agosto 30, 2018
Marina Yuszczuk
Ahora, estamos saliendo de la cueva
o ya salimos
tenemos una casa que parece un hogar
tenemos ropa
pero los otros meses me escondí con mi hijo en una cueva
estuve con la teta al aire como una amazona
con la teta desnuda y lastimada
la mente suspendida, el cuerpo tenso
una flecha en el arco, tenso y listo
listo para abrazar, alimentar
siempre cerca
siempre vigilante y siempre cerca
de vez en cuando venían personas y me preguntaban cómo estás
yo creo que tartamudeaba
apelaba a los ecos de las conversaciones tenidas y escuchadas
para dar mi respuesta
y después,
contenta o aliviada
me agazapaba con la cría en un rincón oscuro.
No sé cómo empezó
creo que fue el gateo
quizás fue antes
para hacerle lugar
a nuestro hijo
que además de comida y amor
mucho espacio
es lo que necesita
levantamos las sillas
pusimos la mesa contra la pared
sacamos las macetas al pasillo del edificio
así empezó la fiebre
que todas las semanas
se come un poco más de nuestra casa
estoy mirando mi biblioteca
y sueño con guardarla en cajas
eso me pone eufórica
necesito dedicarme a lo único que me sale bien
para lo único que sirvo
mirar una cosa por vez
con una intensidad
que me llena de melancolía
ser fiel a eso
este año es un baile con la destrucción
o algo menos drástico, puede ser
pero que sí
tiene su ritmo
significa que quiero tener menos
adentro y afuera
tener menos
quiero tener menos
más plata, menos cosas
plata para gastar
solamente en las cosas
que no se guardan
los taxis, las comidas
los paseos
las experiencias
las experiencias que se pagan con plata
un auto que me lleve a todas partes mientras miro todo
y caminar
no quiero guardar nada
no quiero guardar nada.
agosto 28, 2018
René Palacios More
La bella de Sâo Paulo
Qué pudo arriesgar tu madrugada espesa
entre aquel mi desorden que construía y desandaba palabras hasta
desgastar los objetos
los insanos objetos que supieron rodearnos con bulliciosa inquietud.
Mujer de madréporas y ataques a mansalva en la noche
yo he visto tu fantasmal agonía tras hallarte entre feroces ráfagas de
locura
suicidios, escándalos e infatuación.
Mi corazón se cubrió de algas
para luego abrirse a la amplia parábola de las tormentas que se sucedieron
al desgaire.
(Y habría de colarse por las hendijas de las habitaciones
en que deambulan los goces que conocí
y el pesar que me entrega lo mejor de mí mismo).
Estas, que son también tus agallas,
nacieron contigo para alcanzar el clamor de los habitantes de la urbe
que te sonreía agradecida por tu presencia.
Hoy, que en tus piernas conoces el regocijo y la tristeza habitual de
los insomnes,
el delirio de la ciudad en que abandono mi orfandad te mesa los cabellos
y en tu seno
(antiguo con la antigüedad de las antiguas fotografías rebosantes de
alfileres
en el regazo de aquella adivina negra dispuesta a presagiar tu felicidad)
se hamaca el vertiginoso paso de mi paso.
Tu belladona se deslizó por las calles en que amanecía nuestra piedad
y en que, a veces, hasta el desprecio supo de nosotros.
Esplendente, entre gritos desenfrenados,
hubo quienes te bendijeron desde sus más serias pasiones
pero tu historia continuaba desde donde provienes y hacia donde le
encuentras.
Nosotros, que cobijamos el silencio para sólo depredarlo ante la firme
resolución de no hallar sustitutos al verano,
nos encaminamos, a veces con excesiva lentitud,
a los mares cálidos de ese norte de tus tierras en que hoy te encolerizas.
Deberíamos preguntarnos
hasta dónde se unirán en tu cuerpo las sucesivas caídas al mar,
las del regocijo para venero de tus fecundas sementeras en el azar de
un hallazgo de oro y manías.
Tu cuerpo, primogénito en la pulpa de los demonios
que adquieren en ti forma y color de bonanza.
Asperga tus metales en el ojo de la escolopendra que devora sin consideración
a su propia especie para deslizarte luego por el dominio
de las avenidas
en que el légamo
es un trozo de lucidez contra el cielo lejano de las inmoladas en las
altas horas de la noche.
Los que te entregan sus dineros
ignoran que en sus rostros se leen fragmentos de tus fabulosos sueños
agosto 25, 2018
Alessandra Molina: El invierno no había terminado...
Patria del idioma
El invierno no había terminado
pero en los árboles sonaba el corazón de una hoguera,
el rumor de los brotes que hinchan la vieja piel
y parten las puntas más finas de las ramas una a una.
Con sus alas, con su breve posarse,
con su pico y sus garras minúsculas,
los pájaros llenaban el aire del color y los fragmentos
de aquel fuego primaveral
que volvía a hacer sus primeros anuncios.
A semejanza, teníamos el ánimo de unos estudiantes extranjeros
que hubiesen llegado al país
un poco antes de la fecha acordada.
Sobre la mesa
los cítricos mostraban un lustre incandescente
que aquella mañana no nos parecía artificial. Convidábamos
y hasta hubo un momento de refutación poco solemne,
alborotada,
cuando alguien advirtió –se lo había dicho su madre-
que comer mandarinas en exceso
era causa de una enfermedad llamada escorbuto.
El invierno volvió, arremetió,
el rumor de los brotes se apagó contra el viento,
los pájaros aparecían a deshora.
Sólo las frutas, con sus pulidos destellos
conseguían retener aquella promesa de la primavera.
Primavera.
Mandarinas.
Escorbuto.
¿Dé que gajo secreto, torcido y nudoso, colgaban las palabras?
¿Y hacia dónde colgaban con su error o su verdad?
Recordé con vergüenza tan fácil refutación,
y su madre que desde hacía años estaba muerta…
Filos de la encerrona
Y fue la noche blanca de su captura,
trampa de noche entera con que su misma sangre lo perdió:
de una sombra a otra sombra
que era el saco ensanchado de los hombres.
Ya dentro de ese túnel (terso como su cuerpo)
que el forcejeo anuda.
Ya dentro de ese enredo como una vez la bolsa
que de un pujo lo puso en la maleza.
Con dos varas cruzadas lo suspenden,
sobre un trillo lo llevan dando tumbos,
sobre la hierba baja y florecida.
Ya en la mañana oscura
cuando el rabo del ojo le descubre contra la cal del muro
una cosa doblada, áspera sobre sí,
y en flanco propio
muerde.
Lugar
También yo he estado allí
donde no hay nada quieto,
nada perdurable,
apenas ese sitio donde afirman los pies
y alguien que se descubre
en su frágil segundo, su resguardo.
Un secreto disperso,
arrojado a las aguas
y a la tierra.
Como el mundo que surge
a la sombra de un fruto
que ya en su día fuera
el hijo del follaje y de las sombras,
he agradecido la noción,
la palabra que invite a otra palabra,
que se atreva a nombrar,
a ser comienzo.
ALESSANDRA MOLINA (1968, La Habana, Cuba)
Imagen: OnCuba
Imagen: OnCuba
agosto 20, 2018
Derek Mahon
Cocina de campo
a lo largo de la playa que respira
hay esa modalidad
al inmediato alcance de la mano –
desove, ruinas, mar asombroso
y Cabo Howth más allá.
Así es como comienza,
devoción a las cosas reales
de una mañana límpida:
hoja goteando y canto de pájaro,
sonidos de faena, el rico
aire de una cocina de campo.
Jugamos con el ritmo y la rima
junto a un fogón recién encendido:
desde abajo de una manta cerrada
de neblina la tierra
se abre a una corriente de nubes
hacia el oeste en el Atlántico.
El mundo de lo simple
brilla con el agua, cede
al arado. Un vuelo de gaviota
sigue al tractor que trabaja.
Quidditas: los campos usados
de Ulster y la antigua Grecia;
y siempre el mismo río,
el oráculo y el universo
sin circunferencia, ese infinito recurso.
Si una cosa sucede una vez
sucede una vez para siempre.
Mi nota: quidditas > lo esencial
DEREK MAHON (1941, Belfast, Irlanda del Norte, Reino Unido / 2020, Cork, Irlanda)
Traducción: Adam Gai
Enlaces: https://luvina.com.mx/foros/index.php?option=com_content&task=view&id=188&Itemid=41
agosto 17, 2018
Joan-Elies Adell
Conversación de ascensor
No tengo hoy más que palabras para un invierno
que aún no ha comenzado, en la extrañeza
de un octubre en que no acaba de irrumpir el frío.
El armario reclama una renovación, la ropa de verano
que empiezo a detestar. Pacientemente, esperan
los abrigos un sólido aire helado.
Sólo tengo palabras para estas nubes bajas
que me deparan, al superponerse, el espectáculo
de cielos simultáneos, de un sol civilizado que me empuja
a sentarme despreocupadamente en alguna terraza, como si alguien
me esperase, y la espera fuese parte de una extraña alegría.
Palabras para no hablar de nada, o para trasplantarme
un corazón distinto, que no lata con el compás de ayer,
que lo haga de un modo algo espaciado, intervenido,
con precisión de cirujano. Mi voz se traba,
también lo noto, brusca como una puerta giratoria
de un viejo hotel, y se convierte en una rémora
capaz de confundir las rotaciones de los astros. Basta
con sentir un contacto para hacer un diagnóstico correcto.
Tocar el agua como se toca un cuerpo y así cicatrizar la herida,
la hemorragia vital. Para un vulgar diálogo
de ascensor, hoy sólo tengo unas pocas palabras.
Sólo un parte meteorológico algo tibio, desapacible y rutinario.
Conversa d'ascensor
Avui només tinc paraules per a un hivern
que encara no ha començat. Per a l‟estranyesa
d‟un octubre en què no acaba d‟irrompre el fred.
L‟armari reclama una renovació, la roba d‟estiu
que ja tenim avorrida. Els abrics s‟amunteguen
pacients a l‟espera d‟un sòlid vent gelat.
Només tinc paraules per a uns núvols baixos
que, en superposar-se, m‟ofereixen l‟espectacle
de cels simultanis, d‟un sol civilitzat que m‟empeny
a seure tranquil·lament en una terrassa, com si algú
m‟esperés, i l‟espera formés part d‟alguna estranya alegria.
Paraules per no parlar de res, o per trasplantar-me
un cor diferent, que no bategue amb el ritme d‟ahir,
que ho faça d‟una manera esporàdica, intervinguda,
amb precisió de cirurgià. La meua veu s‟entrebanca,
també m‟ho noto, brusca com una porta giratòria
d‟un hotel massa antic, i es converteix en una rèmora
capaç d‟imantar les rotacions dels astres. Et bastarà
sentir un contacte per fer un diagnòstic correcte.
Tocar l‟aigua com es toca un cos i així cicatritzar les ferides
d‟una hemorràgia vital. Per a una previsible conversa
d‟ascensor avui només tinc unes poques paraules.
Un part meteorològic injectat de tebior, inclement i rutinari.
JOAN -ELIES ADELL (1968, Vinaroz, España)
Fuente: Adarve. Revista de crítica y creación literaria
Imagen: Alger.it Notizie / Núvol
Fuente: Adarve. Revista de crítica y creación literaria
Imagen: Alger.it Notizie / Núvol
agosto 16, 2018
Matthew Sweeney: Al modo de Kafka
El artista del hambre en su hogar
Al modo de Kafka
En los días que siguen a mis ayunosme siento en mi jaula vacía, la puerta abierta,
oyendo de nuevo las burlas de la multitud
que me tocan, me acusan de esconder comida,
me insultan cuando no respondo.
¿qué saben esos imbéciles?
Con alegría, me gustaría duplicar mis cuarenta días
si ellos me lo permitieran. Entonces podría
acercarme al estado de hueso cubierto de piel
al que aspiro, ver en la noche –
convertirme en una criatura tan liviana como las cosas
con las que me rodeo; la calabaza,
el huevo vacío del avestruz, el cráneo del cuervo.
Ellos no pueden imaginar esto, de tontos que son.
Yo mordisqueo mis mendrugos de sabor horrible,
estiro la mano para hacer girar
el globo de la luna, cierro los ojos
para imaginar un esqueleto caminando lentamente
a través de la superficie de la luna, luego trepando
a un cráter para yacer allí y estar quieto.
The hunger artist at home
After Kafka
In the days following my fastings
I sit in my empty cage, the door open,
hearing again the taunts of the crowds
who poke me, accuse me of stashed food,
curse me when I don’t respond.
What do they know, the imbeciles?
I would gladly double my forty days
if they’d let me. Then I might
approach the state of skin-covered bone
I aspire to, see in the night –
become a creature as light as the things
I surround myself with: the melon gourd,
the empty ostrich egg, the crow’s skull.
They cannot imagine this, the fools.
I nibble my foul-tasting crusts,
reach out a hand to set spinning
the globe of the moon, close my eyes
to imagine a skeleton slowly walking
across the moon’s surface, then climbing
into a crater to lie there and be still.
MATTHEW SWEENEY (1952, Lifford. Irlanda / 2018, Londres, Inglaterra, Reino Unido)
Traducción: Adam Gai
Enlaces: https://circulodepoesia.com/2018/08/poesia-irlandesa-matthew-sweeney/
Imagen: Poetry Foundation
Traducción: Adam Gai
Enlaces: https://circulodepoesia.com/2018/08/poesia-irlandesa-matthew-sweeney/
Imagen: Poetry Foundation
agosto 07, 2018
Kei Miller
Topónimo
Me-No-Sen-You-No-Come. En inglés llano:
no entrar sin invitación. Pues
considérense las aventuras había-una-vez
de una tal mocosa que respondía al nombre de
Ricitos de Oro: tantísimas niñas, auto-invitadas a la
casa de osos, asumiendo al instante su colonial
derecho a la avena, a las camas, y a las sillas. La
bobalicona niña entró así nomás, sin siquiera
un ofrecimiento simbólico de miel, y así como así
empezó a desconchinflar cosas. Si aunque sea hubiera
dado un penique por los nombres secretos de los sitios. Me-
no-sen-you-no-come: sin invitación,
no eres bienvenido. O bien, entra como te
dé la gana: pero has de saber que este suelo, estas
matas, estos árboles te observan con
una profunda sospecha de muchos siglos.
Place Name
Me-No-Sen-You-No-Come. In plain English:
do not enter without invitation. For
consider the once-upon-a-time adventures
of rude pickney answering to name
Goldilocks – nuff-gyal, self-invited into
house of bears, assumed at once her colonial
right to porridge, to beds, and to chairs. The
baff-hand child went in just so, not even a
token offering of honey, and just like that
proceeded to bruck up things. If only she
had pennied the secret names of places. Me-
no-sen-you-no-come: without invitation
you’re not welcome. Or else, come in as you
please – just know that this ground, these bushes,
these trees observe you with
suspicion many centuries deep.
KEI MILLER (1978, Kingston, Jamaica)
Fuente: Punto de partida
Imagen: Writers online
Fuente: Punto de partida
Imagen: Writers online
agosto 05, 2018
Gary Snyder: éste nuestro cuerpo
El baño
Lavando a Kai en la sauna,
La lámpara de queroseno sobre una caja
afuera del ventanal a ras de suelo,
Ilumina el borde de la estufa de hierro y la
palangana sobre la losa
Vapor y sonido de gotas de agua
esparcidas en la pila de rocas de arriba
Él está de pie en el agua tibia
Jabón por entre toda la suavidad de sus muslos y estómago
“¡Gary no me enjabones el pelo!”
—miedo a que le escuezan los ojos—
la mano enjabonada que siente
a través y alrededor de los relieves y curvas de su cuerpo
hasta la entrepierna,
Y le lavo cosquilleando el escroto, su pequeño ano,
su pene que se curva y endurece
cuando retiro la piel e intento lavárselo
Ríe y salta, revoleando los brazos
me acuclillo desnudo también,
¿es este nuestro cuerpo?
Sudando y jadeando en la piedra caliente al vapor de la caldera
el balde de madera rocía agua en la tabla de cedro
el titilar de la lámpara de queroseno afuera en el viento del pinar
sierra bosque riscos noche—
Masa entra, permite que el aire fresco
se filtre desde la puerta
una dulce y profunda inspiración
Y ella lo inclina agarrándolo con cuidado, con una rodilla abajo
su pelo cae y esconde toda una parte de su
hombro, pecho y barriga,
Lava con destreza el pelo de Kai
que se enfada y chilla—
El cuerpo de mi mujer, la sinuosa columna de su valle
el espacio entre los muslos al que llego,
forma el arco curvo de su vulva y lo sostengo desde atrás,
un jabonoso cosquilleo una porción de grial
El portal de lo Imponente
Que se abre a un mundo cambiante de espejos dobles de
úteros en úteros, en círculos,
que comienzan con música,
¿es éste nuestro cuerpo?
El lugar oculto de la semilla
La red de venas que fluye a través de las costillas, que recoge
leche y culmina en un pezón—se ajusta
a nuestra boca—
La leche mamada de éste nuestro cuerpo despide
sacudidas de luz; el hijo, el padre,
comparten el gozo de la madre
Que brinda una suavidad a la flor de la asombrosa
puerta abierta del rizado loto que cojo y beso
Mientras Kai ríe en el pecho de su madre del que es destetado
ahora, nosotros
nos lavamos uno al otro,
éste nuestro cuerpo
El pequeño escroto de Kai junto a su ingle,
la aún oculta semilla, que pasó de nosotros a él
En flujos que auparon con las mismas alegrías fuerzas
como su lactante Masa después,
juega con su pecho,
O yo en ella,
O él emergiendo,
éste es nuestro cuerpo:
Limpios y aclarados, sudamos más, nos estiramos
sobre los bancos de secoya los corazones laten
Tranquilos al fuego lento de la estufa,
el aroma de cedro
Y luego nos damos la vuelta,
murmuramos chismes de los pastos,
charlamos de la leña,
Nos asombramos de cómo dormita Gen, cómo lo traeremos
pronto para bañarlo también—
Estos chicos que aman a su madre
que ama a los hombres, que pasa
sus hijos a otras mujeres;
La nube en el cielo. Los pinos cimbreantes.
el gorgoteo del agua en el prado pantanoso
éste es nuestro cuerpo.
Fuego dentro, el agua hierve en la estufa
Suspiramos y nos dejamos caer desde los bancos
envolvemos a los bebés, salimos,
noche oscura & todas las estrellas.
Nos echamos agua fría en la espalda y muslos
Entramos a la casa—despedimos vapor de pie junto al fuego del hogar
Kai retoza en la piel de cordero
Gen de pie se agarra y grita,
«¡Bao! ¡bao! ¡bao! ¡bao! ¡bao!»
Este es nuestro cuerpo. Sentados con las piernas cruzadas junto al fuego
bebemos agua helada
abrazamos a los bebés, besamos sus barrigas,
Reímos sobre la Gran Tierra
Recién salidos del baño.
The bath
Washing Kai in the sauna,
The kerosene lantern set on a box
outside the ground-level window,
Lights up the edge of the iron stove and the
washtub down on the slab
Steaming air and crackle of waterdrops
brushed by on the pile of rocks on top
He stands in warm water
Soap all over the smooth of his thigh and stomach
“Gary don’t soap my hair!”
—his eye-sting fear—
the soapy hand feeling
through and around the globes and curves of his body
up in the crotch,
And washing-tickling out the scrotum, little anus,
his penis curving up and getting hard
as I pull back skin and try to wash it
Laughing and jumping, flinging arms around,
I squat all naked too,
is this our body?
Sweating and panting in the stove-steam hot-stone
cedar-planking wooden bucket water-splashing
kerosene lantern-flicker wind-in-the-pines-out
sierra forest ridges night—
Masa comes in, letting fresh cool air
sweep down from the door
a deep sweet breath
And she tips him over gripping neatly, one knee down
her hair falling hiding one whole side of
shoulder, breast, and belly,
Washes deftly Kai’s head-hair
as he gets mad and yells—
The body of my lady, the winding valley spine,
the space between the thighs I reach through,
cup her curving vulva arch and hold it from behind,
a soapy tickle a hand of grail
The gates of Awe
That open back a turning double-mirror world of
wombs in wombs, in rings,
that start in music,
is this our body?
The hidden place of seed
The veins net flow across the ribs, that gathers
milk and peaks up in a nipple—fits
our mouth—
The sucking milk from this our body sends through
jolts of light; the son, the father,
sharing mother’s joy
That brings a softness to the flower of the awesome
open curling lotus gate I cup and kiss
As Kai laughs at his mother’s breast he now is weaned
from, we
wash each other,
this our body
Kai’s little scrotum up close to his groin,
the seed still tucked away, that moved from us to him
In flows that lifted with the same joys forces
as his nursing Masa later,
playing with her breast,
Or me within her,
Or him emerging,
this is our body:
Clean, and rinsed, and sweating more, we stretch
out on the redwood benches hearts all beating
Quiet to the simmer of the stove,
the scent of cedar
And then turn over,
murmuring gossip of the grasses,
talking firewood,
Wondering how Gen’s napping, how to bring him in
soon wash him too—
These boys who love their mother
who loves men, who passes on
her sons to other women;
The cloud across the sky. The windy pines.
the trickle gurgle in the swampy meadow
this is our body.
Fire inside and boiling water on the stove
We sigh and slide ourselves down from the benches
wrap the babies, step outside,
black night & all the stars.
Pour cold water on the back and thighs
Go in the house—stand steaming by the center fire
Kai scampers on the sheepskin
Gen standing hanging on and shouting,
“Bao! bao! bao! bao! bao!”
This is our body. Drawn up crosslegged by the flames
drinking icy water
hugging babies, kissing bellies,
Laughing on the Great Earth
Come out from the bath.
We sigh and slide ourselves down from the benches
wrap the babies, step outside,
black night & all the stars.
Pour cold water on the back and thighs
Go in the house—stand steaming by the center fire
Kai scampers on the sheepskin
Gen standing hanging on and shouting,
“Bao! bao! bao! bao! bao!”
This is our body. Drawn up crosslegged by the flames
drinking icy water
hugging babies, kissing bellies,
Laughing on the Great Earth
Come out from the bath.
Otros poemas de GARY SNYDER, aquí
Traducción: José Luis Regojo
Fuente: "La isla de la tortuga", Kriller71 Ediciones, 2017
Traducción: José Luis Regojo
Fuente: "La isla de la tortuga", Kriller71 Ediciones, 2017
agosto 04, 2018
Eugenio Montale: "Fluye entre tú y yo en el mirador..."
Dos en el crepúsculo
Fluye entre tú y yo en el mirador
un claror submarino que deforma
perfiles de colinas y tu rostro.
Está en un fondo huidizo, cada gesto
tuyo es ajeno a ti; entra sin huella
y se esfuma, en el medio que cubre
cada estela, cerrándose a tu paso:
tú aquí conmigo, en este aire bajado
para sellar el sopor de las rocas.
Yo, caído
en el poder que pesa en torno, cedo
al sortilegio de no reconocer
de mí ya nada fuera de mí: si alzo
el brazo apenas, se me vuelve ajeno
mi acto, se parte en un cristal, ignota
y oscurecida su memoria, y ya
el gesto no me pertenece; si hablo,
yo escucho atónito aquella voz
descender a su gama más remota
o muerta en el aire que no la sostiene.
Así, en el punto que resiste a la última
consunción de la luz,
dura el desmayo; y luego un soplo eleva
los valles en frenético temblor
y arranca de las frondas un rumor
muy leve que se extiende
entre rápidos humos y las luces primeras
dibujan ya los muelles.
…las palabras
entre nosotros caen suaves. Te miro
en un blando reflejo. Yo no sé
si te conozco; sé que nunca estuve
de ti tan separado como en este tardío
retorno. Unos instantes han quemado
todo de nosotros: salvo dos rostros,
dos máscaras donde se graba una sonrisa
desganada.
Otros poemas de EUGENIO MONTALE, aquíTraducción: Jesús López Pacheco
Fuente: https://blogs.20minutos.es/poesia/tag/italia/
Imagen: Italian-poetry-org
agosto 03, 2018
X Festival Latinoamericano de Poesía

X Festival Latinoamericano de Poesía
21 al 24 de agosto de 2018 – Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini
Av. Corrientes 1543 (C1042AAB) Ciudad de Buenos Aires – Argentina
[54 11] 5077-8000
PROGRAMA
[MAR 21] Sala Solidaridad [2° S]
19:00. Apertura. La poesía y la canción: Débora Infante / Palabras de bienvenida / Presentación de los poetas internacionales invitados: Benjamín Chávez (Bolivia), Elicura Chihuailaf Nahuelpán (Chile), Rolando Kattan (Honduras), Claudia Magliano (Uruguay), Mario Meléndez (Chile), Mauricio Molina Delgado (Costa Rica), Soleida Ríos (Cuba), Jairo Rojas Rojas (Venezuela) y Sara Vanégas Coveña (Ecuador).
[MIE 22] Sala Osvaldo Pugliese [PB]
18:00 – 19:10. Mesa de homenaje a los poetas argentinos Antonio Requeni, Horacio Salas, Rafael Vásquez y Vicente Zito Lema. Coordina: Susana Szwarc
19:20 – 20:40. Mesa de lectura. Con Carolina Biscayart (Argentina), Bruno di Benedetto (Argentina), Liliana Heer (Argentina), Mauricio Molina Delgado (Costa Rica), Ricardo Rojas Ayrala (Argentina) y Sara Vanégas Coveña (Ecuador). Coordina: Patricia Díaz Bialet
[JUE 23] Sala Osvaldo Pugliese [PB]
18:00 -19:10. Mesa de reflexión Vicente Huidobro: el hombre que fue vanguardia. Con Vicente García-Huidobro Santacruz (Chile) y Mario Meléndez (Chile). Coordina: Carlos J. Aldazábal
19:20 – 20:40. Mesa de lectura. Con María del Rosario Andrada (Argentina), Benjamín Chávez (Bolivia), Mercedes Halfon (Argentina), Miguel Martínez Naón (Argentina), Soleida Ríos (Cuba) y José Luis Visconti (Argentina). Coordina: Romina Dziovenas
[JUE 23] Sala Jacobo Laks [3º P]
19:00 – 20:30. Mesa teórica Poéticas comparadas. Poesía y teatro. Con Patricia Díaz Bialet, Jorge Dubatti, María Marta Guitart, Daniela Horovitz y Nara Mansur. Por cuarto año consecutivo, el grupo de investigadores del Área de Investigaciones en Ciencias del Arte (AICA) y del Instituto de Artes del Espectáculo (IAE-UBA) organiza esta mesa teórica sobre las relaciones entre poesía y teatro e invita, además, a Guitart y Horovitz, creadoras de algunos de los espectáculos más emblemáticos de esta tendencia en los últimos años.
[VIE 24] Sala Jacobo Laks [3º P]
18:30 – 20:00. Mesa de reflexión Poesía argentina actual. El feminismo es literatura. Con Ana Arzoumanian, Laura Estrin, Daniel Gigena y Laura Klein. Coordina: Nara Mansur. La sociedad argentina atraviesa y celebra una revolución feminista que tiene en la ley de despenalización y legalización del aborto su punto culminante ¿Cómo la poesía, la literatura, están tematizando y elaborando nuevas técnicas compositivas en relación a este movimiento de transformación social?
[VIE 24] Sala Osvaldo Pugliese [PB]
18:00 – 19:15. Mesa de lectura. Con: Ana Guillot (Argentina), Felipe Herrero (Argentina), Mario Meléndez (Chile), Jairo Rojas Rojas (Venezuela) y Gabriela Yocco (Argentina). Coordina: Marina Cavalletti
19:20 – 20:40. Mesa de lectura. Con Elicura Chihuailaf Nahuelpán (Chile), Nora Hall (Argentina), Rolando Kattan (Honduras), Claudia Magliano (Uruguay), Víctor Hugo Morales (Uruguay-Argentina) y Diego Rosake (Argentina). Coordina: Juano Villafañe
21:00. Entrevista pública y lectura de cierre con Diana Bellesi. Coordina: Vicente Muleiro.
Brindis.
Poetas invitados
María del Rosario Andrada (Argentina)
Ana Arzoumanian (Argentina)
Diana Bellessi (Argentina)
Carolina Biscayart (Argentina)
Bruno Di Benedetto (Argentina)
Benjamín Chávez (Bolivia)
Elicura Chihuailaf Nahuelpán (Chile)
Laura Estrin (Argentina)
Vicente García-Huidobro Santacruz (Chile)
Daniel Gigena (Argentina)
Ana Guillot (Argentina)
Mercedes Halfon (Argentina)
Nora Hall (Argentina)
Liliana Heer (Argentina)
Felipe Herrero (Argentina)
Rolando Kattan (Honduras)
Laura Klein (Argentina)
Claudia Magliano (Uruguay)
Miguel Martínez Naón (EEUU)
Mario Meléndez (Chile)
Mauricio Molina Delgado (Costa Rica)
Víctor Hugo Morales (Uruguay)
Antonio Requeni (Argentina)
Soleida Ríos (Cuba)
Ricardo Rojas Ayrala (Argentina)
Jairo Rojas Rojas (Venezuela)
Diego Rosake (Argentina)
Horacio Salas (Argentina)
Sara Vanégas Coveña (Ecuador)
Rafael Vásquez (Argentina)
José Luis Visconti (Argentina)
Gabriela Yocco (Argentina)
Vicente Zito Lema(Argentina)
Imagen: Florencia Lobo
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