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Mostrando las entradas de agosto, 2010

Rolando Merayo

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I Hay multitudes cayendo detrás de ti y hombres que desarman los campos viendo caer sus cuerpos a la intemperie de sí mismos. Yo me arrincono en la distancia celeste y me arranco la mirada cada vez que piso el aire o la persiana desequilibrada de tu belleza inepta frágil. Me despierto herido y nacen llagas en las galaxias mientras las estrellas se precipitan para volver a tu sombra sangrando como animales. Es la hora del insomnio y la vida me mira sin siquiera percibirlo. Caen hojas y cae el mar y alguien lo barre preguntándome si las agujas del reloj son tristes. Yo solamente me callo tacto lo puro el mundo el limbo. Tú vas cayendo como un ave sin pliegues en los ojos. En la esquina del día el carpintero de los leones cierra la tarde con un botón al tanto las agujas del reloj lo cosen en el río. Tú retornas y preguntas la hora. Y la hora fue ayer mañana o quizá nunca. ROLANDO MERAYO  (Turrialba, 1985, Costa Rica) De: rolandomerayo.blogspot.com Imagen: myspace.com

Cesare Pavese

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Atlantic Oil El mecánico ebrio es feliz echado en un foso. Desde la taberna de noche, en cinco minutos de prado, uno está en casa; pero antes está el fresco de la hierba para gozar, y el mecánico duerme cuando llega el alba. A dos pasos, en el prado, se yergue el cartel rojo y negro: y quien mucho se acerca, no alcanza ya a leerlo, tan ancho es. A esta hora está todavía húmedo de rocío. El camino, de día, lo cubre de polvo, como cubre las matas. El mecánico, debajo, se estira en el sueño. Es el silencio extremo. Dentro de poco, en la tibieza del sol, pasarán los autos sin reposo, despertando el polvo. Imprevistas sobre la cima de las colinas, aflojan un poco, después se lanzan hacia abajo desde la curva. Alguno se detiene en el polvo, frente al garage, que lo embebe de litros. Los mecánicos, un poco atontados, estarán de mañana sobre los  bidones sentados, esperando un trabajo. Da gusto pasar la mañana sentado a la sombra. Aquí el hedor de los aceites se mezcla con el olor del...

Frank O'Hara

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Poema personal Cuando camino por ahí a la hora de comer tengo solo dos amuletos en mi bolsillo, una vieja moneda romana que Mike Kanemitsu me dio y una cabeza de tornillo que se rompió de un empaque cuando estaba en Madrid. Los otros nunca me trajeron mucha suerte aunque sí me ayudaron en Nueva York a protegerme contra la manipulación, pero ahora estoy feliz por un tiempo, e interesado. Camino por la luminosa humedad pasando la Casa de Seagram con su agua y sus vagos y la construcción a la izquierda que cerró la acera. Si algún día llego a ser trabajador de construcción me gustaría tener un casco plateado, por favor. Y llego a donde Moriarty, donde espero a LeRoi y oigo quién quiere ser una persona de influencia los últimos cinco años mi promedio de bateo es de .016 eso es todo, y LeRoi entra y me dice que Miles Davis fue garroteado 12 veces anoche afuera de Birdland por un policía. Una señora nos pide una moneda para una terrible enfermedad, pero no le damos una. No nos gustan las enf...

Czeslaw Milosz: Mansión negra, negra

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La berlina detenida en la noche A la espera de las llaves -él las busca sin duda entre las ropas de Tecla, muerta hace treinta años- escuchad, señora, escuchad el viejo, el sordo rumor nocturno de la alameda... Tan pequeñuela y débil, envuelta dos veces en mi capa, yo te llevaré a través de las zarzas y de la ortiga de las ruinas hasta la alta y negra puerta del castillo. Así el abuelo, antaño, regresó de Vercelli con la muerta. ¡Qué recelosa y muda, y negra mansión para mi criatura! Ya lo sabéis, señora, es una triste historia. Ellos duermen dispersos en países lejanos. Desde hace cien años un lugar señalado los aguarda en el corazón de la colina. Conmigo su raza se extingue. ¡Oh Dama de estas ruinas! Visitemos el bello aposento de la infancia: allí la hondura sobrenatural del silencio es la voz de los retratos oscuros. Arrebujado en mi lecho como en el hueco de una armadura, yo escuchaba por la noche latir sus corazones en el ruido del deshielo, detrás de los muros. ¡Para mi criatura...

Paul Eluard

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Primeramente      Yo te lo he dicho por las nubes  Yo te lo he dicho por el árbol del mar  Por cada ola por los pájaros en las hojas  Por los guijarros del ruido  Por las manos familiares  Por el ojo que se vuelve rostro o paisaje  Y el sueño le devuelve el cielo de su color  Por toda la noche bebida Por la reja de los caminos Por la ventana abierta por una frente despejada Yo te lo he dicho por tus pensamientos por tus palabras Toda caricia toda confianza sobreviven De: "El amor la poesia", 1929 Yo no estoy solo Cargada de frutos ligeros los labios Ataviada de mil flores distintas Gloriosa en los brazos del sol Dichosa con un pájaro familiar Feliz con una gota de agua Más bella que el cielo matinal Fiel Yo hablo de un jardín Yo sueño Pero exactamente es que amo. De: "Mediadoras", 1939 PAUL ELUARD  (seudónimo de Eugene Grindel, Saint Denis, 1895 / 1952,París, Francia) Editorial Lautaro, 1957. Versión de María Teresa León y Rafael Al...

Irene Gruss

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Pesca en el lago Al lado de los patos (una familia de pequeños patos salvajes) navega una botella de lavandina, de plástico, amarilla. Para algunos filósofos y poetas / esto fue una imagen de lo real miserable. Creián que había sido puesta precisamente ahí, junto a patos salvajes, en le lago, para regocijo y reflejo casual del desencanto. El plástico amarillo navegó hasta detenerse en una isla artificial. Los patos dieron la vuelta y siguieron su camino. Patos hambrientos, pensé, van a comer la carnada perdida por esas cosas de la corriente. Los chicos veián cómo se alejaba su botella hacia el centro del lago, maldijeron al viento y sólo atinaron a sufrir y a sonreir. IRENE GRUSS (Buenos Aires, Argentina, 1950/2018) De: "La calma", Libros de Tierra Firme, 1991) Imagen en Nueva Rioja

Salomón de la Selva

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Noticias de Nicaragua Puesto que Nicaragua entró en la guerra, lo justo es que el obispo diga misas por el triunfo de las armas aliadas. En las tertulias y en las barberías se malgasta saliva defiendo "la causa". Ya no pueden los periódicos con los sonetos a Bélgica y las odas a Francia. Pero cuando supieron que venía a la guerra yo, nicaragüense, a pelear por Nicaragua, los beatos, y los discutidores en público, y los hacedores de versos, convinieron en que yo estaba loco. Granadas de gas axfisiante Plo-plo-plo-plo hacen las granadas, y cuando caen, plum. Y en los días de sol su humo es una nube amarillenta, y en los días de lluvia de una blancura esplendorosa. ¿Quién no se acuerda de los cuentos de hadas? ¿De los genios, de los duendes, de los gnomos? ¡Plo-plo-plo-plo...plum! ¡plo-plo-plo-plo... plo-plum-plo! El gas que he respirado me dejó casi ciego, pero olía a fruta de mi tierra, unas veces a piña y otras veces a mango, y hasta a guineos de los que sirven para hacer vin...

José Lezama Lima

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La madre Vi de nuevo el rostro de mi madre. Era una noche que parecía haber escindido la noche del sueño. La noche avanzaba o se detenía, cuchilla que cercena o soplo huracanado, pero el sueño no caminaba hacia su noche. Sentía que todo pesaba hacia arriba, allí hablabas, susurrabas casi, para los oído de un cangrejito, ya sé, lo sé porque vi su sonrisa que quería llegar regalándome ese animalito, para verlo caminar con gracia o profundizarlo en una harina caliente. La mazorca madura como un diente de niño, es una gaveta con hormigas plateadas. El símil de la gaveta como una culebra, la del tamaño de un brazo, la que viruta la lengua en su extensión doblada, la de los relojes viejos, la temible y risible gaveta parlante. recorría los filos de la puerta, para empezar a sentir, tapándome los ojos, aunque lentamente me inmovilizaba, que la parte restante pesaba más, con la ligereza del peso de la lluvia o las persianas del arpa. en el patio asistían la luna completa y los otros meteoros c...

Friedrich Hölderlin

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Edades de la vida ¡Oh, urbes del Eufrates! ¡Oh, calles de Palmira! ¡Oh, bosques de columnas sobre el llanto desierto! ¿Qué sois? De vuestras coronas, al haber traspasado los límites de aquellos que respiran, por el humo de los dioses y su fuego fuisteis despojadas; pero sentado ahora bajo nubes ( cada cual reposando en su propia quietud) bajo robles hospitalarios, en la umbría donde pacen los corzos, extrañas se me hacen y muertas las almas venturosas. Friedrich Hölderlin (Württemberg. 1770 / Tübingen, 1843, Alemania) De: A media voz / Versión de Nicolás Suescún Enlaces: Holderlin: La noche sagrada por Javier Galarza Imagen: manuelcortesblanco.blogspot.com

Jorge Luis Borges

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Buenos Aires Antes yo te buscaba en tus confines que lindan con la tarde y la llanura y en la verja que guarda una frescura antigua de cedrones y jazmines. En la memoria de Palermo estabas, en su mitología de un pasado de baraja y puñal y en el dorado bronce de las inútiles aldabas, con su mano y sortija. Te sentía en los patios del Sur y en la creciente sombra que desdibuja lentamente su larga recta, al declinar el día. Ahora estás en mí. Eres mi vaga suerte, esas cosas que la muerte apaga. Buenos Aires Y la ciudad, ahora, es como un plano de mis humillaciones y fracasos; Desde esa puerta he visto los ocasos y ante ese mármol he aguardado en vano. Aquí el incierto ayer y el hoy distinto me ha deparado los comunes casos de toda suerte humana; aquí mis pasos urden su incalculable laberinto. Aquí la tarde cenicienta espera el fruto que le debe la mañana; aquí mi sombra en la no menos vana sombra final se perderá, ligera. No nos une el amor sino el espanto, será por eso que la quiero tant...

Gerardo A. Gambolini

Declive de aspiraciones Entender el arjé, las vías de la ascensión refutar a Protágoras abarcar las herejías el mundo de lo visible y lo invisible Discernir los rostros de la Odisea los mares y las sagas y los infiernos libros de los cinco continentes todos los excesos de la belleza Tocar Voodoo Child amar como Casanova cantar Acalanto, Don Gayferos Romaria oír música de cámara sin aburrirme Tener plata ver a mis hijos contentos recordar olvidar saber qué negocio van a abrir en el local de la esquina (De: "Declive de aspiraciones") Perfiles Un grupo de jubilados sube en Embalse al micro semivacío. Su manera viscosa de avanzar por el pasillo; los bolsos, los alfajores, las bromas de contingente. Volvemos a la negrura de la ruta apenas alterada cada tanto por las luces de un auto. Almas en tránsito o mero pasaje de la carne. Una especie de Brueghel; el silencio del sueño nos concede alguna dignidad. (De: "Arañas", Libros de Tierra Firme, 2006) Tokai El gran terremoto ...

Daniel Martínez

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Metafísicas cotidianas a Diego Rosake 1 La luz del baño ilumina en la pieza la cuna de mi hijo menor lo bueno de los hijos es que uno deja de ser el nudo de la cuestión desde la penumbra la única respuesta posible es la luz así seré yo dentro de algún tiempo: esa parte de la memoria que los observa desde la oscuridad Filosofía barata Los estudios dicen que la hipófisis produce demasiado tsh en la sangre diagnóstico la glándula tiroidea y los neurotransmisores dejan mucho que desear hace 20 años que peleo con este depresivo cansancio vallejano sé más del dolor gratuito que cualquier telenovela berreta de esas que navegan a media tarde suponiendo que todo cambiara de una vez por todas con una pastilla más o una pastilla menos queda la conclusión tanguera de que el mundo siguió andando y seguirá así a pesar de mi entropía personal en la parte que a mí me toca de la cuestión queda el sabor de mis limitados recursos naturales como el mejor gurú a la hora de elegir que parte del mundo es la ...

Silvia Camerotto, dos poemas inéditos

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J ulio ha sido siempre el mes de la conquista  aunque no esté lloviendo lo sabés de antemano  revolvés el café  y hablan de los hijos  y dicen consistencia y de los cónyuges y dicen puerilidad si los cables se cortan uno pide permiso se levanta de la mesa va hasta el baño, vomita y recuerda cómo es mirar un cuerpo mojado desde la cama un espejo en el techo la empuñadura de las armas una sombra que cruza otra sombra. S ubimos por los ascensores Abrimos la puerta Ventilamos las sábanas carentes de absolutos Dejamos levar el pan mientras la ropa humea en una soga En la mañana congelada miramos fotos viejas, sustitutas del presente buscamos libros dedicados ausencias Soportamos el beneplácito de una historia sin goce y repasamos la bondad del destino: procrastinar Guardamos la fruta que se pudre en la respiración de la casa Subimos el volumen de la música Cerramos la puerta. SILVIA CAMEROTTO  (Provincia de Buenos Aires, Argentina,1959) Imagen: www,elnaufragario.blog...