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agosto 30, 2023

Nadia Prado

 


NO se puede rasgar el pensamiento sin rasgar el sonido 
jaramagos en medio de la nada 
un cuerpo parecido al mío flota en su centro 
la cáscara avarienta guarda un falso calor 
hace pensar que la lengua es comparable a una hoja de papel 
en un territorio imaginario se esconde mi cara 
es cubierta y corteza sin embargo nunca deja de temblar 
me defiendo a oscuras 
mi esmero vacío y a pesar de todo 
un accidente ante mis ojos dormida y lenta la confianza
las iglesias talladas tampoco consiguen su fe
cubierto de niebla un volcán 

guarda calor para el invierno



EL puente en el vacío ha llamado a los pasos
el agua arrulla nuestros ojos
aún sobre el puente y la pregunta extendida fuera del puente y al otro lado de la colina
ante el barranco mi madre hace llegar a los oídos
un cuento sobre la creación de las estrellas
¿cuántos habrán nacido en el miedo?
los cuerpos que no quisieron hundirse
la sangre ha rociado el agua
las estrellas sangran y dicen
las puntas ruedan sobre el agua pero la carne les 
    impide
el ojo a través del agua como el pez cazador
sopla el viento que lo va a rozar
la brisa no es el viento sobre las cosas
es algo que mueve el vacío



DÍAS enteros para hablar de lo que es imposible
la latitud entre las palabras
es el tiempo de caminata con mi madre
desde el laberinto sordo de su distancia
descifrada la espera de antes me temo
cortarle las garras a la labor
solo los ojos cortan el tiempo
auque no el espacio
los ojos meten su oído y se detienen en el silencio
las cosas que se han ido ¿qué se habrán llevado dentro?
aunque un aroma nos persigue hasta que expiramos
pienso y pronuncio
lo que he pronunciado enloquece cuando mi voz lo arrastra



NADIA PRADO
(1966, Santiago de Chile, Chile)
Fuente: J

agosto 27, 2023

Rebecca Solnit: Lo lejano y lo cercano

Rescato este párrafo, entre tantos para señalar en un maravilloso libro, "Una guía para el arte de perderse" 


".. Esa mariposa acabó liberándose, aun-que quizá demasiado tarde para que sus alas se desplegaran. El proceso de transformación consiste sobre todo en descomposición, seguida de esta crisis en la que la emergencia de aquello que hubo antes tiene que ser abrupta y total. Pero no todos los cambios en la vida de una mariposa son tan dramáticos. También están los estadios por los que pasa entre las sucesivas mudas de piel, ya que una oruga, igual que una serpiente, igual que Cabeza de Vaca en su periplo por el sudoeste, se desprende de su piel una y otra vez a medida que va creciendo. La oruga sigue siendo una oruga mientras pasa por las sucesivas fases entre mudas, pero no siempre es la misma oruga con la misma piel. Existen rituales que celebran estas rupturas —graduaciones, actos de adoctrinamiento, ceremonias de transición—, pero la mayoría de los cambios tienen lugar sin que los alentemos o señalemos tan explícitamente. El término inglés que refiere a los estadios de desarrollo de los insectos, instar, que contiene la palabra « estrella» [star], conlleva algo a la vez celestial y enterrado, divino y funesto, y quizás el cambio sea así, unas veces espectacular y otras más discreto, algo visible y a la vez oculto, una constante oscilación entre lo lejano y lo cercano." 


"El acto de perderse tiene muchas dimensiones: si es posible perderse en un territorio, también lo es extraviarse mentalmente, perder el rumbo en sentido figurado y literal, desorientarse y desaparecer. Pero la pérdida puede llevarnos a un hallazgo, y es esta sutil transacción la que Rebecca Solnit explora con inteligencia y sensibilidad en estos ensayos.

 

Desde las expediciones extraviadas en el continente americano hasta la pérdida de la memoria familiar, la representación de lo perdido en la distancia y en el tiempo y la extinción de especies naturales, este libro nos embarca en una travesía afectiva e intelectual por las muchas formas de la perdición y, sin brújula aparente, encuentra a cada paso imágenes y observaciones perdurables..."




Guía para el arte de perderse
REBECCA SOLNIT
: "Una guía sobre el arte de perderse", Fiordo Editorial, 2020
Traducción: Clara Ministral
Imagen: Lapahm's Quarterly

agosto 24, 2023

Gabriel Ferrater: Mientras cumplen este deber lírico


A través de los temperamentos     



Unos pinos demasiado sensibles se retuercen 
mostrando su conciencia de ser patéticos 
mientras cumplen este deber lírico 
de expresión del viento, que llega limpio. 
Las raíces crujen sordas, y las ramas 
exultan de dolor, para proclamar
que es grave que sople el espíritu. El viento,
cuando sale del bosque, va podrido de quejas.



Mala memoria



La pared era de sillares enormes
y enjalbegada con cal azulada. La cama
(un gran armatoste, arreglado
con tablas de una caja de coñac)
arrimada a la piedra, era un caballo
de toros, que chorreaba las entrañas:
dos colchones de hoja de maíz, gris
el de debajo y rojo el de arriba,
mal cubiertos por la sábana tiznada
de polvo y de betún, pues los zapatos
no se creen que molesten para el amor
de precio más bajo. La muchacha que vendía
dentro de un alvéolo de aquel pueblo gótico
su cuerpo poco formado, rudimentario
como la plebe, muy antigua y muy moderna,
hablaba con acento "chava", cosa triste.
Dice que se llamaba Victoría. Tenía
una foto de su novio y sólo
dos suyas: una a los catorce años,
otra de pasaporte.
                             No sé qué hacer con ella,
como la barra de lacre que nos viene a los dedos
cuando revolvemos un escritorio viejo,
en la alta noche, miestras de desgarra un gallo.


A través dels temperaments




Uns pins massa sensibles es revinclen
deixant sentir com se saben patètics
mentre compleixen aquest deure líric
d'expressió del vent, que arriba net.
Les arrels cruixen sordes, i les branques
exulten de dolor, per proclamar
que és greu que bufi l'esperit. El vent,
quan surt del bosc, va tot podrit de queixes.


Mala memòria




La paret era de carreus enormes
i emblanquinada amb calç blavosa. El llit
(una gran baluerna, reparada
amb llates d’una caixa de conyac)
arrambat a la pedra, era un cavall
de toros, que abocava les entranyes:
dos matalassos de panolla, gris
el de sota i vermell el de damunt,
mal coberts pel llençol emmascarat
de pols i de betum, car les sabates
no es creu que facin nosa per l’amor
de preu més baix. La noia que venia
dins d’un alvèol d’aquell poble gòtic
el seu cos poc format, rudimentari
com la plebs, molt antiga i molt moderna,
parlava amb accent xava, i era trist.
Diu que es deia Victòria. Tenia
una foto del seu promès, i dues
només, de seves: una als catorze anys,
l’altra de passaport.
                                     No sé què fer-ne,
com la barra de lacre que ens ve als dits
quan regirem un escriptori vell,
dins l’alta nit, mentre s’esquerda un gall.


poesía catalana, Temperamentos
GABRIEL FERRATER
(1922, Reus / 1972, San Cugat del Vallés, Cataluña, España)
Traducción: José Ma. Valverde

agosto 20, 2023

Denise Levertov


Amenaza  




Se puede vivir por años al lado 
de un gran pino, honrado de tener 
un vecino tan venerable, aunque 
desparrame agujas sobre todas tus flores 
o te despierte, dejando caer grandes piñas 
sobre tu terraza en la quietud de la noche. 
Recién cuando, antes del alba, un año
al comienzo de la primavera,
el viento al soplar y soplar, suscite imágenes
de barcos cáscara de nuez arrojados
entre inmensos paredones de olas que avanzan,
te das cuenta que siempre,
debajo del respeto, debajo de tu fe
en la belleza del pino, subyace
el temor de que se desplome algún día
sobre tu casa, sobre ti en tu cama,
sobre la fragilidad de esa segura
cotidianeidad a la que casi
te habías acostumbrado. 



Threat 




You can live for years next door
to a big pine tree, honored to have
so venerable a neighbor, even
when it sheds needles all over your flowers
or wakes you, dropping big cones
onto your deck at still of night.
Only when, before dawn one year
at the vernal equinox, the wind
rises and rises, raising images
of cockleshell boats tossed among huge
advancing walls of waves,
do you become aware that always,
under respect, under your faith
in the pine tree's beauty, there lies
the fear it will crash someday
down on your house, on you in your bed,
on the fragility of the safe
dailiness you have almost
grown used to.


Otros poemas de DENISE LEVERTOV, aquí
Imagen: Richard Alan Schmid

agosto 19, 2023

Liliana García Carril: Movimientos decididos


QUISIERA un tiempo 
en un convento, dice 
 
anhelo en ese movimiento 
 
Voto de silencio 
 
hacer cueva en la cocina
con luz tenue
pared azulejada de horizonte
una mesada baja
de madera
alcanzame la harina
no, esa no
la de avena
no tanto
tibia el agua y sin batir
el huevo

movimientos
decididos pero lentos
hacen a la masa
la escena se reitera
con qué frecuencia
durante cuántos años
tantas veces
se dice
hasta que una
se convierte en pan
deseo en ese movimiento
anhelo en la cocina

¿qué hago con mi yo?

la soledad impone
reglas y rigor
se instaló
entrelazándose
como hilo de sutura
invisible
silenciosa
oculta pero no cura

¿qué hago?

me siento en el zafu
cuento de uno a diez
cuántas veces
cuántas respiraciones
hasta convertirse
¿en qué?

en algo que se dobla, dicen

aceptar las cosas tal cual
¿cómo se hace?
¿cómo son las cosas?


Peregrinas, Bajo la luna, poesía argentina
De: "Peregrinas", Editorial Bajo la luna, 2023
Otros poemas de LILIANA GARCÍA  CARRIL, aquí

agosto 18, 2023

Tres poemas de Clayton Eshleman


El sabor más antiguo     




Sitiándote en la casa, un cariño de 
tu cuerpo —y existir es en seguida universal 
no siempre, pero sí a menudo, tu presencia 
por un instante arroja el universo a sus espaldas 
por un momento eres el mundo, y entonces quizás o quizás 
no, mi percepción de ti es mudable,
y estás solo en mi mente, o en mis ojos,
lo casi imposible decible es cuando
veo que la vida es buena, ese instante,
tu rodilla apareciendo de improviso
o una muestra de cualquier parte de ti, sin jerarquías,
bien puede ser tu voz, o un instante del calzado
—este instante es muy veloz y
reposado, hace casi veinte años que no atino a
dirigirlo



                        ESTA es la amarra más
efímera, pero va y viene—
en las noches, poco antes de dormir
te palpo como el sentir a otro es allí tierra allí
            o un vacío… o una inercia…
una aversión, un deseo de distancia, un querer estar en otra parte…
la condolencia es siempre la de la confirmación,
pero yo soy un crío poco antes de dormir,
mi deber es tocarte como un seno




ESA es la razón por la que la dulzura sorpresiva de
tu presencia ofreciéndome
un instante de amor transpersonal, profundo,
ratifica más realmente
que es significativo para ser en estos días.
¿El amor, entonces, luce, para mí, entre nosotros,
sensible, fraternal, edípico, un tensar de
            la matriz?        ¿O el sentir que la matriz
no falla, en fuerza de tensor tus ojos,
de otra parte, hermosa,
de quién? Tuya.


 

The Oldest Flavor




Spotting you in the house, a dearness
of your body and being is immediately total–
no always, but so often, your presence
for a moment throws the world behind it,
or perhaps not my perception of you shifts
and you are merely on my mind, or in my eyes,
the nearly impossible sayable is when
I see that life is good, that instant,
your suddenly appearing knee,
or a show of any part of you, no hierarchy,
it could be your voice, or a moment of your shoe
–this moment is so fast and
so quiet, it has for nearly twenty years never occurred to me
to address it
 


                                    THIS is the most fleeting
mooring, but it comes and goes—
at night, right before I turn over to sleep
I touch you like a person sensing is there ground there
            or a void . . .   or a deadness
a repugnance, a willing way, a wanting to be elsewhere . . .
but I am an infant before I sleep,
I must touch you as breast



THAT is why the unanticipated sweetness of your
presence offering me
an instant of deep, transpersonal love,
is a realer confirmation
that it is meaningful to live today.
Love, then, seems, from me, through us,
sensible, fraternal, Oedipal, a tensing of
            the matrix?      Or the feel that the matrix
does not fail, in trampoline strength your eyes,
from elsewhere, beautiful,
whose? Yours.





poesía norteamerticana
CLAYTON ESHLEMAN
(1935, Indianapolis / 2021, Ypsilanti, Estados Unidos de NA)
Imagen: Rialta


Comentarios a un taller de poesía, por Clayton Eshleman

 

Presentación     


Clayton Eshleman (1935-2021) fue poeta, traductor (entre otros de César Vallejo) y editor estadounidense, aunque estuvo involucrado en muchas otras áreas de la cultura. Por ejemplo, durante más de tres décadas estudió el arte rupestre de la Edad de Hielo del suroeste de Francia, y sus trabajos sobre pintura rupestre y la imaginación paleolítica son ampliamente reconocidos, a la vez que sus ensayos sobre poesía y su interés en la música, sobre todo en el jazz, ya que fue además un gran pianista. Obtuvo una licenciatura en Filosofía en 1958, en la Universidad de Indiana, aunque luego comenzó un posgrado en Literatura Inglesa. Sus libros de poesía incluyen entre muchos otros My Devotion (2004), An Alchemist with One Eye on Fire (2006), Reciprocal Distillations (2007), Anticline (2010) y An Anatomy of the Night (2011). En prosa, destacan los volúmenes Archaic Design (2007) y The Price of Experience (2013), aunque el libro recopilatorio The Grindstone of Rapport: A Clayton Eshleman Reader (2008) posee seiscientas páginas de poesía, prosa y traducciones hechas durante 45 años de escritura. El extenso trabajo de Eshleman ha sido galardonado con el National Book Award for Translation, dos veces obtuvo el premio Landon Translation de la Academy of American Poets, una beca Guggenheim en poesía, dos becas del National Endowment for the Arts y una residencia en el Rockefeller Study Center en Bellagio, Italia. El texto que hoy publicamos, que se encuentra en su libro de ensayos Companion Spider (2001), fue escrito originalmente para ser fotocopiado y entregado a los estudiantes en un taller de escritura creativa de nivel superior en la Universidad de Eastern Michigan. Posteriormente se publicó en la edición de febrero de 1994 de AWP Chronicle.

Comentarios a un taller de poesía

Muchos estudiantes de escritura creativa ponen demasiada energía en defender lo que escriben, formando una resistencia al cambio que ocurre cuando intentan escribir de una manera que depende del cambio como su principal característica.

Rimbaud nos dice que yo es otro. Con esto quiere decir que el yo que uno aporta inicialmente a la escritura de poesía es, en el mejor de los casos, una crisálida para incubar una imago, un yo imaginativamente maduro o monstruoso cuya vida está en el poema. Para lograr este segundo yo hay que traducir el primer yo, llevándolo del lenguaje de la experiencia y la memoria al lenguaje de la imaginación y la inspiración.

El poeta Rilke ha declarado que nadie debería emprender tal “traducción” a menos que esté dispuesto a reconocer que tendría que morir si se le negara la posibilidad de escribir. Después de hacer esta severa afirmación, Rilke suavizó un poco el asunto y agregó: “sobre todo: pregúntate en la hora más silenciosa de la noche: ¿debo escribir?”.

Rilke es extremo en este punto porque sabe que una respuesta poco entusiasta a tal llamado no lleva a ninguna parte. Algunos estudiantes pueden sentir que también soy demasiado duro con ellos, que critico lo que escriben. Mi respuesta es que estoy tratando de inculcarles un sentido de cuán duros deben volverse consigo mismos para poder traducir su yo dado en un yo creativo.

Sin embargo, estaría dispuesto a apartarme del mandato de Rilke y decir que un compromiso limitado tiene sus usos, y que trabajar en poemas puede hacer que uno sea un mejor lector, un mejor vidente, tal vez un mejor amante.

En ambos casos, es difícil avanzar sin imitar o traducir primero poemas de quienes parecen ser faros del arte.

Entonces hay que aprender a arrinconarse, en el proceso de ser duro consigo mismo, y a eliminar a los dos enemigos entrelazados del joven poeta.

El primera es la oscuridad y el segundo, lo contrario de la oscuridad, la obviedad. Como dos orillas enfrentadas de un río turbulento, estos dos enemigos atraen, como si ofrecieran refugio en la resaca.

La oscuridad es tentadora porque libera al escritor de la carga de hacer que lo que está escribiendo tenga sentido. El hecho de que uno sea oscuro es un intento de trasladar la carga al lector, de hacerle sentir que no encontrar significado en el poema es culpa suya, que hay algo paradójicamente significativo en la oscuridad. De la misma manera que la oscuridad enmarca lo obvio, la obviedad enmarca la oscuridad. Lo que es obvio acerca de la oscuridad es su incapacidad para articular un término medio, un lugar al que el lector tiene que llegar (no es obvio), y un lugar que contiene una recompensa (el significado) para aquellos que estén dispuestos a llegar. En palabras de Havelock Ellis:

Si el arte es expresión, la mera claridad no es nada. La extrema claridad de un artista puede deberse no a su maravilloso poder de iluminar los abismos de su alma, sino simplemente al hecho de que no hay abismos que iluminar.

La impresión que recibimos al entrar por primera vez en presencia de cualquier obra de arte suprema es oscuridad. Pero es una oscuridad como la de una catedral catalana que lentamente se vuelve más luminosa a medida que uno mira, hasta que se revela la sólida estructura debajo.

Poemas como “Bizancio” de Yeats, “Lachrymae Christi” de Hart Crane, “Mi vida detenida – un arma cargada” de Dickinson, “Elegías de Duino” de Rilke o “Trilce I” de César Vallejo, argumentan que, si el lector está dispuesto a ir 50 % del camino, el poema coincidirá con ese 50%. En el punto de fusión, nace un niño que es mitad poema, mitad aprehensión lectora.

Cuando Rilke escribe en el soneto “Torso arcaico de Apolo”, que “no hay lugar / que no te vea. Debes cambiar tu vida”, parece sugerir que uno debe transformarse a sí mismo o ser visto a través. No hay refugio ciego –uno se revela en cada punto–. Este torso de dios, en sí mismo fragmentario, se niega a permitir que Rilke se acomode a él. El torso insiste en que cambie su vida para poder percibirlo, que haga coincidir su cambio (desde un bloque de mármol) con el suyo propio. Las conmovedoras líneas de Rilke tienen un oscuro eco, unos cuarenta años más tarde, en las de Paul Celan:

Una vez, la muerte tenía afluencia,
te escondiste en mí.[1]

Se trata de un poema de dos líneas que lleva en un instante parecido a un haiku el Holocausto europeo y quizás la angustia de Celan por tener que convertir su corazón en una habitación, admitir a un ser querido y apreciar todo lo que era esta persona, incluida, por supuesto, su muerte.

Solo cuando uno se ha acorralado se puede encontrar un centro, un modo de ser en el poema que acepta los propios gestos y los nutre a cambio. Así que me apoyo en ti para ayudarte a apoyarte en ti mismo. Te empujo hacia atrás para que al ser empujado pueda sentir lo que en ti es empujable. Te resisto para ayudarte a sentir lo que tú mismo resistes en el acto de trabajar en un poema.

Puedes manejar esta presión de varias maneras. Puedes sentir que mi rol es principalmente confirmar lo que escribes para que no sientas que se deben realizar cambios profundos. Esta actitud evade el principio del taller que, a mi modo de ver, debería ser un lugar donde las construcciones se examinen, se desmonten, tal vez se destruyan, tal vez se vuelvan a montar, en ocasiones se perfeccionen.

También puedes escucharme y reflexionar sobre lo que digo, escudriñando mis comentarios: ¿son útiles? Refutarlos en voz alta para ti mismo si no lo son. ¿Adónde conducen? En cualquier caso, haga una lista de posibilidades. ¿Qué te hacen sentir sobre lo que sentiste cuando estabas trabajando en el poema? ¿Realmente has escrito lo que tenías en mente o lo has “poetizado”?

También puede tragarse mis sugerencias por completo, lo que probablemente no sea mucho mejor que rechazarlas por completo.

Cuando reescribo una de tus líneas, reescribe mi reescritura.

No hay forma de que el lector sepa lo que tienes en mente a menos que lo articules. Un buen poema, en este sentido, es aquel que llena y revela su propio espacio contextual. Permite al lector entrar y pensar a favor o en contra de él, al mismo tiempo que protege su propia integridad.

A menudo, un escritor inexperto se siente desconcertado por lo que tiene en mente. Escribe sobre algo que sucedió, atraído por ello, como una polilla, y antes de que pueda imaginarlo, soñarlo o reflexionar sobre ello en trance, es consumido por ello. La experiencia se sienta allí en la página, burlándose tanto del escritor como del lector, sellada sobre sí misma.

Acorralarse, enfrentarse a la opacidad, no pasar por encima o alrededor o por debajo, sino a través de ella. Van Gogh:

¿Qué es dibujar? ¿Cómo se aprende? Es trabajando a través de un muro de hierro invisible que parece interponerse entre lo que uno siente y lo que uno puede hacer. ¿Cómo va uno a atravesar esa pared, ya que golpearse contra ella no sirve de nada? Uno debe socavar el muro y perforarlo lenta y pacientemente, en mi opinión.

Mirar durante una hora una línea en una hoja en la máquina de escribir, darse cuenta de sus limitaciones (¿A quién suena? ¿Se ha pronunciado antes?). Hacer tales preguntas con un libro de un poeta admirado que está abierto al lado. Hablar con uno mismo mientras Wallace Stevens escucha.

Idealmente, usted no necesita un taller o, debería decir, puede comenzar y administrar el suyo propio, con y por sí mismo. Pero como estadounidense, es comprensible que encuentres casi patológica la soledad de un Rilke o un Cézanne: somos tan gregarios, recipientes tan agujereados.

famous poetsAhí es cuando me conoces, o a alguien como yo, a diferencia de la mayoría de tus profesores, alguien que practica lo que está en juego en lugar de quedarse fuera y escribir sobre ello. Los que somos escritores y también enseñamos somos como cerdos en un concurso de jueces. Somos ejemplos vivos –no siempre satisfactorios– de lo que se inspecciona. También estamos agobiados, como no lo están los eruditos, por nuestro deseo de ser, como escritores, iguales a lo que estamos enseñando. Y si bien podemos aportar un nivel visceral de experiencia creativa al taller, en diversos grados somos víctimas de nuestros propios puntos de vista probados.

No creo que nunca deje mi poesía. Puedo caminar por el campus para estar contigo y tus intentos en poesía, pero de alguna manera siempre estoy trabajando con la última cosa inacabada, cuando cocino, cuando sueño, incluso cuando duermo sin sueños, el material se filtra en el abismo no rellenable llamado mi vida. Mientras me resisto a aceptar tu escritura como es, a querer que sea más, a querer que tú quieras más de ella, un proceso similar –más desgastado y lejano desde el nacimiento que el tuyo– gira como una mezcladora de cemento en mí, plegando y replegando el peso y la oscuridad del ser. Si podemos entender cómo estos procesos se superponen y se complementan entre sí, tal vez nuestro tiempo juntos no se desperdicie.

1993

Fuente: Rialta
Imagen: poemsandpoetics

agosto 11, 2023

Roxana Crisólogo


Tengo que explicar    



Tengo que explicar el porqué de este viaje 
lo leo en los ojos que me indican 
dónde debo formarme y esperar 
 
Me he visto de tantas maneras que ya no sé de quién hablo 
Lo llamo el viaje a las raíces 
en otras circunstancias simplemente sería alguien 
que viaja 
clava un arcoíris sobre el horizonte
se levanta las heridas que el maquillaje oculta

una vez más me desdoblo en lo que mi boca repara
me empolvo la cara de monosílabos
pero hace falta algo más para persuadir
al policía de inmigración
El solo quiere acabar con esto cuanto antes
no es nada personal
otros discuten de geopolítica
a él solo le importa si tendré dónde dormir
si haré tantos hijos que no alcanzará la tierra
para cultivarlos y verlos crecer

América Latina es un montón de gente dice la poeta uruguaya
en cambio yo vengo del laberinto
También América es un montón de esas cosas sueltas
como bosques y agua
que se venderán o que ya no existen
pero el cielo refleja en un gris indescriptible en mi rostro

El policía de inmigración
me hace hablar horas
de las funciones curativas de ciertos
destinos turísticos de mi país
Lo llevo hacia atrás
le digo recuerda que un día también tu padre salió a vender
las estrellas o a robarlas
desordenó el cielo lo encementó para poblarlo
                               lo llenó de ventanitas
Siempre termino contando la historia
del viaje en barco y a contracorriente sobre el Pacífico
de la caminata sobre el hielo y lo que se descongela
bajo los pies y la prisa para cruzar
de mis otros abuelos
inmigrantes en su propia patria
la reforma agraria les dio tierras y una patria escrita
que sus nietos abandonamos
Cuento la historia de la desigualdad entre
la tierra es para quien la trabaja y
la cocina es para quien la atiende

De los abuelos inmigrantes me quedan erosiones
en la piel y una fotografía: mi padre descalzo y mi abuelo
Me pongo los zapatos por ellos
y como ellos viajo con lo que pude meter en una pequeña bolsa

a donde voy carraspeo toso río soy el desierto


poesía peruana, Tengo que explicar, Kauneus (la belleza)
ROXANA CRISÓLOGO CORREA
(1966, Lima, Perú) Perú/Finlandia
Fuente: Facebook Ada Trzeciakowska
De: "Kauneus (la belleza)", Intermezzo Tropical, 2021
Imagen en Trome

agosto 09, 2023

Daniel Vaca Narvaja

 

Cenizas     

(a Carolina) 



Las cenizas de mi madre  
abrazan amorosamente  
desde hoy, 
las cenizas de su hijo 
fusilado.
Unas y otras 
unidas, re unidas
en cada mínima partícula 
por lazos materiales de amor 
inextricable.
Así en el origen, 
así en el final,
así en el cielo como en la tierra.
Son polvo amoroso
que el viento del tiempo 
y ningún humano
jamás podrán ya separar.



La caja fuerte




Yo sé el número perfecto 
que multiplicado por dos 
da igual a tres
que pueden ser cuatro 
o más
si ambos nos empeñamos. 
Pero olvidé lo principal:
aquella clave cifrada 
de letras y suspiros 
que, repetida mil veces 
en tus oídos
sin otro orden que mi afán, 
abría las puertas
de tu corazón metálico
al loco itinerario de morir unidos 
para luego, juntos,
renacer en paz.



Hormigas




No sé por qué la idea se me fue 
de la cabeza.
Estaba pensando en las flores que faltan 
en mi jardín,
manjar que devoran mis hormigas 
no en cualquier momento,
ni circunstancia,
sino cuando sus pétalos acaban de abrir.
¿Son gourmets esas negras y hambrientas 
marabuntas del Norte?
¿Sibaritas serranas del monte cordobés? 
No las critico,
las comprendo: 
también yo, a veces, 
quisiera ser hormiga 
y devorar como ellas, 
en primavera,
los pétalos surgentes
de alguna comedida flor.


De: "Warcalde y después", Ediciones Barnacle, 2023
DANIEL VACA NARVAJA

agosto 07, 2023

Hablar de poesía N° 47

revistas de poesia online

 por Alejandro Crotto[1]     

Básicamente, traducir poesía consiste en comprender desde la emoción un poema en otro idioma y trasponerlo creadoramente en el propio. Es una forma de escribir poesía, entonces, cuya especificidad radica en que la inspiración técnica al escribir se orienta a dar cuenta de una experiencia de lectura.

            Al igual que la escritura de poesía, la traducción es una actividad siempre un poco misteriosa, que la inteligencia ilumina solo parcialmente, en la que las generalizaciones fracasan y en la que los excesos taxonómicos pueden resultar contraproducentes, paralizantes.

            Al igual que escritura de poesía, hay en la traducción un primer momento que está por fuera de la escritura en sí. Y también en este terreno la intensidad con la que se lo viva resulta decisiva. En el caso de cualquier traducción feliz, el primer paso es ser tocado íntimamente por un poema.

            Subrayar como primer paso esa vivencia subjetiva puede parecer un exceso romántico de mi parte, pero es sobre todo algo práctico: en ese ser tocado por el poema, como veremos, está el norte que puede guiar nuestra traducción. Porque traducir un poema tiene, además de algo misterioso, inexplicable, algo de metódico proceso sucesivo: es enfrentar una serie de situaciones concretas, cada una de las cuales admite soluciones de muchos matices desde la reescritura libérrima a la severa literalidad… por lo general todas objetables.

            Pero veamos todo esto en un poema en particular, por ejemplo este de Robert Frost:

 

STOPPING BY WOODS ON A SNOWY EVENING

Whose woods these are I think I know.  
His house is in the village though; 
He will not see me stopping here  
To watch his woods fill up with snow.    

My little horse must think it queer 
To stop without a farmhouse near  
Between the woods and frozen lake   
The darkest evening of the year.  

He gives his harness bells a shake  
To ask if there is some mistake.  
The only other sound’s the sweep  
Of easy wind and downy flake.    

The woods are lovely, dark and deep,  
But I have promises to keep, 
And miles to go before I sleep,  
And miles to go before I sleep.

 

            Un poema célebre y, a primera vista, sencillo: alguien se ha detenido junto a un bosque que le es familiar en una noche en la que nieva. Mi caballo, conjetura, debe de estar pensando que es raro haber parado acá, en la mitad de la nada en esta noche negra y fría. Efectivamente, el caballo sacude la cabeza, como preguntando si no hay algún error, y se oyen las campanitas de su arreo, y enseguida, cuando se apagan, el sonido del viento y de los copos que caen. El bosque es apacible, oscuro y hondo, sí, pero hay promesas que cumplir, y mucho que andar antes de dormir. Y mucho que andar antes de dormir.

(…)

 [1] Esta entrada del Portal Web es la introducción del artículo “Traducir poesía” publicado en el número papel Hablar de Poesía 47 (julio 2023).

Mirta Lucía Makianich


DICEN  
que de constelación 
o de secuencia 
sería el trance  
pero no lo sé 
              
algunas hojas tempranas 
iluminan el día 
entre las que amarillean  
brote  esplendor  caída 
despliega el hecho
y aquí esta mancha 
desvanece lo que ve
confunde y borra
     
insiste 
quiere el verde en la línea
la línea en el verde.



CUANDO el frío apaga otros colores brilla aún el pasto en mi jardín.                     
Extraño rechazo a la estación de puertas cerradas.
Algunos tordos vuelan bajito. Indecisos tal vez por la sorpresa; o
asustados por formas sin peso entre el follaje de las acacias.
todo alumbra y se ausenta
diagonal de luz que se abre en dos
dispone a mirar desde otro sesgo
pero aquí sólo queda
lo impropio de estos signos.
 

poesía argentina, Círculo real, Barnacle
De: "Círculo real", Barnacle, 2023
MIRTHA LUCÍA MAKIANICH (Reside en Villa Carlos Paz, Córdoba, Argentina)