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abril 02, 2024

Eugenio Montale: tres versiones del poema Delta

Fotografía en blanco y negro de un hombre sentado en una silla, posiblemente el poeta Eugenio Montale, conocido por su poesía hermética.



DELTA / Versión: Pablo Anadón



La vida, que se rompe en los trasiegos
secretos, la he arraigado en vos:
esa que se debate en sí, y casi parece
que de vos nada sepa, ahogada presencia.
Cuando el tiempo en sus diques se sofoca,
acuerdas tu existencia a la de ella, inmensa,
y resurges, memoria, más visible,
de la oscura región donde bajabas,
como ahora, después de la tormenta,
vuelve a adensarse el verde de las ramas
y el cinabrio, en los muros, se oscurece.
Todo ignoro de vos, salvo el mensaje
mudo que me sostiene en el camino:
si como forma existes, o aprensión
en la niebla de un sueño te alimenta
la costa que se enturbia, enfebrecida,
cuando restalla en ella la marea.
Nada hay de vos en este vacilar de las horas
grises o desgarradas por un fulgor de azufre,
salvo el silbido del remolcador
que emerge de las brumas, llega al golfo.

septiembre 29, 2022

Eugenio Montale: Nada ha transcurrido



EL AUNO EN ROVEZZANO     




Los grandes ríos son la imagen del tiempo,   
cruel e impersonal. Observados desde un puente 
declaran su nulidad inexorable. 
Sólo la ensenada hesitante de algún pantanoso 
juncal, algún espejo 
que reluzca entre musgo y espesos pajonales, 
puede revelar que el agua, como nosotros, se piensa
antes de hacerse violencia y torbellino.
Tanto tiempo ha pasado, nada ha transcurrido
desde que te cantaba en el teléfono “Tú
te haces la dormida ’ con una triple risa burlona.
Tu casa era un relámpago visto desde el tren. Inclinada
sobre el Arno como el árbol de Judas que quería protegerla.
Quizá esté todavía o no sea más que una ruina.
Toda llena, me decías, de insectos, inhabitable.
Otro confort hace para nosotros, ahora, otro
desconsuelo.



IL ARNO A ROVEZZANO




I grandi fiumi sono l’immagine del tempo,
crudele e impersonale. Osservati da un ponte
dichiarano la loro nullitá inesorabile
Solo Y ansa esitante di qualche paludoso
giuncheto, qualche specchio
che riluca tra folte sterpaglie e borraccina
puó svelare che l’acqua come noi pensa se stessa
prima di farsi vórtice e rapina
Tanto tempo é passato, nulla é scorso
da quando ti cantavo al telefono “tu
che fai Taddormentata" col tríplice cachinno.
La tua casa era un lampo visto dal treno. Curva
sull Amo come l’albero di Guida che voleva proteggerla.
Forse c’é ancora o
non é che una rovina.
Tutta piena mi dicevi, di insetti, inabitabile
Altro comfort fa per noi ora,altro
sconforto.



Otros poemas de EUGENIO MONTALE, aquí
Traducción: Jorge Aulicino
Imagen en Times News

junio 18, 2019

Eugenio Montale | No se habla con las sombras...

Eugenio Montale

Tarde por la noche



No se habla con las sombras
por teléfono.
Sobre nuestros diálogos mudos no se asoman
el micrófono ni el altoparlante.
También nos sirven las palabras
que no nos conciernen,
captadas por error de alguna operadora
dirigido a alguien
que  no está, que no escucha.
Llegaron de Vancouver una vez
tarde en la noche
y yo las esperaba de Milán. Me sorprendí
primero, luego esperé que siguiera
el equívoco . Una voz del Pacífico,
otra de la laguna. Aquella vez
hablaron dos voces libres como nunca.
Luego no pasó nada, le aseguramos
a la intrusa operadora que todo era perfecto,
regular, que se podía e incluso
se debía continuar. Nunca sabremos
sobre qué hombros se gravó el costo
de aquel milagro.
No recuerdo siquiera una palabra.
El huso horario era distinto, la otra
voz no estaba, yo no estaba para ella,
  


A tarda notte


  
Il colloquio con le ombre
non si fa per telefono.
Sui nostri dialoghi muti non s'affaccia
'giraffa' o altoparlante.
 Anche le parole
peró servono quanto non ci riguardano,
capta te per errore di una centralinista
e rivolte a qualcuno
che non c'e,
che non sente.
Vennero da Vancouver una volta
a tarda notte
e attendevo Milano. Fui sorpreso
dapprima, poi spera i che continuasse
l'equivoco. Una voce dal Pacifico,
l'altra dalla laguna. E quella volta
parlarono due voci libere come non mai.
Poi non accadde nulla, assicurammo
l'intrusa del servizio che tutto era perfetto,
regalare e poteva continuare,
anzi doveva. Né sapemno mai
su quali spalle poi gravasse il prezzo
di quel miracolo.
Ma non ne ricordai una parola.
II fusa orario era diverso, l'altra
voce non c'era, non c'ero io per lei,


EUGENIO MONTALE (1896, Génova / 1981, Milán, Italia)
Traducción: Ernesto Hernández Bustos

agosto 04, 2018

Eugenio Montale: "Fluye entre tú y yo en el mirador..."


Dos en el crepúsculo




Fluye entre tú y yo en el mirador

un claror submarino que deforma
perfiles de colinas y tu rostro.
Está en un fondo huidizo, cada gesto
tuyo es ajeno a ti; entra sin huella
y se esfuma, en el medio que cubre
cada estela, cerrándose a tu paso:
tú aquí conmigo, en este aire bajado
para sellar el sopor de las rocas.
Yo, caído
en el poder que pesa en torno, cedo
al sortilegio de no reconocer
de mí ya nada fuera de mí: si alzo
el brazo apenas, se me vuelve ajeno
mi acto, se parte en un cristal, ignota
y oscurecida su memoria, y ya
el gesto no me pertenece; si hablo,
yo escucho atónito aquella voz
descender a su gama más remota
o muerta en el aire que no la sostiene.
Así, en el punto que resiste a la última
consunción de la luz,
dura el desmayo; y luego un soplo eleva
los valles en frenético temblor
y arranca de las frondas un rumor
muy leve que se extiende
entre rápidos humos y las luces primeras
dibujan ya los muelles.
…las palabras
entre nosotros caen suaves. Te miro
en un blando reflejo. Yo no sé
si te conozco; sé que nunca estuve
de ti tan separado como en este tardío
retorno. Unos instantes han quemado
todo de nosotros: salvo dos rostros,
dos máscaras donde se graba una sonrisa
desganada.



Otros poemas de EUGENIO MONTALE, aquí
Traducción: Jesús López Pacheco
Fuente: https://blogs.20minutos.es/poesia/tag/italia/
Imagen: Italian-poetry-org



agosto 13, 2016

Eugenio Montale: El silbido del remolcador que de las brumas llega al golfo


Delta     



La vida que se gasta en los trasiegos 
secretos he ligado a ti: 
ésa que se debate en sí y parece 
casi que no te sabe, presencia sofocada. 
 
Cuando el tiempo se atasca en sus rompeolas
tu acaso al suyo inmenso reconcilias,
y afloras más precisa, memoria, de la oscura
región donde bajabas, como ahora
al escampar se espesa
el verde en los ramajes, el bermejo en los muros.

Todo ignoro de ti, sino el mensaje
mudo que me sustenta en el camino:
si existes, forma, o escrúpulo en el humo
de un sueño te alimenta
y la costa que se afiebra -turba- y contra
la marea crepita.

Nada de ti en el vacilar de horas
grises o desgarradas por un lampo de azufre
sino el silbido del remolcador
que de las brumas llega al golfo.


Otros poemas de EUGENIO MONTALE, aquí

Versión: Armando Uribe
Imagen: carlacerati.com

febrero 13, 2015

Eugenio Montale: Pero el sol ya declina...



En el jardín 




Desciendes
del gran camino 

y te domina un cielo 
azul estivo. Una nube 
blanca de linos refresca 
la canícula a tu arribo. 
Nos sentamos en la banca habitual. 
Después de un rato un soplo de viento 
y tu sombrero de paja comienza a remolinear. 
Lo sostienes, te vuelves a sentar. 
El ala del gran pino marino 
como vela desplegada nos arrastra. 
Quisiéramos bordear 
de este litoral toda la costa, 
llegar en un dueto de nombres, de recuerdos, 
hasta Nervi. 
Pero el sol ya declina, 
difunde su esplendor en rayos oblicuos, 
dispar, regresa, y la memoria de tardes 
iguales duplica los horizontes, 
traduce en otros días 
aquel momento fugaz que desaparece. 
Ahora también el viento calla.


Otros poemas de EUGENIO MONTALE, aquí
De: "Diario póstumo", 1996
Imagen: www.sevencrossways.com

Nel Giardino. Discendi dal gran viale / e ti sovrasta un cielo / azzuro estivo. Una nuvola / bianca di lini rinfresca / la canicola al tuo arrivo. / Ci sediamo sulla solita panchina. / Poi d’un tratto un soffio di vento / e la tua paglia comincia a turbinare. / L’afferri, ti risiedi. / L’ala del grande pino marino / come vela spiegata ci trascina. / Vorremmo bordeggiare / da questo litorale tutta la costiera, / giungere in un duetto di nomi, di ricordi / fino a Nervi. / Ma il sole già declina, / diffonde il suo lucore in raggi obliqui, / dispare, torna, e la memoria di sere / uguali raddoppia gli orizzonti, / traduci in altri giorni / quel momento fugace che scompare. / Ora anche il vento tace.


marzo 13, 2012

Eugenio Montale: La pena de vivir a menudo he encontrado...


La pena de vivir a menudo he encontrado: 
era el arroyo estrecho que borbota, 
era el enroscamiento de la hoja 
reseca, era el caballo desplomado. 

Bienes no conocí, más que el prodigio
que ofrece la divina Indiferencia:
era la estatua entre la somnolencia
de la siesta, y la nube, y el halcón alto alzado.



Enlace: El poeta ocasional
De: "Huesos de jibia" , Ediciones Librería Fausto, 1978
Traducción: Horacio Armani
Imagen: indo.net


Spesso il male di vivere ho incontrato: / era il rivo strozzato che gorgoglia, / era l'incartocciarsi della foglia / riarsa, era il cavallo stramazzato.
Bene non seppi, fuori del prodigio / che schiude la divina Indifferenza: / era la statua nella sonnolenza / del meriggio, e la nuvola, e il falco alto levato.

marzo 22, 2011

Horacio Armani y La casa de los aduaneros



La casa de los Aduaneros, de Eugenio Montale




Tú no recuerdas la casa de los aduaneros
sobre el barranco a pico de la escollera.

Desolada te espera desde la noche
que en ella entró el enjambre de tus pensamientos
e inquieto se detuvo.

El viento bate hace años los viejos muros
y no es alegre ya el sonido de tu risa.
La brújula se mueve enloquecida al acaso
y el azar de los dados ya no es más formidable.
Tú no recuerdas; otro tiempo distrae
tu memoria; un hilo se devana.

Aún sostengo un extremo; mas se aleja
la casa y sobre el techo la veleta
ennegrecida gira sin piedad.
Tengo un extremo; pero tú estás sola,
ni respiras aquí en la oscuridad.

¡Oh el horizonte en fuga, donde se enciende
rara la luz del petrolero!
¿El paso es éste? (Nuevamente el oleaje
pulula sobre el barranco que se parte...)
Tú no recuerdas ya la casa de esta
noche mía. Y no sé quién se va ni quién se queda.




"Este poema puede ejemplificar la teoría del "correlato objetivo" de Eliot. Un recuerdo o una imagen cualquiera lleva a un encadenamiento de asociaciones que culminan en una experiencia trascendente, así sea la incertidumbre de una duda vital que cuestiona la misma etapa de vida evocada. La casa de los aduaneros, el sitio en que los amantes vivieron un instante de su pasión cobra poco a poco dimensiones fantasmales en el recuerdo, que se desvanece en un hilo a cuyo extremo el poeta se aferra. El viento maléfico del presente va arransándolo todo, va volviéndolo cada vez más lejano: la brújula, la risa, los dados que predecián el futuro, la ahumada veleta, el horizonte que huye y donde se enciende misteriosa la luz del petrolero. En medio de la imaginaria tempestad del tiempo que todo lo arrasa, del oleaje que azota y hiende el acantilado, la voz de los marineros que preguntan a los aduaneros si están sobre el canal seguro entre las rocas se unifica con la del poeta; es él mismo quien pregunta al destino si su camino es ése, es él quien está sumergido en la duda de no saber ya si lo vivido es cierto, de ignorar quién se va y quién se queda. Desde el comienzo, una imagen va desalojando y sustituyendo a otra y todo termina en una fuga incierta donde de nada vale sostener en la memoria el cabo del hilo de lo vivido"

Horacio Armani en "Diario de Poesía" N° 25 (Fragmento) . 

enero 12, 2011

Eugenio Montale: Un murmullo...

Bajo la lluvia    




Un murmullo; y tu casa se empaña 
como en la bruma del recuerdo. 
Y lagrimea la palma ahora que sorda oprime 
en el calor de los invernaderos 
la corrupción que encierra incluso las desnudas 
esperanzas y el pensamiento que remuerde. 

"Por amor de la fiebre"...me conduce
hacia ti un remolino. Brilla, bermeja,
una cortina, se cierra una ventana.
En la rampa materna ahora camina,
cáscara de huevo que va entre el barro líquido,
poca vida entre un batir de luz y sombra.

Chillaba Adiós muchachos, compañeros
de mi vida, tu disco desde el patio:
y amada me es la máscara si aún,
detrás del molinete de la suerte,
me queda el salto que devuelve
a tu sendero.

Contemplo los brillantes chaparrones y al fondo, como nubes,
el humo dilatado de una nave.
Despunta un claro...
                                  Y por ti comprendo
lo que osa la cigüeña cuando al alzar el vuelo
desde la punta neblinosa
se va aleteando hacia Ciudad del Cabo.


EUGENIO MONTALE (Genova 1896 / Milán 1981, Italia)
De: "Huesos de jibia, Las ocasiones", Ediciones Librería Fausto, 1978
Enlaces: El poeta ocasional, Oct 2010 Eugenio Montale en dos tiempos. De Huesos de sepia a Las ocasiones, potr Annunziata Rossi El poeta ocasional, Nov 2009
Imagen: www.cronachemaceratesi.it

octubre 28, 2010

Eugenio Montale: País de herrajes y arboladuras


Lo sabes: debo perderte nuevamente y no puedo.
Como un tiro certero me subleva
cada obra, cada grito y también el espíritu
salino que desborda
desde los muelles y hace la oscura primavera
de Sotoripa.

País de herrajes y de arboladuras
selváticas en el polvo del atardecer.
Un zumbido largo llega del descampado,
lacera como uña contra los vidrios. Busco el signo
perdido, el solo testimonio recibido
como gracia de ti.
                            Y el infierno es verdad.



EUGENIO MONTALE (Génova, 1896 / Milán, 1981, Italia)
De: "Huesos de jibia", Motetes, Ediciones Librerías Fausto, 1978
Traducción: Horacio Armani
Enlaces: Giuseppe Bonghi
Imagen:www.nuestrotaller.zoomblog.com

noviembre 16, 2009

Eugenio Montale: No te olvides de mí


Esa flor que repite...    




Esa flor que repite al borde del barranco 
no te olvides de mí, 
no posee colores más alegres ni claros 
que el espacio arrojado entre tú y yo. 

Un chirrido se suelta, nos separa,
el obstinado azul no reaparece.
En el calor casi visible me devuelve a la opuesta
etapa, oscura ya, el funicular.


EUGENIO MONTALE (Genova 1896 / Milán 1981, Italia)
De "Motetes", traducción Horacio Armani

Dice Anne Carson

  "Los adjetivos son las asas del Ser. Los sustantivos nombran el mundo, los adjetivos te permiten asir el nombre e impedirle que vuele...