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Mostrando las entradas de septiembre, 2022

Raquel Jaduszliwer: Apartada del fuego

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HAY una hora en que las cosas encuentran su apego por el aire,   se orientan a lo menos pesado  porque las mueve un deseo más vasto aún que el de volar.  Eso quiere decir  que será suspendida toda afirmación, toda constancia,  y tendrá su vaivén ritual la permanencia. O quién sabe mejor  se tratará de un viaje, un recorrido  bajo el sol más profundo que hace nido en la noche  y aguarda la mañana.  HA pasado el ángel de la siega, había filo en el pliegue de su ala, no descanse tu mente, esté despierta, centinela constante, que haga guardia, que vigile la forma del acero que se ensaña azaroso sobre un atribulado corazón. ME hablabas de la bruma. Se esparcía, dijiste, un poco más allá —ese vidrio la había vuelto intangible,  apartada del fuego en el hogar. Hermanada a la nieve, la bruma dibujaba los momentos más perdidos del bosque. Transcurre en el invierno, dijiste. Aquí, en cambio es la estación de las postrimerías.  Acá es m...

Eugenio Montale: Nada ha transcurrido

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EL AUNO EN ROVEZZANO      Los grandes ríos son la imagen del tiempo,    cruel e impersonal. Observados desde un puente  declaran su nulidad inexorable.  Sólo la ensenada hesitante de algún pantanoso  juncal, algún espejo  que reluzca entre musgo y espesos pajonales,  puede revelar que el agua, como nosotros, se piensa antes de hacerse violencia y torbellino. Tanto tiempo ha pasado, nada ha transcurrido desde que te cantaba en el teléfono “Tú te haces la dormida ’ con una triple risa burlona. Tu casa era un relámpago visto desde el tren. Inclinada sobre el Arno como el árbol de Judas que quería protegerla. Quizá esté todavía o no sea más que una ruina. Toda llena, me decías, de insectos, inhabitable. Otro confort hace para nosotros, ahora, otro desconsuelo. IL ARNO A ROVEZZANO I grandi fiumi sono l’immagine del tempo, crudele e impersonale. Osservati da un ponte dichiarano la loro nullitá inesorabile Solo Y ansa esitante di qualche paludo...

Billy Collins: La rueda de la fortuna

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Diseño       Vierto una capa de sal sobre la mesa  y trazo un círculo en ella con el dedo.  Este es el ciclo de la vida  le digo a nadie   Esta es la rueda de la fortuna,  el Círculo Ártico.  Este es el anillo de Kerry  y la rosa blanca de Tralee  les digo a los fantasmas de mi familia,  los padres difuntos,  la tía que se ahogó,  mis hermanas y hermanos  no nacidos, mis hijos nonatos.  Este es el sol con sus rayos brillantes y la amarga luna. Este es el círculo absoluto de la geometría le digo a la grieta en la pared, a los pájaros que cruzan por la ventana. Esta es la rueda que acabo de inventar para rodar por el resto de mi vida digo tocándome el dedo con mi lengua. Design I pour a coating of salt on the table and make a circle in it with my finger. This is the cycle of life I say to no one. This is the wheel of fortune, the Arctic Circle. This is the ring of Kerry and the white rose of Tralee I...

Cecilia Pontorno

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Algo que siempre estuvo      Desde que me fui de esa casa   para siempre  duermo con una remera de los Doors que dice   The end    y el dibujo que me regaló Rocambole   colgado en la pared de la pieza. Fue en su cumpleaños. Éramos 10 cantándole a ese señor de pequeño porte y voz imperceptible, con las ideas tan claras, que nunca vi en mi vida  semejante contradicción. Miraba la luz de la vela como anotando, en un papel de fuego, sus Memorias. Podría ser mi abuelo, pensé. Antes de eso, tomábamos vino  en la cocina de la casa de su amiga, a quién  conocí  porque tenía una galería de arte en las afueras de La Plata  y yo, por esos días, frecuentaba lugares  donde la vida estuviera detenida, lugares de casi muerte. Acá me preguntan todo el tiempo  dónde está el vuelto. Me olvidé. Estoy pensando en Charlie Parker y si habrá muertos en su placard. Cuánta magia puede encerrar un pedazo de metal ...

Laura Escudero Tobler: Las cosas se revelan a sí mismas

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Laura Escudero Tobler Mecanismo     Mi papá desarmaba relojes   los abría. En cada casa   donde vivimos había una mesa  destornilladores   tornillos y algo abierto   mostraba su interior   confuso.    Siempre le sobraban piezas   olvidaba dónde iban   y no es que no tuviera   memoria   creía que podía encontrar el camino de regreso  por pura voluntad en el momento. Que las cosas se revelan a sí mismas.  O quizá amaba las piezas  que sobraban. Como alguien debió amarlo cuando nació gemelo de una nena que fue la nena amada. Él, la pieza que sobró trataba de entender por qué algo de uno no encaja en la vida de los otros. Ahora que volvió al lugar donde todo  empieza y se termina quisiera imaginar que algo de lo que está encerrado  en un cuerpo un día se abre y se mueve en sincronía con lo demás en ese reloj  donde nada sobra y cada pieza...

José María Fonollosa

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Times Square II      Contemplo cómo salen del local  parejas enlazadas de las manos.  Cuánta mujer hermosa en todas partes.  El vestíbulo exhibe con orgullo  su muestrario de chicas estupendas.  Un amigo a mi lado me saluda.  Me comenta: «Qué film más aburrido.  Las historias de amor son soporíferas».  Yo asiento. Y admirados vigilamos a una mujer preciosa. Acompañada.   Observo cómo mira ávidamente las muchachas que surgen de la sala como los coches surgen de un garaje ostentando sus líneas sugestivas. Como las miro yo seguramente. También él siente el tedio. Ambos quisiéramos un amor, un hogar de esos que vemos en el cine y decimos nos aburren. No igual a aquel que tienen los amigos que en su gran mayoría se han casado. Ante una moto grande y esplendente, como un bello caballo de fuel puro, nos paramos: «¿Te dejo en algún sitio?», precavido pregunta. Yo no acepto. Buscaré a alguna chica por el Village. Ronda de Sant Pere...

Jorge Galán

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El viaje      El sonido de las cigarras es propicio para este viaje.  El frío baja a los pinos como la ancianidad al cabello de un hombre:  una belleza blanca sin densidad alguna.    El mundo se aleja y se acerca.    La ciudad se va volviendo un bosque,  y el bosque, una ciudad inusitada.  En la noche los árboles emanan su propio miedo.    Aunque todos duermen, nadie en realidad duerme: Los seres cohabitan en una alerta cotidiana. De perderme, al principio sería solo un niño perdido, pero poco después sería un hombre guiándose por la luna. En lo terrible es que se aprende a ser terrible. Hay algo aquí muy joven pero también hay algo muy antiguo. El principio del mundo ha besado estas piedras. El deterioro aquí es continuidad. La muerte no existe porque de alguna forma solo la vida existe. Cuando se ha visto lo que he visto se entiende lo genuino. Del deterioro ha surgido la niebla que hace posibles las siluetas que observo...

Una pintura

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La pregunta es uno de los resultados del valor estético de la pintura. Botes enfilados hacia una posible y más o menos calculada distancia. Botes enfocados desde el muelle en representación del ojo humano. ¿Qué es la otra orilla? MAGÍ PUIG Enlaces:  Pinterest  |  Sitio de Magí Puig

Diego L. García: Un refugio que el cuerpo reconoce

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fotografía de un café      leamos los (puntos suspensivos)  como lo que completa la fotografía de un café  y sus circunstancias. en el agua  ondularon palabras y más.  no habría forma más perfecta de seguir  ese curso que nadie ha limpiado  ni limpiará. la cercanía es impensada  para aquello que acontece sin memoria  de un trayecto. de todos modos  basta con el relámpago de saberse en un lugar seguro.  un refugio que el cuerpo reconoce más allá de toda referencialidad. las ventanillas del día hicieron un salto imposible. el punto de descenso nos podría causar gracia dentro de unos años. ahora no es otra cosa: la luz sobre el café contornea universos cerrados para el mundo Otros poemas de DIEGO L. GARCÍA ,  aquí De: "(fotografías)", Zindo&Gafuri Ediciones, 2018 Imagen en Facebook 

Dot Dannenberg

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Rodin dijo que la paciencia también es una forma de acción         Rodin dijo que la paciencia   también es una forma de acción,   y estás como,   anótalo en el calendario.   Tareas para hoy:  ten paciencia .   Siéntate en tu patio trasero   en el lodo húmedo de septiembre,  cierra los ojos  y espera un maldito minuto.  Aquí tienes con tu vibra, tu estado de ánimo,  tu té caliente, un puñado de anacardos.  Una lista de verificación en un cuaderno   con cajas apiladas como ventanas de apartamentos,  abriendo contraventanas a la espera.  Espacio: check  Tiempo: check  Silencio: check  Cada rasguño de tu lápiz propulsando  la nada.  Mira lo que sucede  mientras estás sumido en este acto de paciencia: el mirto crepe muda su corteza,  la neblina ensangrienta el sol otra vez,   los gansos se van y regresan.  El...

Brian Álvarez: Ayer nomás el clima era tan distinto

ÚLTIMOS DÍAS DEL INVIERNO      Estas son las noticias de tu vida en declive:  un poco de caldo en la cocina  se hace a pasos lentos,  desde la otra pieza   viene la respiración de una mujer  tranquila, en cuyo sueño podrías ver  un paisaje equivalente al susurro que la olla  deja en el aire, y que la brisa del mediodía  hace circular por la casa.  Ayer nomás el clima era tan distinto  en la sala de espera del correo, de paredes blancas y luz sepulcral, a tu lado había un chillido de ratas, que después resultó ser el roce de unas zapatillas y la laca de una cancha de basket. "Si fueran negros, sería distinta la cosa", dijo el que miraba la transmisión de ratas en el celular y en su cara iluminada viste pasar un invierno que creías olvidado, mucho mejor que este. Afuera de tu casa una espiral de hojas levanta vuelo, no muy alto, apenas lo suficiente para preguntarse adónde llegarán, cómo estarán después, las hojas, en d...

Hélène Dorion

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OSCURA , desnuda,  entre las osamentas del siglo  la marea crece.  Tocas la ola fría  que trepa hasta tus labios.  separas los dedos, rasgas  la herida que desciende  hasta el corazón de cada falla  —echa el aliento. Mira lo que ha deshecho en el horizonte, mira el cortejo: se ha roto con tantos reflejos.   BORDEAS el decorado, puños atados a la espalda, tu silueta se hace más grande todavía. Tus miradas, poco a poco disuelven la sombra entre las pestañas. Un niña se detiene en medio del estrépito, el cuerpo, como una rama, se rompe y las flores vuelven a brotar en la pared de tu habitación.   OBSCURE , dénudée parmi les ossements du siècle la marée s'agrandit. Tu touches l'onde froide qui rampe jusqu'à tes lèvres. Tu écartes les doigts, déchires la blessure qui descend au coeur de caque faille —rèpand son heleine. Regarde ce qui fut défait à l'horizon, regarde le cortège: l'aube par tant de reflets s'est rompue. TU longes le ...

Osvaldo Sauma: El rumor de los silencios

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Efectos colaterales       la luna se alza  como un ícono sobre la noche  afuera los seres humanos  se matan en las carreteras  o en los bares  o en las calles asidas  al tropiezo de sus obsesiones  otros se protegen de la soledad  bailan la danza de las diversiones  se revuelcan en las camas  para olvidarse de sí mismos  en el cuerpo del otro o se suicidan bajo la claridad de los altos puentes del vacío sólo los solitarios se ensimisman en el sinsentido de los días sin que los rayos lunares alteren sus marejadas internas en medio de las musas extintas hallan consuelo a pesar de que no exista salida a pesar de los baños de la luna llena en su ir y venir sobre el flujo marino entre las aguas interiores de las mujeres o al fondo de esa nostalgia de lobos que los hombres llevan consigo los solitarios viven del rumor de sus silencios y beben a solas brindan con la luna y su propia sombra emulando a Li-Tai-Po en los e...

Fragmento de "Escribir", por Marguerite Duras

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“Se está solo en una casa. Y no fuera, sino dentro. En el jardín hay pájaros, gatos. Pero, también, en una ocasión, una ardilla, un hurón. En un jardín no se está solo. Pero, en una casa, se está tan solo que a veces se está perdido. Ahora sé que he estado diez años en la casa. Sola. Y para escribir libros que me han permitido saber, a mí y a los demás, que era la escritora que soy. ¿Cómo ocurrió? Y, ¿cómo explicarlo? Sólo puedo decir que esa especie de soledad de Neauphle la hice yo, fue hecha por mí. Para mí. Y que sólo estoy sola en esa casa. Para escribir. Para escribir no como lo había hecho hasta entonces. Sino para escribir libros que yo aún desconocía y que nadie había planeado nunca. Allí escribí El arrebato de Lol V. Stein y El vicecónsul.* Luego, después de éstos, otros. Comprendí que yo era una persona sola con mi escritura, sola muy lejos de todo. Quizá duró diez años, ya no lo sé, rara vez contaba el tiempo que pasaba escribiendo ni, simplemente, el tiempo. Contaba el tie...

Rafael Felipe Oteriño: Entre la tormenta y la piedra

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Entre       Este vivir  entre la tormenta y la piedra,  entre el cuerpo y el agua,  entre el silbato de las 5,00  y la sombra del regreso;  entre una ciudad dormida  y otra que se despierta  con su ojo de cíclope,  entre dos continentes que se acechan  y a los que separa el mar.    Antes jóvenes, luego maduros, más tarde cautivos; como vigías de faro buscándonos en círculos y en línea recta, detrás de un pequeño sol; con el corazón transparente, sin haber podido desbaratar el lento declive ni arrojado el Yo en un abismo. Y aunque el arroyo se desborde y la casa se anegue, aunque la lluvia caiga y la estrella se despida: heracliteanos, oscuros, invisibles para todos, menos para el sol mismo; aprendiendo a respirar la infancia de un país doloroso, el azar de palabras revueltas. Entre los primeros días de agosto y los últimos de septiembre, entre la mano que descansa y la mano que oprime; ni demasiado pronto, con lá...

Guillermo Siles

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DICEN que puedo ver tu herida  pero no puedo sentir tu dolor  que no es posible caminar sobre la cuerda  floja del lenguaje  si ajusta el hambre en la garganta  porque el dolor no sólo se resiste  al lenguaje  sino que además lo destruye.  No conocemos   ni siquiera imaginamos la áspera textura de la soga  sobre el cuello de un niño las puntas de la nada que aprietan su estómago. No importan las edades el número o la etnia. En la radio en la TV en las redes dijeron que han muerto niños en un paraíso sin árboles, sin frutos ni animales arrasado por topadoras y agrotóxicos Para esos niños no existió Adán tampoco Eva ni el relato de un mesías. No habrá redención para los que seguimos vivos contemplando sin dios. El muro Leopoldo Brizuela in memoriam dulce gracia del día no te escondas posteando la mañana va mientras recorro muros virtuales para hallarte y no hay ninguna lucecita verde en tu perfil que conecte a la vida no hay quién dir...

Makoto Ooka: Así se entierra el verano

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El fin del verano Vierto de noche el agua de la palangana. Su eco diáfano cae y se aleja lentamente por la tubería. Es la sinfonía de mi canción, que se eleva cuando acaba el día. Extraño consuelo, pues no es una melodía virtuosa. Semillas de pepino. Hormigas muertas. Ojos de pescado. Cantos de grillo. Nostálgica resonancia la de ese caer. Palpo cada cosa como si fueran ramas que el agua arrastra hacia la alcantarilla. Así mis ojos se abren paso en la oscuridad. Así se entierra el verano. MAKOTO OOKA (1931 / 2017, Mishima, Shisuoka , Japón) Fuente: Facebook de Jonio González Traducción: Yurihito Utsuki y Raúl Morales Enlaces:  TamTam Press  |  El poder de la palabra Imagen en Discogs

Miguel Casado

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SALGO DEL metro al día  a esta hora en que hace una semana  era de noche aún. No importa  saber que lo perderemos  a fecha fija; tampoco las escasas  hojas de los árboles entre edificios  ni la oscura luz de nube.  Se saborea más que nunca ahora  Cuando todo es nuevo, en la mitad  del invierno.    LO LLAMO el aire de la nueva vida, y es frío a rachas, transparente con la luz que se va abriendo en la tarde, claro de materia tras las larguísimas lluvias.   ERAN EXTRAÑOS paseos. Le recuerdo sentado en un pinar, elegía palitos del suelo y los clavaba en la arena, se rompían o no, pero nada alcanzaba lógica. Veía el amarillo extendido a lo lejos y en la sensación del rechazo, de la expulsión, iba conociéndose. En el asfalto, al principio de la tarde, la tela rígida del vaquero quemaba a intervalos el tobillo desnudo. MIGUEL CASADO (1954, Valladolid, España) Fuente: Diario de Poesía N° 67 Enlaces:  Poéticas en diáspora  |...

Rolando Kattán

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Peter Bellerby        Peter Bellerby es un artesano británico que aún fabrica  globos terráqueos a mano, uno de los últimos de su especie  El País, 1 de mayo de 2013  también mi oficio ha caído en desuso como el de un pregonero  o como las farolas apagadas  pienso en Peter Bellerby pintando con una acuarela el mar del norte  y siento entonces la tristeza del librero  la melancolía del hombre que se quedó tocando el  acordeón en las esquinas  ¿cuántas veces me detuve en un café a leer un libro?  ¿cuántas frutas corté del árbol de la vida?  en mi cuenta visité más supermercados que bibliotecas  siento hoy la tristeza de un hombre que dibuja la nieve del Himalaya  yo que he querido viajar a Kiribati  que como Montejo he querido plegar un mapa para conocer Islandia y al final recobrar la fe en un oficio que se cree muerto y hacer también el mundo más pequeño más pequeño y más quieto El artista Cuando a...

Wislawa Szymborska: El instante fugaz también tiene su pasado

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Puede ser sin título      Ocurre que estoy sentada bajo un árbol,  a la orilla de un río,  en una mañana soleada.     Es un suceso banal  que no pasará a la historia.  No son batallas ni pactos  cuyas causas se investigan,  ni ningún tiranicidio digno de ser recordado.     Y sin embargo estoy sentada junto al río, es un hecho. Y puesto que estoy aquí, tengo que haber venido de algún lado y antes haber estado en muchos otros sitios, exactamente igual que los descubridores antes de subir a cubierta. El instante más fugaz también tiene su pasado, su viernes antes del sábado, su mayo antes de junio. Y son tan reales sus horizontes como los de los prismáticos de los estrategas. El árbol es un álamo que hace mucho echó raíces. El río es el Raba, que fluye desde hace siglos. No fue ayer cuando el sendero se formó entre los arbustos. El viento, para disipar las nubes antes tuvo que traerlas. Y aunque no sucede nada a los...