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Mostrando las entradas de abril, 2018

Revista Hablar de poesía

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Escribe Laura Wittner: “Un cielo, un lago, un bosque o todo un paisaje pasan por el tamiz del lenguaje y la subjetividad antes de aparecer, reconstruidos y vigorizados, en el texto. Schuyler atraviesa una escena campestre y sale con flores pegadas en la ropa y colores tonalizando su conciencia. La escena lo atraviesa y sale con nueva estructura, nuevos sentidos, una música única”. James Schuyler, quien fuera secretario personal de Auden durante su estancia en Ischia, es el más íntimo de los llamados “Poetas de Nueva York”. Basta señalar que su primera lectura pública aconteció en 1988. Versos breves y estrofas largas como una columna vertebral; capturador de instantes fugaces, su mirada pictórica y su capacidad descriptiva hacen de sus poemas vívidos trazos de una imaginación atenta a las fluctuaciones de los colores en las frutas, las luces de las pasiones y las intermitencias del ánimo LOS CRISANTEMOS COREANOS Acá en este jardín son enormes y como margaritas (¿por qué no? ¿no es el m...

Erich Hackl

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C uando las mujeres dejaban el huso y la rueca. Antes de encender la lámpara de petróleo. Era el momento de contar historias. Ese placer de escuchar, ese goce. Las sombras dentro, tras la ventana la nieve. Cuando terminaban con las plumas de los edredones. Antes de encender la lámpara de petróleo. Era el momento de poner las sillas junto a la pared. Ese placer al bailar, ese goce. Las chicas dentro, tras la ventana la nieve. La fiesta del sastre, así llamábamos a la felicidad de la hora del crepúsculo, entre luz y luz. U n entierro así llegó a ser más divertido que una boda. Sólo que durante la comida no había música para bailar. El muerto no racaneaba: había sopa de albóndiga de hígado, carne de vaca cocida con rábano picante y de postre una tarta contundente. Cerveza y aguardiente a voluntad. Licor de huevos para las viejas. Té con ron para los acatarrados. café con leche para los niños. Vino caliente para el señor cura. El viejo Schinböck había dispuesto que la banda de música de Sa...

Frank O'Hara

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Chez Jane La jarra blanca de chocolate llena de pétalos traga trastos alrededor en un ojo mareante de cuatros en punto de ahora y por venir. El tigre, maravillosamente rayado e irritable, salta sobre la mesa y sin perturbar un pelo de la atención sin aliento de las flores, mea en la maceta, justo por su delicado surtidor Un susurro de vapor sube de la uretra de porcelana. “Saint-Säens!” parece susurrar, rizándose infaliblemente alrededor de las pelotas peludas del terrible minino, que está sacando músculo mentalmente. Ah! Estate conmigo siempre, espíritu de ruidosa contemplación en el estudio, el Jardín de los Zoos, las tardes eternamente fijadas! Allí, mientras la música araña su escrofuloso estómago, la ruda bestia emerge y se yergue clara y cuidadosa, conociendo siempre el peligro exacto en este momento acariciando sus colmillos con una lengua dada enteramente a usos lujuriosos; que solo hace un momento dejó caer aspirina en este atardecer de rosas, y ahora tira una silla en el aire...

Nicolás García Sáez

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Termópilas  Tengo el cuerpo de Leónidas en las Termópilas lacónico entre los jardines menos temblorosos de Esparta claros y luces estoicas de aquel verano un poco rabioso (la duda es barroca) los soldados se mueven, llevan uvas, espadas  los periceos asisten al fogón celebrado a orillas del Eurotas ya habrán notado la movilidad que tienen las damas frente al David  de mil ocho catorce Se cuelan entre los céfiros las melodías de pantanos remotos los siervos aplauden tibiamente trueques o descuentos (gritos de comercio)  no le hacen jaque al agujero Desde el cielo: La Maravilla el cabo y el rabo de Italia Grecia, Albania del Jónico al Boreo De curso, de cuenca Cabo Karagol en Corfú Cantabria, Epiro, el Peloponeso y allí abajo si otra vez las Termópilas Evolución  Aquello partió  bajo la sombra del ombú con un sapo y su bella rana reposando para siempre en el jardín hubo un gato con diminutivo célebre que llegó un día y al otro se fue rompiendo pedazos de mi c...