Juan Meneguín
Escuchando el otoño en las campanas de viento El cielo gira entre las cuerdas del llamador de ángeles. El jardín ha sido invadido los tacos de reina, sus hojas levitan en la mañana temprana y parecen como de una especie venida del espacio, su clorofila extraterrestre, sus campanitas de flores habitan el aire, no la tierra que los nutre. Tan ingrávidos en el sonido de la mañana, tan resueltos a permanecer flotantes como delicadas naves espaciales y detenidas en puertos de escala; el rocío en ellas se condensa con grandes gotas cuyo reflejo es un jardín convexo donde las monarcas curvan sus alas a una mirada de múltiples mundos y en todos ellos vibra una hojita circular con una gota diamantina y atrapada en su capilaridad. Es otoño reciénvenido. Hay un viento bonancible en las campanas circulares, y en las formas de las piedras de otro resonador, que cuelgan simétricas y descomponen la luz del ágata en todas direcciones. El viento se ...