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Mostrando las entradas de enero, 2026

Luis Correa-Díaz | Una Atlántida que nadie buscará

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  ATLÁNTIDA      vivimos de espaldas a la mar, como si  hubiésemos salido de ella de una vez  y para siempre, pero nos amontonamos  a la orilla y nos dedicamos al mal arte  de ignorarla en tanto nos construimos   casas y torres, nos bañamos al sol y  hacemos deportes acuáticos, creemos  conocer las profundidades, dominamos las olas surfeando con gracia delfinesca, descargamos ese nuestro estilo de vida en su vientre como un vómito de bebé enfermo crónico, le ofrecemos botellas plásticas y otras alhajas miserables, olvidamos que ella lo sabe todo todo sobre nosotros y que algún día el mundo entero será una Atlántida que nadie buscará —no estaremos en ninguna lista de exoplanets EXOPLANETS AGAIN bien, qué mejor para nuestro futuro esplendor, ya van 59 + posibles exoplanets identificados a la fecha esta vez por el Proyecto Carmen en un observatorio español, Almería, reúnen varias condiciones de habitabilidad, al menos 10 de ellos ...

Marcelo Díaz | Con todo el resplandor de las sombras

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 Viajado    “Una barca es y no es  cuando se hunde  ambas desaparecen”  Issa Kobayashi    De repente pienso en la representación   de una pluma, no sé   la memoria casi mnemotécnica repiqueteando  en los versos de Emily Dickinson,  tampoco me aprendí los vocablos de los pájaros  y sin embargo me acuerdo de esa vez  en casa. ¿Qué sería un viaje  sino tan sólo otra representación? Ya no la pluma  si no quizá un trineo y la polvareda de la nieve  desvaneciéndose en el paisaje mental  con un efecto para nada lírico.  ¿Dónde guardaste tu voz?  Sos joven, no sos feliz, ahora vas a contar:  Uno, dos y tres hasta desaparecer  como un zorrito dorado en la visión de un arquero  maravillado por tus ojos  y el mapa de tus huellas que conduce a tu hogar  para más adelante encender una fogata y dormirnos  uno al lado de otro.  ¿No era eso el amor?  Aque...

Ernesto Carrión

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Papeles de cuaresma     Albania me encantaba porque no tenía nada que ver conmigo.  Me ocurría lo mismo con Budapest y Bielorrusia. Aunque a mi hijo     le gustaba ponerlos en la discusión sobre la mesa, a la hora de jugar a la dominación del mundo. La pregunta sobre cómo se domina algo tan quemado por dentro sigue retumbando en mi cabeza.  Mi abuela debe ser la única persona que se fascina con las iglesias incluso cerradas, porque empieza a merodearlas con ansiedad  escondiéndose del sol, con los ojos inquietos. Cuando se llega a los ochenta Jesús es un cachete enrojecido pegado a ti, dando silbiditos y picachos de repente.  Pero para alguien como yo, que avanza a los cincuenta años y por lo tanto carece de zona de confort, la religión es un trabajo que pesa un quintal  o es esa mímica cruda de los domingos que congela la inmortalidad con pensamientos casi siempre masoquistas.  Bibidi Babidi Bú era lo que canturreaba La Hada m...

William Osuna | Tiempos difíciles estos

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  UN NOMBRE     De aquello no quedó nada  un espacio vacío/humo/adioses/  por las estrechas caderas de la vida  multitudes que el miedo venció  el hombre recostado a un imperio  de fracaso fatiga y dolor  ciudades convertidas en inmensos garajes de chatarras aves extraviadas vueltas cenizas ojos en el aire la Tierra pendiendo en la sala de mi casa como una esfera de bambú ni siquiera un nombre de mujer. AQUEL CHOFER de la línea de autobuses vía Barcelona-Caracas que hablaba en llanero y reía y gesticulaba como el profesor Manuel Bermúdez y que cambiaba las emisoras de radio a la velocidad de la noche cuando todos entraban en el sueño y él sólo era un trueno vivo sobre la lluvia del estado Miranda Aquel escándalo viviente vuelto loco por la reseña de los aviones que participaron en la 2ª Guerra Mundial aparecida en barajitas (sobre verde y chicle negro) y que no se llamó Monje Jack Palangana Mocho Ledezma o Héctor Gil Linares sino Elí Gi...

Carlos Alberto Débole

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Invocación     La terca soledad sostiene el cielo  donde la luna es un temblor en vilo.  Inútilmente el ojo busca ahondarse.  La noche es su recinto y su muralla.  Nada y todo es lo lejos. Acosado  otra penumbra soy en la penumbra.  Defiéndeme, Señor, de mí mismo, quizás, Señor, defiéndeme. Aquí, en la pampa, mi pavor inquiere: ¿Ese animal, por qué, ese caballo que todo el universo carga encima está en lo suyo y nada lo conturba? ¿Por qué, Señor, la inmensidad me oprime hasta volverme cero, o menos, nada? El ojo en el espejo No quiere verme viejo el ojo compasivo del espejo. Y me mira de tal suerte, que le miro, y me veo la muerte. Pero el amor me espera, y de amor me revisto hasta que muera. La muerte será la despedida, lo se, a tanto amor, a tanta vida. Mientras me ampare el ojo del espejo, y no repare en lo que mi ojo mira, gozaré con ese ojo mi mentira. CARLOS ALBERTO DÉBOLE (1915 / 1990, Ciudad de Buenos Aires, Argentina) Fuente:  ...