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octubre 19, 2023

Alberto Cisnero: Simulacros convertidos en poemas


carver 




carver en parís. y el río que presuroso 
corre ante ellos. y más allá el sol 
se hunde en el ocaso: no podrían 
existir sin vos, le dice y desprende 
la ceniza del cigarrillo; y que acaso 
el mundo les deba una pensión 
vitalicia a tantos perritos de entrecasa 
que expresan ideas definitivas 
con tono vacilante ante un público 
que no existe más que en su imaginación 
mientras se dirigen a la fama, 
a las giras mundiales; alguien comprará 
lo que escriban, muchachos
(luego farfullan y sonríen bajo 
la llovizna helada); y supongamos,
sin mirar una vez hacia atrás, para no 
volver nunca más, hablando a través 
de volutas de humo mientras ocurre 
la combustión de hebras y pulpa, 
que fuesen más verdaderas 
las palabras, más firme el recodo 
de oscuridad y que nos bastase 
con nuestras camperas de cuero, 
nuestras drogas y nuestras arrugas,
incluso con el mal, aunque sin incitar 
la piedad, no, a menos que la gracia 
lograse captarnos; eso supone algo 
que deberemos averiguar por nosotros 
mismos, encontrar al fin un final feliz,
en lo posible por medios decentes 
y dentro de cierta legalidad; 
lo mejor sería responder eneo 
a todo, y que todo cuanto digamos 
estemos dispuestos a firmarlo después; 
eneo mientras nuestros cuerpos 
se mantengan en posición vertical, 
ladeados los sombreros, ocultándonos 
la cara, dormitando en la sombra 
de los portales, inventando otros 
personajes para contar sus historias. 
con tinta o con sangre en las propias 
manos: había una vez un hombre, etcétera;
con la secreta misión de alterar 
la estructura del universo y lo que acontece 
en nuestro sistema nervioso, 
no alcanza con asumir el riesgo, 
requiere valor, desconocer el punto 
de vista de la crítica especializada 
al respecto; y de los mercaderes,
banqueros y representantes del pueblo, 
aventuras en el circuito del hampa; 
y hoy un día tan feo y tan bello no 
hemos visto; era acá, hace ya demasiados. 
días, en el fracaso pero no en la derrota. 
sabemos dónde estábamos, dónde 
estaríamos, dónde estaremos esperando; 
tal dato quizá conlleve algún signo, 
aunque rante, o tal vez sólo se trata
de nuestra fantasía, el empapelado hecho 
trizas de las paredes, sucio del hollín 
de la chimenea, sus flores decoloradas 
y armarios que nunca logramos cerrar 
con llave; tantos vidrios rotos 
en los ventanucos, tantas despedidas, 
tantas ciudades de cuyos nombres 
no guardamos ya el recuerdo; simulacros 
convertidos en poemas por muchachas 
de quienes suponíamos estar prendados, 
proposiciones de casamiento y otras
menos deshonestas (soñando sueños 
que siempre terminaron mal);
eran planes perfectos, sólo que habían 
sido perpetrados de cualquier manera;
igual nunca bebimos como los demás
y tampoco logramos adaptarnos 
como ellos; si alguien decía querernos, 
agradecíamos, y luego extrañábamos 
de lo meticuloso a lo burdo, como ancianos 
melancólicos y resignados, como la lluvia 
cuando cae, como quienes intentan 
protegerse de algo; luego simplemente 
rompíamos nuestra palabra, simplemente
nos alejábamos; también recordamos 
verlas marcharse sin tornar a mirar 
en nuestra dirección; ningún otro ademán,
renuencia o postrer saludo; y nada salvo 
a su alrededor, salvo fotografías rasgadas 
de dos desconocidos; habría de cobrar 
sentido en algún momento la misma 
luz de antaño sobre túmulos, puentes, 
bulevares, aquella torre, aquel molino; 
a unas palabras responderemos con otras,
o repetiremos frases extranjeras, antiguas 
y perdidas; y sólo muchos años después, 
abstraídos en un libro, con un libro sobre 
las rodillas, alzando los ojos de un libro, 
abriendo un libro, en el atardecer todavía 
luminoso de abril, nuestras palabras 
aludirán a que no nos estábamos 
volviendo más jóvenes y a que creímos 
haber recordado algo muy lejano, 
que nos acompañaría siempre en la vida. 
son las cambiantes hipótesis de la mente, 
igual a ver mecerse las lilas en una tela. 
no giran como la tierra; silencio, tres 
veces silencio; se puede ir al carajo 
el racionalismo porque esta noche estamos 
alegres y con las luces apagadas; alegres 
de que hayamos sobrevivido para encontrarnos, 
a través de aeropuertos y callejones; y no 
vamos a apartarnos del aguacero; callemos 
y corra el tiempo, el tiempo siempre 
puede más que la prisa.



poeta argentino, Barnacle Libros, Carver
De: "La sustancia en infracción", Barnacle, 2023
Otros poemas de ALBERTO CISNERO, aquí

octubre 18, 2023

Luisa Futoransky


LUCES QUE A LO LEJOS     


Podéis arrancar al hombre de su país, pero no podéis arrancar el país del corazón del hombre.
                                                                                                                          John Dos Passos

  

Si Ud. se fue de cierto allí durante cuarenta años 
–la mitad de su vida– 
no hay vuelta posible. 
Huyeron las orillas, las arenas, las veredas. 
A los parasoles los barrió el viento.
El nuevo país envejece con uno y adopta nuestros propios tics.
Arraigo, desarraigo son palabras huecas.
La realidad está en los huesos, las mareas
y las lápidas.



ARRUGAS




la piel de las manos concibe enrevesados ideogramas
que descifro con paciencia

desmañada
brillante
loca de exaltación y de soberbia
o avasallada de dolor hasta el espanto

soy la que soy



Soy la que soy, poesía argentina
LUISA FUTORANSKY (1939, Ciudad de Buenos Aires, Argentina)
Fuente: Página12 
Enlaces: LFutoransky |Esteros | Revista Mestiza
Imagen en rcinet.ca

octubre 14, 2023

Manuel Becerra


Montague Bookmill     

 


Lo que antes fue un molino ahora es 
una tienda de libros. Por la entrada a la parte 
de discos de vinil se abastecía 
de agua a los caballos. Hoy el ático 
resguarda una estación de radio. 
Una debajo de otra, las maderas rojizas 
construyeron la torre. Un río a su costado 
lleva cientos de años escuchándose. 
El oído se va con él y su violencia 
de piedras verdes, de gentío de agua. 
Sabemos, sin lugar a dudas, que el oído
es uno de los tantos animales
que conforman al ser humano
y sabemos que al extraviarlo
—en ello va la psique—
pierde su norte nuestra rosa náutica.
De modo que el oído es una suerte
de animal que sitúa. Al volver a mi cuerpo
retomo la escritura de esta carta.
En el envés del sobre están las coordenadas
de tu casa en la vieja Petrogrado.
Viajará en un avión con un logo de agencia
de correos y no como lo hubiera
preferido: semejante a una flecha
dirigida hacia ti por encantamiento.
El caballo no se crea ni se destruye,
sólo se transfigura, escribo. Y después
una chica espigada llega con una cámara
fotográfica al hombro y se inclina hacia el chorro
suspendido del bebedero eléctrico.



Marzo y retrato de mujer en el bosque


El rocío del alba y el viento del mar
existen sin que nadie lo demande
G. Seféris



Marzo se mueve en estos días como otro idioma
para la sangre. Ha llenado el jardín
de salamandras: un larvario azul
alumbrando las piedras, gentilmente
tendido para la mirada.
Las buganvilias dan cálida lumbre al muro
y proveen de una lámpara al olfato.
El cielo, por su parte, con lámpara puntual
atempera la seda, la flora en los vestidos.
Tú en un retrato, dorada a los treinta,
traes a la habitación los perfumes del bosque
y empiezas a moverte por la pieza
con parsimonia de neblina
para después volver a recargarte
en el roble de la fotografía,
pues todo cursa a voluntad de nadie.
Cada elemento natural sucede.
Deja las cosas en su sitio, pienso,
rozando apenas todo con la palabra justa.
Cuídate de no pisar
el área de las flores del lenguaje,
el nacimiento de los jardines,
preso el rumbo de endrinos y abierto de violáceos;
y por la noche, la templada rosa
náutica que se trasmina en el cielo
y tiembla en estas aguas que respiran.


poetas contemporaneos de mexico
MANUEL  BECERRA
(1983, Ciudad de México, México)
Imagen en Facebook

octubre 06, 2023

Luis Llorente: El universo, a veces, es un espejo


blogs de poesia , poesía española, Luis Llorente
UNA  INMERSIÓN     



No tienes por qué llevar al límite 
esa inmersión, faltaría más. 
Con volver a aquel sueño o intuir 
en algún sitio el olor de una naranja, basta. 
Un poco de actitud 
y destruir toda fe de hipocondría, 
toda argucia, cualquier resquicio 
de páramos pintados o tramposas 
entelequias. Has sido 
lo que querías ser, y lo sigues siendo.
Has visto
objetos intangibles e ideas
que se tocan, y las seguirás
tocando. 
Tu memoria es frágil como un río
e inmensa como un reloj
que a su vez es hijo de otro reloj que corrobora
afinidades. Vivimos sobre ciertas paradojas
y por encima de contraindicaciones. O no.
El sistema que niega la emoción
tan solo es una fábrica de incrédulos.
Escribir es otra cosa, y no hay nada
concluyente o exacto. Piensa
en todo lo que ves, en esa hermosa
diligencia de plantas que se elevan.
Multiplica la visión, y no te pares
a descansar más de la cuenta.

Deberías pensar que todo esto
al final te ha servido para construir 
un hotel invisible de nueva intimidad. Y lo compruebas
con el mismo pensamiento
que construyó cuartos de hotel, grandes salones.
O un hermoso poema, digo un párrafo cualquiera 
de Steinbeck 
y las musas de los elefantes en aquel documental.
O los carnosos labios
de Marina. O aquella noche
tan dulce en Santander. O una canción de Pink Floyd
tras dejar de lado otro lienzo con tormentas.
Lo irreal cambia constantemente de lugar
al tiempo que niega cada desaparición.
Algo así.
Interpretar todo el verano
como un radar interpreta el sitio exacto de un portaviones
o como un poeta revolucionario de Guatemala 
escribe la palabra amor
y con franqueza destruye el mar de su miseria.

Sí, interpretarlo. Acabar con sus máscaras.

Vivir es mejor que comerse la cabeza. 
No lo dudes.



EL MUSEO DEL VERANO (LA DISTORSIÓN)

Nada está sujeto a los ojos para siempre.
                                           VICENTE HUIDOBRO 

Hay una resistencia de por medio
                              WALLACE STEVENS  


A veces el verano enciende la imaginación,
sacudiendo delirios funcionales.

Como una casa 
misteriosa en mitad de un bosque
o como esa farola que solo detectan los fantasmas.
Los cuadros imaginan lo que representan.
Sí, un cuadro es una mente congelada:
tiene una presencia concreta, existe y hasta puede sonreír.
No hay vida en un sentido biológico, pero sí
espiritual. Si nos ponemos profundos
qué diferencia habría con un hombre
que contempla el estallido del color, los ciclos de las estaciones
o las circunstancias del viajero.
Mente y cuadro son casi lo mismo. Y aquí podemos
hablar de una porción de identidad, y cómo suena
la memoria al fijarse en cada parte
como en los elementos generadores de un pequeño destello.

Por nimio que resulte,
el paso de una hormiga puede despejar algunas dudas,
dejar pistas como hogueras
y cambiar la situación. 
                      Sabemos, por activa y por pasiva,
que toda metáfora es una manera
astuta de distorsionar,
y sirve como fruto a su contorno.

Rilke o Lorca lo sabían, pero también
Matisse, Hopper o Giorgio
de Chirico. No vamos a proponer ahora
infestar de pintura metafísica
toda la sala del poema, pero sí dejar un rastro
que dialogue con la luz universal.

Lo difícil es
aprender sin envoltura,
pasar de la práctica al férreo principio.

Por ejemplo, un corazón puede ser una manzana
esforzándose por ser un lobo.

Los latidos forman parte del dibujo.
Y ardemos al mirar.



UNA IDEA QUE SE ESCAPA



Medito sobre el tiempo en vano
y pregunto a su blanca periferia.
Qué azul más puro. Las palabras de los otros
son un ruido
que llega de la oscuridad.

El cielo de julio podría estar dentro
de un cuadro de Sorolla.
Las puertas de la música comienzan
separando la acción de su deseo.

Atardece y las fachadas recomponen
los avisos del que observa.

El vencejo, tan ágil, dibuja un fondo
que asciende.
                         Si me hubiese sentado en el otro banco
creo que tendría la misma perspectiva.
El verano es un elefante 
que corre en medio de la pista
y luego destruye unos pinceles. Tenemos
formas y colores y sonidos
que hacen una lengua
a hombros del sol. Veo
fragmentos de posibilidad, 
mapas
asombrosamente interminables.

Recuerdo los puntos débiles
de la dulce juventud. Han pasado muchas cosas;
todo es pasado, todo
desciende. Las más nimias anécdotas
contienen grandes ecos.
(Hemos hablado mucho
y hemos dicho
lo suficiente para seguir vivos).
La amistad es una vela que está dentro y fuera de nosotros.
Los errores sirven 
al que canta. 
Descubrí, entre otras cosas, que ese rencor hacia mí mismo
era una singladura equivocada,
un absurdo absoluto.
(Entre otras cosas, entre otros fuegos).

La verdad es un ángel saliendo de la sangre. Hay algo
que se aprende despacio,
que suena porque tiene que sonar
y así lo determina la bonanza.
Sin tablas por la vida no hay lenguaje.
El pensamiento positivo
origina un espacio que abre más espacio,
y las estrellas vibran
más cercanas, más cálidas, de algún modo más hermosas.

No escribir 
estúpidos endecasílabos; dejar que arda
el silencio y su forma. En la mente hay una ley
que va ordenando los planetas. Ahora soy
demasiado feliz, 
y ni obsesión ni perfección concibo.
No me arrepiento de nada; todo sucede 
porque sí, contra cadenas de azar.
Ayer era más joven y mañana seré
el guardián de otro misterio
con una nueva juventud.

El universo, a veces, es un espejo. Esto
no es un espejo, sino la representación
de un espejo. Miro
a la gente con ropa de verano.
El Acueducto al fondo, su sobria elegancia
de límites eternos. Los romanos no eran tontos
y comprendieron bien el universo.

Vuelvo a casa, preparo la cena 
mientras pienso en cosas agradables.
Troceo un pimiento verde, pocho media cebolla
y siento cómo lentamente
el aceite de oliva, mientras se calienta, desprende un aroma
que me recuerda solo cosas positivas.
Adoro ese aroma. Profundamente lo adoro
como si fuera sagrado.

En el debate de política, en la tele,
solo dicen tonterías. Los políticos
son torpes, aunque alguna vez
tienen cerebro. Los objetos 
parecen decir algo a su manera.

La materia es inocente
del mismo modo que
todo lo que no puedo tocar
en su visible militancia: son inocentes
las cosas que no existen;
es hermoso ignorar,
es hermoso el tacto
y ayer tiré un papel por la ventana
para comprobar que escribo.

(Los poemas son del libro inédito Interminables)




LUIS LLORENTE
(1984, Segovia, Castilla y León, España)
Imagen en Letras nómadas

octubre 05, 2023

Vrouwkje Tuinman


Renta vitalicia     




Puesto que en alguna parte dejaste dinero para mí, 
tengo que comprobarlo. Una señora me da el pésame 
por la pérdida y sin problema cambia a las preguntas. 
Para mi respuesta puedo escoger sí o no, 
pero paulatinamente entiendo —yo ya me saqué 
antes un título— que eso es un sí, 
y que el no solamente es decorativo. 
¿Realmente me doy cuenta qué pacto estoy cerrando? ¿Con quién? 
¿Es verdad que no quiero más consejos? 
¿Preveo las consecuencias de su vigencia
y el resultado si lo rescindo?
Por lo demás morirse es gratis.
Veinte minutos más tarde me felicita:
Lo he superado. Llegan cinco fructíferos años.



Marzo



Cada día miro tres veces en el estanque. 
Flotan puntos y guiones
con su propio casco de buzo cada uno. Si tuvieran ojos
podrían mirar hacia afuera.
Hasta entonces un nacimiento tiene lugar lentamente
en el colador que protege a los puntos
de los peces, los guiones,
y luego los rezagados no ayudan
a defenderse contra los primeros ejércitos.
Esta mañana una de las rayitas
evolucionó a coma. Algo está por suceder.



Lijfrente



Omdat jij ergens geld voor mij hebt neergelegd,
moet ik getest. Een mevrouw condoleert mij
met het verlies en schakelt naadloos naar de vragen.
Voor mijn antwoord kan ik kiezen uit ja of nee,
maar gaandeweg begrijp ik – ik heb al eens
een diploma behaald – dat het gaat om ja,
dat nee slechts decoratief aanwezig is.
Besef ik werkelijk welk verbond ik sluit? Met wie?
Klopt het dat ik verder geen advies wil?
Overzie ik de consequenties van de looptijd
en de gevolgen als ik die verbreek?
Doodgaan is overigens gratis.
Twintig minuten later feliciteert ze mij:
ik ben geslaagd. Er komen vijf vruchtbare jaren aan.



Maart



Elke dag kijk ik drie keer in de vijver.
Er drijven punten en koppeltekens
in elk hun eigen duikershelm. Als ze ogen hadden
konden ze naar buiten kijken.
Tot die tijd vindt langzaam een geboorte plaats
in het vergiet dat de punten tegen
de vissen beschermt, de koppeltekens –
en straks de nakomers niet helpt
zich tegen de eerste legers te verweren.
Vanmorgen evolueerde een van de streepjes
tot een komma. Er staat iets te gebeuren.


poesía holandesa, Marzo
VROUWKJE TUINMAN (
1974, 's-Hertogenbosch, Holanda, Países Bajos)
Fuente: Lyrikline
Traducción: Antonio Cruz Romero
Imagen en duic.nl

Próximamente en este blog: Poemas inéditos de Luis Llorente



Luis Llorente nació en Segovia en 1984. Estudió Filología Hispánica en la Universidad de Salamanca.

Ha publicado los libros de poesía La rutina de la nieve (Huerga & Fierro, 2010); El vuelo y la mirada (Siltolá, 2015); Del fruto que arde (La Garúa, 2017); e Y no bebáis del agua del olvido (Polibea, 2021).

Ha sido incluido en algunas antologías, como Poetas de Castilla y León (Punto de Partida, UNAM, México, 2010); La deriva alucinada: poesía en Salamanca (Revista Abril, Luxemburgo, 2013); El Salón Barney (Playa de Ákaba, 2014); Nacer en otro tiempo: antología de la joven poesía española (Renacimiento, 2016); y en Pájaros vivos: poesía reunida contemporánea (Celya, 2021).

Ha participado en libros colectivos con un eje temático, como Tribu versus Trilce: homenaje a César Vallejo (Karima editora, 2017), en O sol é secreto (homenaje a Eugénio de Andrade, Fundación Póvoa de Atalaia, Portugal, 2019) y en Declaraciones poéticas (Ágora Siglo XXI, 2023).

Poemas suyos han aparecido, también, en revistas españolas como Suroeste, Estación Poesía, Quimera, Oculta Lit, Gure zurgaia, Aullido, La indiscreta, Estigia o Archiletras Científica; en la mexicana Migala o en la uruguaya eXtramuros.

Ha sido finalista del premio Adonais en 2016 y en 2017.

Reside en Segovia.






octubre 02, 2023

Jorge Isaías


5.    




Enamorado de tu vientre 
que insume marañas 
y temblores, 
lisuras que arden 
como una pradera en el verano. 
Si enamorado de tus ojos 
que tienen el mar revuelto 
cuando amas y el cielo 
enlutado del crepúsculo,
cuando pasa en ellos
un suspiro melancólico
digo, que si enamorado
como estoy de cada célula
tuya que tuviste o amor
de aquellas que se quedan
para amarme, yo no pudiera
durar como ese río
que recorre tu cuerpo
y maravilla, digo
si un ciego amor
como éste mío ―torpe y alto
terminara
el cielo entonces inundaría
de pus y sangre nuestros ojos,
dejarían de parir los animales
y el tenso crepúsculo
moriría para siempre.




poesía argentina
JORGE ISAÍAS
(1946, Los Quirquinchos, Santa Fe / 2023, Rosario, Santa Fe, Argentina)
Imagen en La canción del país