-->

junio 28, 2026

Laura Wittner | Buscando recuperar el estado de flotación


RESPONDIÉNDOLE A CARVER DIEZ AÑOS DESPUÉS     



El cuerpo no pesa lo suficiente sobre el colchón 
el deseo de dormir se diluye 
en el deseo de todo. Este hartazgo 
no se puede glosar. 
Ni siquiera es hartazgo. 
Para que el cuerpo logre algún reposo 
la mente tiene que salir al aire gélido 
en estampida, pero estampida silenciosa 
como todo lo iluminado por la luna. 



CASA EN EL BOSQUE




Afuera, restos de agua
cuelgan de las piñas que cuelgan de las ramas.
Varias formas ovales proponiendo desprenderse:
todo baja.
Acá, un silencio excelente. Ráfagas breves
de gotas de último momento sobre techos y vidrios.
La nube, que termina de exprimirse
y manda optimistas latigazos.
Un calor raro, sobreinducido,
para marearnos por la noche,
ahora, con el alerta de las naranjas y el café,
casi nos hace estallar de expectativas.
Coronando actividades mudas,
motores y fluidos que sabrán lo que hacen:
lo hacen, supongo, por nosotros.



PASEO




Buscando recuperar el estado de flotación
que existió una, dos veces como mucho
en cada relación o actividad
la persona sale de su casa,
testea el aire, elige la postura y se lanza hacia delante
para un rato después encontrarse circulando
entre escenarios de los que espera demasiado:
muy verdes hojas de hiedra sobrecrecida
como trapos colgando de un alambrado de uno treinta,
luces amarillas de un fulgor desconcertante
que en su disposición son molde
de lo que se llama planetario,
graffitis modernos con pintura plateada
el tren que justo entonces pasa por encima,
en fin,
           todo tipo de cosas sugerentes
que algo tendrían que entregar
si el cable de este razonamiento
no se hubiera cortado en algún punto.


De: "Lluvias", Bajo la luna poesía, 2009
Otros poemas de LAURA WITTNER, aquí
Imagen en rosario3

junio 24, 2026

Fayad Jamis | Heredero de la ceniza del amanecer

Esta imagen en blanco y negro muestra al destacado poeta, pintor y periodista cubano-mexicano Fayad Jamís sentado en lo que parece ser un estudio o una oficina.El sujeto: El hombre tiene el cabello oscuro peinado hacia atrás, entradas pronunciadas y un bigote tupido y característico. Viste una camisa de botones de color claro con cuello abierto, la cual presenta un fuerte contraste visual debido a las sombras y los efectos de iluminación estilizados en blanco y negro. Su mirada se dirige de manera directa hacia la cámara.

El ahorcado del café Bonaparte



Para no conocer los abismos del humo
para no tragarse los periódicos de la tarde
para no usar unos espejuelos cubiertos de sangre o telaraña
El que estaba sentado en un rincón lejos de los espejos
tomándose una taza de café no oyendo el tocadiscos
sino el ruido de la pobre llovizna
El que estaba sentado en un rincón lejos de los relámpagos
lejos de los leones morados de todas las guerras
hizo un cordón con una hoja de papel
en la que estaban escritos el nombre del Papa el nombre del Presidente
y otros dos mil Nombres Ilustres
y a la vista de todos los presentes
se colgó del sombrerero que brillaba sobre su cabeza amarilla
El patrón del café salió bajo su capa negra en busca de un policía
Armstrong cantaba sin cesar la luna había aparecido
como una gata furiosa en un tejado
Tres borrachos daban puñetazos en el mostrador
y el ahorcado después de mecerse dulcemente durante un cuarto de hora
con su voz muy lejana
comenzó a pronunciar un hermoso discurso:
«Maintenant je suis pendu dans le Bona
La lluvia es el cuarzo de mi miseria
Los políticos roen mi bastón
Si no me hubiera ahorcado moriría
de esa extraña enfermedad
que sufren los que no comen
En mis bolsillos traigo cartas estrujadas
que me escribí yo mismo
para engañar mi soledad
Mi garganta estaba llena de silencio
ahora está llena de muerte
Estoy enamorado de la mujer que guarda las llaves de la noche
Ella se ha mirado en mis ojos sin saber quién he sido
Ahora lo sabrá leyendo mi historia de hollín en los periódicos
Sabrá que me llamaba Louis Krizek
ciudadano del corazón de los hombres libres
heredero de la ceniza del amanecer
He vivido como un fantasma
entre fantasmas que viven como hombres
He vivido sin odio y sin mentira
en un mundo de jueces y de sombras
La tierra en que nací no era mía
ni el aire en que reposo tampoco
Tan sólo he poseído la libertad
es decir el derecho a sufrir a errar
a ser este cuerpo frío
colgado como un fruto
entre los que cantan y ríen
entre una playa de cerveza
y un templo edificado para adorar el miedo
La mujer que guarda las llaves de la noche
sabrá que me llamaba Louis Krízek
y que cojeaba un poco y que la amaba
Sabrá que no estoy solo que conmigo
va a desaparecer un viejo mundo
definitivamente borrado por el alba
Así como la niebla a veces aplasta
las flores del cerezo
la muerte ha aplastado mi voz»
Cuando el patrón volvió con un policía de lata y azufre
el ahorcado del Café Bonaparte
ya no era más que el humo tembloroso de un cigarro
bajo el sombrerero
sobre una taza con restos de café.


FAYAD JAMÍS BERNAL (1930, Zacatecas, México / 1988, La Habana, Cuba)
Enlaces: Poeticus | Islíada

junio 22, 2026

Claudio Rodríguez | A pesar de todos los pesares


Lo que no es sueño     



Déjame que te hable en esta hora 
de dolor con alegres 
palabras. Ya se sabe 
que el escorpión, la sanguijuela, el piojo, 
curan a veces. Pero tú oye, déjame 
decirte que, a pesar 
de tanta vida deplorable, sí, 
a pesar y aun ahora 
que estamos en derrota, nunca en doma, 
el dolor es la nube, 
la alegría, el espacio, 
el dolor es el huésped, 
la alegría, la casa. 
Que el dolor es la miel, 
símbolo de la muerte, y la alegría 
es agria, seca, nueva, 
lo único que tiene 
verdadero sentido. 
Déjame que con vieja 
sabiduría, diga: 
a pesar, a pesar 
de todos los pesares 
y aunque sea muy dolorosa y aunque 
sea a veces inmunda, siempre, siempre 
la más honda verdad es la alegría. 
La que de un río turbio 
hace aguas limpias, 
la que hace que te diga 
estas palabras tan indignas ahora, 
la que nos llega como 
llega la noche y llega la mañana, 
como llega a la orilla 
la ola: 
irremediablemente.


CLAUDIO RODRÍGUEZ (1934, Zamora / 1999, Madrid, España)
Fuente: Ezequiel Zaidenwerg
Enlaces: Zenda Libros | A media voz

junio 12, 2026

Terrance Hayes | En los barrotes que hay entre nosotros

Lo que parece    



Querido Ol’Dirty Bastard: a mí también me gusta fuerte, 
no tengo particular interés por Duke Ellington 
en una fiesta de cumpleaños. Cada vez me interesan menos 
los contornos de los contornos porque las formas 
cambian y nada es más duradero que sentir. 
Mi tío usó la plata que le di 
para comprar unos frasquitos de algo que parecía caramelo 
después de la fiesta en que mi abuela se puso a cantar 
con un vestido que evidentemente estaba hecho 
para un rey de África Occidental. Mi lema es
Nunca confundas lo que es con lo que parece.
Mi generosidad, por ejemplo, es sobre todo una forma
de vanidad. Una bandana sirve de pañuelo,
pero como bandana un pañuelo no sirve para una mierda.
Esto parece apenas una nota al pie en mi informe
sobre la fiesta. Decimos es la posta para indicar que algo
es realmente de verdad, aunque lo puedan tapar las casas
ahí arriba de las colinas que hay entre nosotros, las manos
en los barrotes que hay entre nosotros. Esa foto
de mi abuela con mi tío
cuando era bebé no es la posta. Sí lo es
lo que se siente al ver a los recolectores de basura deambular
por las avenidas antes del amanecer, una lluvia lenta y descuidada
que se toma su tiempo en llegar a la costa. El pan sin sal
no es la posta, tampoco la bouillabaisse. Bakku-shan
se dice en japonés de una mujer hermosa
sólo si se la mira desde atrás. Como decía,
mi lema es Nunca confundas lo que parece
con lo que es, de lo contrario terminás como ese negro
Otelo (¿pero Otelo era negro?). ¿No mentís
sobre quién sos a veces y después te das cuenta
de que esa mentira era verdad? No sos consciente de tu poder, Hermano
Bastard, como el rey que vaga por su reino
en busca del rey. Y está bien.
Nadie te va a decir que sos el rey.
De todos modos, nadie quiere un rey.



What it Look Like




By Terrance Hayes
Dear Ol' Dirty Bastard: I too like it raw,
I don't especially care for Duke Ellington
at a birthday party. I care less and less
about the shapes of shapes because forms
change and nothing is more durable than feeling.
My uncle used the money I gave him
to buy a few vials of what looked like candy
after the party where my grandma sang
in an outfit that was obviously made
for a West African king. My motto is
Never mistake what it is for what it looks like.
My generosity, for example, is mostly a form
of vanity. A bandanna is a useful handkerchief,
but a handkerchief is a useless-ass bandanna.
This only looks like a footnote in my report
concerning the party. Trill stands for what is
truly real though it may be hidden by the houses
just over the hills between us, by the hands
on the bars between us. That picture
of my grandmother with my uncle
when he was a baby is not trill. What it is
is the feeling felt seeing garbagemen drift
along the predawn avenues, a sloppy slow rain
taking its time to the coast. Milquetoast
is not trill, nor is bouillabaisse. Bakku-shan
is Japanese for a woman who is beautiful
only when viewed from behind. Like I was saying, 
my motto is Never mistake what it looks like
for what it is else you end up like that Negro
Othello. (Was Othello a Negro?) Don't you lie
about who you are sometimes and then realize
the lie is true? You are blind to your power, Brother
Bastard, like the king who wanders his kingdom
searching for the king. And that's okay.
No one will tell you you are the king.
No one really wants a king anyway.
 


TERRANCE HAYES (1971, Columbia, South Carolina, Estados Unidos de NA)
Fuente: zaidenwerg@substack.com