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Mostrando las entradas de diciembre, 2013

Dónde publicar un libro digital

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Tabla comparativa de editores de libros digitales CreateSpace y Amazon CreateSpace es una especie de filial de Amazon para la publicación de libros en papel. Al poner a la venta un libro a través de su plataforma, CreateSpace envía a Amazon libros impresos para que estén siempre en stock y los lectores puedan recibirlo en menos de 3 días. Por otro lado, si quieres, CreateSpace envía automáticamente una versión digital del libro a la plataforma de publicación para Kindle, de forma que en la página de venta de Amazon aparecerán vinculadas la edición digital y la física. Otra cosa buena que tiene CreateSpace es el coste mínimo de cada libro, que resulta bastante más económico que en otras plataformas. Así que, si quieres comprar tus propios libros para distribuirlos directamente, puede ser una buena opción. La parte mala: las comisiones de venta. Para la edición en papel, CreateSpace se queda un buen porcentaje al que, además hay que sumar la comisión de un 30% que se lleva Amazon. Para l...

Unai Velasco

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Peligrosa es la noche en la página 167     Dieron las nueve, y Hans aún no había llegado a casa. (Bajo las ruedas , H. Hesse, Alianza, p. 167) Peligrosa es la noche en la página 167 si resulta que es de día, y eso tal vez no pase hasta el capítulo siguiente. Si resulta que interrumpes con besos envasados al vacío para el trabajo pero resulta que, deja, aguanta, que se me está muriendo Hans Giebenrath en estas últimas líneas. Peligrosa es la noche para Hans Giebenrath si decido cerrar el volumen verde porque es de noche y te dejaste la luz                                       del pasillo encendida la muerte del joven Giebenrath entre interruptores blancos y no quieres llorar con grasa en los dedos tú buscas lo lírico en una lata de aceitunas. Y resulta que a mi se me está muriendo Hans, que Hans Giebenrath se muere ya en la 166 y, oh, cuánta muerte manoseada y blancoamarilla   ...

Jack Kerouac

  Qué terriblemente triste me siento al pensar de mi madre dormida en su cama que algún día morirá aunque ella se diga: "la muerte no debe preocuparnos, después de esta vida empezamos otra" Qué terriblemente triste me siento de todos modos- Que no tenga vino que me haga olvidar mi diente cariado es bastante malo pero que todo mi cuerpo esté pudriéndose y el cuerpo de mi madre se pudra hacia la muerte, es tan enloquecedoramente triste. Salí al amanecer puro: pero, por qué debería alegrarme ante un amanecer que levanta otro rumor de guerra, y por qué debería estar triste: ¿no es por lo menos el aire puro y fresco? Contemplé las flores: una de ellas ha caído: otra acaba de abrirse: ni una ni otra estaba triste o alegre. Súbitamente comprendí que todas las cosas sólo van y vienen incluido cualquier sentimiento de tristeza: también se irá: triste hoy alegre mañana: sobrio hoy borracho mañana ¿por qué inquietarse tanto? Todos en el mundo tienen defectos lo mismo que yo. ¿Por qué de...

Friederike Mayröcker

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Misterio La imagen sacra tiene una espina azul. Jesús es bautizado en naranja. Casi más allá una y otra vez el Juicio Final. Bienaventurados que sonríen y forman coros. Verde clara la tierra se hunde, pero los cielos pronto se apaciguan. Más claros, ondean como argénteas banderas en lento movimiento, y el cirio más alto se afana y da olor. Estoy ante ti en el polvo frío estoy ante ti desde algún sitio desde una aterida oscuridad estoy ante ti y canto loas: miradas de alabanza me elevaron de los cansados estribos de mi sentimiento, sin un murmullo. Tenemos ahora dientes de cabos de vela Afuera el pino el abeto gris el pluvial pino de Flandes y la charla en la glorieta de la hostería con ese aroma a cerveza de mañana hacia las alturas grises de nubes se abre allí una ventana tan temprano de par en par como el aire que fluye separándose se extienden los brazos abriendo las ventanas del otro lado del día la caída de la gris congoja estos crepúsculos grises como el polvo desapareciendo con ...

Fabricio Estrada

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La danza de los papagayos. Despertá de una buena vez, los papagayos pueblan el techo y el mundo gira perfecto en su rosca. Un clic ha suplantado a la trompeta, del cielo vienen cayendo calcinados los dioses. El gong de las doce nos divide en blanco y negro, oscuros e iluminados menguantes y crecientes somos testigos acusadores, víctimas, coreógrafos de una muerte ensayada día a día, sedientos del aplauso que precede al fracaso. Inevitables El temor a tus ojos es justificable. Ayer, mientras fingía no verlos una estrella murió de oscuridad, el pájaro recibió la bala en su pecho, todas las cosas fueron otras. Injustificable insistencia de miradas, hoy los vi camino a casa bajando el autobús subiendo al insomnio. Hoy los vi, multiplicándose en los rostros, en las azoteas sembradas de lluvia, en mi ropa, en la noche en cada luz fija que iluminaba las calles. Los vi permanentes como una montaña inevitable, los vi y los sigo viendo bajo el agua en las mesas en el aire en los árboles… el temo...

Miguel Ángel Petrecca

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La indiferencia    Ya sabés: lo que no se rinde nunca a un largo cortejo   cede de golpe a un comentario o un gesto distraídos.   Es hora entonces de que, sin proponértelo, te dediques   a recrear las condiciones de absoluta indiferencia  en las que estuviste sumergido un día en que sucedió  todo eso: y no estabas, precisamente, frente al espejo,  como esta mañana, luego de un desayuno ordinario  (sin naranjas!), de una ducha caliente y un vistazo  a los mensajes que en la bandeja de entrada dejó la noche  igual que el mar en una playa. Absoluta indiferencia,  sí, parado debajo de un tilo encendido al mediodía,  vibrando. Y pasó el afilador por la cuadra en ese momento. Sonó la armónica del afilador con su piedra dulce girando sobre el manubrio de una bicicleta inglesa. Otros poemas de MIGUEL ÁNGEL PETRECCA ,  aquí Fuente: www.hablardepoesia.com.ar Imagen en Latinale

Jorge Eduardo Eielson

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L o que quiero decir Es que no tengo nada que decir Que todo lo que digo Lo digo solamente Solamente lo digo Sin decir nada Que mis palabras son fragmentos Balbuceos de una frase oscura Migajas de una vieja historia Repleta de personajes De señores y señoras que pasean Bajo grandes cielos mudos Sin saber que su sonrisa Sus vestidos y sus huesos Paseaban tranquilamente Hace millares de años Y seguirán paseando todavía Millares de años más. Fragmentos De una catástrofe celeste De un insondable estornudo Tan parecido al amor Y hasta a la misma muerte Que no distingue la arcilla De la nada y nos sorprende cada día Amarrados a una cama o una silla Bajo la misma luz amarilla El mismo miserable torbellino JORGE EDUARDO EIELSON  (1924, Lima, Perú / 2006, Milan, Italia) Fuente: www.tierraignea.blogspot.com Fotografía de Baldomero Pestana en www.baldomerapestana.com

Horacio Fiebelkorn: Siglos de visiones torcidas

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Bajo consumo  No es este bar lo que está enfermo. Siglos de visiones torcidas hicieron lo suyo, pero todo es culpa de esa lámpara que esparce una luz extraña y llena de dudas. No está enferma la cena de urgencia, ni la botella de Pineral que intercambia moscas con la de Veterano Osborne –de donde podría derivar la palabra sbornia–. No están, no estuvieron, nunca, enfermos, los que no duermen, los que miran televisión o boquean ante la pantalla. Tampoco los parroquianos están apestados, no lo estuvieron ayer, no lo estarán, y hace demasiado calor para pensar en que la luz es tísica, palabra que antaño tuvo un prestigio que no aparece ahora en escena. Todo es culpa de esa lámpara, centinela que viene a revelar que en lugares así y en noches como esta, tu vida no es un interrogante sino el buzón de las malas noticias del verano. Enlaces:  El poeta ocasional De: "El sueño de las antenas", Ediciones Vox, Bahia Blanca, 2013 en www.poesíaargentina.com Imagen: Facebook

Joan Margarit: "Je ne regrette rien" canta Edith Piaf

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Faros en la noche Intento seducirte en el pasado. Las manos al volante y esta luz de club nocturno del tablier me dejan -fantasía invernal- bailar contigo. Detrás de mí, igual que un gran camión, el mañana hace ráfagas de luces. No lo conduce nadie y me adelanta, pero ahora tú y yo viajamos juntos y el coche puede ser el dos caballos de los años sesenta hacia París. "Je ne regrette rien" canta Edith Piaf. Bajo la ventanilla, entra la noche fría de la autopista, y el pasado se aproxima de cara, velozmente: cruza y me ciega sin bajar las luces. Otros poemas de JOAN MARGARIT :  aquí Fuente: rubiaclara.wordpress.com Imagen: www.eldesvandelailusion.blogspot.com

Juano Villafañe

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Ciudad Capital, agua de río     Qué será de lo público como una multitud que brilla           en la ciudad  y en los puentes             agrestes de rocío y césped de comedores.     Qué será de lo privado en un espíritu que bebe su vaso de     vino desde la altura que dejan las luces del centro,     giro de una provincia que va como siempre hasta la vuelta     sobre sí,  tan corta y respirada.     Qué será de mi amor en los puertos y en los claros oscuros     que caen otra vez y otra, para que descanses sobre esta calle     y la casa del bosque con un frío de alientos     en la madrugada de un caballo fugado.     Porque el borde de lo sagrado y del agua a unas cuadras     de aquí, serán altura para darte, altillo, secreto mirador     ...

Yehuda Amijai

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El eterno misterio El eterno misterio de los remos golpeando hacia atrás y la barca navegando hacia delante, así los actos y las palabras golpean hacia el pasado para que el cuerpo avance con el hombre dentro. Una vez en una peluquería me senté en la silla cerca de la calle y vi en el gran espejo gente que venia hacia mi y de pronto desaparecían tragados por el abismo del otro lado del gran espejo. Y el eterno misterio de la puesta del sol en el mar: incluso un profesor de fisica, que sabe, dice: mira, el sol se pone en el mar, rojo y hermoso. O el misterio de palabras como “Pude ser tu padre”, o “¿Qué hice hoy hace un año?” y otras palabras así. YEHUDA AMIJAI  (1924, Würzburg, Alemania / Jerusalén, 2000, Israel) Fuente: www.yehudaamijai.wordpress.com Imagen: ema gunst

Héctor Berenguer

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El retorno de Nietzsche Un hombre igual a él, quizás yo mismo. Estará de nuevo aquí dentro dentro de su carne. Para mirarse otra vez más entre las cosas de este mundo. No sólo una vez, sino infinitamente. Este poema será escrito igual que ahora como un múltiplo. Descubrirás también en cada cosa, su plagio eterno. Su arquetipo indefinido como una falla cósmica. Este que hoy es su carne y sus ideas, es otro, pero es nadie. ¿Donde está ese original? ¿Ese infinito original que abrió las puertas de las repeticiones? El poeta es su propia profecía. Soy sólo Dionisio crucificado, dijo él y su voz estaba extasiada de amor y dolor. Su mirada que aún me persigue, parecía decir; "Somos el agotamiento de lo mismo" La casa de arena Gusto a sal en la boca, principio y fin de todas las cosas. Cuando el verano termine el viento me tallará como a una duna. Mi arrepentimiento es no terminar a tiempo y que mis deseos permanezcan más allá de mi mismo. Anoche tuve un extraño sueño... Podía ver pa...

Jorge Teillier

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Sentados frente al fuego Sentados frente al fuego que envejece miro su rostro sin decir palabra. Miro el jarro de greda donde aún queda vino, miro nuestras sombras movidas por las llamas. Esta es la misma estación que descubrimos juntos, a pesar de su rostro frente al fuego, y de nuestras sombras movidas por las llamas. Quizás si yo pudiera encontrar una palabra. Esta es la misma estación que descubrimos juntos: aún cae una gotera, brilla el cerezo tras la lluvia. Pero nuestras sombras movidas por las llamas viven más que nosotros. Sí, ésta es la misma estación que descubrimos juntos. —Yo llenaba esas manos de cerezas, esas manos llenaban mi vaso de vino—. Ella mira el fuego que envejece. Jorge Teillier  (1935, Lautaro / 1996, Viña del Mar, Chile) Fuente: www.poesi.as.com Imagen: www.alsuryponienteporlospoetas.blogspot.com

Antonio Lucas

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Inocencia De la infancia, del oxígeno donde la tarde se ensancha. De todo lo disuelto. De la rica vena del estar vacío. De tanta selva desganada: de ahí viene el mundo. No has traicionado aún lo que amas. Crees venir de lo que el cielo devuelve y suena tu risa a junio, a río innumerable, a cabaña. Yo te quiero sobre esta tierra lavada. Yo que acabo donde el sol unifica pasiones. Yo que nombro las cosas con derrotas que simulan palabras, emitiendo sonidos que al decirse estallan y habitan los albinos tejados del idioma. Por eso acelero mi vida hasta otra vida. Y si tú me preguntas qué puede delatarnos, qué sonoro escombro es amor, qué sangres reúne, qué juventud humillada es la nuestra, qué desencanto traspasó los años y las ardidas cosechas de la amistad... Si me preguntas, no sabré decir qué sucedió. Ni si este breve forcejeo de cuerpos ha servido para algo. ANTONIO LUCAS (1975, Madrid, España) Fuente:  www.arquitrave.com “Imagina que el tiempo sólo es lo que amas: / unas pocas p...

Marianne Moore: Yo recuerdo un cisne bajo los sauces de Oxford

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Críticos y conocedores Hay una gran cantidad de poesía en las inconscientes afectaciones. Algunos objetos Ming, las imperiales alfombras de coches de ruedas amarillas, están muy bien donde están, pero o yo he visto algo que me gusta más – un simple y pueril intento de hacer que un imperfectamente estable animal estuviera de pie, un similar propósito al hacer que un cachorro comiera en un plato. Yo recuerdo un cisne bajo los sauces en Oxford, con patas como hojas de arce y color flamingo. Se desplazaba como un barco de guerra. Incredulidad y consciente melindre eran el ingrediente fundamental de sus pocas ganas de moverse. Por último, su osadía no era una prueba en contra de su propensión a estimar enteramente los pedazos de alimento que la corriente le allegaba; se fue con lo que le di para comer. He visto este cisne y los he visto a ustedes; he visto la ambición sin sutileza en una variedad de formas. Sucede que estando cerca de un hormiguero, he visto una escrupulosa hormiga llevar u...

César Vallejo

Considerando en frío, imparcialmente…   Considerando en frío, imparcialmente,  que el hombre es triste, tose y, sin embargo,  se complace en su pecho colorado;  que lo único que hace es componerse  de días;  que es lóbrego mamífero y se peina…  Considerando  que el hombre procede suavemente del trabajo  y repercute jefe, suena subordinado;  que el diagrama del tiempo  es constante diorama  en sus medallas  y, a medio abrir, sus ojos estudiaron,  desde lejanos tiempos,  su fórmula famélica de masa…Comprendiendo sin esfuerzo  que el hombre se queda, a veces, pensando,  como queriendo llorar,  y, sujeto a tenderse como objeto,  se hace buen carpintero, suda, mata  y luego canta, almuerza, se abotona…  Examinando, en fin,  sus encontradas piezas, su retrete  su desesperación, al terminar su día atroz, borrándolo…  Considerando también  que el hombre es en verdad un an...