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Mostrando las entradas de enero, 2012

Lugares

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Plaza Barrancas de Belgrano, Buenos Aires, Argentina Bajo Belgrano (Tango, 1926) Bajo Belgrano... Cómo es de sana tu brisa pampa de juventud, que trae silbido, canción y risa desde los patios de los studs. ¡Cuánta esperanza la que en voz vive!. La del peoncito que le habla al crack: -Sacame 'e pobre, pingo querido, ¡no te me manques pa'l Nacional!... Calle Blandengues... donde se asoma la morochita linda y gentil, que pone envueltas con su mirada sus simpatías sobre un mandil... En la alborada de los aprontes, al trote corto del vareador, se cruza el ansia de la fortuna con la sonrisa del buen amor... La tibia noche de primavera, turban las violas en "El Lucero", se hizo la fija del parejero y están de asado, baile y cantor. Y mientras pierde la vida un tango que el ronco fueye lento rezonga, se alza la cifra de una milonga con el elogio del cuidador. Bajo Belgrano... cada semana, el grito tuyo que viene al centro: -¡Programa y montas para mañana... Las ilusiones pren...

Oliverio Girondo

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Nocturno Frescor de los vidrios al apoyar la frente en la ventana. Luces trasnochadas que al apagarse nos dejan todavía más solos. Telaraña que los alambres tejen sobre las azoteas. Trote hueco de los jamelgos que pasan y nos emocionan sin razón.    ¿A qué nos hace recordar el aullido de los gatos en celo, y cuál será la intención de los papeles que se arrastran en los patios vacíos?    Hora en que los muebles viejos aprovechan para sacarse las mentiras, y en que las cañerías tienen gritos estrangulados, como si se asfixiaran dentro de las paredes.    A veces se piensa, al dar vuelta la llave de la electricidad, en el espanto que sentirán las sombras, y quisiéramos avisarles para que tuvieran tiempo de acurrucarse en los rincones. Y a veces las cruces de los postes telefónicos, sobre las azoteas, tienen algo de siniestro y uno quisiera rozarse a las paredes, como un gato o como un ladrón.    Noches en las que desearíamos que nos pasaran la mano po...

Daniel Salzano: He visto todas las película de Ingrid Bergman

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33) Lo vi parado ahí Ese día en que necesitaba una vidriera para recostarme una flor para esperarte o una moneda para el wurlitzer ese día ví al afinador de pianos caminando por el medio del chaleco pasando el dedo por el centro del anillo Yo soy el afinador de pianos me dijo el afinador en una época hice época afinando los pianos de Nores Martínez del Chantecler he visto todas las películas del Ingrid Bergman pero los tiempos han cambiado fíjese que tengo ratas en mi habitación tuve otras cosas pero ya no tengo pianos usted cree que yo soy el afinador de pianos pero soy la muerte De: "Versos que escribí para que tocara Jelly", Ediciones Olocco Enlaces:  El poeta ocasional Imagen: archivo.lavoz.com.ar

Fernando Pessoa

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XLIX Me meto adentro, y cierro la ventana. Traen el candelabro y dan las buenas noches. Y mi voz contenta da las buenas noches. Ojalá mi vida sea siempre esto: el día lleno de sol, o suave de lluvia, o tempestuoso como si se acabara el Mundo. La tarde suave y las cuadrillas que pasan. Miradas con interés desde la ventana, la última ojeada amiga al sosiego de los árboles. Y después, cerrada la ventana, el candelabro encendido, sin leer nada, ni pensar en nada, ni dormir, sentir la vida correr en mí como un río por su lecho. Y allá fuera un gran silencio como un dios que duerme. De: "Poemas", Compañía Fabril Editora, 1972 Traducción: Rodolfo Alonso Enlaces:  El poeta ocasional

Juan Desiderio

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I Pastora y su almacén de cosas deformes en la ionosfera los ojos de Cacho en salmuera la verdulera del sinfónico Gustavo y el talero y los fantasmas del cambio español Franco por el rey viejo mentiroso la vida por la muerte. II Cuando Pastora borda los límites de la República Vasca y Cacho sueña ser héroe en el naufragio Gustavo abre el almacén. Son las once de la noche. III Son las once de la noche de una noche normal. Luz sobre la calva del hombre. -Dos kilos de pan y quién amasó hoy el papel que me toca en la angustia. -Solange de dieciseis, que no enferme su costumbre. Vaticina por panes el descanso eterno. De día masajea de noche amasa sabe lo del alfa y la omega. Qué te doy, ¿Tu pecho o tu espalda? -Y mis brazos. Algo de vino. -Dos kilos de pan y dos tetra. -¿Cuánto es? -Nada. Va de parte de un ángel hermoso. IV No es la Alhambra ni un parque lunar. A Olga le gusta bailar, soltarse el pelo detrás de los cajones, las botellas verdes de la leche, morder los algodones que Olguita g...

Mauro Viñuela: Tentando al eje de las fosforescencias

Escena en grado cero Un ridículo tráfico de impresiones  aéreas: Andrómeda,  al otro lado de la atmósfera, Tentando  al  eje de las  fosforescencias Mística a tiempo completo entre  los negros  crujidos súbitos Y los movimientos de los océanos Decencia-indecencia, discurre  la marea, y levanta el espinazo La dorada performance de la Historia    Enlaces:  El poeta ocasional

José Ángel Cuevas

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Homenaje a este día Tomo mi café con pan  miro una camisa, la casa polvorienta discuto con mi cónyuge  como cada tiempo, cada noche. Salgo, viajo entre el polvo de la calle inoficiosa  llego a la ciudad  llevo un certificado, unos papeles.  Se oyen cantantes, limosneros, leprosos, tuertos  cojos, falsos mudos. Me siento en la ventana, reparo una mesa pego unos clavos hago todo  lo que debo hacer en los tugurios  del Gran Santiago ardiente y llovido,  mi ánimo no es bueno  pero sigo caminando  me duele un pie tengo pena pero entro a un edificio  discuto  voy a oír una charla sobre alguien  que conoció a de Rokha  regalo un libro tomo cerveza tomo vino/ fumo. Se hace tarde  Vuelvo en otro bus  todos van ebrios/  voy mirando la luna llena las calles negras/  todo está en la oscuridad, está vacío  ladran los perros  llego a mi cama  me acuesto  Sueño que voy por otra vida. JOSÉ...

Ernesto Cardenal: La galaxia de Andrómeda

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Ileana: la Galaxia de Andrómeda,. a 700.000 años luz, que se puede mirar a simple vista en una noche clara está más cerca que tú. Otros ojos solitarios estarán mirándome desde Andrómeda en la noche de ellos. Yo a ti no te veo. Ileana: la distancia es tiempo, y el tiempo vuela. A 200 millones de millas por hora el universo se está expandiendo hacia la Nada. Y tú estás lejos de mí como a millones de años. Enlaces::  El poeta ocasional De: "Nueva antología poética", Sihlo XXI Editores SA, 1978 Imagen:   justpushthetempo.blogspot.com

Horacio

Carminum I, 11 («Carpe diem») No pretendas saber, pues no está permitido, el fin que a mí y a ti, Leucónoe, nos tienen asignados los dioses, ni consultes los números Babilónicos. Mejor será aceptar lo que venga, ya sean muchos los inviernos que Júpiter te conceda, o sea éste el último, el que ahora hace que el mar Tirreno rompa contra los opuestos cantiles. No seas loca, filtra tus vinos y adapta al breve espacio de tu vida una esperanza larga. Mientras hablamos, huye el tiempo envidioso. Vive el día de hoy. Captúralo. No fíes del incierto mañana. Horacio (Quintus Horatius Flaccus, 65 a.c, Venosa / 8 a.c., Roma)  De: ddooss.org

Ezra Pound

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Portrait d'une femme Tu espíritu y tú son nuestro Mar de los Sargazos; en estos veinte años, Londres ha dragado en ti y barcos relucientes te dejaron esto en pago: ideas, rumores, retazos de todo, raras bellezas de saber y opacas mercancías de valor. Grandes intelectos te han solicitado, a falta de otra. Fuiste segunda siempre. ¿Trágico? No. Lo preferías a lo usual: un esposo insulso y aburrido, demasiado tolerante, un espíritu mediocre, con un pensamiento menos cada año. Ah, eres paciente... Te he visto sentada largas horas esperando donde algo podría reflotar. Y ahora pagas tú. Sí, ahora recompensas. Eres alguien de cierto interés; uno llega a ti y se lleva una ganancia singular: trofeos rescatados, alguna curiosa sugerencia, un hecho que no conduce a nada, y uno o dos relatos llenos de mandrágoras o de alguna otra cosa que podría ser de utilidad, pero nunca lo es, ni encaja en un lugar, ni halla su hora en el telar de los días: el deslucido, fastuoso, admirable bordado. Ídolos y...

Mark Strand

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Lo que queda                                              para Bill y Sandy Bailey Me vacío de los nombres de los otros. Vacío mis bolsillos. Vacío mis zapatos y los dejo al lado de la ruta. Cuando se hace de noche arraso los relojes. Abro el álbum de fotos familiares y me miro de chico. ¿De qué sirve?. Las horas hicieron su trabajo. Digo mi propio nombre. Me despido. A las palabras se las lleva el viento, volando una tras otra. Amo a mi esposa pero la mando lejos. Mis padres se levantan de sus tronos, y suben a las lácteas estancias de las nubes. ¿Cómo voy a cantar? El tiempo me revela lo que soy, y cambio y soy el mismo. Me vacío de mi vida y aún me queda mi vida. Enlaces:  El poeta ocasional De: "Me va a encantar el siglo XXI", Ediciones Gog y Magog, 2011 Traducción: Ezequiel Zaidenwerg Imagen: mon-books.com

Pablo Armando Fernández

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Pablo A. Fernández Salterio y Lamentación (1953)                                   1 I Sea hecha tu voluntad,                                               como en el cielo,  así también en la tierra                                                        (Mt. 6-10) Válgame confiar en la virtud de las espigas. Sus canosos ejercicios también cumple El invierno, y Doña Brunita , la mamá del esposo            de mi hermana mayor, vino desde las Islas. El buen pan ha henchido su mesa y se han cantado ...

Robert Desnos

Tanto soñé contigo Tanto soñé contigo que pierdes tu realidad. ¿Todavía hay tiempo para alcanzar ese cuerpo vivo y besar                               sobre esa boca el nacimiento de la voz que quiero? Tanto soñé contigo que mis brazos habituados a cruzarse sobre                               mi pecho cuando abrazan tu sombra, quizá ya no podrían                               adaptarse al contorno de tu cuerpo. Y frente a la existencia real de aquello que me obsesiona y                ...

Francisco Bitar

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Manual para retroceder una cajita de música Tenés que darle dos veces a la puerta de la habitación para que cierre definitivamente. Entre el primer golpe y el segundo hay tiempo de sobra para que entren al cuarto los olores de una noche caliente: olor a tierra húmeda del jardín, a las hojas mojadas del helecho creciendo en un vaso plástico de a litro de fernet. A veces las plantas no hacen lo necesario durante el día como par dormir de noche y se las puede sentir desde la habitación agitadas por el recuerdo de la mujer que las cuidó. Sobre la base de los tallos o entre las hojas más largas que tocan el cantero, el agua de riego no refleja las luces superiores, sino los espacios oscuros de la noche, la distancia entre las estrellas, la negra separación. Yo estaba triste pero la tarde era hermosa Ningún tipo de conocimiento ofrece la luna que aparece incompleta por atrás del hotel cuando una leve corriente aérea empieza a calentar en la calle otra larga fila de lámparas de sodio. Los que...

Carlos Battilana

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Consuelos     Bajo el peso de muchos objetos  soy una sombra  que lejos de desear  administra  las horas.  En ese estado donde tiene más lugar el ruido de las cosas que el silencio de las palabras vivo sin saber si las aguas van o vienen. Lo amable de esto no se comprende. Oriento mis brazos al oscuro mal de lo monótono y nadie admite - ni siquiera los ausentes - que es el único camino. Como una luz fatal la antigua tradición seguramente concibe en la conciencia de este quebranto un acto de belleza. Paisaje En estos días luego de numerosas letras y lecturas puedo decir que los gritos temblorosos de mi hijo me desvían me llevan como en una estepa a los árboles inermes, al límite blanco donde comienza la debilidad.  Hundirme en la nieve para que el grito desbordado se tapone de frío, para que la bilis negra de cada noche comercie su evidencia con el hielo congelado… Bondad, herida sutil que los otros pueden conceder y nosotros, nuestro tiempo a...