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Mostrando las entradas de noviembre, 2014

Mauro Morgan: Devora desde el hambre

Bulimia Ahora  que sube cada páramo de  calorías a la garganta  Que estoy hinchado que verme la panza  es producto de un embarazo no deseado. Pero no te aborto antojo  por que ¿qué es la gula,  que es el detenimiento de contar cada endecasílabo  que guardan  las tablas nutricionales? (Lo que supe es por qué cada espejo es cacería  y todo movimiento puede ser el enemigo el brazo cayendo para remarcar las estrías esto de devolverle al otro su propia imagen.) Helado ¿Desde dónde hace daño el deseo? ¿Antes de ser creado el chocolate el deseo le hizo eco para resonarse en las paredes que lo forman? ¿Desde dónde hace daño el corazón cuando no fue todavía amado para que se congele o hiele para ser de piedra? ¿Desde cuándo te repetís las formas? Rosario Devora desde el hambre la tenacidad con que  insiste al grito;  al llamado.  (Todo sexo es desordenando la cruz.) Gime llorando para no pedir. Del pedido no sabe más  que el rescat...

Hugo Tabachnik, un poeta ocasional. Mi propia santidad me conmueve

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Esta página electrónica, blanca, brillante, contrasta con las hojas amarillentas y ajadas que atesoré durante muchos años. Se justifica: en el borde inferior se puede leer PRIMERA PLANA y sobre el margen derecho, 23 (o 28) de mayo de 1968. El azar - no compraba la revista todas las semanas-  me reunió con este poema de Hugo Tabachnik. Ver h ttp://es.wikipedia.org/wiki/Primera_Plana .  "Es acaso el mayor poeta desconocido que haya producido la Argentina en la última década: jamás editó un libro, y toda su contribución a la historia de la literatura es, hasta el presente, un poema publicado en el único número de El Ángel del Altillo , una sorpresiva revista que inquietó el verano de 1966, en Buenos Aires." Luego, Hugo Tabachnik comenta: "Trabajé en una relojería de mi tío, en una fábrica de juguetes, vendiendo diarios en una esquina, (...) con José Peroni pusimos cinco quioscos para vender Coca-Cola en Monte Hermoso con resultados lamentables, pero con mucho mar (...) Viví...

Marcelo Leites

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Soy (Inédito) Soy mi cara en el espejo mi cara detrás del espejo soy lo que no se ve a simple vista soy tus ojos en los que me miro soy la palabra de un dios agonizante soy un animal que apenas aprendió a caminar soy otro lugar al que todavía no llego soy el grito callado de la muerte, el que muerde las lentas letanías del letargo, el agua deslizándose por las grietas de la tierra trémula. Soy la sombra silenciosa de una calle oscura, el que se encuentra después de un largo viaje. Soy el que duda más allá de los límites del cuerpo. Soy mis manos y mis piernas. Soy el que se afirma donde no estoy. Soy el que mira el horizonte que se corre cada vez más lejos. Soy cerca y soy lejos Soy el otro que fui una vez y el que seré si soy Soy todo lo que no puedo dejar de ser Soy el margen de mí mismo soy soy soy afuera y soy adentro. Ruido de fondo Frigia baila con Espartaco. Gradualmente se quita la malla y queda desnuda. Gira, corre, camina, torsiona su cuerpo alrededor de Espartaco. Lo envuelv...

Pablo Anadón

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Las tres de la mañana A esta hora —las tres de la mañana—  la vida pareciera suspendida,  ausente, silenciosa, entre paréntesis,  ovillada en sí misma, adormecida,  como la gata en el sillón del living.  No hay trámites que hacer, no hay constricciones  de la existencia en sociedad, llamadas  telefónicas, médicos, visitas,  compras, y sobre todo, decisiones  que tomar: ya mañana se verá.  En estas horas, solo bajo el círculo  que la lámpara crea alrededor  de mí, yo soy feliz, a mi manera:  me basta un libro, un poco de tabaco,  un poco de ginebra, una libreta  y esta plateada lapicera, que ella  me regaló, cuando era de verdad  feliz, de otra manera, a la manera  solitaria también, cuando se ama.  ¿Volveré a ser feliz de esa manera?  Quién lo puede saber, que es el amor  igual que la llegada de un poema:  un día, casi sin querer, estamos  escribiendo palabras que nos dejan...

Manuel Sánchez

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Las partes más vestidas de la casa   No es un lugar seguro el del sofá con vistas a la infancia. Un martes, como otros, podemos recibir una llamada desde un tiempo perdido en las edades, y no quiere decir que estemos lejos por mucho que el aspecto de la piel muestre historias de vida inevitable o ya no existan  piezas de repuesto para juguetes rotos. Hoy aprenden los años  a peinarse  en  mi casa. Y el resplandor del sol es una forma de mirar por la ventana, sin que nadie conteste a nuestro lado. Tibiamente al contacto con estrellas que temen la memoria, veo sillas vacías que se acomodan solas en un desorden de ausencias primitivas. Y si suena la música es porque se derriten los mensajes lejanos que duermen como hielos en la boca. Supongo que hablaremos Enero es esa historia de la nieve cayendo sobre un cristal de tren.                                   ...

Mauro Viñuela: Moras pintadas en el asfalto

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Moras moras pintadas en asfalto una rama de paraíso australiano eleva alcantarillas las gotas enumeradas y tu esplendor  retomado antes de la esquina estamos ungidos de Castrol y marchamos hacia el pórtico Mercedes Benz puro el gorrión picotea de tu panecillo Bake Corporatión transgénica la mañana nos estudian hasta los brontosaurios en vidriera y estamos salvos averiguando el origen de nuestro mito entre las hojas que corren con el agua Te pareces a Sony conservando el murmullo de tus días retienes el Hamlet de los olores diríase  existes Pavesa Ilumina instantes orbitando en llamas el cuerpo de los siglos todo desaparece Otros poemas de MAURO VIÑUELA ,  aquí

Opium: la Argentina beatnik

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https://www.youtube.com/watch?v=BoGuty7Q7UQ http://elpoetaocasional.blogspot.com.ar/2010/06/ruy-rodriguez-un-poeta-ocasional.html

Manoel de Barros

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Autorretrato hablado Vengo de un Cuiabá garimpo y de callecitas tortuosas. Mi padre tuvo un puesto de bananas en el Beco da            Marinha, donde nací. Me crié en el Pantanal de Corumbá, entre animales del            suelo, personas humildes, aves, árboles y ríos. Aprecio vivir en lugares decadentes por puro gusto            de estar entre piedras y lagartos. Hacer apreciar lo despreciado es algo que me place. Ya publiqué 10 libros de poesía; al publicarlos me            siento como deshonrado y huyo al Pantanal            donde soy bendecido a garzas. Me busqué la vida entera y no me encontré — por eso            fui salvado. Descubrí que todos los caminos llevan a la ignorancia.            No fui a parar a la alcantarilla porque heredé           ...

Diana Laurencich

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Día de la madre Hubo un día en que el padre le golpeó a la madre entre la heladera y el horno el pollo y el fuego el hombro y el corazón hubo un día mucho después en que el hijo del padre empujó a la madre contra la heladera cerca del horno le golpeó en el hombro y el corazón mientras el pollo se asaba al fuego. Al este de la cordura La belleza se encuentra en cualquier parte en un pino coronado por un pajarraco amarillo en la voz desesperada de los que no pueden cantar en un penal atajado con halopidol en las venas en la hormiga que levanta diez veces su peso en la tarde de invierno ajena a patrullas y  ratis ajena a los gritos que ya no escucha la tía Darinka con su eterno rodete de trenzas ni el viejo que no estira la pata en la clínica privada al lado de Juan de noventa y seis años todo mi malestar doctora-dice- todo mi mal yo sé lo saco por el ano traiganme por favor el alcohol que tengo a la derecha en mi cómoda me froto el vientre doctora y me siento al sol a esperar nada má...

Marcelo Cohen

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Ademanes durante los adioses Esta imprecisa ciudad donde las gaviotas conviven con las cotorritas no es el escenario menos apto. Confiémonos pues a la luz de invierno recamada de hollín y obligaciones; admiremos si hay sol las lentejuelas del frío -tanta película para ver, exposiciones fascinantes, volutas modernistas en la piedra, consoladoras cenas- y tengamos presente incluso que del otro lado es verano, con caballos de vapor sobre el río irisado y explosivos chubascos en la madrugada. Porque confirmar la oposición nos duele menos que atender a la mampara donde cada botón de la espontaneidad proyecta una figura compuesta, que fue creada en su momento entre dos, o más, y ya pasó. Revolotean en esa superficie tantos juegos de baraja junto al mar como ciertos sabores, u olor de hospitales, o incursiones jubilosas en la librería. Con tanta reminiscencia no se puede; sobre todo, no se puede con lo mucho que fue dicho y no bastó. Ahora es de la pausa; un estanque seco entre atisbos de llu...

Leyendo "Las nieves del Kilimanjaro" de Hemingway

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j unto a los latidos del reloj recuerdo la imagen en partes de un ciego a espaldas del mar brilloso. Y no consigo aproximar los bordes.  “El talento consiste en cómo vive uno la vida” Y la otra de Hemingway que subrayo para describirme: “Cuando despertó, anochecía” © PEDRO DONANGELO                                                                            

Shane Koyczan

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Me han dicho que la gente en el ejército hace más cosas a las 7:00 am que las que yo hago en todo un día. Pero si me despierto a las 6:59 am y me giro hacia tí para trazar el contorno de tus labios con los míos habré hecho bastante sin haber matado a nadie en el proceso. SHANE KOYCZAN  (1976, Yelloknife, Canadá) Fuente: www.cajondesastroso.blogspot.com Imagen: www.youtube.com

Nora Perusin

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III yo sólo era una aproximación sombra de una sombra agua confundida en el desastre, en esas ocasiones la arena blanda traía la visión del lento agitarse de la tierra un gesto cínico  casi un espasmo IV Entonces, yo sólo era el agua confundida en el desastre una porción casi invisible del aliento que dejaba mi boca, bruma desteñida en el final de invierno o simplemente en el final Los objetos   a veces  se ven como una línea de circunvalación que provoca la luz en contralto observo la inercia del fino polvo que los cubre y no encuentro otra mirada más que la mía Otros poemas de NORA PERUSIN ,  aquí De: "Donde la luz detiene su sombra", El suri porfiado Ediciones, 2014

Gerald Stern

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El mordisco   No empecé a tomarme en serio como poeta hasta que el pelo blanco empezó a asomar en la barbilla. Antes todo era diversión y afecto; ahora, como una liebre, una liebre, una liebre veo a la tortuga alzar su horrenda pata sobre el último escalón por subir antes de  volver a casa, henchida de ventaja.      De pronto, todo parece venir de arriba, de la mente,      la belleza de la carrera ha desaparecido.      y mi vida es apenas una alegoría.  Gerald Stern (1925, Pittsburgh, Pennsylvania, Estados Unidos de Norteamérica) Fuente:  http://www.nadiacontreras.com/2014/11/la-poesia-de-gerald-stern.html#more Imagen: www.cwp.fas.nyu.edu

Pilar Martín Gila

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Todo va a continuar, sea como sea, si finalmente se desvanece. Así que pienso en lo que cuesta dejar un vino embotellado y vivir en ese tiempo. ¿Dónde dijeron que terminaba la infancia? Desde entonces. Del camino ha vuelto el camino, la mañana desde la mañana, pasan las noticias al pie de las noticias y sigue el rumor que trata de abrir el día tan oscuro aún como nunca se ha visto. En la acera, junto a la pared, con el fin de vencer un momento la condescendencia del mundo, posa como una cáscara triste un hombre que lleva mil años en fuga y nadie, hasta ahora, se había fijado en el barro ni lamentado tanto abandono. Pilar Martín Gila (1962, Segovia, España) De: "Otro año del mundo", Colección Eme de Ediciones La Palma, 2014 Imagen: Facebook

Homenaje a Leonor García Hernando

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Envio de Ramón Fanelli

Juan Rodolfo Wilcock

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No estés mucho tiempo lejos de mí No estés mucho tiempo lejos de mí si no querés que el recuerdo lo invada todo y no deje más lugar a la presencia, a menudo te veo bajo los árboles, te repiten las calles, la bañera, los cuartos, los discos, y el mar es igual a ti, te tengo aquí en los ojos como un aparato oftalmológico de precisión, y también si subo al techo te veo, no estés mucho tiempo lejos de mí, no querrás diluirte en el espacio infinito de mi vista que se extiende en los años, cuando estudiabas conmigo en el '39 o cuando te aburrías en la Torre de Londres llena de hierros negros en el '51, y ayer en el valle Caffarella que ni siquiera te pareció lindo, no querrás diluirte en el tiempo infinito: no estés mucho tiempo lejos de mí. JUAN RODOLFO WILCOCK  (1919, Buenos Aires, Argentina / 1978, Lubriano, Italia) De:"Italienisches Liederbuch" Traducción del italiano: Guillermo Piro Imagen: www.lanacion.com.ar