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junio 30, 2017

Barbara Guest

Barbara Guest



Paracaídas, mi amor, podrían llevarnos más alto



Acabo de decir que no sabía
Y ahora estás tomándome
En tus brazos,
Qué amable.

Paracaídas, mi amor, podrían llevarnos más alto.
No obstante alrededor de la red estoy flotando
Pálidos y rosas, pescado azules, son atrapados en ella.
Son hermosos, Pero no sirven para comer.

Paracaídas, mi amor, podrían llevarnos más alto.
Como este medio vuelo en que temblamos,
Habiendo ejercitado nuestros brazos nadando,
Ahora la suspensión, dices,
Es exquisita. No lo sé.
Hay coral bajo la superficie,
Hay arena, y unas bayas crecen como granadas.
Esta red amplia, estoy manteniéndome a flote
Cerca de ella, se elevan burbujas y sal
Secándose en mis pestañas, no obstante no estoy más cerca
Del Aire que del agua.
Estoy más cerca de ti
Que la tierra y estoy en un océano más extraño
De lo que hubiese deseado.



Fuente: http://epc.buffalo.edu/presses/SN/SNI4.pdf
Traducción: Arcadio Leos
Enlaces: http://indolenciasdejavier.blogspot.com.ar/search?q=Barbara+Guest

Barbara Guest nació en Wilmington, Carolina del Norte, en 1920. Estudió Filología Inglesa en las universidades de Los Ángeles y Berkeley. Autora de la novela experimental Seeking air, obras de teatro y de una biografía de la poetisa Hilda Doolittle, es sobre todo conocida por su poesía inspirada en los expresionistas abstractos. Falleció el día 15 de febrero.
Barbara Guest, una poetisa modernista inspirada por los artistas del expresionismo abstracto Jackson Pollock y Willem de Kooning, y que fue la única mujer incluida en la escuela poética de Nueva York surgida a finales de los años cincuenta, falleció el 15 de febrero, en Berkeley, a los 85 años.
Autora de más de veinte libros de poesía, obras de teatro, ficción y biografías, Guest escribía en versos sin rima. Los críticos observaron que en su obra mantenía una tensión entre el sonido lírico o musical y las imágenes materiales. Para crear un efecto visual en concreto y poner énfasis en ciertas palabras de sus versos, Guest hacía un uso liberal del espacio en blanco de la página. Un verso podía estar compuesto por una sola palabra, y el siguiente por cinco o seis. Al igual que otros miembros de la escuela de Nueva York, que incluía a John Ashbery, Frank O'Hara, Kenneth Koch y James Schuyler, Guest aunó poesía y arte en su obra.
Su primer libro de versos, The location of things (1960), se publicó en la editorial de Tibor de Nagy, una destacada galería de arte de Nueva York. Otros libros de poesía son The countess from Minneapolis (1976) y The tuerler losses (1980).
Escribió tanto acerca de la naturaleza como sobre la vida en la ciudad, y dijo en una ocasión que sus poemas trataban más sobre el lenguaje que sobre las ideas. "En breves estrofas y versos sueltos que se salen de la página, Guest escribe como si registrara el más alto nivel de impresiones que tienen sus raíces en historias insondables", escribía un crítico de Publisher's Weekly. "Los lenguajes del mito y el cuento de hadas se mezclan libremente con la abstracción".
Guest era una poetisa reconocida cuando escribió Seeking air (1978), una novela experimental que se describe como una serie de poemas en prosa y se compara con un diario. Seis años después, escribió una biografía de Hilda Doolittle, una poetisa estadounidense del siglo XX y una especie de musa, cuyos amigos incluían al novelista D. H. Lawrence y el poeta Ezra Pound.
El libro de Guest Herself defined: the poet H.D. and her world fue alabado por su "narrativa brillante y delicadamente modelada" en una crítica de Michiko Katutani para The New York Times. Sin embargo, otro crítico, Katha Pollitt, escribió en esa misma publicación que Guest no ofrecía "ningún enfoque propio, aparte de sinopsis de argumentos y crípticos juicios".
Su nombre de soltera era Barbara Pinson y nació en Wilmington, Carolina del Norte, en 1920. Estudió en las universidades de Los Ángeles y Berkeley, donde se licenció en Filología Inglesa en 1943. Cuando acabó sus estudios universitarios, se trasladó a Nueva York y trabajó como crítica de arte para la revista Art Newsdurante buena parte de los años cincuenta.
Después de su temprano éxito como poetisa, atravesó un periodo de relativo olvido, pero halló un nuevo público a principios de los noventa y volvió a ser una prolífica escritora. Recibió numerosos premios y distinciones, entre ellos, el premio de Literatura del Contemporary Arts Concil de 1995 y 1996 y la Medalla Robert Frost de la Asociación de Poesía de Estados Unidos a toda su carrera en 1999. Los miembros de una generación más joven -los "poetas del lenguaje", incluido Charles Bernstein- la reivindican como inspiración.-

 * Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 22 de marzo de 2006


Fuente: http://elpais.com/diario/2006/03/22/agenda/1142982007_850215.htm. Imagen: The Nation



junio 29, 2017

María Mascheroni




UN silencio caliente    una enfermedad mortal 
arropa a todos los insectos entre sus vapores indiferentes 
este espacio detenido no promete 
las sombras no orientan 
ni las estrellas cuando el cielo descarnado 
enero nos ha desorientado nuevamente 
quiere y no quiere    quiere   y la margarita ya bosteza 
yo no sé 
dura perdura 
se desenrolla como las almas que duermen en los helechos 
enero es la simiente del letargo 
el capullo de virgo 
la razón enarbolada entre cotorras hirientes 
chillan cotorrean cantan chillan 
hasta quitarle las ganas al verano   
nosotros vemos que la piel decrece 
el agua sobra 
las piernas quieren desesperadamente afirmarse  
como un duelo de sátiros entre las flores 
pasa lento como el hornero lento 
o un manto para las conciencias arrasadas por los meses que avanzan 
hacia el comienzo que enero no promete 
que enero se saltea 
sin querer  
sin remordimiento 
enero se recuesta entre el plumaje que los pájaros pierden 
adentra en la argamasa de lo nuevo 
y vuelve a distenderse 
como el cuerpo largo de un animal que despierta 



LA tristeza de los primeros días persuadió con facilidad a las acacias, 
a las gargantas fatigadas y cada tarde 
la conversación inadvertidamente  
halló sus fuentes en aguas lánguidas y claveles del aire 
gentilezas materiales a modo de recuerdos 
allí se encuentran las amigas 
en el muro de las palabras y la idea del amor 
algo inquietas    incrédulas de madurez  
preguntan por la mañana en los espejos cómo es 
cómo estoy aquí 
en este rostro que me mira con edad 
ríen y raspan la superficie de los comentarios 
desfilan con alegría bien intencionada por las habitaciones  
                                                                                      espaciosas 
como si hubiera bien o cercanía 
mientras una necesidad terrible    mal trazada    se hunde 
subrepticia en la zona que no se siembra 
y produce pequeños desórdenes en sus tocados 
pensamientos de aire confuso 
arraigo    a los claveles 



la bella vejez 




hoy tengo un buen día    dice 
y mira las flores    con la punta de los dedos 
se cerciora 
día a día se cuentan ahora los días de su vida 
roza las flores 
decide recomenzar con las orquídeas 
mientras me cuenta 
un interruptor celeste ordena como puede 
la partitura inicial de la mañana  
      olvida que sus ojos no 
      -la mano o incluso mi relato verán más- 
      y la escena de pétalos carnosos desata la visión 
               milagro otra vez entre las ramas negras 
               detrás de las ramas negras 
mi madre tiene hoy un buen día  
ochenta y tres años 
y un hilo de colores variados 
con el que enhebra diaria y delicadamente 
su coronilla a los instantes 
             - alegría de cada siesta en el relámpago- 
si dios quiere 
yo sólo atino a declinar mi infancia 
y alzo las flores ante ella con alegría 
como si el abrigo no acabara nunca 

junio 27, 2017

James Tate






En mi vida anterior fui perro, un perro
tan bueno que me ascendieron a ser humano.
Me gustaba ser perro. Trabajaba para un granjero pobre,
cuidando y reuniendo su rebaño. Los lobos y los coyotes
trataban de burlar mi vigilancia casi cada noche, y no perdí
ni una sola oveja. El granjero me recompensaba
con buena comida, comida procedente de su mesa.
Puede que fuera pobre, pero comía bien. Y sus hijos
jugaban conmigo, cuando no estaban en la escuela o
trabajando en el campo. Tenía todo el amor que cualquier perro
podía desear. Cuando me hice viejo, trajeron otro
perro, y lo adiestré en los trucos del oficio.
Aprendió rápido, y el granjero me llevó
a la casa para que viviera con ellos. Todas las mañanas
le llevaba sus pantuflas, mientras también él
iba envejeciendo. Yo moría lentamente, un poco
cada día. El granjero lo sabía y de vez en cuando traía
al nuevo perro para que me hiciese una visita.
El nuevo perro me entretenía con sus volteretas
y monerías. Y entonces, una mañana, sencillamente
no me levanté. Me hicieron un bonito entierro
río abajo, a la sombra de un árbol. A veces lo echo tanto de menos
que me siento junto a la ventana y lloro. Vivo en un edificio muy alto
que da a otros edificios muy altos.
Trabajo en un cubículo y prácticamente no hablo
con nadie en todo el día. Es mi recompensa por haber sido
un buen perro. Los lobos humanos ni siquiera me ven.
No me temen.




Otros poemas de James Tate, aquí
Traducción: Jonio González
Imagen: bostonherald.com

junio 24, 2017

Robert Hass: una receta de cocina



¿Una receta de cocina en versos y estrofas o un poema muy simple?
Ud. quizás concluya que cualquiera es un poeta después de leer lo siguiente:


*


Usá una olla de base pesada
de tres o cuatro cuartos de galón.
Fileteá seis grandes

cebollas y saltealas
en aceite de oliva y manteca
hasta que se ablanden. Añadí

caldo de carne. Herví a fuego lento
treinta minutos,
agregá oporto rojo y cociná

durante una hora y media. Después
espolvoreá media taza
de Gruyère en dados y cubrilos

con una capa uniforme
de pan tostado y
Samsoe en hebras. Untá

encima manteca derretida
y horneá hasta que el queso
haga burbujas doradas.

Rodeate de amigos.
Junténse en un lugar cálido.
Serví con cucharón. Coman.


Considere esto: La lectura del poema hasta la anteúltima palabra demanda aproximadamente treinta o treinta y cinco segundos. 'Eat', 'Coman', se pronuncia en uno,  dos segundos.


Durante la mayor parte del tiempo Ud. ha leído la descripción de utensilios y alimentos que intervienen en la preparación de una comida. 

Es decir, el afán, el trabajo insume la lectura de casi la totalidad del poema, el gozo, el deleite, apenas un segundo. Ahora sólo nivele o compare la lectura de un poema a los actos de la vida.

Alguien muy entrañable dijo: “Un poeta es como cualquier hombre / pero cualquier hombre no es un poeta.” 


Robert HaasOtros poemas de ROBERT HASS, aquí
De: "Home movies", Zindo & Gafuri, 2016
Traducción de este poema: Silvina López Medin.











Use a heavy-bottomed
three -or four- quart pan.
Thinly slice six large

yellow onions and sauté
in olive oil and butter
until limp. Pour in

beef broth. Simmer
thirty minutes,
add red port and bake

for half an hour. Then
sprinkle half a cup
of diced Gruyère and cover

with an even layer
of toasted bread and
shredded Samsoe. Dribble

melted butter on the top
and bake until the cheese
has bubbled gold.

Surround yourself with friendas.
Huddle in a warm place.
Ladle. Eat.

junio 18, 2017

Joanna Wajs

Joanna Wajs





Cuando te sentaste     








cuando te sentaste para pelar la manzana 

por un momento alguien paró el parloteo del mundo 

y oímos cómo la piel caía en la alfombra 

ante el silencio de la gente los animales se tumbaron 

la casa se ladeó sobre el verde roto 

detrás de la casa el niño al enterrar al perro 

volvió a tocarlo para asegurarse

de qué se conseguía salvar con el pasar de las cosas

la pulpa de la manzana el movimiento de los dedos

el brillo del cuchillo







En el espejo








miramos en el espejo durante una tormenta de verano

y de repente sentimos que somos un reflejo

en color, un eco perecedero de aquellos dos seres

en el cristal

cuando nos dimos cuenta, como en las manos de un ilusionista,

alrededor de nosotros los objetos empezaron a perder su peso

¿qué aspecto adoptaremos finalmente

cuando una pátina cubra el espejo?, ¿igual de colorido

y perecedero?

¿el de la manzana el del niño que corre para levantarla?











JOANNA WAJS: (1979, Varsovia, Polonia)


De:"Poesía a contragolpe”, Prensas Universitarias de Zaragoza, 2012.

Traducción: Abel Murcia, Gerardo Beltrán y Xavier Farré.



Imagen: http://www.biuroliterackie.pl

junio 16, 2017

Poetas en Nueva York










Poetas en El poeta ocasional



Judith Filc







Pierre Jean Jouve







El asunto más grande es el morir y de eso no sabemos una sola palabra

Aquellos que han pasado no vuelven ya a pasar

Pero yo lo confieso vivo sin inquietud

Ya no creo en aquéllos

Sin comprender los anulo aquéllos están muertos

Oh silencio

Complicidad

Acaso la muerte no sea un asunto en absoluto acaso la muerte nada signifique

O por el contrario

Todo tal vez existe para esta sola muerte para este gran portal este dichoso puerto

Donde entrará el navío

Pero no puesto que en la dicha yo no creo yo no creo en la muerte

En el fondo de mí os lo confieso sé que soy inmortal estoy seguro

Vanidad esencial







La plus grande affaire est de mourir et nous n'en connaissons pas une lettre

Ceux qui ont passé ne repassent plus Mais je l'avoue je n'ai pas d'inquiétude

Je ne crois plus en eux

Sans comprendre je les annihile ils sont morts

O silence

Complicité

Peut-être n'est-ce pas une affaire du tout peut-être la mort ne nous est-elle rien

Ou au contraire

Tout est-il pour cette seule mort pour ce grand porche pour ce port heureux

Où entre le navire

Mais non car je ne crois pas au bonheur et je ne crois pas à la mort

Au fond de moi je vous avoue que je suis sûr d'être immortel

Vanité essentielle








Pierre Jean Jouve (1887, Azrras / 1976, Paris, Francia)

Traducción: Raúl Dorra

Enlaces: http://hablardepoesia.com.ar/numero-33/pierre-jean-jouve-conocimiento-duda-revelacion-3/

Imagen: www.carteggiletterari.it


junio 11, 2017

Weldon Kees


Robinson en casa




Las cortinas abiertas y la puerta entornada.
Todo el invierno pareció que un oscurecimiento
comenzaba. Ahora, sin embargo, el brillo de la luna y los olores de la calle
conspiran, combinándose en una única cosa.

He aquí los cuartos donde vive Robinson.
Esta luz mortecina, descolorida y pálida,
como si acá se hubieran refugiado todos esos borrosos
amaneceres de la primavera, tal vez únicamente para Robinson.

Que ahora duerme. Si acaso se filtrara por los pisos más música,
o la luna brillara con diferente luz,
quizá despertaría para oír el noticiero de las diez,
en el que se hablará de cosas espantosas, moderadamente.

Duerme por el cansancio, pero aquel viejo deseo suyo de morir así
ha disminuido un poco. Ahora solo le queda esa frialdad
que debe llevar puesta. Pero no mientras duerme. Riguroso académico, viajero,

o rústica figura barbuda y en cuclillas en medio de una cueva,
un francotirador de mirada de lince en una barricada,
un hereje encerrado en una catacumba, un libertino célebre,
un mendigo en la calle, el confidente de los Papas,

todos esos es Robinson en sueños, quien mientras se da vuelta
en la cama masculla: “Hay algo en este manicomio
de lo que yo soy símbolo. Esta ciudad. Oscura. Pesadilla.”
                                                                  Se despierta bañado de sudor
y de la luz terrible de la luna. Oye algo que podría ser silencio:
zumba como los cables allá lejos, sobre las azoteas,
y el viento embolsa las cortinas y las hace flamear dentro del cuarto. ~


Weldon Kees
Weldon Kees
(Estados Unidos, 1914-1955) fue, además de poeta, un reconocido novelista, autor teatral y pintor. A su primer libro, 
The Last Man (1943), considerado por Harold Bloom un acontecimiento en la historia de la poesía estadounidense moderna, le seguirían otros volúmenes de versos de los que este tomo ofrece una amplia selección.

El 19 de julio de 1955 desapareció sin dejar rastro: su coche fue encontrado, con las llaves puestas, en las inmediaciones del Golden Gate Bridge en San Francisco. Nadie volvió a verlo. Si bien se cree que murió, el mito lo imagina reinventado y reencarnado del otro lado de la frontera, viviendo una nueva vida en México.
De: "El Club del crimen", Vaso roto Ediciones
Versión de Ezequiel Zaidenwerg
Imagen: Dan Wynn Archive

junio 10, 2017

Anejo de Kim Addonizio

poesía estadounidense



Basura



No sueles pensar a dónde va
después de que amarras la bolsa blanca y la lanzas
al contenedor que se encuentra en la calle. No piensas
en la pestilencia del camión al retroceder,
o en los hombres con sus asquerosos guantes
colgándose de los lados, maldiciendo desde la cercana
oscuridad de un nuevo día
en el cual, de alguna forma, alguien será lanzado
dentro de una celda
del mismo modo en que la basura es lanzada
dentro de un agujero profundo para quemarse,
del mismo modo en que los cuerpos son lanzados
para que los sepulten.
No piensas en los basureros, en las ratas que la hurgan,
en las malolientes pilas dentro de los túneles
- los zapatos gastados,
las muñecas con los ojos salidos, los centavos,
el anillo de bodas
que se perdió, cualquier cosa que haya encontrado
su lugar hasta ahí y que no va a regresar
más que como una mancha, un mal olor en el aire, veneno
sembrado en las nubes hasta que llueva de nuevo. Pero hoy
el clima es precioso; mira al cielo, su pureza,
su nulidad, sólo hay gaviotas cruzándolo en su transcurso
hacia las playas. No dejes que las gaviotas te recuerden
cómo se zambullen por peces con el pico,
cómo los peces flotan en las aguas residuales.
Especialmente no pienses en cosas muertas,
o en buitres, en cómo esperan de un modo tan paciente
mientras algo sangra en la tierra, y después
se empujan unos a otros
mientras se encorvan, vestidos de negro,
alrededor del cuerpo, alimentándose de la manera
en que todos se alimentan;
oh, no pienses ahora en toda la comida
que has desperdiciado,
en los platos que desechaste o se pudrieron
en la alacena, en el refrigerador,
no pudiste evitarlo, tu intención era salvarlos a todos,
a los niños especialmente,
pero la basura sigue llenando la casa; la impresión negra
de los periódicos,
las peticiones de dinero con listas de nombres, sus caras actuales,
ellos siguen vivos, están allá afuera con los guardias
y los soldados y las moscas, así que no te preguntes si tu casa
está limpia, no pienses ni por un minuto que lo tienes todo,
mira tus manos, están cubiertas de ella, puedes intentar
lavarlas o sumergirlas en cualquier otra cosa;
incluso un solo dedo, tómalo y raspa
un poco de la mugre, del estiércol y el hedor de los humanos,
siente cómo la más mínima esperanza se aferra ahí.


Traducción de Andrea Muriel
Fuente: Facebook de Luciana J. Coronado, Poemas de Luciana Jazmìn coronado, aquí



Oscureciendo, luego clareando



El cielo sigue mintiéndole a la granja,

alineando sus pesadas nubes
sobre la sombrilla de mesa azul
para luego lanzarlas sobre el río.
Y el día se siente desesperanzado
hasta que observa unos árboles
dejando caer delicadamente sus pétalos blancos
sobre el pasto junto a la casa de pájaros
posada en su poste de madera,
atiborrada de polluelos parpadeantes
como prendas en una maleta pequeñita. Al principio
deambulaste solitariamente en el jardín
y no ayudó en nada saber que Wordsworth
se sintió igual, pero entonces Whitman
te consoló un poco, y viste
el pasto como cabello sin cortar, anhelante
del producto que le da brillo.
Ahora estás recostada en el sofá bajo el tragaluz,
el cielo empieza a limpiarse,
mezcla su coctel de tristeza y resplandor,
un diluvio y luego una excavación
y luego suficiente tiempo para un
baile o un beso más antes de que empiece otra vez,
oscureciendo, luego clareando.
Escuchas el alto reloj de madera
en la cocina: su péndulo chasquea
de un lado al otro todo el día, y repica
con un sonido puro, cada hora a la hora,
aunque siempre a la hora equivocada.



Divino




Carajo, aquí está ese bosque oscuro otra vez.
Creíste que lo habías atravesado—
la mitad de tu vida, el ogro convertido en un ratón
de corazón detenido, la vieja bruja casi acabada,
los monstruos replegados en sus cuevas
a martillazos, rebasados los hombres
-lobo.
Habías salido de todo eso para encontrarte en un claro.
Había un hombre parado en él.
Tendió sus brazos.
Ping hizo tu iHeart
así que te quitaste toda la ropa.
Ahora había dos de ti
o quizás uno, aplastados juntos de nuevo
como mitades de un sándwich,
supurando mayonesa.
Viviste de uvas y antidepresivos
y de los ocasionales pequeños mamíferos marinados.
Miraste los DVD que cayeron
del árbol de DVDs. Nada
tenían prohibido, así que nada de qué preocuparse.
Llovió mucho.
Plantaste jitomates.
Algo malo tenía que pasar
porque sin conflicto no hay historia, así que
Chíngate, está bien, lo que sea,
aquí vienen más árboles negros
decorados con murciélagos dormidos
como feos adornos de Navidad.
¿No odias estas fiestas?
Todo ese dar. Todos los pesebres
artificiales, los falsos témpanos plateados.
Si tuvieras uno real podrías apuñalar
a tu muerto amor viviente en su enorme
corazón maldito. Pero, no, tienes un fideo plateado
con el que debes desollarte.
Negación del placer,
muerte antes de la muerte,
sola en los bosques con un par de murciélagos
desplegando sus alas chirriantes.



KIM ADDONIZIO (1952, Betsheda, Maryland, Estados Unidos de  Norteamérica)

Traducción: Martha Rodríguez Mega
Fuente: http://www.puntodepartida.unam.mx/images/stories/pdf/pp193.pdf
Enlaces:http://circulodepoesia.com/2013/01/7-poemas-de-kim- addonizio/https://carlosalcorta.wordpress.com/2016/04/18/kim-  addonizio-dimelo/

Imagen: civitella ranieri

junio 08, 2017

Diego Colomba

Diego Colomba

Papá trajo a casa un Cuatro Ele que le dieron como forma de pago



Y qué si enchispara esta ruina de motor que enchastra el porlan
y explotara ilusionada en la íntima demolición de la tarde
se pregunta con menos lirismo un hombre vacío
que ensaya en la palanca de cambios
disparos sin consecuencias:
seguramente sentiría en la punta de los dedos
el ritmo alternante de una realidad que falla
desaparece y se reanima
en otra parte.



Distancia



Esa anciana
de pelo
recogido
que fuma
sentada
en un tocón
del campo
con las piernas
cruzadas
cara
al viento
que cimbrea
el pastizal
quemado
y se da vuelta
como ausente
es mi madre.



Huérfano



En el desayuno de esta mañana
cambiaste sin decir nada
las galletas, el queso, la infusión acostumbrada
cuando ya me había acostumbrado
a ver en tu cara
el rostro de una mujer
desconocida.

DIEGO COLOMBA (1972, San Nicolás, Buenos Aires, Argentina)

junio 04, 2017

Alí Chumacero

Diálogo con un retrato 




Surges amarga, pensativa,
profunda tal un mar amurallado;
reposas como imagen hecha hielo
en el cristal que te aprisiona
y te adivino en duelo,
sostenida bajo un mortal cansancio
o bajo un sueño en sombra, congelada.
En vano te defiendes
cuando tus ojos alzas y me miras
a través de un desierto de ceniza,
porque en ti nada existe que delate
si por tu cuerpo corre luz
o un efluvio de rosas,
sino temor y sombra, la caída
de una ola transformada
en un simple rocío sobre el cuerpo.
Y es verdad: a pesar de ti desciendes
y no existe recuerdo que al mundo te devuelva,
ni quien escuche el lánguido sonar de tus latidos.
Eres como una imagen sin espejo
flotando prisionera de ti misma,
crecida en las tinieblas de una interminable noche,
y te deslíes en suspiros, en humedad y lágrimas
y en un soñar ternuras y silencio.
Sólo mi corazón te precipita
como el viento a la flor o a la mirada,
reduciéndote a voz aún no erigida,
disuelta entre la lengua y el deseo.
De allí has de brotar hecha ceniza,
hecha amargura y pensamiento,
creada nuevamente de tus ruinas,
de tu temor y espanto.
Y desde allí dirás que amor te crea,
que crece con terror de ejércitos luchando,
como un espejo donde el tiempo muere
convertido en estatua y en vacío.
Porque ¿quién eres tú sino la imagen
de todo lo que nutre mi silencio,
y mi temor de ser sólo una imagen?


Poeta Alí Chumacero con camisa blanca y saco gris
ALÍ CHUMACERO (1918, Acaponeta / 2010, Ciudad de México, México)
Fuente:
http://www.materialdelectura.unam.mx/images/stories/pdf5/ali-chumacero-76.pdf
Enlaces:http://www.letraslibres.com/mexico/ali-chumacero-1928-2010http://www.literatura.bellasartes.gob.mx/acervos/index.php/recursos/articulos/semblanzas/1679-chumacero-ali-semblanza?showall=1Imagen: www.elinformador.com.mx