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febrero 25, 2022

Poemas de Madeline Millán (New York/México)

Poeta Madeline Millan con fondo de rosas rojas


1

La ciudad azul 


“A mí, Hasan, hijo de Mohammad el alamín, a mí, Juan León de Médici, circuncidado por la mano de un barbero y bautizado por la mano de un papa, me llaman hoy El Africano, pero ni de África, ni de Europa, ni de Arabia soy. Me llaman también El Granadino, el Fesí, El Zayyati, pero no procedo de ningún país, de ninguna ciudad, de ninguna tribu. Caravana es mi patria y mi vida la más inesperada travesía […] y en Granada vive aún mi inocencia”.

Amin Maalouf, Leo Africanus

Ve a Ispahn y conoce la mitad del mundo
El camino se tornará tormentosamente bello
La ciudad azul pertenece a la ruta de la seda
Tan suave tu paso que al llegar los pétalos de la rosa
Sabrán a chocolate miel y naranja sobre el rojo
Cuando llegues darás a luz el poema del atardecer
Para entonces regresar parecerá imposible
Los viajeros no tienen casa ni una sola ruta
La otra mitad del mundo está en Xaouen, allí desnúdate
Ama como aman los valientes, ve a morir a otras tierras
La ciudad azul no te pertenecerá por un segundo
La inocencia llévala en ti más allá de Granada



2


Un hombre con faldas


درد کی دوا پائی دردِ بے دوا پایا
((ishq se :tabii((at ne ziist kaa mazaa paayaa 
    dard kii davaa paa))ii dard-e be-davaa paayaa
Por la pasión, el temperamento encuentra el sabor de la vida, una cura para el dolor, un dolor sin cura.    (Ghalib)


Debajo de una falda escocesa
Los soldados y gaiteros no llevan nada
Tampoco el chivo verde 
De origen incierto por su pelo rubio
Mi hombre alto y esbelto
Después de estar desnudo
Sale de la cama y se amarra a la vida
Con su lungi a cuadros
(No vayas a decir lingam, me advirtió)
Pero yo sigo confundiendo las palabras
Para esta escena final luce camiseta azul
Con palabras urdu grabadas en negro
Sus sandalias devoraron las calles
de Delhi ahora de regreso a las mías
En la suela sus días va contando 
Un hindú fingidor de identidades
Lleva escondido un animal erecto 
Y se viste durante el intermedio 
Teatral de quince minutos y yo 
En la pura desnudez me quedo
Somos actores intercambiando los sexos
De vuelta con nada más que su lungi 
La serpiente asoma la cabeza
Entre bastidores, vigilante se viene
Con todo y lengua bífida
Reconoce el espacio entre unas piernas 
Es ordinariamente fácil meter la mano y abrir
La tela por donde unos dedos hurgan
No hay siquiera un nudo en la cintura
Solo un embrollo de algodón
Tocaron las campanas tres veces 
Llaman para volver a escena
El intermedio termina pero el telón no sube
Solo baja, se desliza, y cae



3


Buscadores de oro/Gold Diggers



Yo sé lo que el oro hace en los corazones de los mortales
     Howard en El Tesoro de la Sierra Madre (John Huston)
                                                              

Ese tiempo que ya no queda nos da a escoger lágrima o risa.
Como el oro al final del celuloide vuela lejos del fardo conteniendo los sueños.

Al tocar tierra se rompe y del suelo pasa al aire o en la nada se dispersa.
Libre entre los cuatro caminos va volando El Tesoro de la Madre Sierra. 

Somos como esos actores finales y de segunda, sobrevivientes felices. 
Con los bolsillos bien rotos, el corazón remendado sostiene la última monedita del amor. 

4

Humphrey Bogard ha muerto 
Bien morido está con sus botas bien puestas
Todos somos él y sus dos cuates 
Manos vacías, risa loca a borbotones
Epifanía ante el río que lava la arena 
Dorada de la Sierra Madre

Como ellos, nos asimos al caballo del adiós 
Desde lejos venimos para volver a empezar
Qué más da si el reloj cabalga al minutero
Se agarra del estribo, y segundo a segundo va trotando

Nadie ha visto esta réplica del filme 
La cámara es lúcida y erótica en el sur 
Sus protagonistas pasan la edad de los cuentos
Había una vez dos amantes ochentosos
Y ciertamente lo son a los ochenta

El tiempo es oro, aquí en la sierra como el cielo
Lo sé yo de sobra, acentuó el viejo Howard



5


Los tres hermanos




Los ojos de él son amarillos 
Mis ojos de mí son verde monte
Los ojos del segundo fueron azules 
Por llorón a los cinco se le pusieron grises
Miramos de ese modo 
En colores poco convencionales
Nunca claros del todo
Híbridos de algo, de una madre
A ciencia cierta, germen de trigo
Descendientes de islas canarias
Tres somos, común denominador 
Una santísima saudade 
y ese amor por el mar



Llegó en tiempos de La Guerra y la Paz


“Pierre estaba en lo correcto cuando dijo que debíamos creer en la posibilidad de la Felicidad si queríamos ser felices, y ahora lo creo. Dejad que los muertos entierren a los Muertos, pues mientras yo viva, debo vivir y ser feliz”

Leo Tolstoy 


Estoy hablando del amor, así sin avisar
A los puertos cuando el mundo del siglo XXI 
Era una pandemia y todo era de puertas adentro
Solo más solitarios que lobos esteparios 
Errantes por los montes de Washington Heights
Empezamos a imaginarnos uno al otro
Máscara sobre nariz, boca y corazón
Cada uno enmascarado de silencios y de un gran ojo
Por esas calles del Caribe en el alto Manhattan
Como no nos conocíamos, no todo parecía oscuridad 
Caminando por esas tierras, las bombas y los misiles 
Pasaban por mi lado y por el tuyo las palomas del parque
Durante los meses de abril y mayo música de las esferas 
Dominicanas y boricuas de merengue y salsa
El cuerpo del hombre negro e invisible de Waldo Emerson
Escultura de padres que no llegaron nunca
Entre los árboles atravesando su cuerpo también caminábamos
Desconocidos, pero conociéndonos desde antes
A ciencia cierta inventé la forma en que llegarías, 
dudé si a pie o en bici porque un taxi costaría ese gran ojo de la cara
¿Serías la insólita abeja frente a los claustros medievales de la 190?
¿O la luciérnaga japonesa en mis noches sin abrazo?
Sé que estabas con vida y yo con mis seis sentidos alerta
Busqué tu voz entre los sobrevivientes cuando las ambulancias
y los cacerolazos celebraban la vida a las 19 horas del norte
Yo mismo respiro como un Viktor Frankl
En busca de sentido pero, después de encontrarlo, vienes tú
La gran respuesta fuera de los campos de la muerte
Somos tal vez como judíos o árabes de cuna 
universales rojos por decisión, azules por Darío y por raros
He de creer que preguntarse en las noches, si mañana será mañana
O el ayer lo imaginamos en la distopía invertida de un sueño 
No importa si la solución final es dormir en paz o en guerra
Morir así como esas abuelas meciéndose en la silla
Vivir así como esas madres cantándole a su propia niño
Acunándose hasta que un día gatea, corre y vuela
Aquí es el lugar dentro del cielo azul orgásmico
Mojado porque los pájaros hacen el amor en el aire
Con las alas abiertas de par en par, estoy hablando del amor 
La felicidad anunciada que imaginamos está aquí
La pluma cayendo a tierra, El Ángel Levine, solo existe
Si lo imaginas primero y si en verdad crees en ángeles
Y el amor en los tiempos del virus, en tiempos de guerra
Imagínalo primero, hablo del amor que toca a la puerta




MADELINE MILLÁN (Coamo, Puerto Rico)

La sed del infinito mordido por Pablo Ananía

Acerca de “La fuga del infinito mordido” de Susana Cella (Barnacle, 2021)     

    

¿Es posible escribir en estos tiempos difíciles sobre azucenas marchitas y narcisos sin ceder a ninguna tentación lírica romántica? Sólo si existe la firme decisión de alcanzar un punto álgido en el que confluyan el raro privilegio de la reflexión nietzscheana y una poética expresionista, carne ausente, cráneos o mandíbulas falsas, jirones de nylon en osamentas secas. 

¿Qué se propone esta mujer con su decir reactivo, en instantes hostil, por momentos con humor, más de una vez con ira? ¿Qué loca presunción le permite concebir la realidad sólo como lo que aparenta ser, apenas restos, lo que queda de cosas o de seres, fragmentos de un arbor textualis intenso, profundo, matorrales que encierran, asfixian, y de golpe se iluminan con un pensamiento incendiario que hace estallar con fuerza la pasión ardiente del poema? 

Es evidente en Cella su inclinación por una estética que se va y vuelve del barroco al expresionismo, arte el primero que recrea con un saber del Cinquecento, pero que hoy es lengua de ruptura, estética que le permite diseminar figuras corrosivas entre endebles ramitas, tallos raquíticos con el puño apretado, sangrientas mordidas con fugas rantifusas, palabras reas corroyendo el infinito, dando dentelladas para tratar de encontrarle un sentido a la existencia.  

Pero no hacerse ilusiones: nada propone. ¿Describe? No, tampoco. No trata de persuadir ni entretener ni contar ni su musicalidad surge en razón de una especie de felicidad. No. Sustrae. Quita el aliento. Vacía. Y vaya si juzga: condena, deshabita. Juega en juerga verbal. Juega de manos como las niñas con fuego, con la piel erizada y su esqueleto de falsa hembra de tiburón. 

¿Todo eso la define? En absoluto. Hay más y más en cada fragmento, rajaduras mentales, goznes del cuerpo oxidados. ¿Y ella? ¿Es como de pronto se insinúa, fría y distante, o puro fuego viviente? Le apasiona la ambigüedad, es visible. Y el equívoco, la paradoja. Distrae, engaña, se aferra a sus imperfecciones, te hostiga, te cuestiona, te somete a un constante deslizamiento de los significados. ¿Con qué objeto? Acostillarte al piso, quemarte en pozos de cal viva. Es por eso el suyo un libro extraordinario. Complejo, barroco, sí. Pero sin ninguna referencia a lo divino, natural o artificioso. Sólo poemas que escudriñan el horror de una cuerda fina de arpa que es a la vez alambre de atar carne en un campo de exterminio. El desconsuelo y el sarcasmo de un Benn al que ciertamente supera y la inmensa sutileza de las cosas terrenas, la belleza desasida de toda humanidad. 
No es este en realidad un comentario al que se le deba adjudicar autoría: se lo ha construido sin comillas pero con fragmentos de los poemas de Susana Cella, porque sólo así se puede transmitir la conmovedora, bruta experiencia que suscita la lectura de este libro, que llevará sin duda a cualquier sujeto pensante a un solipsismo cartesiano de difícil salida. Porque como ella juzga y dictamina: del otro lado, al atravesar la puerta, nada te aguarda, solamente agua reptando mal parida.


Acerca de Pablo Ananía

Nació en Rosario, provincia de Santa Fe, Argentina.
Es ensayista, poeta y periodista. 
Residió en México, Costa Rica y España. Vive en Buenos Aires, Argentina, y trabaja, vía internet, para medios y profesionales de México, Costa Rica, España Venezuela y Colombia.
Publicó, entre otros: Diccionario inmoral de los argentinos (Ed. Vergara, Buenos Aires, 2005), Hemos construido este país desde el principio al fin equivocados (Editorial Ambigua Selva, Buenos Aires, 1999),  Más milagro que muerte (Editorial Ambigua Selva, Buenos Aires, 1994), Pensar sin pensar (Editorial Ambigua Selva, Buenos Aires, 1992), La comedia continua (Editorial Ambigua Selva, Buenos Aires, 1989), Ciudad Irreal (Editorial Ambigua Selva, Buenos Aires, 1987), Tipos, observaciones (Editorial Ambigua Selva, Buenos Aires, 1981) y Tontas preocupaciones (Editorial Vos, Buenos Aires, 1963).

Acerca de Susana Cella (Buenos Aires, 1954)
 

Autora de los libros de poemas Entrevero (Sigamos Enamoradas, 2008) ,Tirante (Paradiso, 2001), Río de la Plata (La Bohemia, 2001), Eclipse (Zorra Poesía, 2005), De Amor (dientes, paredes arrugadas) (Zorra Poesía, 2006) El fondo (Barnacle, 2017) y La fuga del infinito mordido (Barnacle, 2021); las novelas El Inglés (Paradiso, 2000) y Presagio (Santiago Arcos, 2007), el ensayo El saber poético (Fac. de Filosofía y Letras UBA/ Nueva Generación, 2003), entre otros.
 
Publicó poemas y ensayos en revistas, capítulos de libros, antologías o ediciones en Argentina, Chile, Cuba, España, Estados Unidos, Francia, México y Uruguay. Traduce literatura en lengua inglesa. Fue becaria de la Universidad de Buenos Aires (1990-1998), y obtuvo la beca de ILE (Ireland Literature Exchange), Dublín, 2007.

Colabora en revistas y periódicos. Es doctora en Letras por la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, donde trabaja como profesora e investigadora.
Coordina el Espacio Literatura y sociedad del Centro Cultural de la Cooperación.


febrero 23, 2022

Jorge C. Alegret: Un flamenco agónico escribe en el agua

Un flamenco agónico


2     




Aromas de parafina hirviente. 
Los hombres fracturados sostienen 
a la panamerican energy. Un flamenco 
agónico escribe en el agua 
sobre la monstruosidad de lo humano. 
En la escenografía del salitral 
lo que se espera carece de sombra. 
Y todo esto se dice para que regreses 
de todo heroísmo, 
de toda disciplina 
y de todas y cada una de las versiones 
del chevrolet 57 negro perdido en el desierto,
que es el material del sueño colectivo.



31




Unos bichitos con la cara de ferlinghetti
reflejan la luz del sol de noche.
En la duermevela un tren atraviesa la salina.
Te veo al costado de las vías, desnuda
y de color ladrillo.
Un gato montés de cartapesta duerme a tu lado.
Imagino el sabor de tu piel mientras cae
el frío de la luz lunar sobre los lomos quitinosos.
Comprendo lo inestable de la situación,
intento volar, pero ya es tarde.




JORGE C. ALEGRET (1957, Mar del Plata, Buenos Aires / 2020, Bariloche, Río Negro, Argentina)
Fuente: Ediciones Desmesura
Enlace: Fuegos del Sur
Imagen en Facebook

febrero 22, 2022

Luis Feria Hardisson




El silencio     




Qué vivo está el silencio de las cosas. 
Y es porque hablan, dicen 
su amor a su manera cada una. 
La piedra cuando calla está diciendo 
la canción de la tierra que le brota 
desde la entraña sorda donde quedó encerrada. 
Devana su palabra la hoja de noviembre, 
mínima flauta al viento trashumante. 
La chispa que da al aire el leño rojo 
dice que es ella la que va a la muerte 
mejor que la que deja crepitando en la hoguera. 
Y el silencio que nieva blandamente en los hombros 
nos devuelve a un recuerdo que en la noche dormía. 






LUIS FERIA HARDISSON (1927 / 1998, Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias, España)
Fuente: Añejo de indolencias
Enlace: Revista Minerva
Imagen: Andrew Wyeth

febrero 20, 2022

Daniel Oronó: Entrar al doméstico caos del pasado




Siempre se revuelve la basura 
con la asquerosa convicción 
de entrar al doméstico caos del pasado. 
 
Agachado, la ciega mano ignora allí por 
dónde empezar a buscar. 
 
Las superficies reposan en un accidental 
encuentro. 
 
Cosas humilladas por el uso común: 
                        la yerba salpicando las cáscaras de huevo, 
                        la lata que se asoma torturada en aceite, 
                        el bollo de papel humedecido 
                        entre formas viscosas y cenizas, 
                        los bucles muertos de una naranja ausente 
                        y el asomo aplastado
                        de un envase de plástico.

Todo resumido
a la materia desahuciada en una bolsa, en
esa aniquilación promiscua de la vida.
Ahí donde a mis propios restos
no logro ya reconocerlos,
con la mano que insiste
en negarse a exhumar
esa insignificante parte
que ahora ya tarde reclamo,
maloliente, sumergida, imprecisa.




Otros poemas de DANIEL ORONÓ, aquí

febrero 17, 2022

Rui Pires Cabral

poesía portuguesa


Cedofeita     




el estuco soporta los monótonos dibujos 
del moho, sale un olor a agua 
y a naftalina dentro de la cómoda. el espejo  
dilata las paredes, los agujeros con herrumbre  
y todos los vestigios  
de los cuadros desaparecidos. la ventana  
da a una terraza sombría donde los  
gatos del barrio consumen  
sus ocios.  
dejo mis marcas un poco  
por todas partes, lleno los cajones y 
pongo más perchas en el armario. 
todo en vano: este cuarto no me pertenece, 
vivo dentro de él al aire y los huertos 
de la vecindad son un triste 
paisaje. 



Madrid




Un autobús nos trajo por la llanura castellana
huidos de la suerte de las montañas. La ciudad
creció de repente a nuestro alrededor, pronto supimos
que sería luminosa para nosotros. Y después nuestra habitación
tenía un balcón donde podíamos cenar,
era un nuevo capítulo entero para nuestra historia.
Salíamos a la calle con la noche
avanzada, observábamos el tránsito de las tribus
en su habitat natural. Y qué amplias eran las horas
en aquellos reductos secretos, cómo nos convenía la turbulencia
en las esquinas, en la Gran Vía donde las chinas vendían bocadillos
de pollo y pimientos.
Al final caminábamos abrazados
porque las calles generosas no acostumbran a tener retorno.
A veces bailabas a mi alrededor, las luces eran altas
como banderas.



Restaurante polaco




La noche se sostiene por sus adornos
como un hombre muerto atado a las máquinas.
Los clientes hojean libros, todos polacos
del mismo barrio. Nos damos cuenta
de repente: hay algo sobre las palabras
que no se deja descifrar. En ciudades extrañas
disponemos mejor de los sentidos, arriesgamos
en nuestras intuiciones. Y tras la sopa, el té
tibio, al salir a la calle, podemos descubrir
que aún estamos vivos y que a fin de cuentas
nunca hemos conocido otra condición. Esta es la hora
que nos representa. Y aquello a lo que llamamos realidad
camina con nosotros en la misma dirección.



Café-restaurante




Los árboles a la puerta y la hierba en los adoquines
de la acera. Es el mundo donde tenemos nuestros
encuentros, la misma disposición de las sillas
sorprende. Algunos peces de ojos encharcados
en la vitrina de un refrigerador, los azulejos estampados
con flores a la altura de la boca. Y no es nada de esto
lo que tus modos me prometen: nosotros fuimos
engendrados muy lejos, en otro tiempo. Pones
las monedas en el cristal y nada expresa mejor
la tristeza de este lugar a dos pasos de la estación,
aquí donde todo el mundo parece conocer
al camarero. Me pregunto de dónde nacerá
este sentimiento: ¿de la concha preciosa de tus
hombros? ¿Irá desde estas ventanas
hacia un mundo invisible por detrás de las calles?




Cedofeita




o estuque suporta os monótonos desenhos
do bolor, vem um cheiro a água
e a naftalina de dentro da cómoda, o espelho
dilata as paredes,os buracos com ferrugem
e todos os vestígios
dos quadros desaparecidos.a janela
abre-se para um terraço sombrio onde os
gatos do quarteirão consomem
osseus ócios

deixo as minhas marcas um pouco
por todo o lado, encho as gavetas e
ponho mais cruzetas no armário.
tudo em vão: este quarto não me pertence, 
vivo dentro dele à superficie e os quintais
da vizinhança são uma triste
paisagem. 



Madrid



Uma camioneta trouxe-nos na planura castelhana
evadidos à sorte das montanhas. A cidade
cresceu de repente à nossa volta, soubemos logo
que seria luminosa para nós. E depois o nosso quarto
tinha uma varanda onde podíamos cear, 
era todo um novo capítulo para a nossa história.

Saíamos para a rua com a noite 
adiantada, observávamos o trânsito das tribos
no seuhabitat natural. E como eram largas as horas
naqueles redutos secretos, como nos convinha a turbulência
nas esquinas, na Gran Vía onde as chinesas vendiam sandes 
de frango e pimento.

No fim de tudo caminhávamos abraçados
porque as ruas generosas não costumam ter retorno.
Às vezes tu dançavas à minha volta, as luzes eram altas
como bandeiras. 



Restaurante polaco




A noite é sustentada pelos seus enfeites 
como um homem morto ligado às máquinas.
Os clientes folheiam livros, tudo polacos
do mesmo quarteirão. Percebemos
de repente: há qualquer coisa acima das palavras 
que não se deixa decifrar. Em cidades estranhas
dispomos melhor dos sentidos, somos arriscados
nas nossas intuições. E depois da sopa, do chá
morno, ao sair para a rua, podemos descobrir 
que aínda estamos vivos e que no fim de contas
nunca conhecemos outra condição. Esta é a hora 
que nos representa. E aquilo a que chamamos realidade
segue connosco na mesma drecção. 



Café-Restaurante 




As árvores à porta e a erva nos quadrados
do passeio. É o mundo onde temos os nossos
encontros, a própria disposição das cadeiras
faz impressão. Alguns peixes de olhos encharcados

na vitrina de um refrigerador, os azulejos estampados
com flores à altura da boca. E não é nada disto
o que os teus modos me prometem: nós fomos

engendrados muito longe, noutro tempo. Pousas
as moedas no vidro e nada exprime melhor
a tristeza deste sítio a dois passos da estação,
aqui onde toda a gente parece conhecer

o empregado. Pergunto-me de onde nascerá
este sentimento: da concha preciosa dos teus 
ombros? Seguirá destas janelas 
para um mundo invisível por detrás das ruas? 





RUI PIRES CABRAL (1967, Macedo de Cavaleiros, Braganca, Portugal)
Fuente: Livrosilla
Imagen: Sally Storch

febrero 15, 2022

Jorge Rivelli: Una bestia que ruge


10 de marzo …(12)…     

 


edificio de la calle san josé al 200 
cuarto piso departamento “C” 
ocho y cuarto de la noche 
enciendo la radio y el televisor 
el presidente habla por cadena nacional 
se refiere a los beneficios 
de manejar una ferrari testarosa 
al privilegio de ser argentino 
por montar una bestia que ruge 
y devora el asfalto de la ruta 2 
en un abrir y cerrar de ojos 
y sigue con un detallado 
road test de la máquina italiana 
más información 
en la revista parabrisas corsa 
del 23 de Febrero 
preparo la cena y descubro 
que la botella de amargo obrero 
que utilizo para fraccionar 
el vino de damajuana nacarí 
tiene restos de óxido
suena el timbre y el teléfono
al mismo tiempo
levanto el tubo es mi ex mujer
pregunta cuando el full mata color
voy a la puerta es la vecina
me pide una taza de vino nacarí
es imposible contestar al unísono
si en la misma mano se dan esas dos piezas
y el juego es abierto entonces full mata color
en estos casos te recomiendo apuesta ciega
duplicando todo lo que abra
2 a 4 / 4 a 8 / 8 a 16 / 16 a 32 / 32 a 64
tengo dudas con el vino
-no importa tengo mucha sed-
por la escasa ropa
el rojo de las mejillas y
la temperatura de sus manos
debe tener fiebre uterina
-puedo pasar y probamos juntos el estado del vino-
con dos copas de cristal
y desnudos en la bañadera
brindamos por el privilegio de ser argentinos
el problema residual
puede ser el exceso de orujo
en la fermentación de las cepas
o lavandina en la higiene de la botella
pero la culpa del indio nacarí era insostenible
huyó de la etiqueta de la damajuana
rumbo a la rioja en busca de facundo
acabamos el presidente la vecina y yo
y quedamos de luto por la muerte de bukowski

 




JORGE RIVELLI (1954, Olivos, Provincia de Buenos Aires / 2020, Ciudad de Buenos Aires, Argentina)
Fuente: Diario Perfil
Enlaces: Op.cit.poesia | Tuerto Rey | Al pial de la palabra | Otra iglesia es imposible
Imagen en Indie Hoy. Foto: Claudio Barbará

febrero 13, 2022

Dos libros de Catalina Boccardo

 

COSMOGONÍAS

 

TERRITORIOS * 

Escribir sobre el cuerpo muerto del amo, del significante amo, de los significantes que entumecen la vida y la ponen en riesgo: eso exige una vitalidad sin contaminación sexual. No he dicho genital porque de eso se trata. Escribir el delirio de una Machi y la precognición de una Pacha. Una escritura que acontezca sin verbos como un haiku. Un /a cyborg deseante y los genitales plurilingües de ese /a cyborg pero hablados en lenguas originarias. Una guerra florida y una palabra-cuerpo erótica del más alto y sensual y carnal vuelo. Una puesta en acto de la Materia tal como Dios, acaso, la concibió (y Suyo fue y d'Él, Ella. Y separados por místico CANTO). 

Estoy intentando pronunciar "Territorios", de Catalina Boccardo, del que Daniel Battilana escribió "Este no será un territorio para entrar, no, es uno para recibir; a los cuerpos no se entra ni se sale". Un cuerpo viviente y vivo esta escritura. Recorrido en sus des-bordes por las manos de un niño. 

 

 

FORMOSA ** 

 

Es el libro segundo, vinculado en su linaje a "Territorios". Escrito por una Catalina Segunda, lectora atenta de la originaria, Catalina Primera, mantis y quetzacoatl. Nadie que yo haya leído ha producido una obra así. Acaso la escritura oral de los pueblos originarios. Tal vez esas lenguas comarcales, algunas ya perdidas. Creo que Catalina ha dado con un registro no explorado en la poesía escrita por mujeres. Registro como integridad rítmica, auditiva, semántica: registro como lengua Habría que permitirse decir que Boccardo ha dado a luz una célula madre de ave o vaca alada o cyborg de espesura.   

Alicia Silva Rey. 

 

*Territorios (Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2012). 

** Formosa (Ciudad Autónoma de Buenos Aires, El Suri Porfiado Ediciones, 2015). 

María Belén Aguirre, paródica



Una lectura de SIAMESAS de María Belén Aguirre / Premio Nacional 2020 del Fondo Nacional de las Artes.  Género: Poesía de Terror

El poder de una obra consiste en haber trasvestido los postulados de aquello que la propició 

En el espejo de cristal de alunita que yace sumergido en matorrales a la vera de una higuera fantasma, anoche pude advertir un llamado doble y doblemente desdoblado. Discurrían en ese aljibe ancestral lecturas incontables. Las páginas eran giradas por un pedernal sostenido por sonrisas, risotadas y gemidos.   

Las citas, las elusiones, las argucias. La hipoautobiografía, la deformidad dispendiosa. Los nombres de los autores de dichas citas que iban de brevísimas a extensas, colisionaban sacándose chispas en la luna mordaz del espejo. 


"He sumergido en formol 

el feto de este poema 

Un ejemplar 

inusual destinado 

a ser visto 

con los ojos cerrados". 


La cita excluyente, ahora se sabe, no era sino con la muerte. Mejor lee quien sabe morir mejor. No hay documento que pueda eludirla. No hay amor que logre parangonársele. No hay terror que no pueda ser parodiado ni acepte en su decurso que hay mucha más tela para cortar: 


"Hermana 

basta. 

Hermana 

la muerte debe continuar". 

 

JUGUETE RABIOSO


Un concurso, el del del FNA 2020, determinó unas reglas del juego ante las que parecían postularse al menos tres alternativas: rehuirlas, acatarlas, cuestionarlas. 

Lo que al menos a mí, como lectora de las bases del concurso de marras no se me ocurrió, es que había una cuarta alternativa: asumirlas y cambiarles el signo. Y eso es, en sí mismo, paródico. Parodia que de tan fresca, inopinada y reluciente, convenciera que se estaba en presencia de la creatura convocada.  

Las citas prestigiosas y los celebérrimos sustantivos, a muches empaparán de gozo entre las páginas de "SIAMESAS, una poesía de terror". 


EL TERROR GENÉRICO ENJAULADO


SIAMESAS es un artefacto  textual que no se corresponde sino con otro artefacto textual superpuesto a sí mismo en sucesivas transparencias y transfusiones puesto que el otro es el mismo , se dice también en sus páginas:

 

"los gemelos siameses de Diane Arbus 

en una carpa de carnaval 

en Nueva Jersey)".  


Es, podría agregarse, una larga bufanda tejida por una madre que se cree otra (como aludiendo "sin querer", a un género textual que se creía otro).  

Es, podría leerse, un columpio periférico de retazos y restos culturales, basura atmosférica, horror planetario ante su devenir  cadáver. 

Yendo de irrisión en irrisión se parodia. 


"(Entonces pensé en Kaspar 

en el cuerpo culturizado 

de aquella bestezuela 

inofensiva. 

Entonces pensé en Hauser 

en la extravagancia 

de algunas mascotas. 

Y reconocí 

por su nombre y apellido 

completo a un semejante)". 

 

UNA VUELTA DE TUERCA


El salto mortal que María Belén Aguirre dio con SIAMESAS, fue ir corriendo los límites y las limitaciones conceptuales (el TERROR como "género"), hasta el reducto no habitualmente frecuentado por la literatura, de la mismísima irrisión.  


"Madre lee en voz alta 

el libro de Génesis 

'Entonces el Señor dijo a Caín: ¿Dónde 

está tu hermano Abel? Y él respondió: "No sé. 

¿Soy yo acaso guardián de mi hermano? ' 

Luego 

cerró de golpe 

la Biblia 

y exclamó: 

Y colorín colorado 

este cuento se ha terminado".  


Con fervor recomiendo SIAMESAS, de MB Aguirre, que ya cuenta con traducciones al ruso de Павел Алешин Pavel Aleshin.
Otras obras de María Belén Aguirre han sido traducidas al alemán, francés, italiano, portugués y hebreo.


Alicia Silva Rey

Imagen en La primera vértebra

Alicia Silva Rey: poemas inéditos


MODELO VIVO 


Botched 


 
1 .

Ya sin mí. 


2.

Pliegue, repulgo, bucle. 
No bordes. 
No extremidades, 
en blanco 
la corteza cerebral 
 

3 .

electroshocks:  
sin coordenadas 
la muerte a flor de piel. 
 

4 .

Alguien inyecta 
colágeno artificial 
en los labios 
corrige la curva  
de la nariz 
extrae un grumo  
lechoso 
del ombligo  
pieles que nadie  
sino uno recuerda. 
Aquí la desviación 
de la clavícula, 
la uña desprendida, 
los repliegues 
genitales velados. 
 

5 .

¿no nacería  
la voluptuosa 
tristeza 
de la sangre 
dividida 
bajo la piel 
en la palabra 
yo? 



En la piel 


 

darse a la piel 
inmoderada 
mente 
tanto 
como dure 
dura 
si persiste 
bajo la piel 
hábeas corpus 
se habla 
desde la piel 
o  
te hundís 
por manos 
al pantano 
al recuerdo 
a la agonía 
de tus otros 
sí 
cultura: 
lo que en la piel 
resiste 
de la palabra. 



Otros poemas de ALICIA SILVA REY, aquí

Muin Basisu

A una turista


A una turista     




Perdón, señora. Ha venido cuando 
Las manos de los poetas han sido cortadas. 
¿Qué hay para vender en el Este? 
Nosotros hemos vendido a una turista vieja 
que ha llegado antes 
la tumba de Saladino 
y la ciudad de Hittin. 
Hemos vendido los jardines de Babel, 
las flores y capullos en los mercados del mundo, 
hemos vendido los dedos y los anillos. 
No nos queda más que las pirámides, 
¡y qué pesadas son sus piedras! 
La esfinge está herida, 
morirá si no abandona esta tierra, 
si no se quita de su frente el cuchillo. 
Perdón, señora. Hemos vendido el último ataúd, 
hemos arrojado al río el último tintero 
y hemos degollado al último gallo que cantaba. 
No nos queda más que Dios, 
que corre cual gacela verde perseguida por 
todos los perros de caza
y galopantes mentiras.
Le perseguiremos. Cazaremos a Dios para usted.
Los que vendieron al poeta, señora,
venderán también a Dios



Las palabras




En su vocabulario no había árboles
ni flores.
En su vocabulario no había pájaros.
Sólo sabía lo que le habían enseñado:
matar a los pájaros,
y mató a los pájaros,
odiar a la luna,
y odió a la luna,
tener un corazón de piedra,
y tuvo un corazón de piedra,
a gritar: "¡Viva lo que sea!"
"¡Abajo lo que sea!"
"¡Muera lo que sea!".
En su vocabulario no había árboles,
en su vocabulario no había
tú ni yo
porque él debía matarnos
a ti y a mí.
Sólo sabía lo que
le habían enseñado:
matarnos a ti y a mí.



MUIN BASISU (1926, Gaza, Palestina / 1984, Londres, Reino Unido)
Fuente: Facebook de Hugo Toscadaray
Enlaces: Poesía árabe | La caina

febrero 11, 2022

Tres poemas de Alejandro Michel

Tres poemas, Lenin


ROSA LUXEMBURGO, AGOSTO DE 1914     




Será la matanza de todos los pueblos. 
Bajo el sol oscurecido por los gases venenosos, 
montados en ratas grandes como caballos, 
millones de trabajadores matarán a millones de trabajadores. 
Pero su muerte durará poco: resucitarán y seguirán matándose. 
Son las visiones que ahora pueblan mis noches y mis sueños. 
 
¿Podríamos haber esperado otra cosa del parlamento alemán? 
 
Los soldados parten hacia el frente llenos de entusiasmo. 
A su paso, las mujeres les dan flores y besos, 
aprietan sus senos contra los uniformes, palpan los fusiles .
Están radiantes ahora que se separan, la guerra es alegría. 
¿Y los cielos? Se han llenado de pájaros metálicos 
que escupen fuego y metralla sobre los soldados. 

¿Podríamos haber esperado otra cosa del parlamento alemán?

Católicos, protestantes, judíos, agnósticos, espiritistas,
conservadores, liberales, socialdemócratas, todos,
absolutamente todos, tienen prisa por llegar al frente.
Yo no veo partidos políticos, solo alemanes, ha dicho el Káiser.
Pienso en el revólver que siempre llevo conmigo,
pero sería una confesión de derrota. Quiero ver la primavera.

¿Podríamos haber esperado otra cosa del parlamento alemán?



PALABRAS PARA LENIN




Yo te pregunto, camarada Lenin: ¿Me harías fusilar en un sótano por los guardias rojos (como a los Románov —perro incluido—, por ejemplo) si entrara sin anunciarme en tu despacho del Kremlin? Es que anoche releí algunos de tus escritos y he deseado conocerte.

Dicen que ibas con un gato en brazos a las reuniones del Comité Central.

La noche era de insomnio y yo avanzaba en ella como un viejo tren blindado. Había niebla sobre los marjales, cantos de lechuza, una luna incandescente. Me alejaba de Buenos Aires con mi mujer dormida.

(La ciudad está sitiada por el hambre y la peste, se suceden las revueltas y las matanzas, dirá Pravda).

En mi mochila llevaba una gramática rusa, un diccionario bilingüe, algunos poemas de Mayakovsky, un cuchillo de pesca. Me alejaba así, con mi mujer dormida, atravesando la cañabrava y los marjales.

Duerme todavía. Cuando despierte, cantará y encenderá un fuego de leña. Yo estaré pescando. Tenemos hambre. Comeremos pescado del Paraná.

¿Has visto alguna vez las aguas de este río en tus sueños, camarada Lenin? ¿Has visto jamás un surubí atigrado remontar el Moscova? Estas aguas son inmensas y brutales, y este pez es inmenso y brutal también: noventa kilos, una boca enorme, ojos pequeños que no comunican amor, sino una soledad opresiva y voraz.

(Hemos hablado con las almas que pueblan estas riberas, pescadores nocturnos, canoeros que se orientan por las estrellas y el viento, y nos han dicho que evitemos la mirada del surubí porque es la desdicha misma quien te mira y a poco se te nubla la vista y se te hiela el corazón, y ya nadie recuerda tu nombre).

Hace horas que lucho con este pez, me duelen los brazos. Embiste contra mí y luego se aleja hacia lo profundo del río. Debo usar su fuerza para cansarlo, traerlo, dejarlo ir, traerlo.

El fuego de leña está listo, mi mujer baila y canta Katyusha. ¿Te gusta esta canción, camarada Lenin? ¿La canta alguien en la eternidad? ¿No? Sin canciones, la eternidad no vale la pena. Abandoná el mausoleo y venite al Litoral, nadie notará tu ausencia. Disfrutaremos juntos del amanecer.

Sí, nuestro ruso es intermedio, no será tan arduo comunicarnos.

¿Isaak Bábel? No, ya no está, lo ejecutaron en el 40. Sí, Stalin.

Y los Románov han sido finalmente exhumados y canonizados, hay procesiones multitudinarias que marchan desde la casa Ipátiev, es todo muy ortodoxo.

Sí, también, veinticinco millones de muertos. Operación Barbarroja, guerra relámpago. Berlín cayó en el 45.

Me duelen los brazos. El sol está alto, el viento ya no sopla.

Anochece en Ekaterinburgo, se oyen disparos secos en el Litoral.



ISAAC BABEL




Mañana me fusilan.
El camarada Stalin ama mi literatura
el camarada Stalin odia mi literatura.
Ha firmado mi sentencia de muerte
antes que los jueces la pronunciaran.
Mi nombre estaba en una larga lista,
mi nombre tenía el número doce.
Dicen que te disparan al corazón,
la bala lo atraviesa y lo rompe.
Tu cuerpo cae a la tierra.



ALEJANDRO MICHEL (1958, Mar del Plata, Buenos Aires / 2022, Ciudad de Buenos Aires, Argentina.)

febrero 09, 2022

Carla Lo Gioco






BASTA un temporal 
para enturbiar las aguas 
y que todo lo amado 
choque contra las piedras 
 
La lluvia de hoy fue breve 
pero no estás a salvo 
ni siquiera en casa 
 
Tu ser no habita 
en las palabras de nadie, 
a lo sumo participa de ellas 
 
¿Cuántos necesitan 
matarte para poder vivir? 
 
Las tormentas que  
no van a ninguna parte 
no redimen a nadie 
 


CUANDO llegue el día
de no volver
abrirás ventanas
para que entre aire

Sea como sea
olvidarás de dónde fuiste
y no vendrán fantasmas
a visitarte

Dejarás de vivir
para contarte
por qué hiciste
lo que hiciste ayer

Sólo han pasado
algunas cosas,
así la memoria ame
las obras que esculpas
en el tiempo

Te gustaría 
reivindicar el pasado 
pero ya balbuceás
otra tumba

El viento corre 
para que huyas lejos
y aprendas a hablar
en otra lengua



La danza imposible




La luz y el rayo no se distinguen.
El amor contribuye a su confusión
y desgaja las casas que sólo
se habitan desde afuera.

El viento se apodera de un árbol
y lo arrasa para siempre.

Nunca llegaremos a amarnos
y caminaremos bajo el sol
para salvarnos de los otros.

Quienes duermen abrazados
vuelven a la metafísica de los niños.

Todo es irreal como siempre,
salvo cuando cae una lluvia celeste
y alivia por un rato nuestro terror.






CARLA LO GIOCO (La Plata, Provincia de Buenos Aires, Argentina)

febrero 06, 2022

Petr Borkovec

El sofá, poesía checa


El sofá     



 
Cuando me enteré de que Jorge había muerto 
(llegaron dos telegramas de Karlovy Vary, 
uno decía que no vivía, el otro era la autopsia), 
no sé por qué me senté en el sillón de la habitación 
y estuve mirando el sofá de enfrente y me di cuenta 
de que era azul, vi que era claramente azul, 
y me repetía a mí misma: es azul, 
azul, cualquiera lo puede ver – 
porque desde el día que lo trajeron, 
nunca nos pusimos de acuerdo en el color. 
Jorge decía que era de un verde peculiar. 
Estaba sentada como una tonta en la habitación 
y me decía una y otra vez: cómo podías estar tan ciego, 
pero si este sofá es tan azul como el azur, 
no tenías que haberme dicho nunca, 
nunca, que era verde. Después con horror 
me escuché a mí misma y, como si me hubiera despertado, 
empecé a llorar desesperadamente.





PETR BORKOVEC (1970, Louňovice pod Blaníkem, República Checa)
Fuente: Lyrikline
Traducción: Elena Buixaderas
Imagen en Ahoj Leipzig

febrero 04, 2022

Dos poemas de Cesar Garcia Lima

El ciervo, poesía brasileña


El ciervo en la planicie helada        




Respirá, amigo. 
Olvidá que vivís en el cuerpo  
y descansá 
el alma intranquila. 
Conversemos sobre el ahora. 
Dejá que el miedo pierda 
la fuerza. 
El espíritu se eleva. 
El tiempo no tiene puertas. 
Levantá la mirada hacia el sol. 
Abrazá el silencio. 
Retorná. 
El insomnio le abre un camino 
al ciervo 
en medio de la planicie helada. 
La ayuda no tarda. 


Del libro «Bastante aos gritos» / «Muy a los gritos», editorial 7Letras, 2021


Desahora 




Nadie conmemora
la toma de la Bastilla
en la ciudad decadente:
los que vencieron se han ido
o están a resguardo
en sus pulcros departamentos.
Prospera en las pantallas
una buena nueva
sobre el salvador oculto,
una carta en la manga
para ser divulgada
en tiempo oportuno.
Como vengo del futuro sé
que ese tiempo jamás llegará
y que lo importante es
la resistencia de la red
cuando el propio exilio
sea conmemorado
y el futuro diferido
a causa
de un presente mayor.


Del libro «Bastante aos gritos» / «Muy a los gritos», editorial 7Letras, 2021



O cervo na planície gelada




Respire, amigo.
Esqueça que mora no corpo
e descanse
a alma intranquila.
Conversemos sobre o agora.
Deixe o medo perder
a força.
O espírito se eleva.
O tempo não tem portas.
Erga o olhar até o sol.
Abrace o silêncio.
Retorne.
A insônia abre caminho
para o cervo
em meio à planície gelada.
A ajuda não tarda.



Desagora




Ninguém comemora
a queda da Bastilha
na cidade decaída:
os que venceram se foram
ou estão abrigados
em seus apartamentos limpos.
Prospera nas telas
uma boa-nova
sobre o salvador oculto,
uma carta na manga
a ser divulgada
em tempo oportuno.
Como venho do futuro sei
esse tempo jamais chegará
e o importante é
a resistência da rede
quando o próprio exílio
será comemorado
e o futuro adiado
por motivo
de um presente maior.




CESAR GARCIA LIMA nació en 1964 en Rio Branco, Brasil. Es poeta, profesor de literatura brasileña y periodista. Es Doctor en Literatura Comparada por la UERJ (Universidad del Estado de Río de Janeiro). Vive en Río de Janeiro. 
Traducción: Alejandro Michel 
Imagen en ContilNet

febrero 03, 2022

Rubén Bonifaz Nuño

Poesía mexicana



     
Algo se me ha quebrado esta mañana 
de andar, de cara en cara, preguntando 
por el que vive dentro. 
 
Y habla y se queja y se me tuerce 
hasta la lengua del zapato, 
por tener que aguantar como los hombres 
tanta pobreza, tanto oscuro 
camino a la vejez; tantos remiendos, 
nunca invisibles, en la piel del alma. 
 
Yo no entiendo; yo quiero solamente, 
y trabajo en mi oficio. 
Yo pienso: hay que vivir; dificultosa 
y todo, nuestra vida es nuestra. 
Pero cuánta furia melancólica 
hay en algunos días. Qué cansancio. 
  
Cómo, entonces,
pensar en platos venturosos,
en cucharas colmadas, en ratones
de lujosísimos departamentos,
si entonces recordamos que los platos
aúllan de nostalgia, boquiabiertos,
y despiertan secas las cucharas,
y desfallecen de hambre los ratones
en humildes cocinas.

Y conste que no hablo
en símbolos; hablo llanamente
de meras cosas del espíritu.

Qué insufribles, a veces, las virtudes
de la buena memoria; yo me acuerdo
hasta dormido, y aunque jure y grite
que no quiero acordarme.

De andar buscando llego.
Nadie, que sepa yo, quedó esperándome.
Hoy no conozco a nadie, y sólo escribo
y pienso en esta vida que no es bella
ni mucho menos, como dicen
los que viven dichosos. Yo no entiendo.

Escribo amargo y fácil,
y en el día resollante y monótono
de no tener cabeza sobre el traje,
ni traje que no apriete,
ni mujer en que caerse muerto.






RUBÉN BONIFAZ NUÑO (1923, Córdoba, Veracruz / 2013, México D.F., México)
Fuente: Fb Ana Chig
Enlaces: Círculo de poesía | Material de lectura UNAM | Pálido de luz | Secretaría de Cultura / INBA
Imagen en Descolonización/UNAM