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Mostrando las entradas de octubre, 2011

Miguel Huezo Mixco

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El árbol de Haroldo                                                      A la memoria de Haroldo Conti Al principio fue igual que el árbol de Haroldo: sentir que un surco se abre paso por dentro la mitad del cuerpo, nido a la noble sensación de estar sobre el camino en forma de cosquilleo, de inquietud. por esto me decidí a escribir un poema del camino y a pesar de mis fracasos hice una o dos canciones adelgazadas y sucias por el uso. Las saqué en limpio sobre una gran mesa de pino y con ellas he conseguido acompañarme bajo los estruendos de la lluvia y la pólvora. Han dejado su rastro en este libro de caminos. Viajero Dije a toda voz el nombre de la amada y el océano replicó pero era eco quien así me engañaba Abismo de polvo y moho Página 303 de la enciclopedia ilustrada Grité otra vez y el viento enredó la melena de los bosques submarinos y aspiré el ...

Juan Gelman: Los poemas de Sidney West

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lamento por la nuca de tom steward el día que tom steward alzó vuelo montado en su furia fue realmente memorable: el sol no se detuvo la tierra no dejó de girar la máquina celeste siguió trabajando pero él volaba él dejaba atrás países continentes con las manos mojadas de viento ¡oh tom steward! ¡oh tom  y steward volador! tomó la lira  y empezó a cantar entre nubes o ángeles y demonios de Dios atraídos por los vapores negros que le salían de la boca "caballos" cantaba "caballos depravacos cerebelentes áspimos taquerres" cantaba tom steward y en sólo un arco de volar quemaba camísculas herpentes ¡qué páramos con un hombre solito había en su voz! tom steward se detuvo en el aires y vio su nuca y dio vueltas y vueltas aterrizando al fin en el revés de sus días y vio: a un hombre que volaba al sol salir a la tierra girar la máquina celeste trabajar a tom steward convertido en tom steward y triste no voló nunca más en su vida pero no le pudieron arrancar el pedazo de vi...

Alfredo Veiravé

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Una gran constelación nos atrae      En este libro sobre el comportamiento musical de los espacios infinitos  al finalizar 1979, año de Cristo, debo sostener con los científicos  de la Universidad de los Ángeles que           "la tierra y el Sol y la Vía Láctea se están desplazando           a través del espacio / a millones de kilómetros           por hora / al parecer atraídos por la gravedad de una            gran galaxia / la supergalaxia".  Si eso es verdad este globo terráqueo que recorría antiguas aventuras en erróneos salones como un vampiro jubilado ya no besará / el cuello pálido de las enfermas góticas. Lamentablemente vamos hacia un agujero cósmico. Felizmente vamos envueltos en la música de los astros al compás del violín de Yehudi Menuhin que escuchamos en Londres porque a mí también, el silencio de los espacios infinit...

Blanca Varela

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Nadie nos dice Nadie nos dice cómo voltear la cara contra la pared y morirnos sencillamente así como lo hicieron el gato o el perro de la casa o el elefante que caminó en pos de su agonía como quien va a una impostergable ceremonia batiendo orejas al compás del cadencioso resuello de su trompa sólo en el reino animal hay ejemplares de tal comportamiento cambiar el paso acercarse y oler lo ya vivido y dar la vuelta sencillamente dar la vuelta Visitación Dejé al demonio encerrado en un cajón en su pequeño lecho de crespón afuera el ángel vuela toca la puerta espera en una mano la rima como una lágrima en la otra el silencio como una espada échame de mi cuerpo son las doce sin sol ni estrellas  BLANCA VARELA  (1926 / 2009, Lima, Perú) De:  lauragiordani.blogspot.com  y  La insignia Imagen: oigaenlinea.com

Guillermo Martínez Yantorno

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P ero la casa nunca estuvo vacía. No pudo quedar despoblada porque los diálogos de sus muertos no cesaron con dos vueltas de llave. U na puerta blanca daba a la calle y parecía segura. Pero padre ¿De qué te sirvió apretar las manos? La vida escapó lo mismo. U n pájaro en las ruinas. Quiere dormir pero lo aturde la voz de los ausentes. H ay un perro ladrando en los escombros. -¿Esperará que el día restituya el centavo de luz que bastó para hacer la algarabía? GUILLERMO MARTÍNEZ YANTORNO  (s/d) De: "Trenes a lo lejos", Fundación Argentina para la poesía, 1978 Imagen: elaguamarina.blogspot.com

Constantino Mpolás Andreadis

Constantino Mpolás Andreadis Es clásico es clásico tan repentinamente romántico que lo clásico en él y lo romántico es transitorio como la piedra que embellece a la estatua con lo que fue con su prehistoria de piedra de siglos encerrados en una gota o cielo en un grano de mundo de universo como una estrella es su luz bebida al claro vino o al oscuro sueño adonde las palabras no alcanzan adonde su sentido las lleva como si ellas fueran la punta de la flecha y el sentido no el arco sino la flecha entera con su zenón y su tortuga tan lejos de sí misma como el sol de la luna ya mano o corazón con latidos de mano y horizontes de guante de ojo abierto no a la luz ni a la sombra sino al eco de la palabra exacta la no dicha la esquiva y no buscada la encontrada no en otra sino en ella que entonces ya no es ella ni otra sino el margen o verso en blanco y a la espera de palabras no escritas que lo digan o escriban en los versos ya escritos que sin él no son nada sino versos o versos que hacia é...

Walking Around

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Sucede que me canso de ser hombre. Sucede que entro en las sastrerías y en los cines marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro navegando en un agua de origen y ceniza. El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos. Sólo quiero un descanso de piedras o de lana, sólo quiero no ver establecimientos ni jardines, ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores. Sucede que me canso de mis pies y mis uñas y mi pelo y mi sombra. Sucede que me canso de ser hombre. Sin embargo sería delicioso asustar a un notario con un lirio cortado o dar muerte a una monja con un golpe de oreja. Sería bello ir por las calles con un cuchillo verde y dando gritos hasta morir de frío No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas, vacilante, extendido, tiritando de sueño, hacia abajo, en las tapias mojadas de la tierra, absorbiendo y pensando, comiendo cada día. No quiero para mí tantas desgracias. No quiero continuar de raíz y de tumba, de subterráneo solo, de bodega con muertos ateridos, muriéndome de pen...

Ennio Moltedo

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Límite He aquí un simple tubo rojo o la baranda junto al mar. A tus espaldas el camino suave, limpio por la brisa de los vehículos; más atrás el sendero, la cortina de los árboles oscuros, la última guardia de flores, quizás la vida. He aquí el límite. A tu frente el desorden, la libertad del viento, la línea azul -que aún no es línea-, el agua que trepa y salpica cada vez en forma diferente. Se puede pasar tardes contemplando el escurrir siempre distinto de la espuma por las rocas.    Frente a ti, el mar. (Concreto azul, Editorial Universitaria, 1967) Mientras sigamos hablando Mientras sigamos hablando para disculpar el ocaso siempre nos sorprenderá la noche y no habrá solución para mañana. Mañana será el eterno aniversario. El recuerdo tiene ligera sepultura. ¿ no es lo que más nos acomoda?. Aquí debemos vivir y temblar. ¿Vale la pena negarlo cuando ya hemos dado varias veces la vuelta al globo?. Por mucho que suene la música y parlotee la autoridad de turno y se entusiasmen...

Christopher Reid

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La abulia de un hombre viejo La araña en su teatro colgante; la paciente villanía de los gatos: la siesta predice desastres, ahora que hay tiempo para sentarse y ver. Afuera, arrullado por el sol, pastoreo con un brandy pegajoso en la mano y contemplo el manzano retorcido como una historia familiar.             Mis nietos juegan al cricket con una pelota de playa y una raqueta. Mi vieja esposa sentada a mi izquierda. Reclinados, con nuestros cigarrillos nos besamos  para elevar un tembloroso puente de amor. El libro que leo bosteza su aliento de zorro. Recojo frases sólo para extraviarlas luego que son tercos dientes apretados.             El bebé atado al yugo de su babero gatea y se vuelve hacia al gato del vecino que a su lado pasa exhibiéndose con unos tontos, gordos, plumosos, falsos bigotes.               Christopher Reid (...

Mauro Viñuela, inédito

Un manifiesto La nadadora  la nadadora  sus codos  el destello  un faro mostrando  esta  orilla (Si ella tomara un atajo cargaría su  vida entera) La nadadora  la nadadora   mi  algodón  transportado en el hoyuelo de su sonrisa La nadadora  la nadadora  llegando a la náusea de todos mis átomos Veo  el  aire colmado de sangre  ella tiene  como un espasmo un celestial drenaje Yo soy un carnicero entre  las vísceras del día  manejo a la perfección los utensilios del óxido La nadadora  la nadadora girando sobre mi agua de  preguntas plásticas Yo muero para nada  Y eso es todo La nadadora  la narradora  hasta el obispo le solicita audiencia a su miseria  y los filósofos nombran Uno a uno Sus  millones de nombres  y los científicos luchan y mueren por  todo  su cuerpo Como ecologistas de la sangre La narradora  el Rey  la recibe como a los ...

Juan José Ceselli

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Cada día es un pozo, el fondo de algo Cada día es un pozo, el fondo de algo que duerme ya sin ojos, nos acecha. Cada día es un poco de tierra que cede. Cada día que pasa es una lástima. Cada día es la puerta de una casa sin muros. Cada día es un sol a media noche. Cada día alguien pone sobre un rostro un espejo: tú eres el vaho que el cristal aguarda. JUAN JOSÉ CESELLI  (1909/1983, Buenos Aires, Argentina) De. hojasdelcaminador.com.ar