encantamiento que cubre una zozobra.
Me prolongo por veredas sangrantes como dilatado
resto de legión.


II

Me entrego a estas arenas donde el brillo rescata.
Aquí soy. Sin pensar.


III

Dones.
Lentos navíos sobre las aguas bruñidas.
Senderos que se esconden en el verdor.
Bungalows, y el acuerdo en la noche que nos
transporta.


IV

Verdes ilesos.
¿Sobrevive aquí el hondo designio?


V

En esta playa no me pregunto quién soy ni dudo
ni ando a tientas.
Claras potestades imperan aquí, ahuyentan ráfagas
de aniquilación, aúnan lo roto.
Inician.


VI

Rostros sumergidos reaparecen en la oscuridad
del cuarto.
Derrame de ayeres, dádiva inasible, náufragos.
Sin ellos me desprendo de mí.


VII

Lentitud sagrada. Hemos dejar pasar los días desde
un vasto olvido. Nos anegó la indolencia. Entregamos
las armas. El sitio duró poco.
Desheredados, el lugar se adueñó de nuestra historia.
La volvió espera.


VIII

La claridad rodea nuestro letargo. La calma nos encuentra. Las
mareas tocan a nuestra puerta para despertarnos.
Juntos somos anteriores a nosotros.

Para que nuestros ojos sean claros hay exilios.


IX

¡Cuánto hemos andado!
Nuestros sentidos se enriquecieron con extrañas
donaciones. Allí la tierra nos permitía ser.
Nuestra memoria, antes adueñada, dejó de escoltarnos.


X

Contemplo el desatado verde, la danza del mar frente a nuestra
casa, la lluvia que lleva la miseria de la ciudad por pasadizos
vegetales. Se aproxima la noche en Point Cumaná; aún permanece
cierta luz, zumo de ocaso. Lejos resuenan barriles metálicos. Se
oye un calipso en el follaje rey. No pienso. Se olvida aquí. Es
magnífico.




RAFAEL CADENAS (1930, Barquisimeto, Venezuela. Reside en Caracas)
Fuentes: Trianarts | Lyrikline
Imagen en Zenda Libros

diciembre 01, 2022

María Moreno


SOBREVIVIENTE     



Ya fue bastante amarte, 
reposar un sin fin en tu regazo 
–cuarenta años para un minuto 
no deja de ser un trato justo–, 
tu mano en la noche del hospital también 
aunque no pudieras escuchar el murmullo 
oculto bajo el rebozo de la mascarilla: 
“He atrapado el secreto, querida, 
la muerte no nos dice nada”. 
 
Si la velocidad es subjetiva
el viaje de la camilla hacia el quirófano
llega a alcanzar la velocidad de la luz.
Carreteras corren para atrás. Pasan postes:
ningún movie del ahogado,
ni siquiera el prestigio de una esquirla en la pierna,
solo recuerdos donde arden las poblaciones
y veo el palo del barco hundido.
(Tengo miedo de decir la verdad bajo anestesia.)

Mi madre me ofrece a la distancia
algo que me importa mucho pero luego
vuelve el rostro y dice que no puede dármelo.

Siete velos de valium me acercan tu cara de reproche
pues has podido leer en los pliegues de mis párpados
la tentación tenaz de soltarme y someterme.

Si hubiera Dios agradecería
que nuevamente me rapte una imagen
(tus lágrimas cayendo sobre loza jaspeada,
hojas entre las hojas de los libros,
ensalada de flores).

Y que una voz eche su raíz en mí
sin ninguna amenaza de olvido
(en español la palabra anhelo).

Espero en la antesala del Touro
reconocer a lo lejos los faros de tu auto
–voy a aterrizar ilesa entre nuestras sábanas–,
la reconciliación y los plisados rosa
y el barrido de tus manos sobre la seda.



MARÍA MORENO
(María C. Forero, 1947, Ciudad de Buenos Aires, Argentina)
De: "El affair Skeffington", Mansalva, 2013
Enlace: Letras Libres 
Imagen en La Voz del Interior