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Mostrando las entradas de diciembre, 2023

Juan Meneguín

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Escuchando el otoño en las campanas de viento     El cielo gira entre las cuerdas del llamador de ángeles.  El jardín ha sido invadido los tacos de reina,  sus hojas levitan en la mañana temprana  y parecen como de una especie venida del espacio,  su clorofila extraterrestre, sus campanitas de flores  habitan el aire, no la tierra que los nutre.  Tan ingrávidos en el sonido de la mañana, tan resueltos a permanecer flotantes como delicadas naves espaciales y detenidas en puertos de escala; el rocío en ellas se condensa con grandes gotas cuyo reflejo es un jardín convexo donde las monarcas curvan sus alas a una mirada de múltiples mundos y en todos ellos vibra una hojita circular con una gota diamantina y atrapada en su capilaridad. Es otoño reciénvenido. Hay un viento bonancible en las campanas circulares, y en las formas de las piedras de otro resonador, que cuelgan simétricas y descomponen la luz del ágata en todas direcciones. El viento se ...

Legna Rodríguez Iglesias

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Cien años después     Todavía nada aquí  se parece a tu forma de pensar.  La ciudad está dividida  por una línea llamada Flagler Street  y por otra línea llamada Miami Avenue.  De modo que tenemos cuatro partes  norte y sur  este y oeste.  Tan simple como se dice  aunque un río modifica el espacio. Tan claro como se escribe aunque un centro comercial modifica el espacio. La frustración de la semejanza te convierte en enemigo. Todavía nada aquí se parece a tus recuerdos. Estás en la Coral Way apretando el botón del semáforo para cruzar hacia allá y eso no te trae ningún recuerdo. Estás en el Panther Coffee mirándole los labios a la mujer de la barra y eso no te trae ningún recuerdo. Estás en Barnes & Nobles mataperreando entre libros que nunca vas a comprar y eso no te trae ningún recuerdo. Estás en una estación de metro Allapattah, me parece mirando en la basura una flor de marihuana y eso te hace sonreír. Estás en una ofic...

Fabián Herrero

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Música y silencio      Esta música única   y perdida, este dulce cielo   que acompaña el palpitar   del corazón.    Esta calle con un  silencio llenando  una herida,  y tu mano, que permanece  largo tiempo cubriendo  mi frente, es el sol  sobre una nube,  es una nube respirando. Días como perros perdidos Estoy cansado y alrededor solo hay pedazos  de noche con goteras  frías y estrellas  inalcanzables y olor  fuerte a encierro de mundo. Estoy lúcido. Estoy adentro de una isla  de ojos bien abiertos. Vivo  en los ojos cerrándose dentro del día  salvaje. Amuleto  Haga lo que haga, todo hace que mi mundo se encoja.   No me siento seguro. Y ese feo amuleto   del mundo, colgando del cuello de las ciudades. Mísero diente de la nada. FABIÁN HERRERO (1965, Santa Fe, Santa Fe, Argentina) De: "Días como perros perdidos", Barnacle, 2022 Enlaces:...

El biombo de Byron, o notas para una poética al modo de Pérec, por José Carlos Llop

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Byron tenía un biombo en el que iba pegando con goma arábiga fragmentos de crónicas de la época, siluetas de boxeadores y recortes de bustos y figuras literarias, filosóficas o aristocráticas de entre los siglos XVII y XIX. Luego se tumbaba a descansar junto a él. Desde que descubrí la existencia del biombo de Byron, pensé que ese biombo era una suerte de poética contemporánea, porque la vida de un hombre contemporáneo es una vida hecha a base de fragmentos y el tiempo el diván donde a veces nos tumbamos para contemplarla. Recuerdo una frase que George Steiner le dijo a un periodista: ‘Se me ha reprochado con frecuencia y con vehemencia mi fascinación por el pasado... Calibro en todo su alcance el rigor y la precisión de tal reproche. Desgraciadamente, no me ha sido dado regir el tiempo verbal que rige mi sensibilidad. Una tarea ardua de memoria, de rememoración, de recuerdo, se impone a mí...’ Intento recordar el retrato del artista adolescente, o este verso de Péguy que leí en un ens...

Cristian Cruz

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San Roque Ruralcity      Me despertó una llamada telefónica,  la voz me pedía un microscopio,  no tengo, respondí.  Sin volver a conciliar el sueño  recordé los pequeñísimos seres que se revelaban en el lente                          cuando dictaba clases en San Roque Ruralcity,  recordé un par de mujeres, un bolso lleno de ropa interior, y la otra parte del mundo que veía por el lente: musiquilla, nada más que musiquilla. Sin decoro Todo comenzó sin decoro: el árbol de pascua en el suelo, y la casa se venía abajo. Una buena tía nos ayudaba con el arriendo y aun así la casa se venía abajo; no era la bebida, no eran los fines de semana frente al televisor. Era algo parecido a la noche. He perdido el trabajo Así nos dijo papá en la mesa mientras              bebía y fregaba por el aseo de la casa; no he vuelto a escuchar esa frase nuevamente. Esto no ...