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noviembre 18, 2023

Nguyen Quang Thieu

Recuerdo de marzo    



Todavía oigo las voces de los viejos narradores, 
sus historias desplazándose a lo largo 
de los campos oscuros, de noche. 
 
Entre un grupo de casas blancas, una casa blanca brilla mucho. 
 
Allí, mi madre ha estado dormitando, 
siempre con el viejo dolor que le carcome el estómago. 
Lleva veinte años
soñando con una casa y los pañales blancos tendidos.
Se ha perdido,
ha olvidado cuál camino la lleva de vuelta
a la casa donde yo nací.

Por la noche, también yo voy errante,
busca el mismo hogar.
Pero lo que encuentro son siempre campos interminables
Y otras casas blancas
con pañales blancos tendidos contra el cielo,
y bebés, cuidadosamente numerados,
A lo largo de los caminos.

Contra nuestros deseos,
Cada noche al llegar el sueño,
Alguien
Pinta de nuevo todas las casas del mundo de reluciente blanco.

 

Alas de mariposa




En alguna parte cerca las alas de una mariposa vibran con el primer
    aliento de enero.
Las alas de una mariposa delgadas como cualquier vacío, delgadas
    como cualquier vaguedad,
se abren en alguna parte, unas verdaderas alas de mariposa.

Corrimos hasta la plaza, nuestros cuerpos tocándose,
alguien gritó airado, destruyó el momento.
Olvidamos que en alguna parte en el matorral
las orugas están rompiendo sus capullos.

Cerca en alguna parte hay una luz que no muere en la oscuridad,
un movimiento que se hace más y más fuerte en su inmovilidad,
pacientemente se esconde sobre campos y cielos,
emergiendo como una frágil belleza a punto de partir.

Cerca en alguna parte, no cerca, sino en torno
las alas de la mariposa se abren desde la oscuridad hacia la luz.
Llevan su belleza hacia el tibio aliento de enero.
La llevan hacia el mundo
sin el menor ruido.


poesía vietnamita
NGUYEN QUANG THIEU
(1957. Ha Tay, Vietnam)
Traducción: Nicolás Suescún
Imagen en Vanvn.vn






noviembre 06, 2023

Damián Lamanna Guiñazú: Más terrible que la madrugada


el día anterior habíamos perdido las elecciones    

no quiero ser injusto con esta historia 
pero hoy a la tarde fuiste la mujer más terrible  
que vi en toda mi vida. más terrible que las dos  
tardes en que pariste a nuestros hijos. más  
terrible que la primera vez que te abracé de espaldas 
en un palacio de la avenida márquez ¿te acordás? 
apenas pudimos sostenernos y en un momento vimos
cómo las cortinas se cubrieron de fuego y ya no 
pudimos volver atrás. más terrible que la madrugada 
en que corrimos para que las máscaras de la calle 
no nos llevaran. más terrible que todas las veces que te vi dormir
o llorar
o enterrar un perro
o dejar caer una manzana
o chocar perdida contra los muebles
o llorar con ruido
como la onomatopeya perfecta
y sonreír de repente 
solo una escena compite con tus ojos de hoy a la tarde
fue una mañana de primavera. apareciste 
como un león dorado en la puerta 
de aquella habitación derrumbada
la pantalla de la computadora me ilumina la cara todavía
vos no supiste cómo habías llegado hasta ahí
y por eso me diste la mano
como ahora


Otros poemas de DAMIÁN LAMANNA GUIÑAZÚ, aquí