Glyn Maxwell
Dunwich Ni siquiera viejas, hay historias que ya no cuento. No puedo asegurar a qué chica fueron contadas. Chicas. Ceno y me pregunto dónde están los demás Y tú, ¿significa qué? Los meses pasan y tú con ellos – trigueña, petite, licenciosa, procaz, joven – elige tres de cinco pero tú te vas, alguien, que mientras leo aquí como un paciente entre lámparas que se inclinan adelante, para estar dentro y fuera de una oscuridad que se oscurece (¡no me digas!) y ya sé a dónde va todo esto porque he visto a la habilidosa anciana en su laboratorio, la he visto cortar el grisáceo milhojas de un cerebro nuevo «recién llegado» que me dejó ver de cerca y pudiste ver el problema. La erosión como en East Anglia… el agua rellena las grietas, el agua busca mejorarlo, siempre con la esperanza, una plegaria donde se puede nadar. Mujeres. Y me pregunto dónde están los demás. Pienso en llamarte pero ya lo hice, y tú no me contestaste, ¿por qué lo harías cuando no sabes cuál de todas las chicas eres? El agua...