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Mostrando las entradas de diciembre, 2010

Néstor Groppa: Con todas sus albas encendidas

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La conexión eléctrica Llovía. Los obreros estaban con sus caparazones de plástico de vivos azules y amarillos subidos a un púlpito y en medio de la escalera de la lluvia. Manipulaban las viboritas eléctricas adormecidas en el interior de los cables; separaban los voltios reacios; apartaban las chispas y endilgaban la procesión de la luz hasta un fornido pacará frente a la demolición de la casa vieja de los Caballero. Jugaban con fuerza magnéticas, volúmenes, curvas y voltios en ese espinoso jardín de amperes con flores mortales decorando la noche que sostiene a la luz. Del cielo bajaba agua y neblina; fuerzas armadas de la provincia vigilaban esa poda eléctrica y empalme en las alturas entre los pájaros con todas sus albas encendidas. Ninguno advirtió que la máquina que sostenía el púlpito sería un caballo de Troya cargado con jardineros electricistas colgados del cielo por la cintura; pegados a los postes entre derrames de agua fulminante. Y de pronto el grito. Y le aumentaron aplauso...

Francisco Madariaga

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Lágrimas de un mono     Yo quiero cautivar tu desesperación, oh mono adiós.  Tiemblas tanto en tus islas negras, oh mono adiós.  En los embarcaderos el color encendido en tus ojos tiene tanta fe.  Oh mono, retén el equilibrio de tu asombro.  Yo ya tiemblo en tus islas, mono adiós. Tu odio virginal es idéntico a cuando se cruza mi alma con el mundo. Rieles borrados Uno de esos grandes trenes cargueros abrazados por las lonas, vomitando un celeste desequilibrio. Un tren que se sepulta cuando ama los terrosos países, corre por las orillas del invierno en verano. Esta jaula de gritos que arde y se entierra en las colinas con su propio valor de viajero cautivado por la vida, y sobre todo, arrasa como nosotros: arrollado en su espalda con sus gritos tristísimos.. FRANCISCO MADARIAGA  (Corrientes, 1927 / Buenos Aires, 2000, Argentina) De: "El asaltante veraniego", Ediciones del Mediodía

Para tener en cuenta

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Javier Galarza ha publicado contenido en el grupo "Regale poesía." Javier Galarza 26 de diciembre de 2010 21:44 Quiero recomendar el libro “El siglo” de Alain Badiou (Ediciones Manantial) porque se aboca a la tarea de pensar el siglo XX a través de los poetas. Comienza con Osip Mandelstam y el poema que da título al libro, pero utiliza también la “Oda Marítima” de Pessoa, junto a textos de André Bretón, Yves Bonneffoy , Mallarmé y la “Anábasis” de Paul Celan contrapuesta a la de Saint John Perse. Badiou logra la reflexión más lúcida propuesta acerca de “la poesía después de Awschitz”. El resultado confirma que ya no será posible pensar sin la poesía.

Rafael Felipe Oteriño: Nunca era lo mismo

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Visible, invisible      Miraba a través de las ventanas y nunca era lo mismo: el paso de los hombres y los ganados, las nubes por encima de las cabezas: todo era distinto cuando lo miraba por segunda vez. Lo que a la mañana era dardo o trigo o bola de billar, a la noche era fósforo y permanecía encendido como el mismo sol. La propia sombra era una figura desconocida, recortada en el suelo. También la lluvia era otra, ¿quién podía reconocerla por sus largos silbidos?, ¿qué la mantenía unida a la infancia?, ¿qué hizo que fuera consuelo y no abrigo? ¿Qué hay, fuera de foco, entre el presente y el pasado? La vida toma de la vida su insistencia. Todavía aturdida por la oscuridad, no cesa de sustituir lo visible por lo invisible, y de dar a lo invisible forma de pájaro, de pez, de lirio joven: de rostro. RAFAEL FELIPE OTERIÑO  (La Plata, 1945, Provincia de Buenos Aires, Argentina) De. "Todas las mañanas", Ediciones del copista, 2010 Enlaces: Reportaje "Evaristo Cultural" ...

Nora Perusin

Orankestrasse 10, Berlín, 11 de agosto de 1959 "...cuando te escribo esta carta, y la orquesta toca la cumparsita el tango se desplaza entre las mesas del restorant y te evoca más que la distancia. Tanto te anhelo que los días serán lentos                                     hasta que pueda dejar este paisaje  aún  desvastado por la guerra..." Berlín, 19 de agosto de 1959 "...el tiempo subsiste todo lo que tarda en llegar otro día apartado de ti, esperar el vuelo de regreso, contar los días y fumar. Todo parece extremadamente revuelto doblegado,                                    sin tus cartas             querida el color de tus ojos embellece la espera de la cita a solas en Montevideo.." NORA A. PERUSIN  (Buenos Aires, Argentina, 1955) De: "La distancia es esa fro...

Alfredo Veiravé: La nube que pasa sobre el río

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Birds in the night      A veces los empujan el ruido de las caracolas y los falsos rumores del mundo pasan sobre sus gentes aunque las amistades más particulares (como la de Rimbaud y Verlaine mi buen Cernuda)  sean ejemplares amargos                     perseguidores de las libertades que no son de este planeta  sino de esos cristales que se unen en los ojos de los perros violentos                     en la caída de los pájaros de la noche.  Yo prefiero el silencio de la luz sobre las colinas  el roce de la arena bajo el río el arte lógico de  escribir para nadie la sabiduría de la mortalidad: los detalles íntimos                     de la pura imaginación                                    ...

Edoardo Sanguineti

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si me separo de ti, me rompo todo:                                   pero lo mejor de mí (o lo peor)  se te queda adherido, pegajoso como una miel, una cola, un óleo denso:  vuelvo a mí, cuando vuelvo a ti: (y ahí encuentro mis pulgares y mis pulmones):  dentro de poco aterrizo en Madrid:             (al fondo del avión, selectos paisanos míos,  gente de negocios, que dicen números y más números,            mientras beben y fuman, excitados, riendo alborotadamente):            aún vivo por ti, si aún vivo: EDOARDO SANGUINETI  (1930 / 2010, Génova, Italia) De: "Un´altra voce", Antologia di poesia italiana contemporanea, Edición de Franco Buffoni Traducción de Juan Carlos Reche Enlaces: Vivo recuerdo de Edoardo Sanguineti, por Ida Vitale Imagen: estamosjartos.blogspot.com

Alberto Perrone

Pruebas Tal vez hayan vuelto sobre mí y no les presté suficiente atención. Ellas habrán irrumpido con sus ojos sus manos sus minúsculos delirios sus únicas palabras pero el tiempo entonces pudo ser su castigo y desencuentro ocasional. Y así quedaron inconclusas los dedos entrelazados en supuestos perfiles porque nunca estuve en portugal en una plaza libertade en portugal para retener matiz alguno de esas voces y dejar constancia de que ella aquí estuvieron. Tal vez hayan vuelto. Pero mi cuerpo sería distinto en sus recuerdos y conocimientos. Por mi parte sólo tengo ausencia de señales el pasado al quebrantar desperdigó sus tonos el pasado en fin son mis sucesivos domicilios. De este modo puedo asegurar que ninguna me siguió tan de cerca como para remitir una postal un par de medias made in argentine. Hasta aquí algunos grabados de la época la prosa de una baraja fuera de uso. En fin aquello es otra historia que se desdibuja mientras amanece sobre este día y nosotros dos entramos en él...

Ewa Lipska

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Durante las fiestas Durante las fiestas por fin se puede apagar el teléfono. Si nace Dios llamará la vecina. Veo Casablanca con el mismo apetito de digresión de siempre. Jugueteo con la soledad. Me acompaña la leche caliente con miel. Mi sexto dedo de la mano teclea las letras. No escribiré nada más. La continuación de la noche es intocable. EWA LIPSKA  (Cracovia, Polonia, 1945) Seleccionado de arbolescontroncopintadodeblanco.blogspot.com

Carlos Vitale

La puerta condenada De niño, en el barrio, se relataba la aventura de un vecino que había sobrevivido a un naufragio flotando durante una semana sobre una puerta. Desconozco quién era e incluso si la peripecia acaeció de verdad, pero no dejo de meditar en ese hombre, azul y agua, negro y agua, asido a una puerta por la que no es posible huir CARLOS VITALE  (Buenos Aires, Argentina, 1953) De: "Descortesía del suicida", Editorial Candaya, Barcelona, 2008

Stefan Ivanov / Ivan Landzhev: dos poetas búlgaros

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Primeras nieves Cerca de Nevski las hojas son del color de la cúpula y de mi cabello. El fuego al Soldado Desconocido sigue esperando un cigarro gigante. Los travestis de la plaza Makedonia otra vez me dijeron solecito . Volví a casa en taxi y aguardé en silencio al insomnio Stefan Ivanov (Sofía, Bulgaria, 1986) Autores citados Mi entrenador de ajedrez decía: “Juega tu propio juego”. A mi entrenador de boxeo le gustaba decir “Izquierda-izquierda-derecha-gancho, y el que sea cae por tierra”. Mi profesor de estudios medievales recordaba “Yo soy el que soy”. Y los tres tenían razón según el momento del día. Ivan Landzhev (Sofía, Bulgaria, 1986) Poemas seleccionados de arbolescontroncopintadodeblanco.blogspot.com Imágenes: public-republic.com

Luciano Erba

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La gran Jeanne La Gran Jeanne no hacía distinciones entre ingleses y franceses con tal que tuvieran las manos como le gustaban a ella viven en el puerto, su hermano trabajaba conmigo en 1943. Cuando me vio en Lausana donde yo discurría con traje estival dijo que podía salvarla y que su mundo estaba alli, en mis manos y en mis dientes que habían comido liebre en la alta montaña En el fondo había querido la Gran Jeanne convertirse en una señora de bien tenía ya un sombrero azul, ancho, y con tres vueltas de tul "Ser europea" Milán tiene crepúsculos de un rojo dorado. Un punto de vista como otra cualquiera eran los huertos de la periferia tras las casonas de la "Humanitaria". Entre setos de saúco y algunas portezuelas hechas de lata y de postigos descolgados, el olor de una fábrica de café se unía lejano al aroma de las fundiciones. Por aquella herrumbre que reinaba invisible por aquel sol que descendía más vasto en Piamonte en Francia quién sabe dónde me parece estar ...

Wislawa Szymborska: Hubo algo perdido y encontrado

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Amor a primera vista          Ambos están convencidos de que los ha unido un sentimiento repentino. Es hermosa esa seguridad, pero la inseguridad es más hermosa. Imaginan que como antes no se conocían no había sucedido nada entre ellos. Pero ¿qué decir de las calles, las escaleras, los pasillos en los que hace tiempo podrían haberse cruzado? Me gustaría preguntarles si no recuerdan -quizá un encuentro frente a frente alguna vez en una puerta giratoria, o algún "lo siento" o el sonido de "se ha equivocado" en el teléfono-, pero conozco su respuesta. No recuerdan. Se sorprenderían de saber que ya hace mucho tiempo que la casualidad juega con ellos, una casualidad no del todo preparada para convertirse en su destino, que los acercaba y alejaba, que se interponía en su camino y que conteniendo la risa se apartaba a un lado. Hubo signos, señales, pero qué hacer si no eran comprensibles. ¿No habrá revoloteado una hoja de un hombro a otro hace tres años o incluso el úl...