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Mostrando las entradas de marzo, 2012

Una giornata particolare

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Afiche de "Una jornada particular", de Ettore Scola Imagen:  http://echonovemberecho.blogspot.com.ar/2011/12/cine-y-arquitectura-1-patios-de.html

Jorge Cáceres

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Por intermedio de uno de los personajes de Roberto Bolaño, conocí la poesía de Jorge Cáceres:  "La historia de Juan Stein, el director de nuestro taller de literatura, es desmesurada como el Chile de aquellos años (...) Sus poemas eras breves, influido a partes iguales por Nicanor Parra y Ernesto Cardenal, como la mayoría de los poetas de su generación y por la poesía lárica de Jorge Teiller, aunque Stein nos recomendaba leer a Lihn más que a Tellier. Sus gustos eran en no pocas ocasiones distintos e incluso antagónicos a los nuestros: no apreciaba a Jorge Cáceres (el surrealista chileno por el que nosotros sentíamos adoración), ni a Rosamel del Valle, ni a Anguita. Le gustaba Pezoa Véliz (algunos de cuyos poemas sabía de memoria), Magallanes Moure (una frivolidad que nosotros compensábamos frecuentando la poesía del horrible Braulio Arenas), los poemas geográficos y gastronómicos de Pablo de Rokha (que nosotros ... eludíamos como quien elude un foso demasiado profundo y porque si...

Javier Sologuren

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El paso de los años             porque cogí la mariposa no en el jardín sino en el sueño porque en mi almohada oí cantar al río al crepúsculo orar porque el cielo breve de la flor me llevó lejos porque el niño aún (que fui que a veces soy) despierta y ve la mariposa volar en el jardín que ya no sueño. JAVIER SOLOGUREN  (1921 / 2004, Lima, Perú) De.: javiersologuren.blogspot.com Imagen javiersologuren.blogspot.com

Antonio Tabucchi (1943 / 2012)

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Epígrafe de "Nocturno hindú", Editorial Anagrama, 1985 Las personas que duermen mal parecen ser más o menos culpables: ¿Qué es lo que hacen? Confieren presencia a la noche.                                                                   Maurice Blanchot Imagen: talcualdigital.com

Paco Urondo

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Hoy un juramento Cuando esta casa, en la que vivo hace años, tenga una salida, yo cerraré la puerta para guardar su calor; yo la abriré para que los vientos vengan a lavarle la cara; a remontarla, de esa manera con que vuelan las intenciones, los aparecidos, los recuerdos por venir y lo que a uno lo asusta aunque todavía no haya ocurrido. Queridos hijitos, su papá poco sabe de ustedes y sufre por esto. Quiere ofrecer un destino luminoso y alegre, pero no es todo y ustedes saben: las sombras, las sombras, las sombras, las sombras me molestan y no las puedo tolerar. Hijitos míos, no hay que ponerse tristes por cada triste despedida: todas lo son, es sabido, porque hay otra partida, otra cosa, digamos, donde nada, nada está resuelto, FRANCISCO URONDO  (1930, Santa Fe / 1976, Mendoza, Argentina) Extraído de Revista Ñ, 04/03/2006 Imagen: cubadebate.cu

Hoy

Esta mañana publiqué un poema de Emily Dickinson. Después de unas horas consideré que no fue  acertada la elección (omito las cualidades poéticas), al recordar qué día de marzo es hoy. Tengo presente un poema de Jorge Brega que representa, al menos de lo poco que conozco de los poetas actuales, un homenaje a los desaparecidos por la dictadura de 1976 en la Argentina. Este es el vínculo:  http://elpoetaocasional.blogspot.com.ar/2010/10/vuelo-el-hombre-arrojado-del-avion-al.html .. 

Emily Dickinson

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A mi jardín aún no se lo he dicho A mi jardín aún no se lo he dicho, temiendo que me venza; con fuerza no me siento todavía para ir a contárselo a la abeja. No lo diré en la calle: temería a las tiendas que me miren porque, siendo tan tímida e ignorante, tengo el atrevimiento de morirme. No lo sepa la falda de los cerros donde tan a menuda paseaba, ni anunciaré a los amorosos bosques el día en que me vaya, ni lo murmuraré estando a la mesa, ni tampoco al descuido, distraída, dejaré adivinar que hoy mismo alguien cruzará los umbrales del Enigma. Emily Dickinson (1830 / 1886, Massachussets, Estados Unidos de Norteamérica) De: "Poemas", Visor, 1973 Traducción: M. Manent

Rodolfo Alonso

Para vivir aquí yo hablo del amor una cosa posible de tu amor de mi amor en la calle en el viento en el mundo dentro de la palabra El corazón dividido gira el asombro sobre las islas del verano el aire mueve la dulce maravilla el sol de pájaros oh ávida voz gracia cansada cadenas de tu rostro RODOLFO ALONSO  (1934 / 2021, Buenos Aires, Argentina) De: "Entre dientes", La Razón ardiente, 1963 "Entre dientes" fue reeditado en Chile (Pequeño Dios editores, Santiago de Chile, 2011), añadiéndole como apéndice una carta de Jorge Teillier. Imagen: Rodolfo Alonso en Ouro Preto (Brasil)

En la pausa, buscando poemas

*Facebook es un lugar impúdico (y siniestro) *Pautas para seleccionar buenos poemas en Internet (o una de ellas) Cuando se tropieza con un poema de poetas que adicionan el apellido de casada al suyo, no hay que perder tiempo y seguir explorando. Absolutamente, ninguna señora de.....escribe buenos poemas. Quizás se destaquen como profesoras del secundario. Las buenas poetas no necesitan reforzar la identidad. *Tipo trajeado un domingo a la mañana:  vendedor de Biblias.

Umberto Saba

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Fedra Sopla un cierzo homicida. Mañana caerá  la nieve y blanqueará las sendas amigas  que subían a tu casa, en la  colina, lejana. Entre los verdes pinos  el valle inmenso repite en  hojas incontables el color que  te gustaba siempre en tus cabellos.                                                   Fedra eras;  y eres.             Más preciosa ahora que  se enciende en la estufa el primer fuego en  raras casas; la estación es un poco nuestra,  nuestro el paisaje; el pensamiento irradia  una última verdad; se hace la ilusión de  que lo peor –quizás- ha pasado. Traducción de Abraham Gragera Tarde de febrero Asoma la luna. En la avenida aún es de día, una tarde que rápida cae. Indiferente la juventud se entrecruza, dispersa hacia pobres designios. Y es el pensamiento de l...

Vanina Colagiovanni

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Tempo En el momento gris perla cae la primera gota adelante mío y los caminantes se guarecen debajo de los balcones, otros apuran el paso y algún perro lanza su ladrido que no es una amenaza sino una protesta al temporal por venir Tiempo, momento  gris plomo: azotá las copas de los árboles, dale duro desprendé hojas, levantá bolsas de plástico y polleras con saña directo a los canteros, a las plantas que se repliegan para no ser arrancadas de cuajo y abren sus superficies antes sedientas. Y dejá paso al momento gris marmolado que en el pico de la tormenta arremete contra el suelo contra los álamos sauce, desplegá tu tempestad incontenible hasta que raudamente el color se distienda se silencie y al fundirse con el entorno una vez más, se pierda. VANINA COLAGIOVANNI  (1976, Buenos Aires, Argentina) De: "Lo último que se esfuma", Ediciones Gog y Magog, 2011 Imagen: ciudademergente.gob.ar

Irene Frydenberg

El diamante Desestructurado el diamante. No obedecerá el mar a los reclamos; quedará parado el mundo frente a la marea y no se dará la coincidencia. Así está mi vida frente a la tuya; así estará a pesar de todos los escándalos del orbe; perdurará de esta manera aunque la paz sea condescendiente con los conejos y yo, desde la subasta de mi afecto, quedaré muda de él aún sedienta. Es una inflexión; la síntesis de no ser el mar y de mirarlo compulsada a convertirme. Agua y agua en mi deseo y su sordera. Agua y agua en la mujer que espera no se sabe qué buque desde un cuento donde Onetti duerme su desesperanza. Desestructurado el diamante. El mar actuado. Lejos y lejos el agua zarpa sin mí y sin la dama del muelle. La descuartizada, la niñita La niñita, la descuartizada, la que ronda, la que va de aquí para allá vagabunda. La rota, la partida. La pequeña, la que no supo, la obediente, la muerta silenciada. La rota. La que no llegó, la que no partió, la que asentía, la que tuvo todas las ar...

Eugenio Montale: La pena de vivir a menudo he encontrado...

La pena de vivir a menudo he encontrado:  era el arroyo estrecho que borbota,  era el enroscamiento de la hoja  reseca, era el caballo desplomado.  Bienes no conocí, más que el prodigio que ofrece la divina Indiferencia: era la estatua entre la somnolencia de la siesta, y la nube, y el halcón alto alzado. Enlace:   El poeta ocasional De: "Huesos de jibia" , Ediciones Librería Fausto, 1978 Traducción: Horacio Armani Imagen: indo.net Spesso il male di vivere ho incontrato: / era il rivo strozzato che gorgoglia, / era l'incartocciarsi della foglia / riarsa, era il cavallo stramazzato. Bene non seppi, fuori del prodigio / che schiude la divina Indifferenza: / era la statua nella sonnolenza / del meriggio, e la nuvola, e il falco alto levato.

Celia Clara Fischer

Ceguera     Y son fieras las manos atadas  en la cicatriz del tormento,  amurallando el vasto sueño  por donde vagan latidos desiguales  que dejó el espejismo de una noche con el hombre royendo su congoja. El terror anda por la voz como un peligro, como un vértigo voraz que pasa apoyado en la ceguera, empuñando la sombra para descifrar el universo. Y los ojos pierden su luz en el abismo donde flota, desierta, la caricia. A la vista del placer reposa el cautivo. Una larga cabellera de relámpagos atraviesa la calle interminable y una mujer pierde la vida para siempre CELIA CLARA FISCHER (Buenos Aires, Argentina) De: "Samotracia" ,   Tiago Biavez, 1999.

Miguel Gaya

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Lo nuestro 1. Lo salvajes lo ignoraron. Los griegos también. Y los nipones y los canacos y los mixtecas. Generaciones no lo conocieron. Así y todo a mí no me sobra. A mí me falta. Tal vez a ellos no pero yo no puedo vivir sin tenerlo junto a mí sin que me acune su mentira en la noche. 2. Se esconde. Lo que sabemos es que no está. Se esconde. Se esconde en la espesura en el placard en lo profundo de un sótano que almacena desperdicios en las tinieblas de un cuarto cerrado y que da miedo. Otra vez y para que se entienda: No está. Pero su ausencia dice que es y que lo echamos en falta. Se esconde. En baúles con sombreros ajados en el cuarto de planchar en lo profundo de un chalet cerrado en un balneario en invierno. Ahí quedó mohoso. Donde no lo hallaremos al volver porque hemos cambiado. Junté mis dedos a las puntas de tus dedos y fue como si dijera ahora puede volver. De la electricidad puede surgir. De la electricidad de tu cuerpo y de la oscuridad de las persianas bajas. En esa hora e...

Eugenio Mandrini: Los peces más lejanos

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Los peces más lejanos  Antes me intrigaba saber por qué, sentados en la orilla del  día, los que venían a pescar permanecían allí, de espaldas  a lo que se supone que es el mundo, y entregados al olvido  del tiempo.  Ahora que soy uno de ellos, lo sé.  Estamos aquí desde que aprendimos que estas aguas son menos turbulentas que las del espejo, aquel otro río donde alguna vez echamos todos los anzuelos y recogimos sólo viejas confesiones, estallidos apagados, tierra conclusa. Estamos aquí desde que llegamos deseosos de partir, y no nos atrevimos. Traíamos la meta de alcanzar a los peces más lejanos, aquéllos que serán los últimos en morir, y todavía no nos atrevimos. Tal vez lo hagamos cuando eso, a nuestras espaldas, que se supone que es el mundo, deje de cortejarnos con sus luces, que entre derrumbes, aún titilan. Los peces más lejanos, como es su costumbre, aguardarán, multiplicados. Enlace:  El poeta ocasional De: "Conejos en la nieve", Ediciones Col...

Diario de Poesía

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Jueves 8 de marzo a las 18 RECITAL Leerán sus poemas Jorge Aulicino, Osvaldo Aguirre, Fabián Casas, Martín Gambarotta, Martín Prieto, Mirta Rosenberg y Laura Wittner Coordina Daniel Samoilovich Fundación OSDE Suipacha 658 ler piso Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Sam Hamill

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La flor de la orquídea     En el instante en que me pregunto  si la orquídea va a morir  ella florece  y no puedo explicar la emoción  en mi corazón, ni por qué tanto placer  proviene de ese pequeño capullo en el extremo de un delgado tallo, de esa pequeña flor sanguínea roja dorada abriéndose en el apogeo del verano pequeña, perfecta en su plenitud. Incluso para un poeta de cabellos blancos y rostro curtido, ella es en su pureza, erótica, pistilo y estambre, polen, rocío del mundo, una cucharada de tierra y de agua. Ella es erótica porque en el corazón del nacimiento la muerte afirma su existencia, y el efecto dramático de los viejos prismas luminosos del alba, allí en las húmedas ramas del cedro, profundisimo misterio mientras lavo la vajilla al atardecer o bromeo con mi esposa, quien a cada momento se vuelve más bella simplemente porque uno de nosotros ha de morir. SAM HAMILL (1943, Utah / 2018, Washington, Estados Unidos de Norteamérica) De: ...

El justificante perfecto, por Fabio Morábito

Me fascina la anécdota de aquel hombre a quien su mujer le pidió que escribiera un justificante para su hijo que había faltado a la escuela. Mientras ella se apura en los preparativos para salir con el niño rumbo al colegio, el hombre lucha en la mesa del comedor con el justificante: quita una coma, vuelve a ponerla, tacha la frase y escribe una nueva, hasta que la mujer, que está esperando en la puerta, pierde la paciencia, le arranca la hoja de las manos y, sin sentarse, garabatea unas líneas, pone su firma y sale corriendo. Era sólo un justificante escolar, pero para el marido, que era un conocido escritor, no había textos inofensivos y aún el más intrascendente de ellos planteaba problemas de eficacia y de estilo. Quise escribir el justificante perfecto, confesó el hombre en una entrevista. En efecto, escritor es aquel que se enfrenta como nadie al fracaso de escribir y hace de ese fracaso, por decirlo así, su misión, mientras los demás, sencillamente, redactan. Podemos estirar esa...