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De: "Clase 75", Barnacle, 2025
Otros poemas de ALBERTO CISNERO, aquí
En el tramo presente de su prolífica obra Cisnero se aboca al recuerdo. Un
trazo grueso une, en los planos de su memoria, una de las etapas más dolorosas
del país —la Argentina— y la parte escarpada y trabajosa, no pocas veces
sufriente, de la edad humana. “Clase 75” significa “estoy casi en los cincuenta
y soy este producto de ellos”. Cada alusión se superpone a las otras, y ninguna
es redundante. El íntimo plano, junto con el político, el social, el
metafísico, se incrementan en un roce continuo en esta lengua áspera, precisa,
material y sin embargo flexible hasta casi vaporizarse. Cisnero detiene el
vértigo increíble de la cuarta parte final del siglo anterior y el comienzo del
milenio, cuando la historia enterró de apuro cuerpos e ideas y estalló en una
aceleración con olor a fuego. Así, desde las primeras líneas de este poemario,
la literatura —lo que decir se puede— aparece en un concreto paisaje (“el
viento mecería achiras / sobre la margen del asfalto, / restos de caucho,
tizne”). La épica es aludida como un discurso derrotado: “¿mantuvimos las
apariencias / tras los elementos figurativos / del lenguaje para con la derrota
/ librarnos de la derrota?”.Tiene apariencia de almanaque, de borrador, aunque
con estrofas rectangulares la misma se recupera, y es ella la de una noticia
hilvanada en la locura del hogar y los piquetes: locura de sobrevivir a ese
margen que devora la historia desde implacables pantallas y hechos dinámicos,
brillantes, sonoros y confusos. Un hito será este libro como eje de un tiempo
socialmente marginal y políticamente medular.
Jorge Aulicino

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