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octubre 29, 2013

Leopoldo Marechal


Del amor navegante




Porque no está el Amado en el Amante
Ni el Amante reposa en el Amado,
Tiende Amor su velamen castigado
Y afronta el ceño de la mar tonante.

Llora el Amor en su navío errante
Y a la tormenta libra su cuidado,
Porque son dos: Amante desterrado
Y Amado con perfil de navegante.

Si fuesen uno, Amor, no existiría
Ni llanto ni bajel ni lejanía,
Sino la beatitud de la azucena.

¡Oh amor sin remo, en la Unidad gozosa!
¡Oh círculo apretado de la rosa!
Con el número Dos nace la pena.


LEOPOLDO MARECHAL (1900 / 1970, Buenos Aires, Argentina)
Imagen: www.elortiba.org. Foto de Sara Facio

octubre 27, 2013

Carola Sporn




Llaverito






antes de cada viaje

me despide

como si me fuera

lejos

me pide un souvenir

un recuerdo

que lo recuerde

me pide

‘un llaverito’

con su ll chaqueña

yo

con mi yo de acá

me despido

como si no me fuera







Delivery







El final empieza

recalentando

lo que se congeló

en el freezer



tuppers que conservan restos

y bolsitas con pan

que trajo el delivery

de comida rápida



Decime si desayunar

ese pancito que quedó

entumecido

no es para tomarse un avión

a Siberia




CAROLA SPORN (1984, Buenos Aires, Argentina)

Imagen: propiedad de la autora


octubre 26, 2013

Hugo Luna

poesía argentina, Entre Ríos


La caligrafía de la desesperanza 




¿Cuál es el misterio del mundo? – J. Kerouac








Esta es una ciudad misteriosa

Has visto el río?

Sin embargo cuando sube la niebla

Lo hace desde el corazón

Los ángeles están en las zanjas

Y en las iglesias

Sólo pliegan las alas

Yo tengo claro que el amor

Se hace en las aceras y los zaguanes

Mientras las estrellas cierran los ojos

Y la noche estremece de oscuridad

Me amarás alguna vez, pregunta

La carta de la luna

La misiva de la verdad

Es una pregunta de luz

Que sólo vuelca su respuesta

Sobre la esperanza de los hombres solitarios

Cuánto hace que no nos escribimos cartas

Oh la tinta pálida

Oh la caligrafía de la desesperanza







Miraba venir








Miraba venir la ola

Esa tarde

Nada más viento

Poderoso rumor

De lo que niega el pensamiento

El mar, yo decía ojala fuera un espejo

Y la cabeza ejecutaba nombres

Crespones de espuma

Huellas de la luz cuando la luz

Camina sin ser vista y desnuda

Como si estuviera en el pecho, el mar

Y como si el pecho ya no latiera

El horizonte sí lleno de olitas

Pequeñas montañas de sal frotada

Por el bombeo constante del corazón en medio

Del mar, en medio

Del pecho

Esparcido sobre el horizonte

Y la ola, que decía te amo

Y rompía en su silencio







Elije estar entre las uvas





Oh pureza no eres entonces tan rara – F. Ponge






Muchas veces no necesito

Voy hacia ella

Como quien va pastando esperanza

Seguro que ese prado

Habrá de cerrarse de luz

Elije estar entre las uvas casi mordiendo

Manzanas

Dándole naranja al corazón de los zapallos

Todo como si nada

Como si el gesto la llevara de allí

Hasta el lugar en que debiera estar

Las papas nobles en sus manos

Parecen perversas

Y toda esa tierra, esa memoria

Escribe en su piel lo que tiembla su mirada

Me alcanza un ramo de albahaca

Y ya sé de qué lado dormirá mi apetito

Cuando la noche apague su fuego, sus desvelos







Palabras viudas del dolor








El jugo de la adormidera

Me necesita

Amo lo blando del humo

La niebla quemada sobre tus hombros, te

Has ido

En esa anatomía la ausencia sopla pompitas

Y qué es la ilusión

Sino una bella mentira

La pipa de una mano amiga

Cuánta tibieza

Se quema en una despedida

La amapola se antepone a la pupila

Y florece en el corazón

Es tonto que no viajemos a Mekone

Caminamos, cada uno por su lado

De los altos árboles que antes dieron pena

Ahora brotan palabras viudas del dolor




HUGO LUNA (1959, Concepción del Uruguay, Provincia de Entre Ríos, Argentina)


octubre 24, 2013

Philippe Jaccottet


La lechuza



La noche es una gran ciudad dormida
donde sopla el viento... Llegó de lejos hasta
el asilo de este lecho. Es junio, y medianoche.
Tú duermes, me han llevado a estos bordes infinitos,
el viento mueve el avellano. Esta llamada
se acerca y se retira, diríamos que es
un destello huyendo entre los bosques, o bien
las sombras que giran, se dice, en los infiernos.
(De esta llamada, cuántas cosas podría decir
en la noche de estío, y de tus ojos...) Pero no es
sino la lechuza, ese pájaro, llamándonos desde el fondo
de estos bosques de suburbio. Y ya nuestro olor
es el de la podredumbre al alba,
ya bajo nuestra cálida piel apunta el hueso,
mientras se apagan los astros en todas las esquinas.



Philippe Jaccottet (1925, Moudon, Suiza
De "La lechuza y otros poemas" 1953
Versión de Rafael-José Díaz
Imagen:culturaramas.es

octubre 23, 2013

Odette Alonso




Historia breve de una mujer de lejos 











Una mujer espera en el andén

y se asoma al hueco breve de su impronta.

Cuando llegó

sin haberlo previsto

el sol quebró su cápsula rojiza

y sorprendió un quejido de escorpiones.

Quizá entonces no pensara en la estampida

y fuera un simple juego comenzar

pero hoy el sol es una moraleja.

Con su abolida oscuridad de cobres

oculta una nostalgia entre los hombros

y destruye el cascarón

oyendo voces

quizás pasos ascendiendo la escalera

o algún ruido inusual

inesperado.

Una mujer de lejos se convence

desdice sus arranques y sus duda

con tal de que alguien quiera responderle

de que alguien quiera amar

de que alguien pueda.

Una mujer recoge caracoles

insuficientes como cuello de botella

y cuelga en su cadena una angustia amarilla.

Disfraza cuanto puede su estirpe de ermitaño

pidiendo a gritos una desbandada

y el corazón se vuelve un rótulo impreciso

que dice ya no puedo.











Odette Alonso (1964, Santiago de Cuba, Cuba)

Fuente: www.amediavoz.com



Imagen: www.islakokotero.blogsome


















octubre 21, 2013

Mariela Gouiric










Así quieren algunos lugares sus cosas







El volantazo retoma por el costado del canal


que atraviesa la ciudad

para juntar agua de las lluvias

que desde hace años son mezquinas.



Todo está oscuro, pero.


Apenas algunos lados iluminados.

Hábilmente se han puesto los faroles altos

sobre la plaza, sobre el terreno con los ladrillos

huecos de la casa semi levantada 

y sobre la canchita envuelta en una red venida a menos.



La luz separada de la oscuridad,


así quieren algunos lugares sus cosas.

De eso nomás me gusta cuando

algún cable generoso se la re bate a la noche con 

500 watts. Que re calientan las jugadas de los pibes en el potrero

y los convierte a todos en messis, tevez o palermos.



Y dudo de que no sé  si será a propósito


o sólo pasa.

Pero a cualquiera de las dos se le agradece

cuando el pedazo de tierra vive por esas luces      

a puro lujo, como un estadio.

Y también se le da las muchas gracias

a los faroles anaranjados

que por ellos los bancos de las plazas se vuelven tarimas

para las pibas que bailan  

la última del verano que dejarán morir

cuando llegué el invierno.



Salíamos por las noches con el Citröen


a pegar un par de vueltas. 

Subíamos hasta el puerto. 

Pasábamos por la fábrica.

Paraba el auto y nos decía que admiremos tanta belleza.

 –Vean estas luces, están re buenas-.



El mechero enorme de la planta 


le festejaba 

el cumpleaños a toda la ciudad

que por más viento sur que sople 

todavía no pudo

apagar la vela que al apagarse 

le cumpla sus deseos.

Porque en los lugares con corazón de pueblo

también tenemos deseos.



El motor detenía la marcha y mirábamos altos las


lucecitas amontonadas

de caños y mangueras que respiraban el aire

que a nosotros todavía nos falta.



Eran días en los que aseguraba 


que la luna nos seguía por la ventana. Y me maravillaba

saber que todos esos focos

que brillaban desde el fondo de la ruta

armaban la ciudad. Sabía que 

entre ellas estaba la lámpara 

del fondo 

de casa. Y me dormía sobre 

el asiento de cuerina negra. Confiada que 

-y en esto es la infancia-

el ruido urbano de las luces silenciosas 

no confundirían

al Citröen. Al pobrecito que

asmático y torpe, siempre encontraría 

aunque nos alejemos demasiado

la manera de volver.





Mariela Gouiric (1985, Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires, Argentina)


Fuente: www.big-sur.com

Imagen: ciclocarneargentina.blogspot.com


octubre 20, 2013

Jaime B. Rosa



Por tu cálida sonrisa 











Por tu cálida sonrisa 

conozco 

el clima de tus dedos 

pero olvido 

en qué calles trenzamos 

nuestras vidas, 

en qué sillas 

nos sentamos 

para frenar 

el peso de la tarde 

que nos vence 

desde dentro 

con la rotundidad 

de una herida. 



Entre tus tinieblas y las mías 

juntos añoramos 

un destino 

distinto 

a la muerte 

que nos penetra 

paso a paso, 

los nombres y las cosas 

que dejaron en nosotros 

su huella singular, 

tantas sensaciones desconocidas 

con sus sombras ondulantes 

junto al fuego 

quebradas y abolidas. 



Como lo oculto guardado 

en un rostro que calla, 

acaso el ocaso nos aprieta 

con su cimitarra lumbar 

que interroga al dolor, 

acaso el ocaso nos despide 

en el enclave exacto 

de una tarde oscura 

en que la sangre 

mancha para siempre 

el eterno retorno 

de un lejano amanecer. 





Jaime B. Rosa (1949, Bellreguard, Valencia, España)



Imagen: www.prometeodigital.com









octubre 19, 2013

Alejandro Nicotra

Alejandro Nicotra


Ella estará de pie en la luz



Ella estará de pie, en la luz,
igual a una estatua con paloma en el hombro
-la paloma del perdón y el deseo-
pero una muchacha, no más, para los otros.

Como el alba, habrá venido
de un temblor de la sombra o los párpados.

Entonces el hombre no clamará a ningún ángel
ni temerá a ningún fuego en su noche.
Tampoco pedirá el cielo a las ventanas.

Todos los dones colmará esa visita.

Y al fin el sabrá decir adiós,
los labios muy cerca de la cabeza esperada,
cuando ella se incline sobre sus ojos.

ALEJANDRO NICOTRA (1931, Sampacho, Córdoba / 2023)
Fuente: www.palabraargentina.blogspot.com
Imagen: Facebook


octubre 14, 2013

Rocío Macarena












mamushka




el otro día alguien me dijo
parecés una mamushka
el frío me forzaba a abrigarme
de pie a cabeza de mejilla helada
a labio partido
un gorro rojo de algodón coronaba
las interminables capas que me separaban del mundo




a veces me imagino de esa manera

una mujer encima de otra más pequeña
y otra más aun y así
sin término
se van acomodando una-al-lado-de-la-otra
no por tamaños sino por variante
unas de trazo más fino
otras de color brillante o esmalte frágil
de ese que se salta al menor rasguño
las últimas se ordenan por traje, brillo de los ojos
o cantidad de pintura invertida
una tras otra se encadenan innumerables
mujercitas de inconstante porcelana
hasta que no es posible vislumbrar
el más mínimo movimiento
la mínima intención
que permita retroceder
a su primer estado

a veces me imagino encerrando
cada pequeña vasijita hueca
en su inmediata hermana mayor
pienso que cuando acabe la serie
me sentiré más tranquila
sabré que hay un fin
sabré
que hay un comienzo


Rocío Macarena (1985, Buenos Aires, Argentina)

octubre 12, 2013

James Wright



A Way To Make A Living



From an epigram by Plato


When I was a boy, a relative
Asked for me a job
At the Weeks Cemetery.
Think of all I could
Have raised that summer,
That money, and me
Living at home,
Fattening and getting
Ready to live my life
Out on my knees, humming,
Kneading up docks
And sumac from
Those flawless clerks-at-court, those beautiful
Grocers and judges, the polished
Dead of whom we make
So much.
I could have stayed there with them.
Cheap, too.
Imagine, never
To have turned
Wholly away from the classic
Cold, the hill, so laid
Out, measure by seemly measure clipped
And mown by old man Albright
The sexton. That would have been a hell of
A way to make a living.

Thank you, no.
I am going to take my last nourishment
Of measure from a dark blue
Ripple on swell on ripple that makes
Its own garlands.
My dead are the secret wine jars
Of Tyrian commercial travelers.
Their happiness is a lost beginning, their graves
Drift in and out of the Mediterranean.

One of these days
The immortals, clinging to a beam of sunlight
Under water, delighted by delicate crustaceans,
Will dance up thirty-foot walls of radiance,
And waken,

The sea shining on their shoulders, the fresh
Wine in their arms. Their ships have drifted away.
They are stars and snowflakes floating down
Into your hands, love.


Fuente: www.poemhunter.com
Imagen: 9-poeticfingers.org

octubre 08, 2013

Carina Radilov Chirov









El Alberto





Hacemos covers de poemas,

sonamos con distorsión,

estamos respirando en nuestras versiones.



Demasiados para la repartija de talento.

¿Quién nos hará callar?

Hubiera entrado en un concurso literario

pero quedé pasmada ante la lista de participantes.



No Hay Más Tragedias Que Las Propias.



Tocamos 

en los bares de las aldeas 

en los tugurios donde la chica que atiende

encandila con las lentejuelas de una lengua stone

donde al que le faltan algunos jugadores

mueve la pelvis like elvis

donde los adolescentes sufren el spleen

entre sus flequillos,

donde, bastante seguido, 

el show aburre.



Y qué.



El punto es que el sábado espléndido 

está licuándose detrás de las ventanas.

El Alberto, que es un cocker,

rasca tozudamente los mosaicos.



Un manifiesto poético, la rascada.





Carina Radilov (1972, Sunchales, Santa Fe)

Fuente: Ese revista literaria


octubre 04, 2013

Saúl Ibargoyen



Libélulas




El viento salta
desde los más lejanos
verdores de la ceiba:
rompe las confusiones
de la luz:
destruye el perfecto temblor
de un vuelo transparente.
De espaldas en la alberca
la libélula
no puede gritar
los colores de su muerte:
sus quietos dientes
aún se ocupan
de un hígado de mariposa
de una leve víscera de cínife
de los muslos de un gusano
macerados por el sol.
Gotas de ceniza rodean
las alas aplacadas
los metálicos ojos
el largo vientre
de ese bicho del Diablo
capturado
por labios fangosos
y lenguas inmóviles.
En el fondo de piedras azules
se disuelven
pequeños cadáveres
como cáscaras de carne.
En los cielos
de más arriba
—bambú eucalipto palma real nadie
ve las sedosas sombras
el fulgor de las mandíbulas
las olientes cacerías
y el viejo viento
que comienza a declinar.

poesía uruguaya, libélulas

SAÚL IBARGOYEN (1930, Montevideo, Uruguay / 2019, Ciudad de Máxico, México) Nacionalizado mexicano
Imagen en Letralia


octubre 01, 2013

Jesús Urzagasti

Coyoacán    



Sabía que debía caminar de una esquina a otra 
aligerado del peso formal que delata a los viajeros 
ya no tienes país me dije y caminas por un bello país 
sin sombra ni recuerdos de paisajes florecientes 
al fin volverás a ser una entidad muda y melancólica 
debajo todo es húmedo y no fluye ninguna amenaza
para el que gobierna su locura y se abandona al sueño
arriba el cielo es luminoso y las aves sólo son aves
para estos sonidos apenas se necesita un mediador
un caminante que nunca escuchó nada en la tierra
un caballo y un tren una plaza y una vaga librería
quizás así responderías feliz a las voces de ayer
todo es un sueño para el equilibrista venido a menos
los sones de una orquesta popular el niño la manzana
el muerto con su violín el callado árbol de la noche
cruzo de una esquina a otra y veo cuatro policías
nunca estuve aquí nunca estuve allá nunca estuve
el aire es útil y la mecánica de los sueños también
nunca llegué a saber tanto de mí nunca me lo dijeron
será por eso que estiro los brazos y siento el agua
y desciendo como todo el mundo y me acomodo el ojo
como un inofensivo intruso que ha de retornar al hotel.


JESÚS URZAGASTI (1941, Campo Pajoso / 2013, La Paz, Bolivia)

Imagen en Bolivia Informa