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Mostrando las entradas de septiembre, 2010

El verso libre

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Y sabemos que ni la música ni la composición visual - ni los contenidos del poema - operan aislados. la poesía también es un arte del espacio . En ella los silencios - representados por el blanco de los Todos ellos componen lo que el poema viene a decir. Sentido que no se mantiene idéntico a lo largo del tiempo, en la medida que pasa de las palabras del autor a la recepción que hace de ellas el lector y, ya en su dominio, se impregna de los distintos estándares de la época. Por otra parte, la asociación rítmica es señal de continuidad, mientras que la estructura del poema opera en la superficie de la página, poniendo de relieve que márgenes y los vacíos entre un verso y otro - son tan significativos como las palabras. En otro orden, el verso largo es portador de la promesa de que algo será hallado, mientras que el verso corto cifra su suerte en el relámpago de su cosecha. La verticalidad de la última poesía de Juan Gelman, con sus versos quebrados, sometidos a torsión, habla a las cla...

Rogelio Ramos Signes: Yo también he soñado con una ferretería en medio del campo.

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Ramos generales                           a Maisi Colombo, que entiende estas necesidades Yo también he soñado con una ferretería en medio del campo. A lo largo de una ruta donde es verano sólo las víboras se atreven, he soñado con elementos de labranza,                      con alambre de púas en rollos homicidas,                      con bolsas de fertilizantes detrás de la persiana. En siestas donde el sol decolora las piedras he imaginado umbríos espacios a resguardo, mientras alguien pregunta "¿Qué se le ofrece?" y una mujercita extenuada se esfuerza por no pedir un vaso de agua. Yo también he fundido mi propio acero jugando a los naipes hasta el amanecer sobre una cama. Yo también he dicho "Esto no es vida" bajo un ventilador que arrojaba aire caliente, sin saber qué recóndita cosa era la vida.     ...

Michele Morgan y Jean Gabin en El muelle de las brumas de Marcel Carné

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Fuente: www.timeout.com

Liliana Celiz, inéditos

COMO desglosado en las entrañas de otro viaje/ el viraje hacia el discurso en  tornación del hombre (el hombre pleno en su declive) la sapiencia/ la marca de su género en la sapiencia ¿él vendrá? una alución a cara en la pregunta: vuelve (la enésima pregunta por el nombre) tal vez la tarde en plena enunciación del nombre: vuelve/ plena alusión a la pregunta en lo mordaz del pasto (como eje) la sucesión del nombre por el nombre "TAN FUERTE que los hacía abrirse y cerrarse un poco" como manos a la altura del abismo y no cantar del canto que él despliega como voces en sordina (la voz plegada de la voz y en la conciencia pura de los nombres, la estadía de los nombres como borras del oráculo inferior en la escala de los tiempos) -no vendrá-/ y apaciguar su nombre entre escaleras que atribuyen una escena a la escondida/ LILIANA CELIZ  (Rosario, Provincia de Santa Fe, Argentina 1956) De: "El quiebre allá en el agua" (inédito)

Revista Cero N° 5-6 / Que no quería nadie abrazarme, sino mi piel

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De junio de 1966. Dirección: Vicente Zito Lema. Entre los responsables figuran Jorge Carnevale y Nicolás Casullo. Número dedicado a Leopoldo Marechal, poeta. Ungaretti por Héctor Miguel Angeli. Saint - John Perse por René Menard en una versión de Raúl Gustavo Aguirre. (SJ Perse, una de mis primeras lecturas poéticas. No encuentro el libro en mi estante: se perdió en su propia exuberancia). Poemas de Ho Chi Minh, versión de Juan L. Ortiz. De la nota "Dos poetas ecuatorianos", de Daniel Barros., Euler Granda y Jorge Enrique Adoum , copio un poema de este último Red                                                                                                No hay de qué, Nocturna, te agradezco.  ...

Guillaume Apollinaire

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El puente Mirabeau Bajo el puente Mirabeau corre el Sena                  y nuestro amor                ¿Es necesario que lo recuerde? La alegría viene siempre tras la pena                Llega la noche suena la hora                Los días se van yo me quedo Con las manos unidas estamos cara a cara               mientras bajo el puente               de nuestros brazos pasa La ola tan cansada de las eternas miradas               Llega la noche suena la hora               Los días se van yo me quedo El amor se aleja como esta agua que huye              El amor se aleja           ...

Como una figurita de Giacometti

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Alejandro Pidello:  http://elpoetaocasional.blogspot.com/search/label/Alejandro%20Pidello Lublin el tren de la coleta que guió los malos pensamientos el vuelo de Coli cayendo en la boca del mar la pampa de las Colibias donde bailastes vestida de cocinera cuatro planos que siguieron la orden del cintrel y endemoniaron un arco, que yo me encargué de poner sobre el cubo aproximado de La Defense Era el momento y la hora en que el sol dora o adora más que la tarde tus trapitos despojados tu mirada – regard – mirada de francesa endemoniada rumbo a Lublin. (2005) En: Semana de las letras y la lectura Alberto Giacometti, escultor  (Borgonovo, 1904 / Coira, 1966, Suiza) Las famosas figuras de Giacometti me impresionan porque están desprovistas de todo lo que las puede hacer humanas: ausencia de carne, rigidez extrema, falta de movimiento o impostura del mismo, expresiones borradas, es decir, un fantasma del cuerpo, una huella débil del hombre, espíritus o almas apenas recubiertos con u...

Alejandro Pidello

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Heurística de aquellas jóvenes mujeres sobre las voces sombrías Ja, muerte, dónde está el aire aspirado de los placodermos, en el medio de sus emociones rudimentarias, tanto como el vello de tu piel enrojecida, o el aire en la gloria de las palabras habladas en las tantas camas de las turbulencias bajo las sábanas relatadas de Lublin o de Vercelli, o el aire de los acentos checos y los vientos rusos cuando tu infinito se arqueaba y las aguas más importantes eran líquidos en los cuerpos anotados en calendarios sin marcas y en hojas agotadoras de trenes bajo el fuego anodino de las ciudades. Dónde están las bajadas de Saint-Charles cuando me esperabas como una figurita de Giacometti en el encuentro final de Marseille – mercredi soir amour – o las ostras de los diálogos en el Aber-Wrac´h sobre los sonidos minerales de miles de moluscos que acababan de morir. Dónde guarda, la puta muerte, tanto. ALEJANDRO PIDELLO  (Rosario, Provincia de Santa Fe, Argentina, 1947) De: Festival  Int...

Mahmud Darwish

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2. Asiento en un tren Pañuelos que no son para nosotros. Amantes del último minuto. Luces de la estación. Rosas que pierden un corazón en busca de un abrigo para la ternura. Lágrimas que traicionan a las aceras. Mitos que no son para nosotros. Desde aquí, ellos han partido. ¿Tenemos a alguien allí para que se alegre a la llegada? Lirios que no son para nosotros porque besaríamos los raíles. Viajamos en busca del vacío pero no nos gustan los trenes cuando sus estaciones son nuevos exilios. Lámparas que no son para nosotros porque veríamos a nuestro amor de pie, esperando el humo. Tren rápido que corta los lagos. Y en cada bolsillo, las llaves de una casa y la foto de una familia. Los pasajeros del tren regresan con su gente, pero nosotros no regresamos a ninguna casa. Nosotros viajamos en busca del vacío para encontrar la rectitud de las mariposas. Ventanas que no son para nosotros y saludos en todas las lenguas. ¿La tierra era más clara cuando cabalgábamos en los caballos antiguos? ¿D...

Diego Roel

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A lguien borró las huellas, ocultó las letras y los signos. Ciudad irreal Ahora veo un círculo dentro de otro círculo y avanzo sin mirar atrás. El viento arrastra las últimas imágenes, las infinitas variaciones del mundo. Me quedo quieto y espero. Antes del día alcanzamos ese lugar imposible. Ese lugar, corazón del agua o de la luz. Entretanto los límites se desplazan, los contornos se diluyen. Nada es real En este último giro me quedo quieto y observo la lenta caída de las cosas. No puedo hablar. Por eso apenas muevo una mano, un pie. No tengo de dónde asirme. Qué nos retiene aún aquí El poema se hace y deshace. No tiene centro, no tiene rostro ni sonido. Crece y palpita, se apaga y se duerme en las cenizas. Ata y desata. Ciudad irreal Escribo como quien salta o muerde o tiembla. Hablo de lo que fluye, de lo que muta y sangra, del permanente nacimiento de las cosas. Camino a ciegas. Y me pregunto cómo traducir la interminable sucesión. Cómo decir que punza y retrocede, eso que brilla ...

Billy Collins: El cordón de dos colores

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El cordón El otro día mientras me dedicaba a rebotar lentamente por las paredes azules de esta habitación, yendo de la máquina de escribir al piano, de la estantería a un sobre que estaba en el suelo, di a parar en la sección C del diccionario donde mis ojos fueron a caer en la palabra cordón. Ninguna galleta mordisqueada por un novelista francés podría retrotraerte al pasado tan de repente- un pasado donde me sentaba en un banco de trabajo en un campamento junto al profundo lago Adirondack aprendiendo a trenzar tiras finas de plástico para hacer un cordón, un regalo para mi madre. Nunca había visto a nadie usar un cordón o llevar uno puesto, si eso es lo que se hacía con ellos, pero eso no evitó que yo entrecruzara hebra sobre hebra una y otra vez hasta que hice un compacto cordón rojo y blanco para mi madre. Ella me dio la vida y leche de sus pechos, y yo la regalé un cordón. Ella me dio el pecho en más de una sala de espera, me dio cucharadas de medicina, colocó paños fríos en mi fr...

Noé Jitrik

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Dichterliebes Una vez, tuve una actriz entre mis brazos; aleteaba como un gorrión o se arqueaba como una gata, al conmoverse engendraba oleada de encanto mientras con su cuerpo hacía preguntas que me parecieron inteligentes o por lo menos, oportunamente ubicadas. El verano estaba adelantado y los bares ardían, presumo que eso fue lo que nos empujó a las calles; nos arrastrábamos por la noche y mucha cerveza corrió por nuestros labios, tanta como el río de amor que nació en mí. Supongo que mentía por razones profesionales o tal vez por alguna otra cosa que no entiendo; el hecho es que pienso todavía en esas certidumbres y en nuestras sombras fanáticas por ellas, y las noches, buenas amigas, me devuelven la escalinata de amor que descendí. Es cierto que hubo el deleite que llaman físico aunque simplemente sea por el descubrimiento; naves desarboladas que a los tumbos aprisionan los continentes, negros, blanquecinos o pardos según corresponda al momento y al lugar. Pero hubo más, hubo tor...

Vladimir Maiacovski

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Comúnmente es así  El amor le es dado a cualquiera pero... entre el empleo, el dinero y demás, día tras día, endurece el subsuelo del corazón. Sobre le corazón llevamos el cuerpo, sobre el cuerpo la camisa, pero esto es poco. Sólo el idiota, se pone los puños, y el pecho lo cubre de almidón. De viejos se arrepienten. La mujer se maquilla. El hombre hace ejercicios con sistema Müller, pero ya es tarde. La piel multiplica sus arrugas. El amor florece, florece, y después se deshoja. VLADIMIR MAIACOVSKI  (Baghdati, Georgia, 1893 / Moscú, 1930, Rusia) De: "Antología poética", Editorial Losada, 1970. Traducción: Lila Guerrero Imagen: cinesovietico.com

Elena Anníbali

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el paseo     madre me llevaba de la mano  por el terraplén oscuro  decía:  esa es la bomba de agua el perro amarillo, ése, no lobo, ahí las parvas más allá el pajonal de las cluecas decía: nunca, a tu edad, vi estas cosas llegábamos hasta la capilla de los garzón a ver los altos vitrales del cristo de la buena muerte el áspero cuero de las iguanas la ruta, siempre lejos a la vuelta me daba el pan de la tarde, cantando los salmos preferidos y una tristeza hermosa me cerraba la garganta o quizá el polvo del camino o dios, que entonces era un potro negro que despertaba el miedo De: "Tabaco mariposa", Editorial Caballo negro, 2009 050510 muchas veces fuimos pobres no había dinero para ropa o música, pero el taladro magnífico de dios caía contra la mañana las palomas se desbandaban como si vieran la comadreja o el halcón un pedazo de mí entraba en la amargura como en el pozo del molino donde la serpiente infectaba el agua de beber yo tenía pocos años y ya era ri...