Adrienne Rich
Instantáneas de una nuera 1. Vos, antes una belleza de Shreveport, con el pelo teñido de henna y la piel como un capullo de durazno, todavía te hacés los vestidos copiando los de esa época, y tocás un preludio de Chopin del que dijo Cortot: “recuerdos deliciosos que flotan como un perfume en la memoria.” Ahora tu mente, se apolilla como torta de casamiento, cargada de experiencia inútil, rica en sospecha, rumores y fantasía, se desmorona bajo el filo del cuchillo de los hechos. En la flor de la vida. Exaltada y furiosa, tu hija enjuaga las cucharas, crece de otra manera. 2. Al golpear la cafetera en la pileta de la cocina, oye a los ángeles recriminarle y mira fuera el cielo sucio más allá de los jardines rastrillados. Una semana desde que le dijeron: No tengas paciencia. Lo siguiente fue: Sé insaciable. Después: Salvate a vos misma, a otra no podés salvar. A veces deja que el agua de la canilla le escalde el brazo, o que un fósforo arda hasta quemarle la uña del pulg...