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marzo 28, 2021

Maxi Senkiw: La antorcha infinita


Atávico     




Contra el sueño triturador 
contra el mapa inflexible con su belleza atroz 
no inventas más que a tus atávicos fantasmas 
llegados desde hace tiempo a la comarca pobre 
habitantes del trigal salvaje 
nacidos del vapor del día 
del sorbo especial que entregan las noches fieras 
 
Son ellos 
los reconoces 
con las siluetas ágiles  
los grandes pozos de incienso y ceniza 
desde donde te convocan 
ingenuo 
los seres cristalizados 
lugareños de ti
antiguas armas que destruye el olvido que nunca germina





Maxi Senkiw
De: "La antorcha infinita", Rangún, 2021
Otro poema de MAXI SENKIW, aquí
"La antorcha infinita es una esperanza iluminada. La tentativa, el gesto posible, el arco que se tiende hacia la experiencia de la sustancia humana. La poesía es una sombra. Es decir, la proyección de algo oculto iluminado desde algún lugar. Escribimos entre sombras y a tientas, como palpando los asuntos y las cosas que se camuflan en esa proyección; una presencia que se escabulle, juega entre luces y murallas y demanda al aventurero pertrecharse de distintos artefactos para su itinerario. Una brújula, un péndulo, algún conjuro. Una antorcha. Tal vez ese conjunto de sombras ofrezca su tregua en alguna ocasión y habilite algo de la presencia que proyecta. La antorcha estará para iluminar y ahí ya no conjugará la escritura. Puede que el único lenguaje sea el silencio o una música que jamás escuché”. Maxi Senkiw

marzo 27, 2021

Daniel Maia-Pinto Rodrigues

Daniel Maia-Pinto Rodrigues


¿Cómo he de hacerte ver 
las medias distancias 
que nos separan de las cosas?  
 
Es nuestro bienestar en otro lugar 
que nos proporciona 
el escalofrío de estar aquí   
 


Ya los ocho hemos cenado juntos  
hemos bebido del mismo vino. 
Cuantas avispas del sol se posarán 
en los arbustos altos entre nosotros 
¿cuántos gestos verteremos 
en el depósito del desencuentro? 



Vidriera de Magritte    



Del lado exterior de las rosáceas
la rutila luz despliega
y en ese desdoblar aturde
a los animales de la agilidad.
Del recóndito lado interior
las arañas tejen.

Hablemos de las rosáceas
de su rojo vetusto
o de su difuso azul.
 Allí reside, supongo
el alma del cuadro. 
De uno de los lados
pende
en el lago de las aguas quietas
el movimiento.
Del otro las arañas tejen
sus telas en el moho. 



Como te hei-de fazer ver
as meias distâncias
que nos separam das coisas? 

É o nosso conforto num outro sitio
que nos proporciona
o arrepio de estarmos aqui. 



lá os oito jantámos juntos    
bebemos do mesmo vinho.       
Quantas vespas do sol poisark 
nos arbustos altos entre nós  
quantos gestos verteremos     
no depósito do desencontro?   



Vitral de Magritte


 

Do lado exterior das rosáceas
a rútila luz desenrola
e nesse desdobrar atordoa
os animais da agilidade.
Do recóndito lado interior
as aranhas tecem. 

Falemos das rosáceas
do seu vermelho vetusto
ou do seu difuso azul.
Al reside, presumo
a alma do quadro. 

De um dos lados
pende
no lago das águas quietas
o movimento.
Do outro as aranhas tecem
as suas telas no mofo. 





DANIEL MAIA-PINTO RODRIGUES (1960, Oporto, Portugal)
Fuente: ConVersos
Enlace: Yo, etc
Imagen: Olga Santos

marzo 23, 2021

Martín López-Vega: Recital en el manicomio


 A Maurizio Mattuzzia    


Uno de los internos del psiquiátrico 
está escribiendo la Divina Comedia:   
por la mañana lee unos versos 
que rumia durante todo el día 
hasta que por la noche 
escribe su propia versión. 
 
Los poemas de Luigina Palumbo 
dicen que solo sonríe si lo hace Renata  
y se alegra cuando llega 
el tiempo del panetone 
.   
Mientras leemos 
otro interno toca una trompeta de juguete 
sus poemas hablan
de Turquía y el telediario. 

Y los míos
-yo soy el más loco de todos-
de encontrar la felicidad
y perderla. 





Martín López-Vega
De: "Egipcíaco", Colección Visor de Poesía, 2021 
Otros poemas de MARTÍN LÓPEZ-VEGA, aquí
Enlaces:  Zenda Libros | Revista Penúltima
"Por defecto tenemos la necesidad de sentir que nuestra vida tiene un sentido, cuando esto es falso: no lo tiene, vivir no tiene ninguna finalidad, que sepamos. Eso, en realidad, nos da una libertad terrible: el sentido tenemos que crearlo. Para mí la poesía es mi herramienta para crear ese sentido, la búsqueda, digamos, de una felicidad responsable. Lo digo siempre desde hace veinte años, pero es que es lo más parecido que tengo a una poética: reconstruir ese libro de instrucciones de la vida que no nos dan cuando nacemos." En El Cultural

marzo 22, 2021

Siete mujeres: Poesía alemana actual

Por Gabriela Schuhmacher   


Siete mujeres. Poesía alemana actual es una antología bilingüe de poesía alemana contemporánea. Los poemas seleccionados y traducidos al castellano por Micaela van Muylem conforman — como ella misma lo aclara en la nota preliminar — “una pequeña muestra de los diferentes caminos que recorre en la actualidad la literatura alemana”. Sin embargo, trazada esta puerta de ingreso a su trabajo, advertimos que el lector queda invitado a ser parte de un hallazgo, a escuchar lo que subyace en el corpus o artificio creado...

Seguir leyendo en Solo Tempestad





Poetas alemanas

SIETE MUJERES  / Poesía alemana actuaL


marzo 20, 2021

Alice Notley


Poema     




St. Mark's Place entrevisto de noche en el verano caliente, 
solitario desde el principio de los tiempos hasta hoy. 
Tompkins Square Park sería verde medianoche pero caliente. 
Miro desde el mosquitero de mi departamento en 3° piso 
como si pudiera ver algo. 
O como si los ladrillos y el cemento en sí mismos 
bastaran para ser vistos y admirados. 
¿Y quién conocerá la desolación de St. Mark's Place
cuando se olvide el nombre de Alice Notley y
esta noche nunca haya sucedido?



Poem




St. Mark's Place caught at night in hot summer,
Lonely from the beginning of time until now.
Tompkins Square Park would be midnight green but only hot.
I look through the screens from my 3rd floor apartment
As if I could see something.
Or as if the bricks and concrete were enough themselves
To be seen and found beautiful.
And who will know the desolation of St. Mark's Place
With Alice Notley's name forgotten and
This night never having been?




ALICE NOTLEY
(1945, Bisbee, Arizona, Estados Unidos de Norteamérica)
Traducción: Laura Wittner
Enlaces: Jampster | Revista Kokoro
Imagen: Matt Valentine

marzo 16, 2021

Marzanna Bogumiła Kielar

Habitación alquilada      




un trozo de tejado con una antena torcida y una pared con una puerta 
entreabierta a un balcón vacío -
somos como ese reflejo metido en la habitación 
en la hoja de la ventana que se abre. 
La luz del pasillo atrae mariposas nocturnas, la imagen del cristal 
                                                se oscurece y el amor 
habla con una lengua de desbaratada sintaxis: 
la memoria refracta el pasado como un prisma - y nos engullen
sus alocados remolinos y el ruido del vestíbulo de la estación.
Apenas si intuimos que aparte del dolor
no habría nada cercano. Aparte de la mano que hará girar
el cierre de latón en el vano.



Llamada



a Norbert


quemabas ramas secas en la hoguera, hierbajos—
oía el crepitar del fuego en el auricular, tus silbidos cuando los perros
volvieron a la carga con las roperas, en el mismo sitio en que ayer

recogíamos ciruelas por entre la hierba crecida;
se hacia de noche —
el viento soplaba el aliento en su hocico de cachorro 

Pegajosas las ciruelas —nos las comimos para cenar;
estuve mirando un libro con jardines acuáticos, fotografías
de plantas de agua —quería recordar sus nombres hierba centella,

espadaña. espiga de agua—
cuando de repente dijiste: "me gustaría morir
antes que tú". 

En tu casa del pueblo. ayer, observé cómo te quedabas dormido
mientras leías —el sueño se deslizaba como una ola
y envolvía el remo de tu cuerpo. 

Te quité el libro de entre las manos, apagué la luz.
La costilla de la noche
brillaba en las ramas 





Marzanna Bogumiła Kielar

MARZANNA BOGUMILA KIELAR
(1963, Goldap, Polonia)
Fuente: "Poesía a contragolpe". Antología de la poesía polaca contemporánea. Aujtores nacidos entre 1960 y 1980) Prensas Universitarias de Zaragoza, 2012

"Poeta, filósofa, profesora, doctora en ciencias sociales, sus poemas han sido traducidos a 23 idiomas. Debutó con Sacra conversazione, ganadora de múltiples premios, seguido por Materia prima nominada al Premio Nike, Umbra y Monodia. Su último poemario Navigaciones vio la luz en 2018. En su poesía expone punto de vista femenino, lleno de ternura hacia el mundo, aceptación de la existencia, contemplación de su belleza que radica en el frágil equilibro entre la vida y la muerte. Es poesía reflexiva, sensual y tanática, parecida a una fotografía preciosista, bañada en una luz purificadora que irradia calma y trae alivio." En Ablucionistas
Imagen: Poland Focus

marzo 14, 2021

Pier Paolo Pasolini: Ya viniese del cálido mar de Fiumicino o del campo

Pier Paolo Pasolini en una foto en blanco y negro sobre un fondo difumado de gris

El llanto de la excavadora     




II  




Pobre como un gato del Coliseo 
vivía en un arrabal todo cal 
y polvareda, lejos de la ciudad 
 
y del campo, apretujado día tras día 
en un autobús agonizante: 
y cada ida, cada vuelta 
 
era un calvario de sudor y ansias. 
Largas caminatas en la calurosa calima, 
largos crepúsculos frente a los papeles 
 
revueltos sobre la mesa, entre calles de barro, 
tapias, chabolas encaladas 
sin ventanas, con cortinas a modo de puertas.. .

Pasaban el vendedor de aceitunas, el trapero,
de paso desde otra barriada
con la mercancía tan llena de polvo que parecía

robada, y un rostro cruel
de jóvenes envejecidos entre los vicios
de quien tiene una madre dura y hambrienta.

Renovado por el mundo nuevo,
libre —una llamarada, un hálito
que no sé nombrar— a la realidad

que humilde y sucia, confusa e inmensa,
bullía en la meridional periferia
le daba un aire de serena piedad.

Un alma en mí que no era solo mía,
un alma pequeña en aquel mundo ilimitado
crecía, nutrida por la alegría

de quien amaba aun sin ser correspondido.
Y todo se iluminaba por este amor
tal vez apenas de muchacho heroicamente

madurado así y todo por la experiencia
que nacía a los pies de la historia.
Me encontraba en el centro del mundo, en aquel mundo

de suburbios tristes, beduinos,
de amarillentas praderas acariciadas
por un viento sin paz siempre,

ya viniese del cálido mar de Fiumicino
o del campo, donde la ciudad
se perdía entre los tugurios; en aquel mundo

que tan solo podía dominar,
cuadrado espectro amarillento
en la amarillenta calima,

perforado por mil filas iguales
de ventanas con barrotes, el Penal
entre viejos campos y amodorrados caseríos.

Los papelajos y el polvo que ciego
el vientecillo arrastraba de acá para allá,
las pobres voces sin eco

de mujerzuelas venidas de los montes
Sabinos, del Adriático, y aquí
acampadas, ya con manadas

de muchachos duros y corruptibles
estridentes con camisetas harapientas,
con grises, desgastados pantalones cortos,

los soles africanos, las lluvias alborotadas
que convertían en torrentes de fango
las calles, los autobuses en las últimas paradas

hundidos en su rincón
junto a una última franja de hierba blanca
y algún ácido, ardiente vertedero...

Era el centro del mundo, como era
en el centro de la historia mi amor
por ello: y en esta

madurez que por estar naciendo
era todavía amor, todo estaba
a punto de volverse claro ¡era

ya claro! —Aquel arrabal desnudo al viento,
no romano, no meridional,
no obrero, era la vida

en su luz más actual:
vida, y luz de la vida, repleta
del caos no proletario todavía,

como la quiere el áspero diario
de la célula local, la última
ola de la revista: hueso

de la existencia cotidiana,
pura, por ser demasiado
cercana; absoluta, por ser

demasiado miserablemente humana.



Il pianto della scavatice




II



Povero como un gatto del Colosseo,
vivevo in una borgata tutta calce
e polverone, lontano dalla città

e dalla campagna, stretto ogni giorn
in un autobus rantolante:
e ogni andata, ogni ritorno

era un calvario di sudore e di ansie.
Lunghe camminate in una calda caligine,
lunghi crepuscoli davanti alle carte

ammucchiate sul tavolo, tra strade di fango,
muriccioli, casette bagnate di calce
e senza infissi, con tende per porte...

Passavano l’olivaio, lo straccivendolo,
venendo da qualche altra borgata,
con l’impolverata merce che pareva

frutto di furto, e una faccia crudele
di giovani invecchiati tra i vizi
di chi ha una madre dura e affamata.

Rinnovato dal mondo nuovo,
libero —una vampa, un fiato
che non so dire, alla realtà

che umile e sporca, confusa e immensa,
brulicava nella meridionale periferia,
dava un senso di serena pietà.

Un’anima in me, che non era solo mia,
una piccola anima in quel mondo sconfinato,
cresceva, nutrita dall’allegria

di chi amava, anche se non riamato.
E tutto si illuminava, a questo amore
forse ancora di ragazzo, eroicamente,

e però maturato dall’esperienza
che nasceva ai piedi della storia.
Ero al centro del mondo, in quel mondo

di borgate tristi, beduine,
di gialle praterie sfregate
da un vento sempre senza pace,

venisse dal caldo mare di Fiumicino,
o dall’agro, dove si perdeva
la città fra i tuguri; in quel mondo

che poteva soltanto dominare,
quadrato spettro giallognolo
nella giallognola foschia,

bucato da mille file uguali
di finestre sbarrate, il Penitenziario
tra vecchi campi e sopiti casali.

Le cartacce e la polvere che cieco
il venticello trascinava qua e là,
le povere voci senza eco

di donnette venute dai monti
Sabini, dall’Adriatico, e qua
accampate, ormai con torme

di deperiti e duri ragazzini
stridenti nelle canottiere a pezzi,
nei grigi, bruciati calzoncini,

i soli africani, le piogge agitate
che rendevano torrenti di fango
le strade, gli autobus ai capolinea

affondati nel loro angolo
tra un’ultima striscia d’erba bianca
e qualche acido, ardente immondezzaio...

era il centro del mondo, com’era
al centro della storia il mio amore
per esso: e in questa

maturità che per essere nascente
era ancora amore, tutto era
per divenire chiaro —era,

chiaro! Quel borgo nudo al vento,
non romano, non meridionale,
non operaio, era la vita

nella sua luce più attuale:
vita, e luce della vita, piena
del caos non ancora proletario,

come la vuole il rozzo giornale
della cellula, l’ultimo
sventolio del rotocalco: osso

dell’esistenza quotidiana,
pura, per essere fin troppo
prossima, assoluta per essere

fin troppo miseramente umana



Traducción: Martín López-Vega
Otros poemas de PIER PAOLO PASOLINI, aquí

marzo 12, 2021

Thaís Espaillat


Eres un pixel      




Perdón por decirte que me voy a dormir 
(porque la mayoría de las veces no lo hago) 
pero no porque no esté cansada 
 
no quiero seguir viendo tus palabras 
en un fondo blanco 
ni unos dibujitos 
con corazones en los ojos 
 
no quiero quedarme despierta 
para que lo último que vea 
sea tu cara cuadriculada, 
hecha un mangú de pixeles 

un reguero de colores sin sentido.
Igual que el cielo
que quieres que vea contigo.
Que ya ni siquiera puedo ver
por el edificio que me construyeron al lado.

Estoy harta
de oírte por bocinas,
por audífonos,
en mi cabeza cuando te leo

estoy harta
de que tu voz se corte
de que se vaya la señal
de depender de unas pantallas
de tres colores
de cuadros
de datos para que Facebook me venda mierda.

Quiero poder
oírte respirar

No quiero poder
explicárselo a nadie
Ni a mí misma
cuando te miro
y no te recuerdo.

Quiero encontrarte nuevo
cada vez que te vea,
y dibujar constelaciones
en los lunares
que te van apareciendo
para que los cuente.



Anuncio para el periódico




Róbenme el cuerpo,
por favor,
que ya no lo quiero.
No quiero este saco
de huesos,
de grasa,
de tendones,
cartílagos,
sangre,
            sangre,
                        sangre.

No quiero mirarme
llorando en el espejo.
¿Las nubes se miran
en los charcos cuando llueve?

Mis lágrimas no
son gotas de agua
Son sal y baba
y una cuchilla
coloreándome
los muslos.
Una grilla,
orden en el desorden,
un jalón para volver al mundo.



Yo soy tu Perestroika




Ahora que lo pienso
yo pude haber estado siendo
una espía rusa
todo este tiempo
una espía rusa
y no haberme dado cuenta
hasta ahora mismo que pienso en las camisas
que se han perdido de mi closet.
¿Será que alguien se venga de mí?

Recuerdo que un ruso
secuestró a mi papá hace unos años
¿Será que me hice espía rusa
no siendo ni rusa ni espía ni remolacha
para que devolvieran a mi padre a su cama?
Es posible,
porque todo termina siendo posible,
sólo hay que ver videos en internet
o escuchar cualquier emisora.

El mundo se acabará pronto
(lo puedo decir con confianza
porque ya me confesé:
soy espía y además soy rusa)
Se acabará pronto
y todos seremos mantequilla
manteca
bizcocho de ciruela
en una piedra que flotará
y flotará por los siglos de los siglos

¿Habrán devuelto a mi papá,
gente come papa come borscht,
gente bebe vodka bebe vodka
a su casa, todavía mi casa, todavía la casa de mi mamá?
Una piedra
marshmallows y mayonesa,
todos toditos,
sí, sí,
adiós.
Soy espía rusa y les juro que me di cuenta hoy.





THAÍS ESPAILLAT (1994 Santo Domingo, República Dominicana)

Montserrat Álvarez: Fracaso yo te canto



Fracaso, yo te canto
a ti, que eres de piedra, sol y agua
Fracaso que eres puro
Tú levantas tu voz en el desierto
y te sientas en mesas sin manteles
Gracias por desterrarme del país de los éxitos
donde otros viven ciegos por la luz
con sus victorias que no son más que humo
con su belleza que no es más que disfraz
Gracias por dejar mi rostro desnudo
fracaso maldecido, que aun maldecido salvas
Gracias por armarme con dientes en la sombra
fracaso generoso
que me has dado mi espada
Gracias por no dejarme ser alguien que no soy
por la alegría de no poder perder nada
ni poder tener miedo
Gracias por hacer solo mío mi pan
por levantar de adobe mi morada
Fracaso, voz del fondo de las cosas
a ti, marca de un dios más exigente,
fracaso, yo te canto
fracaso que no mientes



Montserrat Álvarez
MONTSERRAT ÁLVAREZ
(1969, Zaragoza, España. Reside en Asunción, Paraguay)
De: "Nómade", Ediciones Nebliplateada, 2019
Imagen: Descontexto
















Sandra Pasquini: Dentro hondo en la retina de mi padre...

Sandra Pasquini



Dentro hondo en la retina de mi padre  
soy todavía el deseo pulsante de un hijo varón 
la niña que acierta la pelota con cultivada destreza dentro del arco imaginario 
la que enfunda una pistola de plástico azul en la cintura 
la que esculpe indios y fortines con masa de colores 
y remonta barriletes de papel de seda hechos con cañas de tacuara  
con mensajes escritos para Dios anudados en la cola de trapos 
la que siembra a su lado semillas de luz en los almácigos  
con las manos entumecidas por la escarcha 
en el terreno del  fondo en la casa de calle Brown 
dentro hondo bien hondo en la retina de mi padre
donde las imágenes han comenzado a perder su forma lentamente
como un objeto que un momento antes ha sido arrojado al agua 
y se expande ajeno dentro de su cauce 
he comenzado a deshacerme a no ser
a transformarme en otra
en lo hondo muy  hondo de la retina de mi padre
soy su negación 
lo resignado del amor 
la pequeña bestia atada a los barrotes de su jaula
en lo hondo muy hondo de la retina de mi padre 
soy la que huye la que repele siempre la estocada
el garfio infeccioso de la culpa 
la que reverbera desde la infancia la que percute su nombre y lo subraya
soy en sus ojos la ira de mi madre el golpe su abandono
soy esas muchas otras de mi misma que rechaza
su madre pequeña soy ahora su fantasma 
la fiera embrutecida lavando sus llagas
llevando una vez más la cuchara hasta su boca 
la mano que asea que levanta que alimenta que acaricia
su cuerpo ahora raído por la enfermedad
desacostumbrado a las manos de otro cuerpo
soy su no varón la astilla del espejo roto en que se mira
el rostro del niño en que se encuentra
cuando ahora es a mi hijo a quien le doy en la boca el alimento
y de él es mi mano que asea que levanta que alimenta que acaricia
soy su madre varón la que remonta barriletes de papel de seda 
la que no enfunda una pistola de plástico azul en la cintura
la guardiana la sembradora la todavía niña en la memoria de los almácigos helados
en los fondos de la casa de calle Brown esos inviernos.



Otros poemas de SANDRA PASQUINI, aquí

marzo 06, 2021

Sandro Penna: Mujer en tranvía

SANDRO PENNA

Mujer en tranvía     




Quieres besar a tu nene, que no quiere: 
ama mirar la vida, desde afuera. 
Tú estás desilusionada pero sonríes: 
no es la angustia de los celos 
aunque ya se parece él al otro hombre 
que por "mirar la vida desde afuera" 
te ha dejado así... 


La lección de estética      




"¿Pero qué belleza hay en la poesía?" 
Escucha, cuando ves un gran amigo
lleno de mujeres alrededor, cuando estás
absorto por la orquesta y bajo el reflector
resplandecen los colores de una diva
que semidesnuda desciende a la platea,
donde te sobresaltas ¡y estás oculto
entre tanta gente!, cuando en una noche
oscura y serena en una plaza amigos
bailan sin mujeres al son de un
acordeón y tú no estás entre ellos; bueno,
¿no es eso bello para ti? Es bello también
para un viejo señor que se llama
crítico y encuentra muchas cosas bellas, ha ido
incluso muy lejos en encontrar en el mundo,
y quizá afuera, cosas bellas, siempre
más bellas; y sin embargo dice con amor: "qué
bella es esta poesía" ¿Y tú
me miras y no me das ni siquiera un beso?



La rima fácil, la vida difícil




Mi vida se empaña, y después que llueve
voy por el túnel húmedo donde no llueve.
Entre gente común que sus pies mueve
hacia cosas comunes también me muevo
en un mundo de objetos que no es nuevo.
Más común que los otros, no sé qué mueve
ni a dónde mi paso tardo y no deseo
verme aquí a mí mismo después que llueve.
Apuntar sabe en un roce a mi deseo
una mirada rápida que aunque se aleja
lo despierta en el acto - y ahí lo deja.
En vano la busco en un mundo interno,
antiguo universo que fue fraterno.
Cuando ya no pensaba en esas cosas
retumbó bajo el túnel una dichosa
voz que se impuso a toda otra cosa.
Era un saludo póstumo y lejano
póstumo en mi corazón, no lejano
en el túnel de un breve trayecto humano.



Donna in tram




Vuoi baciare il tuo bimbo che non vuole:
ama guardare la vita, di fuori.
Tu sei delusa allora, ma sorridi:
non è l'angoscia della gelosia
anche se già somiglia egli all'altr'uomo
che per "guardare la vita, di fuori"
ti ha lasciata così...




La lezione di estetica




"Ma che bellezza c'è nella poesia?"
Ascolta, quando vedi un forte amico
pieno di donne intorno, quando preso
sei dall'orchestra, e sotto il reflettore
risplendono i colori di una diva
che seminuda scende giù in platea,
dove tu trasalisci, e sei nascosto
di tanta gente!, quando in una notte
buia e serena in una piazza amici
ballano senza donne al suono d'una
fisarmonica e tu non sei di loro; ebbene questo
non è bello per te? È anche bello
per un vecchio signore che si chiama
critico e trova molte cose belle, è andato
anzi più avanti nel trovare al mondo
e forse fuori, belle cose sempre
più belle; eppure dice con amore:"quanto
è bella questa poesia" E tu
mi guardi e non mi dài neppure un bacio?



La rima facile, la vita difficile




La mia vita si appanna, e poi che piove
scelgo il passaggio sotto il tunnel dove
tutto è molliccio, ma però non piove.
Qui tra la gente solita, che muove
il passo verso le solite cose
anch'io mi muovo tra cose non nuove.
Più comune degli altri, non so dove
muove il mio passo stanco, che non vuole
tale apparire a se stesso ed altrove.
Quando a un tratto uno sguardo che sa dove
del mio corpo dirigersi e non vuole
nú sveglia in un baleno - ed è già altrove.
Invano io lo ricerco entro un antico
universo che mi era un giorno amico.
Quando più non pensavo a questa cosa
rintronò sotto il tunnel una gioiosa
voce che sovrastava ogni altra cosa.
Era un saluto postumo e lontano
postumo nel mio cuore, non lontano
nel tunnel più di un breve tratto umano.





SANDRO PENNA (1906, Perugia / 1977, Roma, Italia)
Fuente: "El segundo Novecento. Poesía italiana contemporánea", Ediciones en Danza, 2020
Traducción: Jorge Aulicino
Imagen: la Repubblica

marzo 04, 2021

Warsan Shire

Warsan Shire

Casa     




Nadie se va de casa salvo 
que la casa sea la boca de un tiburón 
solo corres hacia la frontera 
cuando ves a toda la ciudad corriendo también. 

Tus vecinos corriendo más rápido que tú 
aliento ensangrentado en sus gargantas 
el niño con el que fuiste a la escuela 
que te besó aturdido detrás de la vieja fábrica de hojalata 
lleva una pistola más grande que su cuerpo. 
Solo te vas de casa 
cuando la casa no te deja quedarte. 

Nadie se va de casa salvo que la casa te persiga
fuego bajo los pies
sangre caliente en tu vientre
es algo que nunca pensaste que harías
hasta que el filo quemó amenazas en
tu cuello
e incluso entonces llevaste el himno
entre dientes
solo rompiste el pasaporte en el baño de un aeropuerto
sollozando mientras cada bocado de papel
dejaba claro que no ibas a regresar.

Tienes que entender
que nadie mete a sus hijos en un barco
salvo que el agua sea más segura que la tierra
Nadie se quema las manos
bajo trenes
entre vagones
nadie pasa días y noches en el estómago de un camión
alimentándose de periódicos
salvo que las millas recorridas
signifiquen algo más que viaje.

Nadie se arrastra debajo de vallas
nadie quiere que le peguen
que sientan lástima de él
Nadie elige campos de refugiados
o registros sin ropa donde te dejan
el cuerpo dolorido
o la prisión,
porque la prisión es más segura
que una ciudad en llamas
y un guardia de la prisión
en la noche
es mejor que un camión lleno
de hombres que se parecen a tu padre
nadie podría soportarlo
nadie podría aguantarlo
ninguna piel sería lo bastante dura.

Los:
volveos a casa, negros
refugiados
sucios inmigrantes
solicitantes de asilo
exprimiendo nuestro país
negratas con sus manos fuera
huelen raro
salvaje
destrozaron su país y ahora quieren
destrozar el nuestro,
cómo es que las palabras
las miradas sucias
caen rodando de vuestras espaldas.

Quizá porque el golpe es más blando
que un miembro arrancado.
O las palabras son más tiernas
que catorce hombres entre
tus piernas.
O los insultos son más fáciles
de tragar
que escombros
que huesos
que tu cuerpo infantil
en pedazos.

Quiero ir a casa,
pero la casa es la boca de un tiburón
la casa es el cañón de la pistola
y nadie se iría de casa
salvo que la casa te persiga hasta la costa
salvo que la casa te diga:
que muevas más deprisa las piernas
deja la ropa atrás
arrástrate por el desierto
vadea los océanos
ahógate
sálvate
sé hambre
mendiga
olvida el orgullo
tu supervivencia es más importante.

Nadie se va de casa hasta que la casa es una voz sudorosa en el oído
que dice:
vete,
huye de mí ahora
no sé en qué me he convertido
pero sé que cualquier lugar
es más seguro que aquí.



Home




no one leaves home unless
home is the mouth of a shark
you only run for the border
when you see the whole city running as well

your neighbors running faster than you
breath bloody in their throats
the boy you went to school with
who kissed you dizzy behind the old tin factory
is holding a gun bigger than his body
you only leave home
when home won’t let you stay.

no one leaves home unless home chases you
fire under feet
hot blood in your belly
it’s not something you ever thought of doing
until the blade burnt threats into
your neck
and even then you carried the anthem under
your breath
only tearing up your passport in an airport toilets
sobbing as each mouthful of paper
made it clear that you wouldn’t be going back.

you have to understand,
that no one puts their children in a boat
unless the water is safer than the land
no one burns their palms
under trains
beneath carriages
no one spends days and nights in the stomach of a truck
feeding on newspaper unless the miles travelled
means something more than journey.
no one crawls under fences
no one wants to be beaten
pitied

no one chooses refugee camps
or strip searches where your
body is left aching
or prison,
because prison is safer
than a city of fire
and one prison guard
in the night
is better than a truckload
of men who look like your father
no one could take it
no one could stomach it
no one skin would be tough enough

the
go home blacks
refugees
dirty immigrants
asylum seekers
sucking our country dry
niggers with their hands out
they smell strange
savage
messed up their country and now they want
to mess ours up
how do the words
the dirty looks
roll off your backs
maybe because the blow is softer
than a limb torn off

or the words are more tender
than fourteen men between
your legs
or the insults are easier
to swallow
than rubble
than bone
than your child body
in pieces.

i want to go home,
but home is the mouth of a shark
home is the barrel of the gun
and no one would leave home
unless home chased you to the shore
unless home told you
to quicken your legs
leave your clothes behind
crawl through the desert
wade through the oceans
drown
save
be hunger
beg
forget pride
your survival is more important

no one leaves home until home is a sweaty voice in your ear
saying leave,
run away from me now
i dont know what i’ve become
but i know that anywhere
is safer than here.





WARSAN SHIRE ( 1988) Nació en Kenia, de padres somaliés. Radica en Gran Bretaña.
Traducción: Berna Wang
Enlaces:La tribu | Afrofeminas


marzo 03, 2021

Stevie Smith



Es una poeta rara y diferente. Casi todos han enfatizado lo de 'rara'. Parece no haber más remedio. Seamus Heaney,  Philip Larkin, Amy Clampitt "la desolación de lo habitual", D.J. Enright "algo griega", y muchos otros han convergido alrededor de esta poeta. Se dice de ella que es una mezcla de Emily Dickinson, Dorothy Parker, Ogden Nash y... los hermanos Grimm. Alguien dijo que era la versión femenina de William Blake. Cada lector encontrará sus afinidades y rechazos en estos nombres. En 1977 Hugh Whitemore escribió una obra de teatro llamada "Stevie", alrededor de su personaje. Y en el '78 Robert Enders dirigió la película, con Glenda Jackson en el papel de esta escritora.  Nació en Hull en 1902 y murió en marzo de 1971, de un tumor cerebral.  Su discutida obra, su discutida posición poética, permanecerán en el terreno de la discusión.  Sus poemas, en cambio, permanecerán o no, pero en otro territorio. (...)
Digamos que es un poema un tanto becketiano, o bien beckético, o hasta un poco beckélido. Consiste en cierta forma de distancia y de aparente frialdad. La frialdad del escalofrío, en todo caso.
Son esos poemas que uno dice: ¿debió haber escrito esto?  Y ya tiene, con tan poco, una de esas preguntas con las que no se sabe qué hacer. Muchos versos de Stevie Smith viajan por esta línea funámbula,  que ella ha creado. Con sus vías principales y sus múltiples ramales secundarios.
Cada uno debe conjeturar adónde se dirigen esas líneas 'de transporte', que Deleuze hubiese con gusto llamado 'de fuga', y a la vez decidir si se sube o no.

 Robert Rivas en Inútiles misterios



Tener que irse




Ella se levantó y se fue
¿Debería no haberlo hecho? ¿No hecho qué?
Se levantó y se ha ido.

Sí, pienso que debería haber
Porque se estaba poniendo más oscuro.
Todavía quedaba algo
De día cuando se fue, bueno,
Lo suficiente como para ver el camino.
Y era la última vez que ella hubiese podido...
¿Podido?... levantarse e irse.
Era la última vez la ultísima vez para
Después ella ya no podría
Haberse levantado e irse nunca más.



She got up and went away




She got up and went away
Should she not have? Not have what?
Got up and gone away.
Yes, I think she should have
Because it was getting darker.
Getting what? Darker. Well,
There was still some
Day left when she went away, well,
Enough to see the way.
And it was the last time she would have been able. . .
Able? . . . to get up and go away.
It was the last time the very last time for
After that she could not
Have got up and gone away any more.


STEVIE SMITH (Florence Margaret Smith, 1902, Kingston Upon Hull / 1971, Londres, Inglaterra)
Traducción: Robert Rivas
Enlaces: Buenos Aires Poetry | Círculo de poesía | Otra iglesia es imposible
Imagen: Google Sites

marzo 02, 2021

Diego Etcheverría



Lechuza cascoteada     




Un chistido 
y un ave clara 
surcan la noche 
 
hecha piedra 
mi abuela 
afina puntería 
y rompe 
el mal augurio 
lanzándose 
en una puteada. 
 


Siesta      

 


El verano dibujandose en la piel 
y las moscas en el dulzor 
de las uvas estrelladas 
contra la vereda de ladrillos 
 
las incesantes chicharras 
y el altoparlante 
de un camión de sandías 
quemándose bajo el sol 
 
rodeado de chicos 
a la sombra de la morera 
mi abuelo deshilvana historias 
de Etiopía, Salerno y Mussolini 

los animales del África 
y las mujeres con el torso desnudo 

su añorada Italia  
y los  años que perdió en la guerra 

en el polvo de la calle
la ondulada huella de un reptil
y un crisol de mariposas nadando
en el río de vapor
que brota de la tierra.



Instantáneas     




El rastro de baba de los caracoles en la hiedra
el clavel del aire en una rama del mandarino
los falsos ojos en las alas de una mariposa
el jazmín paraguayo en su maceta blanca.



DIEGO ETCHEVERRÍA (1980, La Matanza, Buenos Aires, Argentina)
De: "La huella en el muro", El Elefante Negro, 2022
Imagen: Dave Percival

Hernán Sagristá


Desmenbranza (anotación en los bordes)     



El tiempo de las rocas no es el mío. Aun cuando apile mis restos una y otra vez, mil tosquedades cobran forma, vida, despiertan el asombro de quienes, de una pieza, nunca sufrieron contradicciones. Luego, una y otra vez vuelvo al punto cero, al principio de viento, olvido reluciente, magma que en potencia ha sido todo y nada. En el fragmento puja un tejido sanguíneo que emula escoriales de formas abigarradas. Atesoro la impureza de una combustión imperceptible. Hago de eso una liturgia que subo a mi nube a la espera de un guiño. Ficción de una roca hecha de mezcla de rocas enfriándose en la tolva. Eso soy. Tiempo al rescoldo apenas iluminado, un cuarto interior que todavía intercambia baratijas con la infancia.



Servicio meteorológico 



Ante la inminencia de un aguacero, en algunas culturas, la roca de imitación se entra a la casa como se entra la ropa colgada, los juguetes del hijo, las sillas plegables. 



Estilización

a.

La figura de un venado estilizada hasta volverse irreconocible. En un lugar de América del Norte, una mano primitiva renueva la roca con tintes herrumbrados al fuego. Se aleja para dar aparición a la mirada.  Vivencia machacada hasta el extrañamiento, lo sobrenatural, lo íntimo. Material y soporte son uno. Entonces, la pregunta caída en el silencio por la estilización de la roca. Una gestión de incidente buscará una salida descansada en modelos y patrones, la tentación de cerrar el evento apelando a la escultura, más precisamente, la escultura clásica. Pero en ese caso, estaríamos frente a la roca como medio y no como fin.





Hernán Sagristá
HERNÁN SAGRISTÁ
(1974, Buenos Aires, Argentina)
De: "Falso inanimado", Barnacle, 2021