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enero 27, 2010

Melissa Lozada

Melissa Lozada


Amistades peligrosas.




Mis intenciones siempre fueron otras.
Yo diría que las mejores.
Pero entonces dijiste dos o tres cosas y las desbarataste
Me quitaste los aretes y las zapatillas
Y nos fuimos al diablo junto con mis amigos, y tus parientes.
Los vientos del sur han provocado violentos oleajes en el Pacífico
Y hemos cambiado de dirección.
Ahora nos dirigimos hacia un lugar que no conocemos.
¿Ves tierra firme?
¿O estamos perdidos?



Cumpleaños



Lo único triste de ésta canción, es que tú ya no recuerdas la letra.
Hace tiempo que la borraste de tu ipod, y ahora vas por las mismas calles caminando al ritmo de un éxito de los Rolling Stones.
Lo realmente grave, es que tú no recuerdas, no te imaginas,
no tienes ni la más remota idea de las cosas que me están pasando hoy.




MELISSA LOZADA (Lima, Perú, 1986)
De: http://urbanotopia.blogspot.com/

enero 19, 2010

Gonzalo Rojas



El helicóptero     



Anda ahí de nuevo el helicóptero dándole vueltas y vueltas a la casa, 
horas y horas, no para nunca 
el asedio, ahí anda 
todavía entre las nubes el moscardón con esa orden 
de lo alto gira que gira olfateándonos 
hasta la muerte. 
 
Lo indaga todo desde arriba, lo escruta todo hasta el polvo con sus antenas 
minuciosas, apunta el nombre de cada uno, el instante 
que entramos a la habitación, los pasos 
en lo más oscuro del pensamiento, tira la red,
la recoge con los pescados aleteantes, nos paraliza. 

Máquina carnicera cuyos élitros nos persiguen hasta después
que caemos, máquina sucia,
madre de los cuervos delatores, no hay abismo
comparable a esta patria hueca, a este asco
del cielo con cóndor venenoso, a este asco de aire
apestado por el zumbido del miedo, a este asco
de vivir así, en la trampa
de este tableteo de lata, entre lo turbio
del ruido y lo viscoso.


GONZALO ROJAS (Lebu, Chile, 1917)
De: "Oscuro y otros textos", Pehuén Editores, 1999

enero 18, 2010

William C. Williams: El alfabeto de los árboles

William C Williams


III



Los árboles botticellianos




El alfabeto de

los árboles

se deslíe en la
canción de las hojas

las líneas

transversas  de las sutiles

letras que enunciaban

el invierno

y frío 

refulgen

verde esmeralda

con

la lluvia y el sol --

los simples y estrictos

principios de

las ramas rectas

aparecen atenuados

por levísimos

retoques de color, rasgos

de devoción

las sonrisas del amor-

........

hasta que las frases 

desnudas

se mueven como bajo el vestido

las formas de una mujer

y exaltan desde el silencio

enardecido de deseo

la supremacía del amor

en verano ---

En verano la canción

rompe a cantar

y deja en sordina las palabras---



WILLIAM C. WILLIAMS (Nueva Jersey, EUA, 1883/1963)
De "Cien Poemas", Colección Visor de Poesía
Traducción de Matilde Horne y Carlos Manzano
Imagen: salonkritik.net

enero 14, 2010

Alfredo Veiravé: En la puerta del Mueso de Ciencias Naturales


El zamuu     




La forma del Zamuu es tan ridícula como su nombre
dice Dobrizhoffer del palo borracho, o palo ebrio según los
españoles de la Real Academia: su tronco tiene un aspecto extraño es ancho como
un barril en el centro es redondo como la cintura de Ayesha
embarazada y teme al agua en contraposición con
Claudia que se baña
a la madrugada, y luego se
vuelve a la cama con otras virtudes femeninas adictas a la prolijidad
de la higiene o esta servidumbre finisima de su belleza recuperada;
y con sus espinas se puede, machacándolas, curar los ojos
enfermos de los enamorados,
o de los abipones, cuando regresan de la cacería en los
altos caballos como venados,
justo en la hora en que se la ve llegar
entre las flores del zamuhu, el yuchán panzudo o el palo borracho
según los distintos nombres que nosotros los paracuarios le
hemos puesto a estos árboles iguales a
mujeres (jóvenes) embarazadas por el viento de nuestra pasión cuaternaria;
nuestra exclusiva cuenta regresiva de almanaques mal llevados
y algunas lluvias intermitentes pero frecuentes que tienen de la virtud de
hacernos preguntar bajo las frondas de las palmas
¿dónde estás ahora? ¿en qué movimiento del anillo de estos árboles
concéntricos estás despertando esas bellas tormentas de
pasión quemitigaban mi vejez y la de
Ovidio Nason, experto en cosméticas romanas
pero desconocedor rarísimo de otras plantas o árboles americanos, como
este zamuhu o palo borracho entre cuyas flores ebrias de orquídeas
hubiera querido abrir tu boca semejante a la de aquella actriz francesa o
simplemente para escándalo de los inspectores municipales,
grabar tu nombre en el árbol y con sus espinas y con sus hojas
hervidas hacerme un remedio
para no ver el momento en que nuestras naciones cayeron conquistadas
y para no ver el momento en que me dijiste
con absoluta naturalidad
que nuestro amor se había terminado. Me vengué entonces diciendo que
tus frutas eran arrugadas como zapallos que tu cuerpo
era redondo como el palo borracho que tus flores eran
fáciles de secar eran pasajeras eran marchitables y por qué no, feas,
y hubiera podido seguir diciendo muchas cosas tristes del samuhi
si no hubiera sido que hoy otra vez me llamaste en la puerta del Museo
de Ciencias Naturales,
y al abrazarnos sentimos que habíamos vuelto un
encontrar el centro del mundo y que en ese paraíso
había un árbol redondo de cuyo vientre manarían los peces de tu cuerpo.



ALFREDO VEIRAVÉ (Gualeguay, Entre Ríos, 1928 / Resistencia, Chaco, 1991, Argentina),

De "Historia Natural", 1980. Editorial Sudamericana
Enlaces: El poeta ocasional
Imagen: aimdigital.com.ar





enero 13, 2010

Juano Villafañe: Casi sin ángeles


Sobre la lógica del vidrio




Apañado se fija un cristal sobre la calle
que deja ver el sitio donde se mira el otro
en la figura lógica
en la transparencia de la humedad perdida
que oculta lo real como un pájaro frío.

No queda el otro
y no habrá altura o brillo necesario
para quien mire el sentido real.

Casi sin ángeles sobre esa ventanita
se muere una vez,
y cuando se pierde el otro
se confunden oscuros los espejos,
y los pájaros fríos se fijan en el parque.

La diferencia cae ahora sobre un cristal destruido por el cuerpo
con un ángel que subió a la mujer
dejando los sonidos sobre una superficie transparente
que dibuja la figura del perdido.

Hacia otro lado,
entre caballos y desiertos de arena
leonas en el borde
en un filo donde brillan los ojos del estanque
como dos instantáneas de sombras que se matan.

Hacia el parque de los perdidos,
animales fijos,
espejos en el fondo
y mujeres que se bañan.

La fuente no ha ido hacia el estanque,
ni la leona ha reflejado al otro


Juano VillafañeJUANO VILLAFAÑE (Quito, Ecuador, 1952). Reside en Argentina
De "Deconstrucción de la mañana", Atuel/Poesía 2006
Imagen: martiresdexibalba.blogspot.com

enero 05, 2010

Un poema inédito de Miguel Ángel Petrecca




SERÁ POSIBLE entonces que todo cobre sentido de repente, 
como si agarraras diez años de tu vida y batiéndolos con rapidez 
los volcaras en el formato preexistente de una novela? 
No es tan fácil, parecen repetir, una y otra vez, 
hombres que miran desde la ventanilla de un bar. 
Ellos también se hicieron la misma pregunta antes, 
mucho antes de que en vos siquiera naciera el germen 
de esta fuerza que te obliga a caminar en redondo. 
Algunos, tras responder negativamente, 
dedicaron otra década a amaestrar un perro, 
cultivar tomates en el jardín de su casa o convertirse 
en coleccionistas de un objeto antiguo y anodino. 
Cuando más tarde volvieron con ímpetu a la carga 
buscaban mentalmente moldes donde verter su vida: 
diez años acá, cinco allá, veinte años en una frontera. 
Sin embargo, el problema no era de forma sino de fondo. 
No estaba, como el vino, añejándose en una bodega profunda
la experiencia, esperando el momento del descorche;
había escapado, quién sabe bien cuándo y por qué orificio,
dejando en su lugar como un inmenso depósito
donde flota, sin llegar a evocar nada, un perfume familiar.



MIGUEL ÁNGEL PETRECCA (Buenos Aires, Argentina, 1979)
Inédito
Imagen:www.china-files.com

enero 04, 2010

Penumbras

Sandro y Soledad Silveyra

Parole


Jacques Prévert, fotografía de Robert Doisneau